Traducción autorizada por DiDiGlee
THANK YOU SO MUCH DIDIGLEE FOR BEING AN STUNNING WRITER
Capítulo 25 – Cinco Llaves
―Te pediría que entraras, pero la mayoría del tiempo mi compañero tiene compañía ―Blaine dijo, haciendo un gesto hacia el dormitorio. A penas la noche anterior, Blaine había entrado cuando su compañero estaba besándose con una chica. Acordaron poner un letrero de Favor De No Molestar en la puerta cuando sea que alguno estuviera ocupado. Sin embargo, molestaba a Blaine, porque de todas maneras él no llevaría a nadie.
―Está bien ―Chandler dijo, dando golpecitos con el dedo en el volante. Estaba iluminado por la luz azul del tablero, proyectándole sombras en el rostro. Tampoco parecía tener prisa alguna―. Aunque podría ser divertido interrumpirlos. Quién sabe, quizás estaríamos previniendo un embarazo. Siempre es riesgoso con las parejas heterosexuales. A veces crees que no saben de la existencia de los condones. Es decir, las personas gay los usan aunque no pueden tener bebés, pero los heterosexuales son tan despreocupados por éstas cosas y, ¡oh Dios, estoy divagando y hablando de sexo gay y ahora me a voy a callar!
―Querías contarme de tu primer beso ―Blaine protestó, descansando la mejilla contra el reposacabezas―. Y considerando que has puesto la imagen de mi compañero de cuarto teniendo sexo heterosexual en mi cabeza, tienes que ayudarme a sacármelo. Completamente me debes una historia.
―Oh, cierto ―Chandler se aclaró la garganta y comenzó a morderse las uñas.
―Pero, únicamente si quieres ―Blaine dio marcha atrás.
Chandler ladeó la cabeza con una sonrisa―. Eres demasiado tierno para este mundo. Siempre tomas en cuenta los sentimientos de las demás personas.
―Lo intento ―Blaine dio un triste encogimiento de hombros, pensando en la manera en que había arruinado la relación que tenía con Kurt.
―Había un chico en el instituto ―Chandler comenzó―. Era gay, pero popular. A nadie le importaba ya que él era algo, asombroso.
Blaine sonrió ante eso. Era inmensamente adorable la manera en que Chandler hablaba efusivamente de sus antiguos enamoramientos.
―Estábamos juntos en el club de teatro, y en el equipo de debate y el anuario escolar. Él era inteligente, ingenioso e impresionantemente hermoso, y adoraba todo acerca de él. Pero eso es típico en mí. Lo seguía, llevaba sus libros, hacía sus tareas de historia, ya que era inteligente pero odiaba la historia. No le molestaba que me juntara con él, pero yo no le gustaba. Naturalmente. Ni siquiera éramos amigos. Yo tan sólo era uno de sus muchos admiradores. Él era el tipo de chico que era en realidad un patán pero no importaba, porque tenía unos ojos tan hermosos que no te importaba lo que le saliera de la boca. Si rebajaba a otras personas, lo permitirías diciendo que tan sólo estaba siendo terco y sabía lo que quería.
Blaine frunció el ceño. La historia hizo un giro que no le agradó. No sonaba a que un Príncipe Azul había estado cortejando a Chandler.
―Como sea ―Chandler suavizó los dedos sobre el volante―. Una vez en el último año él estaba en una fiesta a la que yo no estaba invitado. Pero me llamó en mitad de la noche y me pidió ir por él, y lo acerqué a casa en auto. Estaba borracho, claro, y sentía que yo era la persona más importante en el mundo para él, porque eligió llamarme a mí. Estaba tan feliz y fui tan estúpido. Cuando llegamos a su casa, me pidió entrar, diciendo que sus padres no estaban en casa. ―Chandler rodó los ojos como si no pudiera entender su propia ingenuidad.
―Para hacer la historia corta, terminé en su cama y me besó. Fue algo, no sé, irreal, creo. Todo el tiempo estuve tan nervioso como para disfrutarlo y seguía pensando, oh, Dios mío, ¿de verdad está sucediendo? Él ni siquiera era bueno besando. No es que tuviera razón para la comparación, pero yo había esperado que mi primer beso fuera impresionante por lo menos. No fue nada de eso. Tenía sabor a cerveza y cigarros, y lo encontré bastante asqueroso. Tras besarnos por algunos minutos, bajó la mano al frente de mi pantalón y le dije que se detuviera.
―Oh, Dios. ¿Se detuvo? ―Blaine se preparó para lo peor.
―Bueno, sí, me gruñó algo parecido a aguafiestas, luego se quedó dormido encima de mí. Lo empujé y me fui a casa. Estaba tan avergonzado. Toda la semana no pude pensar en otra cosa. Temía el próximo día escolar, no sabía cómo presentarme y mirarlo a los ojos más, pero me dije que sería inmaduro evitarlo. Pensé que lo mejor sería hablarlo con él, así que lo hice. Ahora, esta es la mejor parte: Había estado tan borracho como para recordar el beso. Ni siquiera recordaba haberme llamado para recogerlo. Me sentí tan estúpido.
―Oh, Chandler ―Blaine extendió la mano y tomó la otra mano de su amigo.
―Dejé de seguirlo y nunca me preguntó la razón. No me extrañaba. Yo no le importaba. Solamente una vez algunas semanas después se acercó y me dijo que podíamos enrollarnos alguna vez, que podíamos llegar a algún arreglo para estar disponibles cuando el otro necesitara un rápido alivio. Le dije que no estaba interesado y me dijo que nadie nunca estaría interesado en mí, así que debería aceptar lo que me estaba ofreciendo. Lo odié tanto en ese momento.
―Semejante patán ―Blaine afirmó―. ¿Ese es la única vez que alguien te ha besado? ―Blaine no podía creerlo. Era una historia tan triste.
―No ―Chandler admitió y otro sonrojo le coloró las mejillas―. Tuve algo así como un amigo de besos después de eso, pero tampoco estaba enamorado de él. Él era un nerd como yo, y fue como, oye, somos demasiados feos como para que alguien alguna vez se interese en nosotros, por lo que deberíamos dejar de engañarnos y acostumbrarnos al hecho de que ninguno de nuestros flechazos corresponderá a lo que sentimos. ¿Por qué no divertirnos entre nosotros? Lo dejé luego de un tiempo, porque se sentía mal besar a alguien por quien no sentía nada. Además sentía que estaba usándome. Siempre me pedía hacer más que solamente besar, para lo que no estaba listo. Cuando por fin rompí nuestro acuerdo, se enojó conmigo y me gritó cosas horribles. Creo que estaba molesto de que incluso yo - un tipo raro - lo rechazara.
―No eres un raro ―Blaine dijo fieramente―. Y me alegra que tuvieras suficiente respeto por ti mismo como para rechazarlos. Ellos no te merecían.
―Gracias. También me alegra. Preferiría solamente soñar con el chico correcto a intentarlo algún otro equivocado.
―Lamento que tu experiencia con el romance haya sido tan decepcionante. Dios, me enfada que esos chicos te besaran y ni siquiera supieron lo afortunados que fueron.
Chandler golpeó con fuerza el brazo de Blaine con una sonrisa―. No te burles.
―No me burlo. ―Blaine respondió―. Ni siquiera permitas que chicos como ellos te digan que no vales.
―Gracias ―Chandler dijo con una agradecida sonrisa―. Mi problema es que me sigo sintiendo atraído por chicos con los que de todas maneras no tengo oportunidad. Quizás sea porque tengo temor a una relación real. Lo sé todo sobre asuntos del amor por los diversos programas de televisión, todo el drama y la angustia es bastante desalentador. No lo sé. Tal vez espero demasiado.
―No te conformes sin esperar nada ―Blaine dijo, arqueando las cejas hacia él―. Si estás con alguien, deberías ser el sol y la luna para esa persona. Cuando Kurt y yo estábamos juntos nos esforzábamos con regalos y extraordinarias idea para citas. Todo lo que queríamos era hacernos felices.
―Eso es exactamente lo que quiero con alguien ―Chandler dijo con un suspiro de anhelo.
Blaine fue golpeado por otra puñalada de culpa en el corazón al pensar que estaba usando a Chandler. En ese momento quería darle el mundo a su amigo, mostrarle lo mucho que se lo merecía.
Chandler comenzó a arrancar el motor y le dio una sonrisa a Blaine―. Buenas noches, Blaine.
―Buenas noches ―Blaine respondió y salió del auto. Observó a su amigo conducir en la noche, y dejó escapar un suspiro.
Kurt estiró ampliamente los dedos, liberándose del calambre que se le había formado en la base del pulgar por apretar los alfileres y agujas, y el trabajo con el grueso cuero. No podía usar la máquina de coser en los bordes del material y tenía que hacer la mayoría a mano.
―Esa es una carga impresionante de trabajo la que has hecho solo allí, compañero ―Adam dijo con una mueca.
Kurt se inclinó contra la mesa de trabajo para seguir de pie, ni siquiera podía quitarse el cansancio con el café con leche grande que Adam amablemente le había comprado.
―No me importa trabajar ―Kurt respondió―. Mantiene a mi mente ocupada.
―¿Problemas de novios? ―Adam supuso con una sonrisa torcida.
―No tengo novio ―Kurt respondió secamente.
―¿Qué hay de Blaine? ―Adam preguntó como si fueran mejores amigos y las preguntas no fueran entrometidas―. Te reuniste con él anoche, ¿verdad? ¿Cómo te fue?
―Él está viendo a alguien más ―Kurt replicó mordazmente, claramente implicando que la conversación debía terminar. Le agradaba Adam, pero no le gustaban los cotilleos.
―¿De verdad? ―Adam preguntó, absolutamente desconcertado por la noticia―. Entonces, ¿por qué rayos actuó como un celoso idiota ayer?
―Porque todavía es protector conmigo, supongo ―Kurt dio una encogimiento de hombros―. Solíamos ser muy cercanos.
Kurt se frotó el cuello. Se sentía muy mal. Todavía podía escuchar el chillido de Rachel desde las seis de la mañana resonándole en los oídos―. ¡Kurt! ¿Dormiste bien en el sofá? ―Casi se había caído del sofá. Tampoco podía creer que se quedó dormido ahí―. ¡Te ves horrendo! ―Rachel le había informado, y había estado en la correcto. Tenía los ojos hinchados y enrojecidos por todo el llanto que había derramado en el hombro de Blaine. Se había reportado enfermo con Isabelle, pero no se atrevió a faltar a Fashion Hero. Le había tomado algunas horas ponerse presentable y motivado para ir cuando se había sentido con ganas de quedarse en la cama y nunca volver a salir.
―Ven, déjame quitarte la tensión de la espalda ―Adam ofreció y puso las manos en los omóplatos de Kurt, presionando los pulgares contra la espalda. Kurt sucumbió ante las manos por un momento y cerró los ojos.
―Me encanta tu collar ―Adam admitió―. Es misterioso. Hacen que uno quiera saber para qué son las llaves.
―Simplemente es algo viejo ―Kurt murmuró y tocó las llaves distraídamente. Era un aro que sostenía pequeñas llaves de plata. Claro que no pertenecían a ninguna cerradura. Pero el collar guardaba buenos recuerdos. Al igual que el día que había vuelto a McKinley. Lo optimista, valiente y feliz que se había sentido. No sabía por qué eligió usarlo hoy. Era como si estuviera esperando que hoy Blaine lo reconociera y comentara algo. Esperaba que Blaine recordara que Kurt podía ser fuerte, como el día que venció sus temores y regresó a McKinley.
―Parece que se han vuelto cercanos chicos ―Marissa les acercó el micrófono a la cara. Al instante Kurt se alejó de las manos de Adam―. ¿Tienen un vínculo? Cuéntenos algo interesante.
―De hecho lo tenemos ―Adam respondió animosamente―. Nos volvimos buenos amigos y todavía estoy esperando más.
Kurt rodó los ojos y dio un manotazo el brazo de Adam―. No digas nada así.
―¿Hay una historia de amor a la vista? ―Marissa inquirió.
―Yo no sé él ―Kurt respondió la pregunta―. Pero solamente estoy aquí por la moda.
Con un mohín decepcionado, Marissa siguió buscando una historia que vender en algún lugar.
―En serio, Adam ―Kurt resopló―. Nada de esas charlas frente a las cámaras, por favor.
―¿Y enfrente de Blaine? ―Adam preguntó con un guiño―. ¿Quieres que piense que somos más que competidores amigables?
―En realidad ―Kurt dudó, pero luego simplemente espetó―. Le dije que tenía sentimientos por ti, simplemente para ponerlo celoso. Dios, soy un inmaduro.
―Ese es el precio que debes de pagar por anhelar a tu novio del instituto, estás atorado en el instituto para siempre ―Adam bromeó―. De cualquier manera, mi ofrecimiento sigue en pie. Pero si finjo ser tu novio, me debes una cita real.
―No necesito un novio falso, pero gracias ―Kurt sacudió la cabeza y se pellizcó la nariz. Sentía el comienzo de un dolor de cabeza.
―Está aquí ―Adam dijo en un susurro, asintiendo hacia la entrada―. Dijiste que querías hablar con él tan pronto como llegara, ¿cierto?
Kurt dio la vuelta, por un segundo esperando ver a Blaine, pero en vez de eso vio a Genius, luciendo tan engreído y relajado como siempre con una chaqueta de color carmesí que complementa tan bien su piel color miel.
―Sí, gracias. ―Rápidamente caminó tras Genius para alcanzarlo―. ¡Oye G, espera! ―Pero Genius no se detuvo. Simplemente caminó directo a su estación de trabajo.
―¡Genius! ―Kurt le gritó, molesto de que lo ignorara. Todavía no hubo reacción. Solamente cuando Genius entró a su lugar de trabajo y Kurt se detuvo en la puerta batiente, Kurt se dio cuenta de que Genius estaba escuchando música.
Genius se estremeció cuando dio la vuelta y vio a Kurt tras de sí. Se quitó los audífonos y puso su bolso sobre una silla. Le dio a Kurt una mirada inquisitiva mientras se quitaba el abrigo―. ¿Puedo ayudarte?
―¿Qué estás escuchando? ―Kurt no pudo evitar ser curioso, simplemente amaba la música.
Genius le arqueó la perfectamente formada ceja.
―Lo siento, ¿es información confidencial el tipo de música que te gusta? ―Kurt rodó los ojos.
―Todavía estoy intentando decidir qué canción usar para el programa ―Genius respondió―. Por lo tanto sí, es máximo secreto.
―Oh por favor, ya tengo mi canción pensada ―Kurt dijo―. No necesito espiarte.
―Entonces, ¿qué quieres de mí?
―Me gustaría hablar contigo ―Kurt respondió e hizo un gesto hacia la puerta.
Genius dio un asentimiento y una burla―. Entra. Sin embargo, me temo que no tengo nada de té ni panecillos para ofrecerte.
Kurt le dio una mirada con ironía―. No quiero nada de ti. ―Se metió y se detuvo al lado opuesto del escritorio de Genius, sosteniendo el hombro derecho en la mano izquierda y tocando las llaves del collar. Por un momento estudió la apariencia de Genius. El joven usaba demasiado maquillaje. Luciría bien en televisión, Kurt estaba seguro de eso, pero de cerca se veía ridículo con tanta pintura en los ojos y mejillas.
―No haré la columna ―Kurt le dijo directo.
Esto tomó a Genius por sorpresa―. ¿Por qué no? ―Entrecerró los ojos hacia Kurt sospechosamente.
―No quiero que tú ni nadie piense que lo haría solamente para tener una ventaja ―Kurt explicó.
Una sonrisa divertida se extendió en los labios de Genius―. ¿Dejarías pasar una oportunidad como esa simplemente porque hice un berrinche?
―Quiero jugar limpiamente ―Kurt declaró―. No quiero ningún favor.
―Yo tampoco ―Genius respondió―. Especialmente no tuyo. Sigue y escribe esa estúpida columnita. Ya estoy esperando leerla.
Fue turno de Kurt para estar sorprendido―. ¿En serio? Estaban tan enojado conmigo por ello -
―Quieres escribirla, ¿no? ―Genius lo desafío―. No dejes que nadie te impida hacer lo que quieres. ¿A quién le importa lo que la gente piense? Si es algo en lo que eres bueno, deberías hacerlo.
Kurt estaba atónito, y se sentió algo así como aliviado―. Gracias.
―Ahora, no te pongas sentimental conmigo, cielo ―Genius agitó la mano―. Tan sólo asegúrate de entregar una columna increíble, porque voy a ser el crítico de tus pesadillas.
Kurt sonrió ante eso―. Tú y yo, somos en realidad bastante similar-
―Sí, te lo dije ―Genius afirmó―. Me recuerdas a una versión más joven y bastante ingenua de mí mismo. Aunque todavía puedes llegar a mi nivel, con un montón de práctica.
―¿También tengo que esconderme tras un montón de horrendo maquillaje? ―Kurt preguntó.
―Puedes esconderte tras lo que te plazca ―Genius respondió seriamente―. Ya sea maquillaje, la actitud de un cabrón o ropa fabulosa.
―Estoy harto de esconderme ―Kurt respondió, de repente sintiéndose vulnerable y cansado.
―Yo también ―Genius dijo y extendió la mano para darle un apretón al brazo de Kurt―. Yo también, cielo. Pero, ¿preferirías exponer tu corazón y alma en un mundo como este? ¿Un mundo que nos odia?
Kurt miró a los ojos de su compañero, que descansaban sobre él tan sinceros y abiertos que la garganta de Kurt se contrajo. De la nada sintió que compartían mucho más que un gran sentido para la moda. Eran parte de algo más grande, y aun así una minoría. Aunque el taller de Fashion Hero estaba repleto de personas gay, Kurt no se había sentido conectado con ninguno de ellos, hasta ahora.
―Los heterosexuales odian nuestras valor ―Genius continuó―. Así que lo mejor que podemos hacer es amarnos nosotros ―le dio un guiño a Kurt―, preferiblemente en la manera más extravagante posible.
―Puedo hacer eso ―Kurt respondió, alzando la cabeza un poco más―. Deberías haber visto mis atuendos en el instituto. Era increíblemente fabuloso y los cabreaba tanto.
―Apuesto que lo estaban ―algo parecido a una sonrisa de orgullo apareció en el rostro de Genius―. Ahora si me disculpas, tengo trabajo que hacer.
Kurt trabajó en la ropa de Rachel en la tarde, hasta que apareció para la prueba. Hablaba sin parar sobre las clases en NYADA y Joey. Kurt desconectó la mente por un rato hasta que la escuchó hablar de Acción de Gracias―. Disculpa, ¿qué acabas de decir?
―Dije que me iré la próxima semana para Acción de Gracias ―Rachel dijo―. Y me estaba preguntando si también vas a regresar a Lima.
―No ―Kurt decidió al instante. Tras la manera en que su padre había actuado en las últimas conversaciones telefónicas, no estaba interesado en ser tratado como objeto de decepción a nivel presencial―. Tengo cosas que hacer, y con una semana de descanso por delante por fin puedo ponerme al día.
―Bien ―Rachel dijo―. Simplemente me alegra que Fashion Hero se tome una semana de descanso. Es un milagro que todo el mundo está aún en funcionamiento a este loco ritmo.
Una hora después, Blaine llegó y Kurt no sabía cómo saludarlo. A penas anoche había estado berreando sobre el hombro de Blaine, y hoy no quería lucir débil y vulnerable. De modo que enderezó la columna vertebral y mantuvo la cabeza en alto, pero secretamente estaba deseando que Rachel se quedara. Blaine también parecía estar nervioso, y Kurt se preparó para una tarde de incomodidad entre ellos.
Rachel se puso el abrigo y se preparó para irse, cuando de repente una voz resonó.
―¿Puedo tener la atención de todo mundo, por favor? ―Andrew reunió a los concursante y modelos a su alrededor para hacer un anuncio.
―Parece que los productores amaron lo que los modelos de Kurt hicieron la semana pasada en la pasarela ―Andrew dijo con una complacida sonrisa―. Estoy hablando del interludio de canto y baile que promete ser un gran entretenimiento para los espectadores. Por lo que decidieron darles a todos permiso para hacer pequeñas actuaciones. Pueden elegir la música, pueden poner a cantar y bailar a los modelos si quieren. Cualquier cosa con tal de que prometa un gran espectáculo. No es un deber para todos. Pueden apegarse a la vieja y buena rutina de pasarela y podemos proveerles música. Si quieres cambiar las cosas, pueden discutir las ideas conmigo. Gracias.
―¿Va a afectar la decisión de los jueces? ―Penélope preguntó.
―Los jueces están aquí únicamente para comentar la ropa ―Andrew dijo―. Pero creo que también disfrutarían de una buena presentación. Buena suerte. ―Andrew disolvió la multitud y todo mundo volvió a trabajar.
―¡Eso es asombroso! ―Rachel estaba emocionada por el prospecto de mostrar más de sus talentos, además de la buena apariencia.
―Deben de estar realmente impresionados con la presentación inspirada en Sweeney Todd ―Kurt reflexionó―. Y tu canto.
―En esta ocasión también quiero cantar ―Blaine dijo, igualmente emocionado por hacer más que desfilar con una sonrisa―. Y con el tema de ahora, ¡conozco la canción perfecta! ―Blaine les sonrió―. Hagamos Black or White de Michael Jackson.
Rachel ahogó un grito de entusiasmo al principio, pero un segundo después la feliz expresión se desvaneció―. No, esa es una opción obvia. Todo el mundo estará haciendo esa canción.
―Estoy de acuerdo con Rachel en eso ―Kurt dijo―. Quiero hacer algo diferente. Los otros podrían usar el tema de blanco y negro para hacer un espectáculo sobre el racismo y la tolerancia. Creo que The Monster de Eminem y Rihanna es una mejor opción.
―Ese es un tema serio disfrazado con música pop y un programa de moda ―Blaine dijo.
―Exactamente. ―Kurt afirmó―. Si mis atuendos van a mostrar un tema, quiero que sea acerca de enfrentar los demonios internos, mostrar que hay más en las personas que solamente la superficie.
―Eso es hermoso ―Blaine dijo, modesto e impresionado por la idea de Kurt―. Y se puede escenificar perfectamente por la camisa blanca que usaré bajo el cuero negro y viceversa con el atuendo de Rachel.
―Pido todas las partes de Rihanna ―Rachel dijo―. Sé que te encanta cantar la parte femenina, Blaine, pero no soy buena con eso del rap, por lo que tendrás que hacer lo de Eminem.
―De acuerdo ―Blaine dijo y se encontró con una de las destellantes sonrisas de Rachel.
―¡Genial! ¡Que emocionante! Este va a ser un programa asombroso ―Rachel besó a Kurt en la mejilla―. Pero ahora me tengo que ir. ―Agarró sus cosas y se apresuró a la salida.
―Vaya, estoy impactado de que Rachel no discutió por la canción elegida ―Kurt declaró con una sonrisa de lado―. Había esperado una confrontación.
―No se puede discutir el que es una gran canción para este tema ―Blaine dijo con un encogimiento de hombros, y se acercó. Las miradas se encontraron y Kurt le dio una delgada sonrisa.
―Gracias.
―¿Todavía puedo usar pasos de Michael Jackson? ―Blaine preguntó. Se dio la vuelta e hizo el clásico paso hacia atrás, tarareando la melodía de Billy Jean, luego se dio la vuelta y simultáneamente bajó y subió el cierre de la chaqueta y la arrojó hacia atrás, haciendo una reverencia a la audiencia con una mano inclinando un sombrero imaginario.
―¿Todavía te sabes todos los pasos de la semana de MJ en el club Glee? ―Kurt estaba impresionado―. Te voy a conseguir un sombrero que combine con la ropa.
―Gracias a Mike Chang. Me hizo practicar hasta que tuve la coreografía bien ―Blaine dijo―. Una pena que no pude presentarme con ustedes.
―¿A veces te arrepientes de la decisión que tomaste? ―Kurt preguntó de repente en un tono serio―. Por ejemplo, ¿dejar Dalton por mí? Pudiste haberte graduado junto con tus amigos Silbadores. No debí insistir en que me siguieras a McKinley. Eso fue egoísta de mi parte.
―Quería estar contigo ―Blaine aclaró―. Te habría seguido a cualquier lugar.
―A veces pienso que debí quedarme en Lima ―Kurt admitió en voz baja―. Debí haberte esperado, así podríamos haber venido a New York juntos. Nos hubiera ahorrado demasiado sufrimiento.
―Kurt... ―Blaine lo miró con tanto dolor en sus ojos que era insoportable mantenerle la mirada. Kurt bajó la mirada hacia el conjunto de Rachel sobre la mesa de trabajo y recogió en las costuras.
―Estás usando las llaves ―Blaine murmuró con una voz llorosa―. Mis cinco promesas.
―¿Lo recuerdas? ―Kurt preguntó, todavía sin levantar la mirada, pero su mano subió para tocar las llaves que le descansaban en la clavícula.
―Por supuesto que sí. Lo recuerdo todo ―Blaine dijo, extendió el brazo para tomar la mano de Kurt. Kurt lo permitió y agarró firmemente la mano de Blaine con amas manos.
En el día que Kurt se fue de Dalton, Blaine le dio el collar con cinco llaves plateadas, diciéndole que cada llave era para una promesa―. ¿Cuál es tu promesa? ―Kurt había preguntado.
―Hay una llave que pertenece a mi corazón ―Blaine había respondido y Kurt sonrió ante lo cursi que era su novio―. Una para recordarte que no estás solo. Una para siempre encontrar el camino de vuelta a ti, incluso cuando estemos separados. Una para que nunca cierres la comunicación entre nosotros, incluso si estamos peleando. Y una para prometerte que siempre seré honesto y fiel.
Kurt necesitaba desesperadamente aferrarse a algo para creer que Blaine y él todavía tenían una conexión, no importaba lo viejas que fueran esas promesas. Había habido una momento en el que Blaine lo dijo en serio y Kurt siempre atesoraría el recuerdo.
―Por favor aferrémonos al menos a una de estas promesas ―Kurt pidió, apretando la mano de Blaine y viéndolo directo a los ojos―. Nunca cerrar la comunicación entre nosotros. No quiero perderte.
―Tampoco quiero perderte. ―Blaine le dio una sonrisa dolida―. Ven aquí. ―Acercó a Kurt y le rodeó la a espalda a Kurt con los brazos, abrazándolo fuertemente. Cerró los ojos y aspiró la familiar esencia de Blaine. La calidez del cuerpo de Blaine cerca del suyo se sentía como casa, y ese pensamiento era agridulce. Kurt solamente quería ahogarse y perderse en los brazos de Blaine, y nunca volver a ser consciente de la realidad.
Blaine adoraba la manera en que Kurt se apoyó contra él y enterró el rostro en el hueco del cuello de Blaine por un momento. El simple gesto de ternura le dio a Blaine toda la afirmación que necesitaba saber de que todavía compartían algo muy valioso―. Kurt, fue en serio lo que dije anoche. Pase lo que pase, sin importar el lugar, incluso si no estamos juntos, siempre vamos a estar ahí el uno para el otro.
―Gracias ―Kurt murmuró contra la piel de Blaine y poco a poco se soltó. Consciente de su entorno, Kurt dio la vuelta, justo a tiempo para ver a Adam observándolos con una amplia sonrisa en su rostro. Kurt le dio una tímida sonrisa admitiendo que todavía era un simple colegial tonto cuando se trataba de Blaine. Adam correspondió a la sonrisa con un asentimiento de cabeza, comprendiendo.
Volviendo al trabajo, Kurt tomó el mono negro―. He terminado los pantalones ayer. ¿Puedes probártelo por favor, para ver si todavía necesita algún ajuste?
―Claro ―Blaine tomó los pantalones y caminó tras la partición para cambiarse.
―Kurt, ¿qué hiciste? Los pantalones son demasiado ajustados ―Blaine gritó tras la división un momento más tarde.
―No puede ser ―Kurt respondió.
―¡Ni siquiera puedo conseguir que suban más allá de mis pantorrillas!
Kurt fue a la partición para dar un vistazo. Sus ojos se abrieron con horror cuando examinó las perneras de los pantalones. Había por lo menos tres pulgadas faltantes de la longitud total―. ¿Qué dem-?
―Tal vez has estado tan absorbido en el trabajo que te equivocaste en la medida ―Blaine sugirió―. Todavía hay bastante tiempo para cambiarlo, ¿cierto?
―Yo no hice esto ―Kurt murmuró, todavía inmóvil en estado de shock, mirando a los pantalones de cuero en sus manos―. Quiero decir que estoy seguro... O a menos que me esté volviendo loco…
―Has estado bajo tanto estrés, Kurt ―Blaine dijo mientras se volvía a poner sus pantalones.
Kurt se llevó los pantalones hacia el lado derecho de su estación de trabajo, llamando a Adam con lo que esperaba fuera un discreto gesto con la mano. Blaine lo siguió y se paró junto a él cuando Adam se inclinó sobre la división, preguntando con qué podía ayudar.
―¿Alguien ha estado en mi estación de trabajo anoche luego que me fui? ―Kurt le preguntó.
Adam frunció el rostro, desconcertado por la pregunta―. No he visto a nadie. ¿Temes que alguien te espió?
―¿Todo el mundo se fue a medianoche? ―Kurt continuó, y Adam le dio otra mirada inquisitiva.
―Supongo. Así es, sí, estoy seguro. Fui el último en irme junto con Penélope, Genius y Howard. ¿Qué pasa?
Kurt bajó de nuevo la mirada hacia los pantalones con una expresión confundida en el rostro.
―¿Crees que alguien estropeó tu trabajo? ―Blaine conjeturó.
Adam se inclinó más―. ¿Cuál es el problema?
―Estas no son mis puntadas ―Kurt les dijo, mostrándoles la costura―. Sería el primero en admitir que podría haber cometido un error en la medida, ya que he estado cansado últimamente, pero reconozco mi trabajo y he hecho la mayoría a mano. Estas no son mis puntadas ―repitió en voz baja.
Adam dio una mirada de cerca―. Tampoco me parecen profesional. Es un trabajo bastante descuidado.
―Alguien debió haber abierto la costura, cortado tiras de cuero de ambos lados y coserlo con la máquina ―Kurt dijo lentamente escaneando con los ojos el lugar, mirando con inquietud a los rostros de los demás concursantes y el equipo―. Y debió haber tomado tiempo. Al menos una hora.
―¿Por qué alguien se tomaría todas estas molestias para sabotearte? ―Blaine preguntó―. ¿Y quién?
―No lo sé ―Kurt susurró.
―¿Qué vas a hacer? ―Adam preguntó―. ¿Quieres contarlo?
―No, no quiero atraer atención alguna sobre esto ―Kurt dijo rápidamente―. Eso solamente daría satisfacción al culpable.
―¿Qué pasa con los pantalones? ―Blaine preguntó preocupado―. Dijiste que fuiste afortunado de obtener lo último de cuero para hacerlos. ¿Cómo vas a arreglarlos?
―Siempre hay una solución cuando se trata de moda ―Kurt respondió y respiró profundo―. Todo se puede arreglar, simplemente tienes que aceptar el reto, y eso es lo que haré. No voy a dejar que el enemigo me deprima. ―Regresó a la mesa de trabajo con una nueva confianza en su paso e hizo un rápido boceto de los pantalones―. ¿Qué tal - ? ―Kurt se dio golpecitos con el lápiz en la barbilla y consultó a Adam que se le había unido junto con Blaine―. Voy a añadir una tira de tela elástica en los lados exteriores del tobillo a la cadera de esta manera ―dibujo algunas líneas gruesas.
―¿Tela elástica? Fantástica idea ―Adam concordó―. He visto a un poco de material negro en la sección de mezclilla en el almacén.
―Tal vez no en los lados exteriores, sino más bien en la parte interna de las piernas, además de la sección de la ingle ―Kurt borró las primeras líneas sobre el papel y dibujó otras nuevas―. Un poco como los pantalones para montar. Oh, cielos, esa es la idea perfecta, ¿por qué no pensé en eso antes? Blaine, esto te va a encantar. Será súper cómodo, porque ganarás mucha más flexibilidad en tus movimientos, además tus pantalones permitirán respirar a tu piel y no sudaras tanto como en pantalones hechos únicamente de cuero. ¿Qué piensas? ―Kurt mostró el boceto para que Blaine y Adam lo vieran.
―Me parece bien ―Blaine afirmó. Estaba intrigado por el repentino entusiasmo de Kurt y ese nueva chispa en los ojos. Si la intención del saboteador había sido conseguir que Kurt renunciara, había fracasado.
―Kurt Hummel, me asombras ―Adam halagó―. Eso es pensar rápido. Perfecto control de los daños.
―Bueno, será demasiado trabajo por hacer, pero todavía debería tenerlo a tiempo ―Kurt suspiró.
―Todavía queda la cuestión de quién lo hizo ―Blaine dijo en voz baja―. ¿Alguna idea?
―No ―Kurt respondió en voz baja―. Ni idea.
―¿En serio? ―Blaine señaló―. ¿Qué tal Genius?
―No lo creo ―Kurt sacudió la cabeza―. Yo no soy una amenaza para él. Además, nos llevamos muy bien últimamente.
―Tal vez sea muy agradable frente a ti, pero ¿deshonesto a tus espaldas? ―Blaine contempló.
Kurt dejó escapar un pequeño suspiro―. De hecho él no es agradable conmigo, pero no creo que de verdad me odie. Simplemente odia a las personas en general.
―Bueno, si tienes alguna idea de quién quiso lastimarte, me gustaría enfrentarlo y hacerle pagar por -
―Blaine ―Kurt intervino y lo miró suplicante―. No tengo idea de quién se metería en tantos problemas solamente para hacerme daño, y francamente, ni siquiera quiero pensar en el hecho de que alguien aquí me odia tanto. Arreglaré este desastre y guardaré la ropa, para que nadie pueda tocarla de nuevo. No me importa la justicia ni la venganza. Simplemente quiero sobrevivir al día. ¿De acuerdo?
―De acuerdo. ―Blaine respondió en un susurro. Se enderezó y dio un vistazo a todos en el lugar. Odiaba pensar que alguien le haría esto a Kurt y le causaría mucha más miseria.
¡Un gran AGRADECIMIENTO a SonofLuffy y MysticNight36 por la ayuda, apoyo y consejo! ¡Las quiero chicas!
Nota de Autor:
Creo que este fic será de 40 extensos capítulos, o más extensos considerando mi tendencia a desviarme, por lo que me disculpo, pero en realidad no lo siento. Me encanta animar a los problemas que vienen a la cabeza. Escribo como un tipo de terapia propia y las partes de Kurt teniendo depresión es algo que conozco. Sé que estoy siendo dura con Kurt y tiene que sufrir demasiado. Tiene que luchar con la depresión y empeorará cerca de la época de Acción de Gracias, pero luego de ello mejorará, lo prometo. Además, pronto se hará amigo de alguien que él no espera sea un buen amigo en absoluto.
Por favor confíen en que tengo un final feliz en mente para este fic. Entiendo que algunos se frustren con el ritmo lento de mi escritura y los muchos giros y vueltas de la historia. Sé que la mayoría de los personajes toman malas decisiones gran parte del tiempo, pero si siempre escogieran el camino correcto al momento, no habría historia que contar.
¡Gracias por leer! :)
Favor de leer la nota de autor que ha escrito DiDiGlee (texto en negritas), lo que viene a continuación es una opinión personal sobre el tema.
Ya me he comunicado con DiDi sobre el tema, tanto como lector y traductor, al igual que le he transmitido la opinión reflejada en los comentarios. Sinceramente nunca concebí que esta historia terminara de manera fortuita y apresurada, por lo que 40 capítulos era el aproximado que yo mismo tenía. Siempre he dicho que traduzco historias que me gustan hasta el punto de querer compartirlas con más personas y desde que leí el argumento de Trust Is A Flexible Word, supe que estaba ante algo muy grande; al menos a mí me gusta todo el desarrollo y planteamiento de la historia. En relación a los motivos de la autora para dar rumbo a la historia de la manera en que lo hace, solamente puedo decir que me parece un excelente recurso para canalizar toda esa situación y sacar algo positivo de ello.
Creo firmemente en la promesa de un final feliz, porque es algo que le he dicho con ahínco, no me importa traducir extensos capítulos siempre y cuando estén tan bien desarrollados como hasta ahora y que todo nos lleve a leer esos momento que me hacen tener que apartar la mirada y respirar profundo para no colmarme de tantas emociones que literalmente me trasportan al momento que me describe DiDi. Quiero agregar que más allá de que esas «malas decisiones» dan una historia que contar, trasmiten realismo dentro de los limites de la historia, y muy personalmente yo lo aprecio.
Por último, quiero informarles que me tomaré un descanso con las actualizaciones. Al día en que hago esta actualización la historia original cuenta con 27 capítulos, y me es muy necesario el descanso, además de poder darle tiempo a la autora para escribir y así cuando yo vuelva a publicar tendremos un buen número de semanas con esta gran historia. Hasta entonces, espero que se encuentren muy bien.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
