Traducción autorizada por DiDiGlee
Capítulo 38 – Acción de Gracias – Parte IV
(Sí, aparentemente esta noche es interminable. Disfruto demasiado el trio de Burt, Kurt y Genius.)
Gracias por todos sus adorables comentarios. :)
―¿Adónde vamos? ―Kurt preguntó, desconfiando en la habilidad de su padre para hallarse por las calles de New York.
―No está lejos ―Burt dijo ansiosamente―. Hice mi tarea y revisé la ruta en línea.
Kurt sonrió―. ¿Debo recordarte esa vez que fuimos en un viaje de carretera al parque de diversiones en Newark y en su lugar terminamos en Norwalk?
―¡Eso fue hace diez años! ―Burt gritó con una risa―. ¿Todavía me lo reprochas?
―Bueno, no tienen un parque de diversiones en Norwalk, entonces sí, he sido decepcionado ―Kurt dijo juguetonamente, únicamente actuando como si estuviera conteniendo un resentimiento.
―Recuerdo haberte comprado un increíblemente costoso broche cabeza de hipopótamo para compensártelo ―Burt recordó a su hijo.
―Sí, lo compraste ―Kurt rio―. A veces todavía lo uso. Incluso Isabelle el otro día lo llamó un hipopótamo vintage.
―Ves, las aventuras que no van como la planeas pueden resultar ser mejores al final ―Burt sonrió y sopló en sus frías manos.
―Eso no me hace sentir mejor con respecto a nuestro actual destino ―Kurt sonrió irónicamente―. ¿No puedes simplemente decirnos a dónde nos llevas?
―La paciencia nunca ha sido tu fuerte ―Burt respondió provocadoramente.
―Bueno, no puedo esperar para ver la clase de tortura que el hombre heterosexual nos tiene guardada ―Genius dijo con un encogimiento de hombros―. Si involucra joyería gratis, me apunto.
Burt tan sólo rio y cubrió con los brazos alrededor de los hombros de los chicos y los acercó. Fue un gesto amistoso, uno al que Kurt estaba acostumbrado. Inmediatamente se inclinó hacia su padre. Genius se puso un poco rígido al principio antes de relajarse en el desconocido toque. Disfrutaron la muestra pública de camaradería de Burt, hasta que el hombre mayor les metió las manos por los cuellos y ambos chillaron.
―¡Papá! ―Kurt gritó, alejándose de un salto.
―¡Santo fenómeno de circo! ―Genius se sacudió―. ¡Te dije que estaba desatado para torturarme!
―Cuidado, papá, no quieres que busquemos venganza ―Kurt advirtió a su padre y arregló su bufanda―. Somos dos contra uno.
Burt simplemente sonrió maliciosamente y todos rieron.
―Oh, creo saber a dónde nos llevas ―Kurt dijo emocionadamente mientras entraban a Bryant Park―. ¡A la pista de hielo!
―Sí ―Burt confirmó―. Este viejo heterosexual está ofreciendo un chocolate caliente y una vuelta en la pista.
―Ah, sabes lo mucho que me encanta patinar sobre hielo ―Kurt dijo felizmente.
―No puedo patinar ―Genius dijo―. Ustedes vayan. Simplemente los esperaré.
―De ninguna manera, vienes conmigo ―Kurt dijo, sujetando el brazo de Genius―. Te enseñaré.
―Vamos, puedes hacerlo ―Burt dijo, moviéndole el cabello de Genius.
Genius se quedó sin aliento y se alejó de Burt que se atrevió a arruinar su cabello, pero cuando vio a Kurt riendo ya Burt sonriendo de oreja a oreja, Genius no se podía enojar. Se pasó una mano sobre el cabello que estaba envuelto con suficiente laca para resistir el movimiento y correspondió a la sonrisa.
―No te atrevas a tocar mi cabello, heterosexual ―dijo medio en broma a Burt.
Fueron por patines y se los pusieron, sonriendo con entusiasmo. Genius estaba cauteloso, pero abierto a la nueva experiencia. Kurt le ofreció su mano y Genius la sujetó, temeroso de caerse de espalda. Entró al hielo con Kurt e intentó mantener el balance. Kurt le dio algunas instrucciones y directrices y descubrió que no era tan malo sobre el hielo. Sin embargo, sujetarse de las manos era lo más asombroso. No lo había hecho en años, y le recordó a sujetar la mano de Chandler en la fiesta de estreno. Mientras estaba sobre el hielo, Genius pensó en lo curioso de que el más simple contacto pudiera ser tan asombroso. Quería quitarse los guantes y los de Kurt para poder sentir la otra mano, pero estaba demasiado avergonzado para sugerir tal cosa.
―¡Lo estás haciendo genial, chico! ―Burt que los seguía dijo, preparado para atrapar a Genius en caso de que titubeara.
―No puedo creer que nunca hayas patinado sobre hielo ―Kurt dijo con una amplia sonrisa―. ¡Es muy divertido!
―Sorpresivamente lo es ―Genius coincidió.
Tomaron un descanso y bebieron chocolate caliente al lado de la pista. Burt estaba contando historias graciosas de su trabajo en el taller y casualmente pasó un brazo alrededor de los hombros de Genius. Genius estaba asombrado por la manera en que Burt Hummel lo incluía y lo hacía sentir bienvenido con los gestos y palabra más simples. Él no estaba acostumbrado a ser tratado como una persona normal. La mayoría de las personas mantienen su distancia y lo miran como si fuera una rareza circense.
―¿Otra ronda? ―Kurt preguntó, y Genius accedió.
―Me saltaré esta ―Burt dijo, permaneciendo en el banco―. Pero ustedes vayan.
Dando otro sorbo a su chocolate caliente, Burt se sintió orgulloso viendo a su muchacho tan feliz y relajado sobre el hielo. Estaba aliviado de que a pesar de todas las nubes negras en la cabeza de Kurt su muchacho todavía podía reír y disfrutar.
Por eso Burt estaba constantemente atento, Manteniendo vigilada a las personas del rededor. Le tomó un tiempo darse cuenta de que estaba preparándose para proteger a Kurt en caso que cualquiera le lanzara insultos o se volviera violento con su hijo. Esa sensación de protección probablemente nunca cesaría. Simplemente no quería que nadie arruinara el momento de paz y comodidad de su hijo.
Mientras observaba, Genius perdió el equilibrio y sujetó el brazo de Kurt para apoyo lo que les causó caerse de espaldas. Al instante Burt se puso de pie para ver si estaban heridos, pero ambos se estaban riendo mientras intentaban volver a ponerse de pie, aferrándose mientras seguían perdiendo el equilibrio.
Burt dejó escapar un suspiro de alivio y sonrió para sí. Le agradaba ver como el joven lentamente, pero con seguridad, se relajaba en su compañía. La muestra de confianza e independencia de Emmett era impresionante y Burt estaba seguro de que estar con un luchador como Emmett sería bueno para Kurt. Por otro lado, Burt creía que pasar más tiempo con Kurt también podría tener un efecto relajante y sanador en Emmett. Kurt era una persona compasiva y cariñosa, a veces demasiado cariñosa. No haría daño si algo de su amabilidad, moral y simpatía se le pegaba a Emmett.
Es cierto, Burt todavía se estaba acostumbrando a la reciente apariencia de Kurt, con delineador y sombra de ojos, imitando un poco a Emmett. Pero esas sólo eran apariencias y no le importaban a Burt. Sin embargo, se sentía exactamente como lo había hecho cuando Kurt tenía seis años y orgullosamente usaba una chaqueta rosa en el parque. Su reacción inicial había sido prohibir a Kurt usar la chaqueta, pero ¿cómo le explicas a un niño que supone no vista ciertos colores o actúe de cierta manera? Por lo que Burt había decidido permitir que Kurt usara la femenina chaqueta y actuó como si no fuera nada extraño que a su hijo le gustara el rosa. Kurt había estado tan feliz, balanceándose en los columpios y no se percató de la manera en que su padre se tensaba en cualquier momento que otros padres les daba miradas curiosas. Burt había descubierto que el truco era simplemente actuar como si fuera algo normal y otras personas seguirían el ejemplo. Burt hoy se sentía de la misma manera. Las personas les daban miradas curiosas a los dos jóvenes con delineador, botas hasta las rodillas y cabello plateado y castaño con flequillo rubio, respectivamente. Pero nadie dijo nada para ofenderlos.
Sin embargo, Burt divisó a algunos adolescentes señalando a Kurt y Genius y comenzando a tomar fotografías con sus teléfonos. Imaginando las peores razones, Burt se les acercó―. Oigan, ¿qué creen que están haciendo?
―Los estoy fotografiando ―una chica dijo orgullosamente y señaló a Kurt y Genius como si fuera completamente normal fotografiar desconocidos.
―Ya lo veo ―Burt refunfuñó. No entendía por qué estos chicos fotografiaban a su hijo, pero no lo permitiría―. Debo pedir que paren.
Las chicas y chicos lucieron miradas tanto decepcionadas como emocionadas―. ¿Eres su guardaespaldas? ―preguntaron―. ¿Podemos conocerlos? ¡Nos encantaría un autógrafo, por favor!
Burt entrecerró los ojos en perplejidad―. ¿De qué están hablando?
―¡Son los de ese nuevo programa, Fashion Hero! ―una de las chicas dijo emocionada―. ¡Esos son Kurt Hummel y Genius! ¡Me encantan! Aunque, no sabía que eran amigos. En televisión parece que se odian.
―Oh ―Burt por fin entendió. No había estado esperando encontrarse con admiradores del programa―. Bueno, el programa está pregrabado ―Burt explicó―. Eventualmente se volvieron amigos.
―¿Nos puede decir qué ocurre después, por favor? ―el pequeño grupo se reunió alrededor de Burt emocionadamente―. ¿Quién va a ganar?
Burt rio nerviosamente―. Lo siento, no puedo decirles nada.
―Entonces ¿eres el guardaespaldas? Debe ser asombroso estar cerca de ellos todo el día. Pero probablemente no le importe, es su trabajo.
―No, no, no soy su guardaespaldas ―Burt aclaró, aunque de cierta manera era el más grande protector de Kurt. Pero teniendo a los chicos preguntando le hizo pensar acerca de si los concursantes de Fashion Hero deberían comenzar a tener guardaespaldas―. Soy el papá de Kurt ―Burt explicó, desprevenido por la reacción que recibió.
Las chicas chillaron maravilladas y algunos chicos también se vieron emocionados―. Oh, Dios mío, ¿cuán genial es que sea su padre? ¿Podemos tomarnos fotos con usted? ¡Mi hermana estará tan celosa cuando le diga que lo conocí!
Antes que supiera lo que estaba ocurriendo, Burt estaba posando para fotos con todos esos chicos. Fue divertido, pero también muy surreal.
―¿Papá? ¿Qué ocurre? ―Kurt vino por un lado de la pista, sujetándose a la barandilla. Miró curioso al pequeño grupo reunido entorno a su padre.
―Justo estoy conociendo a tus admiradores ―Burt voceó, sonriendo ampliamente.
La imagen de completa confusión en el rostro de Kurt era para enmarcar e hizo a Burt sonreír con deleite.
Al instante los chicos corrieron hacia Kurt, pidiéndole fotografías y autógrafos y diciéndole lo mucho que les encantaba el programa. Genius se unió al lado de Kurt y fue igualmente celebrado. Los chicos estaban alegres de que la barandilla los separaba de los chicos o de lo contrario probablemente los habrían aplastado.
Posaron para lo que parecieron cuentos de fotografías y al final Kurt y Genius le dieron a Burt sus teléfonos para que también pudiera fotografiarlos con los admiradores―. O de lo contrario nadie nos creerá ―Kurt dijo, ya pensando en enviarle fotos a Chandler.
El grupo de chicas y chicos encontró gracioso que sus estrellas también quisieran fotos con ellos. Además, el pequeño tumulto atrajo miradas curiosas de otros y más personas se acercaron para ver de qué se trataba todo el alboroto. Al final los tres tuvieron que alejarse rápidamente antes que más y más cazadores de fotografías se les acercaran.
―Oh Dios, eso fue divertido ―Genius dijo, jadeando mientras iban deprisa por las calles―. Y dio miedo.
―Completamente ―Kurt coincidió, riendo.
―Y este es únicamente el comienzo ―Genius advirtió―. El programa únicamente tiene una semana. No pensé que nos reconocerían en la calle tan rápido.
―Bueno, eres bastante reconocible ―Burt dijo con una sonrisa, también algo de preocupación en la voz.
―Espero que mañana podamos ir de compras sin ser detenidos por admiradores en cada esquina ―Kurt se preocupó―. Quizás tengamos que moderarnos un poco.
Genius hizo una mueca, sin gustarle la moderación de maquillaje.
―Por otro lado, eso es lo que queríamos, fama y fortuna ―Genius respondió encogiéndose de hombros―. Ahora no podemos quejarnos.
―Entonces, ¿adónde nos dirigimos ahora? ―Burt preguntó, metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta.
―¿Podemos buscar un lugar para sentarnos y calentarnos? ―Kurt dijo―. Además, si no les importa, me encantaría llamar a Blaine y desearle feliz Acción de Gracias.
―Claro que no nos importa ―Burt dijo, viéndose muy complacido―. Esa es una muy buena idea.
―Y no deberíamos permanecer fuera demasiado tiempo ―Kurt dijo―. No podemos dejar a Oreo solo en casa toda la noche.
Burt dio un gesto apreciativo―. Me alegra que pienses en el gato.
―En realidad, sólo estoy preocupado de que el gato pudiera destrozar la casa ―Kurt dijo.
―Lo que podía ser totalmente ―Genius intervino―. Después de todo es un gato. Probablemente esté comiendo tus zapatos mientras hablamos.
Kurt le dio una mirada horrorizada―. Pensé que únicamente los perros hacían eso.
―Tienes razón ―Genius se dio golpecitos en la barbilla pensativamente―. Los gatos no comen zapatos, tan sólo los orinan.
―Oh, cielos ―Kurt parecía que iba a vomitar―. Por favor dime que bromeas.
―Deja de entrar en pánico ―Burt dijo, sacudiendo un poco el hombro de Kurt―. El señor Oreo probablemente está dormido en el sofá.
―Genial ―Kurt respondió sin expresión―. Pelo de gato en los cojines.
Fueron a la cafetería más cercana y consiguieron tres asientos altos por la ventana.
Mientras esperaban sus cafés, Genius y Kurt se tomaron un minuto para escribir a sus amigos y Burt llamó a Carole. Genius escuchó a medias la tierna plática de Burt con su esposa, sus propios padres nunca habían hablado tan afectivamente entre ellos.
Kurt le escribió un mensaje a Chandler: Gracias por mandarme Genius. La estamos pasando fabuloso. Además, él y mi papá se llevan sorpresivamente bien. Adivina qué más sucedió hoy.
Adjuntó la foto de Genius y él rodeados por sus admiradores e imaginó la emoción de Chandler por ello.
―Papá. G. Creo que deberíamos hacernos una selfie ―Kurt sugirió, elevando el teléfono y ajustando la cámara.
―Genial idea ―Burt se inclinó en el costado izquierdo de Kurt y se quitó la gorra, ya que siempre sombreaba su rostro.
―Espera ―Genius sacó un pequeño espejo de mano y corroboró su rostro antes de inclinarse en el costado derecho de Kurt. Tomaron varias fotos y se rieron de ellas antes de por fin coincidir en la mejor. Kurt envió copias a Burt y Genius y también a Chandler, Rachel y Blaine.
Burt adoró la foto y la puso como protector de pantalla de su teléfono.
―Si no les importa, me gustaría llamar a Blaine ―Kurt dijo, poniéndose de pie y señalando al exterior. No iba a realizar la llamada cerca de ellos. Necesitaba un poco de privacidad cuando hablaba con Blaine. Por lo que rápidamente se puso su abrigo y salió, yendo y viniendo frente a la cafetería.
Mientras Kurt estaba al teléfono con Blaine, Genius se sentó con Burt. Burt estaba observando la manera en que Kurt sonreía hacia sus pies cuando hablaba con Blaine y un feliz suspiro se le escapó de los labios.
―Pareces muy feliz ante el prospecto de Kurt volviendo con ese pequeño chimpancé ―Genius observó―. ¿Lo conoces bien?
―Sí, Kurt y Blaine se juntaron en el instituto y habían estado juntos por dos años. Durante ese tiempo fue lo más feliz que he visto a Kurt.
―Hasta que el chico Blainey le fue infiel.
―Sí, bueno ―Burt se encogió de hombros―. Entiendo que las relaciones a distancia son difíciles. Pero fue doloroso ver lo devastado que estuvo Kurt por eso, y no voy a mentir, también estaba completamente decepcionado de Blaine.
―¿Y todavía apruebas que le dé una segunda oportunidad?
―El amor siempre es complicado ―Burt dijo, mirando a Genius directo a los ojos―. Y como dijiste, Blaine ha probado que se arrepiente de su error y aún creo que sus sentimientos por Kurt son auténticos.
―Lo tienes en muy alta estima ―Genius pareció sorprendido.
―Es gracioso porque cuando lo conocí no me dejó una impresión muy favorable ―Burt rio―. La primera vez que lo vi estaba en la cama de Kurt.
―¡Ni de broma! ―Genius alzó las cejas en interés.
―Kurt exclamó que nada había sucedido entre ellos esa noche porque - oye esto - Blaine estaba demasiado ebrio ―Burt sonrió ampliamente ante el recuerdo.
―¡Cierra la boca! ―Genius se inclinó más cerca por el cotilleo―. Estás bromeando. Lo he visto en Babylon, no le gusta ni un poco el alcohol.
―No, es verdad y al principio no me agradaba mucho al principio por ello. Luego hubo un asunto con él experimentando ―Burt puso demasiado énfasis en la palabra―, con nadie más que Rachel Berry. Kurt estaba furioso. ―Burt volvió a reír―. Y nunca olvidaré la manera en que se me acercó en mi taller y me dijo que le diera a Kurt la charla ―Burt hizo comilla con los dedos―. Ya sabes, la de los pájaros y abejas.
―Suena a que fue demasiados problemas ―Genius remarcó, fascinado por la historia―. ¿Cuándo cambiaste de idea con respecto a él?
―Ya sabes, al principio estaba abrumado por su audacia al decirme que necesitaba hablar con mi hijo de sexo, pero luego me di cuenta de que requiere agallas ir al padre de un amigo y expresar tus preocupaciones y en retrospectiva lo admiré por eso. De verdad se preocupaba por Kurt desde el primer día. Me hizo darme cuenta de que debía salir de mi zona de confort y educarme para ser un mejor padre que era algo que Kurt me había estado pidiendo, pero no había estado preparado para la idea de mi pequeño chico teniendo sexo y no sabía nada del tema gay. Pero me di cuenta de que mientras permaneciera ignorante respecto a ello, Kurt nunca tendría el valor para hablarme de sus problemas. Cualquier cosa que perturbara su vida, no quería averiguarlo cuando fuera demasiado tarde. Necesitaba que confiara en mí. Por lo que fui a una clínica gratuita, hablé con un consejero y recogí algunos panfletos y me preparé lo mejor que pude para hacer ver a Kurt que estaba completamente bien con que él sea gay y sí, incluso que tenga sexo algún día.
―Vaya ―Genius dijo, juntando las cejas y mirando a Burt, completamente impresionado―. De verdad pasaste esa raya por Kurt. Debió haber sido totalmente incómodo para ti hojear esos panfletos. ―Quería reírse de ello, pero estaba demasiado fascinado por el hecho que un padre en realidad se educaría sobre sexo gay―. Y todo porque ese descarado chimpancé quería meterse en los pantalones de Kurt. Muy inteligente.
Burt colgó la cabeza y se pasó una mano por detrás del cuello, riendo.
―Como probablemente puedes imaginar, cuando Kurt me dijo por primera vez que Blaine y él estaban juntos tuve mis dudas ―Burt admitió―. Pero me las guardé y decidí sentarme a observar, antes de plantearle mi opinión al chico, y resultó que Blaine trataba a Kurt extraordinariamente caballeroso. Me atrevo a decir que él veneraba el suelo por el que Kurt caminaba. Fueron muy maduros y serios con respecto a construir una base sólida de respeto mutuo y adoración, a diferencia absoluta de cualquier adolescente que conozco. Probablemente era porque Kurt temía terminar igual que todos sus amigos del instituto que cambiaban de pareja como de ropa interior. Sin importar mi preocupación inicial con respecto a Blaine, todo lo que podía ver era lo extremadamente feliz y enamorado que Kurt estaba de él. Además, a Blaine le gustaban los deportes, por lo que siempre tenía algo de lo que hablar con él.
―Se ve muy feliz ―Genius dijo de repente, mirando por la ventana.
Burt levantó la vista para ver a Kurt parado afuera con el teléfono apretado a la oreja y con esa inequívoca sonrisa de un tonto enamorado―. Eso espero ―Burt dijo―. Ya ha sido miserable lo suficiente.
Helaba afuera y el rostro de Kurt estaba entumecido por el frío, pero no se daba cuenta, porque su corazón palpitaba nerviosamente y las manos le sudaban bajo los guantes. Estaba increíblemente nervioso por estar llamando a Blaine, más nervioso de lo que debería. Tan sólo quería desearle una feliz Acción de Gracias, no iba a rogarle a Blaine que le diera otra oportunidad. Y, sin embargo, Kurt sentía como si esta llamada pudiera de alguna manera predecir su destino juntos.
―¡Kurt! ―Blaine gritó felizmente cuando respondió la llamada―. ¡Justo estaba pensando en ti!
―¿Qué? ¿De verdad? ¿Por qué? ―Kurt tartamudeó y rio nerviosamente, confundido por ese alegre saludo.
―Bueno, cuando dimos gracias antes de la cena, te incluí.
―No es cierto ―Kurt sonrió.
―Lo hice ―Blaine dijo―. Puedes preguntarle a Cooper. Él está contando con que digo tu nombre mientras estoy en casa.
―¿Y qué dijiste de mí? ―la sonrisa de Kurt se ensanchó más. La amada voz de Blaine siempre tenía un efecto relajante sobre él.
―Dije que estoy agradecido que este año reconectamos y que volvemos a ser amigos.
Kurt no pudo decir nada por un momento, se atragantó en sus emociones. Odiaba que alguna vez se hubieran vuelto desconocidos en primer lugar. Deseaba que el año pasado no hubiese sucedido y no hubieran tenido que reconectar.
―¿Kurt? ¿Todavía estás ahí?
―Sí ―Kurt dijo suavemente―. También me alegro de que volvamos a ser amigos.
―Disculpa por ponerme todo sentimental contigo ―Blaine rio, era un sonido cálido y relajado―. ¿Llamaste por algo en particular?
―No ―Kurt paseó de arriba para abajo del pavimento, bajando la mirada a sus zapatos―. Tan sólo llamé para decir feliz Acción de Gracias.
―Feliz Acción de Gracias para ti también ―Blaine respondió y una risa se le escapó de la garganta.
―¿Qué es tan gracioso? ―Kurt preguntó, con una sonrisa en la boca ante ese sonido.
―Tan sólo la manera en que lo dices me recuerda a la canción de Stevie Wonder ―Blaine comenzó a cantar suavemente―, I just called to say I love you.
La sonrisa de Kurt se extendió y se unió―, I just called to say how much I care.
Blaine comenzó a cantar el dulce y feliz tono de la canción:
"No New Year's Day to celebrate
No chocolate covered candy hearts to give away
In fact here's just another ordinary day"
Blaine volvió a dejar de reír―. Coop me está mirando curioso.
Entonces Kurt oyó la voz de Cooper gritando en el fondo―. ¡No esperaba nada menos que una canción con Kurt al teléfono!
Kurt rio y cuando Blaine volvió a cantar, Kurt se le unió, sin importar que a gente que pasaba lo miraran curiosos.
"But what it is, is something true
Made up of these three words that I must say to you
I just called to say I love you
I just called to say how much I care
I just called to say I love you
And I mean it from the bottom of my heart"
Cantaron juntos un par más de líneas de la canción y Kurt sonrió felizmente. Se mordió el labio inferior, difícilmente refrenando su corazón palpitante y la repentina añoranza de tener a Blaine a su lado. Con nadie más podía cantar viejas canciones cursis de la nada. En este momento amaba tanto a Blaine que pensó podría estallar.
―De verdad me encanta cuando cantas ―Blaine dijo, sonando soñador como siempre―. Deberías hacerlo más seguido.
―Me encanta cantar contigo ―Kurt respondió en voz cálida―. Blaine, eres tan... ―estaba buscando la palabra correcta.
―¿Cursi? ―Blaine brindó―. Sé que soy cursi y no lo lamento.
―No, maravilloso ―Kurt dijo, su voz llena de amor―. Iba a decir que eres maravilloso. Gracias.
―¿Por qué?
―Por reconectar ―Kurt dijo con toda seriedad―. Sé que he sido horrible contigo en las pasadas semanas, pero de verdad, de verdad me alegra que estés de regreso en mi vida.
―No has sido horrible conmigo ―Blaine negó.
Kurt no sabía cómo responder a eso, por lo que sólo dijo―. Como sea, por favor salúdame a tu familia.
―Sí, también saludos a la tuya. ¿Cómo están todos?
―En realidad no sé. Sólo estoy con mi papá. Vino a New York.
―Pensé que querías volar a casa ―Un tono preocupado se coló en la voz de Blaine.
―Sí, pero ahora papá está aquí y Genius se nos unió y estamos pasándola increíble. Acabamos de ir a patinar sobre hielo y un montón de chicos fueron a pedir autógrafos. ¿Puedes creerlo? Nos tomamos una foto con ellos, te la envié hace unos minutos.
―Todavía no he revisado mis mensajes ―Blaine dijo―. Pero suena emocionante.
―Mañana queremos ir de compras. Genius está todo emocionado por ello y estoy pensando en conseguir ropa nueva para mi papá ―Kurt dijo, pero se detuvo cuando se dio cuenta de que estaba balbuceando―. Como sea, ¿cuándo estarás de regreso en New York? ―De la nada Kurt no podía esperar para volverlo a ver.
―Estaré de regreso el domingo ―Blaine dijo―. Justo a tiempo para nuestra cita.
―¿Nuestra cita? ―Kurt estaba confundido, pero los latidos de su corazón comenzaron a acelerarse de nuevo. ¿Esta era la manera de Blaine para pedirle salir?
―Sí, domingo a las seis ―Blaine respondió―. Chandler me contó lo de la cita doble. Dijo que irías con Adam. Por lo que supongo que entonces te veré.
―Oh ―Kurt respondió, de repente no tan emocionado―. Cierto. Casi lo olvidaba. No tenemos que hacerlo si no quieres. Tan sólo fue una idea.
―No, de verdad, está bien ―Blaine dijo―. Será divertido. Y estoy feliz por ti. Adam es un chico verdaderamente agradable.
―Adam y yo - Nosotros no - ―Kurt tartamudeó―. Es una simple cita.
―Definitivamente deberías continuar con las citas, Kurt ―Blaine lo animó―. Mereces ser feliz. Y quién sabe, Adam podría ser el correcto para ti.
Kurt frunció el ceño y bajó la mirada a la punta de sus botas―. Sí, quién sabe ―murmuró―. Escucha, tengo que irme. Mi papá y Genius están esperando, por lo que -
―De acuerdo ―Blaine respondió―. Pásatelo bien. Te veré el domingo.
―Sí, nos vemos, adiós ―Kurt dijo y colgó, mirando fijo al teléfono y deseando que pudiera volver el tiempo a cuando Blaine le había pedido volver a ser novios. Había sido un completo tonto al no decir que sí.
Burt al instante de percató que algo estaba mal cuando Kurt volvió―. ¿Y esa cara larga? Hace sólo un minuto eras todo sonrisas y resplandor.
Kurt dejó escapar un prolongado suspiro y pasó las manos alrededor de su café antes de decir―. Blaine piensa que estoy con Adam.
―¿Qué le hace pensar eso? ―Genius preguntó, haciendo una mueca.
―Quizás el hecho de que iré a una cita con Adam el domingo, en realidad, una cita doble con Blaine y Chandler ―Kurt respondió, no sonando demasiado emocionado por ello.
―Santo fenómeno de circo, ¿bromeas? ―Los ojos de Genius se ensancharon en desconcierto.
―Espera. ¿Adam? ―Burt intervino―. ¿Del programa? ¿Alto, rubio, con gorros estúpidos la mayoría del tiempo?
―Uno, no deberías criticar gorros estúpidos ―Genius replicó.
―Las gorras de beisbol no son estúpidas ―Burt respondió.
―Sí, lo son ―Genius esnifó.
―No sé por qué acepté esa cita doble ―Kurt dejó escapar un suspiro―. Probablemente les diré que estoy enfermo y no iré.
―Oh, no, vas a ir ―Genius insistió―. Tienes que asegurarte que la cita de Blaine y Chandler sea un desastre.
―Sabes que no haré eso.
―De acuerdo, entonces tendrás que coquetear con Adam todo el tiempo para poner celoso a Blaine.
―Blaine dijo que estaba feliz de que yo saliera con otras personas ―Kurt señaló.
―Está mintiendo ―Genius dijo impasible.
―No estoy seguro ―Kurt respondió con un triste y pequeño encogimiento―. A parte, no quiero dar esperanzas a Adam. Dios, ¿por qué las cosas tienen que ser tan complicadas todo el tiempo?
―Porque de otro modo la vida sería aburrida ―Burt respondió y le dio a su hijo un pequeño codazo―. Además, ¿por qué no deberías salir y divertirte con alguien que te gusta? No te tienes que casar con ese chico.
―Pero definitivamente deberías tener sexo con él ―Genius aconsejó―. Y después decirme la longitud de su pene.
Mortificado, Kurt miró a su amigo con la boca abierta. Burt simplemente se carcajeó y dio una palmada sobre el hombro de Genius.
Canción en este capítulo:
Stevie Wonder – I Just Called To Say I Love You
¡Gracias a todos por leer! El siguiente capítulo tendrá un poco angustia, por lo que prepárense.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
