Solo cuando estuvieron dentro de la sala de los menesteres, Hermione le contó todo. No habló del giratiempo, eso supondría fallar a la profesora McGonagall de nuevo. Cambió algunos detalles pero obviamente no quiso omitir el beso. Se murió de vergüenza pero lo consideraba una parte importante de la historia.

Harry se quedó mirando a la nada poniendo expresión de asco.

-Di algo por favor. –Dijo Hermione expectante.

-Malfoy? –Dijo incrédulo.

-Nadie se puede enterar Harry, por favor. Ni siquiera Ron.

-Sobre todo Ron –Hizo una pausa hablando en tono serio–. Creo que le gustas… esto no va a mejorar su relación con Malfoy.

Hermione se sonrojó y negó.

-Que va Harry. Este año empecé a sentir que cogíamos más confianza, que no eras tú lo único que nos unía… pero cuando traje a Crookshanks y empezó a atacar a Scabbers todo volvió a ser como siempre. Bueno si… obviamente considero que me aprecia pero sinceramente no creo que yo le guste ni nada por el estilo. –Continuó analizando el asunto durante un rato en voz alta.

Harry asintió y permaneció en silencio ante las divagaciones de Hermione como de costumbre.

-No, definitivamente estas equivocado. –Dijo Hermione tajantemente.

-Bueno, de todas formas Hermione, creo que es buena idea eso de no querer que nadie se entere.

-Harry, siento mucho hacerte cargar con esto también. Ya tienes bastante con tus propios problemas; los dementores, Sirius Black…

-No te preocupes, debe ser difícil llevar algo así en secreto. No sé ni cómo has aguantado hasta ahora para contárselo a alguien –Volvió a poner cara de asco y susurró incrédulo–. Malfoy…

Hermione suspiró y asintió comprensiva.

-En las distancias cortas… no es la misma persona que tú conoces.

-Aunque sea difícil de creer… conociéndote supongo que tú no te fijarías en él si no fuese… (Ligeramente, aunque me cueste creerlo) buena persona. –Volvió a poner cara de asco, como si se le atragantasen aquellas dos palabras dirigidas a Malfoy.

Hermione le miró agotada.

-No exageres Harry… no lo hagas más difícil. –Suspiró poniéndose las manos en la cara.

-No te preocupes Hermione… –Dijo Harry pasándole un brazo por la espalda para tranquilizarla– aunque después de lo del barro no sé cómo…

-No Harry. No termines esa frase. Ya sé que no estuvo bien y no voy a defenderle... Pero no sabemos si fue a posta…

Harry intentó sincerarse con el mayor tacto posible.

-Hermione, se realista, no te ha vuelto a hablar desde –Intentó omitir la cara de asco pero fue imposible– el beso. Es Malfoy… Quizás está tomándote el pelo, o es una apuesta o a saber.

Hermione negó ignorando su expresión.

-No creo que absolutamente todo sea mentira, nadie es tan buen actor… –Recordó a Malfoy temblando de contención contra ella y se estremeció– Vámonos! Ron podría sospechar.

Harry resopló como si aquello fuese impensable y salió tras ella negando con la cabeza sin poder creer lo que acababa de ocurrir.

Malfoy no había podido acercarse tras el incidente del barro, Crabbe y Goyle le habían reprochado y cuestionado sobre lo blando que se había mostrado con "la sangre sucia". Opinaban que mínimo debía haber dejado que se enfrentase a Pansy; que fue quien se llevó la peor parte.

La joven Slytherin pasó a ser objeto de burlas cuando toda su pandilla se enteró por boca de Crabbe y Goyle de que se había ocultado tras su compañero como una cobarde al ver que Hermione desenfundaba su varita. Las burlas fueron mayores porque no se les había contado la actitud blanda de Malfoy y toda la atención cayó directamente sobre ella.

Pansy ardía en deseos desesperados de contar toda la verdad, pero Crabbe y Goyle no la apoyarían en su versión, obviamente pensó que Malfoy tampoco y de esa manera quedaría aun peor de lo que ya había quedado.

Malfoy se sintió mal pero no podía permitir que nadie más se enterase, si lo permitía podía llegar a oídos de Snape o de su padre de la misma manera que era obvio que el Sr. Parkinson se había enterado ya, Pansy recibió un Howler que abrió en la sala común Daphne Greengrass se apiadó de ella y la llevó a la habitación de donde no salieron en horas.

Harry por su lado lo tuvo difícil para disimular cuándo Malfoy se acercaba a molestarles. Ahora más que enfadarse le daba la risa.

Por primera vez se dio cuenta de que sus burlas se fijaban en Ron y en él, Hermione salía siempre inmune en los enfrentamientos entre los dos grupos. Viendo esto se preguntaba cómo no se había dado cuenta antes de todo, pues la única vez que se habían enfrentado públicamente ella le había provocado dejándole en evidencia delante de su equipo de quidditch en segundo año.

Harry pasó a ignorar a Malfoy entre otras cosas porque tenía asuntos más importantes en los que pensar. Hermione se sentía muy agradecida. Ron se enfadaba como siempre, Hermione trataba de calmarle pero sus ganas de machacar iban en aumento.

Tras el partido de quidditch con Harry en la enfermería, Hermione no tenía a nadie con quien desahogarse. Para colmo volvió a discutir con Ron por los constantes ataques de Crookshanks a Scabbers.

Exceptuando las visitas a Harry en la enfermería, estuvo encerrada todo el sábado en la sala común redactando largos pergaminos. Se aferraba a Parvati Patil durante las comidas para evitar por igual quedarse a solas con Ron o Malfoy.

El domingo durante la comida Parvati se retiró rápidamente antes de tiempo de la mesa. Hermione egoístamente temió no poder pegarse a nadie más antes de siquiera cruzar la mirada con aquellos de los que trataba de huir. Engulló rápidamente el contenido de su plato y comenzó a recoger sus cosas para irse, pero Ginny Weasley la retuvo para pedirle ayuda con una duda sobre su clase de pociones. Sintió lastima y se quedó para ayudarla.

Malfoy comía en silencio. Sus amigos se burlaban del discurso de Dumbledor como de costumbre, pero para él aquel asunto había perdido toda la gracia hacía ya un buen rato. De pronto Pansy se acercó por su espalda y le habló susurrando al oído.

-Quédate en el salón de la sala común esta noche cuando todos se acuesten. Tenemos que hablar.

Draco la miró. Pansy ni siquiera le devolvió la mirada, se fue de nuevo en dirección a su sitio. Todos sus compañeros miraron a Draco con curiosidad y él se encogió de hombros muy seriamente y miró a Hermione.

Hablaba poniéndose en pie con la hermana menor de Ronald, recogía su mochila y un par de libros posándolos entre su pecho y sus brazos.

Malfoy miró a su alrededor. Todos estaban comiendo, incluidos los profesores. Miró a Snape de soslayo y pudo verle enfrascado en un aparentemente interesante debate con Dumbledor. Tuvo claro que era ahora o nunca. Se inclinó sobre la mesa, puso una excusa, se levantó y salió por la puerta del comedor intentando no llamar la atención.

Apoyó su espalda sobre la pared de piedra tras salir del comedor y esperó impaciente tirando un poco del nudo de su corbata hacia abajo.

-"Venga, terminemos con esta tontería… si se arrepiente del beso que me lo diga a la cara". –Pensó enfadado y tembloroso.

En aquel preciso momento una distraída Hermione salió del comedor en dirección opuesta a Malfoy sin advertir su presencia. Malfoy carraspeó pero ella no debió escucharle.

Hermione se dirigía a la sala común pensando en una fórmula de artimancia que se le había atragantado. Aquello resultaba molesto, pero también era una manera productiva de no pensar en lo que no debía.

Malfoy la siguió por los pasillos unos pasos por detrás pensando en las palabras adecuadas.

A mitad de la escalera, con todo vacío y silencioso Hermione creyó escuchar un eco de sus pasos. Justo antes de poder girarse, el tramo de escaleras se movió de forma brusca y tuvo que aferrarse a la barandilla con las dos manos. Malfoy agarrado, continuó avanzando pero se paró un par de escalones tras ella sin saber qué decir. La escalera se detuvo, justo donde ella deseaba, normalmente no tenía tanta suerte.

Tras decir la contraseña, la señora gorda se apartó y ella entró.

Malfoy comprendió que aquel lugar no era para él. Se paró frente al lienzo resignado pensando en volver al gran comedor cuando, para su sorpresa, la señora allí dibujada le miró impaciente con gesto de reprobación sin cerrar el cuadro.

-No tengo todo el día rubito! –Dijo la señora gorda. Por la cercanía de sus pasos debió pensar que él iba con Hermione.

Malfoy arrugó la nariz, miró a su alrededor y se deslizó por la entrada de la sala común de Gryffindor. Se paró al finalizar el pequeño y estrecho pasillo mirando con cautela. Tan solo estaba Hermione, que dejaba los libros y la mochila sobre la mesa.

Malfoy no pudo evitar que la situación le hiciese gracia. Contempló la sala percatándose de lo humilde que era en comparación con la de Slytherin. Curiosamente sus salas comunes eran tan diferentes como las suyas propias.

Recordó la noche en Hampstead Garden Suburb al comienzo de las vacaciones pasadas, los nervios junto con las dudas se escondieron en algún rincón de su mente. Se cruzó de brazos con altivez y se apoyó sobre el mueble vitrina que tenía a su espalda.

-Granger… –Susurró sonriente.

Hermione se quedó inmóvil de espaldas a él sujetando el pelo que estaba a punto de recoger en una coleta. Se dio la vuelta despacio y respiró profundamente parpadeando varias veces preguntándose si aquello era real, dejó caer su pelo de nuevo y se apoyó despacio en el borde de la mesa.

Él la miró extremadamente divertido olvidando por unos instantes la situación a la que se enfrentaba.

-Qué haces aquí? Cómo… –Draco como de costumbre interrumpió. Sintió una cálida sensación en el pecho que le hizo notar alivio ante toda la nostalgia que había estado sintiendo.

-Quería hablar contigo… La dama del cuadro debió pensar que venía contigo y me permitió entrar así que… aquí estoy.

-Qué quieres? –"La dama del cuadro" repitió mentalmente. "Él siempre tan irritantemente correcto".

-Que al menos… me digas lo que piensas a la cara. Los Gryffindors se caracterizan por su valentía, no? –Caminó en dirección a ella metiendo sus manos en los bolsillos y se paró en mitad de la sala junto al sofá mirándola desafiante–. Sé valiente. Dime que te arrepientes del beso.

Hermione comprendió el obvio malentendido pero no pudo evitar reírse y sentirse frustrada por sus palabras.

-Tiene gracia! TÚ, un niño consentido, que no es capaz de enfrentarse a su propio padre, me pides a mí que sea valiente… Tiene mucho sentido… –Hermione comenzó a reír.

Malfoy se puso serio, no le gustaba que le recordasen tan a menudo su relación con su padre y ella tenía la mala costumbre de llevarlo siempre en alto.

-De que te ríes… no tiene ninguna gracia… –Caminó hacia a ella con ganas de abrazarla pero se frenó en seco para dejar resonar a unos pasos provenientes del piso superior cada vez con más fuerza, miró a Hermione aterrorizado.

Hermione le devolvió la misma mirada y nerviosa comenzó a mover rápidamente las manos indicándole que se escondiese. Draco se encogió de hombros con expresión de desconcierto.

Los pasos se escuchaban ya en mitad del tramo de escaleras de caracol que llevaban desde las habitaciones a la sala común, ambos miraban en derredor buscando un escondite válido. Finalmente se agazapó tras el lateral de uno de los sillones lo mejor que pudo, pero su brillante pelo se podía ver con total facilidad tras la tela roja del reposabrazos. Hermione reprimiendo una carcajada nerviosa corrió a sentarse sobre el sofá ocultando el resto de Malfoy colocando un libro estratégicamente.

Parvati apareció por la escalera asomándose tímidamente.

-"Pues claro! Parvati…" –Pensó y se relajó.

-Ah eres tu Hermione… perdona por haberme ido de esa manera, es que estoy muy estresada porque… –La niña siguió hablando de sus cosas un rato que a Draco le pareció eterno. Hermione contestaba con nerviosismo.

Draco aburrido, poniendo los ojos en blanco pellizcó una pierna a Hermione para que se deshiciese de Parvati. Hermione pegó un respingo.

-Y lo raro es que me pareció escuchar a un chico, por eso he bajado a mirar… –Continuó parloteando sin advertir la reacción de Hermione.

-Que va, no! Estoy sola. Todos están comiendo y… –Malfoy volvió a pellizcarle, no quería perder el tiempo que tenían y menos que entrase alguien más por el retrato–. AY! –Parvati se sobresaltó al escucharla y la miró–. Es que… acabo de recordar que olvidé hacer un trabajo de historia de la magia y el tema es muy extenso, voy a necesitar estar sola durante mucho rato y... –Malfoy pellizcó de nuevo, Hermione reprimió un respingo y le golpeó con el libro haciendo ver que lo dejaba sobre el brazo del sofá con frustración–.

-Ay! –Exclamó Malfoy, Parvati que se disponía a subir las escaleras de vuelta a la habitación, se giró y la miró extrañada–.

-Ay! Es que… es un tema tan extenso! Espero que no me suspendan! –Hermione actuaba fatal. Parecía una cómica del melodrama. Pero funcionó.

Parvati de nuevo subió las escaleras y se adentró en la habitación.

-Vámonos de aquí Draco… –Susurró–. Si llega alguien más y te ve…! Se va a liar una buena… No sé cómo se te ha podido ocurrir entrar! –Tragó saliva asustada recogiendo sus cosas y dejándolas apartadas para no molestar.

-Estaban todos comiendo, quien tiene miedo ahora Granger? –Dijo sacudiendo las perneras de sus pantalones enérgicamente– Joder parece que me he puesto sobre un estúpido gato. Ya podríais limpiar un poco…

Hermione vio los pelos rojizos caer de su túnica y se ruborizó.

-Cállate, el dueño de esos pelos es más valiente que tú... Y no te caería mal, a fin de cuentas parecéis sentir lo mismo por Ronald. Está empeñado en comerse a su rata y no paramos de discutir… en fin. Vámonos.

Draco la siguió riéndose con un nuevo y repentino sentimiento de admiración hacia Crookshanks.

Tras un buen susto al encontrarse con Filch (que les observó extrañado percatándose de los colores en las corbatas de ambos), decidieron quedar frente al sauce boxeador tras media hora para buscar un sitio seguro donde hablar.

Hermione no tuvo problema para ser puntual pero Draco quince minutos más tarde de lo acordado aterrizó frente a ella con elegancia.

-Ya era hora Malfoy, tengo mucho que hacer… –Suspiró mirando su escoba extrañada– Por que traes la Nimbus 2001?

-Me han parado varias personas de camino aquí y me ha costado deshacerme de ellos… yo no tengo la culpa de tener vida social Granger. –Dijo en tono arrogante esbozando media sonrisa– Pensé que con la escoba me encontraría menos gente y tardaría menos.

Hermione gruñó y continuó caminando por el césped húmedo. Malfoy la seguía levitando de pie sobre su escoba como si fuese un patinete.

-Quieres montar? Te estas ensuciando… –Dijo sentándose dejándole sitio detrás y volando haciendo pequeños círculos a su alrededor.

Hermione no le miró, ni paró de caminar.

-No se… no me gusta volar… –Dudó.

-No? Que raros sois los muggles. –Se rio adivinando la reacción de Hermione pero ella no cambió su expresión. (Prefirió ignorarle, sabía que eso le complacía menos).

-Dónde vamos? No se me ocurre ningún sitio donde nadie nos pueda encontrar… –Dijo pensativa.

-Móntate no seas cabezota. –Se montó bien en la escoba dejando sitio detrás–. Venga!

Ella dudó pero finalmente pasó una pierna por la escoba, cuando apenas se colocó bien, Malfoy subió elevándose muy rápido. Hermione chilló aferrándose a él con fuerza y él rompió a reír.

Hermione separó el brazo durante unos segundos y señaló una amplia cuenca entre las rocas que elevaban el castillo por encima del lago. Malfoy giró la escoba bruscamente haciendo acrobacias para presumir de su habilidad, ella volvió a abrazarle con fuerza, él sonrió y aterrizó levemente sobre la cuenca.

-Hermione? Ya puedes bajar… –Posó sus manos sobre las de ella, estaban frías y temblorosas. Sintió lastima– Perdona muggle, no pensé que te diese tanto miedo.

Hermione se bajó de la escoba dando un saltito y se apartó de él enfadada.

-Como vuelvas a hacer esas maniobras conmigo sobre la escoba, te juro que me subo a la mesa de Slytherin durante la cena y lanzo copias de la carta que me mandaste en primer año! –Respiró agitada sin parar de replicar.

Malfoy fijó en ella su penetrante mirada preguntándose si sería capaz de hacer aquello. Se levantó exasperado de la escoba (que permaneció levitando inmóvil). Se metió las manos en los bolsillos del pantalón y esperó sin escuchar a que se cansase de hablar frunciendo el entrecejo en alguna ocasión.

Por fin se calló y le miró a los ojos con resentimiento, Malfoy sonrió.

El silencio dio lugar a los aleteos de las lechuzas que volaban en dirección al castillo para entregar el correo semanal.

-Aun me sabe la boca a barro. –Dijo Hermione cabreada mirando a otro lado.

Malfoy no pudo evitar reírse, ella le miró mal pensando en irse, pero a menos que quisiera nadar no tenía escapatoria.

-Vale no me rio. –Se puso serio pero rompió a reír de nuevo. Hermione bufó–. No quise que te cayeras sólo quería dejarte una nota en el bolsillo… pero debo admitir que estabas graciosa con la nariz salpicada de barro… –Intentó no reírse de nuevo.

-Una nota… claro. Y por qué hacerlo delante de Pansy no te pareció muy arriesgado? Al fin y al cabo no se te despega. –Se cruzó de brazos y Malfoy suspiró.

-Sí, pero no volviste a hablarme después de lo que pasó en el escobero así que decidí arriesgarme y… –Esta vez interrumpió ella.

-Y decidiste llenarme la boca de barro y pegarte con Ronald? O eso fue para meterle una notita a él también? –Dijo calentándose por momentos.

Había llorado, lo había pasado mal y se había sentido como una tonta durante todo este tiempo. Tenía derecho de comportarse mal con él después de todo.

-No seas rencorosa. Al menos yo intenté acercarme. Tú nunca lo hiciste. –Dijo en tono acusador.

-Estabas muy distante, pensé que no te acordabas de nada. No esperarías que me acercase a ti sin saber si realmente habías querido recordar, verdad? A que vino aquel distanciamiento?

Draco dudó pero finalmente lo dijo.

-Snape… sospechó de… Bueno. Esto.

Hermione se tapó la boca.

-Oh no! Snape? Pero cómo?...

-Me vio guiñarte el ojo en clase de pociones y gracias a que escondiste la cara tras un libro según dijo poniéndote como un tomate… no pude rebatir lo que me estaba diciendo… –Aquella especificación tuvo efecto rebote en ella, que de nuevo se puso roja hasta las orejas– Si, supongo que debió ser algo parecido a como estas ahora mismo. Pero con un libro delante por lo visto.

Hermione enmudeció sin saber que hacer e intentó relajarse.

-Espero que no se vea reflejado en mis notas. Pociones no es mi especialidad… y ya sabemos que Snape no es conocido por su imparcialidad a la hora de puntuar…

-Quieres por Merlín dejar de pensar en las calificaciones durante un ratito por favor? –Dijo juntando las manos en forma de súplica– Joder que insufrible te pones!

-Para mí es importante… –Le miró con recelo.

-Para mí también Granger. Soy el segundo de la clase después de ti. Pero hay más cosas en la vida... Es que de verdad que no entiendo como coño no estás en Ravenclaw! –Supo por su cara que se había pasado.

-Cualquier cosa mejor que SLYTHERIN –Recalcó el nombre de la casa con tono de asco muy enfadada. Se aproximó al borde del acantilado y sintió impotencia–. Sácame de aquí ahora mismo!

-No. –Dijo acercándose a ella– Apártate antes de que te caigas y tenga que atraparte como a una snitch.

La chica sonrió maliciosamente.

-Supongo que tienes razón, si mi vida dependiese de que me atrapasen como a una snitch más me valdría que Harry estuviese cerca. –Supo por la expresión sombría y dolida de Malfoy que había ido aún más lejos que él. Miró al horizonte, luego al lago y volvió la mirada hacia a él pensando en disculparse con algo de dignidad.

Malfoy miró al suelo. Sintió que no debía decir lo que le había cruzado la mente, pero las palabras huyeron de su boca al acercarse más a ella.

-Sí, tienes razón niña, él es mejor buscador que yo. –Dijo con notable sarcasmo– El chico perfecto. Rico, famoso, educado, humilde… –Sus ojos relampaguearon– Sin embargo conmigo te mojas y con el bostezas. –Se hizo el silencio. Hasta los arboles parecían silenciosamente escandalizados tras aquellas palabras. En algún lugar de si mismo bajo su fuerte ira, sentía arrepentimiento. Pero ya no había vuelta atrás. Mantuvo su mirada desafiante clavada en los ojos de Hermione.

Los ojos de ella se encendieron de furia, tuvo que cerrar los puños para contenerse y no darle un merecido tortazo. Su boca se abrió ligeramente para formar su expresión, una mezcla de desconcierto y asco.

-No puedo creer que hayas dicho una cosa así… te crees superior a los demás, pero a fin de cuentas… aunque te llamen "príncipe de Slytherin" eres igual de vulgar que todos los imbéciles que te rodean. No tienes vergüenza… No sé de qué me sorprendo, si por no tener no tienes ni opinión propia. –Le empujó.

-Estoy hueco? –Soltó una sonrisa falsa y forzada– Entonces resulta que la señorita sabelotodo es una perfecta superficial que no ve más allá de un físico? Porque, si soy todo lo que dices. Entonces por qué me permites estar aquí eh? –Dijo acercando su cara.

Hermione movió el pie ligeramente hacia atrás y notó con vértigo que no había más suelo. Unas pocas rocas se desprendieron y cayeron al agua. Malfoy echó una mirada fugaz y rodeó a Hermione por la cintura asegurándose así de que no se caería.

-Suéltame. No necesito que me intentes proteger, no soy ninguna niña indefensa. –Le empujó en vano.

-Contéstame, si soy como dices entonces que me ves? El dinero quizás? –Hermione se revolvió más ahora muy ofendida por sus palabras. Malfoy la apartó del borde de la cuenca y se vio obligado a soltarla. Hermione se separó de él intentando no llorar–. Por Merlín, en vez de hablar claro, eso es lo único que sabes hacer. No serás ninguna niña indefensa pero desde luego qué bien se te da llorar.

Esto empeoró las cosas.

-Y TU QUE? –Dijo gritando llena de furia– Tú hablas mucho pero que es lo que me ves? Porque ni siquiera tengo riquezas como tu familia, ni tampoco lo que tu querido padre considera una sangre limpia –Hermione se secó una lagrima tan fuerte que se hizo daño en la mejilla–. Siempre que hablamos termino así. Es eso lo que buscas acaso? Amargarme la vida?

-No… –Se quedó mudo. Como siempre que la veía tan frágil. Era involuntario pero todo su cuerpo se entumecía súbitamente.

-No qué! –Le empujó. Draco alargó los brazos para abrazarla pero ella se echó a atrás de nuevo muy enfadada.

-Tan lista y no sabes leer entre líneas… –Suspiró.

-Pues habla de una vez! –Comenzó a sollozar.

-Sabes que no acostumbro a expresar mis sentimientos… –Respiró hondo mirándola con impotencia.

-Eres un cobarde! Deja de buscarme. Deja de perseguirme por los pasillos, deja de intentar darme notitas y deja de buscarle las cosquillas a Ronald. Ya me he enterado de los rumores que hay sobre nosotros y visto lo visto a ti no te incumbe! –Siguió parloteando.

-Puedes por favor cerrar la boca? No me dejas pensar y cuando no puedo pensar hago lo primero que se me viene a la mente y no quiero tener que tirarme al agua para dejar de escucharte. –Se puso las manos sobre las sienes.

-No me culpes a mi de que no puedas pensar, culpa a tu padre que es el que está ahí dentro manejando los hilos desde que naciste! –Dijo de nuevo con voz chillona consiguiendo no llorar.

Draco sintió una punzada en el pecho, no hablaba porque lo que le preocupaba era el hecho de que Lucius había confesado ser un fiel mortifago y haber luchado en las filas de Voldemort.

Hermione era todo lo que según su padre los mortifagos disfrutaban torturando. Nacida de muggles, rival de Slytherin, alumna de Gryffindor… el corazón se le puso a mil solo de imaginar lo que podría ocurrir. Quiso confesar que tenía miedo y explicar sus motivos, pero no fue capaz.

Para sorpresa de Hermione tras el flequillo despeinado de Draco se adivinaban unos ojos empañados. Esto le impactó tanto que guardó silencio hasta casi dejar de respirar. Paseó sus ojos por la rígida mandíbula del chico y tragó saliva.

-Draco… –Dijo Hermione. Se acercó. Giró su cara y le miró.

No había visto mal… los ojos grises de él, que estaban algo más que nublados, ahora se posaban sobre ella. Hermione tuvo la sensación de que acariciaba su rostro con la mirada a cada centímetro. Su voz desapareció. No consiguió decir ni una palabra más.

Malfoy sacó fuerzas.

-Sé que no soy un ejemplo de valentía. –Se le quebró la voz– Y sé que probablemente Weasley te haría llorar menos. –Ella enternecida, le apartó el flequillo de los ojos con suavidad–. Obviamente sería mucho más productivo e inteligente para los dos dejar esto atrás y olvidarnos de todo. Pero al menos yo no puedo… Si tú puedes, hazlo y obligame.

-Tuviste la oportunidad de olvidar el beso… –Dijo ella.

Malfoy miró a la lejanía. Definitivamente Hermione no sabía hasta qué punto pensaba en ella.

-Ya… –Susurró y volvió a mirarla– Y de que me iba a servir olvidar aquel beso? Habría vuelto a besarte a la mínima ocasión…

-A la mínima…? –Susurró ella.

-Sin duda… -Dijo él.

Hermione se puso de puntillas y se apoyó sobre él, pero no llegaba. La escena resultó un poco cómica. Malfoy comprendió y no dudó.

Se aferró a ella en un beso ligero que pronto pasó a ser ardiente. Los dos habían deseado aquello por lo que les pareció demasiado tiempo.

Draco la abrazó por la cintura. Solo con pensarlo su escoba obedeció y se elevó en horizontal tras Hermione. Draco la levantó y la apoyó sobre el palo de escoba, Hermione se asustó un poco pero el miedo quedó fácilmente enterrado tras los besos de Malfoy. Se sujetó a él con fuerza y tiró del nudo de su corbata tanto que la desanudó y cayó. Se besaban con más énfasis cuando de repente las campanas del reloj de Hogwarts resonaron hasta el lago. Hermione paró el beso para contarlas pero Malfoy continuó besándola el cuello.

-Oh dios es súper tarde! Tengo tarea atrasada Draco! –Dijo temblorosa mientras él trataba de quitarle su corbata escarlata.

-Usa esto… –Con la corbata aflojada, desabrochó el segundo botón de su camisa y agarró la cadena del giratiempo. Continuó besándola con una mano tras su espalda y la otra bajando a su pierna.

Hermione se ruborizó al darse cuenta de la situación. Había entrado en una especie de trance pero aquello estaba pasando de verdad.

Estaba sentada sobre la Nimbus 2001 de Draco Malfoy y él estaba pasando sus labios por el lóbulo de su oreja. Sintió un leve escalofrío, exhaló excitada, le empujó despacio y dio un saltito para bajarse de la escoba. Se alisó la falda tímidamente.

Malfoy la miró un poco avergonzado.

-He hecho algo malo…? Lo siento… –Dijo preocupado cogiendo sonrojado su corbata del suelo.

-No… para nada… no es eso créeme. –Dijo peinándose con los dedos y abriendo un poco los ojos–. Pero… es un poco tarde y tengo deberes… –En realidad se sentía avergonzada, tenía la sensación de haber perdido todo el control sobre su cuerpo. No quería que Draco pensase que lo tenía todo ganado con ella aunque así fuera.

Sin querer, Hermione recordó los sermones religiosos que le daba su abuela paterna sobre la flor y las abejas. "Solo sabrás que te quiere si te espera". Le dio un escalofrío y apartó aquello de su mente.

Malfoy la miró extrañado.

-Estas bien? –Dijo mientras enrollaba su corbata. No llevaba túnica con que se la ofreció a ella.

-Eres… virgen? –Dijo más seria de lo que pretendía. Mirando la corbata.

-Em… –Malfoy enrojeció y se quedó quieto sin mover el brazo que ofrecía su corbata.

Con su pelo rubio brillante, parecía más bien una bola de helado de fresa con nata. La imagen hizo reír un poco a Hermione, lo que hizo a Malfoy sentirse inseguro.

-Eso no es una respuesta me temo –Se sonrojó tanto o más que él recibiendo la corbata y guardándola en el bolsillo interno de su túnica.

-Si. Lo soy. –Miró a otro lado– Y bueno, no pretendía… dejar de serlo ahora… aunque…

-Vale. Lo pillo. Yo también lo soy y tampoco... –Suspiró aliviada aunque mucho más avergonzada– Al menos aún.

-Perfecto… perfecto. –La miró aliviado.

-Esto… volvemos castillo? Tengo que…

-No. Antes dime –Carraspeó intentando volver a la normalidad–. Contéstame… si realmente crees que estoy hueco que ves en mi…?

Le miró enternecida.

-No pienso que estés hueco. Aunque creo que es lo que te encanta que la gente que odias o aparentas odiar piense de ti… y francamente lo consigues. Yo sé que no eres así. Me haces olvidarlo a veces… pero lo sé. –Le sonrió.

-Prefiero que pongas esa cara antes que verte llorar. Pero eso no contesta a mi pregunta. –Dijo impaciente.

-Creo que no te hace falta que la única persona que te mantiene con los pies en la tierra te comience a halagar para que tu ego suba en porcentaje. –Se burló de él mientras se intentaba montar con mucha dificultad en la escoba.

La Nimbus de nuevo obedeció a Malfoy y bajó unos centímetros permitiendo a Hermione subirse con facilidad.

-Hablo en serio Granger. –Dijo posando una mano sobre el palo de escoba.

-Hablando en serio, lo último que me atrae de ti es tu dinero. De hecho me resulta bastante repelente dado que la mayoría viene de tu padre. Y para terminar deberías saber que no soy tan superficial como para fijarme en alguien hueco solo porque tenga una mirada bonita. Pero cuando me enfadas…

-Vaya gracias por el cumplido –Dijo complacido dándose importancia– Supongo que me basta con saber eso.

-Y a ti de mí? –Esperó observándole.

-Oh, pues veras, es que yo sí que soy superficial, es decir mírate. Debajo de esa fachada de niña buena sabelotodo se esconde un cuerpazo uf! –Dijo para vengarse de ella.

Hermione le miró mal.

-Hablo en serio Draco. Sigue por ese camino y tragaras tanta agua del lago que…

-Vale, vale… Eres preciosa, sí. Pero además… –Suspiró– Lo negaré todo si me vuelves a recordar que te he dicho esto. Eres la bruja más inteligente y con más potencial de todo ese castillo… –Señaló Hogwarts. El silencio se volvió incómodo– Y para colmo estas en Gryffindor… –Ella frunció los labios y se preparó para defender a su casa– Ya sabes que no siento ningún respeto por ese escudo –Señaló su túnica con el emblema de Gryffindor–. Sin embargo tenéis algo que yo deseo… y que solo tú consigues arrancarme… VALOR.

Hermione se sentía realmente abrumada, jamás hubiese esperado que Malfoy pensase todo aquello sobre ella, pero mucho menos que le fuese a hacer un cumplido sincero a Gryffindor. Se llevó una mano al pecho por la impresión y se inclinó sobre la escoba para coger su mano. De pronto una imagen le vino a la cabeza como un flashazo. La cara de asco de Harry al escuchar a Hermione hablando de Malfoy.

-Se me había olvidado decirte algo, –Hizo una pausa–. Harry… bueno, lo sabe. –Cerró los ojos aterrada esperando una reacción explosiva.

-Potter? –Arrugó la nariz.

-Cuantos Harry más conoces? –Le miró extrañada burlándose de él– No te enfadas?

-Enfadarme? –Se encogió de hombros–. Creo que ese Potter te aprecia lo suficiente como para mantener la boca cerrada. A decir verdad, me alegro de que tengas amigos en los que puedas confiar tanto, aunque preferiría que te juntases con alguien menos perseguido por los dementores. Y Weasley también lo sabe?

Hermione no contestó miraba fijamente la lejanía por encima de las piedras de la cuenca donde se podía ver una espesa masa negra. Varios dementores sobrevolaban el castillo. Malfoy miró también.

-Antes no estaban, no? –Preguntó ella agarrando más fuerte la mano del chico.

-No. Debieron llegar tras las campanadas. –Dijo Malfoy con miedo.

-Pero no nos harán nada… verdad? –Dijo temblorosa repasando mentalmente el libro en el que había leído sobre aquellos seres. No recordaba que se nombrase en el ningún hechizo para combatirlos, al menos hasta donde ella había podido leer.

-No creo… pero deberíamos irnos por si acaso. Espera aquí. –Hermione se bajó de la escoba, Malfoy se montó y voló alto para tantear el terreno desde una posición elevada con el fin de escoger un camino. La salida que conducía a la cabaña de Hagrid estaba despejada. Descendió y recogió a Hermione.

Decidió sobrevolar el lago a mucha altura para llamar la atención lo menos posible y evitar a los dementores que se desplegaban en abanico sobre el terreno en busca de lo que Malfoy dedujo como Sirius Black.

Hermione apoyó la cabeza sobre la espalda de Malfoy cerrando los ojos asustada.

De pronto ambos sintieron que se les congelaba el cuerpo. Un dementor apareció de la nada y se inclinó sobre Hermione. Ella se ponía rígida por momentos soltándose poco a poco. Draco palideció, viró la escoba haciendo acrobacias tratando de perder al dementor pero sintió que con cada movimiento y contacto del dementor las manos de Hermione iban perdiendo más y más fuerza.

-Hermione! –Gritó– Por favor reacciona Hermione, no te sueltes! –Malfoy entró en pánico.

La mente se le llenó de imágenes sobre lo que más temía en aquel momento. Todos los pensamientos positivos a los que se podría aferrar desaparecieron y sintió perder la capacidad para manejar la escoba. Hermione se soltó cayendo de la escoba y Malfoy despertó de aquel embotamiento.

Malfoy hizo una arriesgada pirueta siguiéndola sorteando magistralmente al dementor, soltó una mano del palo de escoba para agarrarla pero fue tarde. Hermione se encontraba a demasiada distancia de él cayendo en dirección al lago. Malfoy comprendió que la altura era tal, que si Hermione caía al agua sería como dar contra el suelo. La simple idea le puso un nudo inmenso en la garganta que le dificultó la respiración, pero también despertó el valor que tan profundamente se escondía dentro de él. El dementor perdió el interés repentinamente y volvió al castillo.

No lograba alcanzarla, de pronto recordó:

-"ARRESTO MOMENTUM" –Gritó Malfoy con fuerza alargando la mano hacia Hermione y deseando con todas sus fuerzas que surgiera efecto. La caída de Hermione se fue ralentizando hasta detenerse a escasos centímetros del agua.

Malfoy, que mantenía la mirada fija en Hermione, no se dio cuenta de que estaba cerca de sumergirse en el lago, pero cuando se giró y lo vio, ya no había tiempo para detenerse, así que se lanzó al agua para evitar sumergir la escoba.

Los oídos le pitaban por el brusco impacto, le dolía todo el costado derecho y había tragado agua. Cuando fue capaz de reaccionar nadó torpemente hacia la superficie.

Lo primero que pudo ver fue a Hermione que yacía levitando a escasos centímetros del agua mojándose el pelo y el gorro de la capa.

Su escoba levitaba frente a él, se subió a pulso sobre su escoba, se apartó el pelo mojado de la cara y se acercó a Hermione con cuidado.

-Hermione despierta… –Ella no contestó pero pudo ver por el movimiento de su pecho que respiraba. Miró a su alrededor, la orilla a la que se dirigían antes del incidente no estaba lejos.

Sacó su varita y dirigió a Hermione junto a su escoba despacio hasta la orilla.

Hermione despertó apoyada sobre el húmedo pecho de Malfoy. Se incorporó aturdida y vio que Draco estaba plácidamente dormido con el pelo aun mojado. Se miró la ropa, estaba seca. Hacía frio, pero Malfoy llevaba la camisa remangada y se había quitado los zapatos y los calcetines. Hermione se quitó la túnica, pero cuando se la fue a poner sobre el cuerpo Malfoy despertó.

-No… hace frio, póntela de nuevo. –Se estiró y se incorporó lentamente.

-Que ha pasado? –Dijo ella extrañada–. No tienes frio?

Malfoy le contó lo ocurrido. Hermione tuvo que respirar hondo un par de veces.

-Supongo que la parte positiva de todo esto es que si ese dementor hubiese querido informar sobre lo ocurrido, ya habrían venido a buscarnos. Cuantas horas han pasado?

-No tengo ni idea. Me dormí poco después de llegar aquí. Ponte la túnica. –Se levantó y comprobó el estado de sus calcetines, estaban más secos que el resto de su ropa, con que se los puso y prosiguió para ponerse los zapatos– Joder si lo se me quito todo el uniforme, no sé qué voy a decir cuando llegue… no conozco ningún hechizo para secar esto.

-Yo tampoco… La verdad. Conozco uno para repeler el agua pero no sé si funcionaría de ese modo y francamente lo dudo. –Hizo caso poniéndose la túnica.

-Lo que daría por tener al menos una prenda seca que no apestase de esta manera. –Puso cara de asco.

Hermione recordó algo y sonrió.

-Que darías exactamente? –Dijo poniéndose de rodillas y rebuscando en el bolsillo interno de su túnica.

-Cualquier cosa… –Dijo despreocupado sin percatarse.

-Bueno, ya lo has dicho. –Alargó las manos ofreciéndole su corbata seca e impecable.

-Vaya. Está seca! –La cogió y puso una expresión forzada de asco–. Oh pero tiene un olor desagradable… huele como a… a… muggle? –Trato de aguantar la risa y se dio la vuelta para atarse los zapatos fingiendo estar despreocupado, luego rompió en estruendosas carcajadas imaginándose la expresión de horror de la cara de Hermione.

-Con que no te gusta mi olor a muggle no? –Se lanzó sobre él empujándole por la pequeña colina que formaba el desnivel del suelo.

Malfoy se las arregló para girarse y ponerse sobre ella. Cogió sus muñecas (una a cada lado de su cara) y la miró divertido.

-Maldita muggle, como te atreves a atacar de esa manera al príncipe de Slytherin! –Le costó terminar la frase sin reírse.

Hermione no podía creer que Malfoy, tan conocido por su habitual expresión de estar oliendo algo en mal estado, que aparentaba ser tan frio y despreocupado y que a menudo se metía con sus compañeros sin aparentemente importarle… fuese tan perfecto en la intimidad.

-Eres tan diferente cuando estamos solos… –Sonrió ella.

-Por qué lo mencionas ahora? –Sonrió extrañado.

-Porque me da pena que el mundo se esté perdiendo lo que eres en realidad. Deberías ser tú mismo. –Suspiró despacio mirándole a los ojos.

Malfoy soltó sus muñecas y se acostó despacio a su lado mirando el cielo.

-Debes saber desde ya que eso… no va a pasar Hermione. –Dijo enfriando el tono de su voz.

-Draco… –Se incorporó y le miró a la cara– No te estoy llamando cobarde, pero no deberías tenerle tanto miedo a… –Malfoy interrumpió poniéndose un brazo sobre los ojos.

-Deja el tema de mi familia en paz por favor. No es algo que sea fácil de comprender y desde luego tú no lo entiendes. –Sonó más brusco de lo que pretendía.

-Sabes que no quiero molestarte… sólo quiero que estés bien, y me cuesta creer que así sea cuando claramente estas actuando todos los días a todas horas…

-Es que eso es otra cosa que no entiendes. No me paso las veinticuatro horas actuando Hermione. Muchas de las cosas que digo y hago salen de mí. Por ejemplo no soporto a tus amigos, sobre todo a Ronald. Ni me cae bien ningún Gryffindor exceptuándote a ti obviamente. –Hizo una pausa para coger aire–. Y, aunque no tanto como a Vicent y Gregory, también me gusta reírme de las idioteces que dice Dumbledor cada día en el gran comedor y del imbécil casi squib que es Neville Longbottom. Ah y me desternillo cada vez que Snape le resta puntos a Gryffindor por cualquier motivo. Y…

Hermione con la cabeza a punto de explotar alzó la voz.

-Lo de Longbottom sobra, no te voy a volver a repetir que no insultes a mis amigos! Además, no es ningún squib, sólo es un poco despistado. Y vale ya lo he entendido! No eres precisamente un angelito pero joder –Hizo una pausa para relajarse, no le gustaba decir tacos–. Malfoy, yo sé que tampoco eres tan malo como quieres aparentar!

-Contigo Hermione! De la misma forma que no soy malo con mis amigos, ni con mis padres, lo entiendes? –Se incorporó mirándola–. No es que sea un cabrón con todo el mundo. Soy como quiero ser, con quien quiero serlo… simplemente no suelo decir lo que pienso si va en contra de lo que en mi familia se considera correcto porque me han enseñado que eso no está bien. Para mi padre ese comportamiento es una falta de respeto a la sangre Malfoy. Esa es mi única fachada. –Respiró hondo–. Bueno, y aparentar que te odio.

Hermione se sentó sobre sus rodillas y miró al césped húmedo.

-Entonces… sobre los muggles… y los nacidos de muggles… –Le dio miedo terminar la pregunta, sabía lo que quería escuchar.

Malfoy frunció los labios tratando de escoger mentalmente las palabras más adecuadas.

-No te voy a mentir. Toda mi vida he pensado que mi padre tenía la razón. –Hizo una leve pausa para dejar a Hermione digerirlo–. Después de conocerte a ti empecé a pensar diferente. Además, en ese castillo hay varios ejemplos que me hacen pensar que la pureza de la sangre no lo es todo. Ya sabes a que me refiero. Gente de supuestamente sangre pura que deja mucho que desear.

Hermione suspiró aliviada ignorando la clara ofensa a los Weasley. Sabía que la respuesta podría haber sido peor.

-Bueno, al menos a mí sí que me dices lo que realmente piensas aunque vaya en contra del protocolo familiar de los Malfoy…

-Qué puedo perder, toda tú y todo lo que pienso sobre ti va en contra del modelo de vida que mi padre me ha inculcado. –Sonrió resignado.

-Y qué tal? Disfrutas deshonrando así tu propia sangre? –Preguntó de forma sarcástica en tono pomposo devolviéndole la sonrisa.

Draco comenzó a reír y se abalanzó sobre ella.

-En realidad sí, pero no se lo digas a nadie. –Se acercó a sus labios y los rozó cariñosamente.

-Cuidado Malfoy –Remarcó su apellido–. Estas dejando restos de tu majestuoso y milenario ADN sobre mí. –Se rio levemente.

-Que es ADN? –Preguntó frunciendo el entrecejo.

Hermione comenzó a reír y negó.

-Cosas de muggles… –Susurró besándole por fin.

Malfoy se separó un poco.

-Estos muggles… –La besó con más ganas.

Se besaron durante un buen rato revolcándose, manchándose de césped y barro la ropa y llenándose el pelo de ramitas. En un par de ocasiones perdieron ligeramente el control de nuevo pero lo recuperaron a tiempo. Luego estuvieron hablando y contándose anécdotas de sus vidas. Pasando de las tristes a las graciosas y viceversa.

Mientras estaban juntos, Hogwarts parecía no existir. Slytherin, Gryffindor, la mansión Malfoy e incluso Hampstead Garden Suburb… nada importaba en absoluto. Estaban juntos. Sin duda parecían dos personas completamente diferentes de lo que eran tras aquellos muros de piedra. Ella despreocupada, olvidándose de hacer los deberes pendientes o de si alguien podía verles... Y él sintiéndose tan libre… tan valiente junto a ella.

Ambos sabían que cuando estaban juntos ella le cambiaba a él… casi tanto como él a ella.

**Hola chicos siento no haber publicado antes pero se me ha estropeado el ordenador… afortunadamente he conseguido un portátil así que espero recuperar el ritmo pronto. Ante este desagradable problema he creado un Twitter:

DramioneLSNV

Por si me vuelve a pasar algo así y queréis saber de mí y de paso ganar una seguidora.

Muchas gracias a todos 3