Una voz preocupada la sacó súbitamente de su sueño.
-Hermione… hija, despierta… –Hermione se levantó rápidamente asustada mirando en derredor. Malfoy no estaba, todo estaba correctamente colocado y con sus dimensiones habituales–. Tranquila hija estas en casa, soy mama… –La estrecho entre sus brazos sin previo aviso, Hermione cerró los ojos aliviada y se deshizo despacio del abrazo.
-Mama… que… que hora es… –Se aclaró la garganta y repasó mentalmente la imagen de Malfoy devorando la Quiche sobre la silla de su escritorio la noche anterior.
-Son las diez de la mañana cariño, sé que no te gusta dormir hasta tan tarde pero como tienes tantas pesadillas, no he querido despertarte… –Su madre sonaba más preocupada a cada palabra.
-Si… claro, no importa, es decir… gracias mama, creo que me vendrá bien dormir más horas estos días antes del viaje a Francia… -Se frotó los ojos con las manos bostezando.
-Escucha cariño, tengo que volver a la consulta, papa ha tenido que ir a arreglar unos papeles y no podrá atender las citas. Tienes la comida hecha vale? Tan solo tienes que calentarlo. Te he dejado dinero sobre la chimenea por si lo necesitases. No me gusta tener que dejarte sola tan pronto! Aaaay… que rápido has crecido… –Siguió parloteando.
Hermione dejó de escuchar en la mitad del discurso. Tenía una sensación de cansancio exagerada. Su madre se levantó en dirección a la puerta sin parar de hablar.
–… Uy casi se me olvida cariño, te han llegado dos cartas de esas de… ya sabes, de esas sin código postal, ni dirección. –Le guiñó un ojo.
-Dos? –Hermione se levantó ilusionada y adelanto a su madre corriendo por las escaleras. Su madre le dio un beso rápidamente y salió por la puerta sin parar de parlotear.
La segunda carta estaba vacía. La otra era de Ronald Weasley:
Hola Hermione!
Como han empezado tus vacaciones? Las nuestras genial!
A mi padre le han nominado para el Galleon Draw! Es un premio en metálico! Te imaginas que lo gana? Saldríamos en el profeta! Hasta podríamos ir todos de vacaciones a algún lugar para variar. Oh por cierto, te aconsejo no usar el felétono para contactar con Harry. Creo que nos dio mal el numero… eso o su tío quiere no quiere que contactemos con él.
P.D – Ginny me pide que te diga que está deseando saber si puedes venir a vernos estas vacaciones, en caso de que mi padre no gane el premio claro.
Deséanos suerte!
R.W
Hermione suspiró, obviamente se alegraba por Ron y su familia, también sentía lastima por Harry... pero seguía preocupada por...
-Me extraña que alguien que se pasa el día en la biblioteca tarde tanto en leer una simple carta. –Dijo en tono burlón.
Hermione brincó del susto y se dio la vuelta. Draco estaba apoyado sobre el arco y sonreía como sacado de una revista de moda para jóvenes magos.
-Por dios Malfoy, sigues aquí!
-No sigo aquí… he vuelto, que es diferente. –Sonrió dándose importancia.
-Estás loco!? De día en escoba! Como es posible que seas tan idiota! –Hermione alzó la voz preocupada.
-Calla hombre… deja de ladrar! Claro que no he venido en escoba. –Sonrió de nuevo maliciosamente.
–Es que necesitaba una ducha urgente… y por lo que veo tú también. –La miro de arriba abajo.
-Entonces cómo narices lo has hecho? –Se puso en jarras ignorando el comentario, con la carta de Ron sujeta entre los dedos.
Malfoy miró la carta con curiosidad. Se fijó en el sello usado en el sobre. Era un poco de cera roja puesta a gotas. Su sonrisa desapareció.
-Mi explicación, por su contenido. –Dijo intentando ocultar su sospecha.
-Ahora te interesa mi correspondencia? –Dijo Hermione dándose importancia.
Malfoy negó con la cabeza.
-Es sólo que siempre es gracioso reírse de un Weasley. –Su voz había sonado más seria de lo que le hubiese gustado.
-Que no insultes a mis amigos Malfoy te lo advierto! Si realmente quieres que nos llevemos bien... –Dijo con voz cansina.
-Es de Ginny? –Dijo Draco muy serio. Sus ojos plateados seguían posados en la carta.
Hermione bufó al ser interrumpida de nuevo.
-Pues si tanto te importa NO, no es de Ginny. –Dijo irritada. Emprendió el paso a la cocina refunfuñando. Malfoy la siguió en silencio.
-Entonces... es de él? –Dijo entre dientes sin poder ocultar lo molesto que esa idea le resultaba.
Le ardía el pecho y comenzaba a palpitarle el corazón tan fuerte que lo sentía en las orejas, su expresión era tan extraña que Hermione no quiso hacer ninguna broma al respecto.
-Si te refieres a Ronald... sí, es de él. –Hizo una pausa–. Estás bien Malfoy?
El arqueó las cejas un segundo y respiró hondo pasando sus finos dedos por su pelo húmedo y resplandeciente.
-Sí, estoy perfectamente. Escucha... Quería decirte que mañana no podré venir... –Añadió con resentimiento.
Hermione frunció el entrecejo extrañada mientras se servía zumo, le indicó la botella y él negó con un gesto de mano. "-De nada señorito..." Pensó ella arqueando una ceja en forma de reprobación.
-Pensaba… –Continuó él–. Pensaba invitar a Vicent, Gregory... Y... bueno, obviamente, a Pansity también... –Sus ojos reflejaron diversión.
Hermione se estremeció de asco al escuchar a alguien nombrar de esa manera a los miembros de la pandilla más odiosa de Slytherin. Aunque más asqueroso fue tener que escuchar ese cariñoso apodo.
-"PANSITY". –Repitió con rabia en su cabeza–. "La estúpida y babosa Pansy Parkinson". –Pensó.
Iba a tener pesadillas otra vez... y por primera vez le pareció más apetecible el propio basilisco.
Carraspeó fuerte antes de hablar. Draco interrumpió sus pensamientos una vez más.
-Hermione...? –La miró expectante.
-A mí no tienes que darme explicaciones, pásalo bien. –Bebió para tragarse las palabras que verdaderamente necesitaba soltar.
-No son explicaciones muggle. Es educación... –Dijo con sorna.
Se hizo un silencio incómodo mientras él rebuscaba una reacción en su rostro. De que le servía inventar todo aquello si no le lograba arrancar una opinión al respecto?
-Y bien… Granger? –Sonó como Snape cuando atosigaba a sus alumnos con una pregunta difícil sobre pociones.
-Y bien qué? –Alzó una ceja un poco molesta.
-Que si te parece bien que mañana no venga! "Es que le da igual?...". –Pensó.
-Me parece más que bien Malfoy, me parece MARAVILLOSO. –Su tono de voz se tornó sarcástico y un poco exagerado. Se dio cuenta, así que se calló metiéndose el último trozo de galleta en la boca. Por supuesto que no le parecía bien. Tragó y trató de hablar con normalidad–. Así no tendré que verte hasta dentro de mes y medio en el tren...
-Qué? –Draco interrumpió feliz reprimiendo una carcajada. Según él, serían celos. Seguro.
-No exageres Granger puedo venir pasado mañana. –Sonrió satisfecho restándole importancia.
Hermione alzó la voz visiblemente irritada golpeando la encimera con el vaso.
-Si no me interrumpieses cada vez que abro la boca, ayer te habrías enterado de que la cenita que tanto te gustó fue una sorpresa de mi madre para anunciarme un viaje a Francia! –Hermione tuvo que coger aire tras hablar tan rápido. Malfoy se quedó helado. No supo reaccionar–. Y bien… Malfoy? –Terminó Hermione imitándole con burla. El silencio se tornaba incómodo de nuevo, Malfoy no le quitaba los ojos de encima–. Perfecto, ahora se ha roto. –Susurró Hermione frustrada visualizando la mirada inexpresiva que Draco le estaba dirigiendo en completo silencio.
Finalmente gruñó y rodó los ojos. Malfoy miró a la ventana aun con ojos inexpresivos, pero Hermione no soportaba más el silencio con que decidió intentar sacar la bandera blanca.
-Oye por cierto… es la primera vez que escucho los nombres de tus gorilas de boca de otra persona que no sea un profesor de Hogwarts. Cómo son? Es decir… son tan tontos como aparentan? –No se le ocurrió otro tema de conversación y además, sentía curiosidad real.
-Vaya, yo no puedo insultar a tus amigos… pero tú si puedes insultar a los míos? No me parece justo Granger. –Su voz se tornó gélida. Sus ojos seguían vagando sobre algún lugar a través de la ventana. Apoyó los brazos sobre la encimera.
Hermione no trataba de ser grosera ni de faltar al respeto, aunque repasando sus palabras comprendió la confusión.
-Simplemente era… curiosidad. –Dijo ella acompañando el tono serio de su voz–. "Le habré ofendido?" –Se preguntó mentalmente.
Draco pareció despertar súbitamente, pero su voz seguía sonando muy fría.
-Bueno es lógico que desde tu perspectiva no lo parezcan, pero… no son mala gente sabes? En cuanto a inteligencia... Crabbe es más listo, aunque, debo reconocer que ambos son un poco... lentos. Y Goyle...
Entonces, de repente Hermione recordó las palabras que según Ron, Malfoy les había dicho en la sala común de Slytherin mientras duraba el efecto de la poción multijugos y él creía estar hablando con Crabbe y Goyle. "Supongo que solo es cuestión de tiempo que muera otro sangre sucia... y espero que sea Granger." La voz de Ron imitando a Malfoy se convirtió en un eco doloroso dentro de su cabeza.
Sin previo aviso, mientras Malfoy hablaba, los armarios acristalados de la cocina comenzaron a temblar y estallaron en miles de trozos, algunos estuvieron a punto de alcanzarles a ambos. Malfoy se levantó tan deprisa que el taburete sobre el que estaba sentado se cayó al suelo provocando más ruido.
Draco miró a Hermione preocupado, ella contemplaba su vaso vacío como si no hubiese ocurrido nada.
-Hermione estas bien? Te ha alcanzado algún trozo? –Malfoy miró a su alrededor con su varita levemente levantada–. Que...?
-Magia involuntaria… supongo. –Susurró ella interrumpiéndole con la mirada clavada en el vaso.
-"Reparo!" –Exclamó él enérgicamente. Mientras todos los armarios se recomponían y el taburete se levantaba, Malfoy rodeó la encimera con paso dubitativo hasta quedar junto a ella–. Qué te pasa, tienes la misma cara que… –No quiso recordar en ese momento el insulto–. Que… cuando Weasley se auto-hechizó con el "Traga-babosas". –Dijo esquivando las palabras "Sangre sucia".
Hermione se levantó para plantarle cara.
-Veamos… quieres saber qué me pasa… no? –Hermione se colocó un mechón de pelo tras la oreja y cruzó los brazos sobre su pecho–. Tiene gracia que no lo sepas ya... –Hizo una pausa.
-Lo que me pasa es que, sinceramente no entiendo como alguien puede desear la muerte a otra persona… y meses después simplemente, presentarse en su casa pidiendo una estúpida tregua. –Le miró dolida, directamente a los ojos.
-Per… yo… cuan…do? –Malfoy no fue capaz de terminar la pregunta, ella le miró tan fijamente a los ojos por primera vez que se le encogió el estómago y los sentimientos se le desbordaron. Alargó la mano despacio en su dirección y la dejó quieta cerca, pero no se atrevió a tocarla. Cerró la mano y la bajó. Hermione suspiró exasperada y bajó la mirada.
-No importa cuándo Malfoy. Simplemente lo dijiste, y no te atrevas a negarlo porque sé que es verdad. –Hizo una breve pausa–. Es que no te entiendo, qué es lo que…
Malfoy hizo un gesto de gran esfuerzo.
-Mira, no sé a qué momento exacto te refieres, pero todo lo que digo en Hogwarts sobre la traición a la sangre, Dumbledor... y ese tipo de cosas… –No quiso mentir–. Bueno al menos en la mayoría de los casos (aunque debo admitir que no en todos)… es porque mi padre es muy estricto al respecto… y si por casualidad, algún gesto o palabra extraña llegase a oídos de alguno de los padres de mis compañeros, y se enterase de que simpatizo con alguno de vosotros…
-Nosotros quienes Malfoy? Los Gryffindor? Harry Ron y yo? O… los de mi clase? –Dijo remarcando la palabra "clase" notablemente ofendida.
-Te contentaré con alguna de las respuestas Hermione? –Ella iba a responder pero Malfoy se lo impidió.
-Sinceramente, no puedo borrar de mí todo lo que no te gusta. –Dijo muy molesto. Se hizo otra breve pausa pero ante el silencio Malfoy se cansó de callar–. Tú que eres tan lista y tan madura Hermione, deberías darte cuenta de que habiéndome criado en una familia que siente una fuerte repulsión por los nacidos de muggles, estoy aquí, frente a ti, jugándomela al venir a esta casa para verte. ¿Y si mi padre volviese en este instante? Y si alguien me viese y se lo contase? Y si… No se Hermione, ¿Y si no soy el monstruo que crees que soy…? –Fulminó.
Ella no respondió, tan solo bajó la mirada. Malfoy negó con la cabeza y cerró los ojos llevándose las manos a la cara.
-Has hecho una apuesta o... algo así? –Dijo ella con un hilo de voz. Sabía que no era el momento perfecto para hacer aquella pregunta, pero si no lo hacía esa duda seguiría revoloteando a su alrededor.
–Debes estar de coña Granger. –Malfoy la miró incrédulo entre sus ahora separados dedos.
-No... Es una opción que sinceramente, consideraba posible. –Dijo Hermione con la mente nublada. Malfoy le dio la espalda resoplando y se alejó varios pasos de ella.
-No quiero decir que piense que eres un monstruo Draco, simplemente... somos como de mundos diferentes. Yo soy todo lo contrario a cualquier persona de las que forman tu círculo y… –Dijo alzando gradualmente la voz–. A veces no entiendo...
Malfoy la interrumpió por enésima vez, aunque esta vez no fue por la satisfacción de cabrearla, ni ella se enfadó.
-No sabía que eso fuera un problema precisamente para ti Granger, sinceramente. –Dijo cansado con la voz ronca.
-No he dicho que lo sea, pero…
De nuevo la interrumpió, pero esta vez él se acercó rápidamente en su dirección, Hermione caminó de espaldas sin quitarle la mirada hasta dar con la nevera. Draco posó las palmas de las manos sobre la nevera quedando ella en medio. Entonces, el rubio agachó un poco la cabeza hasta quedar exactamente a su altura.
-Entonces no hacía falta repetírmelo porque créeme, pienso constantemente en ello. –Susurró él cerca de su cara.
Hermione miró su barbilla y respiró su dulce aliento con dificultad durante unos segundos, no quería que aquel momento terminase nunca y no le sería fácil olvidar el que a partir de ese mismo instante sería su aroma favorito desbancando por completo a la ahora, en comparación, maloliente vainilla. Malfoy se separó y se dirigió hacia la puerta. Ella sintió una punzada en el pecho y una sensación de debilidad se apoderó de sus piernas.
-Don… dónde vas? –Dijo con decisión siguiéndole torpemente.
-Vuelvo a Manor Granger, está claro que soy el único que quiere olvidar los últimos meses en Hogwarts, y veo que aquí va a ser imposible.
Hermione recobró las fuerzas y reaccionó.
-Yo también quisiera olvidarlo todo Draco créeme, pero a veces... no es tan sencillo. Me humillaste, has estado todo el curso deseándome la muerte en mi cara y a mis espaldas... te has reído de mí día tras día con tus amigos. –Se le quebró la voz–. Por no hablar... de que en Gryffindor se hablaba de la existencia de una apuesta en vuestra casa sobre quién sería el próximo en morir… –Miró al suelo de nuevo–. Y según decían yo iba en cabeza…
-Ni se te ocurra echarte a llorar ahora Granger. –Dijo entre dientes volviéndose para mirarla.
-No, no te preocupes, hace casi un mes me prometí que no volvería a llorar ni por ti... Ni por tu culpa. –Dijo con voz muy segura volviéndole a mirar.
Malfoy la miró de reojo sin darse la vuelta. Caminó de nuevo, con ella siguiéndole hasta la sala de la chimenea y se paró justo en frente. Miró al suelo, se dio la vuelta y la miró fijamente con los ojos grises teñidos de una mezcla de dolor y algo parecido a la nostalgia.
-Me alegra oír eso, de verdad. Pásalo bien en Francia. Y… Hermione... –Draco le clavó sus ojos plateados en forma de súplica–. Espero de corazón, a pesar de todo, que no decidas finalmente quedarte en Beauxbatons. Sin ti no tendría competencia en clase y... eso sería algo aburrido. –Resultaba obvio por su expresión que intentaba sonar despreocupado y frío. Obviamente no fue su mejor interpretación.
Ella enrojeció hasta las orejas abriendo mucho los ojos. El chico chasqueó los dedos con fuerza. Un elfo domestico viejo, feo y sucio apareció con expresión de terror e hizo una reverencia. Hermione miró la escena con desaprobación, había leído al respecto y estaba en contra. Las dudas y el sentimiento de reprobación se mezclaban en su cerebro, siempre que estaban los dos a solas le era más complicado pensar en dos cosas a la vez. Se cruzó de brazos observándolos a ambos y finalmente habló en un tono mezclado entre incógnita y dolor.
-No, espera por favor... no te vayas Draco... Dime al menos cómo diablos sabes tú lo de Beauxbatons? –Le miró a los ojos.
Malfoy carraspeó y miró al elfo que les observaba curioso. El elfo agachó la cabeza con gesto aterrado en cuanto recibió la mirada fugaz de su amo.
-Dejemos la tregua aquí de acuerdo Granger? Está claro que he sido un verdadero imbécil al pensar que nosotros, siendo tan diferentes, podríamos estar como iguales finalmente. –Malfoy no quiso decir lo que pareció que había dicho, pero por la presencia del elfo, simplemente lo dejó estar. Hermione le miró fijamente sin saber que decir. El elfo balbuceó algo ininteligible. Draco le tendió su mano y éste la agarró rápidamente mirándole expectante.
-Adiós Granger. –Malfoy hizo una señal con la cabeza a su elfo y éste se apresuró a chasquear los dedos de la otra mano. Hermione corrió hacia ellos con un brazo extendido pretendiendo frenar a Draco pero antes de llegar a tocarle, ambos se desvanecieron ante sus ojos.
Malfoy soltó la mano arrugada del elfo, se agachó hasta quedar a su altura y le advirtió de que si hablaba de lo ocurrido con alguien, elfo o persona, le castigaría con la prenda {*}.
{****Para los que no hayan leído los libros: Malfoy se refiere a la liberación del elfo, a diferencia de lo mostrado con Dobby en las películas, J.K Rowling deja ver en el libro "El cáliz de fuego", que no todos los elfos desean ser liberados y que muchos incluso lo consideran una grandísima deshonra.****}
El viejo elfo, suplicó, sollozó y finalmente prometió no hablar jamás de lo ocurrido. Draco exigió que le fuese llevada la comida a la suite en el horario habitual de la mansión. Los elfos domésticos obedecieron durante los días siguientes hasta que los padres de Draco regresaron. Entonces todo volvió a la normalidad.
Al día siguiente de irse Malfoy, Hermione hizo las maletas para salir de viaje, a veces cuando escuchaba un ruido se sobresaltaba y buscaba ansiosa. Pero Draco no volvió. En el aeropuerto se sintió observada, pero rechazó la idea y siguió su camino.
Francia le gustaba, era tal y como se veía en la televisión y en las películas. Se preguntaba si Beauxbatons sería entonces igual de bueno que como lo describían los libros a los que tanto se aferraba para no pensar. Unas cinco cartas de Ron y un mes después era momento de volver a Londres... y a Hogwarts.
Hermione había decidido solicitar todas las asignaturas posibles. Ante su asombro le confirmaron absolutamente todas. Pensó que fue un error pero por si acaso decidió comprar todos los libros, finalmente la lista estaba equivocada se los leería igualmente.
-Hermione cariño… –Dijo su madre antes de despedirse frente al caldero chorreante–. Como este año tampoco podremos verte en tu cumpleaños y ya te haces mayor… papá y yo hemos decidido darte dinero para que si sigues queriendo, te compres esa lechuza que tanto deseas… –Hermione se lanzó agradecida a los brazos de sus padres y tras la larga despedida, entró.
Los Weasley le dieron la bienvenida. Tras un rato de charla, preguntaron por Harry y alguien del personal les indicó que estaba fuera. Ron y Hermione fueron hacia el callejón Diagon en su búsqueda.
Una vez reencontrados los tres, ella quiso visitar una tienda de animales mágicos. Nada más entrar ella pudo ver a un gato con los ojos de un color gris azulado que le recordaba demasiado a alguien. Se estremeció y siguió mirando hasta que escuchó gritar a Ronald.
En ese momento se enamoró de Crookshanks, un gran gato persa de color canela que se abalanzó sobre la espalda de su amigo y bufaba sobre él.
Tras su regreso Lucius Malfoy se había pasado el último mes hablando sobre la huida de Sirius Black, el primo de su mujer Narcisa, de Azkaban.
Malfoy ignoró la historia hasta que Lucius mencionó que aquel hombre era el padrino de Potter y que todo el ministerio estaba aún convencido de que le buscaría para matarle. Hizo burla sobre ello contándole a su hijo todo sobre Peter Pettigrew y cómo les entregó a los Potter a Voldemort antes de desaparecer supuestamente asesinado a manos de Sirius Black.
-Como sabes tú eso padre? –Le miró con curiosidad.
Era la primera vez que Draco mostraba más que apatía por algo que su padre contase. Lucius sorprendido y orgulloso aprovechó el momento y le contó todo su pasado como mortífago yendo en contra de los deseos de su madre.
-Aun es pequeño Lucius! –Dijo Narcisa preocupada.
-Ya es lo suficientemente mayor como para entenderlo. Por tanto ya es lo bastante mayor para saberlo Narcisa. Y por supuesto para guardarlo en secreto –Dijo finalizando el debate y dirigiendo a Draco una mirada de advertencia–. Sobre todo para guardarlo en secreto.
Draco sintió miedo, si alguna vez le había creído capaz de todo y le había temido, en aquel momento ese sentimiento creció y se extendió por todo él. Lucius soltó una carcajada y comentó lo divertido que resultaba observar cómo el ministerio se desvivía buscando a quien creían un ex mortífago fugado. También le informó sobre los dementores. Sobre que harían presencia en Hogwarts al comenzar el año.
Draco sintió alivio, en contra de lo que todos pensaban, Hermione no estaría en peligro en Hogwarts por primera vez y él tendría tiempo para olvidarse de sus sentimientos por ella sin tener que preocuparse de que se metiese en problemas de nuevo con Potter y Weasley.
Ya en King Cross, Draco esperaba a solas a su pandilla junto a la puerta del vagón. Buscando entre la multitud logró ver a los Weasley seguidos de Potter y Hermione. Malfoy sintió alivio al ver que ella no se había quedado en Francia, pero enterró aquel sentimiento en algún lugar de sí mismo, aunque continuó observando sin poder evitarlo.
Ron estaba muy cerca de ella a causa del andén abarrotado. Malfoy pudo ver a Hermione chocar contra Ron y quedar con la cabeza apoyada en su pecho por culpa de un baúl que rodaba a la deriva y personas que se agolpaban para pasar entre el baúl desconocido y el muro. Ron la sujetó rápidamente durante unos segundos para evitar que se cayese y se puso tan rojo como su pelo.
"-Estúpido Weasley". –Pensó Malfoy furioso. Y subió al tren empujando a la gente.
A media tarde Crabbe y Goyle convencieron a Draco para dar una vuelta por el tren en busca de alumnos a los que dar la habitual bienvenida.
Cuando llegaron al compartimento donde estaban los tres Gryffindor, sus dos amigos le insistieron como fans para que entrase a molestarle. Malfoy finalmente aceptó a regañadientes y entró.
Hermione no pudo evitar mirarle, pero Malfoy no la miró en ningún momento. Esperaba ver al menos un poco de alegría en sus ojos al comprobar que no había pedido el traslado a Beauxbatons.
Draco pensó algo ingenioso para decirle a Harry, pero no pudo evitar dirigir toda su rabia contenida contra Ron. Por desgracia la presencia de un nuevo profesor que dormía junto a ellos le impidió alcanzar su objetivo que sin duda era terminar por fin a golpes con Weasley.
Cuando las luces del tren se apagaron y el dementor entró en el compartimento donde estaban, Hermione comenzó a sentir un gran nudo en la garganta seguido de una creciente crisis de ansiedad mientras recordaba cada humillación por parte de Malfoy. También recordó a la perfección los ojos y la mirada del basilisco.
Entonces el profesor Lupin realizó una especie de escudo plateado con su varita y Hermione pudo ver iluminadas las caras de todos, y como Harry se desmayaba.
Al llegar al castillo, Hermione bajó la primera del carro. Cuando se disponía a dar media vuelta notó que tropezaba con alguien, pero cuando quiso disculparse, esa persona la empujó y ella salió un par de pasos despedida en dirección a Ronald chocando y haciéndole tambalearse mientras bajaba del carruaje.
-Estas bien? –Susurro Weasley otra vez sonrojado.
-Si... perdona, me he tropezado. –Había mirado de reojo y estaba segura de que el empujón había sido obra de Malfoy, pero no estaba dispuesta a provocar una pelea así que mintió.
Cuando Harry salió Malfoy aprovechó para meterse con él con la excusa de su ya conocido desmayo complaciendo así las peticiones de sus amigos. Ron comenzó a defender a Harry y Malfoy complacido le gritó a modo de provocación deseando comenzar la pelea. Pero Lupin interrumpió de nuevo. Hermione se sintió tremendamente agradecida de la aparición del profesor nuevo.
Por lo general Hermione solía no estar de acuerdo con Ron, pero tras esos dos enfrentamientos en los que consideraba que había sido muy valiente y además llevaba la razón totalmente, ella empezó a verle de otra manera.
****No os alarméis esto sigue siendo Dramione :D
Siento el retraso al publicar! Espero que os guste!
