Traducción autorizada por DiDiGlee
Feliz Navidad a todos. ¡Felices fiestas! ¡Felices vacaciones!
Me alegra saber que disfrutan del trio de Burt, Kurt y Genius tanto como yo, porque todavía es Acción de Gracias en la historia.
Advertencia: Este capítulo resulta un poco angustioso.
Capítulo 39 – Acción de Gracias – Parte V
Para distraer a Kurt del dilema de la cita doble Genius comenzó a hablar con él de moda.
Burt perdió rápidamente la línea de la conversación cuando Kurt y Genius comenzaron a intercambiar ideas para futuros temas y hablaban de a cuál almacén podrían ir a buscar las telas y accesorios.
Terminó su café y miró su reloj, a punto de preguntarle a los chicos si debían irse a casa cuando Genius dijo ese maldito nombre.
―Disculpa, ¿qué estabas diciendo de Andrew? ―Burt preguntó, volviendo a sintonizar.
Tanto Kurt como Genius le dieron una mirada que claramente cuestionaba dónde había estado Burt los últimos cinco minutos.
―Dije que es una lástima que no pueda trabajar en mis conjuntos esta semana -
―Ahora que estamos teniendo todo este tiempo libre con el receso y todo ―Kurt agregó.
―- porque mi máquina de coser todavía está en casa de Andrew ―Genius concluyó con la barbilla sobre una mano―. Dudo alguna vez recuperarla.
―Estoy seguro de que te la va a regresar cuando se la pidas ―Kurt dijo.
―Correcto, porque él es todo un cielo y definitivamente quiero contactarlo ―Genius respondió sarcásticamente―. Oye, quizás tenga suerte y me estrangulará de nuevo cuando vaya a recogerlo. Oh cuanto adoro las manos de un hombre en mi cuello.
―Él hizo ¿qué? ―Burt se enderezó y dio toda su atención a Genius.
―Andrew me asaltó en la fiesta de estreno ―Genius explicó―. Si Chandler no hubiese venido en mi rescate podría estar muerto.
―Por favor ―Kurt regañó―. Andrew no es un asesino.
Genius enarcó las cejas y puso una mano su pecho―. Oh perdóname por asumirlo ―dijo en voz chillona―. La próxima vez que me estrangule estaré mucho más relajado, ahora que sé que no me va a matar. Muchas gracias por aclarármelo, Kurt.
―No habrá otra vez ―Burt dijo quejándose―. Te alejas de ese chico. ¡Ambos! ―Le dio una severa mirada a Kurt―. ¿Alguna vez también te hizo eso?
Kurt simplemente sacudió la cabeza. Burt dejó escapar un resoplido, no le creía tanto a su hijo. Luego le dio un asentimiento a Genius―. ¿Lo reportaste?
―Se lo dijimos a los productores del programa ―Genius dijo con un encogimiento―. Y me revisó un paramédico que fotografió mi cuello, pero todavía no he presentado cargos. Quizás debería conseguir un abogado para obtener doloroso y sufrido dinero de él. Pero ya es un alivio saber que lo echaron y ya no tengo que ver su estúpida sonrisa de superioridad.
―¿Lo despidieron? ―Kurt preguntó.
―Sí, ¿no lo has oído? Por eso también quitaron la mayoría de sus escenas.
―Todavía no he visto el programa ―Kurt admitió.
―¿No? ―Genius negó con la cabeza incrédulamente―. ¿Por qué no? ¡Estás en él!
―No sé ―Kurt se encogió incómodamente―. Simplemente no me sentía de humor para verlo.
―Deberías verlo ―Genius lo animó―. La cámara te ama y te ves candente. Hay una razón por la que la audiencia ya está loca por ti. Sin embargo, lo más apabullante es que en realidad es bastante ingenioso y contenido profesional saliendo de tu boca en las entrevistas. Te escuchas como un verdadero diseñador, ya sabes, alguien que sabe de esto. Claro que te ves un poco aburrido comparado conmigo, aunque bastante destacable.
Una sonrisa se extendió en el rostro de Kurt y negó con la cabeza―. ¿Me halagas frente a testigos? ¿Este es tu espíritu de festividad?
―Tengo que coincidir con Emmett ―Burt dijo, palmeando el hombro de Kurt―. Estoy muy orgulloso de tu trabajo en el programa. Por lo que he visto hasta ahora realmente capturan tu esencia. De acuerdo, a veces exageran o enfatizan esto o lo otro, pero no distorsionan tu personalidad como al principio temía que hicieran. Es bastante gracioso y no de mala manera. Carole adora el programa y no es tan adepta a programas de realismo. Incluso Finn lo ve.
―¿De verdad? ―Kurt preguntó, sorprendido.
―Y Emmett tiene razón. Cortaron a Andrew. No todo, pero supongo que la mayor parte. Sin embargo, quiero golpear la pantalla cada vez que su rostro aparece en el televisor.
―A veces creo que él es esquizofrénico, ¿saben? ―Genius dijo―. En un momento está todo empalagoso y al siguiente se vuelve un maniático. Nunca sabes qué esperar.
―¿Escuché que también saliste con él? ―Burt preguntó.
―Sí, brevemente. Todavía admiro que Kurt se las arregló para permanecer con Andrew tanto tiempo.
―No fue tanto ―Kurt replicó―. Y él era tierno conmigo la mayoría del tiempo. Las pocas veces que arremetió contra mí, yo lo estuve provocando.
―¿Todavía lo defiendes? ―Burt preguntó, incrédulamente―. Él no merece tu simpatía.
―No, lo entiendo ―Genius insinuó y miró a Kurt igual que si examinara críticamente una pieza de arte―. Estás herido por dentro, Kurt, e intentas controlar tus emociones al herirte más. Posteriormente estás avergonzado y te odias incluso más por ello. La manera más fácil es tener a alguien hiriéndote. Por eso te quedaste con Andrew. Nunca fue amor. Fue masoquismo.
Kurt sintió su interior retorcerse y las mejillas arder. No estaba acostumbrado a ser el objeto de análisis descarado de alguien. Especialmente no cuando el análisis resultaba dando en el blanco. Antes que pudiera decir algo en su defensa, su padre habló.
―No importa si Kurt lo provocó ―Burt dijo, gruñón―. El hombre es una amenaza violenta para todos. Creo que tú no estabas pidiéndole que te pusiera una mano encima, ¿verdad?
―Tan sólo digo que entiendo la razón por la que Kurt no odia a Andrew como piensas que debería ―Genius puntualizó. Luego extendió la mano y sujetó la mano de Kurt para detener a sus dedos de flexionarse y apretarse―. Y creo que necesitas dejar de sentirte tan culpable por todo lo que ocurrió entre Andrew y tú, Kurt. Perdonaste a Andrew, pero todavía necesitas perdonarte.
Kurt tuvo la repentina urgencia de abrazar a Genius. Aunque la urgencia pasó rápido. Soltó la mano de Genius para secarse los ojos.
Burt colocó una mano sobre el hombro de Kurt sin decir nada, pero también se veía muy emocional.
―Creo que conozco una manera de recuperar tu máquina de coser ―Kurt dijo, con un graznido en la voz.
―¿Cómo? ―Genius arrugó los ojos―. Porque no quiero verlo ni hablarle.
―Podríamos simplemente recogerla mientras no está en casa ―Kurt sugirió.
Tanto Genius como Burt lo miraron con recelo.
―¿Qué quieres decir? ―Burt enarcó una ceja.
―¿Allanar? ―Genius no parecía tener aversión a la idea.
―No, claro que no ―Kurt respondió―. Todavía tengo una llave de su apartamento.
Ahora Genius y Burt lo miraron igual que si estuviera loco.
―¿Para qué tienes una llave de su apartamento? ―Burt quiso saber.
―Quería devolvérsela, pero insistió que la conservara ―Kurt explicó defensivamente―. En caso de que necesite un lugar para escapar incluso si él no está en casa. Lo que por supuesto no aproveché. Pero tampoco quería simplemente tirarla.
Genius frunció los labios―. Entonces, ¿dónde está esa llave? ¿En tu caja de tesoros bajo tu cama?
Kurt lo miró. Luego sacó la cadena con la llave―. La tengo conmigo.
Genius entrecerró los ojos―. ¿Dijo que fue a casa para Acción de Gracias?
―Sí ―Kurt dijo―. Su hermana muerta llamó para recordárselo, ¿recuerdas? Su familia no es de New York, por lo que debe haber tomado un avión para ir a casa lo que significa que no estará por un tiempo.
―¿Hermana muerta? ―Burt inquirió.
―No preguntes ―Kurt suspiró, levantando una mano―. Como sea, te estoy ofreciendo la llave. ¿La quieres o no?
―Sí, la quiero ―Genius dijo ansiosamente―. Pero no voy a entrar solo.
―¿Por qué no? ―Kurt preguntó―. Yo no quiero ir.
―No seas una gallina ―Genius argumentó―. No estará en casa. Tan sólo nos colamos, cogemos mi máquina de coser y estamos de regreso en un segundo.
―No me necesitas para eso ―Kurt espetó.
―¿Apoyo moral? ―Genius puntualizó―. Asocio los malos recuerdos con el lugar.
―¡Igual yo! ―Kurt resopló.
―¿Qué dices? ―Genius se volvió a Burt―. ¿Vendrías con nosotros? ¿Ahora mismo? ¿Una pequeña parada de camino a casa?
Burt dejó escapar un profundo suspiro y se quitó la gorra para rascarse la cabeza―. No estoy seguro de que esto sea una buena idea.
―Vamos, chicos ―Genius pidió―. Puedes esperar afuera del apartamento, ¿de acuerdo?
―De hecho, no está lejos de aquí ―Kurt dijo con un encogimiento.
―¿Seguro que no está en casa? ―Burt preguntó.
―Podemos tocar el timbre antes de entrar ―Genius sugirió.
―Bueno, te dio la llave y permiso para utilizar su casa incluso si está fuera ―Burt intentó legalizar el asunto―. Estoy de acuerdo con que Emmett no debería tener que pedirle devolver la máquina o siquiera ver a Andrew para conseguirla. Si podemos hacerlo rápido, creo que estamos bien. Y Kurt, puedes dejar la llave, así Andrew sabrá que tú cogiste la máquina para Emmett.
Cogieron sus abrigos y cogieron un taxi, aunque el edificio de apartamentos estaba a poca distancia a pie, pero el frío cortante entre los altos edificios les hacía apreciar la comodidad del automóvil.
Kurt se puso nervioso de camino―. Deberíamos tocar el timbre varias veces ―dijo―. Para asegurarnos que no está en casa.
―Muy bien, muy bien ―Genius rodó los ojos―. Probablemente se está poniendo al día con su hermana fantasma mientras hablamos.
Se pararon frente al alto edificio de apartamentos y buscaron el nombre de Andrew en la hilera de botones. Genius lo encontró y presionó dos veces, entonces escucharon a que el altavoz produjera un ruido, pero nada sucedió.
―La tercera es la vencida ―Kurt dijo.
Emmett tocó el timbre por tercera vez―. Ves, no está en casa. ¿Ya te relajas y abres la puerta?
Kurt sacó la llave y abrió la puerta del edificio. Los tres entraron y fueron al elevador para el piso ocho. Kurt tuvo un mal presentimiento mientras se acercaban al apartamento de su exnovio. Varios recuerdos ya surgían en su mente al simplemente caminar por el pasillo.
―Hagamos eso rápido ―Burt demandó―. Entras, coges tu máquina y vuelves a salir, ¿entendido?
―Sí, señor ―Genius murmuró―. No te preocupes, no quiero hurgar y abrir todas las repisas.
―Quizás no deberíamos hacer esto ―Kurt dijo en un susurro cuando se pararon frente a la puerta del apartamento―. Y si no limpió o - ―Su fantasía estaba desatada cuando imaginaba el apartamento de Andrew. ¿Qué tal si dejó su colección de pornografía en la mesa o peor, volvió a destrozar el lugar y tendrían que pasar por los muebles para llegar a la oficina? ¿Y si Andrew no estaba fuera? ¿Y si estaba herido y tirado sobre el piso inconsciente o peor? ¿Y si -?
―No me importa si su casa es un desastre, tan sólo quiero mi máquina de coser ―Genius gruñó e intentó coger la llave de la mano de Kurt.
―Tengo un mal presentimiento ―Kurt dijo.
Burt puso su mano sobre el hombro de Kurt―. Yo también, chico ―dijo―. Pero nos quedaremos aquí y esperaremos, ¿de acuerdo? Lo que sea que esté en su apartamento no nos concierne.
Kurt asintió y eventualmente le ofreció la llave a Genius.
―Gracias ―Genius dijo en un tono más suave―. Seré rápido.
Genius abrió la puerta y entró, llevando la mano al apagador y encendiéndolo.
―¡Santo Cielo! ―quedó sin aliento y dio unos lentos pasos al interior―. ¿Qué mierda es esto?
―¿Qué? ―Kurt preguntó, temiendo lo peor, y moviéndose hacia la puerta.
―¡No, no, no entres! ―Genius intentó detenerlo, pero Kurt ya estaba en la puerta, seguido por su papá.
Tan pronto como entraron, se detuvieron en su camino. Lo que sea que hubiera estado temiendo, Kurt no estaba preparado para lo que vio.
El rostro de Kurt los estaba mirando desde todas direcciones.
Era como si Andrew hubiera coleccionado cada afiche de Kurt sobre el que pudo poner sus manos y los hubiera tirado por todos lados. La sonrisa de Kurt, en todos tamaños estaban sobre la mesa de centro, el sofá, incluso los alfombra. Algunas tapizaban desordenadamente la pared, las puertas y repisas.
Kurt permaneció de pie en la puerta abierta, paralizado de conmoción. Burt lo adelantó para tener una mejor vista del lugar. Se quitó la gorra y se frotó el cuello sin idea de cómo reaccionar y lo que hacer con este desastre―. Te quedas en la puerta ―instruyó a su hijo, pero Kurt de todas maneras no se iba a meter más en el apartamento.
―Esto es oficialmente lo más terrorífico que he visto ―Genius dijo, tocándose el pecho y girando lentamente en medio de la habitación para asimilarlo todo.
Burt se veía más preocupado que nunca―. El chico está loco ―dijo por fin―. Mientras que sólo sea adoración - simplemente espero que no comience a acosarte.
Kurt no pudo decir nada. Tan sólo miró fijo a todos los afiches y se sintió violado de una manera que no pensaba posible. ¿Qué estaba haciendo Andrew con todas esas imágenes?
―Emmett, apresúrate ―Burt ordenó―. Coge tus cosas, quiero irme de aquí.
―Caray, sólo espero no encontrar una muñeca vudú ―Genius murmuró mientras se apresuraba por la habitación, pisando los afiches sobre el suelo, y abrió la puerta de la pequeña oficina donde Andrew tenía su computadora y su colección de muñecas y con suerte también la máquina de coser.
―¡Entendido! ―gritó.
De repente, la puerta del dormitorio se abrió y una voz adormilada salió―. ¿Qué ocurre aquí?
Todos se paralizaron, excepto Kurt. Tropezó hacia atrás y salió por la puerta para esconderse en el pasillo, asustado de muerte por tener que encarar a Andrew.
―Genie, ¿qué demonios estás haciendo aquí? ―Andrew salió de la recámara, únicamente con un par de pantalones de chándal. Tenía el pecho desnudo y el oscuro cabello estaba enmarañado en el tipo de desorden de alguien que acaba de despertar. Pero la señal más notoria era el curita blanco sobre su nariz y el oscuro hematoma alrededor.
Genius de pie con la maleta de la máquina de coser en los brazos, relamiéndose nerviosamente―. Hola Andrew, siento mucho despertarte. Simplemente necesitaba mi máquina. No vamos a molestarte. Por cierto, feliz Acción de Gracias. ―Intentó pasarlo rápido, pero Andrew le cortó el paso al ponerse frente a él―. No tan rápido. ¿Cómo entraste? ¿Y quién es ese? ―preguntó, percatándose de Burt en la sala―. Espera, lo conozco, señor. Es el padre de Kurt, ¿verdad? Está con el chico equivocado. ¿O Kurt está aquí?
―No, Kurt no está aquí, pero nos dio la llave ―Genius dijo rápidamente e intentó escabullirse―. Pensamos que estarías fuera celebrando Acción de Gracias con los tuyos.
―No te creo ―Andrew dijo, entrecerrando los ojos a ambos―. Kurt está contigo, ¿verdad? ―Intentó caminar hacia la puerta abierta del apartamento, pero Burt bloqueó su camino y extendió los brazos para evitar que Andrew lo pasara.
Una perversa sonrisa se extendió en el rostro de Andrew―. Entonces él está aquí ―dijo, dándose cuenta de que Burt estaba intentando mantenerlo alejado de su hijo―. ¡Kurt! ¡Kurt, sal! ¿No me vas a desear unas felices fiestas? ¿Qué pasa? ¿Puedes romperme la nariz, pero no saludarme? ¿Enviaste a tu escuadrón para golpearme?
―Nadie golpea a nadie ―Burt dijo en una calmada pero tensa voz―. Tan sólo estamos recuperando la máquina de coser y nos vamos.
Afuera en el pasillo, Kurt se apoyó pesadamente contra la pared con el corazón saliéndosele del pecho igual que un pájaro intentando escapar de la jaula. No respondió a los llamados de Andrew, pero se preguntaba por qué la voz de Andrew se escuchaba tan extraña, hasta que se dio cuenta que era por la nariz rota.
―¡KURT! ―Andrew volvió a gritar―. ¡Deja de esconderte! ¡Sé que estás afuera! ¡Sal ahora o empujaré a tu viejo para alcanzarte!
―¡Cálmate! ―Burt dijo, intentando relajar al hombre―. ¡Y deja de gritar! Kurt no está afuera. ¿Quieres despertar a tus vecinos?
―Debería llamar a la policía ―Andrew dijo ansiosamente―. No puede simplemente irrumpir en mi casa y robarme.
―No estamos robando nada ―Genius argumentó―. Y tenemos una llave. Por cierto, te la regreso. Kurt ya no vendrá a visitarte. Pero parece que no lo necesitas en persona mientras tengas todas estás lindas imágenes. ¿Tienes algunas especiales en tu recámara, para no sentirte solo en la noche?
Burt negó con la cabeza en advertencia a Genius. Este no era momento de ser insolente.
Pero Andrew no se distraería con Genius. Intentó otra táctica, una sórdida―. ¡KURT! Por favor, muéstrate. ¡Mira lo que me has hecho! ¡Me redujiste a esto! ¡No tiene idea de lo mucho que duele! ¡Duele demasiado!
Todo el cuerpo de Kurt estaba temblando y sus rodillas ya no lo aguantarían. Lentamente se hundía contra la pared, abrazando sus piernas y cubriéndose la cabeza con los brazos. No sabía si Andrew estaba hablando de su nariz rota o su corazón roto. Todo lo que sabía era que no podía entrar ahí y encararlo.
―¡Simplemente quiero hablar contigo, Kurt! ¡Por un minuto! ¡KURT, TE NECESITO, POR FAVOR!
―¡SUFICIENTE! ―Burt le bramó a Andrew―. ¡Deja de gritar! ¡Malgastas tu aliento!
La dureza de la voz de Burt tuvo el efecto deseado. Andrew dejó de gritar y miró a Burt con algo parecido a la derrota en sus ojos. Se pasó una mano por el desordenado cabello y se presionó fuertemente contra la pared.
―¡Emmett, sal de aquí! ―Burt ordenó señalando la puerta.
Genius no dudó. Pero cuando pasó a Andrew el hombre extendió el brazo y lo sujetó con fuerza―. ¡Lo pusiste en mi contra!
―Ya pasamos por esto ―Genius gruñó, pero se tensó, preparándose para una pelea―. Kurt ha tenido suficiente de tu mierda.
―¡Quítale las manos de encima! ―Burt demandó en una voz calmada pero estricta―. Ahora nos vamos, ¿bien? Andrew, dije que sueltes el brazo de Emmett. ¡Suéltalo!
Hubo un momento tenso en el que Genius y Andrew se miraron con Andrew apretando el agarre en el brazo del otro, pero entonces lo liberó y Genius rápidamente se giró y salió aprisa del apartamento.
―No nos sigas ―Burt advirtió―. O llamaré a la policía y ya tienes antecedentes.
Andrew simplemente miró fijo al piso, inmóvil, y Burt casi le pregunta si estaba bien, pero entonces también se giró para irse.
―Diga a Kurt que lo extraño ―Andrew dijo en voz baja. Burt y Genius lo miraron incrédulos. Pero Andrew no levantó la mirada, simplemente permaneció de pie en medio de la habitación, la vista enfocada.
Ni Burt ni Genius admitieron la última petición de Andrew. Se fueron del apartamento, ambos aliviados de haberse ido ilesos, y casi se tropezaron con Kurt sentado sobre el piso.
―Vamos, Kurt ―Burt ayudó a Kurt a ponerse de pie y lo apoyo hacia el elevador. Mantuvo un fuerte agarre del brazo de Kurt, preocupado por el aturdido estado en el que Kurt estaba―. Está bien ―Burt dijo para calmar a su hijo―. Andrew simplemente estaba sorprendido de vernos. Supongo que nos asustados mutuamente.
―Cielos, mi corazón se detuvo cuando escuché su voz desde la recámara ―Genius confesó, apretándose la maleta de la maquina de coser al pecho―. No esperaba que estuviera en casa.
En la calle, Burt consiguió un taxi. Considerando la conmoción en la que estaba Kurt y con Genius cargando su máquina de coser Burt no quería sentarse en el subterráneo. Se subieron al taxi y Burt se sentó entre los chicos. Kurt apoyó la frente contra la fría ventana y cerró los ojos.
Burt decidió dejar a Kurt en paz por el momento, pero también estaba preocupado por Genius―. Emmett, ¿estás bien, colega?
Genius lo miró, desconcertado por la pregunta―. No soy yo el que tiene un tétrico exnovio que decora cada pulgada de su apartamento con mis fotografías. Pensándolo bien, también pude haber sido yo con quien Andrew está obsesionado.
―Sí, bueno, la manera en que te sujetó del brazo parecía dolorosa ―Burt dijo―. ¿Seguro que estás bien?
―Viviré ―Genius dijo encogiéndose de hombros, pero su voz fue gentil y agradecida por la consideración.
―Gracias por no pegarle ―Kurt dijo eventualmente, casi inaudible.
Burt lo miró, pero Kurt todavía le evitó la mirada.
―No quería que las cosas se salieran de control ―Burt explicó―. La violencia conduce a más violencia. No iba a ser yo el primero en dar el golpe, y afortunadamente tampoco lo fue él.
―Invadimos su casa ―Kurt murmuró―. Debió estar avergonzado porque vimos así su casa.
―¿Qué hace dejando todos esos afiches por todos lados? ―Genius gruñó―. ¡Él es un fenómeno!
―Está solo ―Kurt dijo―. Las personas solas tienden a hacer locuras. ¿Y qué si colecciona afiches míos?
―¿De verdad le estás volviendo a buscar excusas? ―Genius levantó la voz.
―¿Cómo te sentirías si te despiertas por un sonido en tu apartamento, pensando que eran ladrones y en lugar encuentras a personas que te odian en tu sala de estar? ―Kurt argumentó.
―Kurt, él está loco ―Genius dijo lentamente igual que si hablara a un niño―. Tiene serios problemas mentales e intenta culparte para que sigas siendo su amigo. Quiere absorberte de regreso a su vida para que vuelvas a ser su saco de boxeo.
―Ya no hablemos de ese hombre ―Burt interrumpió―. Recuperamos tu máquina de coser y nadie resultó herido. Todos, incluso Andrew, nos ganamos un buen susto. Digo que respiremos y olvidemos todo. Incluyendo los afiches. No es asunto nuestro lo que haga con ellos.
―Aunque, es tétrico ―Genius murmuró.
Burt silenciosamente coincidió. No quería pensar en Andrew coleccionando fotografías de su hijo y suspirando por él.
―¿Crees que deberíamos llamar a alguien? ―Kurt preguntó.
―No puedes acusarlo por tener fotografías tuyas ―Burt dijo―. Difícilmente es un crimen.
―No, digo que ―Kurt se giró para mirarlos con ojos preocupados―. ¿Creen que necesita ayuda?
Ahora Burt entendió y se asombró por la cantidad de compasión y consideración de su hijo. Qué clase de alma era Kurt para preocuparse incluso de quienes lo lastiman. Burt sabía de dónde provenía esto. Cuando David Karofsky hubo estado en el hospital tras su intento de suicidio, Kurt también se había culpado porque le había dado la espalda.
―No se va a suicidar esta noche ―Genius dijo con un gruñido―. Y si lo hace no es tu culpa.
―No es gracioso ―Kurt dijo―. Se veía bastante molesto.
―Estaba actuando para hacerte sentir culpable ―Genius respondió.
―Mira, ¿dijiste que tiene familia? ―Burt preguntó―. ¿Quizás podrías llamar así hermana? ¿Pedirle que llame a Andrew y hable con él?
Kurt se iluminó un poco ante la idea. Sacó el teléfono y revisó la lista de amigos de Andrew en Facebook. Rápidamente encontró a su hermana Audrey y le escribió un mensaje privado. Resultó estar en línea y respondió el mensaje un momento más tarde. Kurt le pidió llamar a Andrew y ver cómo estaba. No le contó de su visita ni del torrente de afiches. Simplemente le dijo que a Andrew podría servirle una voz amistosa. Kurt se sintió mucho mejor luego que le prometió llamar a su hermano.
Para el momento que llegaron al apartamento de Kurt todos estaban en silencio.
―¿Ves? Está en el sofá ―Burt señaló al gato que les parpadeó somnoliento.
―Necesito unos minutos a solas ―Kurt dijo en un murmullo y fue hacia su habitación.
―De acuerdo ―Burt dijo, observando a su hijo refugiándose con preocupación―. Estaremos aquí.
―Espera ―Genius dijo, yendo tras Kurt y extendiendo su mano―. ¿Me prestas tu teléfono, por favor?
―¿Qué quieres con él? ―Kurt preguntó.
―En caso de que él te llame ―Genius dijo calmado.
Kurt sabía que se refería a Andrew y era probable que Kurt respondería una llamada. Kurt entregó su teléfono sin protestar. Necesitaba tiempo a solas poner en orden sus pensamientos y sentimientos, por lo que se quitó el abrigo y botas y se metió en la cama, sintiéndose pesado y triste mientras se recostaba.
Se abrirá tirado ahí durante horas si no fuera por el gato.
Oreo fue a él, brincando a la cama con felina calma sin molestarle en absoluto el miembro perdido. Lentamente se acercó a Kurt y se recostó junto a él, pero no lo tocó. Kurt estaba demasiado cansado ahuyentarlo, aunque su primera reacción fue el horror de pelo de gato en su cama. Pero cuando Oreo comenzó a ronronear, tuvo un efecto tan relajante que a Kurt no le importó tener cerca al gato. El ronroneo y la relajada expresión del gato era más tranquilizadora de lo pensado, ¿y quién hubiera pensado que los gatos tienen expresiones faciales? La manera en que Oreo entrecerraba los ojos a Kurt con ojos entreabiertos y postura relajada parecía expresar lo cómodo y bienvenido que ya se sentía.
―Estás feliz de haber escapado de ese refugio, ¿eh? ―Kurt preguntó silenciosamente―. Parece que ya te sientes en casa. Pero esta es mi cama, no te equivoques. ―El gato comenzó a lamerse las patas. Kurt lentamente ofreció su mano para que el gato la oliera. En vez de eso Oreo lamió los dedos de Kurt. Kurt estaba fascinado por la sensación de la áspera lengua sobre su piel.
―Por cierto, soy Kurt. Por favor no orines en mi ropa. Espera hasta que conozcas a Rachel. Ella tiene demasiados zapatos con los que jugar.
Oreo sacó la cabeza y brincó contra la mano de Kurt. Kurt le pasó la mano por la pequeña cabeza y acarició a Oreo detrás de las orejas―. Como sea, puedes quedarte, si quieres. Mi padre piensa que podemos hacernos bien y normalmente tiene la razón. No con elección de moda, pero es bueno con todo lo demás.
De repente, hubo un encogimiento en el corazón de Kurt y extrañó a su padre con locura.
No quería desperdiciar tiempo escondido cuando su padre está justo ahí. Quería disfrutar cada minuto de la compañía de Burt, sabiendo lo afortunado que es de tener a un papá tan maravilloso. Por lo que rápidamente se volvió a poner de pie, se puso su chaqueta favorita y volvió a la sala para unirse con los otros en el sofá.
Sin decir ni una palabra se sentó junto a su padre y apoyó la cabeza sobre el hombro de Burt. En algunos días Burt volvería a casa y quien sabe cuándo se volverían a ver. En Navidad por supuesto, pero de repente incluso esas pocas semanas parecían una brecha muy extensa.
Demasiado emocional como para hablar, Kurt simplemente escuchó a Burt y Genius hablar. Habían encendido el televisor y veían el último episodio de la tanda diaria de Fashion Hero.
Genius quería saber la opinión de Burt de cada uno de los concursantes. Como siempre Burt fue muy tolerante y le agradaron todos los concursantes, por lo que Genius se encargó de educar a Burt y le contó todos los chismes y le señaló quién apestaba y la razón.
―Cielos, la primera semana fue tan horrible ―Genius comentó mientras revivían por la lente de la cámara los primeros momentos en la estación de trabajo.
Kurt subió sus pies al sofá y sonrió para sí mismo―. ¿De qué te estás quejando? Obtuviste el primer lugar de esa semana.
―La tarea no era desafío suficiente ―Genius respondió―. Y la siguiente semana, cuando mi trabajo fue mucho mejor, ese idiota de Howard ganó.
―Todos estaban todavía muy nerviosos y extraños por las cámaras, pero tú siempre te viste imperturbable igual que un profesional ―Kurt dijo, le sonrió a su amigo―. ¿Alguna vez te dije que adoro tu estilo andrógino y gender-bending*?
―Gracias ―Genius respondió, complacido consigo mismo.
―La moda no tiene género, ¿verdad? ―Burt dijo, dando un codazo a su hijo.
Genius enarcó una ceja, impresionado―. Criaste bien a tu papá ―remarcó y tanto Burt como Kurt rieron.
―Dios, recuerdo esto ―Genius señaló el televisor donde Howard estaba siendo entrevistado. Se seguía tocando la barba y giñando a la cámara―. El diseño de Howard siempre es tan mainstream ―Genius negó con la cabeza en desagrado―. Probablemente por eso gusta tanto al jurado. Todos son idiotas contemporáneos.
―Howard no es tan malo ―Kurt murmuró.
―¿No acabas de escuchar su entrevista? Siempre señala lo mucho que ama a las mujeres, tan asustado de ser tomado como uno de nosotros. Me enferma ―Genius despotricó.
―¿Por qué odias tanto a los hombres heterosexuales? ―Kurt preguntó, girándose un poco para ver a Genius, pero todavía con la mejilla persona contra el hombro de Burt.
―¿Tú por qué no? ―Genius espetó―. Ellos también nos odian.
Burt intencionadamente se aclaró la garganta.
―Excluyendo la compañía presente ―Genius dijo, su voz más suave―. Tengo que admitir que eres único en tu tipo, Burt Hummel.
―Espero que no ―Burt dijo, dándole a Genius una triste mirada―. Me gustaría creer que no hay tantos homófobos. Simplemente son las personas más escandalosas y más quejumbrosas.
―Quizás seas un hombre gay ―Genius insinuó, dándose golpecitos en la barbilla pensativo―. Tal vez estás bloqueado o algo. Les pasa a muchos de tu generación. Nunca es demasiado tarde para decirlo, ¿sabes?
Burt sacudió la cabeza con una amplia sonrisa en su rostro, y Genius correspondió a la sonrisa.
―Nop ―Kurt dijo con una risa―. Créeme, lo he visto besarse con Carole. Muy heterosexual.
―De cualquier manera, podríamos ponerte a prueba ―Genius sugirió con su sonrisa volviéndose engreída―. ¿Qué tal su vienes mañana en la noche a Babylon con nosotros?
―¿Mañana en la noche vamos a Babylon? ―Kurt preguntó.
―Vamos ―Genius decidió―. Y llevaremos a este hombre heterosexual con nosotros.
―¡De acuerdo! ―Burt dijo como si no fuera nada.
Kurt se enderezó en el asiento y miró fijo a su padre―. ¡No puedes ir a Babylon, papá!
―¿Por qué no? ―Burt preguntó―. Cualifico como un hombre, ¿verdad?
―Sólo hay hombres gais, papá ―Kurt señaló―. Digo, unos cientos.
―¿Estás intentando asustarme? ―Burt rio―. Me gustaría ver el lugar al que tanto que gusta ir.
―No te gustará ―Kurt predijo―. La música es tan fuerte que no puedes hablar, está tan lleno para ser cómodo, habrá hombres intentando lugar contigo -
―Si puedo bailar Single Ladies, creo que estoy preparado para sobrevivir una noche en un club gay ―Burt dijo orgullosamente.
―Guárdame un baile, macho ―Genius juguetonamente apretó el brazo de Burt. Luego se puso de pie―. Debería irme a casa.
―Pasa la noche ―Kurt ofreció―. Aquí hay tres camas.
―¿De verdad? ―Genius se veía inseguro.
―Es demasiado tarde para estar solo en la calle ―Kurt dijo.
―Puedo golpear a los atracadores con mu máquina de coser ―Genius sonrió.
―Mañana queremos salir de compras, ¿verdad? ―Kurt razonó―. También podrías pasar la noche y nos vamos juntos.
―Muy bien ―Genius dijo, volviendo a sentarse―. Pero necesito ir a mi apartamento antes de ir a Bablyon mañana por la noche.
Estuvieron sentados un poco más hasta que los bostezos incrementaron y difícilmente podían permanecer despiertos. Kurt persuadió a sus invitados de ocupar las camas de Rachel y Blaine en lugar del sofá y todos dijeron buenas noches, tomaron turnos en el baño y se fueron a dormir.
Genius se recostó en la cama de Blaine y no podía dormir. Su cabeza estaba repleta con imágenes del día. Estaba fascinado por estar cerca de Burt Hummel. Nunca había conocido a alguien como él y encontró que era un hombre extraordinario. Había una fuerte base de amor y devoción entre padre e hijo que Genius no había imaginado posible.
Luego su mente divagó al apartamento de Andrew y tembló imaginando a Andrew sentado rodeado de todos los afiches con el rostro de Kurt sonriéndole―. Cielos, está enfermo ―murmuró y se sentó. Sediento, Genius fue a la pequeña cocina del apartamento. Usó un pijama de Kurt, calcetines y una bufanda entorno al cuello.
Se inmutó cuando se encontró a Burt de pie por la encimera para un bocadillo de medianoche, la única luz provenía del vecindario. Al instante Genius escondió el rostro tras su mano, apartando la mirada de Burt.
―¿Hambriento? ―Burt preguntó casualmente, señalando a la tostada que estaba preparando―. Puedo hacer una más.
―No, gracias. ―Genius rápidamente abrió el frigorífico y cogió una botella de agua.
―¿Sucede algo? ―Burt preguntó, percatándose del comportamiento desdeñoso de Genius.
―Lo siento, no tengo puesto mi rostro ―Genius dijo, dando la espalda un poco más.
―¿Te refieres al maquillaje? ―Burt preguntó, perplejo.
―Sí, buenas noches ―Genius quería retirarse rápidamente.
―Espera un segundo ―Burt dijo, y Genius se detuvo, se dio la vuelta hacia el hombre.
―Ven aquí ―Burt dijo gentilmente―. Mírame, chico.
Normalmente Genius habría huido, pero había algo en la manera en que Burt Hummel lo llamó 'chico' que le había apretado firmemente el corazón. A regañadientes, Genius dio la vuelta y dejó caer las manos, mirando fijo a Burt por hacerlo mostrar el rostro al natural.
―No me gusta que nadie me vea sin maquillaje ―gruñó―. Así que dale una buena mirada a este feo rostro, ¡nunca volverás a verme así!
Burt se acercó―. No sé de qué hablas, Emmett. No hay nada mal con tu rostro. Te ves bien para mí. ―Burt colocó una mano sobre la mejilla de Genius y lo miró directo a los ojos―. ¿Me escuchaste?
La gran mano callosa de Burt era cálida y gentil sobre su mejilla. Hizo llorar a Genius. Ningún hombre lo había tocado así de gentil.
―Ven aquí, chico ―Burt dijo suavemente y atrajo a Genius en un abrazo. Genius cedió y lloró en el hombro de Burt. Burt lo abrazó y sostuvo con fuerza―. Está bien. Estarás bien.
Luego de un momento Genius se apartó, se secó los ojos y entonces lento, pero resueltamente se retiró la bufanda para mostrar a Burt las cicatrices en su cuello.
Burt ensanchó sus ojos ante la horrible imagen de los violentos cortes que tuvieron que haber causado tales cicatrices. Encontró la mirada de Genius inquisitivamente.
―Lo hizo mi padre ―Genius susurró―. Me atacó con una botella rota. Mi madre me hizo decir a la policía que me lo hice solo, para que mi padre no tuviera que ir a la cárcel. No voy a volver ahí.
―No tienes que hacerlo ―Burt prometió, horrorizado por las cicatrices y el saber que un padre podía hacerlo eso a su hijo―. No los necesitas. Ahora tienes una nueva familia.
Con esto besó la coronilla de Emmett y lo volvió a abrazar. Genius se hundió en el abrazo, demasiado avergonzado como para corresponder, pero dispuesto a aceptar el consuelo.
Burt estaba sorprendido por lo realmente pequeño y frágil que era el terco joven. Sin las plataformas Emmett era una cabeza más pequeño y mucho más humano sin maquillaje.
―Intenta descansar un poco esta noche, chico ―Burt dijo cálidamente―. Estoy condenadamente seguro de que lo voy a necesitar con ustedes dos locos queriendo llevarme de compras en Viernes Negro.
Genius salió del abrazo con una sincera risa. Quería decir algo ingenioso en respuesta, pero encontró que tenía la voz demasiado emocionada.
―Buenas noches, Em.
―Buenas noches ―Genius respondió, aferrándose a la botella de agua de regreso a la cama.
¡Gracias por leer! ¡Los quiero!
26.12.2015
* Tomar la apariencia del sexo opuesto, incluye comportamiento, prendas, rol social, etc.
Quise mantener las notas originales de la autora como un marco temporal que tiene el texto.
Con respecto a las actualizaciones, el día de publicación estaba acabando éste capítulo, así que tal vez demoré en actualizar de ahora en adelante.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
