Fleur acababa de terminar su almuerzo, la pasta que había preparado le había quedado al menos a su gusto, deliciosa, utilizo su varita para limpiar los platos sucios y se fue para la sala a seguir leyendo, el libro que tenia estaba interesante y no era capaz de dejarlo, incluso había olvidado por completo almorzar y solo hasta que su estomago imploro por alimento no se levantó. Eran las cuatro de la tarde, Bill aún dormía en el sofá, Fleur no había querido despertarle, por una lado sabia que estaba cansado por las misiones de la orden, por el otro, estaba segura que su actitud amable se debía a que el cansancio le impedía mantener esa mascara de hostilidad que mantenía hacia ella y seguro cuando despertara ya descansado, volvería a ser el mismo tosco y hostil pelirrojo de siempre y ella no quería, durante aquel día mientras leía, Fleur había idealizado a un Bill amoroso y comprensivo, a un Bill que la quería y por fin había aceptado que el pelirrojo le gustaba, incluso había llegado a la conclusión que jamas ningún chico le había gustado tanto como William Weasley, quizá por el hecho de que fuera inmune a sus encantos de veela y que no se intimidara en su presencia, Fleur solo sabia que durante el tiempo que duraba despierta cada día no podía pensar en nada en lo que no estuviera incluido Bill, en aquel momento ya no podía dejar de mirarlo mientras dormía en su sofá, no podía evitar ver su pecho subir y bajar a un ritmo tan lento que se podría tararear un vals con el, el libro que leía ya no era importante, el único problema es que estaba segura que cuando despertara aquel hombre consciente, amable y cariñoso de la mañana ya no estaría.

Mientras Fleur plasmaba todo lo que sentía en una carta para Gabrielle, sintió como Bill se removió en el sofá y poco a poco notó como se despertaba. La rubia comenzó a sentir nervios y a desilusionarse, estaba segura que el Bill malo como solía decirle había regresado, esperó hasta que el mismo hablara por primera vez para no molestarlo más. Bill abrió los ojos y se estiró un poco, trato de reconocer el lugar donde se encontraba, tardó algunos segundo en reconocer la sala del apartamento de Fleur, recordó que la rubia le había encontrado en el rio y le había invitado a almorzar, levanto su cabeza y notó que estaba en el sofá cubierto por una manta, lentamente se levantó mas apenado que como jamás en su vida se había sentido, con la mirada comenzó a buscar a la rubia preguntándose cuanto tiempo habría estado dormido. - Hola – Fue lo único que pudo articular cuando la notó sentada en la mesa que servia como comedor y que estaba detrás del sofá. - Hola ¿pudiste descansag? - He, si, la verdad si, estaba muy agotado, ¿podrías decirme que hora es? - Fleur no lo podía creer, al menos por el momento seguía siendo el mismo Bill relajado y nada hostil de la mañana. - Son las seis menos quince de la tarde. - Fleur le dijo la hora un poco asustada y cohibida, aun seguía esperando la reacción de hostilidad del pelirrojo. - POR MERLIN no puedo creer que haya dormido tanto tiempo. ¡QUE PENA CONTIGO! ¿Ya almorzaste? - Fleur se relajó al ver esta reacción y con una sonrisa no pudo más que responderle al chico que ahora estaba segura le gustaba con cada poco de magia de su cuerpo. - Si, Bill, ya almogcé, incluso lo hice hace poco por que me puse a leeg y lo olvidé pog completo, disculpame pog no despegtagte pero te veguias cansado y preferí dejar que durmiegas, otro día poguemos almorzag. - Fleur mantuvo la sonrisa. - No pero yo si me siento mal, eso no está bien, te voy a congraciar, ¿Alguna vez has visto películas muggles? - ¿Películas que es eso?. - Veo que no. ¿Que te parece si tomamos la cena en mi casa y te invito a ver unas películas que tengo pendientes? - Esta bien, podemos llevag la pasta que aun tengo lista pego debes también haceg algo. - Por supuesto, los muggles me han enseñado que no se puede ver películas sin palomitas de maíz, yo las preparo.

Fleur empezó a preparar lo que debía llevar, estaba incrédula por todo lo que estaba pasando pero lo estaba disfrutando al máximo, después de seis meses de hostilidades y malos tratos, estaba a la defensiva pensando en que el Bill que conocía regresaría en cualquier momento.

Al cabo de unos minutos de estar conjurando recipientes y empacando la pasta que quería llevar, Fleur escuchó como Bill le pedía su mano para guiarla en una aparición, debían llegar hasta un callejón solo y oscuro a la vuelta de la casa del pelirrojo, no podían aparecerse directamente en la casa por que como en la mayoría de las casas de los miembros de la orden, Ojo loco o Dumbledore habían puesto hechizos protectores que impedían la aparición o la entrada a desconocidos. Ni el apartamento del pelirrojo ni el de la rubia contaban con una chimenea, por eso no podían usar la red flu.

Se aparecieron detrás de un contenedor de basura, Bill había preparado aquel lugar colocando hechizos anti muggles y anti curiosos para asegurarse que no lo vieran cuando debía llegar o salir de urgencia. - Ven, es por aquí. - Fleur sentía pequeños corrientazos en la mano que era sujetada por el chico que le guiaba, cada segundo que pasaba se convencía más de que aquel pelirrojo que durante largo tiempo la despreció y le trató con indiferencia la volvía loca, la sacaba de su zona de confort y eso hacia que le gustase como nadie antes le había gustado.

Subieron las gradas hasta el 4 piso, Fleur podía identificar que se encontraba cerca de su casa, incluso varias veces había pasado corriendo por aquel lugar, Bill utilizó una llave muggle para abrir la puerta, ingresó y guió a la rubia para que siguiera. Al entrar, lo primero que vio Fleur fue el orden que había en la casa, se notaba que era la casa de un hombre pero para ser así, estaba relativamente ordenada y limpia, este apartamento era relativamente más grande que el de Fleur aunque al igual que el de la rubia tenia solo una habitación, una cocina, dos baños, una sala gigante y un comedor conectado a la cocina.

- Si quieres deja las cosas de la cena en la cocina. ¿Te gusta el suspenso, el drama, la acción? - Bill sonreía mientras hablaba de géneros literarios, o al menos eso pensaba Fleur. - Pues me gusta mucho leeg suspensó y drama pego lo mio son los clásicos. Victor Hugo, Charles Dickens. ¿Pog que me preguntas? - Bill la miraba atónito, la rubia cabeza hueca cada vez era menos hueca. - No te preguntaba por libros sino por películas. No sabia que te gustaba leer. - Pog supuesto que me gusta ¿Acaso quegues que soy una chica inculta? - Oye no te molestes, es solo que no lo sabia, a mi también me gusta leer, los clásicos y el suspenso son mis favoritos. - Durante las siguientes horas se dedicaron a hablar sobre libros, un tema que a ambos les gustaba, descubrieron un gusto en común y olvidaron por completo que habían quedado de ver películas, empezaron a reír y bromear hasta que el apetito Weasley se hizo presente, un gruñido sonó desde el estomago de Bill que hizo que Fleur se quedara callada y saliera del encanto de la conversación. - Pego que tontos, olvidamos que íbamos a cenar, crego que mejog segvimos la comida. - Fleur se levantó y caminó hasta la cocina, utilizó un par de hechizos que había aprendido y calentó la comida, después con un simple movimiento de su varita los alimentos empezaron a volar y acomodarse en los platos. Bill la observaba divertido, había visto muchas veces a su madre servir la comida, usando magia, usando las manos como muggle, pero jamas le había parecido algo que le agradase ver o hacer a el hasta ese momento. Cuando Fleur terminó hizo levitar los platos delante de ella y caminando fue hasta la mesa, Bill la alcanzo y se sentó haciendo que los platos se acomodaran al frente de cada uno. - ¿No dijiste que ibas a prepagag patometas de maiz? - ¡palomitas de maíz! pero eso es para las películas y ahora mismo no estamos viendo una. - Por unos instantes Fleur sintió regresar al malgeniado y tosco Bill Weasley, se sentó y sin decir anda empezó a comer.

Al terminar, Bill aseo los platos y se sentó frente a Fleur, estaba contrariado por el silencio de la chica, por la experiencia que tenia con ella en la oficina sabia que estaba molesta, lo que no entendía era que le había molestado. - ¿Podrías decirme por que te quedaste callada? - Pog que egues un patán. - ¿Ahora yo que hice? - Te paguese poco que me hablagas tan feo. ¡Je ne peux pas croire que vous me posiez la question. ! - Espera, espera, me estas hablando en Francés, no te entiendo nada y no se que te molestó. De verdad. - Egues un idiota. - Fleur se levantó, salio del apartamento azotando la puerta y desapareció camino a su casa. Bill se quedo sin aun entender que había pasado. - Chicas, como siempre no las entiendo. Mejor le voy a escribir a Ginny, hace días no se de la enana. - Bill busco un pergamino y una pluma, empezó a escribirle a su hermana menor. Ginny era quizá la chica que mas entendía a Bill y la única con la que el pelirrojo podía pasar horas hablando, jugando, la única a la que le escribía frecuentemente, incluso a diario, la única ademas de su madre por la que estaba seguro se metería en una pelea.

"Enana ¿Como está todo por el colegio? ¿Que tal las cosas con la cara de sapo? Disculpame por no escribirte seguido pero el trabajo y las otras actividades me tienen agotado, el ultimo día me dijiste que estaban un poco complicadas y diferentes las cosas por esos lares. Hoy estuve en casa de la chica que trabaja conmigo, por alguna razón ya no me molesta tanto su presencia, ni su hablado, aunque si detesto esos cambios de temperamento, con los de mi chica Weasley favorita tengo suficiente. Hoy se molestó por algo que dije pero no se que dije. Bueno basta de hablar de otros. Cuidate y no te metas en problemas, cualquier cosa recuerda decirle a Fred o George que ellos te ayudarán, recuerda no molestar tanto a Ron que con Hermione tiene suficiente, además Harry lo necesita para salir de esta. Te quiero enana.

Bill."

Bill doblo el pergamino y salió camino a Grimmauld Place, quería enviar con Errol la nota a Ginny. Bill normalmente usaba alguna lechuza prestada o una alquilada de la tienda de mascotas cuando le escribía a su hermanita. Esta vez quería que la carta llegara lo antes posible y la única forma de que pasara era usando la vieja lechuza familiar.

Fleur llegó a su casa, termino de escribir la carta a Gabrielle que tenia pendiente, hizo un paquete con las cartas diarias que le hacia a su hermana y se las dio a Hibou para que las entregara, la hermosa lechuza café se alegro de poder ayudar a su dueña y con una aleteo salio con el paquete en el pico.

Aquel día la había pasado muy bien, descubrió que le gustaba Bill, le gustaba como nunca antes algún chico le había gustado, el se había portado muy bien durante el tiempo que había estado despierto, aun no podía creer que el pelirrojo se hubiera dormido durante tanto tiempo en el sofá. Lo único que le molestaba a la francesa sobre esto, era que no le molestase en lo absoluto que el pelirrojo se hubiera quedado dormido, por el contrario había disfrutado viéndole dormir, había disfrutado intentar cocinar su mejor pasta y ahora que lo pensaba mas relajada, se había enojado por nada. Fleur se había recostado en su cama a pensar en los sucesos del día y sin darse cuenta se había dormido profundamente.