Hola a todos, gracias a los que ya han agregado esta historia a favoritos, gracias a los que han comentado.

Quería contarles que esta historia pretendo llevar al estilo Oliver Twist, por capítulos cortos con inicios, nudos y desenlaces cada uno pero que hacen parte de una misma historia. Aun no se si voy a llegar hasta donde Queen JO nos presenta a la pareja que es al inicio del príncipe mestizo o seguiré mas allá. En el camino lo veremos.

Espero les guste mucho y espero sus comentarios. La próxima actualización es el martes o miércoles próximo. Los invito a leer mis otras historias


- ¿COMO ASÍ QUE HABIA DEMENTORES EN LITTLE WHINGING? - Eso es lo que nos acaba de informar Arabella - ¿le pasó algo a Harry? - Según nos dijo esta bien pero hubo un incidente con su primo muggle que le acompañaba en ese momento.

En una lúgubre y solitaria casa ubicada en el No 12 de la calle de Grimmauld Place en Islington, uno de los borough de Londres, se desató el caos con la noticia de que Harry Potter había sido expulsado de Hogwarts por usar un encantamiento patronus en frente de un muggle. Esta casa que servia como cuartel de la orden de Fénix era propiedad de Sirius Black, ultimo mago vivo con el antiguo y respetable apellido Black, una familia que siempre había estado ligada a xenofobia sobre la pureza de la sangre y con nexos con el que no debe ser nombrado. Sirius era el propietario de la bóveda 711 de Gringotts y quien días atras, le había pedido a Bill que retirara los hechizos protectores de esta pues tenia la necesidad de heredarla o de pedirle a sus amigos que retiraran dinero por el. Sirius era un prófugo del ministerio de magia, estuvo preso en Azkaban por un delito que no cometió, además, era el padrino de Harry Potter y en ese momento estaba desesperado por salir al encuentro de su ahijado.

- Calmate Sirius, según nos dijo Ojo Loco ellos se encargarían de ponerlo a salvo. - Lo se Bill pero no puedo soportar estar aquí mientras mi ahijado esta allá afuera en peligro. - No te preocupes, Remus esta con ellos, el lo protegería con su vida y lo sabes. - Debes mantener la calma. Prometelo. - Después de que Bill lograra calmar a Sirius, salió de la casa y desapareció camino al ministerio de magia. Dumbledore le había asignado otra misión de vigilancia y debía realizarla sin importar que pasara con Harry.

El departamento de misterios como todas las noches anteriores en que el mayor de los hijos Weasley había tenido vigilancia se encontraba solo y deshabitado, así que utilizaba este tiempo para pensar en mujeres.

Era por todos sus hermanos conocido que Bill es un alma solitaria desde el colegio cuando una chica le rompió el corazón, esa era la razón por la que desde un principio había decidido trabajar para Gringotts y viajar. La academia de aurores y varias oficinas del ministerio le habían ofrecido un puesto gracias a sus excelentes calificaciones y al desempeño durante el colegio. Durante su trabajo por fuera, Bill conoció a varias mujeres con las que mantuvo alguna especie de relación. Tenia muy claro que a él le interesaban las mujeres inteligentes, hábiles y sobre todo hermosas, pero no estaba interesado en relaciones serias ni en noviazgos que le amarraran a una persona. Gracias a su contextura física y su cuerpo atlético le era fácil conquistar a las chicas muggles cuando visitaba a su hermano Charlie en Rumanía. Su personalidad fría y dominante de su ámbito laboral, no le impedía ser un galán amoroso, comprensivo y sobre todo posesivo y sobre protector con las mujeres que le interesaban. Desde su llegada a Londres había tenido un par de salidas con chicas, una era una bruja que trabaja para el ministerio y la otra, una chica muggle que se topo por la calle cuando decidió un día caminar, con ella aun se veía cuando podía, se llamaba Briggitte, una chica de tez morena, estudia literatura en la universidad de Londres, vivía igual de ocupada que Bill pues pasaba sus días entre el Institute of English Studies, la biblioteca y una escuela publica en la que ayudaba con las clases de lectura a niños pequeños. Se habían conocido, entrando a la biblioteca, ambos caminaban distraídos y se estrellaron, Bill le ayudo a levantar los libros y notó que varios de los títulos eran sus favoritos. A Bill le encantaba la literatura clásica muggle. Oliver Twist había sido el detonante, tanto el pelirrojo como la morena terminaron hablando durante horas de libros y habían quedado en verse de nuevo.

Durante la espera, Bill también pensaba en su nueva asistente, Fleur había demostrado que era capaz de soportar la presión aunque aveces de verdad que estallaba, con el papeleo le iba bien aunque debía aprender acoplarse a sus compañeros y no a pretender que estos se acoplaran a ella como recién llegada. La rubia ya le había demostrado que era capaz de algunas cosas cuando bajaron a la bóveda de Sirius. - Su prueba definitiva sera la actividad de campo, vamos a ver de que está hecha la rubia, seguro apenas rasgue su vestido declinará del trabajo. - Bill pensaba para si mientras vigilaba y sonreía, no podía esperar para ver los resultados.

- Vamos Fleur, debes demostagte a ti misma que si puegues con esto. - Fleur hablaba para si misma mientras realizaba su habituales ejercicios antes de salir al trabajo. Acababa de cumplir un mes tanto en el trabajo como en su curso de encantamientos. El trabajo era como ella decía¡merde complète! Pero había decidido superar esta prueba, Bill su jefe era una porquería con ella, la trataba con desprecio y últimamente le colocaba tareas cada vez mas difíciles. Ella aun se preguntaba como podía ser inmune a sus encantos de veela, nunca los había utilizado conscientemente para su beneficio pero reconocía que su encanto natural servia para persuadir a muchos hombres para que terminaran haciendo lo que ella quería.

Desde ese día debía empezar con los trabajos de campo adicional al papeleo. Su jefe Bill se lo había comunicado apenas el viernes anterior, había llegado el momento de poner a prueba sus habilidades mágicas. Según le dijo el torneo de los tres magos no era nada comparado con las maldiciones que podría encontrar en los lugares bajo la protección de Gringotts y debía prepararse, aunque era una excelente bruja no podía evitar sentirse nerviosa.

- Oye rubita tu trabajo es cubrirme la espalda por si alguna maldición de seguridad me sorprende. Espero que puedas hacerlo aunque me gustaría tenerte cubriendo mi entrepierna, seguro que para eso si eres buena. - Carmichael sacaba a relucir sus dotes de poco caballeroso y grosero, algo muy poco común entre los magos – Callate Bastagdo.

La primera misión de Fleur se había presentado sin mayores inconvenientes, habían sido enviados a una zona de Irlanda en donde se encontraban unas bóvedas antiguas, debían retirar los encantamientos de seguridad para que los goblins ingresaran y trasladaran el oro que ahí hubiese hasta su bóvedas en Londres ya que muchos muggles estaban haciendo excavaciones en la zona basándose en sus historias sobre duendes.

Fleur no había tenido ningún inconveniente durante esta misión, al parecer los encantamientos que habían en aquel lugar eran menos fuertes de lo que pensaban y solo fue cuestión de una par de "Finite Incantatem" por parte de ambos magos y todo quedó solucionado. Tuvo tiempo de regresar temprano a su puesto de trabajo y terminar el papeleo, al fin de cuentes ella se había encargado de llenar los informes de campo y tenia todo ordenado según su criterio. A la hora del almuerzo ya tenia todo listo y le quedaba tiempo. Había decidido que era hora de mudarse del caldero chorreante, quería su propio espacio y lo único que podía pagar era un compacto apartamento muggle, una habitación, sala y comedor integrados, cocina y baño. Justo lo que ella necesitaba. El único problema es que ella era incapaz de cocinar así que debía empezar por aprender y ver como se las arreglaba. Salio veinte minutos antes del trabajo camino hacia el que seria su nuevo hogar. El fin de semana anterior había visitado el edificio, parecía perfecto, tenia un lugar donde poder aparecerse en caso de que lo necesitara, estaba a solo unas cuadras del ministerio de magia y a otras pocas de el caldero chorreante, incluso había pasado corriendo por ahí mientras hacia deporte un par de veces. A las dos de la tarde había almorzado y había cerrado el acuerdo para mudarse esa misma noche a su nuevo hogar. Había recibido su primer pago que utilizó para pagar tres meses de aque sitio y comprarse una lechuza. Lo que mas deseaba la hermosa rubia era intercambiar cartas con Gabrielle y con el chico con quien salia antes de empezar esta aventura.

- Señog Tom, yo pasage todos los diás a almogzag pog aqui. – En la noche Fleur había retirado sus cosas del hospedaje del caldero chorreante, basto solo un simple hechizo reductor y las 8 maletas de la chica entraron en la bolsa que cargaba.

Había pasado el primer día en su propio lugar, aun no tenia cama, asientos o demás enseres pero era suyo, bueno no exactamente suyo pero era lo que con su propio trabajo podía permitirse y eso la hacia muy feliz. El dinero que tenia destinado para comprar cosas para su nuevo espacio lo había usado para la lechuza, en la noche había escrito una carta a su hermana menor, su mejor amiga y la persona que más falta le hacia, habían sido unidas desde siempre y estaba deseosa por saber como estaba ya que seguramente en pocos días viajaría a Beauxbatons para iniciar su cuarto año. Esa mañana después de tres meses en Londres había cambiado su habito por primera vez. Haciendo uso de su varita y de las habilidades como bruja, realizó un aseo general y conjuró sillas, sofás, cortinas. En cuestión de una hora había cambiado por completo el aspecto de aque lugar volviéndolo agradable a su gusto, se fue a bañar satisfecha, aun debía desayunar en algún lugar y volver a su rutina.

- Dumbledore ¿Seria posible que me permitieras tener libre este fin de semana? Necesito descansar un poco del trabajo y de las misiones para no agotarme. - Por supuesto William, por supuesto ya le he pedido a Mundungus que cubra tu turno es momento que descanses. El agotamiento era evidente en el pelirrojo, las noches en vela cumpliendo misiones para la orden y los arduos días de trabajo le pasaban factura. Había decidido visitar a Brigitte esa noche para invitarle a algún pub el viernes, si corría con suerte podría relajarse un poco.


Nota: Al igual que mis otros escritos, esta historia está siendo publicada de forma principal aquí en Potterfics y posteriormente en Fanfiction net y en Fanfic es con el mismo nombre.