Nota de Autor: Agradezco muchísimo los reviews, me ayudan a evaluar la historia y corroborar el estar llevándola del modo que quiero.
Igfield, comentas como todo un profesional. xD gracias por la apreciación.
Espero les guste este capitulo y les cuento que ya tengo el que sigue casi listo. Viene acción seria!
Recordatorio: Estos personajes no son míos bla bla bla ... Son de la Capcom y son sexys.
Capítulo 4:
Bajo Perfil.
El bar fusión Banzai ubicado en el sector chino de la ciudad era concurrido incluso en días de semana. La gente se aglomeraba en torno a las mesas de "banquetes especiales" y disfrutaba de la tentadora oferta de comer bocadillos servidos sobre una mujer desnuda. Aquello era interesante a su modo aunque, todo el entorno le diera un matiz casi vulgar.
Las luces refulgían en colores vivos y la decoración era extravagante. Damas con un maquillaje que emulaba una versión mala de las geishas y vestían precariamente, desfilaban llevando tragos y comida. Los clientes masculinos eran más abundantes que las mujeres aunque muchas disfrutaban invariablemente la calidad exótica del ambiente. En especial una, que observaba divertida todo esto desde la barra, el panorama a su espalda se reflejaba en un gran espejo tras las botellas frente a ella.
Vestía un conjunto de falda corta lisa en color vino y una blusa negra de lentejuelas, atada al cuello, que caía con fluidez sobre su silueta dejando al descubierto gran parte de su espalda, era de esa clase de prendas que se usa sin sujetador pero a ella no le hacía falta. Unas sandalias rojas de tacón alto, atadas al tobillo completaban su atuendo junto con una bisutería simple de zarcillos largos en tono rubí. Llevaba el corto cabello negro peinado como de costumbre y los labios perfilados en rojo.
Muchos hombres habían tenido que parar ante ella esa noche, era casi criminal pasar a su lado sin darle una mirada, pero el fin de todos había sido el mismo, un cortes rechazo y quizás una sonrisa. Ada esperaba por alguien.
Hacía dos noches ya de su encuentro con Wesker y algunos planes y modos inevitablemente habían tenido que cambiar. A último momento en el ascensor se había dado algo que definitivamente no esperaba…
- Flash Back -
Wesker se introdujo al ascensor con una prisa comedida pero no menos amenazante, su cuerpo se apeó frente al de Ada tras hacerla retroceder hasta dejarla contra el espejo. Esta contuvo desde reclamos hasta preguntas y solo se limitó a observarlo. El varón parecía sostenerle la mirada aún a través de los cristales polarizados, la respiración "suave" de ambos tan cerca uno del otro, era el único sonido que resquebrajaba el silencio de la expectación. El mayor introdujo la mano en su saco y luego fue subiéndola aproximándola al rostro ajeno, cuyos orbes seguían fijos en los de él. El cuerpo de Ada se tensó lo necesario para reaccionar y luego escuchó un tintineo conocido junto a su mejilla.
- Debes ser más prudente. – Recomendó con voz profunda aquel que sostenía en su mano un llavero con el par de llaves que correspondían a su habitación en la pensión. Sin lugar a dudas la recomendación sonaba más a advertencia.
Ada tomó las llaves en un rápido y sutil movimiento.
- Vaya descuido…- musitó sin rastro de asombro introduciéndolas en su bolsillo, observando al hombre acomodarse a su lado tal como lo haría un extraño al ocupar un espacio en el ascensor.
El rubio le extendió de vuelta una mano ahora enguantada, en la que sostenía un boleto de avión. Ada le miró de reojo al tomarlo, él mantuvo la vista al frente hasta que el ascensor se detuvo en otro piso anterior a la planta baja. Las puertas se abrieron y él se bajó dándole a ella una última mirada sin nada más que agregar antes de marcharse.
La fémina miró sus llaves en cuanto estuvo sola.
*vaya descuido*… murmuró ahora para sus adentro.
- Fin del Flashback -
Dio un trago a su daikirí de Jengibre y se relamió los labios mirando su reflejo en el espejo. Le agradaba creer que no era ninguna tonta.
La música era sensual y la nube de aromas deliciosa, los halos dorados y rojizos dibujaban siluetas e iluminaban los cuerpos en la pista, el tiempo parecía flotar sobre todo aquello aunque no estaba allí precisamente para disfrutarlo. Una mano estuvo junto a la de ella dejándolo una tarjeta cerca.
- Deberías ser modelo – Habló el hombre recién llegado. – Tienes una piel impecable. – vestía de traje aunque en un color gris más parecido al negro desgastado, por dentro camisa blanca, chaleco beige y corbata de seda. El cabello caoba corto, con un principio de canas en las cienes y los ojos de un azul cobalto. Delgado y no muy alto, aun así poseía un porte casi aristocrático.
Ada sonrió y el varón tomó asiento en la banqueta junto a ella ordenando un whisky.
Aaron Kidman era su nombre aunque en cuestión de identidades ciertos aspectos no eran tan importantes. "Su contacto" era como le conocía aunque las reuniones fueran tan poco frecuentes como las de ella con el mismísimo Wesker cara a cara. De conocerlo no llevaba mucho pero de comprobarlo sí. La compañía ante la que ambos llegaban a rendir cuentas era tan cumplidora como discreta y los dos tenían un gusto "simple" por la información. Aarón miró a la mujer ofreciendo una disculpa silenciosa y esta asintió sin esconder la gracia que le causaba aquello.
- No ha sido de la mejor selección esa frase – murmuró la dama disimulando la sonrisa con otro trago al cocktel. El varón bajó la cabeza, humillado e inspiró profundo decidido a no mirarla de nuevo. No era su culpa que tras la última comunicación con ella, le hubieran asignado esas palabras claves para localizarla en el bar. Cosa innecesaria pero de rutina.
- Pasemos a lo que nos concierne… - Empezó arreglándose la corbata y luego mirando a su alrededor, aquel no era su ambiente.
- He tenido que taponear todo resquicio de comunicación y borrar otras tantas cosas, dejé un par de aspectos "descuidados" inocentemente a fin de no parecer tan limpia… - le interrumpió súbitamente mirándolo a través del espejo – Al fin y al cabo, una mujer como yo jamás está impecable.
El contacto buscó en su bolsillo un estuche y sacó de él uno lentes bifocales, al parecer los necesitaba para leer el mensaje que acababa de llegar a su celular.
- Mi mujer va a matarme. – murmuró lo que parecía ser más un pensamiento.
- Sí, es algo tarde ya… - Le recordó Ada avergonzando al hombre de vuelta por haberlo oído. – Por eso no tengo novio. – Musitó poniendo su mejor cara de condolencia.
Aarón guardó el móvil e hizo una seña al barman para que le llenara el vaso de whisky que había bajado de un solo trago, Ada aprovechó para pedir otro daikiri. Un grupo de jóvenes pasó tras ellos haciendo mucho jaleo, al parecer emocionados por conseguir una de las mesas especiales, de cerca les seguían un par de camareras y una tercera se aproximó al varón con la misión de sugerirle servicios especiales, que este rechazó escandalizado. La mujer que le acompañaba rodó los ojos.
- No eres bueno disimulando.
No había rastro de reclamo en el comentario, pero el caballero la encaró con el rostro rojo por tercera vez en esa noche.
- No, no lo soy, esto no es lo mío. – Su voz traslucía la incomodidad que le atormentaba. Se quitó los lentes y los guardó cuidadosamente en el estuche.
- No era una pregunta, eso se nota. – Se mofó de vuelta la agente sorbiendo de su trago. – ¿Entonces?
Anoche violaron el sistema y accedieron a los datos. – Era mejor pasar a lo que les correspondía propiamente para aquella reunión. – No fue un pirateo común definitivamente, se saltaron muchas defensas informáticas como si supieran que todas incurrían no más que en la farsa de una tapadera. - bebió del whisky mirando sobre su hombro por precaución. Ada lo seguía mirando gracias al espejo. – Por suerte pararon casi llegando al final de los niveles defensivos y logramos desviarlos a la dirección de un corrupto de modo que eso justificara el exceso de protección anterior. - Hizo una pausa mirando el brillo de la pantalla del celular en el bolsillo de su saco. Suspiró resignado al saber de quién era el mensaje recién llegado. – Igual estoy jodido. - Trago grueso y continuó ahora mirando a la mujer. – Tenemos una idea de quien lo hizo.
Ada continuó dándole el perfil y bebiendo de su trago con expresión relajada.
- Lo peor es que la transgresión fue desde tu dirección. ¿Comprendes?- inquirió con insistencia mirando a la mujer, quien por todo gesto asintió en señal de que lo estaba escuchando. – Están pisándote los talones Wong.
- O puede que esté mirando justo a donde tiene que mirar, al fin y cabo lograron desviarlo. – Replicó en tono pausado mirando de reojo al caballero – Por eso les avisé.
- Sabemos lo que debemos hacer y celebro tu astucia para lo que tengas el talento tú de ejecutar, pero….- acabó su whisky de un trago y carraspeó sintiendo el picor en la garganta – …Se te solicita el ir con cuidado y especialmente…- Se volvió hacia ella mirándola con seriedad – El ganarte su confianza.
- Entiendo. – Pronunció por toda respuesta acabando su trago también.
Un hombre definitivamente ebrio se aproximó a la barra aplastándose junto a Ada y mirándola con ojos deseosos, no demoró en soltar una sarta de piropos en el lenguaje enmarañado de la borrachera, invitándola o más bien rogándole que se fuera con él. Aaron que contemplaba la escena perplejo, no supo si intervenir o no hasta que Ada comenzó a hablar literalmente en chino haciéndole creer al pobre muchacho que no le entendía ni una sola palabra. Al cabo de un rato de miradas suplicantes y señas de incomprensión, el chico se marchó despechado, tambaleándose.
- Les contactaré apenas pueda. – comunicó ella en cuanto todo se normalizó a su alrededor. – Wesker me enviará a otro lado.
El hombre la miró luciendo preocupado y Ada le regresó una mirada tranquilizadora.
- No puedes encariñarte tan rápido ni sonrojarte tanto, Aaron. – musitó con ese dejo sutilmente burlón que al otro lograba avergonzarlo e indignarlo al mismo tiempo. El aludido desvió la mirada perdiéndola con disimulo en el trasero de una de las camareras. Ada más por diversión que otra cosa, le echó una ojeadita también calculando que clase de ropa interior tendría.
- Hilo... – El hombre viró el rostro hacia ella sin entenderla muy bien. – En el trasero de la chica… – hizo un ademan sutil con la mano y luego arqueó la espalda estirándola. Pasar demasiado rato en esos bancos no era cómodo. – Aunque no tiene una caída muy natural… - murmuró notando como el hombre enrojecía de vuelta al verse descubierto. – Es operado. – Aseguró volviendo la atención a su trago y apretando discretamente los labios para no reírse. Su compañero era un hombre de modales y moral de antaño, con un rostro fácilmente descifrable, lo cual lo hacía inútil para el juego de póker y el trabajo de campo como agente.
- ¿Burlarte de mí es el modo que tienes para encubrir tu miedo? – preguntó con exasperación el caballero.
- No, es el modo que me facilitas para seguir viendo tu cara colorarse. – Incluso eso logro traer de vuelta los colores al rostro del varón que decidido a no caer más, comenzó a inspirar profundo y luego optó por salpicarse el rostro con el agua de los hielos que se habían descongelado dentro de su vaso.
- Ada…- pronunció con firmeza luego bajando la voz – Existe una alta probabilidad de que el arma de Wesker esté puesta tras tu nuca. Él no se fía del todo en ti.
- Y no debería… - La mujer le dedicó una mirada afilada y una sonrisa ladina – A veces ni yo misma logro fiarme de mi.
Dar una impresión de indiferencia era siempre la mejor manera de despistar a quien quería generar el miedo y a veces al miedo mismo. Solo funcionaba cuando la actuación era realmente creíble, y para tales efectos, era necesario vivir de dicha actuación lo que solo conseguía crear un abismo entre el que interpretaba y los demás. Pero la selección de papeles siempre era algo grande y ese detalle componía no más que uno de los matices que los conformaban. Si bien Ada no parecía propensa al escudriño de sus temores, la imagen del arma de Wesker tras de sí, apuntándole a la nuca sabiendo que su propia velocidad humana era poco probable que superara a la de aquel dedo, no podía resultarle más "familiar", como si esperara que en algún momento no solo él, sino cualquiera que pudiera aproximársele lo suficiente tuviera la capacidad de hacerlo, amenazarla, herirla, quizás matarla. La muerte en sí era muy común, pero cogerla con la guardia baja era otra cosa.
Aaron mas bien cansado, sin poder inyectarle tan si quiera un ápice de su preocupación, se puso de pie dispuesto a marcharse, un hombre chocó contra él para posicionarse junto a Ada y empezar a expresar en chino… su admiración por la mujer y su deseo por llevarla a bailar. El agente se frenó en seco de nuevo descolocado mirando alarmado a la mujer que bien podría pasar como un faro para los insectos en una noche oscura.
- No puedo entenderle… lo siento. – se excusaba mirando al nuevo extraño que seguía expresando en chino su deseo de hablar con ella y aseguraba haberla oído hablar en chino también, a lo que la mujer con una de sus sonrisas, negó luciendo apenada por el mal entendido. Pronto el chico se apartó desilusionado. Otro más de esa noche.
- Tómalo en serio Ada…- Recomendó con una severidad paternal el caballero, antes de marcharse agitando una mano conforme se alejaba y mirando de hito en hito a los cuerpos danzantes y a las muchachas de las mesas especiales. Ada no respondió y tan solo le siguió con la mirada antes de volverla al frente, al espejo.
Sabía lo que había ocurrido… Esa decididamente estrecha cercanía en la mesa, la respiración sobre sus labios y de pronto ese sutil roce. Recordarlo ponía una sonrisa ladina en sus labios que despacio se iba esfumando. El hombre tenía agallas y manos rápidas, tomó sus llaves y logró copiarlas en ese preciso instante. El conocía el lugar donde estaba habitando, él lo visitó y ella lo estaba esperando así que deshizo toda evidencia y dejó solo resquicios aceptables en su perfil.
*Él buscó y encontró… una versión de la verdad…*
Era precavida… y él también y ahora sabía que ese lugar donde estaba no era seguro, pero podía fingir no tener idea. El papel de tonta también sabía actuarlo.
Miró sus manos y entre estas había servido otro trago, subió la vista hacia el bartender y este le señaló con la mandíbula de donde venía el obsequio. Al otro lado de la barra un hombre barbudo de amplio pecho y porte militar alzó la mano y saludó. No estaba mal, pero de ahí no iba a pasar. Le dedicó una sonrisa y se levantó del taburete… la noche era "joven" pero sabía lo que ocurriría si se atrevía a meterse en la pista de baile y ya era hora de algo de paz.
Inspiró profundo al estar ya en "casa", el aroma a té le seguía desde el corredor que conectaba con la vivienda propia de las señoras y por alguna razón ajena a sí misma, le complacía particularmente. Dejó su bolso a un lado y extrajo el puñal en el liguero bajo la falda, así como una diminuta arma de fuego arrojándolos luego a la cama.
A paso cadencioso se deslizó por la habitación estirándose como felino.
- ¿Dónde está..? – susurró buscando un espejo de mano que dejaba siempre sobre la mesilla donde estaba el televisor. Lo consiguió en el suelo y se miró en el peinándose el cabello con los dedos, paseándose aún por la habitación distraídamente.
- Bingo. – Murmuró dando con la cámara. Un diminuto dispositivo que resplandecía para los ojos diestros en la esquina superior de la ventana. Ada relamió sus labios y deslizó la mano hasta su propio cuello masajeándolo por un costado. Entonces ¿así iba a ser el juego ahora?.
Una luz titiló en el tablero llamando la atención del operador, sus dedos maniobraban rápido sobre el teclado al tiempo en que revisaba diversos informes y desechaba carpetas y casos que le parecían sin provecho. Sus ojos cayeron sobre la lucecilla y pasaron de ella sin darle mayor importancia. El hombre tecleó algo más por unos segundos, en otro teclado, con lentitud buscó un botón en específico y lo presionó, al instante se encendió un monitor a su derecha. La imagen en el mismo no era tan nítida como habría de esperarse pero era muy clara. Podía observarse a una mujer ataviada con una minifalda y un top con buen escote trasero, pasearse mientras se miraba en un espejo pequeño. Rozada sus cortos cabellos con la mano y luego la llevaba hasta su cuello ejerciendo presión sutil en la base.
Wesker pasó la mano frente a dicho monitor y arrastró la imagen hasta el central. Las luces de la habitación, de la escena, se reflejaron en su rostro sacándolo de las tiniebla continuas de los fondos negros de las pantallas de códigos encriptados.
Entrelazó los dedos colocando los codos sobre el escritorio, siguiendo la escena con atención, inclinándose al frente en una postura de concentración. Para ese momento la mujer estaba soltando el lazo de las delgadas cintas que ataban el top a su nuca, de espalda a la cámara lo dejaba caer mostrando la porción oculta de su límpida piel, la espalda baja, en conjunto, la forma esbelta de su parte superior y la pronunciada curva en la cintura. Poco a poco bajó el cierre de la falda…
El hombre que seguía la escena de cerca, frunció el entrecejo dejando salir lentamente el aire que inconscientemente había contenido.
De vuelta a la pantalla, la imagen inalterada mostraba como la prenda comenzaba a deslizarse también por esos contorneados muslos, descubriendo unas bragas de color oscuro y encaje en los bordes, que se ajustaban perfectamente a la redondez de su…
La imagen se desvaneció.
El dedo del varón se apartó de la tecla de mando tras presionarla y durante un instante su rostro estuvo completamente a oscuras, estático en las sombras se ajustó los lentes removiéndose luego en su asiento. Un monitor a su izquierda comenzó a arrojar cifras y códigos que llamaron su atención, pero sus ojos volvieron a la pantalla anterior como si la escena aun estuviera allí. Esbozó una sonrisa que luego se torció en un rictus de irritación. La humanidad aún latía en su interior volcando su cuerpo a reacciones que aunque pocas veces manifestaba, procuraba ignorar a fin de centrarse en asuntos mas importantes.
En ese momento, un cosquilleo se había instalado en su región baja haciendo mas ajustado su pantalón.
