El recibimiento que acababa de tener Fleur al llegar a su lugar de trabajo la había tomado por sorpresa, había olvidado por completo que las hostilidades con Bill debían seguir en el trabajo.
- Lo siento, estaba... - No, no me diga nada, no quiero oír excusas ahora y menos de usted – Bill la miraba seriamente. Fleur no intentó protestar, caminó hasta su escritorio y dejó su pequeño bolso encima para después regresar al centro de la reunión. - Como les estaba diciendo a partir de hoy habrán algunos cambios que fueron ordenados por el director. Debemos darle prioridad a las solicitudes de seguridad que se están realizando sin olvidar nuestras otras labores de mantenimiento de hechizos o remoción de encantamientos antiguos. Según el director está división ha venido trabajando de forma desordenada desde hace varios años – Esto hizo que los dos más antiguos magos de esa área se miraran y se molestaran un poco, llevaban diez años trabajando allí y nunca habían tenido una queja por su labor. - Por eso han decidido tener a una persona especifica para que se encargue de la programación y el orden de las cosas quien junto a conmigo será co-director del área, yo me encargaré de la parte operacional y esta persona de la gestión, debo comentar que esto es algo que aunque no me lo esperaba me agrada mucho por que no es que me guste estar haciendo todo ese papeleo, lo mío es la magia. Debo aclarar que esta persona también hará parte del equipo operativo y esta perfectamente calificada para aplicar o remover encantamientos muy poderosos. - Fleur miraba como Bill decía esas ultimas palabras y sentía como su corazón se aceleraba, el miedo que había sentido desde su temprana conversación con el director del banco se había esfumado, Bill estaba enterado de su nuevo rango y eso no le molestaba. - Por determinación del director, a partir de hoy el encargado de estas nuevas funciones y de tratar de ayudarnos a poner esto en el orden que Granhort quiere será Fleur. - Bill la voltio a mirar no sin antes agregar – Que espero que no vuelva a llegar tarde pues ahora debe dar ejemplo. Por ahora todos vamos a realizar las actividades que teníamos programadas, pueden retirarse.
Los cuatro magos se levantaron de los asientos que iban desapareciendo conforme su ocupante se retiraba, salieron de la oficina y se dirigieron hasta los lugares donde debían cumplir con sus labores, en la oficina que compartían Bill y Fleur solo habían quedado los dos. - Muffliato – Bill insonorizo la habitación antes de que Fleur comenzara a decir algo, el estaba seguro que apenas los demás salieran ella empezaría hablar. - Yo, yo lo siento, llegué a tiempo pego estaba en la oficina del diguector. - Lo se pero debía ser consecuente, se supone que ni ellos ni yo lo sabíamos aunque esta mañana fui informado, además no podia perder la costumbre, perdón por ser tan duro y por no decirte que ahora serias mi mano derecha, la verdad hasta antes de este fin de semana estaba un poco molesto con la idea y eso que me consultaron el viernes al medio día. Perdón por salir sin avisar esta mañana, espero que el desayuno te haya gustado. - Fleur se ruborizó un poco y contuvo sus ganas de saltar a besarle. - Si, estaba delicioso muchas gracias. - Bueno creo que lo primero que debemos hacer es un plan de trabajo, ahora te debo delegar algunas de mis funciones y debemos acordar como vamos a tomar decisiones en los que ambos debamos intervenir. - Me paguese pegfegto – Antes de empezar Fleur le preguntó al pelirrojo si le parecía correcto que ella siguiera teniendo su escritorio dentro de su oficina. Ella encantada pondría su escritorio en el lugar habitual del asistente, justo fuera, no por que le molestara estar ahí o por que no quisiera, sino por que estaba segura que le sería difícil comportarse teniendo la tentación tan cerca, obviamente Bill no conocía sus razones. - ¿Hay algún motivo en especial? - Pog supuesto que no, solo no quiego incomodarte. - No te preocupes, al principio me molestaba sobre manera eso pero no tenia otra opción, ahora por ser mi co-directora te necesito adentro, además, acá sigues estando a salvo de la mirada de esos morbosos. - La ultima parte de esa oración la había dicho con un tono de exasperante y notable rabia. Fleur sonrió, conjuró una silla y se puso a trabajar junto al pelirrojo.
La mañana se había pasado rápido para ambos, Fleur no había tenido tiempo de pensar en nada diferente a trabajo. Hasta el viernes anterior era la asistente de Bill y entre sus funciones estaban el de organizar la papelería, organizar las citas y agenda, actividad que era casi nula, y coordinar con la gestión del lugar, ahora ademas de seguir estando a cargo del papeleo, debía implementar un sistema para ordenar todo y tenia la autoridad para que los cuatro hombres al cargo cumplieran con la norma, además, ahora ella sería la encargada de recibir las programaciones que los goblins enviaban, normalmente de solicitudes de los magos y las brujas o por necesidades del mismo banco de cambiar, quitar, reforzar o colocar seguridad en ciertas áreas y bóvedas, Fleur ahora debía organizar por prioridades las tareas que los cuatro magos del área, Bill y ella misma debían realizar para poder cumplir las expectativas, Bill había sugerido que las programaciones las realizara completamente Fleur según su criterio pero que la definición de las prioridades las realizaran entre ambos cada día al finalizar el turno.
Antes de que lo pensaran había llegado la hora del almuerzo, normalmente a esta hora Fleur se despedía y se iba del banco hasta el día siguiente, aquel día, su nuevo primer día de trabajo era diferente, por eso decidió que seria bueno invitar a Bill a almorzar, ella conocía un buen lugar muggle cerca del caldero chorreante donde vendían una exquisita comida francesa, Bill aceptó sin pensarlo aunque no llegó a levantarse de la silla, justo un par de minutos después de que Fleur se levantara sonriente por su bolso y Bill que quitara el hechizo insonorizante de la puerta entró Kingsley seguido por uno de los goblins del banco.
- Señorita Delacour, el señor Shacklebolt la solicita. - El goblin dio la vuelta y regresó a sus quehaceres.
Kingsley estaba con una de sus habituales túnicas coloridas de pie un paso después del marco de la puerta, Bill seguía sentado en su escritorio mientras que Fleur se encontraba delante del suyo. - Señor Weasley – Señor Shacklebolt. - El saludo fue frio, como el de dos personas que apenas si se conocen, se suponía que ninguno de los dos se trataba mas allá de cruzar un saludo y así debían seguir actuando cada que se vieran en publico. - Señorita Delacour, siento molestarla pero se ha presentado un problema con su certificación del curso de encantamientos avanzados y necesito que me acompañe a la academia de aurores, no nos tomara mas de media hora, si desea la invito a almorzar para compensarle el tiempo, ya hable con el director del banco. - Fleur miró a Bill que con un leve movimiento de su cabeza asintió la disculpa no pronunciada de la chica. - Esta bien pego no me puedo demogar, tengo que ponegme a adelantar unas cosas con Bill de cagacteg urgente. - Como lo desee, la espero afuera. - Señor Weasley un placer. - Lo mismo señor Shacklebolt. - Kingsley salió de la oficina, estaba seguro que había dañado los planes que los dos jóvenes tenían pero todo era por un bien mayor, ahora les daría unos segundos para que cuadraran todo.
- Lo siento Bill, de vegdad queguia que almogzagamos juntos hoy. - No te preocupes, creo que es lo mejor, quedamos en guardar distancias aquí y estoy seguro que Kingsley te necesita para algo importante, no demores o tendré que ponerme serio nuevamente. - Esta bien. Fleur le regaló una sonrisa al pelirrojo y salió en busca del auror.
- Por dios, que me pasa con esta mujer, nunca me había sentido así. Debo controlarme.
Apenas Fleur y Kingsley salieron al callejón Diagon el auror dijo en voz alta que le acompañara a la academia de aurores para solucionar el inconveniente, así que le tomó la mano a la joven chica y desaparecieron. Llegaron hasta su habitual sitio de reunión, la casa de los gritos pero esta vez Kingsley tomo un pequeño objeto, movió su varita y le pidió a Fleur que lo tomara, era un traslador. El pequeño cubierto los transportó hasta la una habitación ovalada y llena de extraños instrumentos, en una de sus paredes habían colgados varios cuadros de magos y brujas que miraban con curiosidad a los que recién se habían materializado en medio del espacio. Al frente de los cuadros Fleur observo una jaula para fénix, ella conocía muy bien de que se trataba pues uno de sus profesor le había mostrado en un par de ocasiones una que tenia preparada para cuando tuviera su fénix, según sabia era un ave muy extraña que pocas veces convivía con los magos, solo se tenia registro de un par de magos en toda Europa de los que se conocía tenían un fénix como compañero y estaba segura que justo en ese momento se encontraba en la oficina de uno de ellos.
- Me gusta su curiosidad señorita Delacour. - Una voz conocida habló desde una de las esquina laterales de la oficina donde se había materializado una puerta y de la cual salia Albus Dumbledore. - Bienvenida de nuevo a Hogwarts, por favor tomen asiento. - Kingsley y la francesa se sentaron en las sillas al frente del escritorio del director.
- Para empezar quiero pedirle disculpas por hacerla venir de manera precipitada y por la pequeña excusa que Kingsley debió utilizar pero entenderá usted que no podemos exponernos. - Dumbledore se sentó en su silla, movió su varita y su escritorio desapareció y en su lugar apareció una mesa de comedor con manteles y cubiertos. - Podemos hablar mientras disfrutamos de estos alimentos. - Volvió a mover su varita y la mesa se llenó con deliciosas comidas preparadas por los elfos de Hogwarts.
El almuerzo comenzó y Dumbledore empezó hablar entre bocados. - Mi estimada Fleur, le pedí a Kingsley que te trajera por que tengo algo muy importante que pedirte. - Fleur miraba atenta a Dumbledore a la vez que disfrutaba de un delicioso suffle, desde que estaba en Inglaterra no había probado uno tan delicioso. Fleur al igual que Dumbledore empezaba por los postres. - Tenemos información de que Voldemort se esta ocultando en algunas zonas de Francia, no he podido realizar contactos con mis amigos en aquel país pues el ministerio nos mantiene vigilados, por eso necesito que regreses a casa durante estas próximas vacaciones y le entregues unos mensajes a estas personas. - Fleur escuchó atenta las indicaciones del director de Hogwarts, se sentía feliz de poder ser útil en la orden y más aun si para poder cumplir con esta misión tenia que usar como coartada su regreso a casa, tenia dos excusas para visitar a su hermana Gabrielle. - Pog mi no hay ningún inconveniente, de todas manegas tenia planeado visitag a Gabrielle. - Respondió sonriente la rubia. - Eso esta muy bien, la familia es importante querida Fleur. Ahora es preciso que aceleres tu aprendizaje del patronus pues es nuestra única forma de comunicación segura. Sugiero que continúes con las lecciones hoy en la noche.
Tanto Kingsley como Fleur aceptaron la sugerencia de Dumbledore, terminaron el almuerzo y se dispusieron a salir del colegio de la misma forma en que había ingresado, prepararon un traslador que los llevo esta vez hasta un salón de clases de la academia de aurores, Kingsley tomó el certificado de la chica y salieron del lugar. - Ha sido un placer señorita Delacour, espero no haber importunado en sus planes. - Fleur sonrió y desapareció camino al callejón Diagon. Ingresó a Gringotts y continuó con sus labores. Ese día terminó de cuadrar todo lo que necesitaba en la oficina junto con Bill, al salir le tocó rechazar la invitación a cenar que el joven pelirrojo le hizo no sin antes contarle que debía verse con Kingsley por pedido de Dumbledore.
