Traducción autorizada por DiDiGlee
Capítulo 20 - Lunes
En la mañana del lunes Kurt vistió un suéter de manga larga color arena con con agujeros para los pulgares, de tal manera que las mangas no se subirían por accidente y mostrarían su muñeca izquierda y el nuevo vendaje que le puso, y para contenerse de rasguñarlo. Sus dedos estaban jugando con la suave tela mientras miraba fijo a la pantalla del computador y bajaba por el interminable montón de fotografías y artículos obsoletos de pasados desfiles de moda.
Desde ahora en adelante Kurt había decidido vestir únicamente colores claros, nada oscuro o pesado. La moda no era solamente un importante instrumento para la manera en que quería ser percibido, sino además por la manera en que quieres sentirte sobre ti mismo. Kurt se dio cuenta de que si quería combatir la depresión, el paso número uno habría de ser su manera de vestir. Vestir para el éxito, obviamente. El suéter tenía un amplio cuello en V, por lo que llevaba una camisa blanca debajo y una corbata dorada. El accesorio a su atuendo fue un lindo clip de corbata dorado en forma de una ballena que siempre lo hacía sonreír. El broche de hipopótamo solía hacerlo, pero Andrew había manchado de alguna manera ese.
Los compañeros de trabajo en Vogue seguían pasando por su puesto y preguntándole por el progreso en Fashion Hero, pero los evadía con una sonrisa y la noción de que tenía que terminar una búsqueda muy importante para Isabelle, aunque todo mundo sabía que no era para nada importante. Simplemente era que no quería hablar sobre Fashion Hero. En parte porque de todas maneras sus compañeros solamente estaban buscando cotilleo, y porque constantemente sentía como si estuviera arruinando, aunque no lo estaba y era algo en lo que estaba trabajando. De verdad quería disfrutar ser parte del programa y tener éxito; después de todo había alcanzado el tercer lugar. Pero sin saber cuánto de ello había sido cosa de Andrew para que lo consiguiera.
Clic. Clic. Quitó el clip de la corbata y corrió la pequeña ballena a lo largo de su labio inferior, la fresca suavidad sintiéndose bien sobre su piel. Guardó algunos artículos que se adaptaban al tema de investigación de Isabelle y levantó la vista al reloj, debatiéndose si debía ir con ella o no. Otra vez.
Ya había estado acechando delante de la puerta del despacho de Isabelle varias veces esta mañana. Kurt de verdad quería hablar con Isabelle, pero no podía reunir el valor para acercarse a ella. Había hablado con ella hace semanas sobre el comienzo de la terapia. Lo había apoyado en ese entones y le dijo que ahora era un verdadero neoyorkino. Sentía que no solamente era su jefa, sino además mentora y amiga. Aun así, era difícil admitirle que había empeorado cuando se suponía y esperaba que mejorara. Después de caminar lento frente a la oficina siete veces seguidas, se dijo que hablaría con ella otro día.
Casi era la hora del almuerzo, cuando el teléfono de su escritorio sonó. Lo miró sospechosamente. Puesto que ya no estaba de servicio telefónico, no tenía que usar el manos libres. Isabelle era la única que frecuentemente lo comprobaba para darle nuevas labores―. Isabelle, ¿qué puedo hacer por ti?
―¿Puedes venir a mi oficina, por favor? ―Isabelle pidió, sonando toda seria―. Quiero hablar contigo.
―Claro, estaré justo ahí ―Kurt dijo y colgó, pero no se movió de inmediato. Fue golpeado por el horror.
¡Oh, Dios, probablemente está molesta por la ropa!
Habría llevado el traje prestado a una tintorería, pero ya que Vogue tenía un servidor propio, tuvo que devolver el arrugado y abusado traje devuelta al departamento de valores. La empleada que aceptó la ropa había arrugado la nariz ante el hedor del sudor aparente y Kurt había murmurado mil disculpas. Claro que eso había sido reportado a Isabelle. ¿Cómo creyó que Isabelle no oiría de ello? No debió haber ido a Babylon en ese conjunto.
Lentamente se levantó de la silla y se encaminó por el edificio, y bajó por el corredor a la oficina. Por lo que hoy sería el día en que Isabelle lo despediría. Claramente, ya no le era útil. Respiró profundo y se preparó para lo inevitable. No haría una escena. Le agradecería por todo lo que había hecho hasta ahora por él y mostraría gratitud. Ella era una maravillosa persona y no era culpa suya que él hubiera demostrado ser un interno inútil.
¡Para! Se reprendió a sí mismo. No podía ser tan malo. Pero claramente la había decepcionado. Ella se había fijado expectativas tan altas con él y hablaba acerca de ser espíritus afines y amar su optimismo impoluto. Ella debió haber notado ahora que era cualquier cosa menos eso.
Antes de que entrara a la oficina, verificó su apariencia en uno de los espejos del pasillo. Los pantalones rojos reales se suponían lo harían sentir como un rey o una reina. Lo que fuera. En realidad no funcionaba.
Llamó a la puerta tres veces y entró cuando ella asintió, ya que la oficina tenía muros de cristal y podía verla sentada tras el escritorio.
―¿Querías hablar conmigo? ―Cerró la puerta y permaneció de pie, las manos entrelazadas con fuerza delante de él.
―Puedes tomar asiento ―hizo un gesto con la mano a una silla frente al escritorio.
Mientras tambaleaba por la habitación, Kurt sintió como si fuera todo las extremidades y ángulos, torpemente tomando asiento y golpeándose la rodilla en la pata del escritorio.
Ella levantó la vista hacia él con una sonrisa que al instante desapareció― Oh cielos, por favor no me digas que tú- ―Ni siquiera pudo terminar la oración, sino que lo miró fijamente con grandes ojos inquisitivos.
―¿Qué? ―Kurt preguntó, le dio pánico y se tocó el rostro―. ¿Tengo una espinilla? Admito que he descuidado mi rutina de hidratación y-
―No, encanto, tu piel está bien, pero parece que no pasaste a la siguiente ronda en Fashion Hero ―Isabelle explicó, claramente preocupada.
―Oh, no, todavía estoy en el programa ―Kurt le aseguró rápidamente―. Incluso logré el tercer lugar para la segunda semana, pero no le digas a nadie ―Kurt dijo en un susurro ya que estaba legalmente obligado a guardar el secreto.
―Pero, eso es maravilloso ―Isabelle dijo―. Entonces, ¿por qué la cara larga?
―Oh ―Kurt dijo―. Problemas personales ―expresó con un encogimiento de hombros.
―Oh, cielo ―Isabelle le dio una sonrisa con simpatía―. ¿Hay algo que yo pueda hacer?
―No quisiera imponer nada ―Kurt replicó. Si estaba por despedirlo, no quería volcar sus problemas en ella primero.
―No me lo impondrías ―Isabelle insistió―. Mira, incluso he liberado mi agenda para ti. ―Le mostró el Blackberry que decía 'Reunión con Kurt Hummel'―. Pensé que podríamos almorzar. Las próximas dos horas soy toda oídos para ti.
―No entiendo ―Kurt dijo, retorciendose las manos―. Pensé que me llamaste para despedirme.
Isabelle ladeó la cabeza con una expresión perpleja―. ¿Por qué haría eso? Al contrario, Kurt, estoy muy contenta con tu trabajo.
―¿En serio? ―preguntó y debió sonar totalmente sorprendido, porque Isabelle al instante se lanzó en un coro de alabanza.
La mente de Kurt se apagado, no podía disfrutar los halagos, porque sentía que no los merecía. Ella no sabía que solamente había trabajado con poco entusiasmo en lo que le encargó, que su mente estaba constantemente distraída. Ella no sabía nada de la lucha interna para mantener una fachada que amenazaba con desbordarse en cualquier momento. Ella no entendía-
―Entiendo la presión bajo la que estás, Kurt ―Isabelle dijo con las manos cruzadas sobre el escritorio―. Hacer un programa de televisión puede ser bastante sobrecogedor y ni siquiera se ha sido transmitido todavía. Por favor siéntete libre de decirme lo que pasa por tu mente. Puedo ver que algo está molestándote.
En su cabeza, Kurt ya se había ido. Quería decir 'No es nada. Puedo arreglármelas por mi cuenta. Gracias por todo. No merezco nada de tu atención y tiempo'. Las palabras ya se estaban formando en sus labios. Se podría de pie, se iría y se sentiría como un fraude y un cobarde, pero su secreto estaría a salvo por el momento.
―Vamos, chico de Lima ―Isabelle dijo gentilmente y dio esa cálida medio sonrisa suya―. Te he visto pasar varias veces frente a mi oficina hoy. Sé que quieres hablar conmigo sobre algo.
―En realidad, sí ―Kurt humedeció sus labios, sin saber por dónde comenzar. Pero antes de que Kurt pudiera detenerse, le contó todo. Casi todo. Habló acerca de cancelar las citas con su antigua terapeuta, el regreso de la depresión y la avasallante sensación de arruinarlo constantemente y no saber qué hacer. Dio una pista acerca de sentirse atraído por las autolesiones. La última vez que habían hablado Kurt le contó que había salido de una relación abusiva; no le confió que había desarrollado tendencia de autolesiones. No estaba cómodo hablando de este tema en particular con ella. Hablar de todo lo demás ya era lo suficientemente aterrador, y al mismo tiempo liberador.
Mientras tanto, las manos de Kurt estaban heladas y seguía frotándolas, retorciéndoselas en un intento de calentarlas y calmarse. Se sentía avergonzado y patético, pero Isabelle disipó la seriedad del tema con cálidas sonrisas y pequeñas bromas. Le daba golpecitos en la rodilla de vez en cuando y le aseguró que lo superaría, y él quería creerle.
Le prometió ayudarlo a encontrar un terapeuta decente. Aunque no era fácil hacer cita al momento. Los terapeutas estaban ocupados en New York y uno tenía que esperar semanas o meses por una cita. Siempre estaba la opción de internarse uno mismo en rehabilitación o tratamiento psicológico clínico, pero Kurt no quería pensar en sí mismo como un caso de emergencia.
―¿Qué te causa más problema de tu situación actual? ―Isabelle preguntó finalmente, tratando de llegar a la esencia de las cosas.
Fue una pregunta y Kurt tuvo que pensar en ello por un momento, pero entonces la respuesta fue evidente―. Siento que estoy perdiendo a mis amigos ―Kurt dijo y la voz se le atoró en la garganta―. No quiero ser una carga para ellos, por lo que sigo alejándolos; al mismo tiempo los necesito, porque me siento horrendamente solo. Pero no sé cómo hablar con ellos de mi... bueno, de mi situación. Siento que no lo entenderán.
―Oh, sí, la gente se pone en contra ―Isabelle asintió y frunció los labios―. Ese es un efecto secundario desagradable de la depresión. Todo el mundo espera que funciones. Nadie quiere escucharte refunfuñar y quejarte de la vida.
―No siempre soy así. Es como si, a veces hay una gran nube que nubla mi visión y me hunde en la duda y la miseria. No quiero ser mentalmente inestable. Suena tan mal, pero de alguna manera me volví así y necesito trabajar en ello antes de que me involucre con alguien. Lo que es otra razón del por qué alejo a las personas que quieren estar cerca de mí.
―¿Puedo adivinar? ―Isabelle se llevó la mano a la barbilla―. ¿Blaine?
Una sonrisa se formó en los labios de Kurt. Incluso tras todo este tiempo Isabelle todavía sabía exactamente de quién estaba hablando. Pero la sonrisa no duró.
Le había pedido a Blaine espacio, pero la distancia no hizo nada por quitarle carga adicional a su mente. En vez de eso ahora simplemente pensar en Blaine lo torturaba. Porque ahora que Blaine ya no estaba, pensaba en él más que nunca. No había esperado que Blaine simplemente se pusiera de pie y se machara. Había pasado la mayoría de anoche intentando recordar lo que le dijo a Blaine en Babylon y estaba avergonzado de que no pudo realmente reconstruir la conversación. Aún sabía que había acusado a Blaine de ser débil y que lo había lastimado al rechazar ser novios. Se recordaba diciendo que no quería ser responsable de la felicidad de Blaine. ¿Cómo podría cuando difícilmente se las arreglaba para conservar su propia felicidad? Sus propias palabras estaban cazando a Kurt y deseaba poder retractarse de ellas.
―Rompí con él, algo así ―Kurt explicó, ladeando la cabeza con un suspiro―. Es decir, no estamos juntos, pero de alguna manera lo estábamos. Él quería que saliéramos oficialmente y lo rechacé. Le solté algunas cosas realmente malas y él recogió sus cosas y se fue. Ni siquiera sé que somos ahora. Por una parte quiero disculparme con él y pedirle que vuelva, y por otro lado siento que él está mejor sin mí.
―Muy bien, aquí está lo que yo pienso ―Isabelle levantó la mano y lo miró con severidad a los ojos―. Discúlpate con él, pero no le pidas que vuelva. Muéstrale que te arrepientes de tus duras palabras, pero dale a él y a ti mismo tiempo para resolver las cosas.
―Sí, todo mundo sigue diciendo eso ―Kurt dejó escapar un suspiro―. Simplemente que temo desaparezca de mi vida para siempre, y eso no es lo que quiero.
―A veces incluso cuando dos personas parecen adecuadas la una para la otra, sus vidas toman diferentes rumbos ―Isabelle dijo amablemente, aunque no era lo que Kurt quería oír.
―Te prometo una cosa, Kurt ―Isabelle estiró el brazo sobre el escritorio y le cubrió la mano con la suya―. Considera Vogue punto com un lugar seguro. Durante el tiempo que quieras puedes quedarte con nosotros. Nunca necesitas preocuparte por perder este trabajo. Puedes descansar un tiempo si lo necesitas, y siempre puedes volver.
―Oh, Dios ―Kurt dejó escapar una estrangulada risa de alivio―. Eso es más de que podría haber esperado. Gracias, Isabelle.
―No hay necesidad de agradecerme. Como dije antes, estás haciendo un gran trabajo, y tus investigaciones han demostrado que eres muy agudo e ingenioso. Encontraste algunos verdaderamente valiosos allí, amigo mío.
―No te decepcionaré, lo prometo ―Kurt dijo y secó las lágrimas de sus ojos para para mantener la compostura.
―En realidad, tengo más buenas noticias para ti, mi amigo ―Isabelle dijo y trasmitió orgullosamente―. Hablé con los productores de Fashion Hero sobre una colaboración y quiero que escribas una columna semanal en la página de Vogue punto com sobre trabajar en Fashion Hero. Ellos pueden utilizar la promoción extra y yo puedo usar tu extraordinaria perspicacia en el programa junto con tu ojo para la moda.
Kurt se le quedó viendo con la boca abierta. Está noticia era demasiado buena para ser verdad―. ¡Oh, Dios mío, eso es enorme! ¡Gracias!
―No hay necesidad de agradecerme. Es nuestro logro si nos prestaste un poquito de tu magia. Te lo dije antes, tienes un increíble estilo para la moda, Kurt, y sé que actualmente estás dudando de ti mismo, pero una vez que estés en ello, verás que es quien eres, con lo que eres bueno. Pero sin presión. Si no quieres escribir, cancelaremos la columna.
―No, quiero hacerlo ―Kurt dijo rápidamente―. Oh, Dios, tengo tanto que escribir sobre los crímenes a la moda en ese programa. ¿Hay limitaciones? ¿Puedo ser atrevido? ¿Puedo hablar de mis compañeros?
―Puedes escribir lo que se te venga a la cabeza. Voy a leerlo y puede que corte una cosa u otra, pero estoy emocionada por ver tu atrevida boca impresa.
―Gracias, Isabelle. De verdad, de verdad significa mucho que creas en mí.
Una sonrisa descarada se extendió a lo largo de los labios de Isabelle―. Cuando sea que me siento mal conmigo misma, me encanta tener un cambio de imagen. Me parece que necesitas desesperadamente uno. Entonces, ¿qué tal si llevamos algo para comer y nos dirigimos con mi estilista favorito? Estoy dispuesta a convencerte para recuperar las mechas rubias de nuevo. Me encantan en ti. Es mi regalo. Quiero que nuestro interno luzca fabuloso en televisión.
―Me encantaría, Isabelle ―Kurt respondió con una humilde sonrisa―. Pero no tienes que hacerlo.
Isabelle se puso de pie y reunió su bolso y chaqueta―. Yo quiero, Kurt. En realidad, he estado planeando esta pequeña emboscada por semana y mi agenda por fin lo permite.
Ambos salieron de la oficina y Kurt fue a recuperar el abrigo antes de seguirla afuera para tomar un taxi.
―Entonces ―Isabelle levató la vista hacia él con un sonrisa de presentimiento―. ¿Quién es el amigo al que vas a llamar primero para compartir la noticia? Por ejemplo, ¿hay una persona en particular que ha sido un gran amigo últimamente?
Kurt dejó escapar una sonrisa―. Definitivamente Chandler, probablemente va a estar mucho más emocionado por todo esto de lo que yo estoy.
―Entonces, ¿qué tal si llamas a tu amigo Chandler y lo invitas a acompañarnos? ―Isabelle sugirió―. ¿Disfrutaría de un corte de cabello gratis mientras nos acompaña?
Kurt rio felizmente―. ¡Sí, absolutamente! ¡Se va a morir por conocerte!
Kurt estuvo en lo correcto en su suposición. Chandler estaba asombrado al ser invitado y llegó una hora y media tarde a la estética. Prácticamente reverenció a Isabelle y no podía parar de decirle cuanto la quería y adoraba. Isabelle estuvo igualmente al instante fascinada por él.
Chandler se emocionó al escuchar sobre el primer paso de Kurt en una carrera de escritor y adoraba absolutamente la idea de un blog de moda sobre Fashion Hero.
Tener a Chandler alrededor ayudaba mucho a levantarle el ánimo a Kurt. Las siguientes dos horas fueron de absoluta diversión. Chandler e Isabelle eran como viejos amigos e hicieron reír a Kurt tanto varias veces.
Isabelle elogió el valor de Chandler por teñirse el cabello de morado. El ojo del estilista se dio cuenta de que era un teñido casero y por lo tanto no potenciaba el todo color como un estilista profesional podía hacerlo. Así que convenció a Chandler de que le permitiera convertir el sombrío púrpura en una fantasía de menta azul y darle el corte perfecto para ello, corto por detrás y los lados, y peinado en la parte superior.
Innecesario decir que Chandler no podía parar de sonreír y agarrándose las manos de pura felicidad.
―Te ves fantástico, mi amigo ―Isabelle le dijo a Chandler―. Me encanta cuando alguien experimenta con su peinado. Este rubio necesita ser premiado. Chandler, quiero que vengas conmigo a la fiesta del estreno de Fashion Hero la próxima semana.
―¡OHDIOSMÍO! ¡Me encantaría! ―Chandler se puso a brincar.
―Ni siquiera sabía que había tal cosa ―Kurt dijo, tan emocionado como perplejo.
―La hay ―Isabelle les aseguró con una encantadora sonrisa―. Me acaba de llegar la invitación de los productores y puedo llevar a alguien, por lo que estoy escogiendo a tu maravilloso amigo, Kurt, ya que los concursantes no tienen permitido llevar invitados, que no sean los modelos.
―Oh Dios, pensaba que podría verlo en casa, así que nadie sería testigo de mi crisis histérica ―Kurt dijo con un dramático suspiro―. No estoy preparado para verlo con todo el mundo a mi alrededor y quizás incluso con cámaras grabando.
―Estaremos ahí para apoyarte ―Chandler lo animó.
―Hay algo más de lo que quiero hablar contigo, Kurt, y tal vez puede ser que Chandler me apoye en esto.
―¿De qué? ―Kurt preguntó aprehensivamente.
Isabelle sacó un broche de su bolso y se lo extendió―. Quiero que hagas solicitud a esta escuela.
Kurt leyó el encabezado del broche―. ¿Un instituto de moda?
―Sé que todavía estás sacudido por el rechazo de NYADA, pero es tiempo de avanzar y perseguir otros sueños ―Isabelle explicó―. Esta es una escuela de moda, y sé que ya tienes la habilidad pero esto mejoraría tu talento. Te escribiré una carta de recomendación. Ya tenías un currículum en línea, especialmente la galería de tus audaces elecciones de ropa, y estoy convencida que podrías fácilmente saltarte la escuela y trabajar con uno de mis amigos diseñadores, pero creo en los fundamentos, y me encantaría verte hacerlo excepcionalmente en esta escuela.
―¡Completamente! ―Chandler estuvo de acuerdo con ambos pulgares erectos.
―Es tu decisión, Kurt ―Isabelle dijo―. Pero sé que has estado buscando otra perspectiva y quizás esto sea para ti.
―Gracias, Isabelle ―Kurt dijo, humilde, y tomó el panfleto―. Veré esta escuela, lo prometo.
―Un último consejo antes de que te deje ir por hoy ―Isabelle les hizo señas para que ambos estuvieran más cerca―. Enfrenta tus miedos. Esa es la mejor manera de superarlos. Haz lo que temes, tan sólo para que veas que no es tan atemorizante como lo imaginas.
―Aunque, eso requiere de mucho valor ―Chandler dijo―. Por ejemplo, preferiría temer a las arañas toda mi vida que tener una trepando por mi brazo.
―Entiendo a lo que te refieres, Isabelle ―Kurt dijo, y no estaba pensando en arañas―. Necesito confrontar algunos aspectos de mi vida con los que estoy en aprietos, en lugar de evitarlos. Mis problemas no se irán porque yo elija no lidiar con ellos.
Isabelle le dio una enorme sonrisa―. Enfrenta tus miedos y serás un hombre fuerte a causa de ello.
Luego que agradecieron a Isabelle por todo y despidiéndose, Kurt tomó del brazo a Chandler para que caminaran un poco más antes de tener que irse a Fashion Hero.
―Una columna semanal en la página de Vogue. Una recomendación para un instituto de moda. Un cambio de imagen ―Kurt enumeró sus bendiciones―. Apenas ayer mi vida se sentía tan atascada y hoy no puedo creer las cosas que están pasando.
―Te lo mereces todo ―Chandler dijo y comenzó a charlar felizmente por lo genial que era Isabelle, pero Kurt ya tenía en mente otra cosa sobre la que quería interrogar a su amigo.
―¿Puedo preguntarte algo? ―Kurt pregunto completamente serio y parpadeó por el sol.
―Cualquier cosa ―Chandler contestó, todavía radiante.
―Pasaste algo de tiempo con Blaine ayer, ¿verdad? ―Kurt preguntó casualmente―. ¿Cómo le va?
―Le va bien ―Chandler replicó con cuidado, instantáneamente poniéndose serio―. No está demasiado aficionado a la vida en los dormitorios de nuevo, creo.
―¿Dijo algo sobre mí?
―Siempre habla de ti ―Chandler dijo despreocupado―. Incluso cuando no quiere hablar de ti.
―Debe odiarme ―Kurt dijo con una extraña voz firme.
―No ―Chandler sacudió la cabeza―. Está molesto con todo lo que se viene abajo, pero se recuperará. ―Chandler palmeó la mano de Kurt mientras continuaban el camino al subterráneo―. ¡Oh, y tiene noticias geniales! Desearía poder contártelo ahora mismo, pero no quiero estropear nada.
―¿Qué clase de noticias? ―Kurt preguntó intrigado y apretó el brazo de Chandler.
―No, tiene que decírtelo él mismo ―Chandler dijo, aunque le era obviamente difícil contenerse―. ¡Es una enorme oportunidad y es tan genial! Oh, pero tendrá que irse temprano hoy por esa causa. Yo lo recogeré y llevaré a donde tiene que estar. ¡Ya no será capaz de quedarse contigo hasta medianoche, pero no tiene nada que ver contigo! ¡Es tan sólo que necesitar tomar esta enorme oportunidad y créeme, es simplemente tan asombroso como tus noticias! Él te lo va a contar más tarde. ¡Estarás tan feliz por él!
Kurt dio una sonrisa con la boca cerrada. Se alegraba de oír que Blaine tenía algo bueno en marcha para sí y que Chandler estaría ahí para presenciarlo. No podía negar que sentía un ligero dolor en el corazón de que Blaine dejaría a Kurt, pero era de esperarse tras el discurso que Kurt le dio en Babylon.
―Me alegra que seas tan buen amigo para él ―Kurt dijo honestamente―. Hasta donde sé, él todavía no ha hecho ningún amigo en New York, por lo que me encantaría que mantuvieras un ojo en él. Necesita un amigo.
―Me encanta estar cerca de Blaine, así que eso es fácil ―Chandler se encogió de hombros―. Me voy de aquí ―dijo, señalando la entrada del subterráneo―. Hablamos por teléfono más tarde, ¿correcto?
―Sí, gracias por la compañía ―Kurt dijo y dio a Chandler un abrazo.
―¿Bromeas? ¡Gracias por llevarme! ―Chandler correspondió al abrazo fuertemente―. ¡OhDiosmío, tener un cambio de imagen contigo e Isabelle Wright! ¡Este es el mejor día de mi vida! Me siento tan bien en este momento. ¡Y me encanta mi nuevo corte!
―Es tan refrescante tenerte cerca. Nunca quiero perderte como mi amigo, Chandler ―Kurt dijo con una sonrisa genuina.
―¡Igual! ―Chandler movió los hombros con alegría―. Oh, y antes de que nos vayamos, Yo quería darte esto. ―Sostuvo una pieza de papel que estaba doblado en un pequeño cuadrado.
―¿Qué es esto? ―Kurt lo tomó y miró a su amigo con curiosidad.
Chandler dudó, soltándose un poco―. Es el número al que puedes llamar cuando te sientes solo ―dijo al fin―. ¡Quiero decir que puedes llamarme, en cualquier momento! Pero yo suelo llamar a esta línea de emergencia algunas veces y son realmente agradables y encuentro el hablar con ellos de mucha ayuda, y simplemente quería que tuvieras el número en caso de que lo necesites algún día.
―Oh, bien, gracias ―Kurt dijo y desdobló el papel. Que decía: Trevor Lifeline 866-488-7386.
―Gracias, Chandler ―Kurt dijo de nuevo completamente serio―. Lamento hacer que te preocupes por mí. Tan sólo para que lo sepas, voy a comenzar otra terapia. Isabelle está intentando armarme una cita con alguien que ella conoce, para que no tenga que esperar tanto por una. Voy a estar bien, lo prometo.
―Sé que lo estarás ―Chandler replicó, y la manera en que lo dijo sin dudar, le dio a Kurt un poco más de confianza en que sería capaz de pelear con sus demonios.
―Y sabes, que también puedes llamarme en cualquier momento ―Kurt ofreció.
Se abrazaron otra vez y Kurt observó a Chandler irse con sentimientos encontrados. Sabiendo que Chandler se preocupaba lo suficiente por él como para proveerle con una fuente como esta, y sabiendo que Chandler había usado esta fuente también. Lo hacía sentirse mal por alguna vez haber pensado en el suicidio y lo hacía querer trabajar más en sí mismo para nunca llegar a ese oscuro lugar otra vez.
El camino al estudio de Fashion Hero fue un poco más ligero hoy. Kurt estaba sorprendido por el poderoso impulso que un par de horas en la peluquería daban. Estar con Chandler siempre lo animaba e Isabelle tenía un aire de confianza que lo había calmado y le hizo creer que todo era posible.
Gracias por leer. :)
Esta es en realidad el número para la línea de emergencia de Trevor Project: 866-488-7386. Lo saqué de la página de internet. Es una gran organización en la prevención del suicidio. :)
GRACIAS, SonofLuffy, por ser una gran beta :D
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
