ATREVETE A MI – CAPÍTULO 12
Tres amigos se encontraban en el mismo bar que trabajaba uno de ellos mientras se bebían una cerveza y dos de ellos se reían del papelón que había vivido la amiga de ellos.
- no puedo creer que no hayas corrido por ella - decía Jake – no te enseñé que acaso a una dama se le trata con cariño? – dijo el amigo divorciado – me extrañas, hija
- fue todo tan rápido, además Keyla no me dejó hablar – dijo mientras continuaba bebiendo – y de hace dos días que no me habla, me ha mandado dos mensajes de texto donde me deja claro "no la necesito hoy, saludos" ni siquiera me tutea ahora… - continuaba bebiendo – después de la noche que vivimos pensé que las cosas serían distintas pero no ha sido así…ahora ella piensa que solo fue sexo por una noche
- deberías armarte de valor e ir a hablarle – dijo Finn – tú eres buena para esas cosas …ok, eres pésima para esas cosas pero no te queda otra opción
- tienes razón… - dijo Marceline – iré a su oficina - se levantó y decidida tomó la decisión
- así aprovechas de usar el estetoscopio – dijo Jake
- cuál es tu problema? – dijo Marceline indignada – estás loco – a lo que su amigo se puso a reír
Frente a una computadora se encontraba Bonnibel mientras miraba unos exámenes, los estudiaba cuidadosamente mientras ciertas imágenes se venían a su cabeza.
Me siento profundamente estúpida, pensar que sentí que podía rehacer mi vida con una niñita de 25 años, que podríamos cuidar juntas de Morita y que yo por fin podría revelarle al mundo que era lesbiana, que siempre lo había sido y que mis estúpidos intentos de ocultar lo obvio, habían por fin desistido. Pero ¿realmente era posible eso? Claro que no…Marceline es solo una chica que busca divertirse conmigo…sé que tan fea no soy, algo de juventud me queda y supongo que debe ser atractivo salir con una doctora que usa un…estetos…Ya estoy hablando como Lumpy, por Dios! En fin, creo que debo volver a mi vida rutinaria porque en realidad Marceline me está dando más dolores de cabeza que cualquier otra cosa.
La puerta se abrió y vio frente a ella a uno de sus mayores tormentos.
- qué haces aquí? – preguntó Bonnibel
- trabajas aquí, es obvio que vine a verte – dijo la joven y se sentó en la silla frente a su escritorio – a juzgar por tu cara terminaste con tu novia jardinera de alta sociedad
- si lo dices por Marceline…sí, terminamos – dijo Bonnibel algo triste, pero ya no quería seguir fingiendo algo que no podía hacer – terminamos hace dos días
- cómo estás? – preguntó Fionna mientras la miraba – hace tiempo no te veía tan encantada con alguien
- no muy bien, pero ya se me pasará – dijo mientras no le quitaba la vista al computador – sabes? Estoy ocupada así que si quieres reírte en mi cara, hazlo rápido y lárgate por favor
- no quiero eso Bonnibel, sabes perfectamente lo que quiero – la miró desafiante
- ah, sí? Pues no tengo idea, dímelo – dijo la peli rosa
-a ti…. – dijo directamente Fionna – te quiero a ti…
- bueno, esa fue una decisión que debimos tomar hace ya bastantes años pero no lo hicimos ¿alguna otra sugerencia? – dijo Bonnibel
- de verdad quieres a esa niña? Qué tiene? – preguntó la rubia – tan bien lo hace acaso?
- bueno, eso es algo que me tiene que interesar a mi, no a ti – dijo sonriéndole, en parte le gustaba que Fionna aún se pusiera celosa
- Bonnibel… - Fionna se levantó de su asiento y se sentó en el escritorio frente a Bonnibel, tomó su mano – Bonnibel sé que dices eso para ponerme celosa, y lo conseguiste…pero te estoy hablando en serio – explicó la rubia – yo te quiero…
- yo también te quiero Fionna…y te quiero como no tienes idea – le sonrió sinceramente
- entonces? – preguntó Fionna
- entonces nada, lo nuestro fue hace ya mucho tiempo, lo nuestro se acabó el día que no fuimos valientes en asumir lo que sentíamos frente al mundo…eres la tía de mi hija, ese es el único lazo que guardaremos eternamente – sentenció la doctora
- no nos neguemos la posibilidad – dijo Fionna quien se inclinó a los pies de la peli rosa y tomó su rostro – yo sé que en esa sonrisa de angel todavía hay intenciones de volver conmigo
- Fionna para… - pidió Bonnibel. Tanto tiempo había querido tener así a Fionna pero ahora no podía pensar en algo que no fuera Marceline y eso le daba rabia, porque Marceline estaba lejos de estar en la misma situación que ella, de querer buscarla, de quererla para ella.
- No quieres que pare – susurró Fionna muy cerca de su oído.
La puerta se abrió y ambas se levantaron de sus asientos, nerviosas de quién era. Ambas quedaron mirando algo estupefactas a la jardinera, quien no tenía que ser una experta en relaciones humanas como para entender que había interrumpido algo: ¿un beso, un abrazo, una reconciliación quizás?
- lamento interrumpir – dijo Marceline quien sintió que se le encogía un poco el corazón. Bonnibel al verla tan seria se preguntó ¿se había puesto celosa? Eso no podía ser cierto – solo…solo venía a… - Marceline sentía que no podía articular otra palabra – olvídalo, no quise interrumpir – y tras decir esto salió prácticamente volando de la oficina.
Comenzó a correr por el pasillo hasta llegar al ascensor, apretó el botón que daba directo a la salida más cercana y sintió como su corazón latía fuertemente, sentía una presión indescriptible, parecida a mil abejas pinchando su corazón. No quería ponerse a llorar como una niña pequeña, no quería sentirse débil, no quería sentir que había caído en el estúpido juego de su jefa, pero era lo más certero. Camino un par de cuadras cuando de pronto sintió que un auto la estaba siguiendo: Era Bonnibel, quien tocaba la bocina y le gritaba que se subiera al auto, la joven la quedó mirando con una suerte de odio y pena, pero accedió a subir al auto, suspiró un poco y se puso el cinturón de seguridad.
Ninguna dijo nada hasta que llegaron a un lugar donde Bonnibel pudo estacionar el auto.
- no deberías salir así…me pone nerviosa – dijo Bonnibel algo agitada – ni en urgencias he sido tan rápida como ahora… - explicó – qué querías decirme?
- nada importante – dijo Marceline quien miró por la ventana – está linda la tarde. Tuvo un buen día laboral?
- Marceline…qué ocurre? – preguntó Bonnibel
- quería explicar lo que sucedió hace dos días… - la quedó mirando – pero por lo que acabo de ver no tengo nada que explicar
- Fionna y yo solo estábamos hablando… - explicó la peli rosa – y tú y Keyla se estaban besando
- y desde ese momento usted no me habla más que para decirme que no trabaje
- deja de tratarme de usted, me haces sentir vieja – dijo Bonnibel
- y usted a mi demasiado joven – dijo mientras volvía a mirar por la ventana – no quiero continuar con este estúpido trabajo de fingir ser su novia
- de hecho hoy le dije a Fionna que habíamos terminado – explicó la peli rosa
- entonces no tenemos nada más que decir – dijo molesta, abrió la puerta del auto y se bajó, posterior a eso la peli rosa también lo hizo
- Marceline estás actuando como una niña – dijo Bonnibel molesta
- yo estoy actuando como una niña? – le preguntó la peli negra – yo estaba en perfectas condiciones haciendo mi vida, cuando usted apareció diciendo que fuera niñera, después que fuera su novia, ahora que soy su ex novia, yo soy la niña? Admita que me contrató porque quería tenerme cerca! – le terminó gritando
- y si fue así, qué tiene?! Tú aceptaste ser mi novia! – la miró molesta – y deja de tratarme de usted! – la agarró de la nuca y comenzó a besarla. La peli negra intentó zafarse pero los labios de la doctora eran demasiado tentadores que ya no pudo resistirse más. Se comenzó a inundar de aquellos exquisitos sentimientos que le propinaban sus besos. La peli rosa la apoyó en su camioneta y continuó besándola pero ya no de manera tan salvaje, ya no sentían rabia sino que amor, un cariño especial que hacía que los corazones de ambas latieran al compás. Bonnibel se separó y la miró sonriendo sin embargo las palabras de Marceline no fueron muy alentadoras.
- si quieres ser feliz con Fionna selo – dijo Marceline
- pues te digo lo mismo contigo y Keyla – le sonrió con pena – disculpa, no quise gritarte, estamos haciendo un gran papelón
- y claramente no quieres actuar como una niña – dijo mirándola con algo de rabia – lamento que tuvieras que rebajarte a mi nivel
- contigo no se puede – dijo Bonnibel – sabes? No tengo nada con Fionna, estábamos hablando y ella realmente quiere que nos demos una oportunidad pero…adivinas? No puedo sacarme de mi cabeza - a lo que Marceline la quedó mirando – estoy confundida…y sabes…no lo sé, tomar el auto tan rápido y correr por ti ha sido lo más adrenalinico después de parir a Morita – se rió – pero no lo sé, me haces sentir viva, Marceline, me haces sentir mujer
- no quiero molestarte – dijo algo tensa – solo quería decirte que el beso que viste efectivamente fue un beso pero…es que es complejo – intentaba explicarse – Keyla es mi ex…y hasta que te conocí, mi intención era volver con ella…
- y lo sigue siendo? – preguntó Bonnibel esperanzada
- no… - la quedó mirando – ella solo fue a verme y me besó y bueno…yo fui estúpida y no reaccioné – la quedó mirando – pero respecto a ti tampoco quiero que estos sentimientos crezcan – explicó la peli negra – tú me gustas mucho – se sinceró provocando un rubor notorio en la mayor – de verdad me encantas
- tú a mi – dijo y posterior a eso tomó su mano y se apoyó en su pecho – Marceline estaba muy enojada contigo…
- quería hablar contigo…pero me daba miedo que no quisieras hacerlo – la quedó mirando y besó sus labios
- de verdad tu ex novia no representa un peligro para mi? – la miró de forma posesiva
- no más de lo que representa Fionna para mi – dijo haciéndole notar que el problema no solamente era Keyla
- entiendo… - la miró - hablaré con ella… - volvió a besar sus labios – Marceline…puedo pedirte un favor?
- no otro trabajo, por favor – le sonrió – con ser jardinera y tu novia por contrato me basta…bueno, ahora ex novia por contrato – se burló
- no, es algo no tan difícil – explicó Bonnibel
- bueno dime – la quedó mirando a los ojos
- no me sueltes nunca – tomó su rostro y besó sus labios, en ese momento se sentía libre y desde ese momento quería pasar el resto de sus días junto a Marceline.
A lo lejos una peli rubia tomaba fotos a las escenas que había presenciado y con mucha rabia las mandaba a una destinataria que estaría feliz de ayudar a destruir a la nueva pareja del año.
Hola! Espero que les haya gustado este nuevo capítulo de "Atrévete a mi". Lamento mucho la demora T_T pero estaba en período de exámenes en la universidad así que prácticamente no tenía tiempo libre. Si les gustó mi historia no olviden comentarla y decirme qué les pareció. Saludos y de antemano muchas gracias por tomarse el tiempo de leerla.
