Dobby le entregó el sobre y reverenció retrocediendo. -Vete. ·Dijo Malfoy con frialdad. El elfo se desvaneció.
Observó el sobre pensativo. Era de papel blanco, la tinta con la que venía escrito el nombre del remitente no era de pluma, y además había una foto rara aparentemente pegada en la parte superior derecha, era un hombre muy feo, pero no se movía. No pudo evitar extrañarse ante la falta del sello de cera, en lugar de ello el pliegue estaba completamente unido al sobre. Aquella chica era muggle. Malfoy suspiró decepcionado en la soledad de su suite. Había estado desde que salió de la tienda de Madame Malkin pensando en ella y preguntándose si le gustaría esto... o aquello. Incluso mando a Dobby alegando una excusa tonta sobre una lechuza enferma para parecer más interesante y poderoso. Con ello se había arriesgado a que su padre se enterase de que mantenía contacto con una chica de origen dudoso que, efectivamente, era nacida de muggles.
Zarandeó la carta aquí y allá pensativo con las manos temblorosas. Estaba indeciso, si la leía y su padre alguna vez se enteraba, las cosas se pondrían complicadas para él. Sin embargo no podía evitar recordar aquellas mejillas sonrojadas y la educación tan notable de sus gestos y su forma de hablar. -Venga Draco no seas miedica. Pensó. Cogió su recién estrenada barita y pinchó aquel sobre extraño por el lateral para abrirlo. Se le aceleró el pulso, era la primera vez que hacía algo contrario a los deseos de su padre y por supuesto no paraba de oír en su cabeza su voz reprobatoria. Tras unos segundos su angustia era tal, que se encerró en su cuarto de baño privado, sólo entonces sacó el contenido. No pudo evitar sonrojarse al percibir aquel aroma. Draco se quedó embobado observando la caligrafía y el tipo de papel tan extraño y femenino. Nunca había visto nada parecido. Miró a su alrededor y decidió sentarse en el borde de la bañera para leer.
Hola Draco.
No te preocupes, Dobby me asustó un poco al principio pero es un trabajador muy agradable y educado. Sin embargo, preferiría que enviases una lechuza, claro que si está enferma lo mejor es que repose.
Sobre tu pregunta, mis padres son Muggles, soy la primera bruja de mi familia, al menos que sepamos. Estoy muy emocionada con todo lo relacionado con Hogwarts y el mundo mágico… supongo que es porque nunca he encajado en el mundo Muggle.
Espero que te lo pasaras bien jugando al Quidditch. Tengo entendido que a pesar de ser peligroso es un deporte muy popular y divertido. Me gustaría conocerte mas, eres la primera persona de familia mágica que conozco. Me encantaría que me contases cosas de tu dia a dia.
No veo el momento de llegar a King Cross, me muero de ganas de entrar en vuestro mundo… Me encantaría verte allí, si quieres podemos sentarnos juntos en el tren.
-Saludos.
Hermione Granger.
Miles de pensamientos y sentimientos se agolparon en su mente, pero dejó todo a un lado cuando recordó dos palabras: "sentarnos juntos"... Se enfadó y se levantó del borde de la bañera gritando frustrado. -ESTUPIDA MUGGLE! DOBBY UN TRABAJADOR? ESO QUE SIGNIFICA! ES UN ELFO DOMESTICO! QUE CLASE DE IDIO... ·De repente Dobby apareció. Malfoy se asustó. -Se..ñor? ·Dobby miro a su alrededor extrañado, no podía comprender qué sentido tendría llamarle en el interior de un baño. -RETIRATE ELFO! ·Dobby obedeció rápidamente sin rechistar ante los gritos furiosos de su amo.
Durante todo el mes siguiente Hermione jamás recibió respuesta, la niña se sintió triste, pensó que se habría olvidado de ella, solo quería un amigo y de nuevo se sentía rechazada.
Draco no volvió a montar en su escoba y casi no salió de su habitación. No comprendía que narices le pasaba, solo era una niña más, por qué tenía que pensar en ella precisamente? Era sangre sucia. Y según lo habían criado, no merecía su atención.
En King Cross, en el interior del tren, Draco buscó el momento en el que la cabina de Hermione quedó vacía para entrar a dejarle las cosas claras.
-Hola Granger. ·Dijo Malfoy con frialdad. Ella se sonrojó tratando de aparentar normalidad y le saludó también. -Hola Draco... yo.. ·Hermione tenía ganas de verle, ya que no entendía el motivo por el que no había recibido respuesta, pero Malfoy interrumpió súbitamente. -ESCUCHAME! No me vuelvas a llamar Draco, para ti soy Malfoy. No hablarás con nadie de aquella carta, no le diré a nadie que recibí la tuya, nadie sabrá jamás que tú y yo hemos hablado como iguales. No quiero que te acerques a mí, ni que me nombres, está claro?. ·Hermione asintió sorprendida, Draco se dirigía a la salida en silencio cuando: -Espera... por favor... ·Dijo Hermione temblorosa. -Por favor Malfoy, puedo saber... puedo saber que hice? ·Draco se paró de espaldas a la niña y sin darse la vuelta susurró. -Nacer en el lugar equivocado. ·Entonces el salió y ella rompió a llorar sobre sus rodillas.
Cuando los compañeros volvieron de su paseo por el vagón encontraron a Hermione apoyada sobre el cristal mirando por la ventana. Un niño regordete llamado Neville les pidió que por favor buscasen a su sapo. Hermione se levantó sin decir palabra y partió la primera en busca de su distracción. En la búsqueda del sapo conoció a Harry Potter y Ron Weasley. De vuelta a su compartimento se cruzó con Malfoy, hubo una mirada fugaz y fría por parte de los dos.
Los primeros meses del curso transcurrieron con normalidad, Gryffindor y Slytherin, compartían algunas clases. En alguna ocasión les tocó sentarse en pupitres contiguos, o uno delante del otro. A veces cuando se cruzaban por los pasillos se miraban fijamente hasta que se perdían de vista. Resultó incómodo para ambos. En el gran comedor muchas veces Hermione decidía ponerse de espaldas a la mesa de Slytherin para no verle. Aunque era difícil no pensar en el rubio ya que había demasiada competitividad entre sus nuevos amigos y Malfoy. A pesar de su odio mutuo Hermione intentó lidiar entre ellos durante todo el curso en todas las peleas, apreciaba a Harry y Ron, también sentía cariño por Malfoy a pesar del resentimiento que le guardaba, ella sabía que en el fondo no era tan malo como Ron y Harry creían.
Draco ignoró las ganas de hablar con ella durante todo el curso, aunque le fue especialmente difícil cuando se enteró de que aquel troll, del que todos hablaban, podría haberla matado si no hubiese sido por la intervención del estúpido Potter y el pobretón de Weasley.
Conforme pasaban las semanas, las discusiones entre los dos Gryffindors y el Slytherin se iban multiplicando. El rubio se sentía especialmente molesto con Ron, ya que Craig, Goyle y muchos otros compañeros, incluso de otras casas, cotorreaban sobre la posibilidad de que el pelirrojo sintiese algo por Hermione y comentaban las muchas discusiones sarcásticas que mantenían, según rumores.
Siempre en cualquier enfrentamiento protagonizado por Malfoy, Hermione se quedaba al margen, Draco y ella nunca intercambiaban palabra, tan solo miradas que el trataba de ignorar porque le hacía de alguna manera sentir vulnerable.
El último día de clase, con aire triste, la niña, fue a coger prestado un ejemplar de la biblioteca para leer en las vacaciones, cuando de reojo vio que en la mesa vacía donde solía sentarse, descansaba una flor muy bella. Bajo la flor, había una nota dedicada, de caligrafía desconocida y temblorosa. Hermione la leyó y sonrió ilusionada. Cogió la flor, puso el pedazo de pergamino en el interior del libro, y tras avisar de su elección, finalizó su última visita a la biblioteca.
Cuando se enteró de que junto a sus amigos, ella había entrado por la trampilla de Fluffy aquel año, su admiración por ella creció más aún que cuando la veía contestando a todo de manera educada y perfecta en clase. No era una sangre sucia común, o eso quería pensar él.
Estaba embelesado con su manera de ser, con que, el ultimo día sobre la mesa que Hermione acostumbraba ocupar en la biblioteca. Malfoy dejó una flor y, para que no reconociese su letra, ordenó escribir a uno de sus compañeros en un pedazo de pergamino lo siguiente: "Me alegro de que estés bien." Se quedó escondido tras los grandes estantes de libros sobre deportes mágicos ya que ella no consultaba nunca aquella sección. No tuvo que esperar mucho. Observó cómo Hermione cogía la nota y la flor sonriendo. El niño se sintió satisfecho. Un rato después de partir ella, salió a hurtadillas dispuesto a volver a casa.
En el andén, mientras los compañeros se preparaban para subir al tren de vuelta, Draco Malfoy y Hermione Granger intercambiaron una mirada, a ella se le escapó una sonrisa cómplice y el observó embobado y le devolvió una sonrisa débil. La niña escondió la cara tras la flor.
Aquella fue la última vez que se vieron y supieron del otro. Hasta el segundo año de Hogwarts.
Ambos pasaron las vacaciones intentando centrar su atención en otro tipo de cosas. Los meses pasaron como una eternidad. Los padres de Hermione le preguntaban sobre todo lo ocurrido. Ella les contó todo lo que había vivido, pero decidió omitir o suavizar las partes más desagradables.
Los padres de Malfoy por el contrario no mostraron tanto interés, en cada cena el señor Lucius Malfoy le preguntaba a su hijo cuando pensaba empezar a codearse con alguna niña de buena familia, es decir, de sangre limpia. Narcisa, la madre de Draco, le reprendía constantemente porque para ella "su niño" aun no tenía edad de buscar pretendientas. Cuando Narcisa le preguntaba a su hijo sobre sus meses en Hogwarts, éste nombraba especialmente lo ocurrido con la piedra filosofal, con la clara intención de nombrar a Granger. Hablaba de su ingenio, su valentía, su inteligencia... Su padre se percató de esto rápidamente y se interesó más, pero en cuanto Draco comentó su linaje, su padre cambio su expresión súbitamente e interrumpió al niño dejando clara su opinión. Lucius Malfoy prohibió ante la mirada impotente de su hijo, que aquella muchacha volviese a ser nombrada en la mansión Malfoy.
Con el fin de las vacaciones volvían las compras del material escolar en el callejón diagon. Tras muchas compras, se dirigieron a Flourish y Boltts a comprar los libros. Draco trató de calmarse. Pensaba que una tienda de libros... era el hábitat perfecto para encontrarse con Hermione Granger.
Flourish y Boltts estaba más abarrotado debido a la presencia de Gilderoy Lockhart, que firmaba ejemplares y promocionaba uno nuevo. Draco observaba el barullo de la planta baja apoyado sobre la barandilla mientras su padre socializaba con magos del ministerio. Entonces vio muchas cabezas de pelo rojizo entre la gente. Eran los Weasley. Pensó que quizás Hermione andaba cerca, se le aceleró el corazón. Para cuando pudo bajar la abarrotada escalera quedó justo en frente de Ron, Harry, Hermione y Ginny. No supo que decir con que se metió con Harry y para cuando le iban a responder, Lucius apareció de la nada. Tras intercambiar palabras con Harry miró a Hermione con desprecio y dijo con suficiencia: -Oh tú debes de ser Hermione Granger verdad? Draco me ha hablado mucho de ti... y de tus padres. Muggles eh? ·Hermione se sonrojó y miró a Malfoy que, obviamente quería que se le tragase la tierra. Tras pensar unos segundos, la niña sintió una presión en el pecho y, tras todo un año, por fin comprendió el motivo por el que no se hablaban. El señor Weasley se aproximó y comenzó una discusión con el padre de Draco, entonces ella aprovechó la distracción y salió de la tienda a hurtadillas. Draco que no le quitaba la vista de encima, decidió seguirla.
-Eh! Dónde vas? Te vas a perder lo mejor... ·Dijo Malfoy en tono burlón. Fue lo único que se le ocurrió.
-Déjame en paz Dra...Malfoy. ·Dijo Hermione dándole la espalda con lágrimas en los ojos. -Soy hija de muggles no? es eso. Por eso me dijiste que nací en el lugar equivocado, verdad? ·Malfoy no contestó. Se limitó a intentar controlar su expresión de indiferencia por si Hermione se daba la vuelta o alguien les podía ver. Draco miró a su alrededor y se acercó un poco. Una vez cerca, habló lo suficientemente bajo para que solo le escuchase ella.
-Escucha Granger... ·No supo bien qué decir. -Me alegro de que estés bien. ·Hermione se giró secándose la cara sin poder creerlo. -Fuiste tú, tú dejaste la nota... y la flor! ENTONCES TE IMPORTO! ·La expresión de Draco fue del miedo al asombro y del asombro a la pena, el niño se acobardó y volvió al interior de la tienda aparentemente frustrado. Hermione permaneció allí sin poder entender. No era su letra, pero... estaba claro que había sido él.
Durante todo el segundo año Hermione trató de comunicarse con Draco a través de notas que se le aparecían en el bolsillo del pantalón, pero el siempre tiraba los pedazos de pergamino delante de ella sin ni siquiera abrirlos. No hubo manera de quedarse solos en un sitio sin que nadie más les viese o pudiese escucharles, Draco siempre estaba acompañado o huía. Hermione estaba a punto de enloquecer de rabia.
La cosa fue a peor tras la discusión de los equipos de Quidditch de las dos casas. Ella se sintió ofendida y frustrada al ver todas las Nimbus 2001 regaladas por Lucius Malfoy al equipo Slytherin tras aceptar a Malfoy como nuevo buscador. Aquella vez Hermione no pudo evitar expresar su opinión delante de todos en ese mismo instante. Por primera vez con cierta expresión de dolor en los ojos, Draco se dirigió a ella ante la mirada de todos:
-Nadie ha pedido tu opinión, asquerosa sangre sucia. ·Ante la confusión de Harry y las risas del equipo contrario, Ron intentó defender a Hermione con un encantamiento fallido. Lo cual enfureció más a Draco Malfoy porque le hizo pensar seriamente que realmente existía algo entre ellos, como muchos aseguraban.
Hermione quedó en shock absoluto. Para ella el tiempo se ralentizó. No pudo dejar de mirar a Malfoy fijamente. Harry ayudaba a Ron a levantarse tras el impacto de su propio hechizo, y los equipos abandonaban el campo. Por un par de segundos, Draco y Hermione quedaron solos, uno al frente del otro.
Hermione susurró: -Como has podido... ·Una lagrima cayó por su mejilla en ese mismo instante. Draco trató de fingir superioridad y respondió. -Te advertí que me dejases en paz. ·Ante las lágrimas de Hermione Malfoy se retiró impotente.
***En el siguiente capítulo habrá más contacto ^/^ entre ellos(?)
