Traducción autorizada por DiDiGlee
Capítulo 37 – Acción de Gracias – Parte III
―Deprisa, chicos. Me estoy muriendo de hambre ―Burt dijo―. Y como creo que ninguno quiere cocinar sugiero que salgamos y busquemos una buena cena.
―La perfección no se puede acelerar ―Genius respondió con su rostro a pulgadas del de Kurt mientras aplicaba sombra a los párpados cerrados de Kurt con una brocha. Bajó la voz a un murmullo para que sólo Kurt escuchara―. No te importa que vaya contigo y tu papá, ¿verdad?
―Está bien ―Kurt dijo con una sonrisa―. Amo a mi papá y siempre hemos estado bien nosotros dos solos, pero no confío en mí por el momento y creo que tu presencia me ayuda a mantenerme cuerdo y no volver a atacar a mi padre por estúpidas razones.
Le tomó a Genius hora y media volver a Kurt una versión prolijamente peinada y resaltada de sí mismo y otra hora más para vestirlo en una camisa rosa de manga larga, pantalones de camuflaje azul y una pañoleta purpura con calaveras y cruces de huesos.
Mientras tanto Burt dejó la pequeña caja y una canasta para Oreo y preparó un tazón con comida para gato que fue muy apreciada.
―Estoy listo para irnos ―Burt anunció.
―También nosotros ―Kurt respondió.
―¿No te vas a cambiar? ―Genius se vio disgustado con Burt―. Pensé que esto era simplemente el atuendo de viaje.
―No, este es mi estilo normal ―Burt abrió los brazos.
―No. De ninguna manera. No será así ―Genius dijo―. Al menos ponte una camisa decente, y no, la franela no cuenta.
Burt intercambió una mirada con su hijo, pero Kurt simplemente se encogió de hombros―. Escuchaste al hombre, papá.
Al instante Kurt y Genius se encargaron de la maleta de Burt y murmuraban insultos incomprensibles acerca del contenido.
―¿Ni siquiera trajo calzado de vestir? ―Genius se quejó mientras negaba con la cabeza―. ¿Quiere salir en deportivas Adidas? ¿Va en serio?
―Me temo que sí ―Kurt respondió.
―Inaceptable ―Genius desechó la mera idea agitando la mano.
Se decidieron por un par de botas de trabajo Brahma que Burt había traído consigo y Genius las declaró a prueba de New York, "porque las botas con resistencia al aceite y antiderrape con puntas de metal envían un fuerte mensaje: Ninguna chatarra callejera puede meterse conmigo."
Hicieron que Burt se pusiera una camisa azul sobre los vaqueros negros y una de las corbatas de Kurt que Genius ató en un nudo triple.
―Mírame, Kurt, todo elegante y eso, ¿eh? ―Burt dijo orgullosamente mientras se paró frente al espejo.
―Te ves muy bien, papá ―Kurt sonrió cálidamente.
Cuando cogieron sus abrigos y bufandas, Genius se percató que Burt no había traído una bufanda―. Heterosexuales ―chasqueó la lengua―. Piensan que son invencibles. ―Cogió una de las bufandas de Kurt y la arregló en un nudo alrededor del cuello de Burt. Burt lo dejó suceder, divertido por todo el alboroto, aunque ahora estaba usando una brillante bufanda roja con una hilera de gallos―. ¿Gallos? ―Burt enarcó una ceja, sonriendo―. ¿En serio?
―¿Tienes un problema con los pollos macho? ―Kurt fingió enfado y empujo a todos por la puerta―. Si vamos a un bar gay serás el alma de la fiesta, papá.
Hubo una pequeña discusión con respecto a dónde ir, las opciones estaban entre quedarse en el vecindario o ir a la ciudad. Por fin coincidieron en ir en subterráneo a Manhattan.
Al salir del subterráneo de inmediato estuvieron atrapados en un increíble viento entre los altos edificios. Primero, Genius y Kurt gritaron en consternación y luego patearon para entrar riendo hilarantes mientras intentaban salvar su cabello perfectamente peinado.
―¡No es gracioso! ―Kurt le gritó a su padre, que se reía a sus expensas. Pero Kurt también estaba riéndose.
―¡Eres una perra, New York! ―Genius gritó, riéndose.
Buscaron refugio en un restaurant y se sentaron en una cabina con mejillas rojas y vertiginosas sonrisas. Kurt y Genius compartieron una banca y Burt se sentó frente a ellos.
―Tu laca para el cabello es asombrosa, G ―Kurt dijo, ya que los peinados estaban difícilmente afectados por la tormenta.
―Este lugar está repleto ―Burt observó―. ¿Ya nadie come en casa?
―Supongo que no hay familias viviendo en Manhattan ―Genius dijo―. Mayormente solteros saliendo con amigos o citas.
―Como ellos ―Kurt dirigió la cabeza hacia la izquierda, difícilmente escondiendo la risa, y Genius y Burt siguieron su vista a una joven pareja heterosexual besándose justo en la mesa del centro del lugar.
―Sinvergüenzas ―Genius frunció los labios en desaprobación.
―Vamos, son inofensivos ―Burt comentó.
―Eso es un beso francés en público ―Genius alegó, señalando a la pareja―. ¿Lo llamas inofensivo? Entonces creo que tienes tendencias vouyeristas.
―Es más que estamos acostumbrados a ver a mi hermano y Rachel intercambiar saliva durante la cena ―Kurt señaló casualmente mientras estudiaba el menú de bebidas.
La mesera - a una agradable mujer en sus cuarenta - les trajo los menús―. Lo siento por su mesa contigua ―dijo en voz baja―. Espero que no les moleste la muestra pública de afecto. Puedo decirles que se comporten, si quieren.
―No, está bien ―Burt dijo, cogiendo un menú.
―Mientras que molestemos a nadie ―Genius respondió, cubriéndole con un brazo sobre los hombros de Kurt. Kurt levantó la vista, sorprendido.
―Claro que no ―la mesera sonrió―. Hacen una pareja muy encantadora.
―No somos pareja ―Kurt dijo rápidamente.
La mesera se giró hacia Burt―. El amor joven es maravilloso, ¿verdad? En mis días no me hubiera atrevido a tanto como besar a mi novio en público.
―Los tiempos están cambiando ―Burt respondió―. Para bien o para mal.
La mesera se rio y preguntó por las bebidas a ordenar antes de volver a irse.
―Ves, a nadie le molesta que seas gay ―Burt dijo, metiéndose un dedo en el cuello para aflojarse la corbata.
―Únicamente son palabras ―Genius inhaló―. Su fuéramos nosotros besándonos, escupirían la langosta.
―No lo creo. No con esta multitud ―Burt discrepó.
―¿Hay langosta en el menú? ―Kurt miró de cerca el menú.
―¿Quieres apostar? ―Genius retó a Burt.
―El ganador decide nuestra siguiente parada de hoy ―Burt respondió, confiado de la victoria.
―Trato ―Genius extendió la mano sobre la mesa para estrecharlas.
―Buena suerte convenciendo a él para que te ayude ―Burt asintió a Kurt―. Porque yo no lo haría.
―Aquí no tienen langosta ―Kurt murmuró, algo decepcionado.
Genius le arrebató el menú de Kurt y lo dejó en la mesa―. Bésame ―demandó.
―¿Discúlpame? ―Kurt enarcó una ceja.
―Si una estúpida pareja heterosexual puede besarse en medio de un restaurante, podemos hacer lo mismo.
―Ni siquiera hemos ordenado ―Kurt dijo, mirando a su amigo como si se hubiera vuelto loco―. No quiero ser echado antes de tener algo que comer.
―Si no nos aceptan aquí, no quiero comer su comida.
Kurt dejó escapar un suspiro resignado―. ¿Tienes que hacer una protesta por todo?
―Sí ―Genius simplemente respondió, pero determinadamente.
―No quiero ―Kurt bajó la voz―. Es vergonzoso.
―¿Necesito mencionar que todavía me lo debes por ese asalto en el taxi?
Kurt se ruborizó―. Eso no cuenta. Estaba ebrio. Digo, ligeramente ebrio. ―Le dio una mirada a su padre.
―No te olvides de drogado ―Genius añadió, y ante el rostro atónito de Burt dijo―. Kurt normalmente me besa cuando ha tomado un afrodisíaco.
―Está diciendo tonterías ―Kurt rio nerviosamente.
―Puedo desarrollar ―Genius ofreció―. De hecho, es la historia.
―¿Ya te callarías? ―Kurt gruñó.
―Hazme callar ―Genius dio una sonrisa de suficiencia.
Kurt rodó los ojos al cielo.
―Mira, estábamos en un taxi con dirección a mi casa y Kurt estaba tan sobrecogido con deseo por mí que -
Kurt sujetó el rostro de Genius y le plantó un gran beso.
Genius deslizó una mano sobre el cuello de Kurt y ambos cerraron los ojos. Kurt no recordaba mucho de liarse con su amigo en el taxi, pero ahora que volvían a estar boca sobre boca recordaba los duros labios sobre los suyos y el aroma almizclado de la loción de afeitar. Genius abrió la boca y rozó los dientes sobre los labios de Kurt, animándolo a profundizar el beso, pero Kurt resistió por más tiempo, demasiado consiente no sólo de todo el restaurante observando sino además su padre.
Sin embargo, sabía que Genius no dejaría el tema si no lo hacía propiamente, por lo que respiró profundamente por la nariz para calmarse y por fin se relajó en el beso. Pasó los brazos lisonjamente por los hombros de Genius, mientras movía la boca contra la de su amigo. Otra cosa que recordó fue que Genius era tremendamente bueno besando. Cuando el auto-proclamado revolucionario de la moda comenzó lentamente a masajear la lengua de Kurt con la suya, Kurt se derritió en el beso, pidiendo más al producir ligeros sonidos. El agarré del hombre sobre él era fuerte y demandante y Kurt ansiosamente sucumbió al toque, en una imprevista necesidad de más.
Fue únicamente cuando escuchó el sonido de alguien aclarándose la garganta que Kurt regresó a la realidad. Se echó para atrás tan rápido que casi se cayó del banco y parpadeó aturdido.
―¿Ya han decidido? ―preguntó la mesera parada junto a la mesa.
―Bueno, hasta ahora el aperitivo está excelente ―Genius señaló con un guiño a Kurt que ahora se ruborizó notoriamente y escondió el rostro tras el menú.
Burt tenía los codos sobre la mesa y sonrió en las manos juntas―. Tendré el picadillo de pavo, por favor. ¿Qué sería una Acción de Gracias sin algo de pavo?
―Buena elección, señor ―la mesera lo escribió con una sonrisa en el rostro.
―Lo sé ―Burt sonrió―. Especialmente ya que el picadillo de pavo es una saludable alternativa al picadillo de ternera, porque es baja en grasa, calorías y colesterol.
Kurt enarcó las cejas a su padre―. Estoy impresionado. ―Cerró el menú―. Lo mismo para mí, por favor.
―Para mí el camote horneado con poco picante y crema acida ―Genius ordenó y regresó el menú―. Y para postre compartiré un pastel de queso con mi dulzura.
―Qué tierno ―la mesera sonrió―. Todo viene en seguida.
―¿Dulzura? ¿En serio? ―Kurt dijo sin expresión a Genius luego que la camarera se fue.
Burt continuó riéndose de las tonterías de Genius―. Parece que gané ―Burt le dijo a Genius, abriendo los brazos y haciendo un gesto alrededor―. A nadie le importa.
―La mesera únicamente es amable, porque tiene que serlo ―Genius protestó.
―Nop ―Burt discrepó―. Ella de verdad piensa que son adorables.
Escépticamente, Genius miró a la pareja heterosexual que antes se habían estado besando, verificando su reacción. Ellos también los miraban, ambos sonriendo y el hombre incluso les levantó un pulgar. Genius correspondió a la sonrisa, sorprendido por la amigable respuesta.
―Hm, no está mal para un restaurante heterosexual ―musitó.
―Te lo dije ―Burt dijo, pero estaba más aliviado de la aceptación de la audiencia de lo que mostró. No habría apreciado que les dirigieran calumnias homófobas, no en el estado en que estaba Kurt.
―Siento que tuvieras que pasar por esto, papá ―Kurt dijo, todavía ruborizado y los ojos fijos sobre la mesa―. Pero eso es lo que ganas por animar a Genius con tal tontería.
Burt rio―. No me molestó. Aunque debo decir que no me inclino por una repetición. Ninguna que tenga que presenciar, en cualquier caso.
―Comprensible ―Genius respondió con una arrogante sonrisa―. Simplemente somos demasiado candentes para observar. Pero di, por curiosidad, ¿disfrutas ver a dos mujeres besándose? ¿Eso todavía calienta a un hombre heterosexual?
―No respondas, papá ―Kurt pidió y miró a su amigo―. Apreciaría que dejaras de usar a mi papá como conejillo de indias para psicológica.
―Mi incomodidad parte más del hecho que nunca es genial ser el sujeta velas cuando dos están tan enfrascados, especialmente cuando uno de ellos es mi hijo ―Burt explicó amablemente―. Estoy seguro de que no querrías sentarte junto a Carole y yo enrollándonos ―rio.
―Dios, no ―Kurt dejó escapar un bufido.
Burt levantó su cerveza para brindar con los chicos―. Por una gran noche.
Kurt y Genius alzaron la burbujeante sidra y se sonrieron.
―Definitivamente aprendiste la buena sincronía de un beso francés en París ―Kurt remarcó con una sonrisa, relajándose cuando se dio cuenta que su padre no estaba ofendido o incómodo por verlos besarse.
Genius se puso un poco coqueto, parpadeando con una sonrisa coqueta―. Si ya te gustó eso puedo alegremente enseñarte una o dos cosas más que aprendí en París ―Genius ofreció―. Cuando sea.
Kurt le arrojó la servilleta―. Déjalo, tonto.
Kurt no iba a admitirlo, pero descubrió que le gustaba enrollarse con su amigo. Aunque, no era como besar a Blaine. Nunca sería igual que besar a Blaine con nadie. De cierto modo le asustó que pudiera perderse en un estupor y disfrutar el beso de otro hombre por el que no tenía sentimientos románticos. No quería volverse alguien se acostaba con todos. Genius era alguien que Kurt admiraba por su talento y que se había convertido en un amigo; un amigo que era una molestia la mayoría del tiempo, pero sorpresivamente también alguien en quien podía confiar que lo apoyara. Kurt intentó descubrir si podría imaginarse siendo amigo con beneficios de Genius. Esta idea no había funcionado con Blaine, porque estaba demasiado enamorado de Blaine como para estar teniendo simple sexo sin sentido.
―Entonces ―Burt dijo, entrecerrando los ojos hacia ellos―. ¿De verdad son simplemente amigos o qué?
―Claro que simplemente somos amigos con beneficios ―Kurt dejó escapar en un tono indignante, sin darse cuenta de que su boca había soltado lo que había estado pensando.
―¿Somos qué? ―Genius preguntó con grandes ojos.
―¡Simplemente amigos! ―Kurt rápidamente corrigió―. Quise decir que somos simplemente amigos, sin beneficio alguno. ¡Dios! ―Kurt dejó caer la cabeza sobre la mesa y se cubrió el rostro con un brazo.
―Disculpa que pregunté ―Burt rio, extendiendo la mano y apretando el brazo de Kurt.
―Yo no ―Genius frunció los labios―. Mi puerta está bien abierta, Kurt. Tan sólo tienes que decir la palabra.
―Oh, calla, G ―Kurt le dio una mirada sucia―. Y no voy a volver a besarte para callarte, por lo que simplemente cállate.
La mesera volvió con la comida y todo lucía y olía delicioso.
―Me gustaría dar gracias antes que comencemos a festejar ―Burt dijo. Inmediatamente Kurt y Genius volvieron a poner los cubiertos sobre la mesa.
―¿De verdad hacen eso? ¿Agradecer y todo? ―Genius preguntó intrigado y curiosamente.
―Lo hacemos ―Burt confirmó y colocó sus manos sobre la mesa, las palmas hacia arriba. Kurt puso su mano derecha en la de su padre y extendió la izquierda para que Genius la cogiera. Podía decir que Genius quería rehusarse y bromear por ello, pero luego lo pensó mejor y lentamente extendió la mano tanto a Burt como a Kurt.
―Voy a comenzar si no les importa ―Burt dijo y después que los chicos asintieron, continuó―. Estoy agradecido por mi salud. Desde mi infarto ha sido número uno en mi lista.
Kurt dio un agradecido asentimiento.
―Estoy muy agradecido por tener gente tan maravillosa en mi vida. Mi esposa, su hijo Finn, y más que todo, tú, Kurt. Te amo y a pesar de que te extraño todos los días estoy orgulloso de lo que estás haciendo aquí en New York. Sé que a veces es difícil seguir los sueños de uno, pero estoy seguro de que al final lo lograrás. ―Apretó la mano de Kurt con lágrimas brillándole en los ojos―. Estoy agradecido por cada día que te tengo en mi vida y jamás quiero volverme un extraño contigo, sin importar los locos atuendos que uses o la cantidad de maquillaje que te pones o a quien eliges como pareja.
Compartieron una prolongada mirada repleta con tanta devoción sincera que Kurt se sentía culpable por alguna vez dudar de las intenciones de su padre y cuestionar su relación. Estaba tan alegre que su padre hubiera venido para reconectar y fortalecer el vínculo entre ellos.
―Lamento que no fui a casa, papá ―Kurt dijo con una voz gruesa―. Es mi culpa que estés aquí y Carole y Finn estén en casa solos. Ahora somos una familia y debí haber vuelto a Lima para celebrar Acción de Gracias con todos ustedes.
―No te preocupes por eso ―Burt le dio una cálida sonrisa―. Era en serio cuando dije que quería pasar tiempo contigo, Kurt. Ya sabes cómo es cuando Finn y yo estamos juntos en una habitación, haciendo de deportes y carros, y Carole y tú discutiendo el último episodio de Project Runway o lo que sea. Déjalos tener su momento y nosotros el nuestro. Incluyendo a nuestro nuevo amigo. Gracias por unírtenos, Emmett. Espero que no te hagamos querer vomitar con nuestro sentimentalismo.
―Es bastante fascinante atestiguar tal telenovela en la vida real ―Genius respondió, genuinamente intrigado―. Kurt, cuando dijiste que tú y tu padre tengan un gran vínculo nunca me imaginé esto.
―¿El qué? ―Kurt rio nerviosamente.
―Me refiero a sujetarse las manos en un restaurante y decirse que son la luna y las estrellas para el otro. Acción de Gracias o no, eso no es normal.
―Bueno, nos tomó algo de tiempo ser capaces de hablar abiertamente el uno con el otro ―Burt admitió―. Y no me importa lo que la gente pudiera pensar de nosotros, esto es nuestro nuevo normal.
―No digo que esté mal o sea espeluznante ni nada ―Genius respondió―. Simplemente digo que otras familias no son así.
―Como sea, no terminé de agradecer y deberíamos apresurarnos antes que la comida se enfríe ―Kurt dijo ansiosamente, sujetando más fuerte la mano de su padre y la de su amigo―. Estoy agradecido por todo lo que he logrado hasta ahora en New York. Pude no haber entrado en NYADA, pero a veces la vida nos lleva a otra dirección. Supongo que estoy acostumbrado a que las cosas nunca funcionen como quiero, pero comienzo a entender que a veces es lo mejor. Tan sólo tengo que hacer limonada de los limones, ¿verdad? Adoro mi trabajo en Vogue, soy bendecido de tener como madrina a Isabelle y no habría hecho solicitud a Fashion Hero si Andrew no me lo hubiera dicho, así que al menos le debo las gracias por eso.
Burt frunció el ceño, aparentemente no coincidía con que Andrew merecía las gracias por nada.
―Me encanta el reto del programa ―Kurt continuó―, y no importa como termine mi participación en el programa, estoy agradecido de conocerte, Emmett. No sé cómo sucedió, pero de alguna manera nos hicimos amigos y estoy orgulloso de ello.
―Caramba ―Genius dijo con una desconcertada sonrisa―. Cosas difíciles. ¿No pueden simplemente decir que están agradecidos por la comida decente y que el pronóstico no ha anunciado nieve todavía? Cielos, también estoy agradecido de conocerte, Kurt. Eres un amigo muy entretenido y ¿quién habría imaginado que nos llevaríamos tan bien? Estoy orgullo de haber llegado tan lejos por mi cuenta y no te equivoques, dulzura, pero ¡yo voy a ganar el programa! Sin embargo, no me importaría que fueras el segundo. Y soy un asco dando gracias, entonces ¿podemos simplemente comer ahora?
―¿Estás consiente de que voy a patearte la próxima vez que me llames dulzura, verdad? ―Kurt murmuró con una sonrisa, soltando las otras manos y cogiendo los cubiertos.
―No puedo esperar ―Genius volvió a bromear con un travieso brillo en los ojos.
Disfrutaron la comida en silencio, cada uno comiendo como si hubieran estado muriendo de hambre, y Kurt sentía que de verdad así era ya que hace días que no comía bien. La depresión era un asco. Únicamente ahora se percató de lo hambriento que estaba.
Feliz y contento tras la comida, Burt tomó la servilleta y se limpió la boca. Ordenaron capuchinos para llevar con el pastel de queso que Genius y Kurt compartirían con dos tenedores.
―Entonces, ¿tú y Chandler se están escribiendo? ―Kurt preguntó de manera inocente, lentamente devorando el amado postre―. ¿Ya le contaste lo de tu identidad en línea?
―No, quiero ser de su agrado antes de hacerlo ―Genius confeso.
―Dices que primero quieres que se enamore de ti antes de contarle que le has estado mintiendo con respecto a ser su amigo en línea de París? ―Kurt intercambió una mirada con su padre―. Bienvenido a los problemas de relaciones del siglo XXI, papá.
―Lo curioso es que ―Genius dijo―, Chandler parece ser exactamente la misma persona que es en línea.
―¡Impactante! ―Kurt se llevó una mano a la boca en una ultrajante burla.
―Sí, él es un poco extraño, ¿verdad? ―Genius musitó con el tenedor colgándole de los labios.
―Dice el chico que le encanta usar cuello de tortuga medieval igual que un mocoso príncipe de humo.
―Nunca dije que fuera malo ser extraño ―Genius sonrió―. En definitiva, tengo algo por los raros.
―¿Chandler es el chico que actualmente está con Blaine? ―Burt intervino, intentando estar al tanto de la conversación.
―Sí ―Genius dijo, extendiendo la palabra―. Necesitamos volver a separarlos.
―No, no voy a ayudarte con eso ―Kurt dijo rápidamente―. No puedo hacerle eso a Chandler. O a Blaine. Básicamente los animé a juntarse.
―En cualquier caso, ¿por qué hiciste eso? ―Genius preguntó, auténticamente curioso por saber―. Todavía amas a ese pequeño modelo tuyo, ¿verdad?
Kurt abrió la boca y volvió a cerrarla, inseguro de cómo responder. Bajó la mirada al pastel y por casualidad cogiendo con el tenedor―. Sí ―admitió―. Todavía estoy enamorado de Blaine. Creo que nunca dejaré de estarlo. Pero arruiné completamente las cosas con él. La manera en que lo traté las últimas semanas - Él no era más que amable y comprensivo conmigo y no pude soportarlo. Merecía algo mejor que tener que lidiar conmigo y mis humores.
―¿Y si él quiere lidiar contigo y tus humores? ―Genius preguntó, alejando el plato de Kurt para evitar el resto del pastel fuera deshecho―. Él sabe que ahora mismo te está costando confiar en las personas y confiar en ti mismo. Diablos, él sabe que su infidelidad puedo haber sido el detonante por la crisis de tu estabilidad emocional.
―No lo culpo por mis problemas ―Kurt al instante respondió en defensa de Blaine.
―Sí, bueno, aparentemente él lo hace ―Genius dijo―. Se culpa y todo lo que quiere es amarte y probarte que es en serio y lo estás castigando al no permitirle volver a tu vida. O mejor, al permitirle únicamente acercarse lo suficiente para hacerlo sufrir en su anhelo por ti.
―Lo dices como si lo torturara a propósito ―Kurt rechazó la sola idea―. No quiero haberle daño, por eso lo mantengo en la distancia.
―Sólo digo que deberías considerar que quizás él quiere ser lastimado por ti ―Genius se encogió de hombros y tras un segundo una sonrisa se extendió en su rostro―. Lo siento, eso salió más perverso de lo que era mi intención.
―¿Tienes que ser brutalmente honesto con todo? ―Kurt dejó escapar un suspiro. No estaba ofendido por las observaciones de Genius. Era más que lo hacían pensar en la manera que había maltratado a Blaine desde el día que su exnovio había aparecido en New York. Le hizo querer llamar a Blaine y disculparse por cada una de las veces que lo había rechazado en el curso de los últimos meses.
―Soy completamente honesto contigo ―Burt dijo, acabándose su capuchino―. Mientras que no sirva para herir al receptor.
―Está bien ―Kurt dijo, frunciendo los labios―. Ahora estoy acostumbrado a la visión de Genius sobre las cosas. Tienes razón, G, en realidad no he considerado los sentimientos de Blaine. Estaba tan atrapado en mi miedo de decepcionar y ser lastimado. Supongo que no le he permitido a Blaine acercarse emocionalmente demasiado, porque ya me veo siendo lastimado de nuevo. Y al proteger mi corazón, rompo el suyo.
―Las cosas rotas se pueden arreglar ―Burt dijo, gustándole la idea de ver a Kurt y Blaine junto de nuevo―. Al menos, nunca es demasiado tarde para intentarlo.
Kurt sonrió débilmente―. Todo lo que puedo hacer por ahora es ser un amigo para Blaine y desearle lo mejor para su relación con Chandler. No voy a interrumpir y pedirle que deje a Chandler para darme otra oportunidad.
Kurt extendió la mano y reajustó la corbata de Burt―. Entonces, ¿adónde deberías ir?
Burt sonrió y permitió a Kurt alborotarle la corbata y cuello―. Acabo de tener la idea para nuestra siguiente parada.
Lo siento por este breve capítulo, pero quería intentar publicar más rápido y con mayor regularidad.
¡Gracias por leer! :)
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