-Draco! –Se oían risas y ecos de voces, pero Draco no apartaba la mirada de ella– Eh Draco tío despierta!

La cara de Hermione comenzó a desvanecerse cada vez más hasta que se convirtió en la de Goyle. El chico se levantó confundido y se apartó de su amigo pegándose al cabecero con la manta agarrada.

-Qué coño estabas soñando Draco? –Exclamó entre carcajadas Crabbe, que estaba a su derecha.

-Joder queréis cerrar la boca? Algunos queremos dormir! –Una almohada verde esmeralda voló desde la cama de Zabini hasta la mesilla de noche de Goyle (a la izquierda de Draco), tirando una caja de caramelos que rodaron en todas direcciones. Goyle fue en busca de venganza, los alaridos de ambos se extendieron por la habitación.

-Ya están otra vez… –Crabbe rodo los ojos y chasqueo la lengua con fastidio, miró a Draco buscando empatía pero encontró confusión, el chico se preocupó por su amigo– Con quién soñabas? –Le miró con interés.

-No sé, no me acuerdo… –Mintió– Por qué? –Lo último que recordaba era que estaba con Hermione en la biblioteca cuando Ronald llegó y la besó sin previo aviso. Draco le apartó y le propinó un puñetazo tan fuerte en la cara que la mano parecía dolerle incluso estando despierto. Después vio como Hermione se convertía en Goyle.

-Pues parecía que te estabas pegando con alguien… Te movías mucho y Goyle dice que ha entendido… –Crabbe paró de hablar y dudó.

-ALGO DE UNA CHICA! –Gritó Goyle mientras forcejeaba con Zabini.

Malfoy se puso muy rígido, le empezó a doler la cabeza. El ruido que hacían sus amigos no le dejaba pensar.

-Theodore por favor! –Gritó Malfoy masajeándose las sienes con sus dedos.

-No Theo, NO! –Imploró Goyle sin parar de forcejear con Zabini

-No, no! –Suplicó Blaise– Quítate de encima troll!

Desde la cama de Nott se escuchó un susurro seguido de un hilo de luz azul que impactó contra ambos chicos. Goyle cayó de espaldas aturdido y la voz de Zabini cesó.

-Gracias Theodore… –Dijo Draco.

-Un placer. –Concluyó él.

Crabbe resignado, fue a arrastrar a Goyle hasta su cama, obviamente no era la primera vez que se daba aquella situación.

La primera clase de criaturas mágicas estaba por comenzar. Hermione se posicionaba entre Ron y Harry compulsivamente para evitar estar a su lado. Malfoy parecía estar excesivamente pesado aquella mañana, no paraba de quejarse de forma sarcástica sobre los escregutos de cola explosiva. La mayoría del tiempo tenía razón pero con cada comentario se podía ver que Hagrid se sentía peor.

Cuando Hermione no pudo soportarlo más, se dejó llevar de nuevo por la confianza que mantenían en secreto replicándole sagazmente sin dirigirle ni una sola mirada. Pansy miró a Malfoy expectante, como si esperase su contestación, pero el chico se quedó como si nada y siguió con sus labores. Tras un rato en silencio Draco miró de reojo a sus compañeros de casa, nadie le estaba observando con que dirigió sus ojos hacia a Hermione (que estaba de espaldas a él) y se encontró con la sorpresa de que Ron (en frente de Hermione) le miraba con recelo. Draco le fulminó con la mirada hasta que Hermione obstruyó sin querer el campo de visión levantando la cabeza.

-Estas bien Hermione? –Dijo Ron. Hermione le miró extrañada.

-Si… por qué, qué pasa? –Preguntó preocupada mirándoles a ambos.

-Nada. Creí que te sentirías dolida por el comentario que NO te ha hecho Malfoy… –Sentenció con sospecha.

-Qué!? –Exclamó Hermione dirigiéndole una mirada de soslayo a Harry que aparentaba estar muy concentrado en su escreguto.

-No te parece muy raro, que Malfoy pase de llamarte sangre sucia a ignorarte por completo? –Dijo en tono acusador. Hermione abría y cerraba la boca, pero no le salía la voz– Me vas a decir que estoy loco, verdad? Pero no es la primera vez. En el tren le mandaste a la mierda con toda tranquilidad y él sólo se limitó a reírse! –Alzó la voz.

Malfoy levantó la mirada sorprendido. Si sus compañeros oían igual que él, Ron había casi gritado a Hermione. Sus palabras eran incomprensibles a aquella distancia pero la cara del pelirrojo hablaba por si sola. Estaba furioso. Los demás Slytherin comenzaron a murmurar sobre cuál podría ser esta vez el motivo de la disputa.

-Ron… con todo el respeto. Metete en tus asuntos! –Concluyó.

-La corbata era de él, verdad!? –El chico golpeó la mesa tras una picadura del escreguto.

-Y a ti qué te importa?! –Hermione se cansó de tanto interrogatorio. Ron no tenía ningún derecho sobre ella ni sobre sus decisiones. Solo le había mentido para no hacerle daño, pero su paciencia comenzaba a agotarse.

Ron no supo que contestar, se puso rojo por una mezcla de celos y furia y no volvieron a hablar en todo el día. Harry se mantuvo en medio escuchando a ambos refunfuñar, como siempre.

Al entrar al gran comedor Hermione miró hacia el sitio donde solía estar Malfoy, estaba vacío. Sabía que los gritos de Ron habrían llegado hasta él. Todos lo habían percibido, habrían tenido que estar sordos para no hacerlo. No quería verle, sabía que si tenía oportunidad le preguntaría al respecto, y tampoco quería seguir viendo a Ron. Engulló la comida y se levantó rápidamente con la excusa de ir a la biblioteca.

Tras cruzar la esquina se giró por última vez y sintió como chocaba contra algo, uno de los libros que tenía entre sus brazos cayó al suelo. Hermione escuchó barullo y miró al frente. Había chocado con Pansy Parkinson que la miraba con cara de asco y se sacudía la túnica por el hombro como si se hubiese ensuciado, una chica muy guapa de Slytherin que no había visto antes (Astoria) se quedó detrás de Pansy. Malfoy se mantenía inexpresivo al lado de aquella chica, Blaise se había cruzado de brazos esbozando una sonrisa de suficiencia y Crabbe y Goyle reían como trogloditas, otro chico que Hermione no estaba segura de si iba con ellos se quedó parado mirando a la nada.

Hermione hizo amago de agacharse para recoger el libro.

-Te vas a arrodillar para pedirme perdón? –Dijo Pansy en tono de burla. Todos rieron, excepto aquel chico, Astoria y Malfoy, que se mantuvieron quietos como estatuas.

-Pansy, Dumbledore está aquí al lado, no lo olvides… –Farfulló Draco mirando unos segundos a Hermione en forma de súplica.

-Yo trataré de no olvidarlo –Exclamó Hermione ofendida. Draco suspiró e hizo de nuevo como si no la hubiese escuchado.

-Pansy, vas a hacer algo o no! Tengo hambre! –Gritó Crabbe.

Pansy gruñó como un bulldog, pateó su libro y se metió en el gran comedor. La otra chica la siguió a paso rápido. Crabbe y Goyle entraron también y luego se asomaron por el borde de la puerta.

-Vamos? –Preguntó Goyle ansioso.

Blaise se unió a ellos con cara de decepción. Hermione y Draco se miraron, Draco contuvo las ganas de ayudarla y avanzó. Crabbe, Goyle y Blaise se adentraron en el gran comedor al ver a Draco avanzar pero el otro chico se mantuvo inmóvil.

-Vienes? –Le dijo Draco sin detenerse.

-Ahora voy… –Contestó él con las manos metidas en los bolsillos.

Cuando no hubo nadie junto a ellos, el chico caminó hasta el libro que había pateado Pansy, y se lo tendió a Hermione en silencio. Hermione le miró sorprendida, estaba segura de que compartían al menos la clase de pociones, pero no terminaba de reconocerle ya que la mayoría de alumnos de la escuela había cambiado muchísimo durante aquel verano.

Era un poco más alto que Ron, aunque igual de larguirucho que Draco. Su piel era cetrina y su pelo muy negro. A decir verdad cualquiera se habría creído que era hijo del profesor Snape, aunque tenía los rasgos faciales más suaves y los ojos de un intenso color verde que hipnotizaba.

-No es que sea asunto mío… –Hermione juraría haber visto una chispa de diversión en su rostro– pero tendréis que disimular más si queréis que nadie lo note… –Murmuró andando en dirección al gran comedor.

La chica abrió mucho los ojos y se giró para mirarle.

-De… que habl...hablas? –Tartamudeó sonrojada.

El chico se paró frente a la gran puerta abierta, le regaló otra mirada, sonrió levemente y siguió andando.

Malfoy entró con cierto nerviosismo por la puerta de la biblioteca cogió un libro cualquiera y se sentó frente a Hermione fingiendo que leía. La chica ni siquiera apartó la mirada de su pergamino. Malfoy la miró frustrado y chistó desde detrás del libro, ella levantó rápidamente la mirada y cuando le vio volvió a clavarla en su pergamino.

-Qué es lo que te ha dicho Theodore? –Hermione se sorprendió y se salió del margen.

-"Theodore Nott?! Madre mía normal que no le haya reconocido!" –Pensó.

-Que se supone que sabe? –Musitó con gravedad apartando el libro para mirarla.

Hermione le miró para comprobar su expresión. Pero se dio cuenta de que parecía ir totalmente en serio. Levantó la vista unos segundos para mirar a su alrededor y comenzó a guardar todo. Cogió el pergamino que había puesto entre los dos y escribió rápidamente: "Séptimo piso frente a Barnabás el Chiflado". Malfoy lo cogió para leerlo y alzó una ceja divertido mirando a Hermione.

-"Será creído" –Pensó.

Malfoy la observó salir, se guardó el pergamino, miro hacia los lados y salió de la biblioteca con una amplia sonrisa en los labios.

-Qué estamos haciendo aquí? –Miró a su alrededor.

-Prefieres hablar en plena clase de artimancia? –Dijo con sarcasmo. Malfoy rodó los ojos.

-Ven idiota –Hermione agarro su brazo y le hizo caminar unos pasos hacia la derecha y luego hacia la izquierda.

-Te has vuelto loca? –Se burló Malfoy.

De pronto sobre el muro se dibujó un enorme arco que terminó siendo una gran puerta adornada. Malfoy la miró asombrado.

-Si. De remate… –Hermione miró a los lados y abrió la puerta.

Los chicos pisaban césped. Tras pocos metros se extendía un lago hasta el horizonte. Si no hubiesen entrado por una gran puerta habrían jurado que estaban frente al lago negro, en el exterior del castillo.

El viento soplaba con fuerza. El único refugio estaba tras una desgastada puerta de madera cuyo letrero rezaba: Calentito se está y nadie os oirá. Siempre que estéis dispuestos a entrar.

Hermione le miró con los ojos entrecerrados por el frio viento. Malfoy le devolvió la mirada y giró el picaporte. Era un escobero.

-No puede ser! –Hermione se sonrojó hasta la frente tiritando de frio.

-Esto va en serio? –Gritó Malfoy por encima del viento conteniendo la risa. Hermione refunfuñó algo y le empujó hacia el interior entrando ella después.

Hermione le había empujado hacia la pared del fondo, donde Draco se había podido sentar en una especie de cubo de basura para no tener que estar agachado. Por comodidad Hermione se situó en el hueco que quedaba entre sus piernas. La puerta se cerró y una ola de reconfortante calor les invadió a ambos.

-No se está tan mal no? –Dijo él riéndose mientras trataba de sacar su varita.

-Cállate Draco… –Dijo Hermione con tono cansino. Empezó a hablar pero Draco la cortó.

-"Lumos" –Malfoy dejó volar una tenue luz– Donde estamos?

-En la sala de los menesteres… –Pensó en decir su función pero luego vio más oportuno callarse, no entendía por que la sala había adquirido aquella forma ni quería que Draco se pusiera a hacer observaciones al respecto– Y ahora por favor explícame qué esta pasando. –Se cruzó de brazos.

-No tendré ningún problema en hacerlo… En cuanto me digas qué es lo que está pasando. –Dijo confuso–

-Venga ya! Theodore lo sabe. Lo que hubo entre nosotros Malfoy… –Draco se sorprendió– No se lo dijiste tú?

-Pero por qué piensas eso? Seguro que has malinterpretado alguna cosa… yo no le he contado esto –La señaló a ella y luego a si mismo– a nadie.

-Entonces dime de qué otra manera se puede interpretar esto: –Bufó– "No es que sea asunto mío pero tendréis que disimular más si queréis que nadie lo note"… –Imitó ella.

-Que!? Eso te dijo? –Malfoy se removió sobre el extraño cubo de basura– Estas de coña? –La agarró por los brazos y la miró de una manera que a ella le dio miedo.

-Crees que yo bromearía con algo así? –Farfulló ella atemorizada.

-Déjame salir, tengo que hablar con él ahora mismo. –Intentó apartarla pero ella le empujó.

-Eso solo va a hacer que se dé cuenta de que tiene razón! –Draco no contestó. A Hermione le relampaguearon los ojos de furia– En otra circunstancia me daría igual pero por si no te acuerdas, entre tú y yo ya no hay nada! –Gritó.

-Bueno Granger, déjame decirte que eso no te lo crees ni tú. –Dijo con firmeza. Hermione le empujó obligándole a quedarse sentado. Por primera vez la altura le daba ventaja.

-No te voy a dejar salir! Y… exactamente que te has creído que sigue habiendo entre nosotros!? Porque te lo puedo aclarar rapidito! –Su rabia crecía.

-Mira. Si Theodore le dice algo a alguien y se corre la voz, esto podría llegar a oídos de los adultos, y eso no puede ocurrir… –Hermione le interrumpió con pesadez.

-Si ese chico me advirtió de aquella manera, qué narices te hace pensar que va a decírselo a alguien más!? –Alzó las manos gesticulando– Además no se supone que es tu amigo? –Draco reflexionaba. Aquella expresión estaba resultando demasiado atractiva para Hermione– Y si quisiera contarlo, para qué esperar a estar a solas conmigo? Podría haberlo soltado delante todos!

-Vale tienes razón. –Suspiró cruzándose de brazos– Además no es el tipo de persona que vaya chismorreando… a decir verdad no habla mucho con nadie… Pero si Theodore se ha dado cuenta no entiendo por qué no me ha dicho nada… –Dijo extrañado.

-Bueno... –El chico escuchaba atento– O no lo ha encontrado el momento, o bueno, les tratas muy mal… sinceramente. –Dijo con cierta lastima– Quizás le da miedo tu reacción.

-No les trato mal. Tengo carácter y ellos lo saben. –Dijo ofendido.

-Llámalo como quieras… en fin. Ya te he dicho lo que hay… será mejor que salgamos. –Se giró.

-"No te vayas… que hago…" –Pensó.

Draco miró al suelo con los ojos entre cerrados, Hermione giró el picaporte, pero Draco posó su mano sobre la que Hermione tenía en la puerta.

-No hemos terminado de hablar –La chica quitó la mano y se dio la vuelta con dificultad, él se había acercado bastante.

-Qué quieres… –Le odiaba. Pero a la vez resultaba terrible tenerle tan cerca y no poder si quiera…

-Me vas a contestar a lo que te pregunté en el bosque? –Parecía que le costaba hablar, Hermione supuso que se le atragantaba el orgullo y quiso hacerle sufrir un poco más.

-En el bosque? No sé de qué me hablas… –Mintió. Aquel momento le había perseguido hasta en sueños. Pero se dio media vuelta de nuevo para irse. Esta vez le dio tiempo a abrir la puerta.

Draco dobló rápidamente las rodillas se levantó lo que pudo hasta que su cabeza tocó el techo, cerró la puerta. Puso sus dos manos en la cintura de Hermione y acercó sus labios a su oreja desde atrás para pronunciar las mismas palabras que le había dicho el día del mundial, la chica apoyó su pecho sobre la puerta y cerró los ojos.

-Piensas en mí cuando tu nuevo novio te besa?... –Le susurró Draco al oído de nuevo. Esta vez las piernas de Hermione temblaron un poco, él lo sintió y no pudo evitar sonreír. Su mente comenzó a nublarse– Acaso sientes con él… esto que sientes conmigo? –Agarró a la chica por la cintura– Estás preciosa… Hermione… –Su mente se nubló por completo. Ya no había Theodore, ni Lucius, ni Ron… nada. Aquel era el peligroso poder que tenía Hermione sobre él incluso cuando no le provocaba intencionadamente. Le hacía perder la cabeza en cuestión de segundos.

Hermione mantenía una lucha interna consigo misma. Una parte de ella luchaba por girarse y dejarse llevar, la otra se lo impedía. Notaba como poco a poco todos los sentimientos que había mantenido enterrados brotaban con más fuerza que nunca. Recordó la última vez que pensó que podrían ser felices y comenzó a faltarle el aire.

-Estás bien? –Preguntó Draco liberándola inmediatamente. De pronto sintió que aquello que estaba haciendo sólo era satisfactorio para él y deseó estar equivocado.

Hermione muy agobiada agarró el picaporte y abrió la puerta tan rápido que tropezó y cayó de rodillas. Nada más tocar el suelo la sala cambio. El viento paró y el sol se asomó entre las nubes con timidez. Malfoy salió a duras penas del escobero y fue en su ayuda.

-Lo siento Hermione, de verdad no quería… –Cogió su cara.

-Quita… –Susurró apartándose un poco– Me he agobiado, pero no es tu culpa… sé que no has hecho nada con mala intención Draco.

-Lo siento… de verdad… –Se levantó dirigiéndose rápidamente a donde había estado la puerta dispuesto a irse.

-No…! No te vayas por favor… –Pidió ella– Por favor quédate. No me has molestado…

Malfoy volvió a donde estaba ella y se sentó despacio a su lado. Hubo un largo silencio en el que Hermione miró al césped y Draco no supo que hacer. Hermione repasó los sucesos buscando algo que hablar.

-Quien era la chica que estaba con Pansy? –Draco se extrañó– La chica que estaba a tu lado…

-Astoria? –Se rio un poco– Es la hermana de Daphne… –Hermione se quedó igual– Daphne Greengrass, la chica rubia que se suele sentar con Goyle en Runas antiguas.

-Nunca me habría imaginado que son hermanas… no se parecen en nada! –Dijo con cierta sorpresa.

-No la verdad… ni siquiera se parecen en forma de ser. Daphne es muy reservada y Astoria es mucho más… –Sonrió– Más como tú. La verdad es que a veces me pregunto por qué el sombrero seleccionador la puso en Slytherin.

Hermione se dio cuenta de que la expresión de Malfoy había cambiado al hablar de aquella chica y sintió una punzada de celos.

-Te cae bien, no? –Murmuró Hermione mirando el lago ficticio.

-Bueno, no es tan pesada como las demás chicas. –Se encogió de hombros tratando de restarle importancia y volviendo a poner su cara de póker.

-Tuvo algo que ver en lo que nos pasó? –Preguntó sin pensar. Draco levantó la mirada con curiosidad, pero Hermione mantenía la mirada clavada en el horizonte.

-En serio? –Musitó Draco con tristeza. Hermione se estremeció temiendo sus próximas palabras– Claro que no… venga Granger, creía que eras más inteligente… –Dijo sin parar de mirarla.

Hermione frunció el ceño y negó.

-No es cuestión de inteligencia. Creo que me falta información. Parecías dispuesto a todo… hasta sentí vértigo cuando pasaron aquellos alumnos de Ravenclaw y te dio igual que nos vieran. Y después de la cena sin previo aviso… –Suspiró y cerró los ojos.

-Lo recuerdo perfectamente, créeme. –Se tapó la cara avergonzado de sí mismo. No había podido olvidarlo durante la mayor parte de las vacaciones.

-Entonces, si lo recuerdas tan bien, me puedes decir qué pasó? Qué fue lo que te hizo cambiar de idea? –Le miró con cierto rencor.

-Fui un imbécil. Vale? Me puse celoso… Y estoy seguro de en aquel momento que no tenía nada que temer, sin embargo mira donde nos ha llevado mi miedo. –Hermione se esperaba cualquier cosa menos aquellas palabras.

-Celoso? Pero de qué!? –Dijo Hermione frustrada. No se podía creer que el dolor que había sentido fuese por una cosa tan estúpida.

-Sabes que esto no es fácil para mí no? Decir lo que pienso, lo que siento y este tipo de cosas… –La miró suplicante.

-Para mí tampoco fue fácil asimilar todo lo que me dijiste. –Su voz tembló.

Draco se tumbó en silencio. Hermione sintió un escalofrió. Allí le tenía otra vez, sobre el césped de lo que parecía la orilla del lago, mirándola con sus perfectos ojos plateados, queriendo decir más de lo que se puede expresar con palabras.

-Aquella noche cuando Weasley y tú entrasteis juntos en el gran comedor la gente habló. –Hizo una pausa– Tú siempre le defendías. Y él te miraba… –Rectificó– Bueno, te mira, con esos ojos… como si fueses lo que más anhela. No es ningún secreto que está colado por ti… y no le culpo! Pero creo que mis celos eran lógicos. –Se estaba escuchando a sí mismo y sonaba tan estúpido como Hermione le estaba diciendo que era con la mirada.

La chica se giró hacia a él medio tumbada.

-Estabas celoso de Ron. –Alzó una ceja tratando de no reír– Tú?

-Sabes qué? Creo que se podría sentir más ofendido por tu comentario que por el mío… –Hermione se sonrojó y expresó lo que quería decir. Comenzaron a reír juntos. Fue como si hubiesen hecho un larguísimo viaje para llegar justo a aquel instante. Draco se incorporó apoyando un antebrazo sobre el césped y se giró quedando a la altura de la cara de Hermione. Los dos pararon de reír y se miraron en silencio.

-Si alguna vez te la juega avísame… Le haré la vida imposible. –Musitó cogiendo su mano– "Pero al menos con él no estás en peligro…" –Pensó.

-"Bésame Draco… por favor…" –Rogó Hermione mentalmente mirándole la boca– Draco… –Quiso decirle que no estaba con Ron, pero él interpretó su expresión como si fuese de lástima y no la dejó hablar.

-No pasa nada Granger! –Soltó su mano. Si la escuchaba decir que era feliz con ese Weasel y que había superado lo suyo, no sabía cuál podría ser su reacción. Así que para curarse en salud optó por no dejarla hablar– Todo aquello es pasado. –Pero no le pareció del todo creíble– Está claro que siempre habrá una atracción física mutua! Aunque ambos sabemos que eso no puede pasar… –Fingió– "Dime que me equivoco…" –Suplicó mentalmente sentándose con la espalda erguida.

Aquello impresionó tanto a Hermione que no supo reaccionar. Draco parecía ver su relación como algo del pasado, sin embargo había intentado algo en el interior del escobero, y si Hermione no le desconocía demasiado sus miradas habían sido las mismas que un año atrás. Como si el tiempo no hubiese pasado… sin embargo él lo definía como simplemente…

-"Atracción… física… mutua…" –Recordó.

Draco temió haberse pasado de restarle importancia y trató de rectificar.

-Bueno, siempre te voy a tener un cariño especial… –Hermione le seguía con la mirada sin decir nada– Es decir, ya sabes… de ese tipo de cariño que se le tiene a… –No sabía que decir, y dijo lo primero que pensó– a una hermana. –Nada más terminar la frase se arrepintió. Aquellas palabras habían sido acertadas con Pansy, pero por Hermione sentía mucho más.

Hermione no podía creer lo que acababa de escuchar.

-Ya veo… –Levantó una ceja incrédula. Trataba de aparentar tranquilidad pero la sangre comenzaba a hervirle. Draco trataba de descifrar su expresión– "Una hermana… vaya!" –Pensó.

Hermione le miró fijamente por si tenía algo más que decir, pero Draco parecía temer devolverle la mirada. La chica se levantó y fue hacia la puerta.

-Dónde vas? –Se levantó extrañado y la siguió hasta que la chica se giró.

-A clase de artimancia. –Dijo con la voz un poco ronca pero firme– Buena suerte para encontrar una excusa que se crean tus amigos… –Sentenció con pasividad.

Harry le había pedido que no le hablase más del tema e incluso que si encontraba la forma adecuada le borrase aquel recuerdo de su memoria, así que Hermione se refugió en la única otra persona que lo sabía.

-ESO TE DIJO!? –Gritó Ginny. Hermione la mandó callar. Varios de los alumnos que estaban en la sala común se giraron con curiosidad. Ginny se giró y les reprendió por cotillas. Después miró a Hermione– Perdón… pero es que vaya un imbécil. Cómo se le ocurrió decirte que te quiere como a una hermana!?

-Supongo que fue una manera suave de decirme que ya no me ve de "esa" manera. –Hubo una pausa– Voy a abrirme a conocer más chicos… y sabes qué Ginny? Si quieres un consejo, si no le vas a decir a Harry lo que sientes, deberías hacer lo mismo. –Murmuró un poco apenada.

-Tienes razón. –Ambas se callaron– Hermione, perdona que te pregunte… vas a intentar… "conocer más" a Ron? –Preguntó Ginny con cautela– Porque si fueras en serio me parecería maravilloso, pero si fuese por probar…

-No Ginny. No sé exactamente lo que siento por tu hermano. –Ginny se ilusionó– No es eso! –Exclamó.

-Es una pena, aunque creo que haces bien. Él ya siente algo, si tú no llegas a sentirlo, podría salir muy mal. –Ginny suspiró– Menuda vida amorosa tenem… –Ginny se calló súbitamente y Hermione se giró.

Ron y Harry entraron en la sala común, Harry las saludó pero Ron pasó de largo tras mirar a Hermione con cara de pocos amigos.

-Tranquila Ginny –Suspiró–. Somos chicas listas, jóvenes y guapas. No nos corre ninguna prisa. Quién los necesita!? –Rieron juntas.

El fin de semana se cruzaron en el pasillo. Ella se mantuvo alerta hasta que Draco pasó de largo. Entonces él se dio la vuelta tras mirar en todas direcciones, tiró de ella y la metió tras una estatua que tenía el tamaño perfecto para ocultarla de cualquiera que pasase por allí sin fijarse en exceso. Draco se apoyó en la pared junto a ella.

-No me saludas? –Susurró en tono burlón.

Hermione sintió cómo un volcán de resentimiento entró en erupción.

-Te habría saludado si tuvieses los huevos suficientes como para explicarle después a tus amigos el por qué me atrevo a hacerlo. –La chica intentó salir pero Draco se puso delante.

-Por qué me hablas así? –Frunció el ceño confundido.

-Te pasas la vida escondiéndote! Mintiendo a la gente que te rodea, incluso a los que llamas amigos, para poder ser tú mismo! Huyes de todo aquello que te pueda hacer un mínimo de daño. Como por ejemplo ver a la gente que supuestamente quieres, llorando… y lo peor es que ni siquiera tienes intención de cambiar algo de todo eso porque para ti es más cómodo vivir de esa manera que enfrentarte a tus miedos!

Draco palideció, nunca había visto a Hermione hablar tan claro.

-A qué viene esto? Tú no sabes por qué motivo debo esconderme y…

-Porque mi sangre no es pura! –Toda la rabia que se había sembrado en ella días antes estaba brotando ahora.

En esencia el motivo era ese, pero ya no se debía a simple temor a su padre. Ahora lo que le preocupaba era que Hermione corriese algún tipo de peligro real. No supo explicarse sin revelar todo lo que había descubierto de su padre, así que pasó a lo siguiente que había dicho Hermione.

-No te dejé, estuve allí todo el tiempo Granger… –Clavó sus ojos en los de ella como pocas veces había hecho. Ambos se estremecieron.

-Me quedé porque tenía la esperanza de que volvieses! Después Snape me encontró… Fue horrible! –Estaba tan cabreada que no podía pensar en graduar su voz. Hermione creyó que si descubrían a Draco se merecería cualquier castigo que su padre quisiera imponerle.

Draco adoptó una expresión de rabia al escuchar aquellas palabras. Ahora entendía la irrupción de Snape de aquella noche en la sala común y la manera en que había tratado de entrar en su mente.

-No me fui… –Susurró con un hilo de voz.

-Desapareciste! Y lo peor es que me hiciste todo ese daño por un ataque de celos estúpido en lugar de hablar conmigo y decirme lo que realmente sentías! –Hermione susurraba alto, pero deseaba gritarle y montar una escenita.

Draco comprendía su enfado, en cierto modo él también estaba harto de fingir que la odiaba delante de todos… quizás por eso no había replicado en público a las contestaciones de Hermione. Se le pasó por la cabeza besarla allí mismo, pero si ella tuviera que pagar las consecuencias de aquel impulso… no se lo perdonaría nunca.

-Déjame salir. –Pidió Hermione.

Draco se apartó cerrando los ojos y se quedó mirando hacia el hueco vacío tras la estatua. Pansy llegó junto con Astoria en el mismo momento que Viktor Krum salió a paso ligero de la puerta junto a la que estaban reunidos. Las chicas le siguieron con la mirada, pero tras unos segundos ambas se ruborizaron mirándose y volvieron a poner atención en Draco.

-Ey Malfoy! Que haces? –Pansy se apoyó en su hombro mirando hacia el interior del hueco. Astoria se quedó inmóvil y juntó las manos.

Draco empujó a Pansy despacio quitándosela de encima.

–Últimamente vais muy juntitas no? –Dijo mirándolas con frialdad. Astoria le miró desafiante pero su mirada se fue suavizando.

-Con lo majo que eres cuando te da la gana… –Pansy siguió su camino molesta. Astoria se quedó rezagada con la mirada fija en Draco.

-Estás bien? –Susurró. Draco la miró inexpresivo y se alejó. Astoria suspiró y corrió para alcanzar a Pansy.

Hermione se dirigía a la biblioteca. Pero tras cruzarse con Draco estaba tan furiosa que se le quitaron las ganas. Finalmente decidió sentarse en un solitario banco de piedra en el patio interior del castillo para relajarse antes de ir.

Viktor Krum entró en el patio corriendo. Hermione le miró de soslayo y continuó inmersa en sus pensamientos.

-Vaya… Crreía que te había perrdido… –Dijo acercándose a ella.

Hermione le ignoró pensando que no se dirigía a ella pero cuando él se acercó miró en derredor extrañada.

-Grrangerr, no? –Dijo él tendiendo su mano– Soy Viktor Krum.

Hermione la miró incrédula y se la estrechó. Todas las chicas se habían vuelto locas desde que Krum había pisado Hogwarts, sin embargo ella le veía como a cualquier otra persona normal, con la ligera diferencia de que se le daba mejor que a muchos montar en escoba. Pero al fin y al cabo era humana y le chocaba estar estrechando la mano de uno de los jugadores estrellas de los mundiales de quidditch. Cuando se sentó junto a ella se dio cuenta de que aquello estaba ocurriendo de verdad.

-Encantada de conocerte Viktor. –Dijo con nerviosismo– Perdona… es que no es mi mejor momento…

-No me extrraña… A decirr verrdad me sorrprende que no le hayas crruzado la carra a ese Malfoy. –Hermione le miró horrorizada– Karkarov me habló bien de su familia y me alentó a acerrcarme a él pero tenía algo que no me convencía y después de lo que os escuche hablarr crreo que le falta hombrría parra merrecer mi rrespeto.

-"Esto no está pasando" –Se dijo Hermione mentalmente– Eres muy amable Krum y no me malinterpretes, pero necesito estar sola… –Dijo.

Viktor Krum se impresionó mucho. Hermione pensó que seguramente no estaba acostumbrado a recibir ese tipo de contestación después de semejantes halagos. Se sonrojó y miró al suelo.

-Clarro. No te prreocupes. –Se levantó y le tendió su mano de nuevo, Hermione se la cedió– Podrria acerrcarrme a ti en algún otrro momento? –Dijo inclinándose ante ella como el típico príncipe azul de una película.

-Cla… claro que si, por supuesto! –Hermione sintió una chispa de ilusión.

-De acuerrdo entonces, esperro que no te olvides de mí… –Le besó la mano delicadamente y comenzó a alejarse.

Hermione se levantó rápidamente y fue hacia a él.

-Krum! Espera! –Gritó. El chico se dio la vuelta ilusionado– Podrías… no contarle a nadie… lo de Malfoy? Nadie sabe que él y yo… –Miró al suelo buscando la manera de evitar decirlo.

-Sólo si me llamas Viktor. –Sonrió de forma encantadora.

-Claro! –Se sonrojó ella mirándole– Entonces tú deberías llamarme Hermione! –Viktor intentó decir su nombre pero se trababa constantemente– Entiendo que es difícil… –Fingió una risa– practícalo de acuerdo? –Sonrió y se despidieron.

Hermione se quedó allí de pie, pensando en todo lo que acababa de ocurrir. La cabeza le daba vueltas. Qué estaba haciendo? Por qué intentaba tontear con él? Se avergonzaba tanto que no se lo contó a nadie.

-Eh Malfoy! –Theodore le paró en mitad de un pasillo– Puedo hablar contigo a solas? –Miró a su alrededor.

-Claro… –No estaba de humor para hablar con nadie pero Draco había estado esperando que Theodore le contase algo durante días.

Los chicos se metieron en un aula vacía y tras comprobar cada rincón Theodore se sentó en una silla. Malfoy prefirió la mesa de al lado, se subió y entrelazó sus dedos.

-Verás… es posible que me equivoque. Antes de nada quiero que quede claro que no trato de ofenderte, ni quiero meterme en lo que no me incumbe… pero…

-Theodore por Merlín. Resume. –Draco estaba nervioso. Frotaba sus manos con la mirada clavada en el chico.

-De acuerdo seré breve… –Carraspeó y le miró– He visto a Hermione Granger… –Esperó su reacción. Malfoy mantenía su cara inexpresiva, pero por dentro sentía un huracán que le recorría el cuerpo– con Viktor Krum, en el patio interior… solos. –Concluyó alzando las cejas.

-Y… que quieres decir con eso? –Se extrañó. Aquello no era lo que esperaba.

-Solos y… muy contentos, no sé si me explico. –Malfoy puso expresión confusa– Estaban tonteando. –Dijo con firmeza.

Draco rompió a reír incrédulo.

-Anda ya! Viktor Krum y Granger? Qué va! –Exclamó.

-Malfoy, el chaval le besó la mano y se puso hacer el numerito de príncipe azul, y ella… en fin. Encantada! –Empezó a frustrarse. Draco cambió su expresión y su risa se esfumó.

-Bueno vale… pero, por qué me lo cuentas en privado?

-Creo que eso ya te lo debe haber respondido ella… no? –Theodore rodó los ojos– Venga, después de cómo has reaccionado con esto no esperarás que siga haciendo como que no me he dado cuenta…

En cuestión de segundos Draco saltó de la mesa, le cogió del cuello, sacó su varita y le apuntó con ella. El chico se quedó inmóvil con las manos levantadas.

-Tú no sabes nada. –Dijo con la voz gélida.

-No crees que si se lo hubiese querido contar a alguien ya lo habría hecho? Y Francamente por como estáis disimulando, hasta Crabbe y Goyle habrían comprendido cual es la verdad. –Dijo con dificultad.

Malfoy le soltó y guardó su varita.

-Mira, me importa una mierda con quien estés, eso es tu problema. Nuestros padres nos han educado con la estúpida idea de que ellos son inferiores a nosotros, pero yo no lo creo. –Draco se quedó muy impresionado por aquellas palabras y se arrepintió de haberle amenazado de aquella manera– En cuanto a todo ese royo de la traición a la sangre, francamente, si seguimos insistiendo en casarnos tan solo con familias de sangre pura, viendo las que quedan, en dos o tres generaciones habrá un serio problema de consanguinidad. –Suspiró.

-Lo siento –Farfulló Draco.

-No te preocupes –Dijo levantándose y colocándose la túnica–. Con unos padres como los nuestros… No cuidar de vuestro secreto seria como sacrificarla. –La verdad que había en sus palabras hizo que los dos se avergonzasen– Yo habría hecho exactamente lo mismo que tú. –Se encogió de hombros.

Draco había escuchado en voz alta lo que tantas veces pensó. Aquello hizo que todo se volviese más real, más adulto. Sintió que ya no se trataba de un juego… Pues ahora lo que estaba en juego era su vida.

-Theodore… estás en tu derecho de mandarme a la mierda, pero me gustaría que me dijeras cómo te diste cuenta… o qué debo hacer para que nadie más se dé cuenta… –Mantuvo la mirada clavada en el suelo. Jamás se habría imaginado que le estaría pidiendo consejo sobre aquello a nadie, pero mucho menos al hijo de otro mortífago.

-El año pasado Pansy sospechó de vosotros porque por lo visto paraste un duelo entre ellas o algo así… Creo que me lo dijo a mí sólo porque hasta a ella le parecía un disparate y sabía que yo no solía hablar con nadie. –A Draco se le sacudió el estómago– Me fije durante días pero no vi ni una sola señal de que Pansy pudiese tener razón. Sin embargo este año la miras constantemente desde que la viste en King Cross. No sé si lo haces a posta pero empieza a sorprenderme que los demás no se den cuenta, la verdad –Dijo con sinceridad–. También ha influido que te ha soltado varias pullitas y no le has llamado sangre sucia ni una vez… eso les ha resultado extraño a todos, deberías saber que el tema ha salido más de una vez…

-Vale, ya lo he pillado… –Dijo llevándose una mano a la frente– Soy un completo idiota. –Suspiró– Gracias…

-Si necesitas algo ya sabes dónde estoy… Y bueno, si sigues interesado en ella, será mejor que no te olvides de lo de Krum. –El chico aguardo unos minutos, pero Draco no dijo nada más así que se fue.

***Los últimos comentarios fueron increíbles… y además he visto que hemos crecido un poquito! Eso me alegra muchísimo… MUCHAS GRACIAS POR TODO SOIS LO MEJOR!