Bueno no se si alguien me extraño, pero eh aqui otro capitulo de mi fic, y si lei los comentarios y pienso hacerle caso a esas criticas, la verdad es que me ayudaron en uno que otro caso, pero eso es otra historia, de momento.
DISFRUTEN
Una esclavitud, llamada cita.
El día siguiente de Elsa no pareció mejorar, no porque la suerte no la ayudara, porque de hecho la suerte parecía ser lo único a su favor, si no por el hecho de que iba distraída, incluso hacia ver a su hermana Anna como la persona más perceptiva en comparación (y vaya eso es llevar las cosas hasta el extremo), pero no era para menos ya que solo tenía 3 cosas en su mente:
1° Como agradecerle al joven desconocido.
2° Que hacer cuando encontrara al joven desconocido (si decirle o no la verdad, sobre que era la reina).
Y 3° Como encontrar al joven desconocido (la cual aparentemente seria la parte más difícil ya que ni siquiera sabía su nombre).
En si esto sería una tarea muy sencilla tomando en cuenta que era la reina y podía ordenar a los guardias, sus sirvientes y hasta sus propios ciudadanos la misión de encontrar a una persona con esas características, además de que podía decirle a su hermana que con su olfato buscara un olor de chocolate único, lo cual hasta seria más efectivo que la primera opción, mientras ella se ocupaba de los asuntos reales del reino (comercio, la política fiscal, la política con otros reinos, la toma de decisiones, bueno paremos de contar antes de que me aburra), sin embargo, había un problema un tanto singular que evitaba que Elsa recurriera a alguna de las anteriores opciones. Le había mentido, bueno de hecho también era culpa del joven desconocido, digo que clase de persona va a vivir a un reino sin saber quien o quienes lo gobiernan?
Pero en fin, no podía hacer un anuncio ya que el obviamente lo sabría, de una u otra forma, mandar a sus guardias no era un opción más atractiva, a menos claro que exista una persona que le guste ver a un mini-ejercito de hombres rodeando su casa, sus sirvientes probablemente levantarían sospechas y terminarían logrando uno o más rumores que al final no la ayudarían en nada, y en cuanto a pedirle ayuda a su hermana... era probablemente la peor opción de todas. A menos claro que Elsa de repente tuviera ganas de que se formara un alboroto descomunal, que una pobre alma fuera prácticamente secuestrada por sus guardias, sumándole también una cita "romántica" secreta, preparada especialmente para ella, con esa misma pobre alma, literalmente, amarrada a la silla, con no más que al menos la mitad del castillo, si no era que todo, observando todo con suma atención, para que luego se formara un alboroto aun mayor al oír unas simples palabras salir de la boca de ese pobre hombre : "Tengo esposa, y un hijo en camino". Otra vez, basta decir que Anna estuvo a punto de desaparecer de la existencia, pero por azares del destino seguía aquí.
Pero volviendo al tema principal, era obvio que Elsa no podía decirle a nadie, ya que al instante Anna se enteraría y pasaría lo ya dicho, por lo tanto tenia 2 opciones: Escribir y dirigirle un paquete que incluyera una carta y todo lo que le dio o ir ella misma. Por lo cual la respuesta era obvia.
P.O.V Elsa.
Mi día parecía no mejorar en comparación a ayer, aunque admito que tal vez, solo tal vez, me ocupe un poco mi mente en otras cosas, además esa columna no estaba ahí la última vez que recorrí el castillo, y que el vestido estuviera al revés tampoco era tan malo, o al menos no lo hubiera sido si alguien aparte de Anna me lo hubiera dicho, y que casi le hubiera dicho que si a iniciar una guerra con otro reino si fue lo que me hizo volver a la realidad, pero aun así tenía que arreglar varios asuntos antes, por lo cual a eso me dirigía.
-Gerda- dije lentamente para llamar la atención de mi sirvienta.
-Su majestad, la eh estado buscando-dijo mientras se volteaba y hacia una reverencia.
-Si lo sé, ya tienes listo lo que te pedí?
-Si su majestad, a y el consejo exige verla de nuevo.
-Muy bien, gracias Gerda- dije empezando a hacer mi camino a la sala del consejo, que querrían ahora? Quién sabe.
-no hay de que su majestad
Luego de eso empecé a pensar en que era lo que el consejo querría, una nueva alianza con algún reino? Un paro de comercio con otro por alguna razón trivial? O alguno tendría ganas de repetir la última reunión… otra vez, a veces me pregunto cómo lograron ser el consejo en primer lugar, pero en fin la única forma de averiguarlo era cruzar esa puerta, fuera lo que fuera debía de terminarla rápido para poder ir a arreglar las cosa con ese chico, tal vez debería decirle que soy la reina y agradecerle su amabilidad, o debería de devolverle el libro? Ya pensare en algo, ahora es momento de atender al conejo.
Entre a la sala del consejo y de inmediato todos los presente se levantaron de sus sillas, luego de una reverencia general todos nos sentamos.
-Tengo entendido que has solicitado mi presencia, para tratar un tema en particular-dije con voz solemne, tenía que ser firme con el consejo.
-Si su majestad.-dijo uno de los miembros más viejos del consejo.
-Sobre qué tema?
-bueno su majestad… de hecho era sobre usted.
-disculpe?
-Formalmente el consejo le pide a usted, Su majestad, que por un periodo determinado de tiempo delegue sus funciones reales diarias a la segunda heredera al trono, su hermana.
Puesto de otra forma, quería que me tomara 2 días libres y dejara a Anna a cargo.
-Disculpe, puedo saber el porqué de esta… singular solicitud?-dije con algo de precaución, si algo había aprendido era que la política era un juego muy estratégico.
-No nos malinterprete su majestad, no es por nada más que por el bien del reino.
Había muchas cosas que se podían hace "solo por el bien del reino", simplemente no me inspiraba confianza.
-Acaso me estas insinuando que soy incompetente en mis funciones?- admito que tal vez debí medir un poco mas mis palabras, ya que a todo el consejo le cause una impresión que casi salen de sus propias silla.
-Por supuesto que no su majestad, lo que pasa es que… recuerda a la embajadora del reino de Carkeng?
-Sí, la recuerdo.
Y como no recordarla, si fue una de las pocas veces en que mis dotes y mis conocimiento de política no sirvieron de nada, se suponía que era la embajadora de un reino que confiaba plenamente en sus embajadores y oficiales, por lo cual su palabra era la actitud del reino, sin embargo ningún reino había logrado nada más que unas pocas rutas de comercio y ocasionalmente uno o dos acuerdos políticos menores, mayormente causado por la actitud de los propios embajadores, aparentemente todos era bastante retraídos y reservados, por lo tanto la conversación y el mutuo entendimiento era casi nulo, no causaban ningún problema, pero tampoco eran de mucha ayuda.
-bueno el día anterior, usted dejo a la princesa Anna a cargo no es así?
-Sí.
-incluyendo la reunión prevista con la embajadora no?
La había olvidado por completo, solo espero que Anna no…
-Si Anna hizo algo que no debía me comprometo a…
-de hecho la princesa Anna no sabía nada de la reunión, pero se encontró con ella, y sorprendentemente con sus… poco comunes dotes, logro no solo entablar conversación con ella, si no también organizar una reunión para el día de hoy, en la cual se discutiría la posibilidad de varias importantes rutas de comercio, además de varios acuerdos entre Arendelle y Carkeng.
En ese momento mi boca y mi mente parecieron sincronizarse para decir la única cosa coherente que pude pensar…
-Qué?
-aparentemente, la embajadora era muy tímida, y la charla política convencional no le era para nada cómoda, en otras palabras le aterraba que pudiera decir algo que pudiera ofendernos, pero la princesa Anna logro hacer que esta perdiera tal dificultad con una charla común, para luego empezar a organizar los preparativos.
Podía comprender fácilmente eso, pero eso no era razón para pedirle que se tomara un par de días libres.
-y la razón de que sea Anna y no yo la que haga la reunión?
-bueno su majestad, si la princesa Anna ya logro hacerlo una vez, no será problema hacerlo de nuevo, pero queremos explicarle un par de cosas a la princesa Anna sobre lo que necesita y puede ofrecer el reino, por lo cual parte del consejo estará con la princesa y el maestro y proveedor oficial de hielo del reino, ya que la princesa quiere hacer la reunión con él para hacer más ligero el ambiente, según ella, ahora que estamos en el tema, puedo preguntar el porqué de ese título?
En ese momento no hice más que encogerme de hombros, la única razón de que le hubiera dado ese título era que sentía que se lo merecía, y que Anna de alguna forma me había convencido, como? aun no lo sé pero lo logro.
-Muy bien, volviendo al tema, mientras la otra parte del consejo se encarga del resto de los deberes reales, para no agobiar a la princesa, para el día siguiente está previsto que la princesa y el maestro de hielo, junto con parte del consejo, se reúnan con la embajadora y parte del consejo de Carkeng, si todo sale según lo previsto.
-eso aun no contesta a la razón de que tenga 2 días sin deberes.
-bueno su majestad, la hemos notado… a falta de mejores palabras, distraída, es muy obvio que tiene… la mente ocupada en otros asuntos, por lo cual el consejo se encargara mientras usted despeja su mente.
-Esto tiene que ver con el hecho que casi congele Arendelle por culpa de que perdiera el control-´pregunte con voz firme, pero pasiva, debía de estar segura que no hubiera segundas intenciones, y por la forma en que se miraron entre ellos puede notar que la idea apenas y había pasado por sus mentes.
-bueno… de hecho no, pero si es alguna molestia…
-No no, es solo que… estoy… agradecida con ustedes, pero si mi hermana no…
-descuide su majestad, confiamos plenamente en el juicio de su hermana… pero porsiacaso estaremos en la habitación conjunta al lugar de la reunión.
Eso solo hizo que le diera una media sonrisa al miembro del consejo, podía confiar en ellos.
-en tal caso, yo, la Reina Elsa de Arendelle, le delego mis funciones y deberes, por un periodo de dos días, a la siguiente en la línea de sucesión, la princesa Anna. No habrá ceremonia?
-bueno, no, es solo una delegación temporal de poder, no requerirá nada extravagante ni nada, solo que usted le informe a la princesa Anna sobre este procedimiento, dígale que en cuanto ella y el joven maestro de nieve estén listos, los estaremos esperando en la sala del trono.
-muy bien.
Y con eso me dirigí a buscar a mi hermana, pero en donde podría estar Anna a estas horas? Apenas y eran no más de las 9 o 10 de la mañana, por lo cual ya debería de estar despierta, de repente se me ocurrió una idea, de seguro iba a interrumpir algo, pero un poco de diversión de mi parte nunca está de más.
CAMBIO DE ESCENA.
Me había dirigido al patio del castillo, más específicamente a la capilla en donde me habían coronado, me traía algunos recuerdos, pero no era el momento para eso, sabía que mi hermana estaba ahí, por el simple hecho que me había dado cuenta que siempre, antes de que Kristoff se fuera a su jornada habitual de trabajo, "misteriosamente" tanto el cómo Anna desaparecían y no se volvía a saber de ellos hasta que Kristoff se veía salir del castillo, con una Anna despidiéndolo en la puerta del mismo, eso y varias risas y sonidos de besos le habían sido útiles también, por lo tanto ahí se encontraba.
-Anna- Ya sabía que ella estaba aquí, por lo tanto con solo decir su nombre esperaba que saliera, lo cual, luego de un momento de silencio claro, fue lo que sucedió, y claro que Kristoff también estuviera con su cara mirando hacia un lado y la de Anna mirando al suelo, ambos con un sonrojo, no era de sorprenderse, por lo tanto cuando ninguno de los dos respondió decidí que debía hablar otra vez.
-Anna, tengo algo que decirte…
- Elsa espera… se que tal vez estés un poco enojada y tal vez un poco disgustada, pero tienes que entender que fue solo un accidente, no sabía que…-Pude notar que se detuvo ante mi cara de confusión y desconcierto que claramente tenía.
-No estamos hablando de lo mismo verdad?- pregunto ella.
-estaba a punto de hablarte sobre la embajadora de Carkeng, y tu sobre que me ibas a hablar?
-… bueno era… sobre… el, mmmmm… nada, nada de nada, ahora que era lo que me querías decir sobre Carkeng?- obviamente esa era una mentira, pero preferí que luego sabría que había hecho, por el momento solo le iba a platicar sobre Carkeng, luego vendría lo demás.
-acércate- Anna me obedeció y se puso ante mí. Me empecé a quitar la corona.
-Elsa?
-por la autoridad que se me confirió, te nombro como la receptora temporal de mis deberes y obligaciones, hasta terminadas las negociaciones con el reino de Carkeng y sus embajadores.
-… uh? –debí haberme imaginado eso, Anna era una buena persona, además de inteligente en varios aspectos, pero no sabía mucho sobre terminología política.
-que hasta que terminemos las negociaciones con Carkeng, tu serás la reina, bueno técnicamente.
-pero, y si tengo problemas con…
-no te preocupes, parte del consejo te aconsejara y enseñara lo básico, mientras la otra parte se encargara de gestionar el reino.
-pero porque no tu…
-me parece una excelente oportunidad para que te involucres un poco en la política, descuida no será un problema.
-y si digo algo que no debo?, y si se me olvida? algo, y si… me equivoco?, o si el reino explota!? O si…-y hay va mi hermana con su excesivo uso de palabras, siempre que está nerviosa hace eso.
-Anna (paro de hablar) confió plenamente en que lo lograras sin ningún problema, y en el caso de que necesites ayuda, los del consejo te pueden ayudar, además Kristoff también estará ahí para ayudarte si lo necesitas.
Pude notar como Kristoff se sobresaltaba al ori su nombre, admito que es un buen chico, pero a veces no sabe cómo comportarse, le hice señas para que se acercara, y aun nervioso se acerco a mí.
-Su majestad, en serio le pido que lo reconsidere, no soy la mejor persona para tratar sobre política…
-tampoco Anna.
-Elsa!- la mire con cara de "dime que no es verdad?", solo desvió la mirada.
-además no entiendo el porqué de que yo debería de estar ahí.
-bueno, si alguna vez aspiras a acompañar a mi hermana en algún evento político o a algún viaje diplomático a algún reino, o si por alguna razón el reino queda a tu cuidado, quiero que sepas como hacer frente a la situación, y más cuando tengan que anunciar a sus descendiente.
-ELSA!
No pude si no taparme la boca con una de mis manos, y aguantar lo mejor que pude mi risa, ante la cara roja tanto de Anna como de Kristoff, adoro a mi hermana, pero molestarla o avergonzarla de vez en cuando era una tarea muy sencilla, además de divertida pero debía seguir. Por lo cual luego de que nos calmáramos, le puse la corona a Anna en la cabeza, y le dije a Kristoff que sus deberes como Maestro y proveedor quedarían "congelados" hasta nuevo aviso. (Entendieron?, "congelados" jeje … no? Qué pena era un buen chiste, bueno según yo.) Luego de eso me dirigí a mi habitación, si tenía al menos 2 días sin ningún deber real, prefería aprovecharlos, para dos cosas: conocer mejor el reino (una buena reina debe conocer sus dominios) y encontrar al joven misterioso para agradecerle como es debido.
CAMBIO DE ESCENA.
Para el momento en que ya me encontraba casi fuera del castillo, fue cuando decidí que era momento para de cambiarme, agradecí que Gerda fuera tan leal y discreta, a cualquier otra le hubiera parecido raro darle a la reina un saco, con ropa que en estándares comunes (para ella) sería considerada de "plebeya" y no hacer ninguna pregunta ni cuestionar nada, ya sabía que tenía sus sospechas pero supongo que me apoyaba, pero en fin, luego de cambiarme a una ropa "común" y cambiarme los zapatos, que por cierto eran en extremo mas cómodos que los que uso generalmente, tengo que pedirle a Gerda que me consiga un par permanente, me puse una capucha de color azul claro y me cubrí la parte de debajo de mi cara con un pañuelo del mismo color, sabía que en el reino no me reconocerían con tanta facilidad, tendría que corregir eso, pero años sin haber visto el rostro de su gobernante legitima les daba la excusa necesaria, y en cuanto salí del castillo me di cuenta de una cosa: no cargaba nada de dinero, pero suponía que eso no sería problema, bueno no el momento.
En el exacto momento en que me empecé adentrar en las calles del reino me di cuenta que no era lo que yo esperaba… era MUCHO más de lo que esperaba, no sabía que había tantas personas viviendo en Arendelle, ya sabía que teníamos muchos habitantes como cualquier reino, pero no tenía idea de que se viera o se sintiera así, personas yendo y viniendo a cada dos por tres, muchos puesto de artesanos, flores, esculturas en miniatura, algunos zapatos un tanto parecidos a los que estaba usando, incluso llegue a ver el puerto, y como no verlo si era en donde parecía estar la mayor cantidad de gente y por ende de bullicio y ruido de conversación.
Luego de eso empecé a caminar por las calles, a pesar de estar llenas de gente y de notar a muchos comerciante, no parecía destacar mucho, era una persona común y corriente como cualquier otra, eso solo hizo que debajo del pañuelo se me dibujara una sonrisa, ERA UNA PERSONA COMUN!, para muchos eso no era un logro ni mucho menos, pero para mí era tal, y pensaba aprovecharlo todo el tiempo que pudiera, en eso pude ver un muy bonito, aunque humilde collar hecho de madera, se notaba que había sido tallado con sumo cuidado y era obvio que era hecho a mano, igual que el resto de las cosas que se podían ver al lado del collar, lo que de verdad me llamo su atención fue su forma, era un copo de nieve, y parecía muy bien detallado desde mi punto de vista.
-puedo ayudarla jovencita?
Voltee mi mirada hacia un hombre de tez caucásica (blanca estadounidense) con el cabello de color negro, con un bigote y que traía puesto una especie de delantal y en sus manos aun traía varias herramientas, obviamente era el encargado del puesto y creo que lo había interrumpido en medio de uno de sus trabajos, solo señale el collar y el volvió a hablar.
-ese? Vaya entonces tiene un excelente gusto señorita, es uno de mis mejores y más finos trabajos, aunque sea yo mismo el que lo diga, pero es que NADIE puede supera UNO solo de mis trabajos, JAJAJA.
Creo que yo solo lo mire fijamente por unos momentos, el protocolo estándar para ese tipo de situaciones era quedarse quieto por unos momentos, y luego sin hacer ruido ni movimientos brusco que pudieran alterar las cosas, debía alejarme lentamente hacia la salida más cercana, pero claro preferí quedarme y esperar a que se calmara, ¿Por qué?, porque el mismo hombre que me enseño eso recitaba lo siguiente:
"La única forma de formar un soldado realmente eficiente es llevándolo al límite, y llevarlo mas allá, y luego un poco mas allá, y si no se ha roto para ese momento, tendrá la mitad de una pequeña posibilidad de lograrlo", lo admito jamás entenderé a los militares, pero supongo que ellos tampoco nos entienden a nosotros, pero volviendo al artesano con ego sobre-inflado.
-JAJAJA JAJAJA.
Se detuvo en el momento que noto que lo miraba como si estuviera loco, lo cual era exactamente lo que pensaba.
-je lo siento, a veces me emociono, pero volviendo al collar, te lo puedo dejar con un pequeño descuento, que dices?
Era obvio que me gustaba, pero como ya dije, había olvidado traer algo de dinero para situaciones como esa, y no me parecía para nada cortes solo irme sin más, tal vez podía…
Detuve mis pensamientos al oír unos dedos chocando contra una madera, extrañamente el sonido se me hizo familiar, así que al igual que el artesano voltee a ver el origen del ruido, el cual no fue más que una persona, o al menos parecía una persona, era de la estatura de Kristoff, pero pude distinguir mas en ese momento, ya que traía una capucha de color gris que lo cubría de pies a cabeza, y unos guantes de igual color, incluso llevaba puesto unos pañuelos, o al menos creo que eran pañuelos, que cubrían toda su cara, excepto una franja que dejaban ver sus ojos, el solo volvió a tocar la madera para llamar la atención del artesano.
-ah volviste, por un momento pensé que me habías timado, jeje, y dime como estas?
El chico solo guardo silencio, y de dentro de la capucha saco una bolsa que supuse era dinero o algún producto. El artesano tomo la bolsa y miro en su interior, luego asintió.
-bueno parece que está completo, ahora es tu turno de… hey a dónde vas?
Pude notar como el muchacho ya había comenzado a irse, cuando a la pregunta del artesano se detuvo, luego volteo a verlo con lo que parecía ser una expresión neutra o de desinterés, aun debajo de lo que sea que lleva puesto pude notarla.
-mira hicimos un trato y soy un hombre de palabra, por lo tanto puedes escoger cualquier cosa que tenga y llevártela gratis, siempre y cuando este a la venta claro.
Voltee a mirar de nuevo al muchacho, este no dijo nada, solo seguía viendo al artesano con el mismo desinterés, luego volvió a hacer su camino lejos de ahí, hasta que el artesano lo detuvo de nuevo.
-mira la verdad no me interesa mucho de quien eres o lo que te haya pasado, pero si siendo amable contigo no llegare a ningún lugar tendré que decirlo sin rodeos, o te llevas algo cumpliendo TODA mi parte del trato, o tendremos un problema, puedes ser el cliente a quien le vendí la mayor parte de mis artículos, pero soy un hombre de principios, por lo tanto escoge algo.
En eso lo note, no estaban discutiendo por que faltara dinero o algo parecido, era el artesano quien se quejaba porque el chico no se llevaba algo gratis, era una situación un tanto extraña pero aparentemente era lo que pasaba. Cuando el artesano dejo de hablar el muchacho dejo de mirarlo, para luego centrar su mirada en mí, lo mire a los ojos al igual que el a mí, y no pude sino sorprenderme al notar que sus ojos eran de color gris, al igual que una cicatriz en el ojo izquierdo, era el mismo muchacho, supongo que le cause el mismo efecto ya que el abrió los ojos sorprendido, en ese momento no supe exactamente qué hacer, pero cuando se fue acercando a mi trate de pensar más deprisa.
Claro que al final no hizo falta, ya que al llegar justo frente a mí, señalo algo detrás de mí, era el collar que me había llamado la atención, el artesano parecía tener una cara de desdén, parecía debatirse entre darle el collar a él, o vendérmelo a mí, pero cuando se acerco, tomo el collar y se lo entrego, su elección había sido obvia. Luego el muchacho volvió a voltearse con el collar en la mano.
-bueno señorita… lamento decirle que ese era un artículo único, pero tal vez haya alguna otra cosa que pueda llegar a interesarle, tal vez…
Al sentir una mirada voltee, el muchacho seguía aun cerca, pero me miraba a mí, y me empezó a hacer señas con la cabeza para que lo siguiera, tuve que pensarlo, era ir con un, prácticamente desconocido chico que además le tenía algunos asuntos pendientes, o seguir caminando sin rumbo y sin dinero, la respuesta fue obvia, además si intentaba algo simplemente lo congelaba. Adoro tener mis poderes bajo control ahora, pero eso no significa que no pueda divertirme un poco de vez en cuando con ellos.
Fue justo cuando íbamos cerca de los muelles que note que estábamos yendo a un lugar en especifico, ya que él iba adelante y yo solo lo iba siguiendo, así que decidí preguntar.
-se puede saber a dónde nos dirigimos?
-a mi negocio. (Voz seca)
-porque?
-no me gustan los días soleados ni estar en medio de multitudes.
Me sorprendí un poco, a mi antes no me gustaban mucho las multitudes, aunque ahora les tengo algo más de agrado, pero como era eso de soleado? El día estaba… al mirar hacia el cielo pude notar como una UNICA nube estaba tapando el sol, por lo cual le di eso, a mí tampoco me gustaban los días soleados, no era que no me gustara el sol, lo que no me gusta es el calor, en términos generales es como mi opuesto, por lo tanto jamás me acostumbre a él, y tampoco tengo planeado hacerlo.
-no podemos quedarnos a ver las demás cosas, pasear conocer el reino? –intente razonar con el.
-puedes hacerlo si quieres, pero sin dinero y sin saber cómo orientarte por las calles, no creo que dures demasiado. "muy bien eso si me sorprendió"
-como supiste eso?
-de entre todos los artesanos, fuiste con uno de los menos conocidos, lo cual me dice dos cosas, o sabias que no era muy popular o simplemente estuviste ahí por casualidad, y sumándole el hecho que no trataste de re-negociar el precio que te dio, o más bien que no dijiste nada, era porque no cargas dinero y te daba vergüenza decirlo, el hombre es bueno, pero no en todo, lo cual significa que estas sola, no sabes cómo orientarte o al menos no mucho y no cargas dinero, ¿me equivoco?.
Eso solo me dejo con cara de O.O, lo admito me sorprendió.
-entonces porque…?
-intento ser amable, le prometí a alguien importante que trataría de hacer amigos.
En ese momento decidí que, aparte de tener razón, me daría la oportunidad de saber donde vivía, o al menos donde trabajaba, para que cuando pudiera fuera, le dijera la verdad, y le devolviera el libro y las demás cosas, aunque la verdad no creí que lo extrañara, el libro por supuesto que sí, pero un plato, un pañuelo y una cuchara no creo que le de importancia, tal vez hasta le de unos mejores.
A medida que lo iba siguiendo miraba a casi todas direcciones, memorizando edificios, viendo vendedores, incluso vi a unos niños jugando y no pude evitar quedármeles viendo por unos momentos, me daba algo de nostalgia no haber vivido eso en mi infancia, pero al voltear a un lado pude notar como él también se había detenido y también observaba a los niños, con una expresión igual a la mía, creo que hasta peor, luego seguimos caminando sin decir nada, entre mas íbamos avanzando más me di cuenta que nos adentrábamos en la zona residencial, o al menos yo la conocía como tal, y cuando por fin nos detuvimos, decidí dar un vistazo.
Y cuando vi la puerta, note que era exactamente la misma puerta que había cruzado la ultima vez, por lo cual empecé a ver alrededor, era una casa muy particular de hecho, dos pisos, de color gris, empezaba a pensar que el gris era su color favorito, con varias ventanas, todas tapadas con cortinas, y no parecía haber flores, estaba separada del resto de las casas, por lo cual por cualquier lado se podía ir, por lo cual supuse que tenía una puerta trasera, pero eso lo vería después, luego de verla por un momento decidí que era momento de entrar, el ya había entrado para cuando abrí la puerta.
-así que aquí vives y trabajas?
-sí.
-tú solo?
-sí.
-no es difícil?
-estoy acostumbrado.
Mientras hablábamos nos íbamos quitando tanto nuestras capuchas como los pañuelos que cubrían nuestras caras.
-espera, si era uno de los menos populares, que hacías tu por allí?
-terminaba un trato, le compre mucha mercancía, así que si le pagaba deprisa me daría un articulo gratis.
-es decir que tienes un buen negocio?
-de hecho no, tú has sido mi primera clienta, y ni siquiera pagaste.
-eso… tu me lo regalaste, entonces de donde lo sacaste?
- ahorros.
-entonces también me darás el collar? –tenía que intentarlo.
-no al menos…
-al menos…?
Pude notar cómo se puso a pensar por un momento, para luego tener una sonrisa picara en su rostro.
-al menos hasta nuestra segunda cita.
Bueno eso no me lo esperaba, y eso sobrellevo a un pequeño silencio incomodo, hasta que empezamos a reír. Eso duro un minuto o dos hasta que nos calmamos.
-enserio esperabas que eso funcionara?
-hey no me culpes, aunque la verdad sí creo que tendría dos citas contigo.
-y que te hace pensar eso?
-estoy seguro de que puedo lograrlo.
-pero hay que ser justos, si tú tienes una cita conmigo, yo tendré una contigo.
Bueno es oficial, no es muy listo, lo único que tenía que hacer era no invitarlo a una cita, era tan sencillo que definitivamente o había una trampa o quería perder. Pero decidí seguirle el juego.
-es un trato.
Para resumir el resto del día fue bastante tranquilo, hasta llegue a sentí lastima por el ya que no tuvo ningún cliente en todo el día, tal vez era que la gente no conocía el negocio a no tenía mucha publicidad, pero seguía diciendo que no importaba, y así fui conociéndolo un poco más, no mucho en realidad, solo información superficial, ni siquiera había podido sacarle algo sobre su familia o amigos, pero él tampoco pregunto eso, supongo que era una especie de acuerdo silente sobre temas que no nos gustaba hablar con recién conocidos. Pero al final me sorprendió que se pusiera de nuevo en plan "retarla es buena idea".
-bueno creo que ya se está haciendo tarde, así que creo que es tu hora de irte.
-sí, tienes razón.
Empecé a hacer mi camino fuera de la casa, luego de ponerme mi capucha y mi pañuelo, hasta que su voz resonó.
-ah y recuerda traer dinero para pagarme la próxima vez que vengas.
-qué?
-no escuchaste?
-si escuche, pero lo que pregunto es ¿que?
-bueno acaso piensas que hago de guía turístico y demás gratis?
-tu dijiste que estabas siendo amable.
-amable sí, pero no suelo regalar cosas, mucho menos mi tiempo.
Estaba a punto de decir algo cuando me interrumpió.
-pero…
-pero… que?
-como ya notaste, hago apuestas de vez en cuando, que tal otra?
-… te escucho.
-tu pones que gano yo, o que ganas tu, y yo pongo que se necesita para perder o ganar.
Lo pensé.
-muy bien, si yo gano tu… serás mi guía y acompañante por el día de mañana, pero si pierdo, te pagare 3 veces lo que tendría que pagar inicialmente.
-mmmmm, que sean 9 veces lo que me tenía que pagar…
-QUE?
-pero, seré tu esclavo personal por 24 horas, ósea seré tu guía, tu acompañante, te pagare todo, y hare todo lo que me digas, trato?
-trato, pero ahora qué condiciones pones?
Note como pensaba por un momento.
-tu ganas si… mañana es un día nublado o… nieva.
Era definitivo este chico de verdad no es muy listo, pero tenía que disimular.
-estamos casi terminando el verano.
-entonces te retractas?
Pude notar un tono de burla, me estaba retando, pronto sabría que obtenía de eso.
-es un trato.
Por lo tanto no era sorpresa que a la mañana siguiente hubiera una nevada repentina, ni tampoco que a la gente del reino no le molestara, la mayoría sabia de lo que era capaz su reina, menos claro uno de ellos, el que iba a conocer el ese día las consecuencias de retar a una mujer.
P.O.V Muchacho desconocido.
Luego de levantarme y ver por la ventaba como el reino estaba con el cielo nublado, y con nieve en varias parte, solo pude pensar lo siguiente.
"Bueno tal parece que tenía razón, como siempre, ahora me pregunto si será la misma muchacha que dicen que congelo el reino, o ¿cómo será que lo toma la reina? Nah luego me preocupare por eso, ahora creo que es un buena ocasión para enseñarle a esa muchacha que a veces una esclavitud, solo es una cita con otro nombre"
Bueno espero que les haya gustado y hasta el proximo capitulo bye.
PD: Gracias por las criticas Agy
