El cazador

Iemitsu estaba como loco, volvió a golpear la pared del comedor de su casa y esta se agrietó aún más. Al poco tiempo rugió con furia.

"Destruyendo tu casa no vas a lograras nada" trato de tranquilizarlo su padre. Timoteo no estaba precisamente feliz con la desaparición de su nieto. Estaba muriendo de la rabia, pero haciendo una rabieta no iba a conseguir nada. Ya estaban sus mejores rastreadores en la búsqueda de su nieto. El pequeño niño era lo primordial en ese momento. Nana no sabía nada aún, habían estado de acuerdo en no decirle nada a la mujer, no querían preocuparla. Cuando pasaban las horas y Tsuna no llegaba, los dos hombres se preocuparon, salieron en la búsqueda del niño. A las pocas cuadras de la empresa familiar encontraron el canasto, con la comida aún adentro.

El teléfono de Timoteo sonó, el anciano solo asentía a todo lo que decían desde la otra línea. Cuando colgó, miro a Iemitsu de una forma muy extraña, tanto así que asusto al hombre.

Solo dijo que encontraron algo, entonces Iemitsu no perdió ni un segundo y siguió a su padre.

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Esa parte del bosque no era su territorio, Timoteo lo sabía. Pero igual a riesgo de una pelea se adentraron al frondoso bosque. Los dos Alfas no tardaron mucho tiempo en captar unos pequeños residuos del aroma de Tsuna. Llegaron hasta una cabaña, salía humo de la chimenea, lo que indicaba que hubo alguien anteriormente. El olor de Tsuna se volvió aún más fuerte. Timoteo al ser más viejo, podía darse una idea de lo que estaba detrás de esa puerta, pero su hijo no. Iemitsu era joven y sin su forma de león, no podría identificar ningún olor.

Entraron a la cabaña y una macabra escena les dio la bienvenida. Se podía oler a algo pútrido, la sangre estaba por todos lados, también pedazos de un cuerpo de algún tipo de animal que a ese punto se volvió poco identificable. Timoteo llego hasta la cama, acerco un poco de la tela de las sabanas a su nariz, todo el lugar estaba impregnado con el aroma de su nieto, también pudo recoger el olor de dos hombres. El que era más fuerte venia de un Alfa que él conocía muy bien.

"¿Y?" pregunto Iemitsu, su león estaba ansioso.

"Es el olor de Tsuna" respondió el más viejo. Entonces paso que más temía, el león hizo acto de presencia.

Un enorme león salió corriendo del lugar, el sol reflejaba su rubia melena y entre rugidos fue a recuperar a su cachorro. Timoteo suspiro, él sabía dónde encontrar a su nieto, pero dejo al padre hacer el trabajo. Después de todo él también sabía lo que era perder a un hijo.

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El león siguió el rastro del niño. Fue difícil ya que estaba mesclado con un apestoso olor a perro mojado. Su cachorro estaba con un lobo ¡eso era inconcebible!

El león siguió y siguió rastreando. Después de un día, muy lejos de la ciudad, encontró una pequeña cabaña. El león, con mucho sigilo se asomó al lugar, entonces un lobo alfa salió del lugar. El lobo tenía el olor de su cachorro.

Eso fue suficiente…

Gruñidos, arañazos e intentos de muerte fue lo predomino en esa pelea. El león estaba furioso y el lobo solo quería proteger a su pareja. El león volvió a levantarse, listo para atacar de nuevo a pesar que una gran herida estaba en su cuello, la sangre salía a grandes cantidades. Ya estaba al punto de la inconciencia y cuando el lobo estaba por rematarlo, se escuchó un gran rugido. Pero fue mucho más que eso, ese rugido demandaba autoridad y los otros dos obedecieron, agachando su cabeza.

Iemitsu volvió a transformarse en humano y vio como su padre lo miraba con enfado.

"Nono" escucho una vos demasiado conocida. Reborn estaba parado en el lugar del lobo negro.

"Que gusto verte de nuevo viejo amigo"

"Lo mismos digo" le respondió Reborn sin ninguna timidez con respecto a su desnudes.

"¿Papá?" dijo una dulce vocecita.

"¡Tu-Tuna!" grito Iemitsu y al punto del llanto salió corriendo a abrazar a su hijo, pero este lo esquivo, haciendo una mueca de fastidio.

"Tsuna ven" llamo Reborn, Tsuna salió de detrás de su abuelo y fue corriendo hasta Reborn.

"Él es mío ahora" dijo Reborn mientras miraba con superioridad al padre de Tsuna y cuando este lo miro, pudo apreciar un hermoso diseño floral en el lado derecho de su rostro.

"Cuídalo" dijo Timoteo con una gran sonrisa, sabía que su nieto estaba en buenas manos. No había un Alfa de más confianza que no fuera Reborn. Iemitsu trato de negarse, pero fue noqueado por su padre que se lo subió al hombro y se lo llevo.

Tsuna entro corriendo a la cabaña y Reborn no pudo evitar pensar lo afortunado que era. Después de todo logro capturar a su presa, lo mordió y marco y en unos años iba a comérselo.

Tsuna le sonrió desde el umbral de la puerta y él le devolvió la sonrisa.

Había tanto por lo que vivir…

Y el lobo que no era tan feroz, se enamoró de ese inocente chico

de la larga caperuza de un sensual rojo que había logrado

Cautivarlo.


Notas finales: este es el último capítulo :3 lo edité porque ayer, cuando lo subí estaba muy cansada y cometí varios errores de ortografía. Como en la historia hay tres protagonistas principales, que es caperucita, el lobo y el cazador, decidí dejarlo de esta forma. Muy probablemente vaya a hacer un oneshot contando que paso en ese día que estuvieron Reborn y Tsuna solos.

Esto es todo y espero que les haya gustado.

Ciao Ciao