El reloj de Hogwarts sonó de nuevo, esta vez para anunciar la hora de la cena. Hermione y Draco caminaron hacia el castillo por el oscuro sendero discutiendo sobre artimancia en susurros.
-No Hermione. Si te desvelo esa fórmula volverás a quedar primera en todas las clases. –Dijo celoso.
-No te pido copiar, te pido ayuda! Si no consigo resolverlo me suspenderán! –Sintió miedo.
Conforme se acercaban al patio exterior, un grupo de último año de Ravenclaw apareció entre las columnas cruzándolo con prisa. Querían llegar a tiempo al gran comedor.
-Hermione –Se quejó él–. No te van a suspender por una única fórmula, no seas miedica… –Susurró.
Hermione se había quedado quieta sin saber si avanzar, pero al escuchar a Draco le miró, resopló con sorna y rodó los ojos.
-De verdad quieres volver a debatir sobre quién es miedica? –Dijo extenuada. Subió a saltitos algunos escalones de los que conducían al patio interior del castillo dejándole atrás.
Cuando ambos subieron las escaleras Malfoy tiró de ella y le posó la espalda contra la pared.
-Pues debes estar de suerte… –Musitó ofendido contra su boca–. Precisamente ahora, siento un extraño impulso de valentía. –La besó.
Ella se escandalizó, le temblaron las piernas. Intentó apartarse pero no pudo, no tenía escapatoria. Sin dejar de besarle divisó temerosa por el rabillo del ojo al grupo de Ravenclaw. Hermione pudo ver cómo una de las chicas les regañaba con la mirada sin detenerse.
Cuando todos los Ravenclaw estuvieron en el interior del castillo, Hermione le empujó limpiándose la boca rápidamente y miró con miedo en todas direcciones.
Malfoy rompió a reír y se apartó un poco.
-Sí… Límpiate la boca, como si nadie fuese a notar nuestras pintas. –Dijo riéndose con aire despreocupado mientras le quitaba a Hermione una ramita seca del pelo.
Ella se sorprendió y sospechó de su tranquilidad, pero pronto lo dejó de lado y reparó en que Malfoy tenía razón. Suspiró resignada y le cogió del brazo tirando de él retrocediendo sobre sus pasos hasta los arboles más cercanos. Malfoy se acercó pensando que era una invitación para continuar los besos, se inclinó hacia a ella pero Hermione le apartó con desaprobación y sacó el giratiempo.
-Oh vaya, Granger va a romper las reglas una vez más… -Se burló él.
-Qué otra opción me queda? –Dijo enfadada–. No podemos entrar así en el gran comedor. Qué te pasa Malfoy? –Dijo mirándole atónita.
-A que te refieres? –Dijo extrañado mientras ella le ponía la cadena del giratiempo alrededor del cuello.
-Primero me besas delante de otros alumnos y ahora parece que te da igual que nos vean de esta guisa! Qué mosca te ha picado! –Miró el giratiempo.
-Granger, esos alumnos eran de Ravenclaw, no creo que se lo cuenten a nadie. Son imbéciles... –Dijo restándole importancia y se puso serio de repente–. Qué es una… mosca? –Frunció el ceño curioso.
-Malfoy –Dijo con retintín–. Aunque no lo creas los alumnos de Ravenclaw son humanos y tienen boca! –Ignoró su pregunta.
-Lo sé. Pero sólo la usan en la biblioteca para chistar cada dos minutos. –Se volvió a reír.
Hermione se sintió mal al escuchar aquel comentario, ella también solía chistar en la biblioteca. Quiso reprenderle, pero en lugar de ello acordaron que retrocederían hasta la hora de la comida, cuando todos entraban por la puerta del gran comedor. Tendrían menos de media hora para adecentarse y encontrarse de nuevo en el mismo lugar si no querían arriesgarse a ser vistos.
Hermione dio algunas vueltas al mecanismo del giratiempo y ambos salieron corriendo en dirección a sus respectivas casas.
Cuando Malfoy terminó de asearse y cambiarse el uniforme, salió hacia la sala común para dirigirse al punto de encuentro. Para su sorpresa una chica lloraba desconsoladamente sobre el brazo de un sofá pensando que estaba sola. Se trataba de la hermana menor de su compañera Daphne.
Malfoy dudó, quería acercarse porque era lo correcto, pero recordó que no debía ser visto y se fue lo más silenciosamente que pudo.
Cuando ambos llegaron al lugar de encuentro, Hermione en silencio usó el mecanismo para volver a la hora de la cena. Finalmente liberó a Malfoy de la cadenita, la escondió bajo su camisa y suspiró.
-Eres una mala influencia, Draco Malfoy. –Caminó de prisa hacia las escaleras.
-Dónde vas? Es que te has cabreado de verdad? –Dijo Malfoy riéndose incrédulo. Sabía que se acercaba uno de sus sermones.
Hermione se dio la vuelta y se paró para mirarle irritada. Aquella risita comenzaba a molestarle demasiado.
-A mí no me hace gracia, casi me pillan! Además siento que estoy traicionando a mi casa y a mis amigos. He vuelto a utilizar el giratiempo para algo personal… Ni siquiera Harry y Ron saben que lo tengo. Cuantas reglas más voy a tener que romper por "esto"? No sé ni lo que somos! –Volvió a caminar en dirección al gran comedor.
Draco aguardó un par de pasos por detrás pensativo.
-A caso no te merece la pena? –Dijo mientras agarraba su brazo y tiraba ligeramente tratando de que se volviese para mirarle–. Sea lo que sea…
-Depende… –Se soltó y siguió caminando con Malfoy siguiéndola de nuevo visiblemente dolido–. No me gusta jugármela por… "nada"… –Chocó con alguien al doblar una esquina y Malfoy al verlo se pegó a la pared sin doblar la esquina evitando ser visto. Hermione levantó la mirada nerviosa para disculparse y palideció.
-Por fin te encuentro… Llevo todo el día buscándote. –Dijo avergonzado. Era Ron Weasley– Parvati me ha dicho que no has ido a Hogsmeade con ella y al parecer nadie te ha visto en toda la tarde… Harry me preguntó por ti… –Malfoy reconoció su voz y tuvo ganas de doblar la esquina para echarle a patadas.
-He ido a dar un paseo, yo sola. Necesitaba despejarme… He caminado por el lago. –Carraspeó y no pudo evitar mirar de reojo a Draco, que con expresión de rabia contenida volvía sobre sus pasos para cambiar de ruta.
Ron se dio cuenta de la mirada de Hermione.
-Con quien hablabas…? –Se inclinó para asomarse pero ella en un acto desesperado, avanzó rápidamente hacia a él quedando a pocos centímetros de su cuerpo sin saber qué hacer.
Ron pensó que se caía y le pasó su brazo por la espalda. Malfoy escuchó aquellas palabras y se giró justo a tiempo para verlo. Quiso sacar su varita, pero se sentía tan traicionado que temía hacer una tontería. Obviamente Malfoy había malinterpretado la situación, pero al no escuchar nada más que silencio. Lo tuvo claro.
En cuestión de segundos, Ron se apartó avergonzado al ver que ella no se había tropezado, Hermione se tragó la incomodidad y salió del paso deslizándose de la manera más natural que pudo entre Ron y la pared para seguir andando por el pasillo. Él la siguió en silencio.
-Que querías Ronald. –Dijo sintiéndose como una mentirosa.
-Ya sé que hemos estado unos días sin hablar por culpa de tu bestia peluda inmunda, pero necesito ayuda con historia de la magia… –Su tono no sonó muy creíble–. Eres la única persona que conozco que lee tanto y además lo memoriza. –Dijo en forma de halago.
Hermione rodó los ojos y suspiró. Eran tan diferentes…
-"Pero y ahora por qué comparas a Ronald con Draco? Basta… piensa en otra cosa". –Se dijo mentalmente.
-Estas bien Hermione? –Preguntó Ron extrañado.
-Te ayudaré después de cenar si quieres… Empezaré a hacer tarea atrasada nada más llegar a la sala común. –De pronto se sintió culpable por haber pasado toda la tarde fuera teniendo tanto trabajo pendiente. Aquello no era propio de ella.
Hermione entró junto a Ron en el gran comedor. La cena ya estaba servida.
Al menos la mitad de la mesa de Gryffindor y una parte más reducida de las otras tres se giraron para observarles. El profesor Snape miró la escena con curiosidad volviendo también su mirada hacia la mesa de Slytherin.
Malfoy, como de costumbre, estaba sentado entre Vicent y Gregory apoyando un codo en la mesa y su cabeza en su puño mientras removía el interior de un Budín de Yorkshire con el tenedor pensando en la conversación que habían tenido.
-"Será que para ella no merece la pena el riesgo y las mentiras? Después de todo lo que ha ocurrido hoy… no se habrá dado cuenta de que para mí ella es importante? No sé si estoy enamorado… Nunca lo he estado… Y que narices será una mosca?…" –Se preguntaba.
-Eh Draco! –Goyle le dio un fuerte codazo sacándole de sus pensamientos, el Budín voló fuera del plato–. Has visto eso?! –Señaló a Granger y Weasley caminando por el pasillo con las caras encendidas ante el interés de sus compañeros.
Malfoy les miró inexpresivo con una creciente ira en su interior. Tuvo ganas de arrancarle a Ron las pecas de una en una. Por qué narices habían tardado más que él y por qué llegaban tan avergonzados? No necesitó respuesta. Se calentó tanto con aquello que se respondió solo.
-Si… Y tú esto?! –Le devolvió el codazo muy enfadado y señaló el Budín que su relleno se esparcía sobre la mesa, finalmente se detuvo frente al plato de Marcus Flint, que lo miró con desagrado y siguió el rastro de carne hasta el plato de Draco.
Goyle avergonzado les pidió disculpas a ambos y acercó su plato a Malfoy para ofrecerle otro porque como de costumbre, los había cogido todos.
-Déjalo. –Negó con su habitual cara de asco.
Hermione se sentó entre Ginny y los gemelos Weasley y buscó disimuladamente a Malfoy entre las serpientes. El chico la miraba con una expresión fría y dolorosa. Ella se estremeció. Draco siempre parecía ser demasiado buen actor, no soportaba esa parte de él.
-Qué miras? –Ginny intentó seguir la mirada de Hermione, lo que llamó la atención de Ron. Hermione apartó la mirada nerviosa.
-Qué pasa? –Preguntó Ron con curiosidad mirando como Ginny hacia la mesa de Slytherin.
-No seas cotilla! –Le reprendió su hermana. Ronald apartó la mirada con despecho y continuó hablando con Neville y Dean Tomas.
La cena transcurrió con normalidad hasta que llegó el postre. Entonces surgió un acalorado debate en la mesa de Gryffindor sobre la victoria de Hufflepuff en el partido de quidditch.
Los alumnos que quedaban de Hufflepuff les miraban desde su mesa escuchando con aire triunfal, la mitad de los Ravenclaw salieron en orden al terminar su cena mirándoles con reprobación cuando escuchaban palabras malsonantes y los Slytherin incluido Malfoy, se burlaban a viva voz tanto de Harry, como de Gryffindor y su estrategia de juego.
Hermione se enfadó cuando Malfoy imitó a un dementor mientras Crabbe con un rayo de chocolate pintado en la frente se desmayaba ficticiamente sobre la mesa manchándose la camisa de sirope.
Snape alertó a Dumbledor llamando la atención de los demás profesores, pero éste le restó importancia.
-Por el momento, son sólo muchachos expresando orgullo por sus equipos de quidditch… No hacen daño a nadie. –Dijo mientras se terminaba su mousse de limón.
Snape sin embargo observó atento como un depredador acechando a su presa.
Uno de los mini bizcochos en forma de caldero voló propulsado desde la mesa de Gryffindor hasta la cabeza de Malfoy desmenuzándose en el impacto.
-Diez puntos para Gryffindor! –Gritó Lee Jordan haciendo de comentarista como en los partidos de quidditch–. Por su perfecto lanzamiento!
Dumbledor reprimió una carcajada observando al lanzador y asintió a Snape permitiéndole actuar.
Las risotadas y los aplausos continuaban desde la mesa de Gryffindor hasta la de Hufflepuff mientras los Slytherin, sobre todo las chicas, se alzaban en defensa de Malfoy.
Snape se alzó dichoso encaminándose hacia las mesas provocando un silencio gradual en todo el comedor. Trató de encontrar al culpable pero todo Gryffindor encubrió a Ron fielmente, y debido a la multitud ningún Slytherin conocía al culpable.
Snape frustrado, les mandó a sus habitaciones sin permitirles terminar el postre. Los alumnos miraron durante unos segundos a McGonagall tratando de encontrar apoyo. Pero ella permaneció inmóvil con los labios fruncidos y la cara rígida aparentemente de acuerdo con el castigo de Snape.
Los Gryffindors abandonaron su mesa entre protestas. Todo Slytherin aplaudió y vitoreó. Draco miró a Hermione entre el bullicio sacudiéndose el pelo y la camisa con aire triunfal y su cara de asco.
Ella le devolvió la mirada y le sonrió amablemente, pero él se giró.
Los gemelos Weasley se separaron del grupo para adentrarse en las cocinas del castillo. Cuando llegaron a la sala común con múltiples postres, todos sus compañeros dejaron de quejarse para romper en estruendosos aplausos y corrieron a saquear el botín.
Hermione les ignoró sentada en una esquina de la mesa esparciendo varios pergaminos por doquier para hacer su tarea atrasada. Los gemelos Weasley trataron de convencerla para que se uniese a ellos, pero Hermione sólo gruñó.
En la sala común de Slytherin, Malfoy guardaba silencio quitándose aún migajas de bizcocho de su brillante pelo mientras se dirigía hacia la habitación con Crabbe y Goyle.
-Por Merlín que me vengare de ese Weasel! –Dijo Malfoy tirando al suelo un pedazo de almendra garrapiñada.
-Deberías decírselo a Lucius… –Dijo Crabbe furioso mirando la almendra.
-Lo que debería hacer es partirle la cara –Dijo Goyle irritado–. Estás muy blandito con esos imbéciles últimamente. Llamas a la sangre sucia por su nombre, impides su duelo con Pansy, desapareces ayer durante la comida mientras hablábamos de gastarle una broma pesada a Potter... Es que acaso…? –Fue interrumpido.
Draco temió sus próximas palabras, lo que desató una reacción violenta en él. Se volvió y empujó a Goyle contra la pared.
-Que insinúas! –Dijo Malfoy sujetándole por el cuello de la camisa con los ojos muy abiertos.
A pesar de que era más alto y grande que él, no se atrevió a quitárselo de encima, el apellido Malfoy le imponía demasiado respeto. Y es que no le llamaban el "príncipe de Slytherin" tan sólo por sus riquezas. Había más motivos.
Goyle levantó las manos en señal de rendición. Crabbe quiso separarles pero no se atrevió a moverse.
-Qué… haces Draco? –Dijo Crabbe tartamudeando.
-Sólo digo que si te hubiesen tirado algo desde la mesa de Gryffindor hace unos meses habrías hecho más que quedarte quieto. –Dijo con firmeza.
-No soy tan imbécil como tú, no me iba a exponer frente a Dumbledor. –Le dijo a Goyle como excusa.
Goyle asintió en silencio aún con las manos en alto.
La expresión de Malfoy fue desde la ira hasta el asco y el agobio, soltó a Goyle y volvió a la sala común en silencio para dejarse caer sobre un sofá negro de cuero falso. Sus amigos se fueron comentando lo ocurrido.
Draco repasó mentalmente la conversación y se dio cuenta de que había cometido un error al tratar de esa manera a Goyle, pero pensó que si alguien tan tonto como él sospechaba algo... la culpa sería sólo suya.
Imaginar a Snape intimidándole y contándoselo a Lucius le puso un nudo en la garganta, pero tragó.
-"El llanto es cosa de pobres y muggles" –Dijo un eco de la voz de Lucius dentro de su cabeza.
Draco supo que Hermione tenía razón, definitivamente el miedo a su padre estaba demasiado presente en él, controlando su vida.
-Draco… –Susurró una voz que se corrigió a si misma al instante– Malfoy? –Balbuceó detrás de él.
Malfoy pensó que sería una de esas chicas que habitualmente le dejaba anónimos por vergüenza a acercarse. Era sabido que todas las chicas Slytherin se morían por estar cerca de él. No estaba de humor para ver a nadie en aquel momento, pero cuando se giró se sorprendió demasiado como para pedir estar solo.
-Hola Greengrass. –Él la observó curioso.
-Estás bien? –Dijo insegura y nerviosa sentándose en un sofá próximo para guardando la distancia como si le tuviese miedo.
-Y tú? Que te pasaba hoy durante la comida? –Se dio cuenta de que no debía preguntar aquello pero ya era tarde.
Astoria se puso colorada, abrió mucho los ojos y la boca y balbuceó de nuevo.
-Cómo sabes tú que me pasaba algo? –Se levantó bruscamente.
-Suponía que te sorprenderías más por el hecho de que te conociese. –Dijo con sinceridad.
-Cómo lo sabes? –Le miró amenazante ignorando su comentario.
Malfoy odió lo mucho que aquella niña le empezaba a recordar a Hermione.
-Me lo han dicho. –Mintió él nervioso.
-Mentira. –Se cruzó de brazos mirándole fijamente dejando la vergüenza a un lado.
-Lo he oído en la cena. –Dijo notablemente irritado.
-Mentira! –Se puso en pie cabreada con los puños apretados.
-Por qué crees que es mentira? –Dijo él sorprendido y enfadado.
-No lo creo, sé que es mentira! –Bufó.
Draco palideció visiblemente ante los gestos de la chica. Astoria estaba en un curso inferior a su hermana Daphne, pero de alguna manera parecía más mayor.
La niña sonrió complacida advirtiendo la expresión de Malfoy al sentirse acorralado y Malfoy terminó de enfurecer cuando con aquella sonrisa le pareció tener a Hermione delante.
-Bueno y qué más da cual sea la verdad? –Dijo Malfoy levantándose enfadado– Sólo he preguntado por pena. –Alzó la voz.
Astoria se ofendió notablemente y se fue a su habitación corriendo.
Malfoy se sintió mal. Se frotó los ojos y le dio una patada al sofá. La chimenea se encendió tras el impacto, caminó y se apoyó en ella mirando el fuego.
-"Magia involuntaria en tercer curso…" –Pensó–. "Imbécil…".
Recordó la vez que le pasó exactamente lo mismo en su suite de la mansión Malfoy. Aquellos recuerdos le llevaron a pensar en la noche junto a Hermione. Cerró los ojos y respiró hondo recordando, el fuego se apagó lentamente.
-Draco! –Gritó Pansy furiosa caminando en su dirección.
-Qué quieres tú ahora. –Dijo apático.
Pansy que esperaba otra reacción se paró en seco tras él.
-Te dije que debíamos vernos aquí porque quiero que des la cara y limpies mi imagen! –Exigió.
-Nadie habla ya de aquello Pansy, supéralo. –Dijo apático contemplando las llamas.
-Escúchame idiota, –Sus ojos se llenaron de lágrimas de impotencia– tú fuiste quien impidió mi duelo con la sangre sucia…
-Ah sí? Yo te obligué a gritar y esconderte detrás de Goyle? Además, Granger te habría hecho puré. –Dijo con sorna y pasividad sin darse la vuelta.
Pansy se encendió de ira.
-Vuelves a defenderla. Lo sabía! Yo no soy tan idiota como Vicent y Gregory. Tienes algo que ver con esa asquerosa sangre sucia verdad?! –El comentario nació de sus celos por el trato que Draco le había dado a Hermione durante el enfrentamiento.
El fuego volvió a encenderse en llamaradas que subían por la chimenea. Pansy se asustó dando varios pasos atrás. Draco se giró, su expresión emanaba una furia indescriptible. Pansy miró el fuego.
-Repite eso aquí, delante de alguien o en tu propia mente… Y te juro que lo vas a pagar caro. –Amenazó sin piedad–. Tienes suerte de que mi padre sienta respeto por tu apellido. Por esta vez haré como si no hubieses dicho esa atrocidad. Ahora dime lo que buscas y vete. –El fuego se volvió tan potente que se salía de la chimenea.
Draco no le diría nada a su padre, temía que ello despertara sospechas en Snape, pero sabía que mencionar a Lucius infundía suficiente miedo como para asegurarse de que Pansy mantuviese la boca cerrada, y no se equivocó.
Pansy lo miró, tragó saliva y se armó de valor.
-Marcus Flint me ignora. Cree que tras lo ocurrido no soy digna de mi sangre. –Dijo de carrerilla mirando el potente fuego–. Y no es el único que lo piensa… –Se acercó a Draco– Eso es magia involuntaria? –Señaló el fuego.
Malfoy ignoró la pregunta.
-Mañana trataré de solucionar lo de Marcus. Ahora vete. –Dijo con frialdad señalando el pasillo que llevaba a las habitaciones.
-Draco… –Le miró y se acercó más a él–. Qué te pasa? Sé por experiencia que la magia involuntaria a nuestra edad es causada por algo realmente doloroso… –Se acercó hasta quedar frente a él.
Malfoy se quedó inmóvil con su habitual expresión de asco sintiéndose incómodo. Fue peor cuando se dio cuenta de que Pansy se inclinaba sobre él. El fuego se apagó de repente. Pansy se asustó un poco y le abrazó. Draco no supo qué hacer con que, en un gesto forzado comprendiendo que no le quedaba otra opción la abrazó dándole unas ridículas palmaditas y la soltó apartándose. Pansy ruborizada en extremo se fue en dirección a las habitaciones en silencio.
Hermione continuaba redactando pergaminos cuando todos se fueron a las habitaciones. Ron se sentó junto a ella para pedirle que le ayudase con historia de la magia pero ella se negó.
-Te dije que tenía muchas cosas que hacer. Si tanto te importara habrías venido directamente en lugar de tirarte dos horas comiendo tarta y parloteando sobre tu "genial lanzamiento". Ahora no puedo ayudarte. –Hermione tenía la mirada clavada en una tabla de artimancia.
Ron se quedó en silencio observándola. La mirada del pelirrojo se clavaba tanto en Hermione que habría sacado de quicio a cualquiera.
-Vete a la cama, te ayudaré mañana. -Dijo resignada frotándose la cara para desperezarse.
Justo en aquel momento Malfoy decía la contraseña ante la señora gorda, ella le miró extrañada pero cualquiera que supiese la contraseña podía entrar, con que el cuadro simplemente se abrió. Malfoy agarró el marco antes de que se abriese por completo para no ser descubierto. Caminó por el pasillo de entrada y se asomó con cautela.
Ron se levantó de la silla victorioso y caminó hacia la habitación.
-Bien, gracias Hermione! Estoy seguro de que me vas a conseguir un excelente en historia de la magia! –Gritó en tono burlón por las escaleras.
-Eso será si te esfuerzas de verdad Ronald, yo te ayudaré pero no pienso permitir que te copies! –Dijo en voz a grito advirtiéndoselo.
-"Estúpido Weasel". –Pensó Malfoy mientras el pelirrojo desaparecía de su vista. Aquella conversación se parecía a la que habían tenido ellos horas antes de camino al gran comedor.
Cuando se escuchó una puerta cerrarse en algún lugar escaleras arriba. Malfoy entró acobardado con las manos en los bolsillos. Hermione le vio por el rabillo del ojo y giró la cara rápidamente.
-Que haces!? –Le abroncó susurrando.
Malfoy dio un par de pasos sin saber qué hacer. Se sentía traicionado.
-Quería verte, no habíamos terminado de hablar, no? –Se dejó caer con cara de asco sobre el sofá grande.
Hermione vaciló, pero pensó que debía tener algo importante que decir si se había arriesgado a ser descubierto adentrándose en la sala común de otra casa en plena noche. Miró hacia las escaleras y corrió a sentarse junto a él. Cuanto antes hablasen antes se iría y menos riesgo existiría de ser descubiertos.
-Dime… qué quieres? –Le fue un poco difícil enfadarse una vez sentada a su lado.
-El idiota de Weasel nos interrumpió, recuerdas? –Draco ni siquiera la miró.
-No le llames así! –Le recriminó.
Malfoy se levantó y cerró los ojos armándose de paciencia.
-Eso es todo lo que vas a decirme? –Quedó de espaldas a ella.
Hermione se levantó preocupada, aquel comportamiento no era normal en él cuando estaban solos.
-Qué te pasa? Estás cabreado por lo del bizcocho? –No pudo evitar mirarle el pelo en busca de restos.
Malfoy permaneció inmóvil en silencio mirando la alfombra. Hermione le puso la mano en el hombro. Draco rechistó y se apartó de ella sin girarse como si aquello le hubiese quemado la piel.
-No me toques ahora por favor… –Malfoy caminó hasta la mesa donde estaban todos los pergaminos de Hermione, respiró hondo y atravesó la ventana con la mirada.
Hermione quedó conmocionada sin saber qué hacer. No entendía aquel comportamiento. Se parecía más al Malfoy que odiaba que al que ella quería.
-Te das cuenta de que siempre estamos así…? –Susurró Hermione.
-Así cómo? –Dijo él fríamente cogiendo una tabla de artimancia.
-Pasamos de estar perfectamente a pelearnos en cuestión de pocos minutos… –Dijo apenada.
Aquellas palabras fueron el golpe final para Malfoy. Cogió la pluma y un pergamino de los que estaba por la mesa. Hermione se sentó de nuevo en el sofá analizando todo lo que había pasado hasta aquel momento.
Malfoy escribió en el pergamino con la mano temblorosa y se levantó de la mesa encaminándose hacia el retrato de la señora gorda.
-Draco dónde vas? –Dijo Hermione levantándose.
-Vuelvo a mi sala común. –Dijo caminando.
-Ya hemos terminado de hablar? –Le miró y le siguió.
Hermione no daba crédito de la situación, le adelantó y se puso frente a él. Draco fingió su expresión de asco, Hermione se sobrecogió, casi pudo escuchar de nuevo las palabras "sangre sucia" saliendo de su boca.
-Apártate Granger. –Su voz era gélida.
-No… No entiendo nada! –Dijo desesperada.
-Qué es lo que no entiendes? –Actuó como si le aburriese la situación.
-No entiendo tu actitud, estas frio… distante…. Qué te pasa? –Le abrazó poniendo su cabeza en su pecho.
Draco no pudo evitar abrazarla muy fuerte, le faltó el aire y temió llorar, así que trató de irse apartándola con delicadeza pero Hermione le agarró la capa por el pecho cuando intentó pasar por su lado. Malfoy volvió a fingir su cara de asco.
-Suéltame Granger… –Trató de soltarse.
-No! –Le intentó mirar a los ojos ignorando lo mucho que le dolía su expresión.
Malfoy explotó.
-Los dos rompíamos las reglas, los dos mentíamos y los dos nos jugábamos mucho. Bueno, a decir verdad creo que yo me jugaba muchísimo más que tú. –Se tuvo que morder la lengua para no seguir hablando de lo que se jugaba.
Hermione notó que hablaba en pasado, su mente se nubló.
Malfoy se soltó y salió del retrato a las ahora oscuras escaleras. Hermione salió tras él rápidamente, pero Malfoy caminaba rápido tratando de dejarla atrás.
-Por favor espera no te vayas, no hagas esto de nuevo! –Gritó. Varios cuadros chistaron y se quejaron del volumen de voz de la chica.
Draco pensó que si algún retrato se cabreaba alertaría a Filch, con que se detuvo de espaldas a ella haciendo acopio de todos sus celos y su dolor. Recordó las palabras de Hermione.
-"No me gusta jugármela por… "nada"…".
Acto seguido recordó a Hermione siendo rodeada por el brazo de Ron, también su tardía y polémica entrada en el gran comedor y la imagen de ambos solos en la sala común cuando todos los demás ya se habían ido a sus habitaciones.
El corazón le latía tan fuerte que le causó dificultad para respirar trató de ocultarlo con todas sus fuerzas. Finalmente se giró.
-Hermione… –Dijo con la voz temblorosa. Ella caminó rápido hacia a él esperanzada– No quiero que sigamos con esto.
Ella se frenó en seco frente a él, su mundo se paró. Sintió como si su vida fuese una sucesión de fotografías que alguien estaba rompiendo con ensañamiento en mil pedazos. Negó con la cabeza mirándole sin entender. Draco apartó la mirada y se giró para irse. Hermione tiró de su brazo con fuerza evitando que se fuera.
Malfoy trató de conservar algo de su dignidad.
-No siento lo mismo que tú. –Mintió sonando bastante convincente.
-No eres tan buen actor… ya no te acuerdas de todo lo que pasó ayer? Me salvaste! –Le gritó incrédula.
-No soy un desalmado Granger, no habría dejado a nadie a merced de un dementor. –Se encogió de hombros mirando a otro lado.
-No te creo… –Le cogió la mano y Malfoy se la quitó.
-Olvídate de todo lo que ha pasado entre nosotros. –Dijo sin poder evitarlo.
-Es que no quiero ni puedo hacerlo… acaso tú sí? –Preguntó.
Malfoy asintió.
-Creía que no podría pero estaba equivocado.
-Pues yo no puedo! –Dijo mirándole incrédula.
-Bueno, siempre puedes dejar que te ayude a olvidar tu querido Weasley –Dijo manteniendo su expresión de asco.
-No quiero tener nada con Ronald! Ni para olvidarte ni para nada Draco! –Dijo Hermione ofendida.
-Vamos Granger déjalo ya, os vi abrazaros cuando yo me iba… Y te vi la cara cuando entrasteis en el gran comedor… –Su tono de voz se tornó obvio.
-Debes estar de broma…! –Gritó y se sonrojó.
Los cuadros volvieron a chistar al unísono. Ambos se asustaron.
-Cierra la boca vas a conseguir que alerten a Filch… –Siguió caminando.
-No te vayas, no hemos terminado! –Le siguió con paso firme.
Draco resopló y no se paró. Hermione le siguió mirando compulsivamente a su alrededor.
-Malfoy espera por favor… –Dijo con la voz temblorosa.
Él se volvió inexpresivo.
-No te das cuenta de que no tenemos nada más que hablar?
Hermione negó casi llorando y le besó.
Malfoy sintió que su estómago pegaba un vuelco y su cuerpo le pedía a gritos cosas que su mente le impidió hacer. Rompió el beso con caballerosidad se estiró la túnica mirando al suelo en silencio y se largó.
Hermione rompió a llorar en la oscuridad del solitario pasillo. Apoyó su espalda en la pared lentamente, las lágrimas caían de sus ojos sin control alguno. Estuvo sentada en el suelo un largo rato y tras recuperar un poco la calma, cuando comprendió que Malfoy no volvería, se levantó temblorosa en estado de shock y caminó de vuelta hacia la sala común.
