Antes del medio dia Hermione salió a limpiar la elegante mesa de jardín en la que comerían aquel dia. Era de cristal opaco y aluminio blanco ornamentado a juego con las cómodas e impolutas sillas. Todo combinaba a la perfección con la pergola que tendrían los comensales sobre sus cabezas. Hermione se sentía emocionada ya que no usaban aquella mesa desde la última visita de sus tíos hacía ya dos veranos, pero su sonrisa fue desapareciendo sustituida por una profunda preocupación por lo ostentoso que pudiese resultar todo aquello a sus invitados. Hermione nunca había visto necesario mencionarlo en Hogwarts, pero aunque los Granger no eran ricos, llevaban una vida bastante cómoda. Aquello le recordó que Draco Malfoy se había presentado allí en plena madrugada con su Nimbus 2001 durante las vacaciones de verano de hacía ya dos años. Obviamente nadie conocía aquel hecho. Entonces sin verlo venir, Hermione pensó que seguramente comparada con la mansión de los Malfoy su chalet y amplio jardín trasero le habría parecido a Draco una casita de muñecas...
-"Seguramente se horrorizó cuando vio el tamaño de mi habitación... o cuando me vio preparar el desayuno sin elfos domésticos ni magia o... Oh venga ya! BASTA HERMIONE!" –Pensó sacudiendo la cabeza tan rápido que se mareó un poco.
-Hermione, se hace tarde! –Gritó su madre desde la ventana de su habitación.
Hermione subió corriendo a su habitación para cambiarse de ropa. Se prometió de nuevo que no pensaría más en él y guardó su corbata esmeralda en el baúl junto con la suya escarlata.
Cinco minutos antes de la hora acordada los Granger (incluido Crookshanks) aguardaban sentados alrededor de la chimenea con cierto nerviosismo. De un momento a otro, seguido de un golpe sordo ahí estaba el primero de sus invitados, Arthur Weasley.
-Jean, Ian! Me alegro de volver a veros! –El señor Weasley estrechó enérgicamente la mano de ambos– Vaya Hermione, el tiempo vuela! Has cambiado mucho desde que nos vimos por última vez! –Dijo sorprendido– Anda que objeto más curioso!... –Y cruzó seguido de un orgulloso Ian Granger hacia a una talla de madera en forma de rosa que quedaba detrás de Hermione.
Tras Arthur llegó Molly, después los gemelos, luego Ginny y finalmente Ronald. Hubo diversas reacciones, Molly miró a su alrededor y se sacudió la túnica tímidamente mientras saludaba a los señores Granger, parecía sentirse abrumada pero se comportó tan maternal y tan educada como siempre. Fred y George también miraron a su alrededor sorprendidos y saludaron sonrientes con su habitual voz sincronizada, Ginny corrió a los brazos de Hermione sin reparar en el entorno hasta que escuchó llegar a Ronald y decidió apartarse con la excusa de saludar a la señora Granger.
Ron observaba a Hermione con cara de idiota y Hermione le devolvía una mirada similar. Hermione había cambiado mucho tras aquellos meses, su pelo había crecido y estaba más controlado, por primera vez en cuatro años se había peinado con la raya a un lado recogiéndose un mechón tras la oreja, se había depilado las cejas con una bonita forma que suavizaba los rasgos de su cara favorablemente y su cuerpo se había comenzado a transformar en el de una joven y atractiva mujer. Pero Ron no se quedaba atrás.
El pelo le había crecido hasta los hombros, su color naranja se veía aún más intenso resaltando el azul de sus ojos de una forma que Hermione jamás se habría podido imaginar. Su estatura era sorprendentemente mayor, Hermione a su lado se había quedado bajita sacándole Ron más de una cabeza y su espalda parecía haber ensanchado notablemente. Estaba segura de que cuando quitase esa profunda expresión de idiota resultaría sin pretenderlo, realmente intimidante.
En medio de todo ese parón espacio-temporal la duda sobre qué aspecto tendría Draco en aquellos momentos asaltó la mente de Hermione, pero en milésimas de segundo se dijo que no le importaba, aunque no pudo evitar pensar que el rubio no se atrevería a meterse con Ronald durante el curso siguiente. Finalmente se sintió fatal por pensar aquello, arrugó la nariz y apartó la mirada. De pronto el tiempo volvió a fluir.
-RON! –Gritó Molly haciendo que todos los presentes pegasen un tímido respingo– Qué haces ahí plantado? Saluda ahora mismo! –Su hijo obedeció de inmediato, fue con las orejas rojas en dirección a Hermione y se estrecharon tímidamente la mano en silencio, después saludó educadamente al señor Granger y finalmente a la señora Granger, que se mostró gratamente impresionada ante el cambio de aspecto del chico y le dirigió una mirada pícara a su hija que terminó de coronar aquel momento como el más ridículo de su vida.
Después de poner la mesa al más puro estilo muggle, se sentaron a comer. Molly se sentó en un extremo de la mesa frente a Ian Granger, seguidos de sus respectivos marido y esposa. Hermione se sentó entre su propia madre y Ginny mientras que los gemelos dejaron a Ronald sentarse frente a Hermione y ocuparon el otro extremo de la mesa entre burlas. Mientras comían, los cinco muchachos contaban cómo había transcurrido el verano, el tema principal fue "Sortilegios Weasley" aprovechando que la señora Weasley, (que al parecer no estaba de acuerdo con aquella idea) estaba distraída.
Durante el segundo plato Hermione cambió su agua por un refresco, Arthur se mostró muy interesado en probarlo. El señor Granger se entusiasmó casi tanto como su invitado cuando se percató de que los magos bebían otro tipo de cosas. Entonces se agachó, abrió la nevera portátil (ante los brillantes ojos del señor Weasley, que estaba maravillado por la idea de la caja hermética de poliespan con hielos dentro) y posó sobre la mesa una gran variedad de latas de diferentes tipos dándoles a los Weasley vía libre para tomarse todo lo que quisieran, no sin antes advertir a los más jóvenes sobre que la cerveza muggle no era apta para ellos.
Para Hermione fue muy perceptible que sus cuatro amigos trataban de controlar su expresión ante la gran variedad de latas que había, aquello le hizo sentir mucha vergüenza. Tímidamente los pelirrojos fueron cogiendo una lata cada uno, inmediatamente Molly carraspeó sonrojada y todos, incluido Arthur, dieron las gracias al unísono. La señora Granger comenzó a reír.
-Eso sí que es magia Molly, quizás algún día puedas enseñarme como lo haces. –Todos los presentes se rieron con ella.
Entre risas, Ginny le preguntó a Hermione sobre cómo abrir la anilla. Toda la mesa observó atentamente, al parecer nadie sabía abrir una lata, Hermione presionó en la anilla, cuando sonó el gas saliendo de dentro de la lata los ojos del señor Weasley brillaron y esbozó una amplia sonrisa. Los gemelos y Ron imitaron a Hermione y al sentir el gas salir todos rieron. El señor Weasley pulsaba la tapa de su cerveza sin obtener ningún resultado, entonces Ian Granger se apresuró amablemente a enseñarle la diferencia entre abrir una lata y un botellín.
A Hermione le resultaba agradable que las dos familias se llevasen tan bien, recorrió la mesa con la mirada y vio que la señora Weasley, estaba observando la cubertería con un matiz entristecido en los ojos, después miró a su alrededor hacia la bonita casa y luego sus miradas se cruzaron, Hermione disimuló como pudo y volvió la mirada a su plato, temía que ella pudiese pensar que se estaban pavoneando con toda la comida, la bebida y la decoración.
-Vaya! –Exclamó Arthur saboreando su cerveza– No tiene nada que ver con nuestra cerveza pero sabe muy bien! Creo que no había probado nada similar nunca en mi vida! –Ian Granger sonrió complacido y chocaron las frías botellas de cristal.
-Quieres una Molly? –Le ofreció.
-No… no es necesario, muchas gracias Ian. –Sonrió visiblemente avergonzada y miró de reojo en dirección a sus hijos que después de beberse las primeras, animados por la madre de Hermione, cogieron más para probar.
En algún momento durante el suculento postre la mirada perdida de Hermione se cruzó con la de Ronald en medio del barullo, él sonrió levemente y le indicó con los ojos que mirase a sus padres, ellos reían y chocaban la tercera botella de nuevo, más contentos de lo que estarían de estar sobrios. Sus madres también parloteaban sin descanso, Molly parecía más relajada pero le dirigía algunas miradas de desaprobación a Arthur que ahora hablaba bajito con su colega de forma que solo los adultos entendían la conversación.
-Claro que si Ian! Ojalá algún día lleguemos a ser familia! –Dijo a grito vivo un ya claramente ebrio señor Weasley alzando la botella. Toda la mesa se quedó en silencio unos segundos, sus hijos, todos menos Ron, estallaron en carcajadas, Ron miró a su madre como pidiendo auxilio, estaba claro que ahora todos compartían una información que aunque Hermione no conocía podía suponer.
-Arthur! –Molly le dio un codazo y le quitó la botella derramando parte de su contenido– Ya has bebido suficiente cerveza muggle! Tus hijos pueden verte, compórtate! –La señora Granger hizo lo mismo con su marido aunque no podía contener la risa.
Hermione creyó que iba a vomitar de un momento a otro, su cara se quedó blanca como la nieve, aquello no podía estar pasando, era como si todos los murmullos de Hogwarts hubiesen estallado en aquella mesa para darle en toda la cara.
Los gemelos Weasley carraspeaban de forma exagerada dándole palmadas en la espalda a Ronald, cuya piel había superado el tono rojo de su pelo. Ginny que se había dado cuenta de que a Hermione no le estaba sentando bien la comida, trató de parar de reírse y les pedía con gestos a sus hermanos que parasen de hacer el payaso. Hermione buscó la mirada de su madre, pero la misma complicidad parecía haberse extendido por toda la mesa como un virus, cuando no pudo soportarlo más se levantó.
-Voy a recoger un par de cosas que olvidé meter en el baúl. –Dijo aturdida. Se levantó y caminó hacia el interior de la casa seguida por la compasiva mirada de Ron.
Hermione cerró la puerta tras de sí y se acurrucó frente a su baúl con la frente apoyada en las rodillas y la espalda en la pared.
-Hermione… estás ahí? –Susurró una voz entrecortada desde el pasillo.
-Si… –Musitó– pasa… –Dijo mirando fijamente el baúl cerrado. Ron se quedó junto a la puerta unos segundos y después anduvo indeciso por la habitación hasta sentarse en la cama frente a ella.
-Estás bien? Parece que vayas a empezar a vomitar babosas… y de eso sé algo. –Musitó tratando de hacerla reír.
Hermione respiró hondo pero se mantuvo en silencio, Ron no sabía qué hacer, no se le daban bien aquellas situaciones, así que se levantó agarró la papelera del escritorio la dejó al lado de la chica. Aquella vez Hermione no pudo evitar reírse un poco.
-Estoy bien… de verdad! –Mintió–. Cuándo llegará Harry a la madriguera? –Hubo unos minutos de silencio.
-Conmigo también puedes hablar… no? –Inquirió apartando la papelera y sentándose a su lado. Hermione se puso muy tensa y por unos instantes dudó.
-No Ron… mejor no. "No se ni como se me puede pasar por la cabeza contarle lo de…" –Pensó.
-Bueno, vale –Dijo su amigo un poco ofendido poniéndose en pie–. Mamá nos mandó a mis hermanos y a mí para ayudarte con el baúl, pero han creído que sería más divertido esperar fuera… –Hermione comenzó a ponerse en pie suspirando, Ron tiró fuerte del asa del baúl, que se abrió dejando caer la mitad de su contenido.
-Ron! –Gritó Hermione regañándole y corrió a recoger rápidamente.
-Perdona! Espera, te ayudo… –Se agachó y cuando levantó un libro arrugó la nariz y miró a Hermione extrañado.
-Qué… De quién es esto? –Cogió la corbata esmeralda con dos dedos como si se tratase de un bicho asqueroso y miró a Hermione atónito.
-Eh… –Hermione no supo cómo reaccionar, le miró suplicante. De pronto los gemelos entraron en la habitación empujados por Ginny. La chica y su ahora cómplice se levantaron rápidamente, Ron ocultó la corbata tras su espalda sin dejar de sujetarla con cierto asco.
-Uy! –Exclamó Fred.
-Os hemos… –Siguió George.
-Interrumpido? –Terminó Fred.
-No has interrumpido nada idiota –Dijo Ron metiendo la corbata de Draco en el bolsillo trasero de su pantalón–, yo me voy. Ayudar vosotros a Hermione a recoger sus cosas… –Ginny y sus hermanos pararon de reír y miraron a Hermione que había vuelto a recoger.
…
Aquella noche en la madriguera, cuando Hermione se dirigía al cuarto que compartiría con Ginny, Ron la vio pasar y salió rápidamente. Hermione se dio la vuelta y aguardó en silencio sin saber que decir.
-Creo que esto es tuyo… –Ron cogió su muñeca con delicadeza y le puso de forma más brusca la corbata de Slytherin enrollada sobre la palma de la mano– Bueno, tuyo por decir algo. –Dijo esperando una réplica.
Hermione se mantuvo en silencio mirando a los lados nerviosa sin saber qué decir. Ron se dio la vuelta dispuesto a volver a su habitación, pero Hermione le posó la otra mano en el brazo y él se detuvo para mirarla.
-Lo siento… –Agachó la cabeza y le soltó.
-Por qué? –La rabia de su voz era evidente– De quién es Hermione?
En aquel momento ella reparó en el hecho de que Ron ni siquiera se imaginaba quien podría ser el dueño. Su expresión cambió un poco y Ron se cruzó de brazos impaciente.
-Bueno… no sé si… –Hermione frunció el ceño– Quizás decírtelo no sea lo más adecuado… –Dijo con expresión de dolor en el rostro. Se sentía fatal.
-Lo… más adecuado?… –Susurró e hizo una pausa– Vale, como quieras. –El chico se metió en su habitación pegando un gran portazo que hizo que Hermione cerrase los ojos y se sintiese aun peor.
Hermione escuchó pasos en el piso de arriba y se escondió la corbata bajo la camiseta enganchada en el sujetador, Ginny se asomó por el hueco de la escalera.
-Que ha pasado? –Miró a Hermione extrañada.
-Nada… –Dijo con voz temblorosa subiendo las escaleras– Tengo sueño... –Musitó a punto de llorar.
Ginny no era tonta, de hecho Hermione había comprobado que en algunas ocasiones se mostraba más madura e inteligente que ella misma, aquello le hacía agradecer al universo por haberlas separado en cursos diferentes ya que sería una fuerte rival. La pelirroja dejó que su amiga pasase al cuarto sin hacer más preguntas, pero cuando cerró la puerta y Hermione se sentó en la cama Ginny fue en silencio a abrazarla. Hermione no sabía cuánto lo necesitaba hasta que lo recibió y por eso mismo no pudo contener el llanto más tiempo. Un volcán en erupción de recuerdos arrasó la mente y el pecho de Hermione, gimoteó tanto que Ginny se separó de ella y la miró horrorizada.
-Pero qué ocurre...? –Ginny le dio unos pañuelos mágicos que se secaban al instante de ser mojados durante un máximo de dos minutos. Pero no podía articular palabra, cuando empezaba a calmarse balbuceaba un poco y volvía a llorar.
Alguien picó la puerta de la habitación, Ginny se levantó corriendo y se puso contra la puerta, Hermione se apresuró a secarse las lágrimas con la hilera de pañuelos, contuvo la respiración un poco y se soltó el pelo para tratar de ocultar en medida de lo posible, su cara. Tras una señal, Ginny abrió la puerta.
-Qué quieres? –Preguntó Ginny extrañada.
Se escucharon los vagos murmullos de un chico, Hermione no le identificaba. Sin previo aviso Ginny le dio con la puerta en las narices a quien fuera y volvió hacia su amiga con aire molesto.
-Quiebn era? –Susurró Hermione congestionada tratando de no gimotear.
-No tiene importancia... –Agitó la mano restándole importancia.
Un petardeo sonó en la habitación, Hermione habría gritado si no se hubiese atragantado con su propia saliva al sorprenderse, Ginny se llevó una mano a la frente con aspecto de agotamiento y suspiró.
-Menuda falta de respeto cerrarme así la puerta en las narices Ginerva, no me lo esperaba por tu parte! Haced el favor de… –Percy se había materializado en medio de la habitación con intención de dar una de sus regañinas, pero cuando vio la cara llorosa de Hermione, sus mejillas se encendieron y suavizó el tono– Vaya… bueno, no hagáis tanto ruido por favor. Buenas noches. –Y con otro fuerte chasquido desapareció.
-Lo siento… ya sabes cómo es. –Se disculpó.
-No te preocupes, Percy me cae bien. Además tiene razón, no son horas de hacer ruido…
–Venga ya! –Gritó– Todo el mundo tiene derecho a llorar independientemente de la hora. –Bajó la voz hasta casi susurrar– Si vale, vale. Bajo la voz, pero me vas a contar que te ocurre?
-Ginny –Hermione se tapó la cara indecisa. Ginny contuvo un grito y Hermione sintió que algo tiraba de lo que trataba de ocultar.
-Esto es! –Chilló levantándose con la corbata en las manos.
-Shhhhhhhhhhh! –Chistó Hermione levantándose alarmada.
La puerta se abrió y las dos saltaron. Ginny ocultó la corbata tras su espalda y Hermione ocultó a Ginny.
-Que son esos gritos Ginny? –Dijo Molly entre bostezos– Venga, dormiros ya… –No parecía tener fuerzas ni para regañar, pero hizo un pequeño esfuerzo– Mañana por la tarde llegará Harry… –Hermione dejó de escuchar para tratar de relajarse, pero solo pudo hacerlo cuando la puerta se cerró.
-Y bien? –Susurró Ginny bailando a su alrededor con la corbata en lo alto. Hermione se rio un poco, era agradable ver que alguien no montaba un verdadero drama.
-Te prometo que te lo contaré cuando este realmente preparada. –Ginny asintió amablemente y le devolvió la corbata– Tu hermano la encontró… y no sé qué decirle…
-Ron?
-Si… –Suspiró.
-Sabes que esta colado por ti no? –Hermione la miró suplicante– Vale… si lo sabias, después de la que armaron todos en la mesa tendrían que haberte aturdido para que te sorprendiese… –Hubo una pausa y Ginny se tumbó en su cama– Supongo que los Weasley no estamos hechos para ser correspondidos fácilmente…
-Tampoco lo has intentado… –Dijo Hermione esbozando media sonrisa.
-Para qué? Él podría tener a cualquier chica de Hogwarts.
-No creo que sea consciente de ello, sinceramente. –Sentenció Hermione y Ginny suspiró.
-Hermione, puedo hacerte una pregunta? –Su amiga asintió con cautela– Tranquila no es por la corbata, me preguntaba… por qué razón no correspondes a mi hermano? –La chica se sonrojó.
-Bueno Ginny, créeme que a veces me gustaría poder hacerlo, supongo que todo sería más fácil.
-Viendo el color de esa corbata, te creo.
…
Todos estaban felices y entusiasmados por el mundial de quidditch, pero Hermione estaba mirando constantemente a su alrededor. Tras confundir a una mujer que se habían cruzado con Lucius Malfoy, decidió subir la última tras Ginny de forma que si había un encuentro inesperado se enterase con tiempo suficiente de escoger una expresión adecuada. Sus amigos se pararon en un lateral de la escalera, todos miraban hacia abajo, una fría y áspera voz llegaba a duras penas hasta los oídos de Hermione. Antes de dejarse ver tragó saliva, parpadeó varias veces y respiró hondo. Entonces subió.
Desde detrás de Ginny pudo ver a Lucius burlándose de los Weasley
-"Bueno…" –Pensó– "Al menos no es…" –Su mente se paralizó.
Su pelo brillaba con más fuerza de la que Hermione recordaba, el flequillo le caía suavemente sobre los ojos, no era tan largo y salvaje como el de Ron y Harry, estaba más controlado, lacio y peinado, sus ojos relucían en un intenso color plateado y se clavaban en ella como dos puñales. Hermione no estaba a su lado, pero habría jurado que era igual o más alto que Ron. Sin embargo aunque su cuerpo también había ensanchado, seguía siendo más bien larguirucho.
El chico se hallaba tras su padre, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón de su elegante traje negro, repasando la fila de pelirrojos, en un par de ocasiones posó la mirada sobre Harry y continuó buscando. Hermione dio un paso al frente situándose entre Harry y Ginny y entonces sus miradas se cruzaron.
Malfoy frunció el ceño incrédulo y se acercó quedando junto a su padre, el chico vomitó una sonrisa que (aprovechando un comentario de su padre) exageró para que pareciese burlona.
-"Joder Granger… estas preciosa" –Pensó mirándola. Hermione debió reconocer la mirada porque se estremeció.
Los Weasley continuaron su camino escaleras arriba y Lucius hizo lo propio rodeándola hacia el pasillo que llevaba al palco del ministerio, pero Draco no podía apartar la mirada, quería prolongar aquel momento tanto como pudiese. Así que alardeó a grito vivo de la situación de sus asientos. Su voz y su mente iban por caminos diferentes hasta que un golpe en el costado le cortó la respiración. Su padre le había propinado un bastonazo. Draco se cabreo con él, pero le perdonó cuando impidió a Harry que se fuese y Hermione se giró también, a pesar de su expresión de dolor seguía estando preciosa.
Ya en el palco todos parloteaban sin parar sobre los jugadores pero Hermione no podía parar de pensar.
-"Que le pasa a esta generación de Hogwarts… Ron está irreconocible, Harry también está muy guapo y Draco… Draco está insuperable…" –Se bufó a si misma– "Insuperablemente idiota" –Suspiró.
Hermione tuvo que hacer esfuerzos para seguir la trama del partido hasta que el buscador de Bulgaria, Viktor Krum se lo puso fácil virando su escoba de diferentes maneras y atrayendo la atención de casi todo el estadio. El chico atrapó la snitch, pero los irlandeses ganaron el partido.
…
La gente empezó a correr horrorizada, todos salieron de sus tiendas para entender lo que estaba ocurriendo. Figuras encapuchadas atacaban en todas direcciones. El señor Weasley les mandó huir.
Hermione, Harry y Ron se apiñaron de inmediato y los gemelos agarraron a Ginny, trataron de mantenerse unidos pero la marea de gente les arrolló. Primero perdieron a Fred, George y Ginny, después Hermione vio como la gente empujaba a Harry lejos y éste caía al suelo. No pudo ir a ayudarle, Ron, que no lo había visto, sujetaba su muñeca firmemente y corría en dirección contraria. Pero de pronto alguien placó a Hermione y tiró de ella desde su espalda haciendo que Ron la perdiese, el pelirrojo se giró atemorizado pero ella ya no estaba.
Hermione gritaba, no podía darse la vuelta para ver de quien se trataba, intentó alcanzar su varita pero fue inútil, finalmente vio como dejaba atrás unos grandes árboles y se adentraba en un bosque donde los gritos de la gente parecían más lejanos. Sintió que la persona que la había separado de Ron finalmente la soltaba y aterrorizada saltó hacia adelante para tratar de huir, aquella persona agarró su muñeca y forcejeando se puso frente a ella y le agarró la cara con las manos.
-Ya está… soy yo… tranquila… estás a salvo… –Susurró Draco mirándola.
-Que… –Hermione miraba a su alrededor agitada– Qué está pasando? Quiénes eran esas personas? –Frunció el ceño– Y… y por qué me has apartado de Ronald? –Le apartó bruscamente.
-Te he salvado! No te das cuenta? Esas personas son mortífagos… –Dijo ofendido.
Hermione se tapó la boca asombrada y corrió en dirección a la multitud. Draco la paró.
-Pero que haces Granger, es que no me has escuchado? –Gritó frustrado.
-Harry está ahí fuera tengo que ayudarle! –Gritó ella también.
-No creo que busquen a Potter. –Ella forcejeó– Joder Hermione! Él no es el objetivo, te lo prometo! Vale?
Hermione se relajó pero le miró temerosa.
-Cómo es que estás tan seguro Draco? –Hubo un silencio en el que la mirada que compartieron dijo más de lo que podrían haber hablado– Qué asco… Qué asco Draco! –Ella forcejeó y se separó de él con cara de asco y dolor– Debes estar orgulloso de papa verdad?
Draco agachó la cabeza y negó.
-Sinceramente? Él me educó para odiar a los muggles y a los… –La miró con cautela– bueno, mestizos. –Hermione bufó y se apartó más, sentía que aquello era demasiado– Pero eso no quiere decir que me parezca bien que haya sido mortífago sabes?! Desde que te conocí sus teorías se han ido desmontando… él decía que los mestizos no eran tan poderosos como nosotros… en fin –Carraspeó.
-Cállate. No quiero escucharte me da igual lo que me digas. Quiero irme! –Hermione le empujó.
-Está bien! No te hablare si es lo que quieres –Su mirada era indescriptible, a Hermione le pareció una mezcla de pena y ofensa– pero tampoco te dejare adentrarte ahí… No voy a dejar que te pongas en peligro de una manera tan tonta! –Exclamó.
-Pues sabes qué? No hay quien te entienda! –Le miró con malicia y dejó actuar a su dolor– Primero me dices que me vaya con Ron… –Su voz insinuó algo que no era cierto– Luego me apartas de él… –Alzó una ceja y se cruzó de brazos.
La expresión de Malfoy cambió súbitamente. Hermione se derritió por dentro, siempre había sido atractivo, pero estaba empezando a resultar irresistible.
-Estas saliendo con ese Weasel? –Su voz se tornó sombría.
Hermione no supo que decir y tampoco tuvo tiempo, una voz desgarrada comenzó a gritar entre los árboles.
-HERMIOOOONE! DONDE ESTAAAAAAAS! –La voz se frenó para gimotear– HERMIOOOOOOONE –Cada vez se acercaba más.
-Joder! Es que ha seguido tu olor? –Susurró Draco– Puto chucho rastreador de mie AY! –Hermione le había dado una patada en la espinilla.
-Vio tu corbata! –Musitó Hermione aterrorizada– Vete o sabrá que tú y yo… que es tuya!
-No me pienso ir Granger joder! –Bufó desafiante, su expresión se normalizó– Mi corbata? Qué corbata? –Dijo frunciendo el ceño pensativo.
-Vete… por favor –Suplicó. Los pasos de Ron ya eran audibles.
Draco chasqueó la lengua. Jooooder es verdad la corbata que te pedí que me guardases aquella tarde... menuda ladrona estas hecha… –Negó con la cabeza.
-No te la quité queriendo idiota! La llevo en el baúl, si quieres te la devuelvo el primer día de clase. No tengo ningún interés en tener nada tuyo! –Susurró enfurecida– VETE!
El crujir de las ramitas siendo pisadas por alguien estaba a menos de un metro, Hermione habría jurado que de no ser de noche podrían verse sin dificultad.
-Puedes quedártela… –Murmuró sonriendo de lado– Todos los años le dono mis túnicas a Madame Malkin y encargo uniformes nuevos.
Hermione miraba en dirección a los fuertes pasos y vio una pequeña bola de luz, se dio la vuelta para empujar a Malfoy y obligarle a que se fuera, pero para su sorpresa el chico se había puesto justo detrás de ella, cogió su cara, le dio un fuerte beso en la mejilla, le susurró algo al oído y desapareció entre la maleza.
-Hermione! –Gritó Ron– Por Merlín pensaba que te había perdido! Estás bien? Harry está contigo? –Apuntó con su varita en todas direcciones.
-No… no. Pensé que estaría contigo después de todo este rato. Conseguí meterme entre los árboles y pensé en esperar hasta que parase la avalancha de gente… –Mintió mirando al suelo.
-Lo siento creía que te tenia bien agarrada… –Dijo con expresión de culpabilidad.
-Ron, no ha sido tu culpa, yo me solté sin querer. –Hermione se preguntaba si alguna vez dejaría de sentirse tan mala persona.
…
Malfoy siguió a Hermione con la mirada por todo King Cross. No podía parar de mirarla.
-"Debo controlarme… si no…" –Tragó saliva.
-Que miras Malfoy? –Crabbe y Goyle miraron en su misma dirección con cara de idiotas.
-Por qué siempre tenéis que hacer eso? No estaba mirando nada! –Les empujó y subió al tren. Esta vez escogió el compartimento más próximo que pudo a los tres Gryffindors.
Estuvieron hablando sobre Dumstrang y lo que se avecinaba aquel año en Hogwarts. Pero la voz entusiasmada de Ron hablando sobre Viktor Krum les interrumpió y decidieron ir a incordiar. En pocos minutos y sin ningún esfuerzo se habían burlado de Ron y de Harry.
-Vais a participar? Supongo que tú si Harry, nunca dejas pasar la oportunidad de llamar la atención.
Hermione resopló tras su libro y se dejó llevar por la confianza que tenían ante la mirada de idiota de todos los presentes que no comprendían (a excepción de Harry) de donde sacaba Hermione las narices de hablarle de aquella manera.
-Una de dos Malfoy: O te explicas o te vas. –Dijo irritada.
Malfoy no tardó en comprender que los chicos no sabían lo que pasaría en Hogwarts aquel curso y no desaprovechó la ocasión para burlarse de nuevo antes de irse. Ron se cabreó y cerró la puerta rompiendo el cristal. La cascada de cristalitos le recordó a Hermione un hechizo que aprendió antes de tiempo gracias a Malfoy.
-"Reparo!" –La cascada de cristalitos volvió a su estado principal como si se hubiese rebobinado una cinta– No dejes que te afecte. –Musitó tímidamente sintiéndose mal. Últimamente se sentía mal siempre que se dirigía a Ron.
-Será una sangre sucia pero tiene un polvazo –Exclamó Crabbe de forma obscena. A Malfoy le hirvió la sangre, miró fijamente a Goyle mientras se desternillaba y ambos pararon de reír.
-Imbéciles… –Les empujó de nuevo y bajó del tren corriendo hacia los carruajes. La lluvia le hizo meterse en el primero que pilló.
A pesar de estar oscuro pudo distinguir el rostro de Astoria Greengrass entre las sonrojadas caras de otras dos chicas de su mismo curso. Era el único chico y ocupaba todo el banco de en frente, antes de que pudiese bajar el carro se puso en marcha. El camino hacia el castillo fue silencioso y muy incómodo. Astoria le miraba con reproche y sus amigas le comían con la mirada.
Malfoy se sentó en la mesa del gran comedor sacudiéndose el pelo, sus dos amigos se sentaron a su lado tímidamente con aspecto de estar esperando a que les rugiesen. Los compañeros que se sentaban al lado de Blaise Zabini se reían a carcajadas, aquello atrajo la atención de todos los que estaban a su alrededor incluido Malfoy. Miraban en dirección a la puerta del gran comedor, por donde en ese preciso momento entraban Hermione, los Weasley, Harry, Longbottom y otros miembros de Gryffindor.
-Esa es Hermione Granger? –Marcus Flint silbó en forma de halago soez y el resto hicieron gestos obscenos que compartían la temática del comentario que había hecho Crabbe en el tren.
Malfoy se miró las manos cruzadas sobre la mesa y levantó la mirada en dirección a Hermione alzando las cejas muy seriamente. Hermione miró de reojo el barullo que se había formado y frunció levemente el ceño en forma de desaprobación. Dirigió otra mirada fugaz y aquella vez sus miradas se cruzaron, la chica se sonrojó un poco y apartó la mirada, las manos de Draco temblaron y las ocultó bajo la mesa tratando de ignorar los comentarios que venían de las bocas de sus compañeros.
-Que mal gusto tenéis! –Gritó Pansy celosa.
-No sufras Pansy tú también has madurado favorablemente. Yo te doy mi aprobado! –Gritó Goyle entre carcajadas. Algunos de sus compañeros apoyaron su opinión y otros prefirieron no opinar.
-Eh Draco! –Marcus le dio un par de palmadas en la espalda– Tu no opinas?
-Venga ya tío, estáis muy necesitados. –Opinó Malfoy.
-UUUHHHHH –Gritaron todos al unísono avivando el ambiente.
Las carcajadas se vieron interrumpidas por la ceremonia del sombrero seleccionador, la entrada del profesor Moody, la de los invitados de Hogwarts y la explicación de Dumbledore sobre el torneo de los tres magos.
Antes de servir la cena Draco levanto la mirada una última vez. Ron estaba sentado en frente de Hermione y no paraba de mirarla como si se estuviese muriendo de hambre y ella fuese una tarta de melaza inalcanzable. Las manos volvieron a temblarle. Tras de ellos surgió un rugido y un crepitar, una de las antorchas que alumbraba el gran comedor pegó un pequeño fogonazo, Malfoy apretó ambas manos y respiró hondo lo más disimuladamente que pudo mientras sus compañeros miraban con curiosidad la antorcha.
**Como siempre muchas gracias a todos por vuestro apoyo y espero que os guste! Os juro que no quiero abandonar este fic aunque como habréis notado me he inclinado más hacia las películas porque me es complicado hacer un seguimiento al dedillo del libro como hacía antes ya que lleva más tiempo…
