Traducción autorizada por DiDiGlee
¡Lo siento tanto por la larga espera para la actualización! Aquí tienen un capítulo extenso para compensarlo. Espero volver a ser capaz de actualizar con más regularidad.
He estado trabajando en una Nueva Historia que publicaré pronto. Espero la vean y me digan qué les parece. Se llama 'How To Save A Life' y, por supuesto, es un fic Klaine.
Para aquellos que están molestos de que Blaine actualmente está con Chandler en este fic, no desesperen. Únicamente dura algunos capítulos más.
Advertencias para este capítulo: lucha con depresión, plática de autolesión
Capítulo 35 – Acción de Gracias - Parte I
Punto de vista de Blaine
Cuando Blaine estaba molesto, necesitaba contacto físico. A veces simplemente una mano que sostener era todo lo necesario para calmarse. Y a veces, si nadie le ofrecía una caricia tranquilizadora, él tomaba la acción y se apoyaba en un amigo o agarraba la mano de alguien, simplemente para sentir que no estaba flotando a la deriva. Por lo que no era sorpresa que agarrar la mano de Chandler y ser capaz de cuidar de su casi ciego amigo era todo lo que Blaine necesitaba para distraer su mente tras la partida de Kurt con Genius a la sala de emergencia de Fashion Hero.
Cuando Blaine se le acercó, Chandler de pie con la espalda presionada contra la pared, apretándose las gafas rotas contra el pecho y haciéndose pequeño e invisible, intentando permanecer fuera del camino de todo mundo. Chandler entrecerró los ojos en dirección a Blaine, ciego, y se sobresaltó cuando Blaine le tocó el hombro―. Soy yo ―Blaine dijo. Chandler se relajó visiblemente.
―Escucha, Genius se va a quedar con Kurt ―explicó―. Te llevaré a casa. ―Agarró la mano de su amigo y lo guio por la multitud de la fiesta hacia la salida, manteniéndolo cerca y protegiéndolo de ser golpeado por la multitud. No se percató del rubor que se coló en las mejillas de Chandler cuando Blaine entrelazó los dedos de ambos para un firme agarre. De salida Chandler comenzó a hablar nerviosamente―. Entonces ¿qué sucedió exactamente con Andrew allá? Oí que lo golpearon. En realidad, no lo golpeaste, ¿verdad? ¿Ahora estás en problemas? Cielos, espero que puedas permanecer en el programa.
―Kurt lo golpeó y rompió la nariz de Andrew ―Blaine no pudo evitar reírse.
―Oh, Dios, ¿en serio?
―Absolutamente. Me estaba muriendo por golpearlo, pero no lo habría hecho, por las cámaras, pero Kurt estaba tan furioso, por lo que Andrew les hizo a ti y a Genius. Supongo que no se percató de las cámaras.
―¡Desearía haber estado ahí para verlo! Es decir, si mis gafas no estuvieran rotas.
―Apuesto que van a utilizar la grabación, por lo que lograrás verlo con el resto del mundo.
―Pobre Kurt, esto no será bueno para su reputación. ¿Van a presentar cargos? Oh no, ¿lo van a echar del programa por esto?
―No lo sé ―Blaine dijo―. Pero Andrew también está en problemas.
―¿Crees que llamarán a la policía? ¿Debería quedarme y ofrecerme como testigo?
―Te informarán si necesitan tu declaración.
Caminaron alrededor de la cuadra al lugar donde Chandler se había estacionado―. Yo conduciré ―Blaine ofreció y Chandler le entregó las llaves. Era extraño sentarse tras el volante para variar. Blaine se había acostumbrado a ser llevado por Chandler.
―¡Oh, no! ―Chandler repentinamente exclamó.
Blaine sobresaltado, alarmado―. ¿Qué?
―¡No me despedí de Isabelle! ―Chandler estaba absolutamente alicaído―. ¿Crees que me encontrará grosero?
―Para nada ―Blaine dijo―. Estoy seguro de que Kurt le contará que Andrew te rompió las gafas y tuviste que irte.
―Simplemente no quiero que las personas piensen que soy grosero. De alguna manera siempre termino yendo de prisa contigo. No fue diferente con Elliott Gilbert. También debió pensarnos groseros. Fue una emergencia, pero no tuvimos la oportunidad de explicárselo.
―Te preocupas demasiado ―Blaine le aseguró―. Creo que Elliott es un chico relajado. No espera que nadie le bese los pies.
―No estoy hablando de besarle los pies a nadie, sino simplemente mostrar buenos modales ―Chandler suspiró―. Aunque no me disgusta besar pies y tengo que decir que Starchild sacudió seriamente esas botas de combate. Definitivamente también las besaría. Cielos, ¿soné como si tuviera un fetiche con los pies? ¡Porque no es así! Si al caso, tengo algo con el cabello. Por ejemplo, ¿viste el cabello de Emmett esta noche? Sé que ese estilo rubio platinado no es del gusto de todo mundo, ¡pero es tan genial! Especialmente con el pequeño toque del frente.
―Parece que Genius y Kurt se volvieron realmente buenos amigos ―Blaine murmuró―. ¿Exactamente cuándo sucedió?
―Quizás se unieron al ser Andrew un enemigo en común? ―Chandler ofreció con un encogimiento de hombros.
Blaine se detuvo en el estacionamiento del dormitorio de Chandler y lo ayudó hasta su habitación, volviendo a agarrarle la mano todo el camino. Abrió la puerta y la mantuvo así para que su amigo entrara primero.
―Tengo un segundo par de gafas en el cajón superior de mi buró ―Chandler dijo, sin moverse demasiado rápido dentro de la habitación―. ¿Me las puedes dar, por favor?
―Por favor ―Blaine fue rápido, pero además de algunas revistas OUT y un cargador de teléfono no encontró nada―. No están aquí ―Blaine dijo, también revisando el cajón inferior―. ¿Estás seguro de que no las moviste?
―No lo sé, pensé que las pondría ahí ―Chandler comenzó a entrar en pánico―. ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a un oculista a conseguir unas gafas nuevas si ni siquiera puedo salir de la habitación? ¡Voy a tener que conseguir un perro lazarillo para andar por la facultad! Ni siquiera sé si la escuela está habilitada para alumnos discapacitados. ¿Y si voy a tener que cambiar de escuela por estar ciego?
―Oye, está bien. Las encontraré ―Blaine se acercó a Chandler y colocó sus manos sobre los hombros de su amigo―. Estoy seguro de que simplemente las moviste de lugar.
A Blaine le gustaba pensar que era una presencia tranquilizadora. Sus amigos Silbadores solían llamarlo Gandhi porque tenía el don de calmar a todo mundo y mediar las disputas―. Respira profundo ―instruyó a Chandler―. Fue demasiado para asimilar hoy, pero ya pasó y todavía estás en una pieza. Estarás bien, Channy. Confía en mí.
Blaine no sabía lo que estaba haciendo cuando acunó el rostro del otro chico y le acarició la mejilla. Chandler estaba tan sólo increíblemente lindo por la manera en que estaba entrecerrando los ojos hacia él sin gafas. Pero cuando Chandler se congeló en sorpresa, Blaine de retrajo. Podía decir que Chandler estaba incómodo bajo si toque―. Quería decírtelo, siento tanto lo de la otra noche. Te besé y luego me dormí igual que ese imbécil de tu instituto. Prometo que te lo compensaré.
Chandler lo miró fijo con ojos ensanchados, ya fuera por la falta de gafas o en desconcierto de por la declaración de Blaine.
―¿Lo dices en serio, lo de ser novios?
―Sí ―Blaine dijo, aunque se sentía extraño. Todavía sentía que estaba traicionando a Kurt, a pesar de que Kurt había sido el que siquiera sugiriera a Blaine tener una relación con Chandler. Todo era tan raro. Donde sea que fuera esto, Blaine intentaba mantenerse honesto con Chandler―. De verdad me importas. Y podemos ir tan lento como quieras.
―Oh, entonces de acuerdo.
―Eso dice que probablemente debería irme por esta noche.
―Eso probablemente sería lo mejor ―Chandler coincidió. Acompañó a Blaine hasta la puerta y se acercó para darle un tímido beso de despedida, pero los labios perduraron. Blaine soltó el pomo y en su lugar gentilmente sujetó la cintura de Chandler. Besándose, lentamente se dirigieron a la habitación. Chandler lo abrazó como si temiera que el momento pasaría demasiado pronto.
―Todavía tengo que encontrar tus gafas ―Blaine recordó.
Chandler lo agarró del hombro para asegurar que se quedara dónde estaba―. Ahora no los necesito. Realmente eres un buen besador, por cierto. Debes haber tenido mucha práctica.
―Tampoco estás mal ―Blaine lo halagó. No le dijo que la única persona con la que hubo tenido práctica había sido Kurt. Se sentía bien volver a besar a alguien. Pero extrañaba la hábil manera en que Kurt lo cosquilleaba con la lengua o le mordisqueaba el labio inferior. Blaine se ruborizó culpablemente cuando se dio cuenta que está comparando besar a Chandler con besar a Kurt. Posiblemente compararía a cualquier hombre con Kurt por el resto de su vida, sabiendo plenamente que nadie competiría con la manera en que se Blaine cuando Kurt lo besaba. ¿Alguna vez sería capaz de sacar a Kurt de su sistema? ¿O estaba condenado a sentir el dolor de extrañarlo a cada segundo de cada día?
Punto de vista de Kurt
Cuando volvió tarde a casa la noche del lunes, Kurt al instante se envolvió en su acogedora chaqueta. Era algo vieja, pero le encantaba y usarla era reconfortante, justo lo que necesitaba. No sabía su sentir con respecto a los eventos del día. Se sentía mal por lastimar a Andrew, pero estaba harto de lidiar con Andrew que esperaba que su ex fuera echado del programa o se fuera por voluntad propia.
Kurt estaba esperando tener el resto de la semana libre. Tenía tanto por hacer antes que se fuera para Acción de Gracias que no sabía por dónde comenzar. Más importante, tenía que comenzar la columna de Fashion Hero para Vogue punto com. Se alegraba que Rachel se fuera a la escuela y a las actividades extracurriculares todos los días, por lo que no lo distraería. Por mucho que hubiese sido terrible estar solo durante las semanas pasadas, ahora ya no podía soportar la compañía, especialmente no la de Rachel ya que todavía no lo había perdonado.
La siguiente mañana Kurt se despertó con una gigante lista de pendientes en mente, por lo que no estaba preparado en absoluto para la depresión que se le había asentado por la noche. Se sentía extrañamente adormecido por dentro, como si temiera sentir cualquier cosa.
Al momento que se fue a la cama, Kurt tan sólo quería arrastrarse dentro y nunca volver a salir. Dio una miserable mirada al espejo y supo que ese día no estaba preparado para confrontar a nadie. Sin lugar al que ir ni en el que estar, se volvió a meter al hoyo negro en su mente, esperando desaparecer del radar de todo mundo.
Tenía una profunda sensación de aprensión que no importaba lo mucho que tratara de enmendar vínculos con las personas en su vida, todas las cosas saldrían mal de cualquier modo. Pensar en su vida personal lo hacía sentir como un completo fracaso. Era su culpa que Genius y Chandler salieran lastimados por Andrew. Estaba sobrecogido con la sensación de haber cometido un terrible error con respecto a Andrew, lo que le hacía cuestionarse cada decisión y todos los hubiera y posibilidades de su vida. ¿Este era simplemente un caso de error de juico de carácter o había una parte de él buscado a alguien como Andrew? ¿Quería salvar a Andrew de su miseria y soledad igual que había hecho con David Karofsky al ser su amigo, o era más una parte de Kurt que quería ser abusado?
Fue a la cocina para comenzar su día, pero ni siquiera pudo hacer funcionar la cafetera; simplemente se haría un poco de té t volvería a la cama. Ni siquiera preparó su ropa para el día, porque no le veía sentido. Se dijo que estaría fresco y brillante la próxima semana cuando tenía que continuar Fashion Hero, pero hasta entonces simplemente quería desaparecer.
Punto de vista de Chandler
Chandler y Blaine fueron a un pequeño lugar a la vuelta de la esquina para desayunar. Blaine había encontrado eventualmente el par de gafas extra de Chandler en el gabinete de medicina.
Chandler no podía dejar de pensar en anoche. No habían hecho nada más que besarse, pero eso era demasiado para Chandler. No sabía de dónde provenía su audacia. Quizás era el hecho que sus gafas habían estado pérdidas que ya no hubiera podido ver claramente. Toda la noche había sido surreal. Ser la cita de Isabelle Wright en la fiesta del estreno de Fashion Hero. Enfrentarse a Andrew para salvar a Genius. Besar a Blaine.
Estar con Blaine se sentía bien, pero no por esto correcto. Era complicado y se sentía culpable como si fuera un fraude todo el tiempo. Por mucho que le encantaban las complicadas historias, eran un fiasco en la vida real. Chandler no podía disfrutarlo. Se sentía sobrecogido con la repentina devoción de Blaine y su necesidad de pasar cada minuto libre juntos. Habían hecho lo mismo antes, pero en cuestión de amistad era diferente.
Chandler quería decirle que, a pesar de haber dejado de fingir estar juntos, todavía se sentía bastante falso para él. Pero no quería acusar a Blaine de no ser sincero, porque obviamente Blaine lo era. Se trataba de Chandler que todavía no podía asimilar el hecho de que alguien como Blaine estaba cortejándolo.
―Oh Cielos, Kurt está en las noticias ―Chandler dijo, ya que había estado buscando en internet por su teléfono mientras comía su bagel.
―¿Noticia buena? ―Blaine preguntó, alzando la mirada de su propio bagel.
―Depende ―Chandler dijo, desplazándose por el articulo―. Es mencionado como uno de los concursantes en el programa y que se metió en una pelea en la gusta de estreno. El muy bien catalogado concursante del programa, Kurt Hummel, tomó las cosas en sus propias manos – o mejor dicho puños. ―Chandler leyó en voz alta―. Tras una disputa en la fiesta del estreno, Hummel golpeó al supuesto mentor del programa, Andrew Mueller, y lo envió al hospital con la nariz rota. Estamos intrigados por saber qué más tiene para ofrecer el altamente emocional programa en las próximas semanas.
―¿No dijeron nada sobre de qué era la disputa? ―Blaine reflexionó―. ¿Crees que Kurt se vio que un idiota agresivo sobreactuado?
―No soy seguro, no mencionaron la razón de la pelea ―Chandler dijo―. Pero lo utilizaron bien para atraer audiencia, creo. Oh, oye, Kurt no es el único en los titulares ―Chandler dijo, viendo las noticias―. También estás tú. ―Sostuvo el teléfono para permitir a Blaine leer el artículo bajo la foto de Blaine de pie junto a Elliott.
Elliot 'Starchild' Gilbert intenta enloquecer a sus admiradores por su álbum de lanzamiento con la presentación de su nuevo sencillo 'Cuckoo', pero en vez de eso todo mundo se volvió loco por el bailarín Blaine Anderson que conquistó el escenario por sí mismo, dando su interpretación de la canción de Starchild 'Better than I know myself' y hombre, fue mejor. ¿Por qué el bailarín Anderson subiría al escenario en la fiesta de lanzamiento de Gilbert? 'Simplemente estaba mostrándole cómo cantar y bailar', el estudiante de Julliard dijo confidentemente a NYC Rock & Pop Weekly. Una cosa es segura, Gilbert se arrepiente se invitar a Anderson a su fiesta. 'Si hubiera sabido que tenía esa asombrosa voz no le hubiera permitido cantar'. ¿Anderson todavía será contratado como bailarín para la gira de promoción? De ser así, el cantante debería estar preocupado de que Blaine Anderson acapare demasiado los reflectores. El novato digno de admiración no es un desconocido del escenario ya que desfila para la pasarela como un modelo para el nuevo programa Fashion Hero cada noche de fin de semana. Los mantendremos informados.
―Oh, Dios, es enfermo la manera en que distorsionan los hechos ―Blaine estaba consternado―. Lo hicieron sonar como si yo estuviera tras los reflectores. Elliott va a estar muy molesto cuando lea esto.
―No te echarán del grupo de baile por esto, ¿verdad? ―Chandler se preocupó.
―Espero que no ―Blaine puso mala cara.
―Bueno, al menos acertaron en una cosa. Digno de admiración ―Chandler dijo con una gran sonrisa―. ¡Definitivamente eso lo eres!
Punto de vista de Blaine
El cambio en el aire fue inmediato y palpable.
Blaine no podía caminar por los pasillos de su escuela sin que lo miraran o le hablaran―. Eres el modelo del programa nuevo, ¿verdad? ―Todo mundo lo reconocía. Las chicas comenzaban a coquetearle. Los chicos gais comenzaban a insinuarse. Los chicos heterosexuales le pedían que les consiguiese un lugar en el programa. Blaine ya no era simplemente uno de ellos. Se había vuelto famoso durante la noche. Era tanto emocionante como molesto.
Todo mundo estaba interrogando a Blaine sobre información del programa. Todos los medios estaban sobre lo de Kurt rompiendo la nariz al mentor del programa y era la mejor publicidad para el programa. Todo mundo quería ver el programa y ya que estaba pre-grabado le preguntaban a Blaine lo que había ocurrido hasta ahora, pero estaba sujeto a confidencialidad. El hecho de no poder decir nada acerca de Fashion Hero lo hacía incluso más intrigante para sus compañeros.
A Blaine le encantaba la atención, pero únicamente por las razones correctas. Desafortunadamente, su conexión con Fashion Hero no era lo único por lo que era reconocido.
―¿Es verdad que tuviste una pelea con Starchild?
Todos querían conocer su conexión con el nuevo cantante―. Estoy contratado para bailar en su gira ―Blaine explicaba una y otra vez―. No peleé con él.
―La prensa dice otra cosa. Lo retaste y fanfarroneaste. ¡Realmente eres un tipo duro! ―La mayoría de sus compañeros parecían estar impresionados con la atención que él recibía de los medios, pero no era por las cosas que quería ser reconocido.
Blaine se preguntó cómo se estaba sintiendo Kurt con lo de estar en la prensa. Sabía que Kurt tenía una tendencia a pensar demasiado las cosas y darles la vuelta. Intentaba llamarlo, pero Kurt no respondía, por lo que le dejó un mensaje de voz. "Hola, soy yo. Tan sólo quiero hacerte saber que voy a volar a casa por Acción de Gracias. Pero cuando sea que necesites un amigo con el que hablar, llámame. Estoy aquí para ti, siempre".
Punto de vista de Kurt
Kurt escuchó el mensaje de voz de Blaine y la primera sonrisa genuina en lo que se sentían como años apareció en faz. No importaba su historia ni recientes dificultades, Blaine y él siempre se las arreglaban para ser amigos y eso tenía que contar para algo.
―¿Kurt? ―La voz de Rachel gritó tras dar un portazo―. ¿Estás en casa?
Kurt se tapó la cabeza con las mantas y deseó ser invisible. Se alegraba que Rachel estuviera fuera temprano y regresara tarde todos los días. Había un casi constante trasfondo de tensión en las conversaciones. Ambos tercos y rencorosos y culpando al otro por el actual rompimiento de la amistad.
―¿Todavía estás en la cama? ¿Te levantaste en absoluto?
Se dejó caer junto a él sobre la cama y le contó toda la atención que estaba recibiendo en la escuela. Aparentemente todos sus compañeros en NYADA la envidiaban por aparecer en televisión y ocasionalmente la reconocían en la calle.
―¡Ya me siento como una estrella de televisión! ―Rachel sonrió, pero cuando él no respondió y le siguió dando la espalda, ella se puso una mano en la cintura―. No era en serio cuando dijiste que ya no me querías de modelo, ¿verdad? Tampoco encontrarías una sustituta para mí de último momento, ¿verdad? ―Por supuesto, a Rachel le encantó la inmersión en la fama y no quería soltarlo―. Kurt, no creas que no lo he notado ―dijo en voz baja, cuando no respondió―. Quieres pasar algunos días de descanso, bien ―dijo―. Pero no descuides tus deberes. Soy tu compañera de piso, no tu doncella. En fin ―se puso de pie con un ademán ostentoso―. Vamos a ver el episodio de esta noche en casa de Joey ―dijo―. Deberías venir. Te haría bien salir, y Adam va a estar ahí. Hombre, tiene un gran flechazo contigo.
―No me siento bien ―Kurt respondió con un murmullo en la almohada―. Me quedaré en casa. ―Todo lo que quería era permanecer en su pequeña y cómoda depresión bajo una pila de almohadas y mantas.
―Como gustes ―Rachel dijo con un suspiro―. Pero no te pierdas el programa. Es a las ocho.
Kurt no escuchó cuando se fue, su mente también estaba atontado con sueño.
No sabía cuánto tiempo había pasado cuando llamaron a la puerta. Kurt la ignoró. Un minuto después su teléfono sonaba con una llamada. Era Chandler.
―Hola, ¿estás fuera? Estoy frente a tu puerta. Pensé que podríamos ver Fashion Hero juntos.
―Estoy en casa. Espera un segundo. Voy a la puerta. ―No se sentía con ánimos de tener compañía, pero no podía rechazar a Chandler. Por lo que Kurt se puso de pie y se meció por un momento, mareado, porque había estado en la cama todo el día. Se puso la chaqueta y unas pantuflas y fue a abrir la puerta.
―Disculpa por pasarme sin llamar primero ―Chandler se disculpó tímidamente.
―Está bien ―Kurt respondió, indicándole que entrara―. ¿No estás con Blaine?
Chandler se ruborizó ante la pregunta y jugueteando con las llaves. Kurt suspiró. Aparentemente Chandler todavía no estaba cómodo siendo cortejado por Blaine.
―Salió con los chicos de su clase de baile. Está socializando más y creo que es genial, y no me quise unir. Además, tú y yo no hemos hecho mucho últimamente, por lo que me preguntaba si te gustaría algo de compañía.
―Por supuesto, me alegra verte, Chandler. Gracias por pasarte ―Kurt se sentó en el sofá individual, asimilando esta noticia. Blaine estaba socializando más. Esto era bueno.
―¿No tienes encendido el televisor? ―Chandler de percató, sentándose en medio del sofá―. El programa comienza en unos minutos.
―No voy a ver el programa ―Kurt dijo y negó con la cabeza excusándose.
―¿Qué? ¿Por qué no? ―Chandler estaba escandalizado―. ¡Tienes que verlo! ¡Estás en él!
―Igual que Andrew ―Kurt declaró rotundamente―. No quiero verlo.
―Oh, por supuesto. Entiendo. Pero escuché que van a quitar su escena, en todo caso la mayoría. ―Chandler dijo emocionadamente.
―¿Dónde escuchaste eso? ―Kurt enarcó una ceja, intrigado.
―Isabelle me llamó.
―¿Isabelle y tú ahora son amigos? ―Kurt intentó no escucharse demasiado sorprendido.
―No, claro que no ―Chandler se puso nervioso―. ¿Cómo podría ser amigo de alguien como ella? Ella es como una diosa y yo soy este chico tonto. Sin embargo, ella llamó para saber cómo estaba, ya sabes, luego de lo que ocurrió con Andrew. Me contó tu charla con el productor y aparentemente también habló con él. Decidieron quitar las partes de Andrew en el programa tanto como sea posible. Al menos hasta que decidan si lo echan o no por lo que ocurrió. Oh, esto me recuerda, Isabelle estuvo preguntando por ti. También intentó llamarte.
―Olvidé cargar mi teléfono ―Kurt dijo con un encogimiento de hombros. Sabía que era una pésima excusa, pero no quería explicar que no estaba de humor para hablar con personas. Dejó las pantuflas sobre el piso y recogió sus piernas sobre la silla y las abrazó.
Por un momento, ambos se callaron. Chandler se estaba mirando a las manos y Kurt se sintió incómodo. No estaba acostumbrado al silencio cerca de Chandler. Hizo un gesto al televisor―. Siento que ahora te estés perdiendo el programa.
―Está bien. Puedo verlo en línea más tarde ―Chandler lo desestimó―. Por cierto, mañana me voy a casa por Acción de Gracias. No puedo esperar. Extraño muchísimo a mi familia.
―Eso está bien. Deben ser un grupo encantador.
―Absolutamente, mi familia es genial ―Chandler confirmó―. ¿Y tú? ¿Vas a casa para Acción de Gracias?
―Sí, claro, absolutamente ―Kurt dijo, pero no tan emocionado como su amigo. Ya temía el estrés de ir al aeropuerto y subirse al avión de camino a casa.
―Por cierto, ¿sabes lo que va a hacer Genius por Acción de Gracias?
―No lo sé ―Kurt respondió, levantando la vista―. ¿Por qué preguntas?
―Simplemente pensaba en que está distanciado de su familia ―Chandler dijo con un encogimiento de hombros―. Y que vive solo en New York. Debe ser solitario.
―Supongo que podría llamarlo.
―Oh, deberías hacerlo ―Chandler lo animó―. También lo llamaría, si no fuera tan extraño. Es decir que difícilmente lo conozco y no quiero que piense que soy un acosador.
―Podría alegrarle escuchar de ti ―Kurt dijo, y no sabía la razón. ¿De verdad estaba intentando que Chandler se enamorara de Genius y rompiera con Blaine, cuando la había animado a tener una relación real?
―Por cierto, voy a comenzar a trabajar en esa columna y me preguntaba si podría enviártela para que me des tu opinión.
―Oh, Dios, ¡por supuesto! ¿Quieres que sea el primero en leerla? ¡Eso es tan genial! ¡No puedo esperar! ―Chandler dijo, pero había un nervio en la voz, como si sintiera que tenía que actuar más entusiasta de lo normal. Kurt sintió que Chandler se sentía culpable de cierta manera, probablemente por lo de Blaine. Le hacía pensar a Kurt en ellos dos juntos y no podía evitar preguntarse lo cercano que eran para ahora.
―¿Blaine y tú se besaron? ―Kurt preguntó visiblemente de la nada.
―Este - ―Chandler se ruborizó y abrió la boca para hablar, pero nada le salió. Se estaba retorciendo las manos en el regazo y todo pareció muy incómodo de un momento al otro.
―Lo siento ―Kurt dijo―. Retiro la pregunta. No quiero oír detalles. Simplemente me alegra saber que les va tan bien.
―No soy iluso, Kurt ―Chandler dijo en voz baja―. Sé que esto sólo es una aventura y no durará mucho tiempo. A decir verdad, en realidad no sé lo que ocurre entre Blaine y yo, y si que esté con él te hace daño me detendré inmediatamente. Todavía no puedo creer que a Blaine siquiera le agrade de esa manera. Él está fuera de mi liga. Y sé que vas a decir que no lo está y que soy demasiado duro conmigo mismo, pero todavía se siente de esa manera.
―Ahora, eso sonaría intense viniendo de mí ―Kurt respondió con una risa aguda―. Estoy siento bastante duro conmigo mismo. Y frecuentemente he tenido la sensación de que Blaine merece a alguien mejor que yo.
―Oh, Kurt - ―Chandler puso un gesto simpático.
―En otro asunto, estaba queriendo decírtelo ―Kurt comenzó, rápidamente cambiando de tema―. Lamento tanto que Andrew rompiera tus gafas. No pensé que descargaría su frustración en otros además de mí.
―No es tu culpa ―Chandler ofreció.
―Pero lo es, ¿no? Él siempre ha sido un imbécil con todo mundo, pero yo se lo permití. Es decir que él ha sido horrible contigo desde el primer día -
―Y tú me ha defendido desde el primer día ―Chandler dijo―. Nunca le permitiste burlarse de mí o decirte que no podías ser mi amigo. Admiro tu fuerza para imponerte a él una y otra vez.
Kurt no pudo decir nada, porque se volvía a sentir con ganas de llorar. Se sumió más en el asiento e intentó esconderse tras las rodillas.
Chandler debió haber sentido algo, porque estuvo al instante preocupado―. ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
Antes que pudiera componerse, Kurt estaba llorando. Sin sollozar completamente, solo lágrimas corriendole silenciosamente por el rostro. Chandler se apresuró a su lado, envolviéndolo con sus brazos r acercándolo―. Está bien ―murmuró―. Estarás bien, Kurt. No estás asilo. Siempre seré tu amigo, lo prometo.
Kurt se secó las lágrimas, pero no pudo detener a unas nuevas de escapar. Chandler le dio unos pañuelos desechables y luego se puso de pie para traerle una aspirina a Kurt por la que él estuvo agradecido, porque siempre le daba dolor de cabeza por llorar.
―Prepararé un poco de té ―Chandler ofreció.
―Eres el invitado ―Kurt protestó y se puso de pie―. Haré el té.
―No, quédate aquí ―Chandler tiró una manta sobre Kurt y lo arropó―. Me conoces. Adoro hacer cosas por otras personas. Sé que es estúpido, pero solía pensar que tenía que ganarme de cierta manera el ser amigo de alguien. Por ejemplo, si trabajaba lo suficiente querían ser mis amigos.
―Así no es como funciona.
―Lo sé. ―Chandler se encogió de hombros―. En lugar de eso pongo nervioso a todo mundo. Oh, mis días de instituto. Es un hábito que no se va tan fácilmente. Simplemente estoy tan feliz de que alguien me permita entrar en su mundo que siento que tengo que complacerlo para conservarlo. Mi más grande deseo es un novio al que pueda mimar las veinticuatro horas del día y que me diga exactamente qué hacer para hacerlo feliz.
―Podrías querer tener cuidado con eso, porque eso es un tipo de invitación a aprovecharse de ti e incluso a abusar de ti ―Kurt se secó las últimas lágrimas de los ojos e hizo bola el pañuelo en su mano, bajando la barbilla sobre la otra y cerrando los ojos para dejar ir el punzante dolor de cabeza―. Una relación es dar y recibir, Chandler. También debes darle a tu pareja el placer de mimarte. Únicamente entonces son iguales. Blaine es igual. Le encanta leer cada deseo de tus ojos.
―Lo sé, ¿verdad? ―Chandler admitió con un cansado suspiro―. La atención de Blaine es algo sobrecogedora. Todavía no sé cómo manejarla.
―Le gusta mimar, entonces simplemente permíteselo un poco ―Kurt aconsejó―. Él está enamorado de la grandes gestos románticos y serenatas. A veces puede ser un poco embarazoso, especialmente cuando lo hace públicamente, pero tiene un estilo tan encantador que incluso los transeúntes no pueden evitar enamorarse de él. A veces tenía que recordarle que una relación es cosa de dos y él tenía que retroceder y también permitirme mostrarle mi afecto. No es bueno recibiendo, especialmente cuando le cantas él simplemente tiene que unirse. ―Kurt sonrió amablemente ante algunos dulces recuerdos.
―Kurt ―Chandler dijo en voz baja, y Kurt levantó la vista igual que de un trance―. De ninguna manera le voy a cantar una canción de amor a Blaine.
Kurt rio―. No te preocupes, no es una obligación.
Su teléfono sonó con un mensaje y por un segundo pensó que era de Blaine, porque habían estado hablando demasiado sobre él.
―¿Quién te escribe? ―Chandler estaba curioso.
―Es Adam. Dice que le entristece que no fui con ellos anoche y pregunta si nuestra cita para el fin de semana sigue en pie ―Kurt dejó escapar un suspiro y volvió a dejarse caer en los cojines―. No sé por qué accedí a salir con él. Me gusta, pero no me gusta, gusta. No quiero darle esperanzas.
―Te haría bien salir más ―Chandler dijo―. Pero si no quieres estar a solas con él, puede acompañarlos. Es decir, puedo llevar a Blaine. Sería un tipo de cita doble. O simplemente una reunión de amigos.
―¿Crees que a ellos les agrade? ―Kurt dijo. Le gustaba la idea de no tener que estar a solas con Adam. Temía que Adam intentaría insinuársele de nuevo si estaban a solas. Luego entonces, sería una noche extraña el observar a Blaine y Chandler juntos―. ¿Tú y Blaine no preferirían salir solos, únicamente ustedes dos?
―¡Oh no! ―Chandler exclamó―. Es decir, podemos estar solos un tiempo, este, digo, sería más divertido con ustedes.
―De acuerdo ―Kurt accedió y agarró otro pañuelo para limpiarse la nariz.
―Dime, ¿Rachel va a venir a casa esta noche? ―Chandler preguntó.
―No, creo que se quedará con Joey.
―Entonces déjame quedarme ―Chandler sugirió―. No quiero estar solo esta noche.
―No tienes que hacerlo.
―No me gusta que estés solo, Kurt. ¿Todavía tienes el número, de Trevor?
―Sí, gracias ―Kurt respondió. No quería que su amigo pensara que era un suicida o que estaba volviendo a hacer lo de auto lastimarse.
―Sabes, simplemente tienes que llamar y vendré, sin importar la hora ―Chandler ofreció―. Eres mi mejor amigo, Kurt. Cuando sea que necesites a alguien para hablar o simplemente para acompañarte, yo estoy aquí para ti.
―Gracias ―Kurt murmuró, la garganta se le volvía a cerrar.
Kurt se sentía mucho mejor tras haberse vuelto a calmar. Kurt estaba agradecido por un amigo como Chandler. Con él no se sentía avergonzado de mostrar debilidad y llorar, y sentía la necesidad de explicar su llanto. No tenía que estar compuesto, perfecto y feliz todo el tiempo. Simplemente estaba agradecido por la compañía de Chandler. Vieron algunos programas de comedia con Chandler proporcionándole un comentario en vivo que hacía tronchar a Kurt de vez en cuando.
Esa noche Chandler durmió en el sofá y Kurt se sintió más aliviado de lo que le habría gustado admitirse. Sólo con saber que alguien más estaba en el apartamento le ayudó demasiado a tener algo de descanso durante la noche.
Por los siguientes días Kurt no pudo salir de su depresión y tras un tiempo dejó de inténtalo y simplemente se rindió. Quería ser productivo y ocuparse y ser feliz y socialmente activo, pero cada vez que intentaba hacer algo era como si una pesada nube le empañara el cerebro.
Intentó convencerse de que simplemente estaba disfrutando de quedarse en cama todo el día, y que no era a causa de la depresión, pero de vez en cuando la verdad lo golpeaba y tan sólo se recostaba en la cama, odiándose por sentir lástima por sí mismo. Rachel hizo un par de comentarios sobre que él era flojo y no se molestaba en explicarle que estaba atrapado en un hoyo negro y no podía salir de él.
Al momento que Rachel por fin se fue para pasar Acción de Gracias en Lima, intentó quedarse en cama por el resto de la semana. Este deseo de olvidarse del mundo fue incluso tan lejos que Kurt llamó a su papá y le dijo que estaba enfermo y no podía viajar. Ni siquiera era mentira. Es cierto, no estaba resfriado, pero Kurt dedujo que la depresión también era una enfermedad. Burt estaba decepcionado, por supuesto, pero Kurt no podía evitarlo.
Había un nuevo episodio de Fashion Hero todos los días. Chandler le escribía a diario para recordarle verlo, pero Kurt nunca lo hacía. Temía la manera en que sería presentado, y ver a Andrew en televisión.
Lo peor era que mientras su cuerpo fue incapaz de moverse, la mente revuelta, pensando en todo lo que podría hacer. Por ejemplo, comenzar la columna. O buscar ideas de moda. Demonios, podía dar un paseo por Central Park y disfrutar de estar en New York.
Se asomó por la ventana hacia el cielo azul, era un extraño día soleado a finales de noviembre y debería estar allá afuera. Pero estaba atado por cuerdas invisibles, incapaz de moverse, su mente estaba bloqueada y no podía poner un pie fuera. Sabía que la depresión estaba causando su cansancio y se sentía impotente de no hacer algo al respecto.
Una noche, Kurt estaba mentalmente exhausto por el debate interno que nunca cambiaba, nunca podría ser ganado. Por lo que hizo lo único que sabía callaría las dificultades dentro de sí.
Se puso de pie y fue a la cocinilla, llevando un cuchillo a su brazo, presionándolo contra la piel y conteniendo el aliento.
¿Qué estás haciendo? Se preguntó. ¿Cómo va a cambiar esto?
Kurt se tomó un momento para respirar y conscientemente se preguntó ¿cómo el dolor en su piel se suponía que iba a aliviar el dolor interno de su ser? Era sólo una desviación. No estaba ayudando en absoluto.
Rápidamente, antes de cambiar de idea, volvió a dejar el cuchillo en el cajón y lo cerró de golpe sin dejar un rasguño sobre su piel. Harto y sobrecogido de culpa, Kurt cayó contra la cómoda mientras las lágrimas se abrían paso por sus ojos. Asqueado de sí mismo y de lo que casi se había hecho, Kurt se dirigió a otra fuente de alivio.
Fue al pequeño servicio y puso la banda sonora de Wicked en el estéreo de la repisa superior. Subiendo el volumen, entonó las familiares palabras de No Good Deed a todo pulmón una y otra vez, dejando a su voz resonar por las paredes, interpretando la oscura canción furiosa para sí frente al espejo. Por un tiempo sintió el poder de la música correrle por las venas y hacerlo sentir más vivo que una punzante herida pudiera hacerlo sentir. Cantó con el corazón hasta que se puso ronco.
La luz gris de la mañana se introdujo y despertó a Kurt de un inestable sueño. Tenía frío y la boca seca. Intentó darse la vuelta, pero su cuerpo estaba demasiado cansado como para seguir sus instrucciones.
Había habido un ruido que se filtró en sus sueños. Únicamente lo recordaba, cuando se repetía. Era el sonido de un golpe. Dándose cuenta de que había alguien en la puerta, Kurt por fin despertó, adormilado pero lúcido.
Kurt fue a la puerta descalzo, usaba un par de pantalones para yoga y una playera de rayas desproporcionadamente colgado, ya que había fallado un ojal y el resto de los botones estaban completamente mal. El cabello como si recientemente hubiese sido electrocutado. Con marcas de la almohada en el rostro. Nada de eso importaba. Simplemente quería deshacerse de quién quiera que estaba en la puerta y únicamente fue a abrir, porque pensaba que probablemente era el cartero con un paquete para Rachel. Ella había hecho demasiadas compras por internet últimamente y le arrancaría las manos si no aceptaba los paquetes.
―¿Quién es? ―gritó, de repente dándose cuenta que estaba solo. ¿Y si Andrew había decidido aparecer? Sabía dónde vivía Kurt.
―¡Sorpresa! ―una voz familiar gritó y tomó por sorpresa a Kurt.
―¿Papá? ―cuidadosamente abrió la puerta y miró fijamente a su padre, que le correspondió a la sonrisa.
―¡Feliz Acción de Gracias! ―Burt entró rápido y envolvió a su hijo en un fiero abrazo―. ¡Dios, te extrañé tanto, colega!
Por un breve momento de impacto y sorpresa, Kurt entregado en el abrazo, cerrando los ojos y respirando la familiar y amada esencia de su padre. Pero entonces fue consciente de su apariencia. No se había bañado en días, únicamente se había afeitado someramente y dormido con la misma ropa por una semana. Era un desastre y no quería que nadie lo viera de esta manera, mucho menos su padre. De repente se sintió avergonzado e inadecuado. Se salió del abrazo de su padre y colocó sus brazos a su alrededor como queriendo esconderse.
―¡Pudiste haberme dicho que venías! ―gruñó y se dio la vuelta.
―¿Y arruinar la sorpresa? ―Burt rio―. No te habría visto así y déjame decirte, es agradable ver que en realidad hay días en que tienes mal el cabello, justo como las otras personas.
―No es gracioso ―Kurt espetó y se pasó la mano conscientemente sobre sus bolsas. Atravesó la sala de estar con largas zancadas y se llevó su abandonada chaqueta del respaldo del sofá para ponérselo.
―No pareces feliz de verme ―Burt sentenció con las manos sobre sus caderas.
―¡Pudiste haber llamado! ―Kurt repitió, paseándose. Quería encerrarse en el servicio, ducharse y arreglarse para al menos parece presentable, pero no quería ser grosero y dejar a su padre en la entrada.
―Mira, pasé cada Acción de Gracias contigo desde que naciste ―Burt explicó―. No voy a romper esa tradición sólo porque no vienes a casa, porque no estás de humor.
―Te dije que estoy enfermo, papá ―Kurt dijo gruñonamente―. ¿Estás aquí para corroborar si te mentí?
―No, vine para cuidar de ti, porque dijiste estar enfermo ―Burt respondió―. Y viéndote ahora creo que es peor de lo que me temía. Es decir, ¿eso es vello en tu barbilla? Nunca te había visto sin rasurar ―Burt dijo con una sonrisa. Sintiendo que Kurt estaba de pésimo humor, intentaba levantarle el espíritu al bromear, pero fue contraproducente.
―Discúlpame, porque me estoy tomando unos días de descanso. Los merezco ―Kurt dijo defensivamente―. Trabajé muy duro en Fashion Hero las últimas semanas y en la oficina de Vogue y con todo lo demás en marcha simplemente necesitaba un descanso. No quiero preocuparme por nada, menos mi apariencia.
―Claro que mereces un descanso ―Burt enmendó―. No estoy aquí para juzgarte, lo sabes.
Burt sabía que la ropa era un tipo de armadura para Kurt. Para esconder. Para protegerse del mundo. Para presentarse de la manera que quería ser visto. Hoy el aspecto de Kurt revelaba demasiado del crudo dolor que sentía. Mientras se escondía en su apartamento, todo lo que Kurt necesitaba era una vieja chaqueta y pantalones para yoga. Estaba sin rasurar y despeinado. Se veía cansado y actuaba como si estuviera acorralado.
Burt comenzó a preocuparse de haber seriamente traspasado los límites en nombre de su sorpresa―. Vamos, colega, te alegra verme, ¿verdad?
―Sí, por supuesto, papá ―Kurt se suavizó.
―Por cierto, no vine con las manos vacías ―Burt dijo, lentamente retrocediendo para coger algo que había dejado en la puerta.
―No tenías que traerme nada ―Kurt protestó débilmente. Su padre siempre tenía la mejor intención cuando regalaba algo, pero no tenía buena mano cuando se trataba de escoger regalos para Kurt. Por lo que Kurt no esperaba nada espectacular. Sin embargo, no estaba preparado para lo que Burt introdujo.
Era una gran caja negra con una puerta de barrotes. Kurt estaba mortificado cuando se dio cuenta de lo que era.
―Conoce a tu nuevo compañero de piso ―Burt dijo animosamente, poniendo una jaula sobre la mesa de centro y abriendo la puerta―. Kurt, este es Oreo. Oreo, este es tu nuevo papi Kurt.
―¡Oh, Dios! Papá, ¿qué hiciste? ―Kurt se cubrió la boca con una mano.
Un gato negro con patas y quijada blancas se asomó de la caja, pero se rehusaba a salir―. Sal y saluda, Señor Oreo ―Burt intentó atraer al gato a afuera, pero éste se quedó quieto.
―¿Trajiste un gato contigo desde Lima? ―Kurt estaba confundido.
―Nop. Es un auténtico neoyorkino. Sabía que no podría traer un gato en el avión sin problemas, por lo que he estado al teléfono con el refugio de animales por un par de semanas y me han estado enviando fotos y videos de varios gatos. Este compañerito realmente me ganó. Tiene un carácter real.
―¿Qué estabas pensando, papá? No puedo quedármelo. ¿Cómo se supone que lo cuide?
―Sabía que te resistirías al principio ―Burt admitió―. Te hago un trato. El Señor Oreo se queda contigo hasta navidad. Volveré para entonces y si no lo quieres conservar, me lo llevaré.
―Llévatelo ahora, papá. ―Kurt podía ver por la manera en que su padre colocó la mandíbula y enarcó las cejas que inútil protestar.
―En todo caso, ¿a quién se le ocurrió el estúpido nombre? ―Kurt preguntó con un resignado suspiro―. ¿Quién nombra a un gato en honor a una galleta?
―¿No te gusta el nombre? A Carole se le ocurrió, porque es negro con un poco de blanco. Tan pronto como lo vi, supe que era el adecuado para ti.
Kurt observó al gato que también se asomó por la puerta y también inspeccionaba los alrededores escépticamente como si no estuviera demasiado alegre de este arreglo.
―¿Qué te hizo pensar que me gustan los gatos, papá? Nunca hemos tenido mascotas.
―Y eso es algo de lo que me arrepiento ―Burt explicó―. Siempre me gustó la idea de tener un perro, pero con el taller y tú con la escuela, nunca pensé que podríamos cuidar propiamente de un perro. Pero un gato es más independiente.
Kurt observaba mientras Oreo finalmente salía de la jaula y caminaba sobre la mesa. Kurt se percató de que el gato caminaba rengo―. ¿Está herido? Camino gracioso - ¡OHDIOS! ―Kurt saltó cuando vio que al gato la faltaba una pierna. Una de las piernas estaba amputada―. ¿Me trajiste un gato de tres piernas? ―Kurt gritó en horror―. ¡Eso es cruel! ¡No quiero ver su miseria todos los días!
―No es miserable ―Burt explicó―. Lo está haciendo bien, mira. Podría haber perdido una extremidad, pero no le molesta.
―Bueno, me molesta ―Kurt replicó―. Es honorable que quieras dar un animal doméstico minusválido, pero tú no tienes que mirarlo todos los días.
―Cosas, animales, personas - nada ni nadie tiene que ser perfecto para ser ficcional ―Burt dijo―. Para ser genial. Para ser amado.
―De acuerdo, lo entiendo. Quiere enseñarme una lección. ―Kurt rodó sus ojos y negó con la cabeza―. Entiendo tu mensaje, ahora devuélvelo. No lo quiero.
Burt levantó al gato y lo sostuvo en sus brazos, mostrando los bigotes machados blancos y negros a su hijo―. Su nombre es Sr. Oreo, y lo vas a cuidar, al menos hasta Navidad. Prométemelo, Kurt.
Kurt se enojó y comenzó a gritar―. ¡Estoy enfermo, papá! ¡Difícilmente puedo con otro día y todo lo que te importa es un estúpido gato! Crees que me estás ayudando con tus estúpidas preguntas diarias, pero lo único que haces es recordarme lo patético que soy, sabiendo que soy tal perdedor que mi padre siente la necesidad de vigilarme constantemente. ¿Crees que eso ayuda? ¿Por qué no puedes dejarme en paz para variar?
Burt aferró al gato más cerca de sí, sorprendido por la intensidad del arrebato de Kurt. Claramente al gato no le agradaba ser aplastado y gritado, así que se movió incomodo en los brazos de Burt y bajó de un brinco, al instante escondiéndose debajo del sofá.
―Ven aquí ―Burt dijo, conteniendo las lágrimas. Sostuvo los brazos abiertos por un abrazo mutuamente muy necesitado.
Pero Kurt se alejó, intentando guardar sus propias lágrimas―. Disculpa que tengas que verme así, papá. Estoy trabajando en mejorar.
―Vine aquí, porque quería verte, sin importar el estado en que estás ―Burt le aseguró con calma―. Traje al gato, porque quiero que tengas compañía.
―Correcto, porque sabes que nadie más quiere estar cerca de mí, excepto por una mascota que no tiene mucha opción ―Kurt dio una amarga sonrisa.
―Kurt ―Burt dijo con un suspiro―. Sabes que no me refería a eso.
Burt se sentó en el brazo del sofá con otro pesado suspiro. Lo último que quería era molestar a Kurt―. En todo caso ¿por qué dirías eso? ¿Por qué nadie querría estar cerca de ti?
Kurt volvió a darse la vuelta, abrazándose y curvando los labios en una mueca―. Bueno, desde que comenzó Fashion Hero Rachel y yo nos ponemos nerviosos constantemente. Me acusa de auto-sabotaje y siento que tan sólo va tras la fama que pueda conseguir. Y Blaine - La cuestión es que desde que Blaine apareció en New York me siento tan inseguro con él que terminé rechazándolo demasiado y ahora él siente que lo estoy dejando en ridículo. Pero ya no importa, porque ahora él está con Chandler que es tan amable que siento estar aventajándome de su amabilidad. Como si se sintiera obligado a mantenerme acompañado. Y luego está Genius a quien todavía no puedo entender. Él fue de gran ayuda tras la situación con Andrew esta semana. Pero luego soltó la bomba de que Andrew y él habían estado juntos. Sin embargo, él se dio cuenta que Andrew es un imbécil antes que yo.
―Enfrentemos algunos hechos ―Burt dijo, alzando las manos―. Rachel es una amiga y tiene el corazón en el lugar correcto. Pero no es muy cariñosa, y puede que no comprenda la situación. En cuanto a Blaine, entiendo lo difícil que es volver a ser simplemente amigos tras una relación de tanto tiempo. Necesitan darse tiempo para poner en orden tus sentimientos. Y no me hagas comenzar con Andrew. Espero que ya no estés en contacto con él, ¿lo estás?
―Le rompí la nariz, papá ―Kurt recordó secamente―. Supongo que ya tampoco me quiere cerca. Pero oye, al menos ahora tengo un gato con el que hablar ―dijo sarcásticamente.
―Me encantaría que te concentraras en cuidar una mascota ―Burt dijo gentilmente, quitándose la cachucha y rascándose la cabeza―. No quiero que te concentres demasiado en ti si todo lo que ves en el espejo es un falso reflejo de ti mismo. Porque a quien ves en el espejo últimamente no es quién realmente eres. Solías ser tan fuerte y confiado, y no sé adónde se perdió ese chico, pero volverás a ello.
Kurt se sentó pesadamente en el sofá, mirándose las manos, claramente miserable. Burt se sentó junto a él y sin una palabra Kurt se hundió contra su padre, con la cabeza descansando en el hombro de su padre. Burt lo acogió con un brazo y lo acercó.
―Lo siento por gritarte ―Kurt murmuró―. Simplemente estoy tan cansado de todo, papá.
―Eso es parte de la depresión, ¿lo sabes? ―Burt dijo preocupado, apretando fuerte el hombro de Kurt.
―Lo sé ―Kurt admitió―. Así es. Hay tanto que debería estar haciendo en mi semana libre, tanto que quiero hacer, pero no puedo hacerme siquiera dejar la cama. ¿Ves? No estoy calificado para ser dueño de una mascota.
―Está bien darse un descanso ―Burt dijo, frotando el brazo de Kurt―. Tienes permitido recargar durante tu semana libre. Pero es hora de que te saques del pecho lo que te está molestando. Dime lo que me he perdido. Lo que me estoy perdiendo. Dime lo que te pasa por la cabeza, chico.
Normalmente Kurt nunca le habría dicho a su padre, pero de alguna manera sentía que toda la situación era irreal. Todavía estaba aturdido con demasiado sueño y aún muy cansado para comprender que la presencia de su padre no era un simple sueño. Se sentía bien y seguro apoyarse en él y tener la calidez filtrándose en Kurt.
―Anoche me iba a lastimar ―Kurt confesó en voz baja, sin percatarse que su padre se tensó junto a él―. Estaba en la cocina con un cuchillo en la piel. ―Realizó la acción, pasando el dedo sobre la piel de su muñeca―. Tan sólo quiero que mi mente me deje de torturar dándole vueltas a mi cabeza, volviendo a contar cada error que he cometido. Si me corto, sería mi merecido castigo y por fin podría descansar. ―Kurt volvió a enderezarse y respiró profundo―. Pero me di cuenta de que no cambiaría nada, tan sólo me debilitaría más. Por lo que no lo hice. ―Miró a su padre que lo miraba en silencio―. Es un progreso.
―Kurt ―su padre comenzó, pero se detuvo, porque no sabía cómo responder. Le asustaba escuchar a Kurt decir todas esas cosas que él todavía no podía imaginar a su chico haciéndose.
De repente avergonzado y mortificado por su propia confesión, Kurt se puso de pie de un salto y se fue corriendo tras una cortina para esconderse en su recámara.
―Espera ―Burt dijo, pero era demasiado tarde. Kurt se había esfumado. Burt permaneció sentado por un tiempo, su corazón, pero de dolor por su hijo. El gato levantó la vista hacia él desde debajo de la mesa de centro con sus grandes ojos amarillos y Burt lentamente negó con la cabeza como si dijera que no tenían un buen comienzo.
Burt ya no podía soportar esperar a que Kurt volviera a salir cuando escuchó un apagado sollozo desde la recamara. Se acercó a la cortina y levantó el puño, pero no sabía a dónde golpear, así que soltó un pesado suspiro y dijo―. Kurt, ¿puedo entrar? Kurt, sabes que no vine a aquí para hacerte sentir mal contigo mismo o molestarte. ―Burt se asomó tras la cortina y vio a su hijo tirado sobre la cama con el rostro enterrado en una almohada en un intento de ahogar su sollozo.
―Oh, colega ―Burt fue y se sentó en la cama, su mano sobre el hombro de Kurt―. Kurt, sabes lo mucho que te amo.
Burt se secó el rostro, las lágrimas se estaban picándole en los ojos y convulsionó otro suspiro para estabilizar la voz―. Y estoy orgulloso de ti, ¿me oyes? ¡Tremendamente orgulloso! Ganaste una batalla contra ti mismo. Fue sólo una batalla, pero muestra que puedes soportar esto. Tengo fe en ti.
En un rápido movimiento Kurt se sentó para aferrarse a su padre, enterrando la cabeza en su hombro―. ¡Lo siento tanto, papá, lo lamento tanto!
Burt lo acogió en los brazos y besó la frente de su hijo mientras Kurt lloraba. Así se sentaron un tiempo, con Burt acunando a Kurt en el pecho como si tuviera ocho años.
Hasta que Kurt se zafó del abrazo y se recostó, exhausto de llorar―. Se siente como si estuviera volviendo a pasar, esa espiral hacia el drenaje. Siento que en cualquier momento que de verdad quiero algo en mi vida nunca lo consigo sin importar lo mucho que trabaje por ello.
―Siempre obtenías el regalo de cumpleaños que querías ―Burt discrepó jocosamente.
Kurt se rio―. Me refiero a algo que tengo que conseguir por mi cuenta. La primera semana de Fashion Hero cuando casi me expulsan se sintió como si mi mala suerte volviera sobre mí. Y ahora que las cosas han dado la vuelta y soy percibido como el mejor participante del programa, no sé cómo sentirme al respecto. Espero que algo horrible suceda pronto.
Kurt respiró profundo cuando otro pensamiento le cruzó la mente y su rostro se le puso cenizo―. Espera. Tú estás bien, ¿verdad? ¿No estás aquí para darme malas noticias?
Burt asintió, poniendo una reconfortante sonrisa―. Estoy bien. ―El pánico de Kurt habría sido divertido si no fuera tan desgarrador―. No empieces a preocuparte por mí, colega.
―Bien, eso es bueno ―Kurt dijo, asintiendo.
―¿Te relajarías por favor, Kurt? Disculpa que vine sin avisarte, pero no pensé que estarías así de molesto porque apareciera sin anunciarme.
―No, lo siento ―Kurt respondió―. Me alegra que vinieras. Tal vez verte es lo que requiere para por fin salir de esta depresión.
―En ese caso sugiero que aprovechemos el día ―Burt dijo―. Necesitamos ir de compras para una cena de Acción de Gracias apropiada. ¿Y qué tal visitar un spa? Carole dijo que sería algo que disfrutaríamos. Eso no lo sé, pero lo vale, ¿no crees?
―No tenemos que hacer eso, papá ―Kurt respondió.
―¿Por qué no? Podría ser un masaje, sudar en el sauna, faciales. ¿No es nada? ¿O hay alguna razón en particular por lo que no querrías ir?
―Si esta es tu manera de preguntar si te estoy escondiendo algún moretón esa algo muy bajo.
―No, eso no es lo que estoy preguntando ―Burt aseguró.
―Prometo que no me he lastimado en un tiempo, papá. Y cuando me sobrepasó ayer lo resistí, ¿no?
Llamaron a la puerta y Kurt se sentó, sorprendido―. ¿Trajiste a alguien? ¿Carole y Finn? ―levantó la vista mortificado, rápidamente secándose las lágrimas del rostro.
―No ―Burt dijo, juntando las cejas ante la inoportuna interrupción―. Se ofrecieron a venir, pero quería que fuéramos sólo nosotros dos, solamente mi chico y yo. Aparte del Señor Oreo no traje a nadie ―Burt reclamó, alzando las manos.
―Bien ―Kurt dijo―. Sabes que los amo, pero no quiero que me vean así.
Kurt se puso de pie, ajustó la chaqueta y trotaron a la puerta. Cuando abrió, Kurt se sobresaltó incluso mayo que cuando había visto a su padre. Su nuevo visitante era uno que no habría esperado en absoluto.
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