Hermione tuvo un tornado de pensamientos guiados por la rabia y siguió forcejeando un poco, trataba de evitar otro tipo de pensamientos hasta que Draco cansado y jadeante, puso la frente sobre la puerta pegándose a Hermione por completo de forma parecida a un extraño abrazo, en el que ella seguía teniendo su brazo derecho en alto, con la varita en la mano y el brazo izquierdo bloqueado entre ellos. De pronto Hermione se estremeció levemente, sus dedos se destensaron, su varita calló al suelo, y, allí, atada con el cuerpo de Malfoy, se sintió por fin liberada.

Aquel olor parecido a la vainilla le llenó los pulmones hasta embriagarla por completo.

Draco sintió que Hermione se rendía y él también se relajó. Separó un poco la cabeza, lo justo para poder mirar sus ojos, encontrándose una expresión en la cara de la chica diferente a lo que esperaba. Estaba triste. Draco quiso hablar pero no encontró palabras. El aroma de la chica resultó ser más irresistible de lo que recordaba, pensó en… pero no tuvo el valor suficiente, así que se limitó a tratar de alargar aquel momento tanto como le fuese posible.

Hermione alzó la mirada. Su expresión denotaba claramente impotencia. Un extraño fuego que nunca había sentido se encendió en su estómago y cayó serpenteando por sus caderas. La chica se estremeció y reclamó su extremidad, Draco caballero y complaciente la liberó despacio. Hermione se intentó incorporar para soltarse por completo, pero él mantuvo el firme abrazo. Como siempre, entre ellos sobraban las palabras. Se entendían mejor así que hablando. Hermione comprendía lo que Draco deseaba y lo compartía pero en su cabeza aparecían varias imágenes intermitentes que no la dejaban seguir adelante. Ron con la corbata de Draco en la mano mirándola con aire decepcionado, Harry pidiéndole ser desmemorizado para quitarse una preocupación extra. Y sobre todo Draco en aquel corredor a oscuras, con su mirada fría diciéndole que no la quería y que le dejase en paz…

-De… déjame irme –Murmuró ella de forma casi inteligible–. "Por favor, no me sueltes!" –Gritaba su lado más masoquista.

-Es lo que deseas? –Preguntó con inseguridad. La chica dudó y asintió– Mírame a los ojos. –Exigió con una seguridad abrumadora. Hermione sabía que no podría hacerlo, al menos no al primer intento, al menos no sin recuperar un poco de la rabia que se repetía internamente que debía sentir hacia a él después de tanto.

-Mi… –Intentó sonar creíble– novio me está esperando. –Dijo con la mirada clavada en el pupitre más lejano.

-Cuál de los dos? –Sus impulsivas palabras resonaron frías y cargadas de resentimiento.

Hermione sintió el veneno e sus palabras penetrando en su piel y lo notó expandirse hasta corromper sus dudas. Ahí estaba el frio y asqueroso Draco Malfoy. En un breve parpadeo pudo verse en aquel corredor oscuro llorando a solas.

-Cómo te atreves?! –Exclamó tratando de librarse de su abrazo.

-Era broma… Relájate! –Mintió él, tratando de reparar su error. El forcejeo no cesaba.

-Broma?! Déjame coger mi varita –Forcejeó– y yo te enseñaré como se hace una broma! –Bramó enfurecida tratando de liberarse.

-Vamos Granger. –Dijo con dificultad por el esfuerzo de contenerla– Tú no sabrías hacer una broma ni aunque leyeras todos los libros que existen sobre ello… –Aquello enfureció más a la chica.

De pronto se la puerta se abrió de par en par y les arrolló con facilidad dejando a Draco contra la pared y a Hermione sobre él, que no la había soltado. Hermione enmudeció inmediatamente y Draco hizo lo propio. Cesó el forcejeo pero no se separaron ni un centímetro con tal de no hacer ruido.

-"Debería aprovechar ahora?" –Pensó mirando los labios de Hermione que estaban entreabiertos– "Al menos no me puede gritar… ni pegar".

Habían quedado ocultos ocupando el reducido espacio que quedó tras la puerta. Hermione le susurró algo muy bajito. Draco no comprendió. La chica rodó los ojos y soltándose de su atadura, se apoyó en él para poder ponerse de puntillas sin perder el equilibrio con la intención de acercarse a su oído.

-Mi varita… –Draco notó el aliento cálido de Hermione rozándole la oreja y su voz acariciando suavemente su tímpano. Sintió un escalofrío que le bajó desde el pecho, siguió por la tripa y se detuvo en…– Draco! Que mi varita sigue fuera! –Susurró ella doblemente angustiada al notar que el chico no reaccionaba.

Hermione se apartó para ver su expresión. El chico estaba profundamente sonrojado con la mirada perdida, tenía algo más importante de lo que preocuparse. Hermione estaba completamente pegada a él y no había demasiado espacio tras ella… trató de impedir que "su problema" aumentase pero era demasiado difícil. Se concentró con todas sus fuerzas, tanto que la soltó y miró al techo. Hermione le contemplaba atónita, no podía comprender por qué narices no reaccionaba ante algo tan grave. Hermione decidió ignorarle y jugársela. Cuando ella por fin se separó lo suficiente Draco dio gracias a Merlín. Finalmente ella se giró, se asomó y empujó un poco la puerta. La profesora McGonagall revisaba varios pergaminos a la vez. Hermione volvió la mirada hacia a Draco, que seguía sin moverse ni hablar. Ella respiró hondo armándose de paciencia y contuvo así las ganas de patearle. Cuando Malfoy se hubo relajado un poco, dejó de observar el techo aliviado y se incorporó. Para su sorpresa, Hermione estaba inclinada sobre la puerta de espaldas a él medio agachada, con las rodillas estiradas a causa del poco espacio. Aquella imagen a pesar de la rectitud con la que Hermione solía vestir el uniforme, hizo que Draco tuviese que reprimir impulsos que jamás antes había sentido. "Su problema" se descontroló de nuevo.

-"Joder contrólate que coño te pasa" –Aprovechó que ella seguía de espaldas y se lo colocó rápidamente en vertical como estrategia de camuflaje dentro de lo posible. Deseó que diese resultado. Se aflojó la corbata y tragó saliva.

Hermione se dio la vuelta y, de nuevo se pegó sobre él para acercarse a su oído. Draco puso instintivamente las manos en la cadera de Hermione apartándola, pero… era tarde. Hermione lo había notado en su ombligo. La chica se sonrojó muchísimo y sintió nacer un cosquilleo en su estómago que se extendió por sus caderas haciendo que se estremeciera. Se le olvidó por completo lo que le iba a decir. Jamás había experimentado aquella sensación, ni siquiera estaba segura de que fuese lo que parecía.

-"Acabo de notar…? No, no creo…" –Su cara se iluminó de repente, como una bombilla recién encendida– Tu varita Draco! –El chico la miró extrañado– Dame tu varita! –Susurró desesperada.

Malfoy quitó una mano de su cadera y buscó la varita para luego dársela. Hermione se volvió hacia la rendija de la puerta y en cuestión de segundos se giró hacia a él radiante con las dos varitas en la mano. Draco fue a coger la suya pero Hermione se apartó rápidamente y salió de detrás de la puerta guardándose ambas.

-Buenas tardes profesora McGonagall. –Su voz tembló un poco. La profesora reprendió a su alumna con la mirada.

-Señorita Granger. Qué hace aquí? Sus compañeros aún están reunidos en el gran comedor… –La reprendió.

-Lo sé, profesora. He terminado pronto y querría… –Las palabras de Hermione fueron súbitamente cortadas por una voz intimidante y poderosa. La voz de Albus Dumbledore. Hermione pensó que la hora de la comida debía haber llegado a su fin. Si estaba en lo cierto los alumnos estarían a punto de llegar.

-"Se acabó… nos han pillado, van a descubrir mis mentiras de la peor manera posible!" –Pensó Hermione cuyos ojos se humedecieron de vergüenza.

-De acuerdo –Contestó la profesora a algo que Hermione ni siquiera había prestado atención–. Le importaría recuperar el puesto de profesor de transformaciones unos minutos Albus? Les toca clase a los de primer año y me temo que si ven el aula vacía probablemente piensen que se han confundido de lugar.

-Será un honor Minerva. –Aceptó notablemente divertido con una sonrisa radiante.

-Gracias Albus. –Se dirigió a Hermione– lo siento Granger ahora mismo no puedo atenderla, venga después a mi despacho si sigue precisando de mi ayuda. –La profesora se encaminó enérgicamente hacia el exterior del aula. Hermione sonrió de forma nerviosa al director y comenzó a seguir los pasos de la profesora para salir de allí en seguida.

-Señorita Granger –Llamó Dumbledore. Hermione se detuvo y giró sobre sus talones para mirar al director con expresión de culpabilidad–. Puedo ayudarla yo en algo? –Sonrió.

-Oh… no, en verdad era una tontería. Disculpe. –Se giró de nuevo en un intento desesperado por huir. Pero Dumbledore carraspeó y sonrió con amabilidad recuperando su atención.

-Me… permitiría el atrevimiento de darle un par de consejos señorita Granger? –Preguntó mirando por encima de sus gafas de media luna.

-Por… supuesto que… sí… señor. –Dijo atemorizada tocándose las manos.

-Si nos esforzamos en dejar el corazón de lado constantemente, llegará un momento en que olvidaremos usarlo para siempre. –Hizo una pausa entrelazando los dedos de sus manos, la chica frunció el ceño muy turbada– Cierto es… que el corazón muchas veces nos traiciona y nos lleva a hacer cosas que nos causan dolor a nosotros mismos o a nuestros seres queridos, sin embargo a lo largo de los años he comprendido que el dolor es parte de la vida, y que sin él, no comprenderíamos la belleza de la felicidad. –Hermione se quedó mirando al director sin saber qué decir. No estaba segura de entender con exactitud lo que estaba ocurriendo– Una de mis frases favoritas es: "La verdad es una cosa terrible y hermosa y, por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado" –Hermione sintió vergüenza y alivio ante la comprensiva mirada del director–. En esencia, nadie es malo ni bueno, señorita Granger… y menos a su edad cuando, por más increíblemente brillante –Hizo una pausa leve y sonrió dejando ver que con aquel adjetivo se refería a ella– que se pueda llegar a ser, aún hay mucho camino por recorrer, y muchas lecciones de las que aprender. –Hermione se sonrojó intentando creer lo que acababa de decirle el que era, según muchos, el mago más sabio de su tiempo.

Tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlar la niña que de pronto gritaba de felicidad en su interior, para pensar. Parecía que a cada frase, el director le estaba leyendo la mente sin ningún tipo de dificultad… Hermione sintió miedo y dudas, se sentía desnuda ante la mirada de aquel hombre tan sabio. En aquel momento comprendió más que nunca el por qué Harry le admiraba hasta rozar el fanatismo. Sintió la necesidad de preguntarle muchas cosas ya que, parecía poseer todas las respuestas que Hermione llevaba tiempo necesitando escuchar.

-Profesor… a veces creo que no debería pertenecer a Gryffindor… –Confesó con cautela. El profesor hizo una pausa y miró a la nada con aparente nostalgia.

-A los Gryffindor, se nos considera los más valientes de todo Hogwarts, pero ¿Desde cuándo los valientes son inmunes al miedo? –Hermione alzó la mirada sorprendida y Dumbledore, de nuevo, se la devolvió con amabilidad a través de sus gafas de media luna– Sabe Granger? Nunca podremos acertar si no estamos dispuestos a enfrentarnos a la posibilidad de equivocarnos. –La chica confusa, frunció el ceño.

Empezaba a molestarle la facilidad con la que Dumbledore le contestaba a todo lo que ella ni siquiera había tenido tiempo de plantear. Antes de poder hacer más preguntas, o mejor dicho, de que el director le pudiese dar más respuestas, el alboroto de los alumnos dirigiéndose a sus clases tras la comida se filtró por los corredores cercanos. Hermione, sumamente turbada, dio las gracias al director por sus útiles palabras y con un gesto educado se despidieron.

Draco vio a Hermione salir del aula muy contrariada, pero antes de poder alcanzarla, se vio envuelto en una marea de alumnos que la ocultó rápidamente.

En la siguiente clase (runas antiguas), Draco no necesitó su varita, sin embargo a lo largo del día en otras clases si la necesitó. Ante la imposibilidad de acercamiento entre Hermione y él, decidió decir frente a sus amigos que se había dejado la varita en la habitación después de comer, cuando había ido a hacer "cosas que no les incumbían" y, que como le daba pereza volver a por ella, mentiría a los profesores diciendo que la había perdido. Con que así lo hizo.

Hermione se concentró en sus libros y pergaminos durante todas las clases siguientes a su encuentro. Prácticamente ignoró a Ron cada vez que inventaba una broma nueva desesperado por hacerla reír. (Interiormente se lo agradeció mucho).

Durante la cena de aquel día, fue Draco el que devoró su plato y se levantó de la mesa. Su pandilla ya se había acostumbrado, incluido Nott, pero Astoria Greengrass lo siguió intensamente con la mirada y apreció que cuando el chico llegaba a mitad del gran comedor, desvió su mirada hacia algún lugar más allá de la mesa de Slytherin. Siguió la trayectoria y se encontró con Hermione Granger, que, se levantó con pereza, recogió con apatía y salió con un trozo de empanadilla de atún aun entre los dedos. Vio como sus dos inseparables le decían algo y ella, de forma cansina, les devolvía un leve gesto de cejas que aparentemente comprendieron.

-"Es casualidad… Seguro. No sé ni cómo se me pasa por la cabeza algo así". –De pronto recordó las palabras de Draco– "Te pareces a la sucia, imbécil y sabelotodo de Hermione Granger!" –Su mente se congeló recordando también, la expresión dolida de Draco y su rabia en aquel preciso instante. Para todos los que le rodeaban era difícil llegar a comprender sus casi indetectables gestos, sin embargo Astoria creía tener la suerte o la desgracia de ver a través de su frio escudo. La chica salió corriendo sin previo aviso dejando plantadas a sus amigas.

-Perdona –Dijo con frialdad–, se me olvidó dártela antes de clase. –Hermione sacó la varita de Draco.

-Gracias, la voy a necesitar. –Dijo guardándosela.

Hubo un largo silencio. Hermione miró al suelo y Draco sin poderse resistir a tocarla, le levantó la barbilla con el dedo índice.

-Hermione… te dijo algo el director? Ese hombre… siempre he pensado que ve a través de las paredes… –Dijo entre divertido y preocupado.

-Por qué me metiste en el aula Draco? –Preguntó ignorándole.

-Yo he preguntado pri…

-No tengo tiempo para tonterías –Dijo partiendo extasiada.

-Vale… –Cogió su muñeca y tiró suavemente devolviéndola a donde estaba. La excusa le vino genial, deseaba tocar su piel.

-Contesta. –Ordenó ella tajante soltándose.

-Llevas muchos días… –Intentó escoger las palabras con cuidado, no sabía ni dónde mirar– Bueno, veo que te levantas de la mesa mucho antes del postre… pero Weasley se queda… –Carraspeó ante la atenta e incrédula mirada de Hermione, que sabía perfectamente por donde iba–. Vamos Granger, todavía te ves a escondidas con Krum, verdad? –Preguntó finalmente.

-Y eso a ti que te importa, Draco? –Bufó.

-Bueno, me importa –Rugió olvidándose de hablar bajo–. No estabas con el imbécil de Ronald? –Sintió una punzada de rabia al decirlo.

-Pues no. Nunca he estado con él. –Reconoció con rabia y vergüenza. Draco la miró atónito.

-Pero tú me dijiste que…

-Yo jamás te he dicho literalmente que estuviese con él. Piensa. –Declaró en forma de burla.

-Pero entonces, tu novio es Krum? –No podía parar a preguntarse el por qué, pero aquello le daba aún más rabia que pensar que estaba con Ronald.

-No Draco, Krum es sólo un amigo. –Dijo satisfecha cruzándose de brazos– Al menos por ahora… –Puntualizó alzando altivamente las cejas.

-Entonces quién diablos es tu novio Granger? –Preguntó enfurecido.

-No tengo novio, Malfoy! –Gritó– Y déjame ya en paz quieres? –La chica hizo intento de irse, pero Draco agarró su brazo más bruscamente que antes y le puso la espalda contra la pared. Hermione se asustó, pero supo que él jamás sería capaz de ponerle la mano encima por muy enfadado que pudiese llegar a estar. Tanto a buenas como a malas, Draco solía ponerla siempre contra una pared y, debía admitir que aquello, lejos de molestarla, encendía partes de su cuerpo que siempre se mantenían apagadas.

-Entonces… –Su voz se quebró un poco por la frustración– No… –tragó saliva– No has estado con otro? –Preguntó sintiéndose imbécil. Había sufrido de celos desde que se alejó de ella porque pensaba que otro disfrutaba de aquello que él tanto deseaba.

-Nunca. –Dijo mirándole con reproche.

-Y por qué me has hecho creer que si? Te has divertido? –Susurró soltándola y dándole la espalda mientras se frotaba la frente.

-Pues porque parecía que realmente deseabas que me lanzase a los brazos del primero que pasase por delante! –Bufó– Y francamente, comencé a ver a Ron de otra manera… es un chico increíble –Malfoy se giró y la miró incrédulo ladeando la cabeza– Hablo en serio. Lo he pensado mucho y creo que podría aprender a quererle, a ser feliz a su lado… –Le sorprendió lo fácil que fue pronunciar aquellas palabras en voz alta por primera vez. Malfoy se puso tenso y fulminó con la mirada un adoquín–. Pero Ron no se merece un corazón como el mío. –Draco frunció el ceño confundido y la miró de forma interrogante.

-Qué se supone que tiene de malo tu corazón, Granger? –Quiso que sonase como un halago, pero su voz estaba tan rota que no lo consiguió.

-Que no está completo. Aún no… –Murmuró ella– Nadie se merece –Susurró– que le entreguen un corazón incompleto, y menos una buena persona, como es él. –Draco no pudo resistirlo más. Para sorpresa de Hermione se alejó rápidamente ocultando las enormes lágrimas que caían en cascada por su pálido rostro. Ella no le detuvo. Se quedó quieta en medio del silencioso pasillo sin saber qué hacer… con lo restante de su corazón apretado en un puño.

Astoria, al ver a Hermione, se escondió tras una columna. Cuando se dio cuenta de que estaba sola acudió a su encuentro.

-Hermione Granger? –Murmuró seriamente andando más despacio. Ella volvió sus ojos castaños hacia la persona que habló y arrugó la nariz– Soy Astoria Greengrass… de tercer año –Se señaló el escudo de la túnica–. De Slytherin.

-Encantada… creo. –Dijo Hermione con recelo. No estaba para tonterías.

-Si no te importa… "Borde de mierda" –Le dijo mentalmente– Me gustaría saber hacia dónde ha ido Draco… "Si cuela, cuela" –Pensó Astoria.

-Malfoy? –Preguntó cruzándose de brazos, dirigiéndole una mirada cargada de rabia inmerecida. Astoria asintió de forma educada– Por qué debería saberlo? –Pasó por su lado camino de la sala común de Gryffindor– Sólo soy una sangre sucia. –Exclamó alejándose.

-Yo no… –Susurró ofendida– Si te sirve de algo –Alzó ofendida la voz para recuperar la atención de Hermione–, yo no pienso como mi hermana, a mí no me importa que tus padres sean muggles… no tengo nada en contra de todo eso… –Hermione se paró, la miró con frialdad y siguió su camino. No creía ni una palabra.

Draco había salido hacia los terrenos del castillo. Se encontraba solo, desconsolado, sabía lo que debía hacer, sin embargo pensaba que si no estar con ella le dolía tanto no podía ser lo correcto. La estaba perdiendo. Lo sabía. Gran parte de su ser se rebelaba ante aquella posibilidad. Se volvería loco. Debía encontrar la forma de volver con ella y evitar que Lucius se pudiese entrometer. Se tumbó en el frio césped y comenzó a meditar.

-"Por qué decidieron atacar en los mundiales de quidditch después de tanto tiempo?" –Aquella idea le daba dolor de cabeza– "Si el señor tenebroso regresa, mi padre será el menor de mis problemas… Nada ni nadie podrá protegerla…" –Pegó un respingo y se incorporó– "Pero ese mago hizo excepciones! Snape…" –Toda su esperanza se esfumó al recordar algo clave. Snape es mestizo pero Hermione… es nacida de muggles. Había bastante diferencia entre un mestizo y un "sangre sucia".

-Mírate, no puedes evitarlo, verdad? –Dijo Snape asqueado. Draco se levantó de un salto y sacó su varita– "Legerement!" –Exclamó el profesor.

Imágenes muy borrosas que poco a poco, se vuelven nítidas. Una estancia oscura… Draco tiene miedo pero cruza la puerta blanca… Una chica con una coleta alta, duerme plácidamente ajena a su presencia. Las imágenes se vuelven de nuevo borrosas, amenazan con desaparecer. Los dibujos que hay en el corcho se vuelven nítidos, Draco alumbra unas fotos con su varita. Se ve una sala roja con cuadros que se mueven. En el centro de la foto más grande tres niños se ríen… son Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger, en primer año. La imagen se desvanece. Aparece otra: Draco está tumbado en la cama a escasos centímetros de Hermione. Se puede apreciar que la chica está sonriendo gracias a la tenue luz de la luna. Se entiende que hay un largo silencio en el que los chicos no dejan de mirarse. La inocente sonrisa de Hermione se va apagando despacio. Se ha dormido, pero Draco continua despierto. La observa como si fuese lo más bonito que hubiera visto jamás. La imagen se acelera como si avanzase en el tiempo. En el reloj se aprecia que han pasado tres horas. Draco ha estado cambiando de posición y ahora está boca arriba, pero mantiene el cuello girado para no dejar de mirarla. Hermione comienza a tener espasmos propios de una pesadilla... Un monstruoso grito de rabia y esfuerzo se extiende por la visión como un eco ensordecedor y resquebraja la escena por completo hasta que se rompe en mil añicos.

-Eres… –Resolló Draco de rodillas en el suelo– Eres un…

-Vaya, me has echado otra vez… y en un momento bastante interesante, diría yo. –Snape alzó las cejas sorprendido– Como he visto tanto, pensé que lo de la otra vez había sido simple… suerte.

-Corre, cuéntaselo a Lucius… –Tembló de rabia– Ve y dile que su hijo es –Hizo una pausa para recobrar el aliento– un traidor de la sangre –Tosió– Hazlo! Así me quitarás este peso de encima! –Exclamó con convicción tumbándose boca arriba en el césped prácticamente derrotado. La cabeza le daba vueltas.

-Eso es todo lo que vas a luchar? –Dijo con sarcasmo. El profesor caminó en su dirección y le levantó con un movimiento elegante de varita– Levántate! –Draco se dejó llevar como un muñeco, le daba igual todo.

-Déjame en paz, Severus. –Snape le zarandeó con ira– Suéltame! –Su padrino obedeció dejándole caer al césped. Malfoy se levantó con dificultad– Cobarde! –Gritó– Has necesitado cogerme debilitado para poder ver mis pensamientos!

-Estúpido, necio, engreído! Si supieras con quien estás hablando…!

-Con un mortífago! Sí, no pongas esa estúpida cara, te vi en los recuerdos de mi padre! –Gritó a pleno pulmón– A que estás esperando?! Ve a contarle todo a mi padre! –Su voz se resquebrajó– Dile de una puta vez a Lucius Malfoy lo que se niega a ver. Que su único hijo, jamás va a ser lo que él desea! Dile que no tengo intención de malgastar mi vida matando, o torturando muggle. Que abra los ojos y vea que su hijo, no tiene intención de meterse en las bragas de una niña de sangre pura y, que no necesito su puto dinero! –Bramó con más fuerza.

-CALLATE! –Snape hizo un rápido movimiento de varita que llegó a Draco en forma de tortazo. El chico dio un paso atrás y se tocó la cara pero se incorporó y gritó de nuevo sonriendo. Sintiendo la libertad.

-No me voy a callar! Que me escuche todo Hogwarts si es preciso Severus! Que sepan que lo único que quiero es… –Snape hizo otro movimiento rápido de varita y Draco cayó al suelo tras recibir un impacto más fuerte. El chico se encogió de dolor unos segundos.

-Te ordeno que te calles! –Advirtió Snape.

-NADIE ME VOLVERA A CALLAR! –Bramó a pleno pulmón totalmente descontrolado– TORTURAME CUANTO QUIERAS! –Sin previo aviso rompió a reír a carcajadas. Snape le miró negando con la cabeza y esperó a que se le pasase aquel extraño ataque de risa– Pero tendrás que matarme para que deje de amarla. –Dijo mientras se cerraban sus ojos.

-No tienes ni una ligera idea… de lo que significa amar. –Murmuró Snape a un ya inconsciente Draco.

El tiempo que Hermione pasó con Krum, lo empleó en tratar de conocerle mejor. Pero no conseguía sentirse intelectualmente atraída por él. Pronto, ambos se dieron cuenta de que no tenían demasiados gustos en común. A veces Krum no sabía de qué hablar y comenzaba a parlotear sobre quidditch. Hermione siempre pensaba en lo mucho que le gustaría a Ron poder tener aquellas conversaciones y, en lo poco que le gustaba a ella tener que escuchar los largos monólogos.

Los días pasaban. A Hermione le molestaba ver los grupos de chicas que perseguían a Viktor casi sin descanso. No sentía celos, pero lo consideraba una falta de respeto hacia su amigo. En realidad nunca fue capaz de comprender el llamado "fenómeno fan".

Draco jamás admitiría que sintió celos de Potter por la atención que recibía de todo el mundo tras ser elegido por el cáliz en cuarto lugar. No le importaba el hecho de que la atención no fuese precisamente positiva. Lo que más le quemaba de aquello era que Hermione no se despegaba de él. La pandilla tuvo la idea de hacer chapas a favor de Cedric para apoyar a Hogwarts y, Malfoy decidió darles su toque especial con un "Potter apesta".

-Muy divertido! –Le gritó Hermione a Pansy que reía fuerte coreada por sus amigas enseñando la chapa– Derrocháis ingenio.

Ron, Dean y Seamus estaban juntos, apartados, observando la situación sin intención de intervenir. Pansy quiso contestar a Hermione, pero Malfoy se adelantó.

-Quieres una, Granger? –Dijo tendiéndosela– Tengo muchas, sólo te pido a cambio que no me toques. Me acabo de lavar las manos y no quiero ensuciarme de nuevo.

Hermione sintió sus palabras como un bofetón. Hacía mucho tiempo que no la humillaba públicamente de esa manera. Le miró más sorprendida que enfadada. No pudo seguir concentrada en sus sentimientos porque Harry no tardó en levantar su varita y apuntar a Malfoy con una expresión muy intimidante. Tanto era así que la gente se había apartado asustada.

-Harry! –Advirtió ella. Él sabía lo que había entre ellos y, aunque no quería detalles actuales había pillado a Hermione llorando en un par de ocasiones. No necesitó preguntar porque, desde hacía tiempo, siempre que su amiga lloraba era por lo mismo.

-Venga Potter –Dijo con tranquilidad sacando su varita– A ver si ahora que no está Moody cerca, tienes lo que hay que tener! –Hermione apenas tuvo tiempo de echarse a un lado.

Los dos atacaron a la vez. Las luces chocaron y el conjuro de Harry dio de lleno a Goyle. El de Malfoy por desgracia le dio a Hermione, que se tapó la boca y mantuvo sus ojos muy abiertos. Draco sintió el impulso de pedirle perdón mil veces y llevarla corriendo a la enfermería, pero Ron corrió en su ayuda. Le retiró la mano dejando al descubierto la visión de cómo le crecían lo dientes de forma desmesurada. Hermione gritó aterrorizada antes de echar a correr.

La clase que tocaba era pociones. Snape sabía lo que había pasado. Había mandado a Goyle a la enfermería y tras humillar a Hermione les había quitado puntos a Gryffindor por protestar. Quince minutos antes de terminar la clase, le ordenó recoger e irse antes que al resto. Draco le miró desafiante unos segundos, pero recogió y salió a paso ligero. Sus amigos le observaron muy extrañados. Ya se inventaría alguna excusa, ahora sólo quería pedirle perdón a Hermione.

-Chst! –Chistó Draco desde la puerta de la enfermería. Ella estaba sentada en la camilla más próxima a la puerta y a Goyle al fondo. Hermione había llorado mucho. Sus ojos estaban hinchados, le miró y negó con la cabeza. Malfoy insistió pero Hermione volvió a negar con dignidad.

-Draco despierta! –Goyle lanzó el periódico. Le cayó encima y despertó bruscamente– Mira esto Draco! Es para troncharse de risa tío! –Draco no quería, no tenía apenas fuerzas y no las iba a emplear en fingir otra carcajada. El rubio gruñó y se tumbó de nuevo en la cama. Crabbe que era más sensato, notó que Draco no estaba de humor aquellos días, así que empujó al pesado de Goyle hacia la salida y cerró la puerta dejando a Theodore atrás.

Después de haber hechizado por error a Hermione, Draco había estado todos los días de aquella interminable semana durmiendo como mucho tres horas.

-Draco! –Musitó Nott volviendo una mirada fugaz hacia la puerta– Hazme caso te interesa… –Perseveró Nott entre susurros. No hubo respuesta. Theodore resolló y se pasó la mano por la cabeza– Draco, se trata de Hermione Granger!… –Dijo acercándose a la cama.

Draco pegó un respingo en la cama, se quitó la manta de un tirón y comenzó a frotarse los ojos para poder enfocar. Theodore retrocedió asustado. Draco buscó casi a tientas en su cama, pero no encontraba lo que le había golpeado. Se puso de pie rápidamente y comenzó a tirar de la ropa de cama sacudiéndola con fervor. Nott observó atónito la escena. Draco halló por fin el profeta y lo desenrolló buscando ansioso. Había una página entera que hablaba de Potter y hacia el final decía:

"El chico ha encontrado el amor en Hogwarts. Un compañero suyo de Gryffindor nos confesó que rara vez se le puede ver sin la compañía de una nacida de muggles de sorprendente belleza llamada Hermione Granger. Además la joven resulta ser una de las alumnas más aventajadas del curso, igual que Potter."

-De sorprendente belleza!? –Gritó Pansy para que Hermione pudiese escucharlo– Supongo que se refería a, en comparación con un primate! –Sus amigas rompieron en risas falsas. Draco que la conocía muy bien, supo que Pansy estaba tremendamente celosa.

Hermione escuchó el comentario y pasó con Harry por delante de ellos ignorándoles con expresión altiva. Aquel gesto arrancó una sonrisa discreta a Draco provocándole un extraño calor en el pecho. Le encantaba esa parte tan Slytherin de Hermione.

Viktor Krum estaba cabreado, Hermione le evitaba desde hacía semanas. No se le ocurrió otra cosa.

-Eh! –Advirtió Draco– Quítame las manos de encima imbécil! –Exigió empujando a Krum.

-Cuidado con lo que dices Malfoy, podrrías arrepentirrte. –Amenazó Viktor señalándole con un dedo.

-Cuidado con lo que haces, podría traerte consecuencias. –Respondió tirando con elegancia de su túnica para devolverla a su sitio.

-No he venido a pelear. En prrincipio. Vengo a que me digas porr qué me evita Grrangerr y, si es cierrto que sale con Potterr. –Cerró una mano y se la cogió con la otra.

-De nuevo, no soy la persona que buscas. –Dijo con cara de asco dispuesto a irse.

-Sé que tenéis una rrelación especial, que la entiendes bien. Ella misma me lo dijo. Si tú no sabes la respuesta, entonces nadie la sabe.

-Qué es exactamente lo que te ha dicho…? –Se giró interesado. Krum sonrió complacido, aquello era lo que buscaba, llamar su atención.

-De momento me dejas clarro que te imporrta. Te dirré lo que quierres saberr si tú me contestas prrimerro. Al fin y al cabo se trrata de ti y no me dijo que no pudiese contárrtelo. –Se cruzó de brazos.

-No creo que esté con Potter sinceramente, nunca le ha visto de esa manera –Alzó una ceja–. Y no sé por qué te ignora. La gente sabe que habláis?

-No.

-Pues será por eso. Desde que le eligió el cáliz, Weasley ha dejado de besar el suelo que pisa San Potter. Hermione no querrá dejarle patéticamente solo y como reciben todas las miradas… –Puso su cara de asco. Krum le interrumpió diciendo en alto una palabra que Draco no entendió. Por el contexto era una palabrota.

-Clarro. Tiene sentido. –Comenzó a irse.

-Eh, oye! –Gritó Draco enfadado, Krum se dio la vuelta.

-Dijo que la entiendes bien, que no sabe cómo lo haces perro que a veces con sólo mirrarrla sabes cómo se siente. Que se divierrte contigo. Que te admirra. –Draco no pudo evitar sonreír un poco y apartar la mirada. Pensó que estaba quedando como un idiota pero imaginarse a Hermione diciendo todo aquello… Fue imposible no reaccionar. Krum hizo una pausa al verlo– También me dijo… –Malfoy alzó la mirada curioso, su sonrisa se desvaneció. La voz de Krum se tornó más gélida que nunca y le miró fijamente– Me dijo que lo vuestrro erra imposible. Que siemprre que lo intentabais salía mal porr insegurridades tuyas. Me contó cómo después de decirrle que no la querrias, la dejaste sola una noche en medio de un pasillo. Perro lo mas imporrtante, es que la humillas públicamente. Ella te escusa, dice que es parra disimularr. Que tú mismo lo ideaste parra evitarr las sospechas de tus amigos, perro pude verr clarramente en su carra el dolorr y la duda... No me hizo falta entenderrla como se supone que tú lo haces para darrme cuenta.

-Cuánto hace que te dijo todo eso? –Quiso saber si había sido después de hechizarla por error. Aquello le atormentaba. Krum respondió, aunque no lo que a Draco le habría gustado. La conversación era muy anterior al incidente– Te dijo algo más?

-Sí, perro se me olvido apuntarrlo. –Declaró con sarcasmo– Yo qué sé, habló mucho de ti –Aseguró dolido–, perro no recuerrdo casi nada más. Lo único que te puedo decirr es que parrecía llevarr mucho tiempo querriendo hablar de ello con alguien –El búlgaro hizo una incómoda pausa en la que Draco volvió su ahora triste y agotada mirada hacia el suelo–. Estoy hecho un lio. –El rubio se extrañó y volvió a mirarle– Llevo desde que me contó todo querriendo pillarrte a solas parra pedirrte que la dejes en paz porque, no crreo que puedas hacerrla lo feliz que se merrece serr… –Volvio a hacer una pausa, esta vez intencionadamente. Draco expresó dolor y comprensión al procesar sus palabras– y sin embarrgo ahorra vengo aquí y, me sorrprrendes comporrtandote como un hombrre enamorrado –Hizo énfasis en las dos últimas palabras. La otra vez le había tomado por un niñato–. Tanto que no sé si aconsejarte yo mismo que luches porr ella. –Draco le miró impresionado– Grrangerr no está prreparrada parra amarr a otrro, perro no pienses que porr eso me va a dejarr de interesarr –Los ojos de Draco relampaguearon en forma de amenaza–. Si le haces daño otrra vez, más te vale que yo no me enterre, o que esté en Bulgarria. Porrque te estrropearré esa bonita carra al más purro estilo muggle. –Krum se fue dejando a Draco pensativo, con media sonrisa desafiante dibujada en el rostro.

Pasaron varias semanas. Todos los alumnos habían acudido al gran comedor para cenar. Hermione asomó la cabeza discretamente por el marco de la puerta de la biblioteca. Estaba casi vacía, pero encontró lo que buscaba y entró satisfecha.

-Hola Viktor! –Saludó Hermione en voz baja con mucha alegría. El chico estaba leyendo. Se sobresaltó un poco y sonrió ampliamente.

-Grrangerr! –Dijo en alto levantándose con los brazos en cruz.

-SHHHHHHHHH! –Se escuchó de entre las estanterías.

Hermione hizo un gesto de apuro y volvió a sonreír vagamente mientras Krum la estrujaba en un cariñoso abrazo de oso, elevándola con facilidad durante un par de segundos.

-Vámonos! –Pidió en cuanto volvió al suelo– No quiero molestar… –Miró en derredor como si estuviese cometiendo vandalismo y comenzó a trotar hacia la salida con sigilo.

Se dirigieron al patio central, donde se conocieron uno de los primeros días del curso. Hermione se colocó bien la bufanda y cruzó los brazos bajo el pecho tratando de conservar toda la temperatura que le fuese posible. Krum la asustó sin querer estallando en una sonora carcajada.

-Te ríes de mí? –Preguntó sonrojada buscándose en la ropa algo que pudiese resultar cómico.

-Sí perro, no me malinterrprretes. Es que parra mí no hace frrio y tú ya tienes la narriz rroja. Esta temperratura en invierrno en mi país… es impensable. –Se rio divertido.

-Qué temperatura soléis tener en Bulgaria en esta época? –Preguntó Hermione con curiosidad.

-Solemos estarr de media… –Hizo un cálculo mental– a unos veinticinco grrados bajo cerro. Grrado arriba grrado abajo… –Ella ahogó un gritito.

-Recuérdame que nunca vaya a Bulgaria! –Exclamó tiritando un poco.

-Vaya, pues a mí me gustarría que vinieses a visitarrme! –Krum apuntó con su varita a uno de los bancos. La humedad se evaporó y, para sorpresa de Hermione, resultó que la piedra desprendía una calidez muy agradable.

-Guau… tienes que enseñarme a hacer esto –Rogó poniendo las heladas manos sobre la piedra. Intentó pasar por alto el comentario sobre ir a visitarlo porque no se sentía capaz de acceder a su invitación.

Charlaron durante un par de horas sobre Bulgaria e Inglaterra. Resultó la conversación más agradable y cómoda que habían tenido hasta el momento. Krum no sabía mucho sobre los muggles pero se mostraba fascinado por todo lo que Hermione le contaba sobre ellos.

-POR CIERTO! –Exclamó Hermione interrumpiendo uno de sus discursos– Felicidades por tu puntuación en la primera prueba! Estuviste genial! –El chico miró al suelo con expresión dura y negó.

-Estoy seguro de que podrría haberrlo hecho mucho mejorr, Karkarov no fue nada justo al darme diez puntos. Debió ocurrírrseme lo que hizo Potterr. Tu amigo vuela mejorr que muchos prrofesionales… deberría prrobarr a entrrarr en un equipo oficial. –Hermione le suplicó a Merlín no tener que escuchar otro sermón sobre quidditch y se preguntaba si Krum pensaría lo mismo sobre lo que ella le contaba a veces.

Hermione creyó escuchar pasos y giró el cuello. Su mente se paralizó.

-Hola. –Draco estaba frente a ellos con la mirada clavada en los ojos de Hermione de una forma especial. Lo único que sacó ella en claro era que ya le había visto antes esa mirada, al menos una vez en la vida.

Su cuerpo luchó contra seguir sentada en aquel calentito banco de piedra. Quería… no. Deseaba… no! NECESITABA levantarse. Caminar hacia a él y recordar qué narices significaba. Pero Krum se merecía respeto. Mucho más del que mostró Draco interrumpiendo su conversación de aquella manera tan brusca.

-Hola Malfoy… –Miró de reojo a Hermione– Serrá mejorr que me vaya si quierro llegarr al barrco antes de que mis compañerros se coman mi cena… –Murmuró Krum levantándose del banco muy resignado. En cuanto estuvo de pie, Hermione se alzó como impulsada por un resorte– Esperro volverr a hablarr contigo prronto prrincesa… –Krum cogió su mano gentilmente y se la besó. Miró a Draco (que le dedicó un inexpresivo vistazo antes de volver la mirada hacia a Hermione) en forma de advertencia y, se fue.

El aliento de Hermione se podía ver a causa del frio. Respiraba por la boca.

Draco inspeccionó su alrededor haciendo ahínco en las entradas del castillo. Finalmente se convenció de que, en caso de que les viesen, no les reconocerían debido a la oscuridad que les arropaba. Hermione recordó que estaba cabreada y así, comenzó sin buscarlo, una conversación hecha de miradas, que duró menos de un minuto.

-"No te conformaste al humillarme con las chapas? También tuviste que hacer crecer mis dientes?…" –Le reprochó frunciendo el ceño.

-"Sé por qué me miras así" –Le mantuvo la mirada y luego la bajó brevemente suspirando– "He hecho muchas cosas mal pero no llevas razón en eso, y no seas cabezota!" –La miró suplicante– "Sabes de sobra que no quise hechizarte a ti…" –Hermione suavizó poco a poco su expresión hasta que terminó sonriendo con nostalgia.

-"No me mires así, sabes que no lo soporto. Ha pasado tanto tiempo… me pregunto si todavía sientes algo por mi… o si tan solo me guardas cariño." –Mordió su labio inferior y apartó sus ojos de forma pesimista. Se metió las manos en los bolsillos de la túnica y, con un movimiento leve de cabeza ocultó su boca bajo la bufanda.

El chico comenzó a avanzar con decisión. Hermione le miró paralizada sintiendo una fuerte opresión en el pecho. La sensación era tan intensa que se le puso todo el vello de punta.

Cuando Draco llegó hasta ella, sonrió aliviado. Sin pensarlo, recorrió con una firme caricia su cintura para llegar a su zona lumbar. Allí se aferró a ella mientras, con la otra mano acariciaba su suave rostro respetando la bufanda.

Tras asimilar la escena, el corazón de Hermione pegó un vuelco como nunca antes. La chica tuvo que respirar profundamente. Aquello no estaba pasando. Él lo notó y le besó la frente tratando de tranquilizarla, entonces comenzó a apartar la bufanda despacio hasta poder acariciar con un dedo sus labios entreabiertos, el aliento de Hermione se hizo visible de nuevo. Aunque sólo durante unos segundos. Malfoy se inclinó, rozó sus labios paralizándola y, finalmente la besó lentamente; estrechándola en el abrazo más sincero y puro que jamás había producido. Draco finalizó aquel tierno beso estrechándola más aún.

-No pares… –Suplicó ella acercándose.

-Debo hacerlo… –Susurró él alejando sus labios.

-No… por favor… –Insistió con anhelo.

-No me hagas esto Granger. –Hizo un repaso al patio mirando en derredor.

-No hay nadie… no nos ven… –Suplicó de nuevo.

-No es por mí, es por ti. Intento cuidarte… –Suspiró agobiándose de nuevo.

-¿Cuántas veces te voy a tener que repetir… –Se puso de puntillas con cierta dificultad para susurrarle– que se cuidarme yo sola? –Subió las manos hasta la parte de atrás de su cuello y le besó con más intensidad que antes.

En aquel preciso instante comenzó a nevar.

Bienvenidos a los nuevos y muchísimas GRACIAS a todos por los reviews/follows/favs! Siempre me motivan para sacar tiempo de donde haga falta para escribir! (sobre todo las reviews). Ojalá pudiese expresar lo MUCHO que me ayudáis, supongo que se nota que estoy de mejor humor jeje

En el próximo cap voy a intentar sacar tiempo para contestar uno por uno a dudas (si tenéis) o responder a lo que sea que me digáis en las reviews (si es que me decís algo XD sino pos me quedare en plan forever alone y ya está). En serio… sois la requetechupileche :)

DUDA EXISTENCIAL:

*Queréis que le quite el acento Búlgaro a Krum? (Lo de repetir las R). No me decido! HELP!