—A ver, ¿está todo preparado?—Uraraka intenta mirar hacia todos lados a la vez, tratando de asegurar que los demás hacen bien su trabajo.

—Estás muy nerviosa, cálmate.—Katsuki intenta aplacar el nerviosismo de su amiga.—Acabarás apretando el confeti antes de que llegue por accidente.

—Eso no va a pasar.—asegura ella, levemente mosqueada.—Solo estoy preocupada po si las abuelas se distraen y no llegan a esconderse cuando aparezca el coche de Shin.

—Me parece increíble que al final realmente las hayamos invitado hasta a ellas.—Kacchan se lleva una mano a la boca, intentando aguantarse la risa. Su piel levemente tostada brilla bajo la resplandeciente luz del Sol.

—Bueno, y tú decías que Shoto y los demás no querrían ayudarnos, y mira.—Midoriya señala con la cabeza a un grupito situado encima y alrededor de una gigantesca roca de granito con forma de cono torcido que sale directamente de la tierra. Varias motos están aparcadas al lado de la pandilla, destacando una blanca bastante potente que lleva atada una pancarta rosa con las palabras "Feliz cumpleaños" inscrita en ella. Justo cuando Iida, Uraraka y Bakugou giran su cabeza, Todoroki rodea a Momo y la besa en los labios. La castaña recibe de inmediato un codazo de parte del rubio.

—Hey, tu chico se está besando con la más tetona del pueblo.—sin duda, a Kacchan le gusta incitar a Ochaco a enfadarse.

—Cállate, ni me lo recuerdes.—ella vuelve a mirar al frente, sin ganas de continuar observando susodicha escena.

Mientras el resto de habitantes de Crisa (ya sean niños, adultos o ancianos) están estratégicamente repartidos alrededor de la casa de los Shinso, Izuku, Katsuki, Tenya y Ochaco se encuentran enfrente del edificio, de cara a la carretera, los cuatro con gorros de fiesta de colores variopintos en sus cabezas y confetis y serpentinas en sus manos. El plan es que cuando vean el coche a la distancia, se esconderá todo el mundo excepto los cuatro amigos de Hitoshi y Todoroki, que pasará por delante de ellos con su moto cuando el automóvil haya llegado a la entrada de casa. Tras eso, todo el mundo con confeti lo dispararía y saldrían de su escondite, gritando "Feliz cumpleaños Shinso" al unísono.

—¡Hey, chicos!—mientras los saluda con una amplia sonrisa, Kirishima se acerca hacia los cuatro jóvenes. Le choca la mano a Bakugou.—Tiempo que no os veía, ¿eh?

—Un año casi.—responde Katsuki.—Veo que aún no te salen canas, ¿eh?

—Solo tengo veintitres años, capullo.—le pega con suavidad en el hombro al chico.

—¡Eijiro!—Izuku abraza al pelirrojo, seguido de Ochaco.

—Habéis crecido mucho los cuatro.—a veces, Kirishima se expresa como un abuelo emocionado por ver a sus nietos, pero no es algo que les moleste.

—Y tu estilo de ropa sigue siendo igual de anticuado que siempre.—Uraraka se separa del hombre, dejando que Tenya choque los puños con él.—¿Cuando dejarás de vestirte como si vivieras en el

bosque?—pregunta a modo de broma.

—Señorita, yo vivo en el bosque.—responde a la vez que se golpea el pecho, sin duda orgulloso de sus propias palabras.—¿Quién va a ser el guardián del pueblo si no?

—Machote, no te lo creas tanto.—sonríe Bakugou.

—Como sea, os las habéis arreglado muy bien reuniendo a tanta gente.—expresa Eijiro, observando asombrado el animado ambiente.—Y en tan poco tiempo, además.

—Ha sido difícil.—responde Midoriya mientras se encoge de hombros.

—Ayer fue un día muy exhaustivo.—suspira Tenya.

—Oye, Uraraka.—una sexta voz se cuela en el grupo, y se trata de una femenina. Mina Ashido, vestida con unos tejanos shorts anchos que le van por encima de la rodilla y un top amarillo, se acerca con decisión y sin titubeos hacia el pequeño grupo.—¿Sabes cuando va a llegar vuestro amigo?

Antes de contestar nada, Ochaco mira de reojo a Kirishima, quién observa sorprendido y embobado a partes iguales a la chica de tez rosada.

—No lo sabemos.—vacila.

—¿Qué has dicho?—Ashido da un paso hacia delante.—Con tanto ruido no te he escuchado.

—No lo sabemos.—repite Bakugou, quién se interpone entre Uraraka y la veinteañera.—Llegará hoy porque la madre de Izuku nos lo ha confirmado, y será antes del mediodía, así que no tardará demasiado.

—...Pues a ver si se da prisa, que hace calor.—no muy satisfecha con la respuesta que le han dado, se da la vuelta para marcharse, no sin antes echarle una ojeada a Eijiro. Esboza una sonrisa, puede que coqueta, o puede que burlona, y regresa con su grupo.

—...Ella lo ha hecho a propósito.—sostiene Ochaco, levemente disgustada.—Ha venido precisamente ahora porque estás tú, Eijiro.

—Bueno, eso no se puede saber.—opina Kirishima, quién no parece sentirse ni la mitad de molesto que los cuatro jóvenes, que lo miran incrédulos.

—Le gusta mangonearte.—asevera Kacchan mientras se coloca bien el gorro de fiesta.—Sabes que no le gustas, ¿verdad?

—Claro que lo sé, idiota, me lo dijo claramente... Delante de todos.—la expresión del guardabosques cambia drásticamente, sonrojándose levemente y frunciendo el ceño.

—A propósito, Shin llega un poco tarde.—Uraraka cambia el tema de la conversación mientras trata de observar la carretera a la lejanía, acción que se le dificulta un poco debido a su estatura algo baja. Iida repite el mismo gesto que ella.

—A lo mejor había mucho tráfico alrededor de su ciudad.—profiere Midoriya.—Hoy es Sábado, y Julio. Es el día ideal para un atasco.

—Menudos problemas tenéis los de ciudad.—opina Kirishima.

—¡Eh, chicos!—Tenya clama repentinamente.—¡Veo un coche!

—¿¡Dónde!?—Ochaco trata de buscar con la mirada, pero no ve nada ni poniéndose de puntillas.

—¿Es negro?—pregunta Katsuki, extrañamente relajado.

—¡Sí! ¡Tiene que ser el de Hitoshi sí o sí!—escudriña su alrededor, repentinamente ansioso.—¡Escuchadme todos! ¡Ya llega!

—¡Escondeos, escondeos!—apremia Uraraka. Sus ojos se encuentran con los de Todoroki, quién también la observa a ella, algo perdido. Ochaco ve a Momo, su novia, esconderse tras unos árboles junto a Mina, Denki e Itsuka, y la verguenza la invade. Sin embargo, saca fuerzas de su interior.—¡Todoroki, súbete a la moto!

Shoto asiente, obedeciendo la orden de la castaña, y arranca la motocicleta una vez está encima de ella. Uraraka deja de mirarle, sofocada. Midoriya se acerca a su oído y le susurra algo:

—Bien hecho.—sonríe.

—...—ella le devuelve la sonrisa, avergonzada.


No es hasta el cabo de dos minutos que el coche de Shinso se acerca finalmente a su casa. Su madre, quién va al volante, es la primera en darse cuenta de algo que no cuadra con lo que suelen encontrarse al llegar a su hogar cada verano.

—(¿Que hacen los amigos de Hitoshi ahí...? Oh.)—se le escapa una sonrisa al darse cuenta lo que llevan en sus manos y cabezas. Relantiza el coche, lista para detenerlo frente a la casa. Shinso aún no parece haberse dado cuenta.—Hitoshi, prepárate para salir. Ya hemos llegado.

—Ya era hora.—completamente confiado sale del automóvil, sin esperarse para nada lo que iba a ocurrir una vez saliera al exterior. Gira su cabeza hacia su casa, y lo primero que ve, es a Shoto conduciendo su moto con algo colgado de ella... Una pancarta rosada con las palabras "Feliz cumpleaños".

Izuku, Ochaco, Katsuki y Tenya lanzan confeti y serpentinas, y junto a ellos, se añade medio pueblo más. Todo el mundo sale de sus escondites, y con una coordinación casi perfecta, gritan en conjunto:

—¡FELIZ CUMPLEAÑOS, HITOSHI!

—¡SHIN!—Uraraka y Deku corren disparados hacia su amigo, abalanzándosele encima, y tras ellos se incorporan Tenya y Katsuki, que le añaden mucho más peso al abrazo, casi tirando a Shinso al suelo, quién ni siquiera ha tenido tiempo para reaccionar.

—¡Al fin llegas!—exclama la chica.—¡Ya estamos los cinco juntos!

—Wow...—murmura el recién llegado, impactado.—Chicos...

Cuando mira más allá de todos sus amigos, lo que ve es a casi todas las personas del pueblo aplaudiéndole a él, porque finalmente cumple dieciséis años. Algo se suaviza dentro de él, y esboza una pequeña sonrisa.

—¿Qué tal?—pregunta Katsuki.—¿Sorprendido?

—Mucho... No me esperaba todo esto.—mira a su alrededor con detenimiento, como si todavía no acabara de creerse del todo lo que está ocurriendo.—Quiero decir, hay muchísima gente aquí...

—Trabajamos duro para juntar todas estas personas.—explica Tenya.

—Pero has sonreído, así que ha valido la pena.—pronuncia Uraraka con alegría. Shinso agacha la

mirada durante unos pocos segundos, y entonces asiente.

—Sí.—responde.—Es la mejor sorpresa de cumpleaños que he tenido nunca.

Midoriya vuelve a abrazarlo, eufórico por su reencuentro. Iida y Kacchan le dan palmaditas en la espalda, y la chica tan solo se limita a observar a su amigo con atención.

—Y verás, esto no es lo único que te hemos preparado.—mientras Bakugou le explica el plan de su fiesta, Shinso le devuelve la atenta mirada a Ochaco, quién parece haberse quedado embobada.—¿Hitoshi? Oye, tío, escúchame cuando te hablo.—lo empuja con suavidad.

—Ochaco, ¿por qué me miras tanto?—pregunta Shin. De inmediato, los cuatro pares de ojos de sus amigos se clavan en ella como flechas. Ella vacila.

—Ah, por nada...—intenta pensar en algo que quede bien.—Solo que has crecido, eh... Bastante.

Mientras Deku y Tenya no reaccionan, el rubio esboza una sonrisa burlona.

—¿Sabes que Urachaco tenía que darte un beso en el cachetito?—hace morritos con sus labios.—Propuso ella la idea.

—¡KATSUKI...!—la chica enrojece de enfado mientras lo fulmina agresivamente con la mirada.

—¿Qué...?—Shinso también se ruboriza. Pasa a mirar a la castaña, que le gira la cara.—Hm...

—¡Kacchan, no líes las cosas!—salta Izuku.—Fue todo una idea absurda de él, Shin. Tan solo quería molestar a Ochaco.

—Por treintena vez.—bufa ella.

—Se dice trigésima.—la corrige Iida. Uraraka lo mira mal.—Perdón.

—Pensaba que iba enserio por un momento y me he asustado...—balbucea el cumpleañero.—Ah, o sea, no lo decía en ese sentido, Ochaco, pero, bueno, tú... Todavía te gusta Shoto, ¿verdad?

—¿¡Qué tal si dejamos aquí esta conversación!?—grita, roja como un tomate y mirando que nadie haya escuchado a Hitoshi.

—Sí, será lo mejor.—apremia Izuku, también incómodo aunque la conversación no le afecte a él.—Kacchan, basta de más bromas de ese tipo por hoy, ¿vale?

—...—él evita el contacto visual con Deku.—...Vale.


Un buen rato después, una gigantesca barbacoa estaba organizada en el patio de Hitoshi. El pueblo se había separado en grupos: uno exclusivo de ancianos, casi todo abuelas, que no paraban de reír y gritar sus cosas. Había uno de padres, aunque estaba un poco dividido por dos: por un lado los padres y madres de los mayores, y otro con las familias de los que son más jóvenes: Deku, Kacchan, Ochaco, Shin, Tenya, Tsuyu, Kyoka, Fumikage, Eri y Kota, estando presentes junto con ellos los cinco últimos, Tensei y Kirishima. En último lugar, los jóvenes, claramente divididos en dos bandos: un enorme grupo de veinteañeros amantes del alcohol y la fiesta y otro de quinceañeros demasiado "inmaduros" e "infantiles" para la edad que tienen.

—¿Cómo es que tu hermano sigue viniendo aquí, Tenya?—pregunta Shin mientras come un pedazo

de carne.

—Solo estará aquí una semana más y entonces se irá a pasar el verano al pueblo de su novia.—explica Iida.—Cada vez pasa menos tiempo aquí.

—Bueno, es normal por la edad que tiene.—opina Deku.—A más años, más independencia...

—Ya lo has dicho: tiene planeado independizarse cuando termine la universidad.—Uraraka acaricia el robusto brazo de su amigo, sabiendo lo duro que es para él.

—Es parte de crecer, Tenya.—dice.—Una vez el pájaro es capaz de volar debe abandonar el nido.

—Ya, es solo que el tiempo ha pasado volando... Solo de pensar que en poco tiempo seré yo el que se irá de casa...

—Pues yo tengo planeado marcharme a los dieciocho.—suelta Bakugou mientras come una salchicha.

—¿¡Quééé!? ¿¡Tú!?—todos sus amigos se sorprenden mucho ante su tan segura afirmación, gritándole sincronizadamente. Aun así, Kacchan no parece inmutarse, remojando la mitad del frankfurt en salsa.

—Ajá.—contesta, aunque pasota, al ver la impaciencia que muestran los cuatro por una respuesta inmediata.

—Pero Kacchan...—tartamudea Deku.—Eso es dentro de dos años... O sea, que el verano del año que viene...

—¿Será el último?—pregunta Ochaco. Katsuki queda pensativo, pero entonces asiente.—¿Y el bachillerato? ¿Como lo continuarás?

—¿Que no se habrá graduado ya?—cuestiona Tenya. Bakugou exhala, cansado de que a la chica se le escape el secreto.

—¿Cuando sabrás cerrar la boquita, Urachaco?—la mira, con cierto aire de enfado. Ella lo nota, y siente como empequeñece ante la poderosa aura de su amigo.

—Lo siento... Enserio, lo siento.—se disculpa, nerviosa. Iida suspira.

—No haré bachillerato.—explica, de nuevo impasivo.—No está entre mis planos.

—¿Entonces harás un módulo?—por primera vez en mucho rato Shinso abre la boca para participar en la conversación. Katsuki niega con la cabeza.

—Me pondré a trabajar en una fábrica o en una tienda.—cambia de posición dos veces seguidas, chivando con gestos que en realidad se siente algo inquieto hablando del futuro que ha decidido. A Midoriya se le cae la chuleta de cerdo que había en su boca al césped, estropeando por completo la carne.

—(¿...Como es posible que él esté diciendo eso?)—se pregunta a si mismo el peliverde mientras recoge la comida, sucia de ramitas y pasto. Eleva su cabeza y mira fijamente a los chispeantes ojos de Kacchan, siempre radiantes de ímpetu y vivacidad, ahora perdidos en algún lugar dentro de su cabeza.—(¿Enserio ese es su plan para el futuro...?)

—¡Katsuki! ¿¡Y que harás dentro de veinte años!? ¿Te pasarás toda tu vida de esta manera?—Tenya parece ser el más exaltado ante la declaración del rubio. Todos se esperan algo más por parte de Bakugou, unas palabras que digan algo como "Me esforzaré trabajando cada día", o "Iré cobrando un sueldo humilde cada mes y con eso seré capaz de vivir". Pero la única respuesta que Kacchan les da es... Encogerse de hombros. Porque no sabe que será de él una vez pasen esos veinte años.

—...—ninguno de los cuatro dice nada, esperando esas palabras alentadoras por parte de su amigo. Pero no llegan. Y nunca lo van a hacer.

—¿Que os pasa, que me miráis así? Dais miedo.—Katsuki, recuperando un poco de su ademán normal, se lleva a la boca otra pieza de carne.—A propósito, Hitoshi, aún no nos has contado que tal ha ido el año.

—Ah, b-bueno...—titubea.—Ha ido bien. Como todos los años, cosas buenas y cosas malas han pasado... El instituto me ha ido normal, como siempre, he logrado sacarme la ESO a duras penas pero porque he estado un poco vago con los estudios...

—¿Ya tienes pensado que vas a estudiar?—pregunta Iida.

—Me gustaría hacer algo relacionado con las lenguas.—de alguna forma, la conversación ha tomado un rumbo donde Hitoshi ha pasado a ser el centro de atención en vez de Katsuki. Midoriya se da cuenta de ello.

—(Las dos últimas veces pasó exactamente lo mismo...)—ausente a su alrededor, Deku reflexiona mientras come lentamente.—(Por alguna razón Kacchan no quiere hablar de nada que esté relacionado con el instituto o con su futuro... Aun así, va sacando el tema, como si quisiera captar nuestra atención. Es como si quisiera hacernos ver que algo no va bien con él...)—mira de reojo a su mejor amigo.—(Kacchan no es así. Él siempre ha sido un alumno brillante, siempre ha querido estudiar psicología y siempre se ha sentido orgulloso de si mismo. ¿Que te ocurre, Kacchan? ¿Por qué nos haces ver que algo está mal contigo pero después te niegas a decirnos nada?)

—Shin.—la voz de Ochaco regresa a Izuku a la realidad.—Hm, he visto a tu madre, pero... ¿Donde está tu padre? Todavía no lo he visto.

El tono de la chica suena vacilante e inquieto, como si estuviera preguntando algo prohibido. El chico, mostrando inquietud, piensa su respuesta durante algunos segundos.

—Verás,—dice finalmente—está trabajando fuera.

—¿Que no era doctor?—se extraña ella.

—Le ha salido una oferta muy buena de trabajo, pero fuera del país.—explica mientras se rasca la oreja.—Es temporal, obviamente, para después de verano debería volver con nosotros.

—¿No va a venir aquí ni un solo día? Que jodido.—responde Kacchan. Deku lo mira, de nuevo abstraído.

—Que se le va a hacer.—remoja un kebab en salsa.—Todo por el bien de la familia.