Traducción autorizada porDiDiGlee


Lo sé, lo sé. Me dejé llevar un poco, pero es muy divertido escribir sobre Genius y Burt y Kurt en la gran ciudad. Pronto volveré al camino. Pero mientras Burt todavía esté en New York, simplemente necesito que se encuentre con Blaine. Así que por eso están ocurriendo los capítulos de Babylon. Además, me demandan algo de Klaine. Así que cambié los planes para tener a Blaine volviendo a New York. Después de los capítulos de Babylon vamos directo a la cita doble y luego volvemos al estudio de Fashion Hero.

Mi eterna gratitud para SonofLuffy por siempre corregirme y aguantar mis cambios de último minuto. ¡GRACIAS!


Capítulo 42 – Babylon – Parte I

Punto de Vista de Blaine

Blaine se sentó a almorzar con su familia el Viernes Negro cuando recibió una llamada.

—¿Otra vez tu amorcito? —Cooper bromeó con una sonrisa burlona. Chandler ya había llamado tres veces por varias razones insignificantes. Una vez Cooper cogió el teléfono de Blaine y charló por cerca de diez minutos en un tono coqueto con Chandler que había estado en el cielo al terminar—. Deja de corromper a mi novio —Blaine siseó y cogió su teléfono protectoramente, mirando fijo a su hermano. Sospechaba que la foto que se había tomado con Cooper esta mañana era el nuevo fondo de pantalla del teléfono de Chandler.

—Nada de llamadas durante el almuerzo —dijo el padre, molesto. Blaine habría obedecido si no se hubiese tratado del número de Starchild parpadeando en la pantalla.

—¡Es Elliott Gilbert! —anunció con pánico y emoción, mirando a su madre y a Cooper por ayuda—. ¿Por qué está llamando? ¿Qué hago?

—¡Responde! —Cooper dijo emocionado con la boca llena de pasta.

—¡Haz lo que dice tu hermano! —su madre instruyó.

—¿Quién lo está llamando? —su padre preguntó, despistadamente.

Blaine se puso de pie y respondió la llamada mientras dejaba la habitación. Necesitaba estar solo para esto.

—Hola Elliott —saludó animadamente y queriendo patearse por sonar tan ansioso cuando era muy probable que Elliott lo llamase para echarlo del concierto. Por otro lado, Elliott probablemente tenía un asistente para hacer las labores desagradables.

—Hola Blaine, ¿cómo te va? Escucha, ¿estás libre esta tarde?

—Uhm, ¿para qué? —Blaine preguntó dubitativo.

—Lecciones de baile —Elliott dijo—. Prometiste que me mostrarías algunos movimientos, ¿recuerdas? Estoy libre esta tarde y mañana. Me encantaría que nos reuniéramos.

—¡Oh! ¿De verdad quieres que te de -? Caray, ¿todavía está en pie? Pensaba que quizás habías cambiado de idea con respecto a -

—¿Por qué cambiaría de idea?

—No lo sé —Blaine tartamudeó—. Quizás, por lo que ocurrió en - uhm, da igual.

—¿Estás hablando del incidente en mi fiesta de lanzamiento? —Elliott dijo con una risa de buen humor.

—Sí —Blaine confirmó infelizmente—. Los periódicos estaban repletos de vueltas sobre lo que ocurrió. Lo hicieron como si quisiera perjudicarte o retarte, lo que es tan falso. Nunca fue mi intención hacerte ver mal ni -

—No te preocupes, hombre —Elliott lo detuvo—. Mi agente dice que no hay mala publicidad y tu breve presentación hizo mi fiesta de lanzamiento interesante para los periódicos. Si no fuera por ti, nadie habría hablado de ello, así que te debo una.

—Caray —Blaine se rio. No había esperado esto.

—¿Qué pasa? —escuchó una voz sisear detrás de sí. Blaine se giró para ver a su madre y a Cooper parados en la entrada, curiosamente escuchando la conversación. Por supuesto que lo habían seguido al pasillo.

—¿Está enfadado contigo? —Cooper preguntó, pero Blaine les hizo el gesto de que se fueran y se alejó más. Por supuesto que le siguieron cada paso.

—En fin —Elliott continuó—. Le dije a mi agente que necesitaba lecciones de baile y las ventajas de ser un buen artista es poder hacer algunas demandas. Todavía no muchas, pero cuando les dije que quería que tú fueras mi instructor de baile, no tuvieron objeción alguna.

—En realidad no soy tan bueno —Blaine protestó humildemente—. Quizás deberías pedírselo a mi profesor de baile Marcus, digo, él es un verdadero coreógrafo mientras yo sólo soy -

—Sí, escuché que es bueno con coreografías, pero no quiero a alguien que lo haga profesionalmente para ganarse la vida. Quiero a alguien que sea verdaderamente apasionado sobre lo que hace. Marcus me dijo que eres el mejor bailarín del equipo y que incluso inventaste la mayoría de los nuevos movimientos. Además, de verdad dejaste una impresión en mi fiesta. Tengo la sensación de que nos llevaremos bien.

—Oh, caray, de acuerdo, ¿cómo puedo decir que no después de eso? —Blaine rio, sintiéndose honrado y por él beneficio de su curiosa familia agregó—. Entonces sí, por supuesto que me encantaría enseñarte algunos movimientos de baile.

El rostro de la Sra. Anderson se iluminó con alegría y orgullo.

—Uhm, el único problema es que ahora mismo estoy en Ohio, visitando a mi familia - —Miró a su madre.

—¡Ve! —le articuló y agitó el brazo.

— - pero puedo coger el siguiente vuelo a New York, ese no es problema.

Tanto Cooper y su madre levantaron los pulgares de ambas manos con ridículas sonrisas en los rostros.

—Eso sería genial —Elliott dijo—. Cubriré los gastos, por supuesto.

—No tienes que hacerlo —Blaine dijo humildemente.

—Bueno, yo no pago, sino mi agencia, así que acéptalo —Elliott dijo—. Sólo envíame los detalles del vuelo y cuando estarás en la ciudad y nos podemos ver en el estudio de baile de Marcus. Él ya me dio permiso para usarlo.

—¡Caray, de acuerdo, luego los vemos! —Blaine estaba completamente asombrado y miró fijo a su teléfono tras haber colgado.

—¿Qué ocurre? —Cooper preguntó.

—Él quiere que yo le dé lecciones de baile —Blaine dijo con una sonrisa y se pasó la mano por los rizos—. ¿Puedes llevarme al aeropuerto?

—¿Ya te vas? —Su padre se les hubo unido en el pasillo—. Pero ni siquiera pudimos continuar nuestra partida de ajedrez. ¡Dijiste que querías quedarte hasta el domingo!

—Lo sé y lo siento, papá —Blaine arrugó el gesto excusándose—. Pero no puedo decir que no a Starchild, me va a llevar de gira tras las vacaciones de Navidad. Esta es una oportunidad profesional para mí. Bueno, al menos se verá bien en mi currículum.

—De acuerdo, entiendo —el Dr. Anderson dijo con un suspiro—. Pero yo te llevaré al aeropuerto.

—¡Todos vamos! —su madre declaró—. Te guardaré comida para llevar. —Ella se apresuró a la cocina y Cooper la siguió.

—Pero mi le des el resto del pastel. Prometiste que podría comerlo.

El Dr. Anderson pasó un brazo por los hombros de Blaine y lo alejó de su madre para secretamente darle Colin cincuenta dólares—. Toma esto. Quiero que le invites a tu novio una buena cena.

—Oh, gracias, papá. No tienes que darme dinero. —Blaine le sonrió a su padre. El Dr. Anderson raramente reconocía la orientación sexual de Blaine, pero cuando lo hacía se aseguraba de casualmente hacer saber a Blaine que estaba en paz con ello.

—Sé que un estudiante de universidad siempre está en quiebra —el Dr. Anderson dijo, ajustándose las gafas y dando una afectuosa sacudida a Blaine—. Es importante salir de vez en cuando y disfrutar la vida. Y Kurt es un gran chico. Tu madre está loca por él. Así que toma el dinero y llévalo a algún lugar lujoso, ¿correcto?

—Gracias —Blaine murmuró y se refrenó de mencionar que Kurt no era su novio. ¿Ya nadie en esta familia lo estaba escuchando?

—Dile a Kurt que puedo ni entender mucho el entusiasmo por la moda y que me quedo dormido cada vez que vemos el programa, pero me enorgullece que vaya tras su sueño. Además, te hace ver bien, así que todo mundo feliz, ¿correcto?

—Correcto —Blaine confirmó con una sonrisa.

Blaine llegó al estudio de baile unas tres horas más tarde, nervioso e inquieto por el vuelo y la molesta rutina de verificación de entrada y salida de un aeropuerto. Había cogido un taxi al estudio y alertado a Elliott de su llegada. Luego fue su turno de esperar a que el cantante llegara. Utilizó el tiempo para cambiarse a su ropa usual de baile y calentó mientras también escribía a su novio que regresó a New York y estaba por darle lecciones privadas de baile a Starchild. Únicamente entonces se aterró un poco, porque no tenía idea de lo que debía enseñar al cantante.

No te preocupes, eres asombroso improvisando. Sólo imagina que él fuera un nuevo integrante a tu club glee. ¡Dios, desearía estar ahí! ¡No olvides tomarte una foto con Elliott! – C

Blaine sonrió. De hecho, era un buen consejo. No debería tratar a Elliott como a una estrella, sino como un igual, como alguien que necesita una rápida instrucción para ser capaz de encajar en el grupo. Además, Blaine tenía suficiente experiencia siendo el cantante líder para mostrar a Elliott lo que se requiere para pararse frente a una audiencia con un grupo de bailarías detrás de ti.

Por cierto, esta noche deberías ir a Babylon. – C

Blaine estaba confundido. ¿Por qué su novio lo estaba mandando a un club gay solo?

No necesito salir. Pasaré la noche en los dormitorios con un buen libro. – B

Blaine estiró las piernas y bajó a tocarse su calzado de balé cuando el teléfono le vibró con otro mensaje.

Kurt estará ahí. Sólo digo. – C

Blaine miró fijo al mensaje, confundido. Por supuesto, Chandler estaba en contacto con Kurt y revisaría los planes de último minuto de Kurt. Pero ¿por qué Kurt iba a Babylon? El temor asentándosele cuando Blaine pensó en lo que Cooper había dicho. ¿Podría ser que Kurt estuviera saliendo para buscar hombres? De alguna manera ese pensamiento era perturbador.

Blaine estaba mirando fijo al teléfono, aunque fue asustado por alguien que se aclaró la garganta. Se dio la vuelta y vio a Elliott parado en la entrada.

—Hola —Elliott saludó con la imperecedera sonrisa en el rostro. Tenía barba de tres días y el cabello era un desastre. Usaba pantalones de yoga y una sudadera y parecía preparado para empezar.

—Hola Elliott, puf, ¿cómo estás? —Blaine preguntó e intentó no sonar tan nervioso como se sentía. Era curioso lo relajado y cómodo que se había sentido con Elliott en la fiesta, pero ahora cuando estaba a solas con él Blaine se sentía inadecuado y cohibido. Deseaba que Marcus estuviera aquí para hacerse cargo.

—Estoy genial, gracias —Elliott replicó—. Aunque, un poco cansado de correr de una cita a la siguiente. Es horrible y todavía disfruto cada segundo. Incluso trabajé ayer, pero luego cancelaron algo hoy y por eso te llamé. Gracias por venir a verme con tan poco tiempo de anticipación. Estoy ansioso por aprender. ¡Podemos comenzar de inmediato!

—Claro —Blaine coincidió y fue al estéreo y puso la maqueta de las canciones de Elliott.

Elliott lo siguió ansiosamente. Únicamente que ahora Blaine se dio cuenta de la diferencia de altura entre ellos. Elliott era increíblemente alto y con los zapatos de plataforma con las suelas extremadamente altas era un gigante comparado con Blaine.

—Uhm, probablemente deberías cambiarte de calzado —Blaine sugirió.

—¿Por qué? Voy a llevar plataformas en el escenario. Necesito ser capaz de bailar con ellas —Elliott razonó.

—Sí, pero primero necesitas ganar confianza en tus movimientos —Blaine argumentó—. Cuando puedas hacer la coreografía en el piso plano puedes también hacerla en plataformas.

—Bueno, tu eres el profesor —Elliott dijo y se quitó los zapatos. Elliott no trajo deportivas, así que Blaine le indicó que era mejor estar descalzo que con calcetines. Blaine también se quitó el calzado para estar en igualdad de condiciones.

—No me llames así —Blaine dijo humildemente—. No soy un profesor.

—Bueno, sabes cosas que yo no —Elliott se encogió de hombros—. Dicen que necesitas rodearte con la mejor gente y te contagiarán.

—Gracias —Blaine sonrió y colocó el pedestal que iban a usar como utilería para practicar la actuación de Elliott.

—Por cierto, me estaba preguntando lo que había causado que tú y tu novio se fueran de mi fiesta apurados. Eran como Cenicienta, marchándose a media noche sin decir nada —Elliott dijo con una bondadosa sonrisa.

—Oh, cierto. Lo lamento por eso —Blaine se disculpó—. Queríamos despedirnos, pero era una clase de emergencia. Un amigo nuestro estaba enfermo y tuvimos que ir a verlo.

—Lamento escuchar eso —Elliott arrugó el rostro en preocupación—. Espero que ahora esté mejor.

—Sí, gracias —Blaine se retorció las manos nerviosamente—. Y sólo permíteme volver a decirte que no era mi intención arruinar las críticas de tu fiesta —Blaine se disculpó—. No era mi intención robar la atención de ti.

—Está bien, hombre —Elliott replicó—. No me importa si la prensa quiere escribir sobre ti. Mereces la atención.

—Entonces, ¿estamos bien?

—Por supuesto que sí —Elliott rio—. Así es, mientras todavía me enseñes a bailar. Y espero te quedes en mi equipo de baile incluso en caso de que te vuelvas famoso antes de ir de gira.

—Dudo que eso suceda —Blaine rio.

—Estás cosas suceden más rápido de lo que crees —Elliott dijo—. Y ya estás en televisión, dudo que permanezcas desconocido por mucho.

—Fashion Hero sólo es un trabajo de modelo para mí —Blaine sacudió la cabeza en negación—. Nadie va a reconocerme por eso.

—Creo que tu amigo diseñador te hizo un gran favor al pedirte modelar para él —Elliott respondió—. Su éxito se te contagiará. Tiene un buen ojo sobre lo que te va bien y te hace ver espectacular. La gente siempre está más atraída al modelo que al diseñador. Sólo espera y verás.

Blaine lo pensó. Su padre prácticamente había dicho lo mismo. Quizás Kurt no lo había elegido al azar y por desesperante necesidad de alguien dispuesto a trabajar para él. Quizás Kurt había puesto los ojos en Blaine intencionalmente, primero porque era más fácil diseñar ropa para alguien al que Kurt no le quitaba los ojos de encima y conocía las medidas de la persona de memoria. Quizás Kurt se sentía de la misma manera con respecto al cuerpo de Blaine que viceversa, él conocía y amaba cada centímetro. Y quizás Kurt lo escogió porque quería estar cerca de Blaine de nuevo bajo el encubrimiento de una relación de trabajo. Sin importar las razones y la continua confusión de Kurt sobre sus sentimientos y los incontables rechazos, Blaine todavía estaba feliz de que Kurt lo escogiera para el trabajo.

—Estoy agradecido de trabajar con alguien tan talentoso y maravilloso como mi muy particular héroe de la moda Kurt Hummel —declaró—. Y si mi trabajo como si modelo resulta ser un impulso para mi propia carrera, es un agradable aporte.

—Oh sí, eso me recuerda —Elliott dice—. ¿Le preguntaste sobre el atuendo?

—¿Cómo? —Blaine respondió no muy elocuentemente. Su cabeza repleta con pensamientos de Kurt, así que fue lento en captar lo que Elliott estaba diciendo.

—El atuendo que usaste en mi fiesta. Prometiste que le preguntarías si puedo tener el diseño para mi concierto.

—¡Oh, eso! Sí, se lo pregunté, pero creo que pensó que estaba bromeando o que sólo estabas siendo amable.

—No, era en serio —Elliott insistió—. De verdad pienso que el diseño es ingenioso y me encantaría que permitiera a mi gestor de vestuario copiarlo.

—Bueno, en ese caso voy a volver a preguntarle —Blaine prometió.

—No, no le preguntes —Elliott dijo con un gesto desdeñoso—. ¡Ruégale! Sobre manos y rodillas si es necesario. Iré y te ayudaré con eso, si necesitas ayuda convenciéndolo. ¡Dile que me enamore de ese atuendo y lo quiero!

Blaine rio ante el dramatismo de Elliott.

—Vamos, comencemos.

Blaine comenzó con algunas simples técnicas de ejercicio, mayormente brincando de un pie al otro mientras armonizaban. Estas unidades de formación habían sido prácticas rutinarias para los Silbadores. Concentrándose en las correctas técnicas de respiración era lo más importante.

—Caramba, es agotador —Elliott exclamó tras diez minutos.

Blaine rio—. Simplemente no estás acostumbrado al ejercicio, parece. Todo lo que requiere son sesiones de entrenamiento regulares y te acostumbrarás.

—Sí, supongo. Todavía no creo que pueda cantar y bailar al mismo tiempo. Temo que me quedaré sin aliento cuando me mueva demasiado.

—El truco es tomar pequeños descansos cuando cantas los coros, pero sigues moviéndote cuando cantas las líneas.

—¿Dónde aprendiste todo esto?

—El club Glee en el instituto mayormente —Blaine se encoge de hombros—. Además, me presentaba en parques temáticos. Pero mi voz es simplemente ordinaria comparado con tu rango vocal.

—También puedes hacer demasiado con tu voz —Elliott dijo—. Es muy tierna, aunque fuerte. —Estaba claramente impresionado. Blaine se ruborizó, humilde. Elliott era ámame y gracioso y de fácil conversación.

Era genial tener el estudio de baile para ellos, ayudó a crear una familiaridad que Blaine no había esperado con la estrella. Elliott era un cantante con grandes ventas, a punto de comenzar la primer fría promocional para vender el álbum de estreno. Y sin embargo, era sólo un chico normal. Se sentía bien tener la atención del hombre.

Tras el calentamiento y algunos ligeros ejercicios, Blaine reprodujo una de las versiones de karaoke de las canciones de Starchild y le mostró algunos movimientos que podría hacer con el pedestal. Cantó toda la canción – se sabía todas las canciones de memoria – e hizo una pose al final.

Elliott le aplaudió—. ¡Impresionante! ¡Lo haces ver tan fácil!

Blaine de pie jadeando, una mano en su costado, la derecha extendida, levantada y estirada como para alcanzar las estrellas. Blaine negó con la cabeza y se sacudió del trance de la actuación. Estaba sombrado de que Elliott estuviera impresionado por un poco de gestos dramáticos. Era una actuación normal de saber-hacer coral para Blaine. Era agradable saber que podía impresionar a la gente con lo que ya llevaba en las venas. Para una persona aplicada como Blaine era difícil entender que lo que aprendió hace tanto tiempo y considerado básico, fuera nuevo y emocionante para otras personas. No siempre tenía que ser más de lo que ya era para impresionar a la gente.

—Cuando alcanzas las notas agudas al final, deberías hacer una pose dramática —explicó—. Primero, la audiencia siempre enloquece con gestos dramáticos, pero en realidad lo estás haciendo porque es más fácil estar de pie mientras cantas las últimas palabras.

—Gestos dramáticos, estar de pie, me gusta —Elliott tomó nota.

—Cuando utilizas el pedestal, sostenlo con los brazos y acariciarlo como a un amante —Blaine dijo y ladeó el pedestal hacia adelante como para besarlo.

—Candente —Elliott sonríe—. De verdad me gusta la manera en que abusas del micrófono.

—Tengo una peligrosa relación con los micrófonos —Blaine admite con una risita—. Me encantan demasiado para soltarlos. Especialmente cuando están en un pedestal.

—También a mí —Elliott musitó—. Cuando crecí solía usar el cepillo de cabello de mi madre como un micrófono y cantaba en frente al espejo. Observaba a mis héroes en televisión y los imitaba. Freddy Mercury, Michael Jackson, David Bowie. Amo a los locos artistas que no temían a lo diferente. Intento mezclar esa influencia en mi música.

—Me di cuenta —Blaine dijo entusiasmadamente—. También los amo.

—Hablando de personas que amamos —Elliott dijo sentándose sobre el alféizar—. Tu novio parece bastante intenso. Me gusta que la gente se emocione por mí, pero a veces puede dar miedo.

—Lamento si Chandler te incomoda con su entusiasmo desbordante —Blaine dijo excusándose—. Aunque, él es inofensivo. Es un chico realmente dulce.

—Sí, eso parece. También eres un chico dulce, Blaine, pero puedo decir que eres un muy mal novio. ¿Te avergüenza estar con él o algo?

—No, ¿por qué lo dices? —el rostro de Blaine se calienta, por la inesperada acusación.

—En primer lugar ¿qué hay con eso de que no admitirías que es tu novio? —Elliott dijo—. Incluso si sólo llevan poco, deberías ser más devoto de él.

—Soy devoto de él —Blaine intentó defenderse—. La cuestión es simplemente tengo un problema con el amor —Blaine admitió—. Es un poco complicado.

—Suéltalo —Elliott ofreció—. Quizás pueda ayudar. He oído demasiadas cosas desastrosas, no puedes impresionarme.

—Chandler y yo, al principio éramos sólo buenos amigos. Y cuando intenté volver a acercarme a mi exnovio, Chandler me ayudó al posar como mi novio, ya sabes, para poner celoso a Kurt. Pero entonces Kurt lo descubrió y sugirió que nos volviéramos novios de verdad. Al mismo tiempo parecía una buena idea, porque de verdad me gusta Chandler y él gusta de mí, pero siempre que estamos por intimar me echo atrás, porque -

—Todavía estás enamorado de tu ex —Elliott sentencia con una sonrisa simpática—. Lo siento, pero es la historia más absurda que he escuchado —Elliott rio—. Digo eso es lo que usan en las malas comedias.

—Lo sé, mi vida está tan estropeada —Blaine suspiró y dejó caer los hombros—. De verdad deseo pudiera hacerlo funcionar con Chandler. Él es un gran chico y me gusta besarlo y pasar tiempo con él y no quiero herirlo. Pero incluso mi madre cree que Kurt y yo algún día acabaremos casados y con hijos.

—Espera un segundo. ¿Kurt? ¿El chico de Fashion Hero para el que trabajas como modelo? ¿Él es tu ex? —Elliott preguntó.

Blaine asintió—. Sí, él. No importa lo que haga y lo mucho que intente olvidarlo, siento que mi vida es insignificante sin él.

—Ah, hombre —Elliott sacudió la ceniza en pena.

—Sé que no debería sentirme así. Estoy feliz con mi vida, estoy feliz de estar en New York e ir a la universidad y estar en tu grupo de baile. Pero no es la primera vez que me he sentido así, como si estuviera flotando. Kurt y yo fuimos novios en el instituto, pero Kurt se graduó un año antes que yo y vino a New York y luego que se fue sentí que ya nada de lo que hacía importaba, porque él no estaba para verlo.

—Ten un poco de dignidad. Eres un chico genial, Blaine. La autocompasión y abatimiento no son muy atractivos. Ámate y el mundo también te amará.

—No me importa el mundo —Blaine se pasó una m al por el cabello—. Sólo me importa Kurt. Me dijo que voy tras una versión de él que ya no existe. Pero no lo creo. No importa lo mucho que él cambie, todavía será el mismo chico del que me enamoré hace tanto tiempo. Y sé que él todavía me ama. Sólo necesita espacio para poner su vida en orden.

—No te quedes en el pasado, hombre. Aléjate de él. Sé que duele y quieres hacer lo opuesto, pero mientras más te acerques más profundo es el agujero en que te hundes.

—Deseo que pudiera. Pensaba que andar con alguien más me ayudaría a olvidarme de él. Pero Kurt siempre está en el fondo de mi mente. Comienzo a sentir que estoy engañando a Chandler, porque pienso demasiado en Kurt.

—Así es —Elliott dijo, simple y directamente—. Si estás con alguien, pero en tu mente estás con alguien más, eso también es engaño.

—No, no es físico —Blaine se volvió a defender—. Bueno, eso es si no cuentas el masturbarse.

Elliott se rio—. Bueno, dime la razón por la que Kurt y tú rompieron en primer lugar.

—Fue mi culpa. Soy una persona muy dependiente y empalagoso. —Blaine intentó explicarse—. No puedo soportar estar alejado de la persona que amo. —Se encogió de hombros impotente—. Y cuando Kurt vino a New York e intentamos tener una relación a larga distancia, lo fastidié. No sé cómo cambiar eso de mí. Me arrojé al trabajo, el baile, en papeles universitarios, incluso modelar para Kurt, pero debajo de todo eso sólo quiero otra oportunidad de amarlo.

—Estás obsesionado con él —Elliott observó—. Eso no es atractivo. Y tampoco saludable para ti. Quizás por eso él sigue manteniendo la distancia, incluso si todavía tiene debilidad por ti. No los conozco. En realidad, no puedo hacer una observación, pero sí quisiera deshacerse de ti no te habría pedido modelar para ti. Puede ser una buena señal. Una relación laboral le está permitiendo volver a conocerte sin drama personal.

—Esta noche estará en Babylon —Blaine dijo—. ¿Crees que debería ir?

—Sabes, aprendí que si quieres averiguar si alguien todavía te ama, deberías desaparecer y no estar disponible, sólo aparecer en los lugares inesperados. Verás en su reacción si te extrañaba y está felizmente sorprendido por tu presencia o si está molesto y te ignora.

—Entonces ¿dices que debería ir?

—No deberías ir sólo por él. Eso es volver a ser obsesivo. Ve a divertirte y si te lo encuentras asegúrate que te vea divertirte sin él.

—Bueno, no es no fácil, viendo que iré a allá solo.

—Caray, deseo que pudiera ir —Elliott dijo—. Pero ya tengo planes. Mañana me lo tendrás que contar, ¿muy bien? Y no importa lo que hagas, mantén en mente que ya estás con un muy dulce chico. No le des esperanzas o Chandler podría acabar con el corazón roto y obsesionado contigo.

Blaine prometió hacerlo. Ahora tenía que meterse en la cabeza el ir y ver a Kurt a Babylon, estaba poniéndose todo emocionado y nervioso ante el prospecto. Continuaron trabajando en algunos movimientos de baile para otras canciones de Starchild y eventualmente se separaron. Pero Blaine estaba feliz de haber encontrado a un confidente que le dio un mejor consejo que su hermano.


Punto de Vista de Burt

Burt echó un vistazo al pequeño estudio de Genius curiosamente. Le recordaba a su propio piso tras haberse ido de casa cuando tenía veinte años. Lucía solitario. La cocina estaba intacta menos el hervidor de agua y la tostadora, y el frigorífico que únicamente contenía yogures y botellas de agua.

Echó un pequeño vistazo mientras Genius mostraba a Kurt algunos atuendos en el armario.

—De acuerdo, definitivamente voy a ponerme esta magnífica pieza esta noche —oyó a Genius decir desde la otra puerta de la recámara—. Y puedes ponerte esto. Seremos una pareja formada en un cielo guarro.

—No lo sé —Kurt sonó muy inseguro—. No estoy muy cómodo vistiendo top traslúcido.

—¿Por qué no? ¡Deberías mostrar tus pezones a todo mundo, son deliciosos! Los chicos van a hacer fila por ti.

—No quiero chicos haciendo fila. Prefería que me admiraran a la distancia.

Burt se rio para sí mientras se ponía cómodo sobre el sofá de Genius y escuchaba a los chicos discutir.

Escuchó la manera en la que Genius chasqueaba la lengua—. Supongo que puedes permitirme ser mojigato, Kurt. Los chicos se enamorarían de ti estando todo cubierto o no.

Genius había alegado que únicamente quería coger algunas prendas para cambiarse y efectivo para el local, pero entonces comenzó a mostrar el guardarropa a Kurt y pasaron media hora decidiendo lo que se pondrían esta noche para el club gay. Kurt parecía intrigado por la ropa de Genius, pero actuaba esquivamente sobre coger prestado algo.

—Papá, ayúdame aquí, por favor —Kurt entró a la sala de estar, trayendo dos ganchos con camisas bastante extravagantes—. ¿Ésta o está para esta noche en el club?

—No sé lo que los gais a la moda usan actualmente —Burt se encogió de hombros—. Puedes volver a ponerte tu falda del baile, para lo que me importa.

—¿Usaste una falda en tu baile de graduación? —Genius asomó la cabeza por la puerta.

—Una falda escocesa —Kurt explicó a su amigo—. La hice yo mismo y era fantástica. Incluso me coronaron como Reina del Baile. —Antes que Genius pudiera pronunciar el asombro, Kurt volvió a dirigirse a su padre—. Vamos, papá. ¿Cómo puedes no tener una opinión sobre estos tops? Éste es turquesa pavorreal con cuello en V que baja casi hasta el ombligo y el otro es negro traslúcido con largas mangas de látex. ¡Debes odiarlos!

—Kurt, no importa lo que yo piense —Burt dijo, extendiendo sus manos—. Deberías ponerte el que te guste más.

—¿Incluso si me veo como un guarro? —Kurt retó.

—No sé cómo se ven los guarros actualmente —Burt respondió con una risa que también hizo reír a Kurt.

—Bien, pudiera ser que se pongan así —Kurt explicó con rostro arrugado—. De verdad me gusta el negro, pero no creo que me lo pueda quitar.

—Por supuesto que puedes —Genius dijo vehemente y le quitó el top colgando frente a Kurt—. Te verás genial si dejas de preocuparte demasiado. No es tan traslúcido como piensan. Sólo pruébatelo y velo por ti mismo.

—Escucha lo que el hombre dice —Burt coincidió—. No hay necesidad para estar acomplejado, Kurt.

Kurt cayó junto a su padre con un suspiro—. He perdido mucho peso recientemente. Temo verme como un palo.

—Lo digo en el espíritu de hacer cosas que nunca hemos hechos, Kurt esta noche necesitas vestir guarro —Genius expresó y empacó los tops en un bolso de viaje—. Ahora, vamos, chicos, no se acomoden en mi sofá. Nos vamos.


De regreso al apartamento de Kurt y Rachel, a Burt finalmente se le permitió pasar algunas horas frente al televisor mientras los chicos usaban la máquina de coser de Genius para trabajar las ideas para arreglar la ropa que compraron para Burt.

Se acomodó en los cojines con los pies sobre la mesa de centro y llamó a Carole prometo para contarle sobre el diverso día que habían tenido hasta ahora, sobre Kurt queriendo hacer solicitud a una escuela de moda y sobre el plan de la noche en un bar gay. Carole encontró todas las noticias maravillosas e hilarantes y la dulce manera en que reaccionó ante todo hizo a Burt darse cuenta una vez más lo mucho que la amaba y lo afortunado que era de haber encontrado a una mujer tan genial. Ella le contó sobre la visita a casa de la hermana con Finn y sonaba a que también estaban pasaban un buen rato.

—Entonces, ¿entiendo que a Kurt le va mejor? —Carole finalmente preguntó.

—Sí, eso creo —Burt respondió, mirando a la sección de la cocina del apartamento donde los chicos habían instalado la máquina de coser y una pila de ropa. Bajó la voz—. Eso espero. Creo que la amistad con Emmett es algo realmente bueno para ti. Emmett es uno de esos chicos que te mantienen de puntillas, ¿sabes?

—Eso es impresionante —Carole dijo—. Considerando que en el programa parecen enemigos mortales.

—Sí, bueno, me agrada el chico —Burt admitió—. Es descarado y confiado y parece jugársela por Kurt. A decir verdad, pusieron la química en marcha.

—¿Te refieres a la clase de química que tenían Blaine y Kurt? —Carole no se escuchó demasiado entusiasmada por ello—. No me malinterpretes, estaría feliz si Kurt encuentra otro novio que lo haga feliz. Pero siempre pensé que sería agradable que volviera con Blaine.

—Lo sé —Burt dijo y bajó la voz todavía más—. Pero no te preocupes, todavía no es tarde. Ayer Kurt admitió que todavía lo ama.

Carole hizo un vergonzoso sonido chirriante y aplaudió con las palmas.

—Eres una loca, mujer —Burt se rio.

—Lo siento, sólo es que de verdad me agradaba Blaine —Carole explicó—. Y se ve tan elegante en televisión.

—Esta noche voy a enviarte fotos de lo elegante que me voy a ver después que los chicos acaben conmigo —Burt prometió.

—Esta noche vas a romper algunos corazones, me temo —Carole rio.

—Como si alguien va a estar interesado en un viejo como yo —Burt le restó importancia—. Te amo, Carole.

—Te amo más.

Burt se divertía viendo a Kurt y Genius interactuar y trabajar juntos, aunque el resultado probablemente se desvanecería en el armario de Burt para nunca vestirlo.

Observó a los chicos y encontró interesante lo conectados y que se complementaban mientras estaban trabajando en una meta compartida. Discutiendo diseños sin pelear y siempre terminando en la misma página. Orgullosamente le presentaron la ropa modificada para él y Burt les aplaudió, aunque en realidad no podía decir la diferencia. Pero cuando se probó la camisa, tuvo que admitir que se le veía bastante bien.

—Y queremos que lleves esto a Babylon —Kurt dijo, parado detrás de Burt mientras se abotonaba una camisa de manga corta rojo cangrejo.

—Es perfecto para mostrar los bíceps —Genius explicó—. Y sabes que tenemos una apuesta en marcha sobre cuántos chicos te van a coquetear.

Burt rio.

Por el rabillo del ojo Burt notó la manera en que Kurt se amasaba la mano—. ¿Estás bien?

—Sí —Kurt sacudió la mano derecha—. Sólo que mi mano todavía duele de vez en cuando por golpear a Andrew.

—Soy un gran admirador de tu mano derecha, Kurt, hace las cosas más maravillosas —Genius dijo—. Golpear a Andrew es mi cosa favorita hasta ahora.

Kurt le mostró la lengua, sabiendo muy bien lo que Genius estaba insinuando—. No va a haber repetición de eso si no dejas de molestarme —Kurt amenazó.

Comenzaron a vestirse para salir y requirió una eternidad. Burt seguía mirando el reloj y escondía algunos bostezos detrás de su mano—. No tiene sentido llegar al club antes de medianoche —Genius explicó—. Digo que primero vayamos a comer algo.

—Eso está bien por mí —Burt dijo, siempre hambriento.

—¡No comida rápida! —Kurt dijo estrictamente e hizo un generoso uso de la laca.

Los chicos compartieron el espacio frente al espejo del baño mientras se peinaban y maquillaban, y Burt se apoyó en la entrada, observándolos.

—¿Cuánto más hasta que nos vayamos? —Burt preguntó, alejando la neblina de laca.

—No estoy seguro —Kurt respondió, revisando críticamente el reflejo.

—Mientras más esperamos más cansado me pongo —Burt escondió otro bostezo detrás de su mano.

—De acuerdo —Kurt dijo decididamente—. Irnos depende en si piensas que puedo o no usar esto.

Kurt salió del baño y se presentó en la luz de la sala de estar.

Había decidió usar el top negro con la tela traslúcida en el torso y las mangas negras todas de látex a juego con entallados pantalones rojos y botas negras a la altura de la rodilla. Se veía más como un atrevido juerguista a la moda que un vividor como había temido. La playera traslúcida no estaba tan mal, únicamente era por ciertos ángulos que uno podía atisbar la piel y pezones debajo. En lugar de un cinturón Kurt había entretejido una mascada negra a través de la cintura de los pantalones y había dejado el extremo colgándole de la cadera a las rodillas como una cola mal colocada. Burt estaba acostumbrado a las excentricidades de su hijo referentes a los atuendos así que no comentó. Incluso sabía que, si Kurt usaba atuendos sexualmente explícitos, no iba a irse con cualquiera de los hombres que ciertamente se le acercarían. Con eso en mente, Burt no protestó la apariencia de Kurt.

—Me parece bien —Burt dijo, intentando sonar alegre. Si Kurt se daba cuenta que Burt tenía alguna objeciones, le habría requerido otra hora para cambiarse.

—Simplemente no entiendo que te gusten tanto esas botas —Burt no pudo contenerse de decirlo—. ¿Por qué uno se molesta en atarlas hasta arriba? Me parece demasiado esfuerzo.

—El esfuerzo lo vale para crear una fantasía —Kurt respondió crípticamente. Cogió un trapo y puso los pies sobre una silla para lustrar las botas.

—Todavía no lo entiendo —Burt dijo con un gesto fruncido.

—¿Sabes que la ropa a crear una imagen en las cabezas de otras personas? —Kurt volvió a explicar misteriosamente.

—Si vieras a una hermosa mujer con esas botas —Genius fue al rescate de Kurt—, ¿qué sentirías?

—Sentiría que esas botas son increíblemente poco prácticas —Burt razonó—. Digo, si la voy a llevar a casa, me llevaría una eternidad quitarle las botas. Y a veces no se está de humor para esperar tanto, si entiendes a lo que refiero.

—Exactamente —Genius dijo con una sonrisa—. Y tu impaciencia incrementaría tu hambre. Ves, no es el atar, es el desatar la parte estimulante. Ahora que hay dos clases de hombres, aquellos que están tan excitados que agresivamente te quitan las botas y luego te poseen, y aquellos que se toman el tiempo para lentamente desatarlas para incrementar la anticipación. No importa con cual chico acabes, cualquiera sabe que tendrían que comenzar por arrastrarse a tus pies o de otro modo no llegarán muy lejos.

Kurt negó con la cabeza ante la poco romántica manera de Genius de explicar la manera de crear una fantasía—. Para que conste, esa es la definición de G para usar botas sexis, no la mía.

—No me gusta que provoques a los hombres, aunque eres incapaz —Burt ponderó con sus brazos cruzados.

—¿Quién dice soy incapaz? ¿O que Kurt lo es? —Genius dijo con una sonrisa—. Aparte, ahora que somos estrellas de televisión tenemos una obligación de dar a nuestra audiencia una fantasía. Estoy seguro de que Andrew no es el único colgando afiches.

—¿Tienes que recordarme eso? —Kurt golpeó el brazo de Genius juguetonamente.

—No hay necesidad de ponerte violento —Genius hizo puchero y le frotó el brazo.

—¿Estamos preparados para irnos? —Burt vuelve a ver su reloj.

—Sólo un segundo más —Genius dijo y se giró—. Kurt, ¿puedes prestarme un par de calcetines?

Burt rio y adivina—. ¿Para agrandar tu bulto?

—¡Burt! ¡Tu perro! —Genius rio y aplastó a Burt—. Para tu información, mi paquete es suficientemente impresionante, no necesito aumento con calcetines.

—Error mío —Burt levantó las manos excusándose—. Entonces ¿para qué son los calcetines?

—¡Mis pies, tonto! —Genius sonrió—. Si caminaras con tacones todo el día también se olerían los pies. No quiero asustar a ningún chico interesado por la peste de mi calzado.

—En el cajón del fondo del buró de mi recámara —Kurt dijo y apuntó con el pulgar en esa dirección—. Y no llames tonto a mi papá.

—¡Entendido! —Genius se desvaneció tras las cortinas para saquear la recámara de Kurt.

Kurt utilizó el minuto para volver a revisar el reflejo en el espejo del baño. Había vuelto a usar algo del delineador de Genius, pero no más maquillaje.

—¡Oh, Dios! ¡Kurt! ¿Qué es esto? —Genius salió riendo, sosteniendo una almohada con un brazo y mostrándosela a Burt. Burt no tenía idea para lo que era esa cosa.

Kurt salió corriendo del baño y se la arrebató a Genius—. ¿Qué haces buscando en mis cosas? Esto estaba metido en un baúl.

—No lo estaba —Genius replicó—. La encontré debajo de tu cama.

—Oh sí, anoche la escondí ahí cuando me visitaste —Kurt dijo, abrazando la almohada protectoramente. Luego miró de reojo al chico—. ¡Espera! ¿Qué estás buscando debajo de mi cama? Eso es tétrico.

—No, eso es tétrico —Genius replicó y señaló a la almohada—. ¿Qué es eso?

—Es un novio-almohada —Kurt explicó, molesto de que fue expuesto—. Lo conseguí tras unas semanas cuando me mudé a New York. Simplemente ofrece un agradable y protector brazo mientras duermes. Me gustan los abrazos, ¿bien? Me gusta abrazarme a algo en la noche.

—Le pusiste con la parte superior de un pijama —Genius rio—. Me preguntó por quién fue usado ese pijama. Quizás cierto hobbit modelo de pasarela perdió un par -

—¡Una palabra más y tiro tu estuche de maquillaje por el excusado! —Kurt advirtió con un dedo levantado—. Además, no quiero saber la clase de cosas tétricas que escondes debajo de tu cama.

—Eso depende en que tan tétrico Piensas que son los consoladores —Genius dijo con rostro serio.

Kurt se giró sobre las plataformas con un resoplido y fue a la recámara a esconder la almohada.

Burt sacudió la cabeza con una sonrisa y se pasó una mano por el rostro—. ¡Chicos, apresúrense! Quiero comer algo antes de entrar a la Utopía Gay.

Tomaron el subterráneo a la ciudad y entraron a un restaurante cerca del club para comer. Comprar comida siempre era la parte favorita del día de Burt y lo consideraba uno de los grandes placeres de la vida. Dado que Burt ya no tenía permitido comer cualquier cosa que quisiera, se esforzaba en descubrirlo diferente comida que tenía permitido comer. En general no le importaba lo que fuera mientras estuviera sabroso y hubiera bastante.

Pasando tiempo con su hijo en New York, Burt se dio cuenta de lo feliz que lo hacía ver a Kurt comer.

Sabía que la depresión era la culpable por la pérdida de apetito y que Kurt tenía que forzarse a comer en los peores días. Era un alivio verlo comer regular y bastamente; todavía preocupaba más a Burt de lo que le gustaba admitir que Kurt hubiera perdido peso. La figura estaba bien, no estaba demasiado delgado, pero solía verse más saludable antes de haberse mudado a New York. Se alegraba de que Emmett fuera un amigo que parecía tener una relación saludable con la comida y cuidaba de Kurt incluso en este aspecto.

Kurt también parecía estar feliz con la elección de comida de Burt—. Me alegra ver que has ampliado tus horizontes —Kurt dijo cuando Burt ordenó albóndigas de falafel con vegetales encurtidos y ensalada.

—Sí hay algo que me enseñaste, colega —Burt dijo con una sonrisa—, es a tener la mente abierta y salir de mi zona de confort de vez en cuando. ¿Y quién sabía que había más comida que hamburguesas y papas a la francesa?

—Demasiada gente lo supo todo el tiempo —Kurt rio.

Por mucho que Burt se hubiera preparado para salir de su zona de confort cuando entró a Babylon, el club no era nada que Burt hubiese visto antes.

Cierto, prefería un tipo de bar más íntimo y menos abarrotado, pero una cerveza era una cerveza. Ordenó una y se sentó en un taburete, con vistas a la pista de baile. El club estaba repleto, no obstante, Burt se divertía como un observador. Kurt se divertía y eso era lo más importante. La música estaba demasiado alta para hablar y de cualquier manera nadie parecía interesado en hablar. A decir verdad, era un poco intimidante estar rodeado mayormente de jóvenes hombres gay de cacería.

Además, los atuendos de Kurt Genius eran bastante inofensivos e inocentes comparado a lo que la mayoría de los chicos vestían - o no vestían. Burt se sentía un poco como un terrícola que estaba siendo observando por un montón de extraterrestres. Aparentemente a los chicos les gustaba lo nuevo, e incluso alguien viejo era nuevo por aquí. Burt acababa de sentarse cuando un chico veinteañero se le acercó y sin ninguna reserva se le acercó—. ¿Quieres bailar? —el rubio con nariz perforada gritó a Burt por encima de la música y él negó con la cabeza.

—¿Seguro? Se me da bien el baile erótico —el rubio le guiñó un ojo.

—Soy lo suficientemente viejo como para ser tu papá —Burt respondió.

—Me encantaría que seas mi papacito —el chico coqueteó.

—Back off —Kurt interrumpió desde el otro lado, acercándose a Burt—. Él ya tiene un niño.

—¿Demasiado posesivo? —el chico se burló de Kurt.

—Sí, bueno, él es mi papá y alguien lo tiene que cuidar.

El chico rubio volvió a Burt—. También puedo ser tu hijo, si quieres. Puedo ser el malo —dijo con un guiño del ojo. Burt se refrenó de preguntarle si tenía en el ojo.

—No, mira, él de verdad es mi hijo —Burt intentó explicar—. Digo, biológicamente.

—Como sea —el chico arrugó el rostro y se desvaneció en la multitud.

—Ese fue el número uno —Genius contó desde el otro lado de Kurt.

—Te dije que serías popular por aquí, papá —Kurt sonrió—. Aparte, ¡te ves genial!

—Eso es cosa tuya —Burt replicó. De cierta manera le gustaba la camisa de manga corta. El corte era muy cómodo a la vez que ajustado y ayudaba a ocultar su más grande atributo, su estómago. Además, la tela no lo hacía sudar demasiado—. Tengo que admitir, por mucho que me gusten mis camisas de franela, lo hiciste bien con esta —Burt reconoció a su hijo.

—Las mangas cortas me ayudaran a ganar la apuesta —Kurt sonrió. Burt le dio una mirada perpleja hasta que Kurt explicó—. Tienes brazos geniales, papá. Deberías presumirlos más seguido. Estoy seguro de que Carole lo apreciaría.

—¿Brazos? —Burt enarcó una ceja—. ¿Eso es lo que los chicos de aquí miran?

—Entre otras cosas —Kurt dijo con una sonrisa y se encogió de un hombro—. Confía en mí, tus brazos son una de tus más atractivas características.

Kurt extendió el brazo para ajustarle la pañoleta que había insistido que Burt usara. Era lo único que a Burt no le gustaba de su atuendo, pero estaba demasiado apretado e incómodo para alguien que normalmente nunca usaba bufandas ni corbatas. Además, la pañoleta tenía calaveras.

—¿Puedo quitármela? —se quejó.

—No, no puedes —Kurt ordenó estrictamente y continuó con el cuello de Burt—. Se te ve increíblemente bien.

—Y no bebas demasiado —Emmett advirtió, inclinándose en la conversación—. Los chicos ebrios nunca son sexis. Únicamente deberías beber lo que otros chicos te compren.

—No voy a dar esperanzas a la gente —Burt explicó—. Además, nadie me va a querer comprar una cerveza. —Resopló.

Y como a propósito, otro veinteañero se había acercado a Burt y lo miró de arriba a abajo—. Hola, ¿puedo invitarte una cerveza?

Kurt rio y con una palmada al hombro de su padre, él y Emmett se desvanecieron en la multitud para bailar.

Burt los siguió con la mirada, nada feliz con la manera en que lo dejaron sólo en el bar—. Gracias, pero no gracias —dijo al chico—. No soy gay. Estoy aquí con mi hijo. Mi hijo biológico, ¿sabes?

—¿De verdad? ¿Por qué? ¿Eres algún tipo de controlador? ¿Temes que vaya a tener sexo si no lo siguieras?

—No, en absoluto —Burt respondió—. Estoy bien con que él sea gay y, bueno, sí, que tenga sexo con hombres.

—Mientras que puedas escogérselos o ¿qué? —el chico preguntó, irritado.

—No —Burt se rio. Esta era una conversación muy extraña—. Le tengo confianza para que elija por sí mismo a su pareja.

—Lo siento, pero ¿tu hijo está de acuerdo con que estés por aquí? —el chico preguntó, negando con la cabeza—. Porque yo definitivamente alucinaría si mi papa estuviera aquí observándome de cacería.

—Creo que él está cómodo —Burt dijo, bebiendo de su cerveza—. Además, él no está de cacería.

El chico dejó escapar una marcada risa—. Todo mundo siempre está de cacería. ¿Crees que los chicos sólo vienen a bailar?

Burt no dijo en voz alta que sentía lastima por el papá de este chico si la pareja que escogía era de la edad de Burt. Se estremeció ante la idea de que Kurt pudiera salir con un chico mayor—. ¿Siempre buscas chicos mayores para coquetear?

El joven hombre se encogió de hombros—. No siempre. Pero me gustan mayores. Tienen experiencia y saben lo que quieren. ¿Estás seguro de que no eres gay? O al menos, ¿dispuesto a darle un intento? Me ofrecería como conejillo de indias, sólo digo.

—Gracias, pero estoy bien —Burt negó con la cabeza ante la ridiculez. Mañana Carole va a tener una buena risa cuando le cuente esto.

—Bueno, si cambias de idea —el chico dijo—, estoy aquí todos los viernes por la noche.

Burt asintió y observó al chico marcharse. Con un suspiro de alivio, se giró hacia el bar e intentó llamar al barman a por otro trago cuando otro chico se le acercó por el lado, poniendo la mano sobre el brazo de Burt para llamar la atención y gritándole un febril hola, Burt se giró tan educadamente como podía—. ¿No crees que deberías ir a por alguien de tu propia edad?

Únicamente entonces reconoció el impactado rostro junto a él. Esa Cabeza rizada domada con gomina y la perfectamente afeitada sonrisa era una vista agradable—. ¡Blaine! —Burt extendió su brazo y le puso una mano sobre el hombro de Blaine, dándole una pequeña sacudida.

—Oh, Dios, ¿creías que me estaba insinuando? —Blaine preguntó con una vergonzosa risa.

—Colega, ¡no tienes idea de por lo que he pasado en la última hora! —Burt dijo con una risa, denotando su sufrimiento con una risa—. ¡Toma asiento! —Acercó más a Blaine, haciéndole espacio en el atestado bar e hizo señas al barman—. Permíteme comprarte un trago —ofreció.

—¿Ahora te me estás insinuando? —Blaine bromeó y compartieron una risa.

—¿Qué bebes?

—Soda de jengibre, por favor —Blaine dijo con una sonrisa.

Burt ordenó la gaseosa y se giró a hablar con el chico. No podía decir la razón, pero estaba increíblemente feliz de ver a Blaine. Siempre le había gustado la manera calmada y serena en que el joven lidiaba con las cosas. Aunque a veces la excesiva educación de Blaine había desquiciado a Burt, no podía negar que el chico era encantador y esa emoción sobre las pequeñas cosas era contagiosa. Aparte, tras pasar días con Genius que constantemente ponía a prueba los límites de Burt, el prospecto de tener una charla con Blaine parecía ser inmensamente relajante.

—No puedo creer que vinieras a aquí —Blaine dijo, asombrado—. ¿Te estás divirtiendo?

—Sí, ¿quién lo habrían pensado, eh? —Burt alzó su vaso en un brindis—. También se me han insinuado varias veces.

—Oh cielos —Blaine rio—. Debe ser extraño para ti el que se te insinúen chicos gais, ¿verdad?

Burt rio—. No estaba preparado para que fueran tan insistentes.

—Sí, bueno, si tenemos los ojos puestos en una meta nada puede detenernos —Blaine dijo con una risa—. Y puedo simplemente decir que te ves genial, Burt. Casi no te reconocía sin la gorra y camisa de franela.

—Kurt insistió en vestirme —Burt sonrió.

—Sí, también puede ser bastante insistente —Blaine coincidió y comenzó a echar un vistazo—. Entonces, ¿Kurt también está aquí?

—Por supuesto que está aquí —Burt rio—. ¿Piensas que vendría a aquí por mi cuenta? Él está bailando con Emmett - en alguna parte. —Señaló en dirección general con el vaso y Blaine siguió con la mirada hacia la pista de baile para buscar a Kurt.

Burt entrecerró los ojos. Había pensado que facilitaría atisbar a Kurt o Genius en un lugar lleno con gente. Sin embargo, esta multitud de jóvenes gais pendientes de la moda eran como un pajar.

—¿Con quién viniste? —Burt preguntó, de repente preguntándose si Blaine estaba solo.

—Yo - uhm, de hecho, nadie, sólo pase a - uhm, a ver quién estaba esta noche -

—Sabías que Kurt estaría aquí, ¿verdad? —Burt fue directo al punto.

Blaine bajó la cabeza con una sonrisa que admitía todo. Burt reconoció a un hombre que estaba dispuesto a salirse del rumbo para estar con la persona que le importa—. Estoy seguro de que estará encantado de verte —Burt dijo y le dio otra animosa palmada sobre el hombro.

—Eso espero —Blaine dijo, sonando no tan seguro.

De repente el DJ comenzó a reproducir Fresh Off The Runway de Rihanna - el tema musical de Fashion Hero.

Burt escuchó al instante, preguntándose si esto era una coincidencia o -

—¡Yo, todo mundo, esta noche tenemos dos invitados especiales en la casa! —el DJ anunció—. ¡Demos una gran bienvenida para Genius y Kurt de nuestro amado programa de televisión neoyorquino Fashion Hero!

La multitud vitoreó, incluso aquellos que no tenían idea de quiénes estaba hablando el DJ.

Y entonces Burt vio a su hijo que acaba de subirse sobre un gigante altavoz. Por supuesto, Genius estaba ahí con él y estaban bailando juntos. Etapa uno del tipo de baile obsceno.

La multitud enloqueció cuando saludaron a todos como celebridades y sonriendo igual que idiotas. Burt sacudió la cabeza con una sonrisa, entretenido y también un poco orgulloso. Si los días pasados eran alguna indicación del comienzo de la carrera de Kurt, Burt se alegraba de estar cerca para ver la locura en persona.

—Santo Ci-elo —Blaine dijo cuando también atisbó a Kurt—. ¿Está ebrio?

Burt rio—. Nop. No está ebrio.

—Lo siento, sólo que - no pensaba que Kurt haría algo así, ¿sabes? Bailar sobre speaker boxes para que todo mundo vea —Blaine pareció estar fascinado por la osadía de Kurt—. Digo, hizo demasiadas locuras en el club glee, pero sólo porque se había sentido cómodo con sus amigos.

—Me gustaría pensar que se siente lo suficientemente cómodo en su piel para disfrutar la atención —Burt dijo—. Además, encontrarse ayer con algunos admiradores de Fashion Hero le hizo bien, ¿sabes? Viendo lo mucho que les encanta el programa y él.

La mezcla de sorpresa y fascinación en el rostro de Blaine fue repentinamente remplazada por confusión y salvedad. Cuando Burt volvió a mirar a Kurt y Emmett no fue difícil deducir la razón por la que la sonrisa de Blaine se desvaneció: en algún momento entre el obsceno baile y saludar a la multitud, los dos habían comenzado a besarse. Emmett había cogido a Kurt de la cintura y se acercó con Kurt sosteniéndose de los brazos de Emmett. La multitud bailando en torno a ellos los vitoreó con las manos al aire y fuertes gritos y silbidos.

—Entonces los rumores son verdad —Blaine observó—. Hay imágenes de los dos por todo internet.

—Sólo es una aventura —Burt dijo con un encogimiento de hombros. Conocía la sensación de observar a la persona que te gusta con alguien más. Especialmente cuando esa otra persona le ponía las manos posesivamente sobre el culo de tu enamorado.

—¿No te importa verlo así? —Blaine preguntó, mirando hacia Burt.

—¿Así cómo? —Burt preguntó, enarcando sus cejas a Blaine—. ¿Feliz? ¿Bailando? ¿Haciendo una locura para variar? Honestamente, me ilusiona que saliera de la casa y no esté consumiéndose con inseguridad y autodesprecio. Déjalo besar al chico. Déjalo vestir un top traslúcido y maquillarse, no me importa. Quiero que vuelva a ver hacia adelante.

—Tienes razón —Blaine dijo con una apologética sonrisa—. Sólo que no lo veía venir. Hace una semana ni siquiera pensaba que Kurt y Genius se volverían amigos.

—Emmett es un buen chico. Monta un gran espectáculo y es malhablado, pero tiene el corazón en la l lugar correcto.

—Juro que Kurt está lleno de sorpresas —Blaine dijo con un suspiro—. Siempre va a la derecha cuando creo que irá a la izquierda, y siempre me encantó eso de él. Pero desde que vine a New York se me dificulta ajustarme a él. Es como que está cambiando por minuto y ya no sé cómo seguir. Sé que en el fondo sigue siendo el mismo chico que conocí en el instituto, pero cuando hace algo así – bailar sobre altavoces y – y – —Blaine cerró los ojos fuertes por un prolongado segundo como para expulsar algunas desagradables imágenes—, no lo sé. No lo sé —negó con la cabeza y se encogió de hombros y lució en general muy infeliz—. Siento que está muy por delante de mí que nunca seré capaz de alcanzarlo.

Para sorpresa de Blaine, Burt dejó escapar un resoplido de risa.

—Sabes, recuerdo cuando a Kurt se le dificultó ajustarse a tu fase experimental —dijo, alzando las cejas a Blaine—. No entendía tu necesidad de descubrir quien eras, pero aceptó tu lucha y te ayudó, aunque no le gustaba ni un poco. ¿Qué tal si le devuelves el mismo favor? Sólo porque Kurt supo antes quién era y lo que quería en la vida, no significa que todavía no esté buscando un destino. La gente nunca deja de crecer, Blaine. Uno se sitúa en el camino, aprendes a evitar problemas con tu esposa y sabes la estación de radio que prefieres escuchar en el coche, pero todavía eres capaz de cambiar tu manera de pensar. Kurt me lo enseñó. Finn me lo enseñó. Diablos, espero poder enseñar un poco de tolerancia e igualdad en el congreso.

—Si tú no puedes, nadie puede —Blaine dijo con una sonrisa.

—Todo lo que digo es, no lo juzgues sólo por divertirse bailando sobre ese altavoz —Burt dijo—. No está dañando a nadie. No se está haciendo daño. Sólo me alegra que vuelva a salir y permitir divertirse. La depresión es una bestia astuta. Tienes que conquistarla con acción.

Blaine asintió en acuerdo y dio una mirada a Burt que era medio impresionada y medio sorprendida. Quizás el chico no estaba acostumbrado a que un adulto hablara tan libremente sobre las cosas difíciles. Burt pasó su brazo por los hombros de Blaine y lo sacudió ligeramente.

—Eres uno de los buenos, chico —dijo—. He extrañado tenerte cerca.

—¿Sí? —Blaine preguntó y esa feliz sonrisa de cachorro reapareció.

—Sí. Ya nadie va a hacer frene a las cuestiones difíciles por el taller —Burt rio—. Chico, sí que te mantuve en la mira cuando te juntaste con Kurt justo después que me dijiste que tuviera la charla de sexo con él.

Blaine se ruborizó y se cubrió el rostro con ambas manos—. ¡Oh no! ¡Había esperado que lo hubieses olvidado!

Burt rio y volvió a mirar hacia Kurt. Él y Emmett ya no se estaban besado, pero seguían bailando provocativamente y muy cerca. La multitud entorno a ellos les encantaba. Era extraño ver así a Kurt, por supuesto. Le había requerido mucho tiempo a Burt aceptar el hecho de que su hijo era un ser sexual - Se n importar la orientación. Carole se había reído de él por esto, porque cada padre quería seguir viendo a los hijos inocentes y cute.

Sonrió para sí cuando pensó en contarle sobre el interludio de baile de Kurt encima del altavoz de un club gay. A ella le encantaría.

Justo estaba volviendo la cabeza para contarle a Blaine sobre la ocasión cuando Kurt había sido pequeño y le gustaba bailar sobre la vieja mesa de centro de los abuelos y les cantaba canciones de Disney, cuando captó un repentino movimiento con sus ojos. Kurt estaba cayendo de espaldas del elevado altavoz, sacudiendo los brazos y dejando escapar un grito que Burt podía escuchar incluso por encima del ensordecedor volumen de la música o quizás sólo imaginó oírlo. Afortunadamente, Kurt fue atrapado por algunos de los hombres bailando que rápidamente se reunieron. Un segundo más tarde, Emmett también saltó del lado opuesto del altavoz, directo a la multitud y desvaneciéndose de la vista. Más y más hombres entusiastas se les acercaron, queriendo hacer contacto con ellos.

Burt sujetó el hombro de Blaine, fuerte, y le gritó instrucciones—. ¡Saca a Kurt de ahí, iré a por Emmett!

Sin dudar, Blaine asintió con firmeza, y Burt sabía que podía contar con él.

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