Crabbe Goyle y Pansy apartaron a Malfoy de la cola de alumnos que se dirigían al gran comedor, Pansy le puso el periódico en el pecho de mala gana y Draco observó la página detenidamente. Un sentimiento de suficiencia le invadió por completo y rompió en carcajadas. Estaba muy resentido con Hermione y le acababan de dar la excusa perfecta para desatar su ira.

Harry y Hermione sujetaban con dificultad a Ron por la túnica para impedir que se abalanzase sobre Draco. El rubio se había burlado de unas fotos de la madriguera publicadas en el profeta de una manera poco sutil. Draco se sentía furioso, necesitaba desahogarse con alguien y Ron era la persona perfecta para aquel fin. Algunos alumnos miraban la escena, pero nadie se atrevía a decir nada. Los chicos lograron calmar a Ron para fastidio de Draco, que arremetió insultando a Molly, entonces Harry contratacó insultando a Narcisa y Draco perdió el control. Hermione vio perfectamente cómo las chispas que salían de la varita de Draco rozaban la mejilla de su amigo. La chica contuvo la respiración mirando a su alrededor para comprobar si algún profesor lo había visto y rezó internamente en vano para que Harry lo dejase en tablas.

Cuando su amigo se disponía a contratacar el profesor Moody apareció refunfuñando en voz baja abriéndose paso entre los alumnos y lanzó un rayo de luz con su varita que alcanzó a Malfoy y le hizo desaparecer. Hermione contuvo un grito. De pronto un hurón albino comenzó a ser elevado por los aires por el profesor Moody ante la aterrada mirada de todos los presentes. El animal comenzó a emitir gritos de dolor. Por suerte McGonagall llegó por la escalera de mármol y tras reprender al profesor se apresuró a devolver a Malfoy a su estado original. El chico se levantó con dificultad.

-Mi padre se enterará de esto! –Bramó Draco enfurecido.

Moody se encendió como una cerilla tras escuchar aquellas palabras y entre amenazas dejó muy claro a grito pelado que conocía al señor Malfoy y al profesor Snape desde hacía tiempo. Draco corrió hacia el interior del comedor seguido de sus compañeros sintiéndose humillado. Hermione miró a sus amigos, sus expresiones eran obvias, rebosaban felicidad. No pudo culparles. Cuando todo se hubo calmado, tras asimilar que al fin y al cabo nadie había resultado herido, repasó la situación mentalmente y no pudo evitar reírse. Sin embargo Ron disfrutaba lo que a ella le pareció demasiado imaginándose la escena una y otra vez, y Hermione quiso recordarle que alguien podría haber salido realmente herido. Obviamente fue reprendida por Ron que muy ofendido le pidió que no le estropease el mejor momento de su vida.

Hermione volvió a devorar su plato, sus amigos se extrañaron ya que sabían que ella no tenía deberes por hacer y no necesitaba acudir a la biblioteca con tanta urgencia. Hermione alegó que no eran deberes y sin más explicaciones se fue corriendo, no sin antes dirigir una rápida mirada a la mesa de Slytherin, donde Draco la recibió como una señal. El rubio esperó un par de minutos, miró a su alrededor y salió escopetado sin decir nada. Theodore que había visto lo ocurrido siguió con mirada reprobatoria a su amigo y suspiró resignado vigilando con disimulo a los demás de la pandilla buscando un rastro de desconfianza, pero esta vez no lo halló.

Cuando estaba llegando a la biblioteca escuchó una risita estridente que le resultaba familiar resonando como un eco. Aceleró el paso, pero pudo escuchar que alguien se acercaba y se apresuró a esconderse tras la armadura que tenía más cerca. Hermione apareció frente a él sin percatarse de su presencia. Draco estuvo a punto de salir pero la figura de Krum le detuvo eclipsando levemente a Hermione.

-Segurro que no te puedes quedarr conmigo más tiempo "Herrayone"? –Hermione hizo una mueca al escuchar el intento de pronunciar su nombre– Podrríamos salirr, no perrmitirré que te descubrran… –Krum sonrió e forma encantadora y Hermione se enterneció.

-No Víktor, de verdad… Y por favor llámame Granger. –El chico se puso muy serio de repente, con expresión confusa– Oh! No, no! No me malinterpretes, –Exclamó en forma de disculpa– es que creo que te resultará más sencillo de pronunciar que mi nombre. –El búlgaro sonrió de forma adorable y la chica se sonrojó mirando el libro que sujetaba entre sus manos.

-Que considerrada erres. –Cogió una de las manos de Hermione y se la besó como lo habría hecho un príncipe– Nunca había conocido a una chica como tú… –Dijo con voz melosa– Grrangerr. –Viktor se acercó lentamente y se inclinó hacia ella despacio, Hermione no se había dado cuenta de lo que el búlgaro pretendía porque seguía sonrojada mirando sus libros, pero Draco lo entendió perfectamente.

Hermione alzó la vista cuando su cara estaba a un palmo de la de Krum y se asustó doblemente. Un estruendo les interrumpió y ambos se apartaron. Viktor raudo y valiente se posicionó frente a la chica protegiéndola y empujándola con su cuerpo de forma exagerada, sacó la varita para apuntar hacia el ruido y finalmente la bajó con aire desilusionado. Hermione rodó los ojos y se apartó de Viktor. ¿Es que acaso pensaba que ella no sabía defenderse? La armadura se apartó enfurruñada, dejando descubierto a Draco, que salió del hueco con las mejillas encendidas y sin capacidad de mirar a ninguno a la cara. Hermione le miró primero sorprendida y después incrédula y extasiada. Viktor se puso tan serio que a Hermione casi se le olvidó lo ofendida que estaba por la exagerada protección que había recibido.

-Hola Viktor... –Dijo Malfoy ignorando a Hermione con toda la normalidad que pudo.

-Qué hacías ahí detrrás? –Sospechó.

-Quería salir del castillo y me escondí para que no me viera un profesor. Entonces aparecisteis y no quise interrumpir... –Miró a Hermione y adoptó una exagerada expresión de asco nada creíble, como si se le hubiese olvidado hacerlo antes.

-No te esfuerces tanto, nos escuchó hablar cuando me escondiste tras aquella estatua el último día que hablamos... –Draco palideció y volvió su mirada amenazante hacia a Viktor, él debió comprenderla a la perfección porque hinchó su pecho– No se lo dirá a nadie, Malfoy. Me lo ha prometido. –Se apresuró a decir. Se sintió molesta por la repentina expresión de mezcla de miedo y amenaza que había visto en su cara al enterarse de que alguien aparentemente no digno de confianza conocía aquel secreto.

-Y al pelirrojo le gusta que frecuentes bibliotecas vacías en la noche con... amistades tan recientes? –Alzó una ceja y les miró con recelo.

-Y desde cuando te importa lo que él opine? –Preguntó ella con una tranquilidad exagerada mirándole directamente a los ojos con toda la frialdad que pudo.

-No me importa. –Draco tragó saliva, su mirada sostuvo la de Hermione unos segundos pero no pudo soportarlo– Pero es significativo que hayas corrido a los brazos de un chico popular, con dinero y que casualmente es sangre limpia. –Dijo mirando a la pared que había tras Hermione para evitar mirar el suelo– No sé a quién me recuerda… –Draco habló empleando toda la malicia que le fue posible. Los ojos de Hermione relampaguearon de furia, Draco volvió a mirarla y adivino que ella trataba de aparentar normalidad.

-Viktor es un chico caballeroso, atento y valiente. Todo lo contrario a lo que acostumbro a ver en los "chicos ricos, de sangre limpia" que estudian en Hogwarts… –Draco entornó los ojos y dio un paso en su dirección, pero una mano se posó en su pecho frenándole. Se le había olvidado prácticamente que aquella persona estaba presente, aparentemente al igual que a Hermione que parecía avergonzada.

-Qué haces? –Preguntó Malfoy con desprecio apartando la ruda mano de Krum y volviendo a mirar a Hermione.

-No te acerrques a ella. –Dijo firmemente. Hermione miro a Viktor desconcertada y luego a Draco temerosa– No me gusta el terrmino sangrre limpia. Tengo entendido que tu padre es un hombrre rrespetado, deberría haberrte enseñado modales –Draco le fulminó con la mirada–. Slytherrin acogió a Dumstrrang en su mesa como a iguales en la primera cena. Y yo no olvido tan fácilmente. Porr esta vez lo dejarremos aquí. Ahorra vete Drraco. –La ira de Draco borboteaba en su interior de forma que Hermione casi podía verlo con sus propios ojos.

-No! –Exclamó Hermione al ver que Draco no se movía desafiante. Víktor no daba crédito a lo que escuchaba, se giró y la miró a la cara– Será mejor que me vaya yo. Es tarde para mí... Buenas noches. –Antes de que ninguno pudiese decir nada más la chica se apresuró a huir a paso ligero.

-De hombrre a... –Ladeó la cabeza dudando unos segundos mirando a Draco de arriba abajo intencionadamente– hombrre, Malfoy. –Draco ignoró el gesto– Qué sientes porr Grranger? Le prrometí que no dirría nada y no lo harré perro te pido que me rrespondas con sincerridad.

-Qué sabes? –Desconfió.

-Sé que habéis estado juntos.

-Bueno, juntos... tampoco. No te preocupes, ahora ella tiene otros intereses. –Draco quiso comenzar a andar pero Krum le frenó por segunda vez en la noche– Qué más quieres! –Le apartó la mano y hubo una pausa en la que Krum se quedó mirando a un punto fijo. Quizás intentando armarse de paciencia.

-Has dicho "ella" perro y tú? Si voy a competirr contrra alguien que sea como caballerros. –Draco rio sarcásticamente y Krum respiró hondo para relajarse.

-Está claro que yo soy el menor de tus problemas... No importa lo que yo sienta, con lo que siente ella basta. –Su voz se tornó seria y sombría. Se le hacía extraño estar pronunciando aquellas palabras en voz alta delante de otra persona que no fuese Theodore.

-Pues el menorr de mis prroblemas ha interrumpido en un momento imporrtante. –Acusó.

-Casualidad, te lo aseguro. –No era mentira, él estaba ahí porque había creído que Hermione quería verle a solas. Y sin embargo había quedado con Krum en la biblioteca… o no? Lo que no había sido coincidencia era la interrupción en sí, Draco había empujado a la armadura con la esperanza de impedir lo que iba a hacer el búlgaro segundos después.

-Te lo voy a preguntarr otrra vez, entiendo que no me conoces perro estoy interresado en Grrangerr y me gustarría que todo quedase en juego limpio. Saberr a que me enfrrento, entiendes? –Hubo otra pausa y Krum alzó las cejas–. Sientes algo porr ella o no?

-"No entiendo cómo te puedes fijar en este idiota... Grrangerr" –Pensó Draco ridiculizando el acento de Krum–. La quieres Viktor? Pues toda tuya. Pero deberías saber que tiene un extenso club de fans... –Dijo con rabia en la voz– Disfruta de la decepción cuando te diga que esta con Weasel imbécil. –Pensó finalmente dirigiéndose hacia la sala común.

Sus compañeros estaban esparcidos por el salón. Los de primero rodeaban los ventanales como de costumbre, en busca de criaturas marinas. Otros (entre los que se encontraba Theodore) ocupaban las mesas con libros y pergaminos, había gente en los sofás del fondo y su pandilla charlaba como siempre en el sitio más exclusivo. En los sofás y butacas más cercanos a la chimenea, junto con alumnos de cursos superiores y el equipo de Quidditch.

-Eh Draco! Donde te habías metido? –Exclamó Goyle entre risas.

-Fui a dar una vuelta. –Dijo tajante dirigiéndose a su habitación.

Los grupos de chicas de los que se iba alejando a medida que avanzaba hacia el pasillo cuchicheaban y emitían grititos similares a los de fans emocionadas. Generalmente eso le subía el ánimo pero en este momento no fue suficiente. Abrió la puerta con furia pero al impulsarla para cerrarla en lugar de un portazo escuchó una queja.

-Ay! –Theodore se frotaba la frente y la nariz enrojecidas por el golpe y fulminaba a Draco con la mirada.

-Ostias, no te había visto! Lo siento, es que he tenido una noche… en fin. Lo siento. –Draco se dejó caer en la cama y se tapó los ojos con los antebrazos– Alguna novedad?

-Eh… en realidad no –Dijo guardando sus libros en el baúl–. Nadie se dio cuenta de que Herm… –Draco pegó un fuerte respingo y apuntó a Theodore con la varita, cuando estuvo un mínimo incorporado dijo:

-"Silencius!" –Draco respiró hondo cuando Theodore no pudo terminar de decir lo que quería en voz alta. Continuó moviendo los labios pero su voz no se había escuchado– Estás loco? No pronuncies ese nombre aquí! –Susurró fuerte– Podría oírte cualquiera imbécil! –Draco corrió hacia la puerta y puso la oreja, solo se escuchaba vagamente a la gente hablar en el salón. Abrió la puerta unos milímetros y ojeó lo que pudo el exterior con temor de ver a alguien husmeando. Finalmente se giró y vio a Theodore tratando de usar su varita para desencantarse, pero no surgía ningún efecto. El chico miró mal a Draco y Draco rodando los ojos anuló el hechizo.

-Crees realmente que eso era necesario? –Dijo molesto.

-Si no aprendes a mantener la boca cerrada me van a pillar! –Reprendió en susurros fuertes.

-Pero tú te estás viendo? Te estás escuchando? Si te descubren se van a burlar de ti y tal, pero tanto te asusta? –Dijo Nott cruzándose de brazos.

Draco quiso mandarle muy lejos pero se dio cuenta de que sus palabras se debían al desconocimiento, a la falta de información. Theodore no sabía quién era realmente Lucius Malfoy, no había visto sus recuerdos y no sabía de lo que era capaz si se enteraba de que su único heredero mancillaba la sangre por el simple hecho de posar sus heredados ojos plateados en una nacida de muggles. Tras repasar la veracidad de aquello a Draco se le creó un nudo en la garganta. Theodore debió comprender algo de lo ocurrido ya que en lugar de insistir se calló y dejó a su compañero a solas con sus pensamientos.

Cuando ya todos roncaban tranquilamente sobre sus cómodas camas, Draco, que no podía dormir decidió salir al salón a despejarse. Ya llevaba los pantalones puestos, pero no encontraba la camiseta del pijama, así que se puso por encima una elegante bata con los colores de Slytherin y salió al salón. A aquellas horas ya no quedaba nadie allí. No hacia frio, aunque el ambiente era húmedo, como cada noche en aquella zona del castillo. Draco se sentó en el alfeizar interior de una de las ventanas y se quedó contemplando la tranquilidad que reinaba en las profundidades del lago. El calamar gigante que solía estar junto a la orilla del lago pasó justo por delante de Draco, aunque aquello no le asustó, ya que generalmente era la criatura más normal que se podía ver a través de aquellas ventanas. El susurro del agua le estaba relajando muy rápido… apoyó la cabeza contra el muro sobre el que reposaba su espalda y cerró los ojos.

-Draco? –Susurró una voz conocida– Draco? –Repitió– Draco despierta…! –Insistió entre profundos susurros.

El chico abrió los ojos y pegó un respingo, fue a buscar su varita pero abandonó sus intenciones cuando vio a la persona que le había despertado. Era Astoria Greengrass.

-Por Merlín Astoria qué coño quieres! –Se frotó la cara– Me has asustado!

-Claro porque salir aquí y ver un hombre verde sentado en esta ventana no da nada de miedo! –Gruñó.

-Qué? –Miró hacia el lago y se miró el pecho. El agua del lago negro junto con la vidriera de la ventana iluminaba su blanca piel haciendo que tomase un aspecto verdoso escalofriante. Imaginó que incluso su pelo había adquirido un color verdoso y comprendió a Astoria. Draco se ató la bata y se bajó de la ventana de mala gana.

-De nada… –Refunfuñó Astoria.

-Mira, me tienes harto. Siempre estás en medio en los peores momentos! Y encima parece que tienes un complejo de saberlo todo que me pone sencillamente histérico! Eres igualita a… –Se calló y se giró rabioso.

Astoria mantuvo los labios fruncidos y le rodeó para mirarle a la cara con los brazos cruzados sobre el pecho.

-Igualita a quien Malfoy? No sabía que te ponía tan "histérico". –Hizo un gesto con la cabeza que apartó los mechones de su pelo de su cara y se cruzó de brazos.

-Pírate y déjame tranquilo Greengrass. –Dijo extasiado sintiéndose mal, aquella chica no tenía la culpa, pero estaba pagando el pato.

-Lo haré cuando me digas a quién narices me parezco. –Dijo con toda tranquilidad alzando una ceja.

-A Hermione Granger! –Explotó– Te pareces a la sucia, imbécil y sabelotodo de Hermione Granger! Contenta? Y ahora vete! –Su voz sonó más cansina y menos cabreada pero igualmente inexplicablemente dolida para Astoria.

-Con que… Hermione Granger… –Se sorprendió– No es esa chica de tu curso que es tan amiga de Harry Potter? –Reflexionó– Esa que nos cruzamos en la entrada del gran comedor y que casi se mete en problemas con Pansy… –Astoria creyó comprender que por fin conocía lo que Draco pensaba de ella, sin embargo no imaginó ni por un segundo la realidad– ya veo. –Dijo con voz temblorosa– Ya te dejo tranquilo, lo siento. –Astoria se giró con aire fúnebre y se dirigió hacia las habitaciones, Draco quedó un poco asustado de haberse delatado.

-Que ves qué? –Dijo Malfoy con mucha frialdad en la voz para que la chica no se fuese sin explicarse.

-No sabía que me odiabas tanto… –Continuó hablando sin ser escuchada. Draco comprendió en aquel instante que la pobre chica pensaba aquello de verdad y se dio cuenta de que se sentía dolida probablemente porque se sentía atraída por él. Su mente trabajó con dificultad, se preguntó si debía decirle a aquella pobre chica que no tenía nada en su contra o si debía intensificar aquella sensación que debía estar experimentando tan solo como coartada–…yo sin embargo pienso que no importa su sangre mientras que ella… –En aquel momento decidió lo que parecía mejor para todos, pero sobre todo para él.

-Basta! –Astoria pegó un gran respingo y le miró con cautela– Tu forma de pensar es muy diferente a la mía. No tengo por qué escuchar semejantes tonterías y menos procedentes de ti niña. Sera mejor que me dejes solo. –Draco sintió una punzada de remordimiento en el estómago y observó como la chica a pesar de tener lágrimas en los ojos, frunció los labios y se retiró con tranquilidad y elegancia.

Se quedó a solas por fin. Se sentó en uno de los grandes sofás de cuero y pensó en lo ocurrido a lo largo de la noche. Recordó la cara de Hermione junto a Krum y las miradas que le dirigió a él y se preguntó si quizás aún sentiría algo por él… había pasado página muy pronto y ahora parecía tontear además con Krum. Tan irrelevante había sido el en realidad para olvidarse tan pronto y haberse visto envuelta en tantos amoríos?

Días después la duda seguía borboteando dentro de Draco. Sobre todo cuando coincidían en clase y Hermione se veía distraída y despreocupada. Ocupándose de sus asuntos como si jamás hubiese habido nada entre ellos. Ya no le buscaba con la mirada, ni siquiera le miraba cuando tenía la excusa perfecta. Aquella semana Slytherin recibió varios puntos porque Draco tratando de llamar su atención levantaba la mano en todas las clases para contestar. Hermione se lo tomó como una forma de rivalidad que no le gustó nada ya que generalmente aunque Draco también sacaba buenas notas, se mantenía al margen en aquellos momentos. Ella era la que solía responder la mayoría de preguntas y se llevaba los puntos para Gryffindor. La pandilla de Draco también se extrañó pero el alegó que era para molestar a Granger que habitualmente contestaba a todo y todos sabían que eso le encantaba. Obviamente se mostraron participativos y divertidos al respecto, con que cada vez que Draco se adelantaba a contestar en lugar de Hermione había carcajadas que los profesores no comprendían y a Hermione le sentaban como un latigazo.

Tras la primera clase de Defensa contra las artes oscuras tocaba comer. Draco observó cómo Hermione devoraba su plato y salía por la puerta rápidamente de nuevo. Estaba harto de ver aquello, lo había hecho varias veces al día especialmente durante las cenas. Nadie parecía darse cuenta de su propósito.

Aquella vez Draco no disimuló lo más mínimo. Estaba harto. Sin probar bocado se levantó y se dirigió hacia la puerta rápidamente, quería llegar a ella antes de que lograsen reunirse. Estaba dispuesto a salir de dudas de una vez por todas, hablaría claro y le preguntaría por qué se veía a escondidas de su novio con otro chico que no era él. Que si había dejado a Ron por Krum o jugaba a dos bandas. Quería saber si alguna vez le había querido. Estaba enfurecido, los celos le hicieron olvidar por completo de que había sido él quien había decidido alejarse para protegerla. Draco recorrió los pasillos hasta que vio su pelo desapareciendo tras la esquina de un corredor. Sin pensarlo ni un segundo salió corriendo disparado en su dirección. Cuando la chica escuchó sus fuertes pasos se paró en seco y se giró muy asustada con la varita en la mano, pero no le dio tiempo a alzarla, pues Draco no había logrado frenar a tiempo y la había embestido. Hermione trató de respirar, pero por unos segundos fue inútil, Draco había caído sobre ella con todo su peso. Cuando volvió a recuperar el control sobre sus pulmones exhaló como si hubiese estado mucho rato sumergida en el agua y comenzó a toser. Draco se apresuró a quitarse de encima aturdido y asustado y la incorporó como pudo.

-Estás bien Hermione? –Dijo con un hilo de voz mirando a su alrededor.

-Estaría mejor si no me hubiese arrollado un Erumpent! –Intentó gritar pero le fue imposible, su voz salió ronca y débil, se levantó aparentemente enfadada lo más rápido que pudo. Se sintió muy rara. No supo si la sensación que le aplastaba el pecho se debía a que acababan de placarla, o a que tenía delante a la persona que intentaba ignorar a diario.

-Que poco amistoso. Ha sido sin querer y…

-Qué querías…? –Dijo cuando estuvieron cara a cara.

Draco nervioso, miró alrededor de nuevo mientras Hermione se quejaba por ello chascando la lengua y murmurando algo poco propio de ella. El chico la miró entre sorprendido e incrédulo, lo que hizo que Hermione se sintiera avergonzada y se pusiese como un tomate.

-Bonitas palabras Grrangerr –Se burló él. Hermione reconociendo la imitación rodó los ojos y se llevó la palma de la mano a la frente– Te parece bonito llamarme eso? –Reprendió él.

-Y a ti intentar molestarme en todas las clases y embestirme en medio de un pasillo solitario? Sinceramente no entiendo como narices no se dan cuenta tus amigos. Tan tontos son?! –Resopló frustrada.

-Sólo intentaba llamar tu atención. –Dijo. Fue tan sincero y directo que a Hermione se le cortó la respiración unos segundos.

-Vale… bueno pues lo has conseguido –Dijo tratando de ser sarcástica– Qué quieres?

-Quiero hablar contigo… –Suspiró.

-Um… –Pensó exagerando el gesto– Disculpa pero… no es eso lo que estamos haciendo? –Se burló.

-Vamos a la sala esa rara? –Propuso ignorando la burla echando un vistazo rápido alrededor.

-Draco, aunque no te lo creas tengo cosas que hacer… –Señaló hacia el final del pasillo.

-Sabes qué? –Dijo molesto. Ella se puso a la defensiva y le miró amenazante, él suavizó su expresión– Eso que tienes que "hacer", –Exageró la palabra hacer muy incrédulo– creo que puede esperar. –Hermione sólo tuvo tiempo de abrir los labios para hablar cuando Draco le hizo el hechizo para dejarla sin voz y tiró de su brazo hacia el aula vacía más cercana. Hermione se defendió ofendida y forcejeó con él con más bravura de la que Draco esperaba– Para Hermione, estate quieta! –Finalmente al estar seguro de que le estaba haciendo daño en las muñecas, estrechó su cintura con el brazo derecho, bloqueándola el brazo izquierdo entre su pecho y ella. Con la mano izquierda sujetó en alto la mano en la que Hermione sostenía la varita. Se pegó a ella casi por completo y la empujó todo lo suave que le fue posible (entre tropiezos) con su cuerpo hasta cerrar la puerta tras la espalda de ella.

Hermione tuvo un tornado de pensamientos guiados por la rabia y siguió forcejeando un poco, trataba de evitar otro tipo de pensamientos hasta que Draco cansado y jadeante, puso la frente sobre la puerta pegándose a Hermione por completo de forma parecida a un extraño abrazo, en el que ella seguía teniendo su brazo derecho en alto, con la varita en la mano y el brazo izquierdo bloqueado entre ellos. De pronto Hermione se estremeció levemente, sus dedos se destensaron, su varita calló al suelo, y, allí, atada con el cuerpo de Malfoy, se sintió por fin liberada.