Bueno eh aqui otro capitulo, si alguno tuvo que esperar, mucho los siento, pero simplemente me inspire!
ahora DISFRUTEN
Una cita, dos citas.
Para el día siguiente no era para nada una pequeña nevada sorpresa, más bien se podía decir que era un día nublado, pero con algo de nieve, aunque claro para Elsa no era así, ¿Por qué? Porque iba a enseñarle a alguien lo que se ganaba por retarla, lo que no sabía es que tal vez el chico tuviera otros planes, aunque pasando a otra cosa, para Anna tampoco era un día común, pensaba hacer algo que o podía mejorar la comunicación entre ella y la embajadora de Carkeng, (llamémosla Les para abreviar) o podía destrozar toda posibilidad de comercio con Carkeng, pero todos sabemos cómo es Anna así que solo se podía decir una cosa: espera lo inesperado.
Mientras tanto Kristoff solo trataba de hacer su mejor esfuerzo en comprender todo lo que le decían los miembros del consejo, fallando miserablemente, el pobre tenía que pasársela buscando en los diccionarios del castillo la definición de lo que le decían, para luego buscar la traducción de la definición de lo que le decían, pero de nuevo, ¿quién dentro de sus cinco sentidos creería que alguien que ha pasado toda su vida entre Trolls y hielo, podía aprender el lenguaje político de la noche a la mañana? Pero eso ya era otra historia, aunque había que recalcar que a pesar de estar por completo fuera de su elemento, estaba haciendo un esfuerzo tremendo. Mientras que Sven y Olaf… bueno la verdad ellos estaban haciendo lo que un reno y un muñeco de nieve parlante que adora el verano hacen usualmente… bueno la verdad no tengo idea de lo que hace un reno y un muñeco de nieve parlante cuando se le deja solos, dejémoslo en que estaban jugando con… una naranja y… un pollo.
P.O.V. Elsa.
Al fin una mañana tranquila, pacífica y sin ninguna reunión, príncipe o embajador tratando de apresurarme para que termine mi labor más deprisa y pueda atenderlo, no, por hoy de lo único que me tengo que preocupar es de enseñarle a ese chico que, cuando retas a alguien, tienes que atenerte a las consecuencias, y más si esa alguien soy yo, soy tranquila y pasiva la mayor parte del tiempo, a menos claro que me juntes con Anna, pero si alguien me reta, que los demás le tengan piedad, porque yo no, aunque la verdad es esto momentos lo que estaba haciendo era buscar a Anna por el castillo, había oído que se le había ocurrido una idea con respecto a Les y las negociaciones, de boca de uno de los sirvientes, así que tenía que asegurarme que no tuviera en mente nada drástico, había oído que Kristoff se estaba pasando mucho tiempo en la biblioteca, tratando de comprender todo lo que le decía el consejo, hasta siento lastima por el pobre, pero…
Detuve mis pensamiento al ver, por una de las ventanas, a Sven siguiendo a Olaf, probablemente por la zanahoria que tenia por nariz, que a la vez seguía un pollo, que honestamente no tengo la menor idea de donde pudo haber salido, que aparentemente seguía a… ¿una naranja?
-Hola Elsa, ¿Cómo estás?- dijo Olaf mientras que Sven también me miraba a mí y hacia algo muy parecido a una reverencia, en cuanto al pollo, no pude saber si me estaba mirando a mi o la naranja.
-hola Olaf, am estoy bien y que tal tu?- dije con algo de extrañeza, la verdad tenia la tentación de preguntar qué era lo que pasaba, pero preferí no hacerlo, hay cosas que es mejor no saber.
-estoy muy bien, oye quieres venir a con mis nuevos amigos?- dijo Olaf, señalando a la naranja y el pollo.
-Yo… la verdad no puedo, estoy buscando a Anna, no la has visto?- pregunte.
-Anna, Anna…. A si está en la sala del trono, también le pregunte si quería jugar, pero dijo que estaba preparando algo.-me respondió luego de pensar un poco.
-muy bien, gracias Olaf, y espero que te diviertas.- dije mientras hacia mi caminos a la sala del trono.
-claro, adiós Elsa.- alcance a escuchar mientras caminaba.
Para el momento en que llegue a la sala del trono, pude ver como Anna parecía estar al borde de echar humo de su cabeza, con una pluma y un pedazo de papel, así que decidí acercarme, pero cuando estaba a punto de ver lo que había en el papel, Anna se dio cuenta de mi presencia, y de inmediato oculto el pedazo de papel detrás de sí, lo cual no hizo sino extrañarme de una manera muy grande.
-Anna? Que haces?
-nada Elsa- yo solo la mire con mi típica mirada seria, era obvio que era una mentira y esta vez estaba dispuesta a saber lo que pasaba.
-bueno ya, es una sorpresa para Les, ¿sabías que a los embajadores de Carkeng casi nunca llegan a salir del castillo anfitrión?-dijo Anna.
-Si- esa era de las cosas básicas sobre los embajadores de Carkeng.
-bueno la verdad estaba esperando darle una sorpresa, y la verdad está casi lista, así que por favor Elsa no me hagas decírtela.-En eso note que bajo la mirada y la oculto bajo su pelo, para luego levantarla y hacer su característica cara de cachorrito, yo volví a poner mi mirada seria, de lo cual se hizo un pequeño silencio en que ninguna de las dos digo nada, solo nos miramos fijamente esperando que una de las dos cayera, desafortunadamente la que caí fui yo, no importa cuánto lo intente no puedo hacerle frente a esa mirada.
-Muy bien Anna, solo no hagas algo que la asuste bien?- dije yo con algo de precaución, Anna no es del tipo de persona de la que hay que preocuparse de que haga algo malo, pero sus planes no suelen terminar bien, bueno generalmente.
-Si lo haré, ahora adiós.-dijo mientras prácticamente me empujaba hasta afuera de la sala del trono, yo solo me quede por unos momentos en la entrada a la sala mientras trataba de comprender completamente lo que había pasado. Luego en frente de mí pasaron varios sirvientes que parecían estar muy interesados en algo que estaba pasando, ya que estaban caminando muy rápido, casi corriendo, por lo cual decidí seguir el mismo camino por donde se habían ido. Cuando cruce una de las tantas esquinas del palacio, me encontré con que muchos sirvientes asomándose a las puertas de la biblioteca del castillo, lo cual me pareció extraño, ya que casi nadie iba allí, periódicamente yo. Cuando me fui acercando, uno de los sirvientes advirtió mi presencia, y en cuestión de momentos todos me estaban haciendo reverencias, decidí no decir nada y me acerque hasta las puertas de la biblioteca, y lo que vi me sorprendió.
Kristoff estaba dentro de la biblioteca, pero eso no era lo que me sorprendía, no, era el hecho de que estuviera sentado en el suelo rodeado de varias pilas de libros detrás, y algunos abiertos en frente de el, lo cual me parecía lo cual me parecía raro, ya que ni siquiera sabía que podía leer, pero se notaba que hacía mucho esfuerzo, por lo cual decidí acercarme.
-Kristoff…?-pregunte.
-ah… ah!... reina Elsa… digo su majestad… digo su majestad Elsa… yo…-parecía entre nervioso, lo cual no hizo sino extrañarme más, que era hoy, el día de actuar extraño?
-Que haces?- volví a pregunta.
-promete no decirle al consejo?- dijo mientras bajaba un poco la cara, debí suponerme que el consejo tenía algo que ver.
-claro.
-no tengo idea de lo que dice el consejo la mitad del tiempo, y la otra mitad me la paso tratando de descifrar que dijeron en primer lugar, estoy tratando de de saber que significa lo que dicen, pero me cuesta trabajo.- cuando dejo de hablar vi detrás de el, y note que la mayoría eran diccionarios de varios tipos, y algunos libros sobre política, hasta vi uno que trataba sobre terminología política, en retrospectiva debí habérmelo imaginado, no podía esperar que Kristoff aprendiera todo lo que incluía las responsabilidades reales de la noche a la mañana, pero eso no significaba que no podía ayudarlo.
-eh oído que Anna está preparando una sorpresa para Les, tal vez puedas ir a ayudarla en lo que puedas.- Kristoff me miro como si le hubiera dicho la clave de los secretos del universo.
-pero…- trato de protestar, así que lo detuve.
-Estoy segura que Anna estará muy agradecida de tu ayuda, además de que el consejo no se entrometerá, tu sabes cómo es Anna de obstinada con sus planes, por lo cual no se interpondrán.
-… gracias Elsa, digo su majestad.-dijo él, tendría que quitarle el habito de decirme así, se empezaba a sentí raro.
-pero una pregunta ¿Dónde aprendiste a leer?- eso era lo único que me extrañaba.
-Trolls, aunque es un tanto diferente al lenguaje troll.- me explico. Luego de eso, empezó a recoger los libros y los puso en su lugar, para después irse prácticamente corriendo, seguramente a donde estaba mi hermana, luego tendría que hablar con el consejo para que utilicen términos más… simples, cuando hablaran con ellos dos, pero eso sería un problema para otro día. Ahora creo que es un buen momento para ir con mi "esclavo" temporal.
Cambio de escena.
Para el momento en que me encontraba en medio de la plaza del reino, fue cuando decidí pensar en una duda que me había molestado por casi toda la mañana, no habíamos acordado ni hora ni lugar para encontrarnos, pero supongo que fue por el hecho de que era tarde y me sentía un tanto confiada y ofendida de la manera de actuar de ese chico, es decir ¿quien se cree que es para estarme retando como si nada? Pero bueno aun no le decía que era la reina, aunque con mi capucha y mi pañuelo cubriéndome casi estoy segura que nadie podía reconocerme, pero no pensaba pasar el día esperándolo, además quería explorar el reino y aprender más de él como una persona común, tal vez podía ir a…
-te tardaste- dijo una voz conocida justo detrás de mí.
Sentí una corriente eléctrica recorrer todo mi cuerpo, mientras todos mis pelos se ponían de punta, lo admito me sorprendió, y mucho, no era la sensación más placentera que había tenido, pero era un experiencia nueva, me calme un poco antes de voltearme lentamente para hacerle cara con la mejor expresión de "no me impresionas" que pude hacer en ese pequeño lapso de tiempo. Lo mire fijamente con esa misma mirada por un momento.
-¿te asuste?- pregunto, aunque note un leve tono de burla.
-me sorprendiste, nada más- respondí de la manera más seca que pude intentar, no le pensaba dar la satisfacción de que se saliera tan fácilmente con la suya, pero cuando note la sonrisa debajo de lo que le cubría la cara, no pude más que desviar la mirada hacia otra parte.
-je, lo siento, ¿empezamos, mi ama?- eso me sorprendió, "mi ama" estaba segura que con eso se divertiría más que yo.
-solo llámame Elsa.- respondí tratando de hacer sonar mi voz lo más seca posible, pero empezaba a pensar que eso le divertía.
-¿ese es tu nombre?- me di cuenta que, prácticamente le había dado la única información que necesitaba para saber que era la reina.
-si-respondí, me prepare para una reverencia o algo, pero no hizo nada de eso, solo pareció pensar por un momento.
-bonito nombre- me sorprendió un poco eso, ¿la verdad era tan torpe como para no saber siquiera el nombre de la reina de donde vivía?
-gracias.
-de nada, después de usted- Para cuando dijo eso, el se hizo a un lado y señalo con ambos brazos uno de los tantos caminos del reino.
Bueno eso era algo a lo que si estaba un poco acostumbrada, pero al sentir unas miradas detrás de mí, me di vuelta rápido solo para ver como varios de los ciudadanos de Arendelle volteaban deprisa la cara y algunos hasta trataban de silbar mientras miraban un punto en especifico, eso me enojo un poco, pero supuse que dos personas, ambas con capucha y con pañuelos cubriendo sus rostros, era algo que levantaba un poco las sospechas, aunque decidí dejar ese asunto de lado.
Luego esa pequeña escena empezamos a caminar, bueno más bien era yo por delante y el siguiéndome, cada vez que pasábamos por unas tiendas el me explicaba algunas cosas, también me decía el nombre da algunas de las calles, a donde llevaban, hasta me sugería un par de tiendas en donde se podían apreciar toda clase de artículos y manualidades de diferentes tipos, algunos hechos de metal, o otros de madera, algunas figurillas de diferentes tipos, pero fue en una de las tantas tiendas de zapatos que vimos, que un par de ellos parecían llamarme, lo digo y lo vuelvo a decir "cómpranos, cómpranos", así que ahí fue donde nos dirigimos, después de probármelos u estar segura de que, aparte de ser cómodos, eran de mi talla me dispuse a pagar, pero al momento en que iba a sacar mi dinero, el sostuvo mi brazo con su mano, yo lo mire con una expresión confundida.
-yo pagare- dijo él, mientras de dentro de su capucha, saco lo parecido a un pequeño saco en donde supuse guardaba su dinero.
-pero yo puedo pagarlo- trate de protestar, era amable de su parte, pero tampoco era justo dejarle todo el gasto a él, bueno eso pensé en el momento.
-sí, pero yo dije que pagaría todos tus gastos y eso pienso hacer- volvió a decir el.
-pero estoy dispuesta a compartir los gastos- volví a decir yo.
-y yo no estoy dispuesto a compartir nuestros gastos, dije que pagaría yo, y eso pienso hacer, además…-dijo él, pero me causo intriga la frase que dejo inconclusa.
-además, que?-pregunte yo, algo me decía que lo que no dijo me incluía a mí de alguna forma.
-no confió en tus habilidades como compradora-dijo con una naturalidad bastante sobrada.
-disculpa?-dije con un severo tono de ofendía, mientras giraba mi cabeza para mirarlo directamente a los ojos, no pensaba dejar que me hablara así, supiera o no que era la reina.
-que no confió en tus habilidades como compradora, obviamente no tienes mucha experiencia en esto, además si fueras al menos una compradora novata sabrías que al menos podemos sacar un pequeño descuento de estos zapatos, no es así señorita?- dijo mientras volteaba a mirarme, para luego dirigirse a la vendedora y luego de nuevo a mí.
-bueno…- la vendedora parecía dudar por un momento, no parecía ser una vendedora muy experimentada, tal vez era la hija o la hermana del verdadero dueño del negocio, era pequeña, de ojos café, pelo negro y una cara, en mi opinión, bastante común, pero aun así adorable. La cual no parecía acostumbrada a estas situaciones.
-ósea que crees que no soy capaz de comprar algo por migo misma?, bueno pues te aviso soy completamente capaz de comprar algo por migo misma-dije con una voz confiada, aunque eso era de sobra una mentira muy grande, jamás había comprado algo por migo misma, y la única suma que había manejado era la tesorería del reino, y eso era solo cuando manejaba asuntos financieros.
-no, pero estoy más que seguro que puedo ofrecerle a esta dulce señorita, un mejor trato que el tuyo, por lo cual le ofrezco más dinero de lo que debería dar-dijo mientras de dentro de su capucha sacaba otra vez la bolsita con su dinero y ponía mas en frente de la vendedora y esta parecía un tanto distraída tratando de procesar la situación que pasaba frente a ella.
-ahhh…-era definitivo, la vendedora no era muy experta, pero no pensaba dejar que se volviera a salir con la suya de nuevo.
-y so yo quiero ofrecerle más?-dije mientras sacaba una pequeña cantidad de dinero de mi capucha, pero supuse que en lo que respecta a términos "normales" esa era una suma un tanto mayor, lo cual quedo confirmado cuando la vendedora se sorprendió, pero el chico parecía seguir sin ninguna sorpresa.
-bueno…-volvió a decir la vendedora.
-y si yo le ofrezco más?-dijo él mientras sacaba más dinero.
-y si yo le doy más?-dije mientras sacaba aun más dinero.
-y si yo le ofrezco aun mas?-dijo otra vez, sacando más dinero.
-y si…-sin embargo cuando yo estaba por decir lo mismo, una tímida voz interrumpió nuestra discusión.
-disculpen…-ambos volteamos a mirar a la vendedora, la cual parecía estar muy nerviosa y se notaba que nuestra discusión no la ayudaba mucho.
-si?-dijimos al mismo tiempo tratando de sonar casuales y calmados.
-ahhh yo… agradezco la… suma extra de dinero que… ofrecen por este par de zapatos, pero… la "publicidad" que le están dando a la tienda de mi tío no es… exactamente lo que quiero para este negocio, además… soy una mujer honrada, por lo cual solo tomare la suma inicial de joven, y les pediré que se retiren antes de que la situación se salga de control.
La mire incrédula un par de momentos, antes de notar como varios ojos nos miraban, y por segunda vez voltee y vi como un pequeño grupo de persona estaba pendiente de nuestra discusión, sentí como mis mejillas se ponían calientes, y voltee de nuevo esperando que dejaran de ver, pero me vino una sonrisa al ver como el muchacho trataba de ocultarse y cubrirse aun mas con su capucha, lo cual me parecía imposible, aparentemente no le gustaba mucho ser el centro de atención, lo cual me pareció irónico, ya que mi trabajo incluía ser el centro de atención, pero esa sonrisa se fue al ver como la vendedora agarraba el dinero que él había ofrecido inicialmente y dejo el resto para que lo recogiéramos, mientras ella iba por los zapatos, eso me enojo un poco, pero más me enojo que cuando recogíamos el dinero el parecía tener una sonrisa pegada en la cara, contraria a la actitud que tenía hace solo un momento, por un momento sentí que se burlaba de mi, salí de la tienda sin siquiera esperarlo, pero no me sorprendió nada al oír unos pasos detrás de mí y verlo a él sosteniendo una bolsa, con claramente los zapatos dentro de ella, aun no se le quitaba la dichosa sonrisa de la cara.
-¿estás enojada?- pregunto él, a decir verdad quería responder algo como: "Nooooo, como crees?" pero cuando estaba a punto de responderle, hubo un ruido que me interrumpió, más bien un ruido muy especifico, proveniente de mi, más detalladamente de mi estomago. "traidor".
Supongo que entre el momento en que me levante, busque a Anna, luego a Kristoff, y al final salir del castillo, debí pensar en comer al menos una fruta o algo, ahora sufro las consecuencias, y que el chico estuviera conteniendo miserablemente su risa no era para nada de ayuda. Sentí como mis mejillas se volvían a poner rosas, pero estaba entre vergüenza de que el supiera que tenía hambre de esta forma, o el enojo de que se estuviera riendo de mi, pero en cuanto se fue acercando a mí con la sonrisa aun visible detrás de su pañuelo y me dijo.
-conozco un excelente lugar, hay que pasar por el muelle para llegar ahí, pero es muy bueno.
Lo único que hice fue erguirme y tratar de parecer lo mas orgullosa posible, cosa que fallo miserablemente cuando mi estomago decidió traicionarme otra vez, esta vez su esfuerzo fue menor y pude oír como se reía, pero al verlo seria, el se adelanto a mí y me hizo señas con la mano para que lo siguiera. En cuanto llegamos al puerto vi que estaba mucha más gente que la última vez que fui, lo cual me sorprendió ya que había sido hace apenas un día, me empecé a preocupar cuando tuve problemas con algunas personas, me sentí algo alterada, ya que nunca había estado tan cerca de tantas personas, y mucho menos en medio de una multitud tan grande, esto era algo totalmente desconocido para mi, y no hice si no alterarme más al notar que había perdido al muchacho de vista entre tanta gente, ¿Cómo hacían todas esas personas para no perderse en medio de sí mismas? No lo sé, lo que si se es que empecé a respirar más deprisa, estaba empezando a asustarme, en medio de tantas personas y sin saber a dónde ir. Pero esa sensación se fue cuando sentí a alguien agarrando mi mano, me asuste por un momento, pero solo por un momento, ya que cuando vi a dueño de la mano me alivie, era el muchacho.
-y luego me preguntas porque no me gustan las multitudes, procura no soltar mi mano- dijo lo primero con un tono aburrido, para luego decir lo segundo con un tono más severo, yo solo asentí.
El resto del trayecto no le preste nada de atención al bullicio ni a las personas a mi alrededor, estaba más concentrada en mis manos unidas a las del chico, y no era para menos, muy pocas veces había experimentado el contacto con otra persona, a parte de mi hermana, ya que la mayoría de la "realeza" lo consideraba un insulto o algo innecesario, una de las tantas normas reales, pero esto era diferente, aun debajo de los guantes podía sentir una calidez extraña, además de que me sujetaba con suficiente fuerza como para no soltarme, y a la vez no la suficiente para lastimarme, me sentí nerviosa de ese nuevo tipo de contacto, pero me sentía un poco mejor al ver que cada vez que le apretaba un poco la mano, el se detenía, volteaba a verme, y cuando, aun debajo de mi pañuelo, lograba hacer notar una media sonrisa, el solo atinaba a sonrojarse, cosa que podía notar aun solo teniendo una franja para sus ojos y parte de su cara, se volteaba otra vez, y usaba su otra mano para rascarse la nuca, luego volvíamos a caminar.
Paramos cuando estuvimos frente a una especie de restaurant, no parecía muy lujoso, pero aun así se podía notar que era relativamente popular. Había algunas sillas y mesas afuera, y me suponía que otras adentro, el me abrió la puerta y me indico que entrara, lo cual hice, y cuando entre vi que el lugar era, en efecto concurrido, pero no mucho, algunos clientes comiendo y varios empleado yendo de aquí para allá, y no solo eso, se podía notar un cierto aire de… calidez, casi hogareño, voltee a ver el chico cuando este se aclaro la garganta para hablar.
-se que no es muy lujoso ni nada, pero si quieres podemos ir a…-decidí interrumpirlo antes de que siguiera.
-no, no está bien solo… no estoy acostumbrada- y era verdad, no estaba acostumbrada a esto.
-Jajá hey, hola, como has estado chico, quien lo diría, tan pronto ya conquistaste a una chica, felicidades.
Mire al hombre que había dicho eso, era un hombre de mediana edad, calvo, con una cara regordeta, ojos cafés y que vestía con un delantal de cocina, presumiblemente el cocinero. El muchacho solo miro con una expresión neutra.
-no me mires a mí, mira a tu mano- volvió a decir el hombre. Voltee a ver mi mano, y ahí repare en el detalle de que seguíamos sosteniéndonos de las manos, ambos las soltamos casi como si estuvieran en llamas, el me dio la espalda un momento, mientras que yo solo me quede sosteniendo mi mano un momento.
-es… una amiga-dijo él. El cocinero no hizo más que abrir los ojos de la impresión, para luego reír un poco.
-vaya si hablas… creo que perdí una apuesta, pero recuerda, amigo ratón del queso, y aun así se lo come- honestamente no supe que fue lo que dijo, pero deduje que era parte de "la jerga de los plebeyos" como solía decir uno de mis tantos instructores en clases de etiqueta. El chico solo atino a darse en la frente con el dorso de la mano, mientras llevaba su cabeza hacia abajo.
-Oran…-dijo el muchacho con algo de impaciencia en su voz.
-bien, bien, la mesa de siempre, pero con dos platillos especiales, ya te los sirvo-dijo el cocinero mientras entraba de nuevo en lo que supuse era la cocina. Nos sentamos en una mesa algo apartada junto a unos percheros, el se quito la capucha y el pañuelo que cubría la parte inferior de su cara, y luego se ofreció a llevarse el mío, dude un momento antes de dársela, pero me quede con el pañuelo que cubría parte de mi cara, al menos así nadie me reconocería.
-¿y de donde lo conoces?- pregunte yo para iniciar una conversación.
-a Oran? Lo ayude un par de veces cuando lo necesitaba, cargar un par de costales de papas, y esas cosa- respondió el.
-¿ósea que lo conoces bien?-volví a preguntar.
-no, solo lo ayude un par de veces, es un tanto metiche, pero tiene buenas intenciones, generalmente- me respondió, sorprendiéndome un poco. Antes de que hiciera otra pregunta llego uno de los trabajadores con nuestras respectivas comidas, el comenzó a comer casi de inmediato, pero yo… tuve "dificultades" por decirlo de una manera. Además ¿donde se suponía que estaba la cuchara de ensaladas? ¿Y el tenedor para pavo? ¿Y la cuchara para…
-¿algún problema?-mire al muchacho que había parado de comer y me estaba poniendo atención.
-ahhh… no?-dije con algo de desconfianza, como decirle que no estaba acostumbrada a comer de forma tan… "simple", era obvio que sabia comer a la perfección, pero generalmente tenia a la mano una variedad de utensilios más especializados para cada tipo de comida. El solo se me quedo mirando un momento, antes de caer en un muy mal disimulado ataque de risa, eso solo hizo que me enojara y estrechara los ojos mientras lo veía, luego de que parara de reír se acerco un poco a mí y tomo los 2 únicos cubiertos que había, un tenedero y una cuchara, y corto parte de la comida, para luego juntarla con parte de otra.
-te lo pondré sencillo, corta y junta, así sabe mejor, ahora di "aaa"-dijo él, mientras abría la boca en señal de que dejara que me diera comida en la boca, cosa que no iba a pasar.
-no pien…-pero antes de que terminara de hablar, el me metió la comida en la boca, y la verdad si sabía muy rico, no era la comida "real" a la que estaba acostumbrada, pero era una combinación de comidas, algo que estaba prohibido en estándares de la realeza, todo debía comerse por separado y con un cubierto especifico, pero esto era algo totalmente nuevo, y mientras me dejaba guiar por el sabor, el me ofreció otra combinación, a lo cual esta vez sí le deje hacerlo, pero supongo que se dio cuenta de lo que hacía, ya que después se sonrojo, me supongo de la vergüenza, y me dio los cubiertos, el resto de la comida fue en silencio y tranquila, al menos hasta el postre, el no lo había pedido, pero yo sí, y no pude si no probar solo un poco, antes de darme cuenta que el me veía con una mirada seria y con los brazos cruzados, me tomo un poco descifrarlo, pero estaba comiendo UN postre, frente a alguien que hace dulce, así que decidí devolverle el favor y le ofrecí un pedazo, y como esperaba el se negó.
-esta delicioso, pruébalo-trate de convencerlo.
-Elsa no pi…- pero claro el tampoco me pregunto a mí, así que hice lo mismo que él, y solo se lo di en la boca, espere a que lo comiera.
-Está muy simple, le falta azúcar, no está lo suficientemente esponjado y además tiene mucha crema… pero necesitare otra muestra para comprobar mis análisis- dijo él, eso solo me saco una sonrisa, era orgulloso, pero creo que era una forma de decirme que le diera mas, lo cual hice, hasta que alguien se aclaro la garganta, voltee a ver quién era, y resulto ser el cocinero, que no me estaba mirando a mí, si no al muchacho, mientras hacia una especie de movimiento con las cejas, eso solo me confundió mas, aunque me sobresalte cuando oí que algo se estrellaba contra la mesa, y voltee rápido, era el chico que aparentemente o se había desmayado de repente o había decidido darse a si mismo contra la mesa, solo lo mire sorprendida mientras levantaba un poco la cabeza y miraba con una expresión asesina al cocinero, el cual seguía sonriendo. Más tarde, el pago, nos pusimos las capuchas y el su pañuelo también, y nos fuimos en silencio, mientras el cocinero parecía no quitarse la sonrisa del rostro, pero luego de caminar un poco el se detuvo.
-vuelvo en un momento- dijo él a mis espalda, voltee deprisa, pero extrañamente el ya no estaba, eso me pareció muy extraño. Espere un rato ahí, pero luego decidí ver un par de tiendas que estaban cerca y espere a que volviera mientras veía las mercancías.
-me pregunto que donde estará- dije mas para mí que para otra persona.
-detrás de ti es una buena opción- dijo una voz a mis espaldas, me voltee sobresaltada, era él, pero note que las pocas cosas habíamos comprado ahora las traía en la mano izquierda, y yo había notado que era diestro, pero supongo que se le había cansado la mano. Seguimos en silencio hasta pasar cerca de una tienda de vestidos, y me quede mirándolos un momento, y él lo noto.
-si quieres puedes probártelos, no tengo ningún problema- dijo con una voz bastante calmada.
-sí pero…
-esperar no es ningún problema para un esclavo, además créeme no hay problemas si quieres comprar uno, va por mi cuenta recuerdas?- dijo con una confianza, creo que pronto se arrepentiría, pero el lo dijo.
Para el momento en que entramos en la tienda, pedí algunos vestidos, tal vez uno a dos, no era muy exigente en cuanto al tema de los vestidos, aunque Anna por otra parte, ella probablemente compraría toda la tienda y aun así buscaría mas, eso me saco una pequeña sonrisa, pero para ese momento ya estaba dentro de lo que suponía eran unos vestidores, había dejado mi capucha con el chico, que estaba sentado en unas sillas cerca de donde estaba, supongo que la tienda estaba preparada, pero cuando me dieron los vestidos que había pedido, escuche algo que hizo que, prácticamente, me congelara, irónico recordando que el frio no me afecta.
-Su majestad- dijo una de las empleadas, eso hizo que dejara de respirar, "¿Cómo me habían descubierto?, es decir estaba más que segura que… un momento". Vi por uno de los lados del vestidor, no era a mí a quien se dirigían, si no ha otra persona, me enfoque más, y vi que no era nada más ni nada menos que Anna, la cual estaba usando su vestido de siempre, detrás de ella venia una chica de su misma altura, de pelo negro y corto, con unos ojos marrones, una nariz pequeña, boca pequeña, con pecas y que llevaba un vestido completamente naranja, la reconocí de inmediato, era Les, la embajadora de Carkeng, aunque se notaba que estaba algo asustadiza, lo cual resaltaba bastante estando al lado una persona tan segura y persistente como Anna, lo que si no pude evitar darme algo de lastima era el hecho que cierto recolecto de hielo estaba en la entrada de la tienda, ¿Cómo lo supe? Fácil, era la única persona que estaba cargando la exagerada cantidad de bolsas, supongo que eso era en parte mi culpa, aunque eran buenas noticias para la economía del reino.
Pero la sensación de miedo volvió a entrar en mí al notar que Anna estaba pidiendo unos vestidos y se empezaba a dirigir al vestidor donde estaba yo, que iba a hacer?, si salía Anna y todos los presentes lo sabrían o si no Anna entraría y me vería, sería el mismo resultado, pero…
-disculpe, SU MAJESTAD, pero hay una dama en ese camerino, así que si ninguna de las empleadas tiene la amabilidad de decirle que use otro vestidor, le pido humildemente que lo haga- dijo el chico, pero hasta a mi me sorprendió, no porque no tuviera miedo de decirle algo a Anna, creyendo que ella era la reina, si no la forma en la que lo dijo, casi parecía… disgustado.
-ah… es cierto su majestad, ya hay alguien usando este vestidor, pero hay otro justo al lado si lo desea- dijo una de las empleadas.
-oh ya veo, muy bien, por favor ponga los vestidos haya- dijo Anna.
-si su majestad- dijo la misma empleada, mientras iba en busca de los demás vestidos.
Eso me hizo respirar aliviada de nuevo, con suerte podría hacer que el chico me devolviera la capucha, que nos fuéramos si llamar la atención, y así estaría a salvo de nuevo, pero antes de que pudiera seguir con mis pensamientos, oí algo que me intereso.
-¿no crees que tenemos que tenemos ya suficientes vestidos y zapatos?- pregunto una voz tímida, supuse que era Les.
-tonterías, nunca se tienen suficientes vestidos y zapatos, además recuerda que estamos buscando un regalo para Elsa-dijo Anna
Lo primero me lo esperaba, pero lo segundo me cayó de sorpresa, ¿una sorpresa? Nunca me gustaron mucho las sorpresas, así que no sería malo quedarme un rato, solo para rectificar que sabría como actuar cuando me presentara el regalo. Y decidí que sería bueno quedarme un rato hay, pero tendría que concentrarme para que el aire no se enfriara, un rasgo que solo supe gracias a Anna, pero antes tenía que verificar que el chico no se estuviera arrepintiendo de esperarme, hasta a mi me pareció cruel, pero cuando lo vi, Kristoff se estaba sentando a su lado, supongo que con eso no se aburrirá, pero me pregunto, ¿Qué hablaran los chicos?
P.O.V Muchacho desconocido.
Genial ahora hay "sangre azul" en la tienda, lo que me faltaba, admito que hasta ahora todo iba como lo había previsto, pero nunca me gusto la idea de estar en un mismo lugar con alguien que se considerara más que los demás solo por tener padres alto rango, pero al menos es mas compresiva que los demás gobernantes que he visto, eso es algo a su favor, además…
-hola, soy Kristoff- dijo una voz a mi lado, lo mire de pies a cabeza, creo que estaba hablando conmigo.
-hola- dije con una voz seca, el arte de la charla casual nunca fue muy fácil para mí.
Hubo un breve momento de silencio entre nosotros.
-vamos a estar aquí un buen rato no?- pregunte yo con algo de fastidio, no me molestaba esperar a Elsa, pero si me molestaba tener que espera en un mismo lugar con alguien de la realeza.
-y que lo digas- dijo él, con el mismo tono de fastidio, por el numero de bolsas que había cerca de él supuse que lo estaban torturando.
-apuesta?- pregunte yo.
-cita, ¿cita?- el
-apuesta, ¿común?- yo
-realeza- el
-lo siento- yo
-no importa, ¿realeza?- el
-común- yo
-suertudo- el
-jeje, ¿tu o ella?- yo
-ella- el
-suertudo- yo
-¿tu?- el
-yo- yo
-jeje- rió él, luego vino otro momento de silencio, al menos hasta que extrañamente hablamos al mismo tiempo.
-puedo vencerte- voltee mi cara muy lentamente, para encontrarme con la misma mirada retadora en el, esto acababa de convertirse en algo muy interesante.
P.O.V Elsa.
Muy bien, prácticamente todo lo que había sucedido era la charla sin fin de Anna, apenas y pude saber más sobre la "sorpresa" que me tenia, pero bueno, era el momento de irse. Lo que no esperaba era que el muchacho no estuviera, ni tampoco Kristoff, eso me extraño, pero una de las empleadas vino y me dejo mi capucha a un lado, para luego decirme que el chico había salido junto con Kristoff, según ellos, a hacer algo rápido, pero al ver una multitud rodeando algo, supuse que ellos tenían algo que ver, así que salí, y en plena calle los encontré, estaban cada uno sentado en una silla, con una mesa de por medio, cada uno usando su brazo izquierdo para tratar de ganarle al otro en… ¿las vencidas? Pero que…
-VAMOS KRISTOFF TU PUEDES HACERLO!
No necesite voltear para saber de quién era ese grito, así que me hice a un lado y utilice mi capucha para que Anna no me viera, cosa que funciono, aunque también estaba el hecho que no parecía estar atenta a otra cosa que no fuera Kristoff y esa competencia sin sentido de quien era más fuerte, pero la competencia termino de manera abrupta, cuando, gracias al tremendo esfuerzo y presión que ambos estaban haciendo, la mesa no puedo más, y se rompió, y no hace falta decir lo que pasa cuando eso sucede en medio de una competencia de vencidas. Tanto Anna como yo nos acercamos a cada uno, procurando que ella no me reconociera y preguntamos si estaban bien, bueno más bien Anna pregunto, el lo descifro con la mirada.
-está bien Anna, estoy bien- fue lo que dijo Kristoff.
-eh tenido peores- dijo el muchacho.
-oye ¿podemos seguir junto con ellos?- pregunto el otra vez, yo lo tuve que pensar un momento, si íbamos juntos, corría mucho el riesgo de que Anna me descubriera, pero eso me ayudaría a saber cual era el regalo de Anna.
-¿por favor?- volvió a decir él, y con eso me convenció, aunque la curiosidad no era algo nato en mí, esta vez pudo más, así que asentí.
-SI!- dijo él, para después ir a donde estaban las bolsas de Anna y empezar a recogerlas, eso no me lo esperaba.
-¿qué haces?- pregunto Kristoff.
-sencillo, una buena forma de demostrarte que puedo vencerte es cargar más cosas que tu, por más tiempo, así que eso pienso hacer- dijo él, mientras echaba encimas varias de las bolsas más grandes.
- o no, yo puedo cargar más cosas, Anna compra todo lo que puedas y dámelo a mí, no pienso dejar que me venza- dijo Kristoff, mientras iba al lado del chico y empezaba a cargar las cosas de Anna.
El resto del tiempo fue, básicamente, de chicas, bueno de Anna y de Les, tuve suerte y lo único que necesite fue mantenerme a cierta distancia de Anna, ya que estaba completamente concentrada en Les, supongo que ese era el plan que tenia sobre mejorar las relaciones con Carkeng, había que admitir que era algo ingenioso, pero tendría que pedirle de donde había sacado la idea, los chicos por otra parte… bueno fueron algo diferente, aun no entiendo cómo, después de un par de palabras, un concurso innecesario de fuerza y una competencia igual de inútil de resistencia, se habían convertido en los mejores amigos, pero supuse que era cosa de hombres, después de algún tiempo, Anna dijo que era suficiente por ese día, y con algo de resignación, el muchacho le entrego todo a Kristoff, excepto lo que había comprado para mi, y aun con todo ese peso, Kristoff lo único que hizo fue sonreír como si le hubieran dicho que era rico o algo parecido, nosotros seguimos paseando por un rato mas.
Cuando ya casi estaba atardeciendo, el me dijo que lo siguiera, cosa que hice sin preguntar mucho, pero me sorprendió fue que al estar frente al castillo, se detuvo.
-¿Qué pasa?- pregunte yo, si estaba mucho tiempo ahí, alguno de los guardias o tal vez los sirvientes me reconocerían.
-bueno vengo a dejarte en donde vives- dijo él con total naturalidad, eso hizo que abriera los ojos hasta más no poder. ¿Lo sabía? Entonces ¿porque no había dicho nada? ¿O había estado esperando algo? Quizás…
-ah y ¿podrías quitar las nubes de invierno? Me gustan las noches con luna.
-porque...- fue lo único que pude decir, quería saber el porqué no había dicho nada, pero él se adelanto.
-para cuando venga a buscarte-dijo él con la misma naturalidad.
-¿buscarme?- cada vez estaba entendiendo menos a ese chico.
-si
-¿Para qué?- que pasaba por la mente de ese chico?
-para nuestra segunda cita.
Eso me causo una confusión, es decir, se suponía que primero yo tenía que tener una cita con él, y luego el conmigo, y lo único que habíamos hecho era pasear juntos, tomarnos de la mano, aunque no se si se podía contar con el hecho de que fue necesario, habíamos comido juntos, me había comprado cosas… habíamos…. tenido una cita…... ¿acaso me había engañado? Porque sentía que me había engañado, pero antes de que pudiera decir algo.
-ah y me llevare las cosa que compraste, no sé si tendrás inconvenientes dentro del castillo o con la reina, pero si no los tienes, dímelo hoy en la noche, y mañana estarán frente al castillo, sin falta- dijo él, aun seguía con el mismo tono.
Muy bien ahora si me tenia confundida, acaso no sabía que yo… pero claro parecía que me estaba conectando en combo, ya que antes de que dijera algo, con una rapidez impresionante, tomo mi pañuelo, lo puso en mi cuello, y se acerco a mí, para darme un beso en la mejilla, lo cual me dejo fuera de línea, era algo…... diferente.
-te vengo a buscar unas horas luego de que anochezca, nos vemos esta noche- dijo él, mientras se despedía con una mano, y se llevabas las cosas que había comprado.
Yo por otro lado me había quedado de piedra en el lugar, sabía que eran los besos y todo, no se podía esperar que no lo supiera, pero saber que era y sentir uno, así fuera en la mejilla, eran cosas muy distintas, y además no era el primero, Anna ya me había besado en la mejilla, pero esto era…... nuevo. Mientras me tocaba la mejilla solo podía pensar que yo había ganado, eso estaba claro, pero, aun no sé cómo pero el... me había vencido. Esto era algo muy interesante.
Y ahora que tocara? bueno esta historia seguira... en el siguiente capitulo (acepto sugerencias)
