Era un sábado normal de verano en Londres al menos para Fleur Isabelle Delacour desde que vivía en aquella ciudad, se había despertado un poco más tarde de lo que lo hacía en semana, se había bañado, se había vestido con una lycra, una camiseta deportiva y una gorra para el sol, había desayunado cereal con yogur y fresas que era lo único que podía preparar rápidamente con su escaso conocimiento culinario, después había salido a correr por las calles de Londres, un habito que la hermosa chica tenia desde niña en Francia y que al igual que los ejercicios de la mañana antes de el colegio ahora lo hacia antes del trabajo o de empezar el día.

Fleur no tenia las mismas precauciones de las chicas muggles que también practicaban deporte como ella ya que siempre salia acompañada de su varita y tenia un chivatoscopio miniatura en el pequeño bolso deportivo que cargaba, así que cuando algún des adaptado intentaba propasarse con ella su minúsculo aparatito le avisaba y se ponía alerta, si por alguna razón se veía en problemas con algun muggle como lso que nunca faltaban cuando usualmente corría por las calles sin conocer que tan seguras eran o no, utilizaba su varita para desaparecer repeler al muggle o defenderse aunque nunca había tenido que hacerlo, el chivatoscopio era suficiente. Hacía dos fines de semanas que había descubierto que varias personas entre ellas chicas corrían en los alrededores del Támesis así que siempre procuraba pasar por esos lugares solo por ver personas.

Para William Arthur Weasley se podría decir que era un sábado más, era normal dentro de los parámetros normales de la mayoría de los magos del reino unido, incluso para los traidores a la sangre como le decían a el y al resto de su familia algunos en la sociedad, pero para Bill como le conocían en su circulo cercano, este sábado en particular era para olvidar, había solicitado el fin de semana libre de tareas con la orden del fénix para tomarse un descanso y había invitado a la chica muggle con la que salia desde hacía algún tiempo para que pasara con el esos días pero ésta había tenido una calamidad familiar y había tenido que cruzar el país para estar con su madre. La mañana del sábado que pensó empezaría entre los brazos de Brigitte de los que solo se separaría para preparar el desayuno apra los dos o mientras preparaban películas para ver, estaba convertido en un atípica sesión de buen deporte muggle a orillas del Támesis. Bill había decidido apenas se levantó ponerse sus pantalones cortos, zapatos cómodos y salir a correr, al pelirrojo le gustaba mantener su figura aunque no lo necesitara, su trabajo le exigía mucho esfuerzo físico, mágico y mental por lo que mantenía en excelente forma, pero había descubierto casi por casualidad que correr o hacer pesas le ayudaban a relajarse. Aquel día no importaba el deporte, Bill solo quería despejarse, ver gente diferente llevaba varios meses durmiendo mal debido al trabajo y a las misiones nocturnas que Dumbledore le asignaba con la orden, por su mente pasaban muchas cosas, por un lado se sentía aliviado por que a Harry no le habían expulsado del colegio y por el otro el trabajo se estaba colocando cada vez mas complicado. A Harry no le conocía muy bien pero al igual que los demás miembros de su familia le tenia gran aprecio, además sabia tanto de el que hasta casi lo conocía mejor que a el mismo, su hermana menor Ginny no hacia sino nombrarlo y hablar de el en casa, incluso cuando Bill vivía y trabaja en Egipto recibía cartas semanales de su hermanita menor y en todas era nombrado el niño vivió. La orden del Fénix también aportaba muchas noticias sobre Harry mientras vivía con sus tíos pues Dumbledore solicitaba informes a los vigilantes y Sirius y Remus hablaban de el en cada momento.

Fleur corría distraída mientras disfrutaba de la hermosa vista – Debo sacag tiempo paga conoceg toda la ciudad – La chica pensaba en voz alta mientras al fondo veía el Big Beng y el London Bridge, en cierto momento notó una cabellera roja en la distancia y por alguna razón que no comprendió en ese momento sintió una sensación de alegría y nerviosismo. Mientras tanto Bill que ahora caminaba pensaba en chicas, pensaba en Brigitte, esa morena de ascendencia latina con la que salia, un poco más bajas que el, una chica inteligente, poco superficial, come libros, incluso un poco desaliñada, todo lo contrario a Fleur que era rubia, curvas perfectas, mucho mas alta que Brigitte, valiente y comprometida aunque muy superficial, había demostrado que era muy buena para los encantamientos. Bill detuvo sus pensamientos cuando notó que como le había ocurrido un par de veces anteriores, se encontraba comparando a las chicas con las que antes había salido o le gustaban con la rubia que hacia practicas en su trabajo y que definitivamente no era de su tipo. Después de caminar algunos metros más, el pelirrojo decidió detenerse para comprar algo de beber, la noche anterior no había comido, había dormido poco y esa misma mañana había salido sin desayunar. En la acera por la que transitaba había un puesto en el que vendían café, chocolate, te y muchas otras bebidas – ¿Por favor me da un refresco? - Por supuesto joven, aquí tiene. - Bill recibió la botella, pasó los tres peniques y continuo con su caminata que fue interrumpida unos metros mas adelante – Crego que eso no es muy saludable a esta hoga – Después de mucho pensarlo, Fleur se había atrevido a saludar a su jefe, ella seguía sin entender por que el la intimidaba y la ponía tan nerviosa y no al contrario como le solía suceder con todos los demás hombres. Bill se detuvo y por un momento pensó que eso que pasaba no podía ser cierto, quería descansar de todo y justo se encontraba con su compañera de trabajo que ademas le criticaba por tomar una simple bebida.

- Solo quería un refresco para la sed y eso pedí – Bill contestó con hosquedad ni el mismo entendía por que reaccionaba de esa forma con la chica, esta bien que le cayera mal y que le molestaran ciertos aspectos de la rubia pero no era razón para tratarla así. - Lo siento, yo solo intentaba seg amable – Fleur hizo una mala cara que teniendo en cuenta sus hermosos rasgos podría declararse la mala cara mas hermosa de la ciudad mientras retomó su paso y empezó a correr aburrida y con los ojos llorosos.

- Pog que soy tan estúpida, solo quegia seg amable y miga como me gesponde – Fleur hablaba mientras corría sin notar lo que sucedía a su alrededor y sin darse cuenta de lo que estaba por suceder.


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