Traducción autorizada por DiDiGlee
Capítulo 22 – Negro Y Blanco
AVISO DE CONTENIDO: plática sobre el suicidio
―Vámonos.
Al momento que Andrew condujo, Kurt se encontró relajado. Todo esto era familiar. El olor de los asientos de cuero y la comida china. La abrupta pero rápida manera de conducir de Andrew. La música tecno embrutecedora a todo volumen de los altavoces que le aclaraban la mente de todos los pensamientos perturbadores que lo torturaban: Rachel abandonándolo, Genius acusándolo y Blaine mudándose. Todo desaparecía mientras cerraba los ojos y se dejó caer en el asiento, a la deriva y permitiéndole a Andrew llevárselo.
El camino fue corto. Andrew entró al estacionamiento subterráneo del edificio de apartamentos y se estacionó en el usual lugar cerca del elevador―. Estamos en casa ―dijo con una profunda voz rasposa y metió la mano en los asientos traseros para tomar una bolsa de comida china.
Kurt se quitó el cinturón de seguridad y salió del auto, escondiendo un bostezo tras la mano.
―Me mata ver cuán exhausto estás ―Andrew dijo―. No me gusta que te vayas a casa en el subterráneo cada noche. Hay tanto asqueroso y atracadores acechando por ahí. ¿Y cuánto tiempo te toma? Casi una hora, ¿cierto? Mi apartamento está a diez minutos. Podrías simplemente mudarte. Piénsalo.
―No me voy a quedar, Drew ―Kurt dijo en voz cansada.
―Lo sé, lo sé ―Andrew dijo rápidamente―. No mientras el programa continúe.
De la nada, Kurt se sintió culpable. Aparentemente, Andrew todavía esperaba que volvieran juntos de nuevo. ¿Kurt le estaba dando la iniciativa al aceptar la invitación?
―¿Vienes? ―Andrew se paró en el elevador y mantuvo la puerta abierta.
Renuentemente, Kurt se le unió. La parte contraria a la puerta era un espejo y Kurt se encontró mirando el reflejo de sí. Se veía increíblemente cansado y agotado con ojeras debajo de los ojos. ¿Cómo había sobrevivido al día? ¿Cómo es que todo mundo había seguido diciéndole que se veía asombroso hoy? A veces se preguntaba si las personas no veían lo mismo cuando lo miraban. Como si el reflejo real solamente apareciera en el espejo.
Siguió a Andrew por el corredor hacia la puerta del apartamento―. Bienvenido a casa ―Andrew dijo mientras abría la puerta y entraba.
Kurt vaciló en el umbral. Entra bajo tu propio riesgo, pensó y respiró profundo. Pero se encontró incapaz de moverse. Incluso si su mente elegía bloquear lo que había sucedido aquí, parecía que el cuerpo lo recordaba demasiado bien.
Kurt se asomó desde donde se encontraba. El lugar estaba prolijo y limpio, lo que no era sorpresa ya que Andrew era una persona muy ordenada.
―¿Kurt? ―Andrew puso la comida en la mesa de centro y volvió la vista a donde Kurt seguía parado en el pasillo. Tenía el cabello negro recogido con una banda elástica, pero algunas mechas se le curvaban sobre los ojos. Las echó por detrás de las orejas mientras se acercaba a Kurt―. ¿Qué pasa, cariño?
―Necesitas prometerme algo, Drew ―Kurt dijo en voz baja, agarrando la correa de su bolso con fuerza.
―Claro ―Andrew replicó―. ¿El qué?
Kurt se aclaró la garganta y pensó en cómo expresar su condición―. No quiero que me lastimes de ninguna manera ―Kurt dijo al fin con voz firme, aunque se sentía estúpido decirlo en voz alta. Por lo general esto era algo que se entendía. Pero con Andrew no podía estar seguro.
―No tengo intención de lastimarte ―Andrew dijo con una risa, negando con la cabeza ante lo ridículo de la mera idea―. Tan sólo quiero dormí un poco y no desperdiciar mi tiempo conduciendo por la ciudad. Prometo que mantendré mis manos lejos de ti.
―Simplemente... quiero decir, dada nuestra historia... ―Kurt tartamudeó y se detuvo. Respirando profundo comenzó de nuevo―. No importa lo que haga o diga, necesito que entiendas que no quiero ser lastimado.
―Aw, cariño ―Andrew ladeó la cabeza y apoyó una mano en lo alto del marco de la puerta―. ¿Estás pensando sobre lo que te dije en Babylon? ¿Todo eso del negro y blanco? Sabes que tan sólo me gusta meterme en tu cabeza un poco.
Kurt mantuvo un rostro serio mientras intentaba recordar lo que Andrew le había dicho en la pista de baile. Todo lo que recordaba era el doloroso agarre de las manos de Andrew en sus caderas cuando estaban bailando. Ello le hizo preguntarse si venir había sido tan buena idea después de todo.
―¿Hambriento? He traído tu favorito ―Andrew hizo un gesto hacia la comida china.
Kurt frunció el ceño―. ¿Habías planeado esta emboscada? ¿Cómo sabías que vendría contigo?
―Simplemente digamos que tenía un presentimiento. ―Con una sonrisa torcida Andrew dejó a Kurt de pie y casualmente caminó a la cocina y fuera de la vista. No estaba forzando a que Kurt entrara. Hacía sentir a Kurt como un tonto ahí de pie.
Enfrenta tus miedos. Kurt pensó una vez más en lo que Isabelle había dicho. Esto definitivamente era uno de esos miedos. Si era capaz de estar con Andrew a solas sin permitirle al hombre lastimarlo, Kurt habría superado sus miedos. Andrew no era un monstruo. Kurt tenía más fe en ser capaz de controlar a Andrew más que de controlarse a sí mismo.
Recordaba parte del blanco y negro de la que Andrew había estado hablando. No todo era blanco o negro, bueno o malo, correcto o incorrecto. Todo el mundo tiene defectos, nadie era perfecto. Pero cuando Kurt estaba cerca de Blaine o Adam o incluso Rachel, sentía que tenía que presentar lo mejor de sí, como si lo fueran a juzgarlo o tenerle lástima si los dejaba ver su lucha. No quería ser una carga para ellos. Sabía que sus amigos tenían las mejores intenciones, pero esperaban demasiado tan pronto. Él no estaba completamente curado y restaurado en unas semanas. Cuando estaba con Andrew, Kurt sentía que no necesitaba pretender ser perfecto, porque Andrew tampoco era blanco o negro.
Eventualmente, Kurt entró y se quitó el abrigo. Lo puso en el perchero junto a la puerta y dejó lo que llevaba debajo sobre el suelo.
La estatua fálica de bronce todavía estaba en la repisa junto al guardarropa como un ridículo saludo. Era lo más gay del apartamento y Kurt al instante se sentía incómodo cada vez que la veía. Lo hacía pensar en sexo y suponía que era su única finalidad, hacer pensar a los invitados de Andrew en sexo al momento en que entraban. Aunque Andrew nunca antes había obligado a Kurt para que hiciera algo sexual, Kurt sabía que Andrew solía desearlo.
―¿Té helado o gaseosa de dieta? ―Andrew gritó desde la cocina.
―Gaseosa de dieta, por favor ―Kurt respondió y se adentró en la habitación. Se sentía extraño volver a este lugar. El apartamento parecía ser mucho más pequeño de lo que recordaba. ¿Cómo era posible que este mismo lugar soliera sentirse como un santuario para él? ¿Cómo no había sentido que los muros colapsaban sobre él antes? Todo era lo mismo y aun así tan diferente. Kurt se sentía diferente, como si ya no encajara aquí, no pertenecía y nunca lo había hecho.
Kurt ignoró la incomodidad y caminó hacia la mesa, atraído por el delicioso aroma de la comida. Ya pasaba la medianoche y se moría de hambre. Sacó una silla y no la regresó de nuevo mientras se sentaba, como si quisiera darse suficiente espacio para ponerse de pie en un brinco y correr si tenía que hacerlo.
Andrew puso dos vasos y dos latas de gaseosa dietética sobre la mesa. Comieron en silencio, lo que era inusual. Andrew era el tipo de chico que siempre necesitaba los todos ruidos de la televisión o estéreo en el fondo. No era muy parlanchín, lo que era un rasgo que Kurt siempre había apreciado cuando buscaba refugio.
―Odio el promocional ―Andrew por fin rompió el silencio.
―¿En serio? ―Kurt estaba sorprendido―. Creo que pudo haber sido peor.
―No me gusta que Genius sea presentado como la estrella del programa ―Andrew gruñó.
―Bueno, casi lo es ―Kurt se encogió de hombros.
―Esta actitud no te llevará lejos, cariño. Permites a otros pasar al frente y que te empujen a la sombra ―Andrew lo señaló con el palillo―. Te permites ser empujado al fondo demasiado pronto y te conformas muy poco.
―Supongo que sigo acostumbrado a reprimirme como en la época del instituto ―Kurt admitió―. Rachel solía ser la estrella en el club Glee y cuando sea que intentara retarla, ella luchaba ferozmente para reprimirme y se aseguraba de que su estrella pudiera brillar más. Solía molestarme, pero tengo diferentes prioridades. Para mí la familia y amigos son primero.
―Bueno, la familia y los amigos no pagan las cuentas ―Andrew dijo―. ¿Quieres ser un exitoso diseñador y vivir de ello? Entonces tendrás que pelear para llegar a la cima.
―La cuestión es que Genius es genial con lo que hace. No estoy a su nivel.
―Mentira. Este programa no es acerca del más talentoso en confeccionar. Todos son talentosos o de lo contrario no estarían ahí. Si quieres vencer a los otros, necesitas personalidad, necesitas actitud. ¿Recuerdas a Steven y Francesca? ¿No? Eso es porque sus prendas eran aburridas. Cada palabra que decían era aburrida. A nadie le importaban.
―Entonces, ¿dices que se trata simplemente de lucirse? ―Kurt estaba escéptico.
―Es un estrafalario programa de televisión, ¿qué crees? ―Andrew dio un gran trago de la gaseosa en lata―. Necesitas entretener a la audiencia. Pelear un poco. Ser un cabrón. Nadie quiere verte sudar por las prendas durante cuarenta y cinco minutos por episodio. Por eso hacen las entrevistas cortas, juegos y concursos, para agitar las cosas.
―Entiendo que debo agradar a los televidentes, pero quiero hacer mi marca con calidad y no con juego sucio y una actitud de diva tan sólo para hacer las cosas emocionantes a la audiencia. ―Kurt dejó escapar un suspiro―. Al final del día tengo que entregar un conjunto brillante y tiene que presentarse en la pasarela. No puedo sacármelos de la manga, tengo que trabajar duro en ellos.
―No haría daño hacer un poco de todo ―Andrew señaló―. ¿Por qué crees que los productores decidieron poner tu ataque de irascibilidad en el promocional y ninguno de tus diatribas sobre por qué los botones son preferibles a las cremalleras?
Kurt ladeó la cabeza con una distraída sonrisa―. Las cremalleras son apacibles, los botones son candentes.
―Por favor, edúcame en la materia ―Andrew dijo con una coqueta sonrisa e inclinándose.
Kurt al instante se echó para atrás, cambiando la expresión a un gesto neutral. No estaba aquí para coquetear con Andrew. Después de todo no sabía por qué vino. De repente Kurt se sintió mal y enojado consigo mismo. Estaba aquí, comiendo la comida de Andrew y permitiendo que Andrew alzara las esperanzas.
Su mente imaginó brevemente a su compañero Adam Crawford, de pie en la acera con el adorable gorro y un bostezo arrugándole la cara, y la muy británica manera de decir, 'Buenas noches'. Kurt no le había pedido a Adam acompañarlo, porque había temido provocarlo. ¿Cómo es que estar con Andrew era algo mejor?
Con un suspiro de resignación Kurt tuvo que admitirse que se sentía seguro cerca de Andrew, ya que tenían una historia. Andrew ya conocía ese lado débil y feo de él; el lado que Kurt temía Adam o cualquiera descubriera.
El amor es algo bastante fascinante. Las palabras de Adam le aparecieron en la mente. Lo que hizo a Kurt preguntarse si Andrew de verdad pensaba que estaba enamorado de él. Pero, ¿era realmente amor lo que Andrew estaba sintiendo?
What is love? Baby, don't hurt me, don't hurt me, no more*. Kurt sacudió la cabeza para sacarse la tonta canción de la cabeza, la que había aprendido alguna noche en Babylon. Era puesta al menos una vez en la noche ahí. Parecía el himno adecuado de su relación con Andrew.
―Dijiste que había algo que querías mostrarme ― Kurt le recordó casualmente a su exnovio.
―Echa un vistazo ―Andrew hizo un gesto a la sala de estar y sonrió.
Kurt dejó vagar la mirada por la sala de estar una vez más, sin captar lo que se suponía viera. Todo se veía igual para sus cansados ojos.
―Vamos, ¿estás ciego? ―Andrew preguntó con una risa.
Kurt se puso de pie y camino por ahí, estirando los brazos para deshacerse del cansancio en los huesos. Se detuvo ante el nuevo sofá que le debió haber impresionado al instante la vista. Andrew había reemplazado el viejo gran sofá de cuero negro con una gran cómoda acolchada de color menta de estilo antiguo. Los ojos de Kurt se agrandaron cuando lo reconoció.
―Es el que te gustó cuando estábamos en la mueblería el otro día ―Andrew dijo. Ese día en particular fue hace casi un año.
―Lo recordaste ―Kurt dijo inquietamente. De hecho se había encaprichado con el lindo sofá, pero nunca le había dicho a Andrew que lo comprara.
―¿Esta es tu sorpresa? ―Kurt no entendía. ¿Por qué Andrew diseñaría el lugar al gusto de Kurt?
―Hay más ―Andrew respondió misteriosamente―. Ve los otros cuartos.
Kurt se mantuvo escéptico. No estaba de humor para caminar y ver los otros cambios que Andrew le había hecho al lugar, pero cuando vio la expresión emocionada de Andrew, Kurt se sintió obligado. Su exnovio estaba tan entusiasta por ello, que hizo a Kurt sentirse incluso más culpable.
―¡Ta-da! ―Andrew abrió la puerta de la recámara e hizo un gesto a Kurt para que entrara primero.
Kurt vio los cambios en seguida. Una lámpara de piso retro color beige parada junto al espejo de cuerpo entero, ambas eran adiciones que con las que Kurt había fantaseado durante el viaje a la mueblería. Además, había un segundo armario. Kurt se cubrió la boca con su mano para esconder el impacto. Andrew no podría estar pensando que Kurt iba a volver a mudarse y por eso necesitaba espacio para la ropa.
―¿Te gusta? ―Andrew preguntó y se apresuró a la lámpara para encenderla. El lugar estuvo al instante lleno de una cálida luz amarilla.
―Oh, y en caso de que te quedes a dormir conseguí un par de artículos indispensables que podrías necesitar ―Andrew entró en el cuarto de baño al que conectaba e hizo un gesto de presentación.
Kurt lo siguió lentamente. En la repisa bajo el espejo estaban alineados productos para el cuidado de la piel - la marca que Kurt usaba. Por un breve segundo Kurt pensó que olvidó recogerlos cuando se había ido y Andrew no se había molestado en quitarlos en todos estos meses. Pero Kurt recordaba quitar todas sus cosas y examinando de cerca se dio cuenta de que los productos todavía no estaban usados.
―Conseguí todos tus productos favoritos y un cepillo dental ―Andrew ansiosamente le mostró. Incluso había comprado la marca de champú y acondicionador que Kurt usaba―. Todo lo que necesitas.
Kurt se debatía entre estar halagado y salir espantado por el hecho de que Andrew había recordado todas esas cosas―. No debiste poner demasiado esfuerzo en todo esto, Drew. ―Kurt se mordía la una del pulgar mientras caminaba de regreso a la recámara.
―Quiero que te sientas bien en casa ―Andrew dijo y se apresuró al armario para abrirlo―. Mira, además te conseguí algunos pijamas y un conjunto que puedes usar mañana, así no tendrás que usar la misma ropa de hoy. ¿Ves?
Andrew había comprado un nuevo par de pijamas exactamente del estilo que Kurt prefería. Había pensado en todo lo que Kurt necesitaría para se quedara a dormir de manera espontánea. Había hecho que Kurt se preguntara hace cuánto tiempo Andrew había dispuesto el lugar así. ¿Por cuánto tiempo esa ropa había estado colgada en el armario esperando que Kurt estuviera presente?
―¿Te gusta la ropa? ―Andrew preguntó ansiosamente, claramente esperando complacer a Kurt.
Kurt entrecerró los ojos e intentó recordar si Andrew siempre había sido de esta manera, ansioso por complacerlo. Pero todo acerca de esa breve historia juntos era un borrón. Era como si la mente de Kurt estuviera dejando fuera esos recuerdos.
Andrew extendió los pantalones elegantes de color gris oscuro y una playera de cuello alto sin mangas a juego que mostraría el obligo si no existiera la parte superior de seda de manga larga negro que se lleva debajo. Kurt al instante le encantó el gran cinturón que venía con muescas de plata y una cabeza de tigre como la hebilla del cinturón.
―El conjunto es bastante intenso ―Kurt admiró―. Pero no podría quitármelo.
―Claro que puedes quitártelo ―Andrew discrepó―. Sigues con la baja autoestima, lo entiendo. Créeme, eres candente, Kurtsy.
―Como sea, esa no es la manera en que quiero presentarme. Tengo una nueva paleta de colores a la que me voy a apegar y no incluye negro o ningún color oscuro. Por otro lado, esto luce como algo sacado del guardarropa de Genius y no voy a comenzar a copiarle.
―No le copiarías ―Andrew dijo con una sonrisa―. Harás tuyo el estilo.
―Drew ―Kurt dijo en un tono impaciente que indicaba que Kurt no tenía intención de copiar estilo de alguien más.
―No, escucha ―Andrew continuó apresuradamente―. Las personas aman ese estilo. También eres un gay afeminado. Aprovéchalo. Pronto nadie recordará que Genius solía usar conjuntos desvergonzados primero. Además, un poco de delineador también luciría bien en ti.
―Nuevamente, no voy a copiarle ―Kurt bufó.
Andrew tiró la ropa sobre la cama y fue detrás de Kurt. Puso las manos en los hombros de Kurt y gentilmente lo empujó frente al espejo.
―Bueno, necesitas cambiar algo ―Andrew dijo mientras miraban al reflejo―. Dicen que te falta el toque dramático que uno espera con un diseñador de moda. Si no agitas las cosas, te confundirán con un decorador de interiores.
―¿Quién dice eso de mí? ―Kurt demandó saber.
―Oh, sabes que siempre hay pláticas, cariño ―Andrew pasó los brazos por el pecho de Kurt, abrazándolo fuerte. Kurt se tensó ante el toque, pero no se alejó―. Pero no te preocupes, te estoy cuidando ―Andrew dijo y las miradas se encontraron en el espejo.
―No necesito que me cuides ―Kurt rechazó la oferta. Se enderezó con los pies plantados firmemente. Le permitió a Andrew abrazarlo, pero no se derritió bajo el tacto. En vez de eso, se sentía muy despierto. De la nada, estuvo más consciente de sus alrededores, las cortinas cerradas, la llave en la puerta del dormitorio, el par de raquetas de tenis en la esquina. Incluso las pequeñas cosas que atestaban los armarios, trofeos plateados de deportes, pequeñas estatuas de piedra moldeadas sensualmente. Cosas de las que nunca antes se había percatado. Cosas que parecieron amenazantes de repente.
―Tan sólo quiero amarte, cariño ―Andrew murmuró en el cuello de Kurt.
Al instante Kurt se sintió entumecerse. Cerró los ojos en un intento por bloquear la realidad. No, Andrew, por favor no. Kurt no quería oírlo, pero Andrew continuó.
―Más que nada te quiero de regreso, Kurt ―Andrew dijo y las manos suavemente masajearon los hombros y brazos de Kurt―. Extraño tu malicia. Echo de menos que me grites y respondas. Los otros chicos me matan de aburrimiento. Todo contigo era emocionante. Lamento el lastimarte, lo sabes, ¿cierto? Pensaba que te gustaba una mano dura, pero lo llevé muy lejos. Nunca te lastimaré otra vez si tan sólo me permites amarte, cariño.
Kurt abrió los ojos poco a poco. Le tomó un largo tiempo hablar, esperando que los latidos del corazón bajaran a un ritmo manejable.
―Andrew ―Kurt dijo con calma y llevó sus manos para agarrar los brazos de Andrew―. Nunca te corresponderé. Lo siento. ―Tiró de los brazos que estaban abrazándolo hasta Andrew lo soltó.
―No debí haber venido ―Kurt dijo en tono de disculpa―. Solamente vine porque me estaba sintiendo solo. No es justo para ti.
―¿Te estás sintiendo solo? ¿Y por qué? ―Andrew preguntó con una ligera mueca―. Porque a tus aclamados amigos no les importas.
―Les importo ―Kurt defendió a sus amigos―. Es difícil justo ahora. No soy muy social por el momento. ―Se apresuró fuera de la habitación y hacia la puerta para recoger su abrigo y bolso.
―¡No te vayas! ―Andrew le gritó―. ¡Si atraviesas esa puerta, te arrepentirás!
Kurt se giró con una expresión de fastidio en el rostro―. ¿En serio? ¿Ahora me estás amenazando? ―Tiró el bolso de nuevo sobre el piso y dio un paso hacia Andrew―. ¿Qué harías? ¿Golpearme? Hazlo, iré directo con la policía.
―No necesito golpearte, puedo destruirte en el programa ―Andrew declaró con naturalidad.
―Oh, por favor ―Kurt no estaba impresionado―. ¿Por qué actúas tan infantil cuando algo no sale de la manera que quieres? Haces una rabieta y me amenazas. ¿No puedes aceptar por una vez que no eres el rey del mundo? ¿De verdad quieres que haga lo que quieres en vez de hacerlo por mi voluntad? ―Kurt resopló―. Preferiría salirme del programa antes que ser tu marioneta.
―¿Ves lo pronto que te rindes con tus sueños? ―Andrew se burló―. Por qué no le das la corona a Genius en este momento si piensas que de todas maneras él va a ganar. Te gustaría ahorrarle el esfuerzo de aplastarte. Ya que él es un luchador, ¿sabes? Él hace lo que sea para ganar.
―¿De todas maneras qué hay entre tú y él? ―Kurt se sentía como un idiota por el agotamiento y confusión mental al no captar lo que Andrew le había diciendo antes―. Hoy te vio hablando con Genius. ¿De qué se trataba? ¿Le constate de la oferta que obtuve para escribir una columna? ¿Cómo es que lo sabías?
―Sí, así es, jugué con él un poco. ―Una sonrisa se extendió en el rostro de Andrew―. La semana pasada los productores comenzaron a pensar en hacer una columna como promoción adicional para el programa. Discutieron darte el trabajo a ti, por tu conexión con Vogue punto com y se acercaron a Isabelle Wright al respecto. Fui con Genius y le conté que los productores estaban pensado hacer una columna en la página de Fashion Hero y que él era él candidato favorito para el trabajo y que estaba seguro se le iban a acercarse eventualmente a pedirle que hiciera el trabajo. ―Andrew rio entre dientes―. Estaba tan satisfecho de sí mismo, porque le dije que obviamente los productores le darían el trabajo solamente a alguien que consideran llegaría a la final.
―Eres increíble. ―Kurt negó con la cabeza―. Él está realmente molesto por ello y ahora me odia.
―Ya te odiaba antes ―Andrew dijo agitando la mano―. Él odia a todo mundo, pero te odia más a ti.
―Eso no es verdad ―Kurt discrepó.
―Lo es, él mismo me lo ha dicho varias veces ―Andrew contó.
Kurt movió los pies y se quedó mirando la alfombra, sacudiendo la cabeza―. Bien, quizás él realmente me odie. Esa es elección suya. Pero, ¿por qué alimentas su odio hacia mí?
El rostro de Andrew se iluminó―. Porque si se ocupa en odiarte y conspirar contra ti, no será capaz de poner energía en el trabajo y lo va a estropear con el tiempo.
―Necesitas parar estos juegos, Andrew ―Kurt dijo suplicante―. Se supone que seas un mentor para todos nosotros, necesitas tratar a todos los concursantes igual. No quiero que me des ventajas que los otros no tienen. Deja de jugar con Genius. Él tiene suficientes problemas sin que juegues trucos mentales con él.
―Deja de ser tan jodidamente noble ―Andrew dio un gruñido molesto―. Genie no lo pensaría dos veces si tuviera la oportunidad de aplastarte con sus tacones. Tan sólo está buscando una oportunidad para darte dificultades.
―No te creo. Él estaba muy preocupado por mi cuando me desmayé en Babylon. No es tan malo como todos piensan.
Andrew resopló―. Simplemente intenta acercarse a ti para averiguar tus vulnerabilidades. Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos más. Confía en mí, él te odia.
―No confío en nada de lo que me dices ―Kurt torció los labios―. En realidad tú no preocupas por mí. No sé por qué tomaste un capricho particular conmigo, pero me rehúso a ser una marioneta de tu juego. No odiaré a Genius.
―¿Te preocupas por alguien como él? ―Andrew sonó incrédulo―. ¿Retrocederías para proteger a alguien que te odia?
―Protegería a cualquiera de ti y tus estúpidos planes ―Kurt sacudió la cabeza.
―¡Estoy haciendo esto solamente por ti! ―Andrew alzó la voz―. ¡Para que puedas ganar!
―Puedo ganar por mi cuenta, muchísimas gracias. ―Con un suspiro de cansancio Kurt se sentó en el brazo del sofá. Estaba tan cansado y ya no podía pensar bien.
―¿Por qué tienes que ser tan jodidamente honorable? ―Andrew dejó escapar un suspiro de frustración―. Lo siento, ¿bien? Me dejé llevar ―Andrew se disculpó―. Demasiado poder en mis manos, supongo. Me detendré, si eso es lo que quieres.
―Sí, eso es lo que quiero ―Kurt dio a Andrew la mirada más dura que fue capaz―. Deja de jugar con la vida de las otras personas. Deja de amenazarme cuando algo no va como tú quieres.
Andrew extendió las manos en un gesto de rendición―. Lo sé, no debí amenazarte. Lo siento, Kurt. Simplemente no quiero que te vayas. ¿No te gusta lo que hice aquí? ―De repente sonó como un niño en desesperada necesidad de aprobación.
―Me gusta lo que hiciste aquí ―Kurt admitió―. Pero no debiste hacerlo por mí.
―Lo sé, lo entiendo ―Andrew sonó derrotado―. Tan sólo no te vayas, ¿de acuerdo? No hay necesidad de que te vayas. Es tarde y estás cansado, y odiaría que te fueras en el subterráneo. Puedes tomar la cama, yo dormiré en el sofá.
Kurt se talló los ojos y asintió. No estaba interesado en caminar al subterráneo y dedicar una hora para llegar a casa―. Yo tomaré el sofá, Drew. Tan sólo por favor no...
―No te pondré una mano encima ―Andrew bufó, rodando los ojos―. Estoy en libertad condicional, ¿recuerdas? Todavía tengo que hacer estúpido servicio comunitario. Gracias a ti.
―Bueno, yo voy a iniciar otra terapia ―Kurt respondió―. Gracias a ti.
Andrew dejó escapar una risa―. No, cariño, ya eras un desastre antes de conocerme.
Kurt quería discutir, pero sabía que Andrew estaba en lo cierto.
El teléfono de Kurt sonó y vio que se trataba de Rachel―. Tengo que responder.
―Claro. ―Andrew dijo―. Te traeré una manta y almohada para el sofá. ―Andrew regresó al baño mientras Kurt fue a la pequeña habitación junto a la cocina que Andrew utilizaba como oficina.
A Kurt solía gustarle la oficina de Andrew, porque tenía tres estantes con una colección infantil de las muñecas. Había pensado que era adorable el que un hombre adulto mantuviera tal sentimentalismo. Aunque, viendo ahora a las muñecas, Kurt las encontró bastante espeluznantes. Le recordaban la manera en que Andrew jugaba con las personas de su vida como si fueran marionetas, como manipulaba a todo mundo para que hicieran lo que él quería. Justo como Genius que había atacado a Kurt hoy, gritándole ladrón y cabrón. Todo fue cosa de Andrew al final.
―Hola Rachel ―Kurt dijo, preguntándose por qué lo llamaba. ¿Lo estaba vigilando? ¿Había desarrollado culpa por dejarlo solo en el apartamento?
―¿Dónde estás? ―Rachel sonó angustiada.
Kurt tuvo que tomarse un segundo para procesar la pregunta―. ¿Por qué? ¿Estás en casa? ―Kurt preguntó, totalmente perplejo―. Creí que pasarías la noche con Joey.
―Sí, bueno, hubo cambio de planes ―Rachel respondió, claramente no queriendo entrar en detalles―. Ahora estoy aquí y tú no. ¿Estás atorado en el tráfico? No estás todavía en el taller, ¿verdad?
Por un segundo Kurt en realidad considero decirle la verdad. Pero no quería que flipara y se preocupara por él. Tampoco quería que se sintiera culpable. No era culpa de ella el que haya sido tan estúpido de ir con Andrew entre todas las personas tan sólo porque se sentía solo. Se sentía mal por mentirle, pero la alternativa era alterarla y estaba demasiado cansado como para lidiar justo ahora con una Rachel Berry en estado de pánico. No era como si estuviera en peligro. Andrew era un ser despreciable, pero Kurt estaba seguro de que Andrew no lo iba a lastimar.
―¿Kurt? ―Rachel apresuró.
Kurt se devanaba los sesos por opciones creíbles. Podía decirle que se estaba con Chandler, pero sabía que Rachel y Chandler hablaban regularmente. Además Blaine lo descubriría fácilmente. Kurt podía pedirle a Chandler que mintiera por él, pero entonces tendría que contarle la verdad a Chandler y él era más probable entrara en pánico que Rachel.
―Estoy con Adam ―Kurt dijo por fin―. Voy a pasar la noche, así que no te preocupes por mí. ―Adam era la mentira más segura. Sus amigos no eran propensos interrogar a Adam por esa noche juntos. Además, Adam le había dicho a Kurt que iba directo a casa, así que Kurt no necesitaba preocuparse de que Adam se encontrara esta noche con Joey. Por lo tanto era poco probable que Rachel descubriera la mentira.
―Oh ―Rachel dijo, claramente sorprendida, seguido por otro―. ¡Oh!
―Sí, tan sólo estamos, ya sabes, hablando- ―Kurt trató de explicar con más detalle, pero fue interrumpido por Rachel.
―¡No, está bien! ¡Diviértete y cuídate! ― dijo en un tono extrañamente cortante y se apresuró a colgar después de eso.
Kurt estaba un poco molesto por la reacción de Rachel. Que claramente pensaba que interrumpía una sesión de besuqueos o algo. Tan sólo porque ella fue y se metió en la cama con un nuevo amante no significaba que él haría lo mismo. Él no podía tener intimidad con alguien que acababa de conocer. Ni siquiera tuvo intimidad con Andrew y habían estado saliendo por meses. ¿Y por qué sonaba como si él la hubiera traicionado?
―¿Qué quería Rachel?
Kurt se sobresaltó y giró para ver a Andrew de pie en la puerta, medio escondido en la penumbra del pasillo con los brazos cruzados frente al pecho.
―Simplemente se preguntaba dónde estaba. No sabía que estaría en casa esta noche ―Kurt dijo―. Está bien, le dije que estaba con Adam.
―¿Por qué Rachel no se sorprendería si le decías que estabas con Adam? ―Andrew preguntó con un tono sospechoso que tenía un filo peligroso.
Kurt se tensó de nuevo―. No podía decirle que estaba contigo, ¿verdad?
―¿Ya has estado antes con Adam? ―Andrew continuó con el interrogatorio.
―No ―Kurt respondió con firmeza, molesto por los aparentes celos de Andrew―. Pero incluso si así fuera, no es asunto tuyo.
―Cierto ―Andrew bufó―. Tan sólo soy un idiota enamorado. ―Dio la vuelta y se fue.
Pensando que sería mejor darle a Andrew un momento para calmarse, Kurt se ocupó mirando la habitación. Había un nuevo gran afiche en la pared justo sobre el escritorio. Era propaganda de Fashion Hero con rostros de todos los diez concursantes. Steven y Francesca tenían cruces negras sobre el rostro, aparentemente habían sido tachados por Andrew. Kurt de pie junto a Genius, espalda contra espalda. La imagen fue modificada ya que Kurt nunca había posado con Genius en una sesión de fotos. Kurt encontró que le gustaba la imagen. Genius y él no se veían como rivales, sino como compañeros que se cubrían las espaldas. Deseaba que pudiera ser de esa manera entre ellos.
Estaba a punto de seguir a Andrew cuando el teléfono sonó de nuevo. Era su padre. Kurt miró fijamente al teléfono por un momento. Sabía que no podía mentirle a su padre, no de la manera en que había mentido a Rachel.
―Hola colega ―Burt dijo animosamente―. Vi el promocional en televisión. Carole y yo estamos muy emocionados. Tuve que reír muy fuerte cuando vi la parte donde estás gritando como un sargento. ¡Ese es mi chico!
―Me alegra que lo hayan disfrutado ―Kurt dijo, frotándose la sien. Se sentó en silla giratoria de Andrew.
Burt rio―. El comercial pasa como diez veces al día. No puedo esperar para ver el programa.
―El estreno es la próxima semana. Va a haber una fiesta de estreno e Isabelle estará ahí para apoyarme ―Kurt dijo orgulloso mientras ahogaba un bostezo.
―Te oyes cansado ―Burt observó.
―Lo estoy ―Kurt respondió. Era la verdad e intentaba usarlo como ventaja para terminar la llamada―. Estoy realmente necesitando dormir un poco.
―Sí, yo también ―respondió su padre―. Ha sido un infierno de lunes para mí. ¿Cómo ha estado tu día?
―Está bien, en realidad. Tuve una larga charla con Isabelle. Quiere ayudarme a encontrar un nuevo terapeuta.
―¡Eso es genial!
―Aunque, puede llevar un tiempo. Los buenos están súper ocupados.
―Sí, bueno, para eso me tienes y a nuestras sesiones nocturnas ―Burt dijo, sumamente divertido y complacido consigo mismo.
―¿Podemos saltarnos las preguntas está noche? ―Kurt preguntó más ansioso al final de la conversación.
―De ninguna manera ―Burt dijo―. Esto es por tu bien tanto como para el mío. ¿Crees que he estado durmiendo bien últimamente? Me preocupo por ti, colega.
―Sé que te preocupas y odio ser tal carga ―Kurt respondió―. Estás trabajando mucho, papá, necesitas descansar. En vez de eso estás despierto cada noche hasta tarde tan sólo porque no rehago mi vida.
―Oye, escúchame ―Burt alzó la voz, de repente sonando totalmente serio―. No eres una carga. No para mí. Ni para tus amigos. ¿Está claro?
―Pero lo soy ―Kurt discrepó. Tragó duro, pero no pudo evitar un doloroso nudo en la garganta―. A veces pienso que sería mejor si no molestar a nadie en absoluto.
―Todo el mundo se enferma ―Burt argumentó―. Si a Rachel le da gripe y tiene que quedarse en cama todo el día y dependiera de que cuidaras de ella, no la abandonarías, ¿verdad?
―Es diferente ayudar a alguien con pañuelos descartables y una taza de café, a permanecer despierto toda la noche y asegurarse de que la otra persona sobreviva la noche. ―Kurt cerró los ojos y se encogió ante sus propias palabras. Generalmente no hablaba así de directo, pero aparentemente la cansada mente dejó que se le escaparan más problemas de los que pretendía.
―Tienes razón ―Burt dijo bruscamente―. Uno normalmente no muere por un resfriado. Pero si aquellos a los que amo estuvieran enfermos, permanecería despierto toda la noche para asegurarme de que estuvieran bien, no importa si tuvieran flujo nasal o estuvieran pensando en llevarse un cuchillo a las muñecas.
―¡Papá! ―Kurt estaba horrorizado y mareado al escuchar a su padre hablar de esto con tanta audacia.
―¿No estás de acuerdo? ―Burt preguntó―. Cuando estaba en el hospital tras mi ataque al corazón, también estuviste a mi lado para asegurarte que yo estaba bien.
―Eso fue diferente ―Kurt respiró y se frotó el puente de la nariz―. No había nada que pudiera hacer. Tan sólo sentarme junto a tu cama y sentirme inútil.
―Bueno, así es como me siento ahora ―Burt admitió―. Estoy sentado aquí en mi sofá a cientos de millas, esperando que con levantar el teléfono y hablarte, puedo mejorar las cosas para ti. Sé que mis esfuerzos pueden ser inútiles, pero tengo que creer que simplemente a través del acercamiento puedo hacerte sentir lo mucho que me importas. Que mi amor puede ser una cuerda a la que aferrarte y ayude a que no te ahogues, así que habla.
―De verdad ayuda ―Kurt dijo, la voz llena de emoción.
―No eras inútil cuando te sentabas en mi lecho de enfermo en ese entonces, porque mi subconsciente sabía que estabas ahí. Podía sentir tu presencia y sabía que no estaba solo. Así que jamás pienses que eres una carga para mí y que estar tan tarde ponerme al teléfono es una molestia. Porque no lo es. Y además estoy seguro de que hablo por tus amigos. Rachel también puede estarse sintiendo inútil. Puede que no sepa la manera de ayudarte, y el temor de hacer algo mal podría ahuyentarla. A veces ayudar a alguien toma un poco más de esfuerzo y valor que el de simplemente hacer té. Pero estoy seguro de que ella no te considera una carga.
Kurt limpió las lágrimas de sus ojos. Su padre normalmente no daba discursos sentidos como ese―. Ella salió esta noche ―Kurt dijo―. Estoy seguro que se debe a que está incómoda cerca de mí. Supongo que la asusté el sábado pasado.
―¿Dices que estás solo ahora mismo? ―Burt sonó preocupado.
―No. No estoy solo ―Kurt dijo, mordiéndose las uñas―. Aparentemente hubo un cambio de planes y Rachel está en casa ahora. ―Kurt se sintió mal por evitar la verdad. Estaba determinado de que no quería mentirle lie a su padre. Si Burt le preguntaba dónde estaba o quién estaba con él, Kurt respondería con la verdad. Pero mientras que pudiera irse por las ramas, no quería preocupar a su padre al admitir que estaba en el apartamento de Andrew.
―Bien ―Burt respondió―. Entonces, ¿estás listo para mi ronda de preguntas?
―Ugh, ¿de verdad quieres hacer esto? ―Kurt apoyó los pies en el borde del escritorio de Andrew y se desató los cordones. Bien podría sentirse cómodo.
―Puedes apostar ―Burt dijo y hubo un sonido como de revolver de papel.
―¿Estás tomando notas? ―Kurt preguntó incrédulamente mientras se quitaba los zapatos.
―No, simplemente escribí algunas preguntas que se me ocurrieron hoy en el taller ―Burt admitió―. No quería aburrirte con las mismas preguntas.
―Ugh, veo que dejas los neumáticos y te pones como, ¿cómo puedo fastidiar a Kurt esta noche? ―Kurt dejó escapar una risa―. ¿Hay manchas de grasa en el papel?
―Simplemente porque estaba en el taller no significa... diablos, sí, hay manchas de grasa en el papel ―Burt gruñó, seguido de un sonido de más papel crujiendo.
Kurt rio. Era una risa cansada y mareada, pero le ayudó a relajarse y deshacerse de toda la tensión―. Dispara.
―Muy bien ―Burt dijo―. Empezaremos con una fácil. ¿Qué es lo mejor que te sucedió hoy? Y no digas nada, porque siempre hay algo bueno, incluso si tiene que depender de las pequeñas cosas. En realidad, eso es lo que quiero recordarte con estas preguntas.
―Lo sé ―Kurt dijo con una sonrisa―. Lo mejor que sucedió hoy fue que Isabelle me invitó y a Chandler al estilista y nos hicimos un cambio de imagen. Por cierto, me he hecho nuevas mechas.
―Formidable ―Burt dijo―. Esa mujer parece realmente te aprecia.
―Ella es increíble ―Kurt expresó―. Tengo suerte de tenerla como mi jefa y mentora. ¿Cuál es la siguiente pregunta?
―Uhm ―el sonido de revolver papel―. ¿Qué es lo peor que te sucedió hoy?
―¿En serio, papá? ―Kurt dio un breve gruñido―. Eso no es muy creativo y me impacta que tengas que leer eso de un papel.
―Quería mantenerlo simple, pero puedo salir con preguntas más desafiantes, si está interesado.
―No, está bien ―Kurt dijo rápidamente. Temía preguntas más específicas que requirieran una respuesta directa. Con preguntas imprecisas siempre podría elegir que decir y lo que no.
―Ser atacado por Genius está definitivamente entre los cinco peores momentos de hoy ―Kurt dijo con un bufido y le dijo a su padre brevemente lo que pasó. Aunque, había dejado fuera la manera en que descubrió cómo Andrew había manipulado a Genius. Fue una respuesta buena y suficientemente verdadera, pero ya que toda esta sesión se trataba de ser honesto consigo mismo, Kurt tuvo que admitir que el ataque de Genius no había sido el peor evento―. Pero lo peor fue sentirme solo luego que Rachel me dijo que no estaría en casa ―Kurt dijo por fin―. En cierto punto enloquecí tras ello.
―¿Enloquecer, cómo? ―Burt incitó.
―¿Esa es tu tercera pregunta?
―No, pero me gustaría que argumentes.
Kurt suspiró―. Simplemente estaba temeroso por estar solo esta noche. Y antes de que preguntes el por qué, no lo sé ―Kurt se cogió las mangas―. A veces no confío en mí mismo.
―Entonces, es bueno que Rachel fue a casa ―Burt dijo―. Dile que no te gusta estar a solas por el momento. Estoy seguro de que estará de acuerdo en mantenerte acompañado hasta que te sientas mejor.
―¿Cuál es la última pregunta? ―Kurt instó mientras veía el reloj sobre la pared. Había una oportunidad más de que su padre diera en el blanco con un tiro en la oscuridad.
―¿Hay algo de lo que te arrepientas hoy?
Por un segundo Kurt cerró los ojos. No es la pregunta correcta, papá. Fue extraño. Por un lado, Kurt no quería que su padre supiera dónde estaba, pero al mismo tiempo se sentía mal por no decírselo. Burt no entendería el por qué su hijo eligió pasar la noche con Andrew en lugar de a solas.
―¿Te refieres a comer demasiados bollos de canela?
―No, me refiero a algo que realmente desearías no haber hecho ―Burt dijo―. A menos claro, que comer demasiado sea de lo que más te arrepientes.
―Le mentí a Rachel ―Kurt dijo la verdad―. Me arrepentí al instante, aunque creo que le ahorré demasiada preocupación al no decirle la verdad.
―¿Sobre qué mentiste? ―Burt preguntó, al instante agudizando los oídos.
―El tiempo se acabó ―Kurt negó una respuesta―. Ya respondí las tres preguntas.
―¿También me has mentido en algo? ―Burt siguió incitando.
―No te mentiría a ti, papá ―Kurt respondió firmemente. Pasó nerviosamente los dedos por el broche de ballena en la corbata, la suavidad calmándolo.
―Lo sé, pero tengo la sensación de que hay algo que no me estás contando.
―Respondí todas tus preguntas ―Kurt espetó, odiando que su padre pudiera leerlo tan bien. Estaba consciente que ir con Andrew había sido una mala decisión, pero si se lo contaba a su padre ahora, Burt enloquecería de preocupación. Y no había necesidad de preocuparse. Kurt miró al otro lado de la habitación donde la puerta estaba abierta. Un pensamiento horrible le cruzó la mente. ¿Y si algo pasaba? Nadie sabría que estaba en el apartamento de Andrew.
Negando con la cabeza, Kurt respiró calmadamente―. Te lo contaré mañana ―Kurt dijo al final―. Lo prometo.
―¿Por qué no contarme ahora?
―Papá, todo lo que necesitas saber ahora es que estoy bien ―Kurt dijo―. De alguna manera hice algo de lo que no estoy orgulloso y voy a contarte de eso mañana. ¿De acuerdo?
―Confío en ti ―Burt dijo con cautela―. Me dirías si hubiera algo mal, ¿cierto?
―Nada está mal ―Kurt dijo en un tono tranquilizador―. Te diría si necesitara ayuda. Justo ahora simplemente estoy cansado y quiero dormir un poco.
―Muy bien, entonces ―Burt suspiró, todavía sonando preocupado―. Te quiero, Kurt.
―También te quiero, papá.
Con un suspiro Kurt guardó el teléfono. Se prometió contarle a su padre sobre no dormir en casa al día siguiente y asumiría el enojo de Burt. Siempre era más fácil justificar las acciones de uno después. Kurt dejó escapar un suspiro, tampoco muy orgulloso de esa decisión.
―¿Andrew? ―Kurt fue por el ocurrió corredor de regreso a la sala de estar. Todas las luces estaban apagadas y le tomó un momento a los ojos de Kurt ajustarse―. ¿Estás aquí? ―La puerta de la recámara estaba entreabierta, por lo que Kurt le dio un pequeño empujón para entrar. La única luz en el lugar era de la nueva lámpara de piso que despedía una tenue luz amarilla. Andrew se sentó al borde de la cama con la espalda hacia la puerta. Estaba mirando fijo hacia abajo a algo en las manos.
―¿Está todo bien? ―Kurt preguntó y lentamente se acercó.
―¿Conoces la sensación de que vas a perder sin importar cuando intentes hacer lo correcto?
Kurt dejó escapar una risa sin humor―. Ese soy yo todos los días.
Andrew levantó la vista y se sentó un poco más derecho, los músculos en los hombros moviéndose. Kurt logró ver lo que sostenía en las manos. Era una foto.
―Quiero mostrarte algo. ―Andrew dio palmadas a la izquierda en la cama. Kurt estaba siendo reticentes, pero la curiosidad ganó. Se sentó junto a Andrew y asintió a la imagen―. ¿Quiénes son los niños en la foto?
Una pequeña sonrisa se formó en los labios de Andrew mientras le extendía la foto a Kurt para que le diera una mirada de cerca―. Adivina.
Kurt estudió a los dos niños en la foto. Una chica y un chico que estaban sonriendo con picardía a la cámara, ambos con cabello oscuro revuelto y adorables dientes faltantes. Sin duda hermanos―. ¿Este eres tú? ―Kurt señaló al chico.
Andrew dio un asentimiento de cabeza―. Ella es mi hermana mayor, Audrey.
―Nunca antes mencionaste a tu familia ―Kurt dijo. Le golpeó que en todos los meses que habían estado juntos nunca había compartido nada personal. Al menos Andrew nunca lo hizo. Kurt se había dado cuenta de que Andrew tenía una relación muy tensa con sus padres. La mayoría de chicos gay tenían problemas con sus padres; Kurt estaba plenamente consciente de lo afortunado que era de que su padre fue tan admisible y comprensivo.
―¿Son cercanos?
―Ella está muerta ―Andrew dijo con naturalidad―. Se suicidó.
―Lo siento tanto ―Kurt susurró y miró a Andrew con simpatía, buscando el dolor que debía estar en algún lugar bajo la superficie.
―Esta foto se tomó un mes antes de que lo hiciera ―Andrew continuó―. Ella tenía catorce años, yo nueve.
Kurt se sintió aplastado por la tristeza de la historia y culpable por haber considerado suicidarse. No era que quisiera morir exactamente, a veces simplemente se sentía sobrecogido por la vida. Pincharse la piel con una cuchilla era como admitir la derrota. Quería ver una cicatriz en la piel por cada una que tenía invisible en el corazón. Pensar en el suicidio era pensar en una manera de escapar, pero no era más que una fantasía agridulce. Había habido momentos de debilidad cuando se había asustado por ir más lejos de lo que se había creído capaz. Pero no pensaba que realmente los atravesara. Al final del día, Kurt no podía hacerle eso a su padre.
―¿Por qué lo hizo?
Andrew se encogió de hombros―. Nunca lo averiguamos. No había ninguna nota ni nada. Nunca supe que ella era infeliz. Fue un gran misterio para mis padres y para mí. De un día a otro, Audrey nos había dejado y le odiaba por ello. Por muchos años intenté descubrir por qué lo hizo. Culpaba a mis padres. Me culpaba a mí. Odiaba a esos amigos que aclamaban haber sido cercanos a ella, pero que no se dieron cuenta de nada. Pero al final no importaba. Nada importaba.
Andrew se inclinó y escondió la foto entre las páginas de su copia de The Picture Of Dorian Gray** que siempre estaba en el buró.
―¿Por qué me estás contando? ―Kurt preguntó, abrazándose. De la nada sintió frío.
Andrew extendió el brazo y sostuvo la mano izquierda de Kurt y deslizó los dedos en la palma abierta de Kurt.
―Las personas son un misterio para mí, Kurt ―Andrew explicó―. Nunca sabes lo que pasa por la cabeza de las personas. Por un tiempo intenté averiguar lo que las personas a mi alrededor estaban pensando, cómo se sentía realmente. Pero es imposible de saber. No permití que nadie se acercara a mí. Nunca tuve amigos cercanos, ni relaciones profundas.
Frotó el pulgar sobre la palma de Kurt y hacia los dedos como queriendo memorizar cada línea. Kurt bajó la mirada sobre las manos entrelazadas, extasiados por un momento debido al gentil toque de las grandes manos que eran capaces de lastimar muchísimo.
―Soy bueno en mis trabajos como promotor ejecutivo y como mentor en un programa de televisión, porque todo es superficial y falso. Les das a las personas lo que quieren ver - una fantasía - y no lo que verían si miraran a la realidad.
―Lamento tanto tu perdida, Drew ―Kurt dijo. Le dio a la mano de Andrew un apretón de simpatía antes de gentilmente liberarse del agarre―. Pero perder a tu hermana no justifica la manera en que ahora tratas a las personas.
―No te estoy contando esto, porque quiero tu lástima ―Andrew dijo con un suspiro, bajando la mirada a las manos vacías―. Sé que debí tratarte mejor. Y si me das otra oportunidad, prometo que -
―Andrew ―Kurt dijo en voz baja―. Por favor, deja ir la idea de que podemos volver a estar juntos de nuevo.
―¿Por qué no podemos? ―Andrew demando, sonando herido―. Has perdonado a tu estúpido ex por engañarte. ¿Por qué no puedes perdonarme por mis errores?
―Me lastimaste, física y mentalmente. Incluso peor, querías lastimarme. En tus peores momentos te pusiste infame y violento. No puedo olvidar las veces que me hostigaste, y no puedo perdonar las veces que hostigaste a mis amigos. Traicionaría a mis amigos si lo hiciera.
―Entonces, ¿por qué estás aquí? ―Andrew preguntó y se echó el cabello tras las orejas―. ¿Por qué viniste conmigo esta noche?
Kurt se pensó un poco la pregunta. Trazó los suaves bordes de su prendedor de corbata con los dedos y esto lo hizo sentir calma―. Supongo que todavía creo en que las personas pueden cambiar ―Kurt dijo al fin―. Y que las personas no son simplemente blanco y negro, hay algo en el medio. Tú no eres enteramente una persona mala, Andrew, pero tampoco eres una buena persona. Me agradas, porque me haces reír y no me juzgas. Pero tampoco me detienes cuando necesito que alguien lo haga. Sacas lo peor de mí. Si verdaderamente amas a alguien, deberías hacer todo lo que puedes para mantener a esa persona a salvo.
―Mira la manera en que cambias los hechos ―Andrew dijo con una pequeña sonrisa―. Tú estabas conmigo, debido a que no te detenía. ¿Ahora me culpas por lo que tú mismo te hiciste? No vi nada malo con algunos rasguños. Quizás no debí animarte en tus momentos de auto-flagelo. Pero me di cuenta, oye, si así te liberas de todo el dolor interior, ¿quién soy yo para decirte que pares? Todos necesitamos una válvula de escape para el dolor. Pero mientras tanto te estaba observando para asegurarme que no lo llevaras demasiado lejos.
―Disfrutabas maltratándome ―Kurt dijo acusadoramente―. Y no me defendí, porque parte de mí creía que merecía ser tratado de esa manera. Te cedí el control a ti, y abusaste de tu poder sobre mí.
―Que conveniente para ti culparme de tu debilidad ―Andrew resopló.
―Reaccionas agresivamente cuando te siente inseguro. Lo entiendo. Pero además veo como todavía luchas por mantenerte bajo control. Puedo verlo, porque estoy haciendo lo mismo.
―¿Cómo se puede ganar una lucha contra uno mismo? ―Andrew preguntó todo serio, todavía con la mirada hacia sus manos.
―Te lo haré saber en cuanto gane ―Kurt dijo con una sonrisa delgada―. El paso más importante es confiar en ti mismo. No confiaba en mí mismo para estar solo esta noche. Pero ahora creo que habría estado bien por mi cuenta.
Kurt se puso de pie, juntó el pijama y una almohada extra, y caminó hacia la puerta. Vaciló con la mano en el pomo de la puerta―. Las muñecas en tu oficina, pertenecieron a tu hermana, ¿verdad?
Andrew no respondió. Kurt asintió y en silencio cerró la puerta.
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El próximo capítulo por fin volverá a haber POV de Blaine.
* ¿Qué es el amor? Cariño no me latimes, no me lastimes, ya no. Letra de la canción What Is Love de Haddaway.
** El retrato de Dorian Gray. Oscar Wilde.
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