Nota de Autor: Pero que desastre! no me había fijado que esto había quedado con un millón de códigos raros! nadie me dijo nada tampoco D: ... chicos, esto lo escribo para ustedes, no para alienigenas. (?)xD así que cualquier anomalía, informenme porfa.
Bueno ARREGLADO.
Espero que les guste, no ha sido fácil... mas espero que les resulte fácil ubicarse y entender todos los acontecimientos xD sino, díganme, critiquen y comenten!.
Capítulo 5:
Inserción.
18:37 pm. Alaska costa occidental.
Instalaciones de RodrickPharma.
Un núcleo pequeño derivado de una mediana compañía aún no destacada en el C.F.G. (Consorcio Farmacéutico Global). La base principal se localizaba en Rusia pero se harían las pruebas iniciales en los laboratorios adyacentes en Norte América.
Tras la caída de Umbrella, la competencia entre farmacéuticas era sanguinaria. La recolección de información y muestras, la experimentación, eran los platos servidos cuya degustación primaria y saboreo exitoso, aseguraban el incremento de los ingresos y la expansión y a pesar de los esfuerzos de la B.S.A.A los casos de Bioterrorismo seguían existiendo en el mundo con cada formula nueva o existente, puesta en venta en el mercado negro.
- Hay fiesta para rato… - Ada miró su reloj e inspiró profundo. – Pero no para mí.
El ducto de ventilación era una caverna helada que albergaba su efigie, estaba a unos tantos metros por encima del nivel del laboratorio pero ese era definitivamente el mejor camino para llegar.
Se arrastró con cuidado unos metros más sintiendo el entumecimiento sacudirse de sus músculos. El frío parecía el mayor obstáculo para su misión, que consistía básicamente en entrar sin ser vista, tomar las muestras y borrar todo registro de su visita antes de dejar el regalo.
Aquel laboratorio era una instalación clandestina en medio de una planicie que para la fecha se hallaba cubierta de nieve, a pesar de los esfuerzos por parte de la seguridad fronteriza, había una buena comunicación costera a través del Mar de Bering lo que facilitaba el transporte de equipos desde la casa base en Siberia, el asunto de la vigilancia siempre podía franquearse con la cantidad adecuada y los contactos correctos.
Por su parte, saltarse la vigilancia dependía de su capacidad para ocultarse y su rapidez, jugaba a su favor que el complejo no era realmente grande y parecía más bien un espacio improvisado, un enorme galpón hacía las veces de la única planta en existencia funcionando aparentemente para almacenaje, cuando en realidad a nivel subterráneo era que se desarrollaba la mayor parte de la acción.
Las muestras ya habían llegado y se estaban sometiendo a prueba, pero Wesker a último momento le había ordenado aguardar. Aquello debía parecer accidental. No dio más explicación.
Ada aguardó un momento más con la vista fija en el panorama que le ofrecía una ventanilla del ducto. El espacio inferior era transitado por guardias y personal científico, a su izquierda quedaban unas oficinas y recamaras de prueba sobre todo eso y aún debajo de ella, unos ductos circulares más estrechos que debían funcionar como canales de extracción de gases tóxicos y estaban firmemente afianzados a la estructura general del lugar. Las tuberías más pequeñas eran de un material más sólido, cruzaban la región aérea de cabo a rabo como un enmarañado y penetraban contenedores y una suerte de chimeneas. Era el momento de salir. Otro cargamento de equipos estaba ingresando por una de las puertas del este en la zona superior y gran parte de la vigilancia se movilizaba hasta allá.
La agente abandonó su escondrijo desprendiendo una de las rejillas del ducto para salir por allí, haciendo uso posteriormente de su pistola de gancho, un fiel compañero de misiones desde el suceso de Racoon City, se aferró con él a una de las tuberías pequeñas descendiendo con una grácil pirueta con la cual esquivó un conjunto de tubos y acabó con una caída limpia sobre uno de los caños circulares. Avanzó en un trote suave sobre el mismo, hasta el extremo más cercano a la zona de pruebas. Desde allí podía observar claramente las instalaciones del laboratorio.
Paredes de cristal recubriendo infraestructura tecnológica, tubos amplios repletos de alguna clase de líquido, todo listo para albergar al sujeto de experimentación. Conejillos de inda en sus jaulas, animales, humanos… juntos uno del otro como iguales… y los doctores y científicos con sus batas blancas luciendo profesionales.
Inspiró profundo. Su mente parecía necesitar un momento para prepararse, pero su cuerpo estaba listo. Vestía un ajustado traje negro semipermeable forrado de cuero por dentro, sin mayor adorno que las costuras y las correas donde iban las armas, además de una inusual y diminuta mariposa roja bordada en la espalda baja. Eran ropajes térmicos que aunque finos, cumplían su objetivo con rapidez llevando la temperatura a un nivel normal. Exhaló.
Sin manos ejecutó una estrella en el aire y aterrizó en un poste que atravesaba horizontalmente la zona, avanzó y saltó a otro caño un par de metros más abajo y desde allí a un tubo saliente, aferrándose con las manos para luego columpiarse, realizando otra pirueta en el aire con la que aterrizó en seco sobre uno de los guardias del corredor.
- Lo siento. – Le susurró al cuerpo inconsciente pasando de él hacia el ascensor de carga. Aún seguía arriba. Miró su reloj. Perfecto.
Regresó sobre sus pasos llevando la Five-Seven con silenciador, en posición. Siguiendo en línea recta estaba el laboratorio. Pero primero ingresó a uno de los cuartos de prueba, dos científicos se volvieron al mismo tiempo a penas la puerta se cerró tras ella que les sonreía, se miraron entre ellos sin comprender y para cuando se fijaron en el arma ya uno tenía un agujero en medio de las cejas. El otro comenzó a balbucear un repertorio de suplicas en un ruso mezclado con inglés. Ada se aproximó para hacerlo poner de rodillas, y verificó su identificación. No era la que necesitaba. Sin más reparo le disparó también.
Siguió por esa habitación hasta la contigua que era un almacén de equipos, un grupo de jóvenes inspeccionaba las cajas y los artefactos concienzudamente, ella pasó entre las cajas sin ser vista hasta la siguiente puerta que se abrió al leer la identificación que tomó prestada del científico. Los muchachos oyeron la puerta cerrarse pero apenas fueron conscientes de nada más, un singular aroma llenó el aire dejándolos inconscientes en menos de quince segundos.
Un pasillo estrecho y una pared de cartón piedra reforzada delimitaban su ruta hacia el laboratorio, cuya entrada quedaba al otro lado. Ada recorrió el pasillo tomando desprevenido a otro guardia que sometió con un culatazo en la nuca y una patada e ingresó de inmediato a una oficina a la derecha. Sentado tras un computador estaba a quien buscaba. Su instinto se lo decía. El anciano se puso de pie apenas vio a la fémina ingresar y dirigió su mano bajo el escritorio, un disparo en el brazo le hizo desistir del intento por activar la alarma silenciosa y lo tumbó a la silla nuevamente.
- ¿Mijaíl Kozlov? – preguntó con voz grave aunque tersa aproximándose. El hombre jadeó sujetándose la zona herida y se limitó a mirar a la mujer con expresión arrogante. La agente bordeó el escritorio poniéndose junto al científico que seguía sin querer responder.
- De acuerdo. – Su pierna se alzó recta y cayó con fuerza sobre la quijada del viejo. Los huesos de su cuello sonaron y por el impulso la silla se fue hacia atrás llevándolo consigo. No le dolió, probablemente estuviera inconsciente antes de tocar el piso. – No se puede desperdiciar balas. – musitó sacudiendo al cadáver de la silla luego de quitarle su Id. y tomando asiento en ella frente al computador.
Hizo uso de un dispositivo que traía, descargando el contenido del mismo bajo un código encriptación que asoció al nombre de la hija del científico y aplicó una serie adicional de contraseñas aleatorias antes de abandonar la oficina llevándose la llave electrónica del Doctor.
Al salir tomó ruta por un corredor alterno que daba al pasillo principal, dos guardias se cruzaron con ella a penas se asomó. Realmente no fue más que casualidad, el primero intentó golpearla con su arma, Ada lo esquivo arqueando la espalda en la ejecución de un puente, el hombre pasó a apuntarla y ella golpeó con su pie la 9mm que este portaba haciéndola volar por los aires, sacó la suya en medio de la pirueta y para cuando estuvo de pie ya había jalado el gatillo atinándole en el cuello. El siguiente portaba un rifle de asalto, un arma que no debe dispararse a la ligera, al estabilizarse el cuerpo de la mujer, le apuntó también ordenándole que se detuviera. La espía inclinó su cuerpo a un lado y luego al frente, golpeando desde abajo el brazo del soldado pero ya para ese momento el dedo estaba puesto sobre el gatillo y un par de balas se escapaban.
- Shhh…- siseó contra su oreja al estar pegada a él apuntándole desde abajo del mentón. El hombre se paralizó pero el mal estaba hecho, ella disparó. Se apartó despacio inspirando profundo, contemplando el cuerpo del guardia tendido y sangrante con la tapa de los sesos volada. Exhaló.
Miró lo que quedaba de su camino y atravesó el corredor a la carrera. El final de aquel pasaje terminaba en unas escaleras, dos guardias vigilaban el descenso por la misma, ya alertas debido a los disparos. Pasó entre ellos con una pirueta, otro giro perfecto en el aire. Cayó y acabó apoyándose en la rodilla, disparó a uno primero, rodó esquivando las balas del segundo, se posicionó y le atinó también un tiro limpio en la cabeza a este.
Tras de sí unas puertas de cristal blindado daban acceso al pasillo que llevaba al laboratorio, mostró la identificación de Mijaíl al lector infrarrojo y estas se abrieron, se desplazó por el tramo restante observando la confusión dentro del taller científico… llegaba el momento.
Presentó una vez más la identificación ante el lector y las puertas cedieron. Los hombres y las mujeres dentro del lugar no vieron a nadie tras las mismas, solo oyeron el golpeteo de un objeto que rodaba por el suelo. Al mirar hacia abajo, descubrieron una "latita singular. Granada de gas. Al intentar correr hacia la salida, esta se selló. Ada activó dicho bloqueo desde el panel usando la tarjeta electrónica. Aguardó, solo necesitaba 20 segundos, así, poco a poco vio caer uno a uno los cuerpos dentro del laboratorio, y con ello, la alarma empezó a sonar.
- Había tardado – murmuró conteniendo el aire.
Quitó el desbloqueo y las puertas se abrieron, un sembradío de cuerpos atiborraba el piso. Pasó sobre ellos en dirección a una cámara al fondo, miró su reloj al tiempo en que introducía la llave electrónica, obtuvo acceso al instante a un frigorífico lleno de tubos de ensayos y muestras diversas. Una densa niebla blanca a penas le dejaba ver su calzado, sus pasos dejaron una huella efímera en ella al dirigirse al contenedor de su interés, lo abrió y retiró de él una caja asegurada que contenía los recipientes listos para administrar de la cepa T del virus desarrollado por umbrella, introdujo el código en la cerradura electrónica del arca y extrajo uno de ellos, volviendo a cerrar la caja para llevarla consigo. Eso era todo. Ahora tenía salir.
Abandonó el laboratorio a la carrera deteniéndose en la puerta solo para el factor adicional, el regalo.
Arrojó la muestra del Virus que había sacado antes sobre una de las mesas de trabajo, el frasco se reventó y los cristales dejaron escapar el líquido verdusco que contenían. La mujer ya para ese momento corría a toda velocidad por el pasillo principal en dirección al ascensor pero este venía de bajada tal como ella esperaba. Disparó su gancho hacia un tubo, justo sobre el pasillo, ascendiendo para el tiempo en que el grupo de hombres armados ingresaba buscando la causa de la señal de alarma en sí, el intruso. Siguiendo por el corredor y separándose para buscar en las oficinas y los almacenes. En cuanto la zona estuvo despejada, la mujer ingresó en el elevador marcando el botón de la planta superior. Arrastrarse por los ductos iba a tomarle demasiado tiempo y su tiempo estaba contado para la infección y el cierre hermético de las instalaciones. El elevador inició su curso y ella contuvo el aliento.
Contó mentalmente la cantidad de metros y fue preparándose para lo siguiente. Tomó de entre su equipo, un pequeño artefacto plano de aspecto inofensivo, pero que al activarlo iniciaba una cuenta regresiva de no más de 30 segundos, lo dejó en el suelo y alcanzó la trampilla superior del ascensor, la retiró y salió por ella. Se enganchó la urna que contenía el virus al cinturón y sin demorar más disparó a los cables de contra peso del elevador 3 veces, desprendiéndolos, lo que la impulso hacia arriba al estar sujeta de uno, al tiempo en que la cámara de metal se precipitaba a toda velocidad hacia el sector subterráneo.
Se soltó en el momento justo para coincidir con la ranura de la planta principal, aferrándose a las pequeñas salientes de las paredes cuando la explosión en el piso inferior hacia cimbrar todo el complejo. Desde allí se posicionó tras las puertas forzándolas para abrirlas. En el espacio siguiente el caos estaba sembrado lo cual era perfecto, disparó el gancho una vez más hacia un punto específico en el techo y su cuerpo de alzó a toda velocidad. Mientras se elevaba, lanzó la última cosa en su bien ajustado arsenal, una simple granada de mano al sector de vigilancia, que reconocía por el plano y su vista del panorama. Inmediatamente su cuerpo giró para colocarse con los pies apuntando hacia arriba y de ese modo abrir con estos la portezuela que había desbloqueado antes de siquiera ingresar al complejo.
Aterrizó con algo de dificultad en el techado de metal y chapa, el sitio disfrazado como un galpón de carga empezaba a cerrarse mientras el virus dominaba todo lo que comprendía el piso subterráneo.
Si había sido vista o no, ya no importaba, nadie más que ella saldría de ese lugar. Pero por precaución todas las medidas habían sido tomadas.
Afuera el viento frío le golpeó el rostro haciéndoselo arder. Se estremeció ante esa sensación que la iba llenando desde la planta de los pies hasta la punta de los cabellos… la conocía bien pero no le quería dar nombre. Era algo indecible, que siempre atribuía a la adrenalina.
Cerró los ojos e Inspiró profundo llenándose los pulmones de ese aire gélido. Despacio los abrió al percibir un sonido, posó su mirada en un helicóptero que iba "casualmente" pasando por ahí a una altura no muy elevada. En medio de la ya iniciada noche, era un poco difícil distinguirlo pero mirando su reloj esbozó una sonrisa. Calculó el tiro al lugar conciso de acuerdo a la velocidad de la aeronave y la dirección del viento, finalmente, disparó el gancho….
