-Hermione… –Susurró cogiendo sus manos y deshaciéndose del abrazo.
Hermione se quejó con un ruidito. No quería que aquello terminase. No tan pronto. Liberó sus manos y las volvió a posar detrás de su cuello besándole.
Draco se separó más, cogió sus muñecas con firmeza y la apartó de forma brusca. Hermione le miró sorprendida con la boca aun entreabierta.
-Para… –Murmuró resignado con el ceño fruncido por la lucha interna que libraba para detenerla.
Hermione se ruborizó un poco, puso cara de dolor y se giró. Quería correr lejos, rápido… Estaba enfadada consigo misma. Tanto tiempo manteniendo una pose segura, digna e indiferente… y ahí estaba, cayendo de nuevo en las redes de Malfoy. Sintió una tremenda impotencia. Quería gritar, llorar, lanzar un "Bombarda máxima" contra lo primero que pillase… pero todo ese sentimiento se calmó cuando sintió algo tirando de su estómago hacia atrás, obligándola a dar un traspié.
-No te he dicho que te vayas… –Susurró en su oído abrazándola desde atrás mientras los copos de nieve les adornaban la ropa y el pelo. Draco cerró los ojos. Su pecho incendiado por el placer y el miedo casi le dolía.
Hermione se estremeció. Su corazón seguía latiendo rápido, pero ahora en lugar de dolor, emitía deseo.
-"Cómo lo haces Draco…? Cómo despiertas esto en mí tan fácilmente… si aunque yo haya puesto de mi parte, nadie más ha logrado hacerlo… Cómo consigues que siendo tan friolera no sienta prácticamente esta nieve que cae sobre nosotros…?" –Pensó derrotada.
Draco al ver que no luchaba, sonrió aliviado y se pegó a ella estrechando el abrazo por la zona del estómago. Enterró la cara en su ondulado pelo y sonrió más aun sintiendo aquel perfume tan irresistible recorriendo su interior.
-Te juro Granger… –Susurró– Que… –Suspiró y negó para sí mismo. Ante su silencio ella se giró y le miró intrigada.
-Que...? –Preguntó.
Draco cambió el hilo de sus pensamientos buscando algo que decir.
-Que no tengo nada de hambre… –Sonrió– Y tú? –Insinuó.
-Pues… no. Sinceramente no… –Murmuró recelosa. Él estaba omitiendo información– Pero si no vamos al gran comedor… –Draco interrumpió. Aquello le hizo darse cuenta a Hermione de lo mucho que lo había echado de menos, porque en lugar de enfadarse, su interrupción le trajo recuerdos maravillosos.
-Qué pasará? Te van a castigar? Es obligatorio comer? –Dijo en tono de burla. Hermione le miró mal y tiritó un poco.
-No… pero, Draco, después de devolverte la varita aquel día, ya tuve una visita de "Slytherin" muy extraña y no creo que debamos de… –Draco cambió su expresión rápidamente mientras la cogía del brazo bruscamente. Tiró de ella hacia el porche de piedra que rodeaba el patio, haciéndola resbalar un poco. El cambio de temperatura que se notaba (a pesar de estar abierto por los grandes arcos que dejaban ver el exterior) claramente era cosa de magia.
Hermione no entendía nada, trataba de procesar el cambio de situación pero su cerebro se atascaba constantemente dejando su cuerpo lánguido y guiado por Malfoy.
Cuando llegaron al último arco (cerca de, donde hacía más de un año, una alumna de Ravenclaw les reprendió con la mirada tras ver el que fue su último beso), la aprisionó contra un muro y bajo la tenue luz de la luna filtrada por los arboles del terreno, Hermione le temió por primera vez. Su mirada mostraba una ferocidad asombrosa.
-Te habló alguien de Slytherin? –Preguntó con voz temblorosa– Theo? –Hermione negó. Primero despacio y luego rápido. Draco entrecerró sus ojos y se apartó. Dio una vuelta pausada sobre sí mismo, se pasó una temblorosa mano por el pelo y luego por los labios– En serio, Hermione? –Musitó mirándola a dos pasos de distancia– Me temes? ... A mí?
Hermione se sorprendió, pensó durante unos segundos mirando al suelo avergonzada de sí misma. Era absurda la idea de que él quisiera herirla.
-Lo siento… –Susurró– Es que… creo que nunca te había visto así y… tu padre… –negó– bueno os parecéis un poco cuando os enfadáis... –De pronto fue interrumpida.
-Dime quien de Slytherin habló contigo y, qué fue lo que te dijo –Pidió con frialdad para concluir e irse.
Hermione entendió que se había equivocado fatalmente. El tono de su voz al interrumpirla y el hecho de que no la estuviese mirando, decía "cállate ya has dicho suficiente".
-Una chica. –Draco la miró de forma inquisitiva y ella volvió su mirada al suelo intimidada– Ay! –Chascó la lengua pensativa. No recordar las cosas la ponía de mal humor y encima él la estaba presionando– No me acuerdo de su nombre! –Dijo molesta– Es muy guapa. Tiene el pelo castaño, largo y liso... tiene los ojos verdes y...
-Astoria Greengrass. –Dijo de pronto. Se relajó y sonrió mirando al suelo pensativo.
-Eh… Si. –Una inexplicable sensación parecida a la ira recorrió las entrañas de Hermione al ver su expresión. Ademas no estaba preguntando, sabía perfectamente de quien se trataba. Como si no hubiese chicas con la misma descripción en todo Slytherin.
-Qué te dijo? –Preguntó él.
-Me preguntó por ti… –Dijo como si hubiera lanzado un cuchillo– Le contesté que por qué iba a saber yo donde estabas, si solo soy una sangre su… –Draco chascó su lengua y negó con la cabeza pidiendo que no continuase. Hermione cedió alzando la barbilla con orgullo e hizo una pausa– Se puso digna y me dijo que no compartía esos ideales… que no era igual que su hermana –Draco se quedó con la mirada fija en ella, casi sin poder creerlo. Hermione no pudo contener más sus celos–. Quién es ella para ti Draco? –El silencio se alzó unos segundos.
-Nadie. –Parpadeó dos veces aparentemente saliendo de un trance y se metió las manos en los bolsillos de la túnica– Me ha entrado hambre. Nos vemos. –Dijo yéndose.
-Qué demonios te pasa Draco Malfoy! –Dijo alzando la voz. Él no paró–. Eres un imbécil! –Gritó. Los arcos del pasillo abierto se encargaron de que el eco resonase. Draco se frenó y volvió sobre sus pasos rápidamente volviendo a coger a Hermione del brazo.
Bajó las escaleras hacia los terrenos del castillo, con ella dando traspiés y ligeros gemidos detrás de él, aun prisionera de su mano y, la lanzó en dirección a unos setos que estaban pegados a los muros para impedir que si alguien se asomaba por alguno de los corredores tras escuchar el grito de Hermione, les viese.
-Eres tonta Granger? Por qué narices gritas?! –La reprendió cogiéndola fuerte del brazo y mirando en todas direcciones preocupado.
-Y tú? Eres tonto? –Gritó soltándose– Que narices te pa…! –Draco se abalanzó contra ella y le tapó la boca sujetándola también de la nuca.
-No grites! Es que quieres que nos encuentren? –Siseó. Bajó la intensidad de su sujeción para dejarla hablar.
-Me da igual Draco –Dijo quitando su mano–. Normalmente me insultas delante de todo el mundo! Obtendrás más mérito cuando vean que también juegas conmigo! –Exclamó en voz alta sollozando de rabia. Le empujó sin lograr apartarle y él la abrazó por la cintura pegándola a su cuerpo. Ella separó el pecho y apartó la mirada tapándose la cara con el pelo.
-Quién narices está jugando Granger!? –Rebatió frustrado–. No tienes ni idea de lo que dices… Joder eres una cría! Por qué no entiendes que no deben descubrirnos? –Hermione se removió nerviosa para quitárselo de encima. Malfoy cedió y la soltó.
-Ya… tu padre y esos royos –Draco negó y quiso hablar pero el orgullo de Hermione no le dejó–. Pero si tanto te preocupa… por qué no te vas con una persona más apropiada para ti y haces feliz a tu papi? No sé, a ver, por ejemplo… –Dijo fingiendo pensar–. Se me ocurre una chica muy guapa –Malfoy rodó los ojos y quiso contestar pero ella no había terminado de descargar su injustificada ira, con que no le dejó– y, cuyo apellido sea considerado parte de los malditos Sagrados Veintiocho!
Draco no tardó en comprender que estaba celosa. No pudo evitar reír complacido, lo que hizo que Hermione se cabrease más y le apartase bruscamente para irse.
-En serio Hermione? –Dijo riendo mientras la atrapaba de nuevo llevándola junto a los setos. Miró en derredor cerciorándose de que continuaban solos– Estás celosa de Astoria? –Hermione se cruzó de brazos y le miró enfurruñada.
-No, no lo estoy. Eres un completo gilipollas Draco Malfoy. –Murmuró casi avergonzada de sus palabras.
-Me pregunto qué dirían tus amigos si te escuchasen hablar así de mal. –Se burló– Pero igualmente ese papel de niña buena que sueles llevar también me gusta…
-Ajá –Dijo ignorándolo–. No tenías hambre? –Le recriminó– "Di que no o te juro que te mato" –Pensó.
-Si. –Asintió ocultando su diversión y mirándola fijamente.
-Bien pues… –Dijo conteniéndose– Adiós.
-Y ya está? –Preguntó desilusionado– No hay más celos? Vaya mierda. Quería disfrutarlos un poco más… –Se acercó a ella.
-No hay quien te entienda –Bufó alzando un brazo para que se detuviera– No. No hasta que me expliques lo de antes.
-Y tú Hermione? –Su mirada se ensombreció y desapareció todo rastro de diversión. No le gustaba que le rechazasen, no estaba acostumbrado, con que para vengarse contraatacó– Me puedes explicar desde cuando te doy miedo?
-Bueno… –Titubeó– No es que me des miedo vale? Es que… Joder Malfoy! Me has recordado a él... –Bufó– Y Lucius fue… –Susurró en extremo– Mortífago. –Draco la miró entre confuso y cabreado– Es que –Explicó–, he estado leyendo cosas sobre la época de Voldemort… –Draco se tensó y la miró horrorizado– Se llama así! –Dijo molesta– Lo que cuentan es espeluznante sabes? Cuando lo lees y lo imaginas, te das cuenta de que parece un mundo ideado por dementores… También leí, que los hijos de los mortífagos se sumaban a la causa tras ser probados y, recibir una especie de iniciación o… entrenamiento –Se estremeció sólo de pensarlo, Draco la miró dolido–. Sé que tú no eres como tu padre… lo siento, de verdad… No sé que me ha pasado. –Suspiró al ver que no parecía convencido pero no supo que más decir.
-Me temo que ni un dementor podría idear un mundo tan terrible… –Murmuró sin dejar de mirarla fríamente. Había podido ver en el pensadero del despacho de Lucius cosas que... prefería olvidar.
-Draco yo se que tú… –Empezó Hermione.
-Preferiría morir antes de convertirme en uno de ellos –Terminó Draco poniendo su habitual expresión de asco.
-Lo se… –Dijo frunciendo el ceño en gesto de culpabilidad.
-Tenemos mucho que aclarar… y tengo mucho que contarte… –Miró alrededor– Dónde vamos?
-Draco… en el gran comedor deben estar a punto de servir el postre…
-Y? –Preguntó confuso.
-No podemos desaparecer… –Aclaró molesta– tenemos que ir pensando en despedirnos ya. –Se sonrojó ante la idea de otro beso.
-Ni de coña. Hay demasiado sobre lo que hablar, demasiado que aclarar… –Suspiró– Créeme no es que esa idea me haga feliz. Pero creo que mereces saber algunas cosas y entender otras.
…
Hermione estaba sentada en el sofá más grande mirando un libro y calculando los minutos de forma obsesiva. Harry y Ron se quejaban sobre las clases y los deberes que, estaban haciendo a última hora, como siempre.
Según los cálculos de Hermione, tras una hora entró Parvati, seguida de Lavender Brown y Fay Dunbar.
-Hola Hermione! –Saludó Parvati caminando en su dirección.
Lavender se adelantó disimulando y se sentó junto a Hermione para después darle la espalda. Por algún motivo Fay reaccionó rodando los ojos y mirando a la alfombra mientras, escogía un sofá de una sola plaza. Parvati hizo un gesto raro y se sentó junto a Lavender inclinándose para mirar a Hermione.
-Hola chicas… –Sonrió ella incómoda.
-Lunática Lovegood nos ha preguntado por ti. –Dijo Lavender muy cortante sin mirarla.
-Lavender! –Exclamó Parvati en forma de riña.
-Qué!? –Dijo mirando hacia donde estaban Harry y Ron unos segundos.
-Se llama Luna! –Le reprobó Parvati mientras Lavender se desinflaba aparentemente muy desilusionada.
Hermione se extrañó (No por las reacciones de Lavender. Nunca se habían llevado bien y ademas, era obvio que llevaba tiempo interesada en alguno de sus amigos así que sabia que la situación no mejoraría. Había demasiados rumores sobre cual de los dos salía con la propia Hermione). El hecho de que Luna hubiese preguntado por ella le resultaba rarísimo. Luna era la chica de tercero que había conocido una vez en el expreso de Hogwarts. Aquel día cuando Draco salió del compartimento del tren, ambas compartieron unos minutos de silencio interminables y después de aquello, nada. No le preocupaba que se fuese de la lengua sobre haber visto a Draco Malfoy queriendo quedarse a solas con "Hermione Granger" porque… bueno, porque por algo la llamaban Lunática Lovegood. La pregunta era: Qué querría Luna Lovegood de ella?
Lavender, Parvati y Fay subieron a su habitación antes de que Hermione pudiese darse cuenta. De pronto una mano se posó en su hombro y ella se giró un poco sobresaltada.
-Nos vamos a la cama Hermione, vienes? –Preguntó Harry. Parecía haber pasado mucho tiempo absorta en sus pensamientos, preguntándose que querría aquella chica de ella y, qué era lo que le iba a contar Draco.
-No… Voy a terminar de repasar. Ahora subiré.
-Vas a terminar volviéndote loca de tanto estudiar Hermione… –Se quejó Ron.
-Así que es por eso por lo que no estudias? Porque temes volverte loco? –Respondió en tono burlón.
-Uhhhh –Gritó Harry riéndose. Desde que derrotó al dragón estaba de muy buen humor.
-Cállate Harry! –Rogó Ron con la cara tan roja como su pelo encaminándose a la escalera.
-Harry… –Le llamó ella haciendo que se quedasen a solas.
-Dime. –Dijo riéndose aun.
-Aquello que me dijiste sobre –Suspiró mirando hacia el interior de la escalera para comprobar si estaban solos– ya sabes qué… Iba en serio…? –Susurró. Harry puso cara de funeral.
-Si, lo siento pero tengo muchas cosas en la cabeza y, pensar en que cuando no estas con nosotros quizás andes de nuevo retozando por ahí con… –Hizo una pausa porque Hermione puso cara de horror– ya me entiendes. Si no me he desmemorizado ya, es por miedo a hacerlo mal y quedarme tonto como Gilderoy Lockhart –Hermione frunció el ceño. Aquello le resultaba muy egoista y trataba de decidir si en la posición de Harry estaba justificado–. No es nada fácil ver cómo te insulta por los pasillos, y menos sabiendo lo que ha habido entre vosotros…
-Pues para que lo sepas… –Empezó ofendida.
-Es que no quiero saberlo Hermione –La cortó en tono cansino–, entiendo que para ti la situación tampoco debe ser fácil, de verdad. Pero Ronald es mi mejor amigo… y sé lo que siente por ti. Tampoco es fácil saber que no le vas a corresponder porque prefieres fijarte en un cerdo como Mal...
-Él no es lo que parece, no es como tú crees… –Alzó la voz para interrumpirle hasta hablar normal. Su amigo la miró consternado.
-No será, que en realidad es diferente contigo para que creas que no es lo que todos los demás vemos? –Hermione quiso contestar pero para fortuna de Harry fue interrumpida.
-Harry? –Se escuchó a Ron desde el final de la escalera. Hermione tragó fuerte y le indicó a su amigo que se fuese rápido como si le estuviese obligando a cometer un delito grave y temiese sobre todas las cosas ser descubierta.
…
-Joder, llegas con dos horas de retraso… –Dijo Draco entre susurros– Me iba a ir ya Granger! –El chico miró hacia la pared que ella le había mencionado y la puerta se materializó tan rápido que fue obvio que no era la primera vez en aquellas dos horas– Es esto? –Preguntó. Hermione giró el picaporte como respuesta y entró de espaldas con la intención de disculparse por su tardanza mientras entraba. En cuanto el chico pudo ver el interior de la sala, la frenó agarrándola por los hombros. Quedándose ambos a medio entrar.
-Dime que es este sitio –Hermione creyó ver miedo en sus ojos. Quiso girarse pero él no se lo permitió.
-Una sala que… cambia. Qué pasa qué hay? –Trató de girarse otra vez pero no la dejó. Hermione gruñó molesta.
-Pero te transporta a algún lugar o simplemente cambia…?
-No te transporta, sólo cambia –Dijo en tono molesto tratando de soltarse– No es peligrosa Draco! –El chico parecía evaluar cada rincón del lugar aun sin soltarla– Lo voy a ver antes o después, no crees? –Hermione se cruzó de brazos resignada hasta que finalmente él asintió liberándola.
Era una enorme y elegante estancia. Los suelos eran de madera negra, como la noche, que tan descaradamente se asomaba por las ventanas. Había una enorme y alta cama, la cama más grande que Hermione había visto jamás. Sus doseles negros colgaban de barras plateadas que ella habría jurado (por su brillo) que estaban hechas de plata verdadera. Las telas que vestían el colchón eran de un verde pastel muy elegante, a juego con dos de las lisas paredes, las otras dos eran de un gris clarito, al igual que algunos de los cojines que reposaban en la cama. Todo pegaba a la perfección. Incluso los cuadros parecían estar ideados para no estropear la gama cromática del lugar. Estaba decorado con tanta precisión... era tan enorme... que Hermione se sintió abrumada y, no pudo seguir analizándola.
Ella sabía que la sala cambiaba a lo que la persona pidiese, pero Draco no. Se habría imaginado aquella habitación detalle por detalle mientras ella estaba haciéndole esperar?
-No dices nada…? –Preguntó en tono altivo.
-Eh… si… es… grande. Yo... no sabía que tenías tan buen gusto. –Caminó hasta acariciar con cuidado una de las barras cilíndricas que sostenía los doseles.
-En realidad… –Dijo extrañado por el comentario de la chica– El buen gusto lo tiene mi madre… –Se acercó hasta quedar a un par de pasos de distancia.
Aquella fue la primera vez que Hermione escuchó a Draco decir algo sobre su madre. Cuando la chica comprendió que aquella habitación era de Malfoy Manor, soltó la barra como si quemase y se dio la vuelta.
-Esto… esto es... Malfoy Manor? –Le miró incrédula– Tu casa?
-En verdad no. Es sólo mi habitación –Miró tranquilamente alrededor buscando algo con la mirada–. Y mi baño –Señaló una preciosa puerta doble.
-Tu baño… –Susurró ella sin aliento observando aquella majestuosa puerta.
-Qué ocurre? –La miró confundido.
-Apuesto a que ese baño tuyo... es más grande que toda mi habitación… –Musitó.
-Eh… –Sonrió complacido– Pues si… bastante más –Dijo entre risas. Hermione negó con la cabeza y se cogió las manos como si temiese manchar algo.
-Bien… –Dijo sintiéndose fuera de lugar– Qué querías contarme? –Deseó levitar para ni siquiera tener sus zapatos viejos del uniforme sobre aquel suelo tan impoluto.
Draco se dirigió hacia la chimenea y se giró al ver que ella no le seguía.
-Vienes Granger? –Hermione dudó pero caminó hacia a él. El chico esperó caballerosamente a que ella escogiese un lugar en el sofá. Ella se sentó con las piernas juntas, la espalda recta separada del respaldo, la barbilla alta y las manos unidas sobre su regazo. Como su madre le había enseñado que se portaba una señorita educada en una reunión de protocolo o en un lugar tan elegante.
-Qué haces…? –La miró divertido– Estás en mi habitación, Granger. No en el despacho de McGonagall –Se sentó muy cerca. Ella le miró y al ver su sonrisa y sus ojos plateados. Se relajó un poco–. Aquí no puede vernos nadie y, creo recordar que no tienes novio… –Se acercó un poco a ella mirando sus labios.
-Y tú tienes algo importante que decirme… –Le recordó agachando la cabeza con una sonrisa nerviosa– "Pero cállate estúpida…" –Le dijo su propia mente.
-Cierto… –Se apartó a regañadientes– Y va para largo…
A continuación Draco le confesó que desde las vacaciones de segundo año (la noche que se quedó en su casa), no sentía tantas ganas de meterse con sus amigos (por motivos que no quiso mencionar), pero que se lo pedían constantemente y que no siempre podía no hacerlo ya que, levantaría sospechas. También admitió que muchas veces lo hacía por gusto, porque sentía una fuerte rivalidad hacia a Harry y Ron. Eso no cambiaría, no al menos fácilmente. Hermione asintió comprendiendo toda la historia.
-De acuerdo… lo entiendo, pero… –Tragó saliva y se le quebró un poco la voz por el recuerdo– me dijiste que fue por celos cuando me dejaste en aquel corredor sola… y que te arrepientes… pero celos de qué? Hice algo que te hiciese sentir mal?
Entonces, Draco le explicó el claro malentendido que hubo. Ahora sabía que ella no había tenido nada con Ronald. Luego se justificó diciendo que incluso teniendo ante ellos un camino más corto hacia el gran comedor, él llegó antes.
-Ya veo... eres realmente idiota –Le miró con reproche– Yo solo intentaba impedirle que se asomase para ver el pasillo… él debió creer que me caía y me agarró. Sin más. Además me soltó muy rápido. Tardamos más porque me pidió ayuda para un trabajo y, me estuvo haciendo preguntas sobre dónde me había metido aquel día –Draco asintió manteniendo su expresión de asco.
"Estúpido Weasel" –Pensó él– Lo que viene después no es necesario explicarlo no? –Deseó él. La forma de separarse que habían tenido había sido una cagada por su parte y lo sabía. De hecho para él era un milagro que Hermione después de aquello le dirigiese la palabra.
-En parte no Draco, aunque te juro que con esa explicación tan estúpida de por qué me hiciste tanto daño... –Negó con la cabeza– me dan ganas de… –Draco asintió comprensivo mirando fijamente al suelo– Al menos explícame cómo fuiste capaz de decirme que no sentías lo mismo que yo… –Su voz se quebró por completo consiguiendo que Draco le devolviese su atención, con aquellos ojos plateados tan únicos– Cómo fuiste capaz de irte de esa manera después de la tarde que pasamos... De dejarme allí tirada llorando… –El chico volvió a clavar sus ojos en el suelo. La mirada de ella estaba cargada de dolor e impotencia.
-Nunca me fui. Estuve detrás de la puerta de mi sala común hasta que te fuiste... –Hermione le miró conmovida– Menos mal que paraste de llorar… porque después vino Severus y… –Vio la expresión de sorpresa de la chica al escuchar el nombre de pila del profesor de pociones–Claro, creo que no te lo he dicho… Severus es mi padrino. Obviamente no mucha gente lo sabe, así que te agradecería que no dijeras nada –Ignoró su expresión de sorpresa acentuada–. En fin, que vino y usó la legeremancia contra mí... –Dijo tranquilamente. Como si estuviese hablando de cualquier cosa cotidiana.
-Qué!? –Hermione le miró preocupada tapándose la boca con las dos manos por la impresión.
-No pasa nada… –Draco se enterneció por su reacción– Te vio… Cuando estuve en tu casa en vacaciones –La chica ahogó un grito de terror entre las palmas de sus manos–. Vio cuando me dabas aquella caja transparente, con ese postre de color verde –Draco la miró de reojo y decidió mentir por su salud mental–. Le eché de mi mente antes de que pudiera ver más. –Él carraspeó. Ella le miró entre preocupada y escéptica.
-Cómo es posible que echases a un profesor de tu mente tan rápido? –Hermione hizo énfasis en la palabra profesor porque les admiraba profundamente a todos (menos a Sybill Trelawney) y le parecía un enorme logro poder superarles en algo a alguno.
-Ni siquiera el propio Snape lo sabe del todo bien, o eso dice… –Se encogió de hombros con cierta altivez– Aquel día me pregunto si me habían enseñado oclumancia pero obviamente yo no sabía ni que era. Me sorprende que tú si lo sepas –Hubo un silencio en el que ella ladeó la cabeza mirándole con expresión obvia y él rodó los ojos– Si... que tontería he dicho. –Hermione frunció mucho el ceño, como si le doliese pensar.
-Pero... Quién creyó Snape, que te había enseñado oclumancia? –Entonces Draco le devolvió el gesto obvio, aunque con un deje dolorido y, tragó profundamente mirando a otro lado–. Lo siento… sigue, por favor… "Otra metedura de pata... menudo día llevo" –Pensó en una pausa– Se lo dirá a tu padre? –Draco negó y procedió a explicarse.
-El otro día después de que me dieses la varita, Snape me encontró junto al lago. Yo estaba pensando en… –La miró de reojo y decidió mentir de nuevo para no alterarla con sus verdaderos pensamientos– la conversación que habíamos tenido –Carraspeó–. En algún momento, él me sorprendió con un saludo muy amable –Sonrió de lado con los ojos centelleantes por el recuerdo–. Un "Legerement" directito a la cara –Hermione rechistó molesta reprobando del acto del profesor– Aquella vez no le pude parar tan fácil… –Hermione se quedó mirándole fijamente en shock– Vio tu habitación, a ti en la cama… –Se quedaron en silencio. Ella salió del shock cuando se le cayeron un par de lágrimas– No llores –Ella negó con la cabeza y le miró como un coderito–. No se cómo lo hice, pero salté de recuerdo en el intento de detenerle... y, entonces nos vio en la cama tumbados... vio como te quedabas dormida... –Hermione gimoteó un poco por la vergüenza de imaginarse a su profesor viendo aquello. Draco decidió no decir qué era lo que le había motivado para poder parar a Snape. Recuerdos de aquella noche en Hampstead Garden Suburb, que eran tan sólo suyos y de nadie mas... recuerdos que ni siquiera la propia Hermione poseía, aunque tuviesen mucho que ver con ella–. Y después de un rato de locura transitoria, me desmallé.
-Snape te dejó allí tirado!? –Se horrorizó gritando con voz de pito. Malfoy arrugó un lado de la cara en gesto de dolor de oído por el repentino grito de la chica y, negó.
-Me desperté en el sofá de la parte secreta de su despacho –Continuó ante la mirada atónita de Hermione, que se preguntaba cuanto sabría Draco de su misterioso profesor–. Me aconsejó que si quería protegerte, lo más sensato era dejar de acercarme a ti –Hermione bajó la mirada y Draco suspiró–. Es impresionante, pero parece que detrás de su rígida narizota tiene sentimientos. No me explicó por qué, pero me aseguró que no le diría nada a Lucius sobre lo que vio, por mas estúpido que fuese yo al no hacer caso a sus consejos –Suspiró y se pasó los dedos por el pelo peinandolo hacia atras– Al menos ahora no me tengo que preocupar de que Snape se lo cuente a Lucius –Suspiró–. Estas a salvo. Con eso me basta y me sobra –Draco decidió que no diría nada de lo ocurrido mas tarde en aquel despacho, de momento.
Hermione frunció levemente el ceño repasando lo que acababa de oír, no quería preguntar mucho sobre ello porque sabía que Draco pese a todo era muy reservado cuando se trataba de hablar de su familia. Pero algo en lo mas hondo de su ser le gritaba que tenía que preguntarlo, que de no hacerlo no podría dormir aquella noche.
-Vaya… De verdad crees que tu padre me haría algo si se enterase de... "esto"? Es decir… ya sé que él fue… –Se ahorró decirlo, ya estaba claro– y que tiene muchos prejuicios de su época... pero no creí que fuese capaz de… hacerme algún daño.
-Tienes demasiada fe en las personas. Mi padre está cegado por sus ideales. Es capaz de mucho, a pesar de su cobardía. Por eso no quiero que nadie se entere de "esto", por eso quiero mantenerlo en secreto –Tragó saliva preparándose para decir lo que iba a decir–. Si fuese sólo por evitar que se enterasen los alumnos de este castillo creo que "esto" ya se sabría… –Hermione se había sonrojado en extremo por la declaración del chico. Se hizo un silencio incómodo en el que Draco buscó qué decir para quitarle intensidad a sus palabras– Es que verás, estoy seguro de que podría ganar a todos mis compañeros usando la varita con la boca... con que las burlas por tu condición sanguínea no me preocupan. –Hermione soltó una carcajada estridente mientras se reponía de toda aquella nueva información.
-Tú siempre tan humilde Draco… –Sonrió con sorna recordando tiempos pasados y finalmente suspiró– No se yo si podrías ganar a Theodore Nott con la varita en la boca. Le he estado observando y... creo que podría haber sido seleccionado para Ravenclaw sin problemas.
-Bueno, admito que Theodore Nott seguramente –rodó los ojos–, sería un hueso duro de roer. Pero los demás… no tendrían nada que hacer contra mí –Dijo con altivez recostándose hacia atrás.
-Draco… –Empezó con tacto– Por qué ahora les llamas compañeros? –Preguntó ella. Él la miró sin comprender– Antes decías que eran tus amigos y ahora repites mucho la palabra "compañeros".
-Sólo son formas de hablar –La miró fijamente muy serio y ella supo que no debía indagar más.
-Creo que se te ha olvidado contarme por qué decidiste venir a mí precisamente esta noche… –Suspiró Hermione volviendo la mirada al suelo, era difícil tratar con Draco Malfoy.
-Bueno, estuve varios días pensando en si debía hacerlo…
-Y…? –Le miró temerosa.
-Y aquí estoy no? –Dijo mirándola inexpresivo.
-Si… –Sonrió sintiendo un montón de chispas bailando en el interior de su estómago– Con que no vas a hacer caso al consejo del profesor Snape… Es que ya no quieres protegerme? –Dijo burlándose.
-A ti? –Dijo con media sonrisa en la cara– Cómo voy a querer yo proteger a una muggle? –Abrió los brazos en cruz gesticulando y se incorporó– Soy un Malfoy por Merlín! –Los dos se miraron y sonrieron ampliamente.
Draco quiso tatuar aquel sonido en su memoria. Ella reía sin poder parar. Él se acercó más. Hermione paró la risa progresivamente y, cuando aún sonreían la besó despacio, suave, con mucha paciencia. El pecho de ambos se encendió. Sus estómagos explotaron en fuegos artificiales, sus labios se fundieron. Hermione se olvidó de lo intimidante del entorno y aumentó la intensidad del beso añadiendo su lengua a la apuesta y rodeando su cuello con los brazos. Draco reaccionó agarrando su cintura con tanta fuerza que, si Hermione no hubiese estado ocupada sintiendo aquel calor serpenteando en torno a su cadera, sin duda, le habría dolido. La quería más cerca, quería abrazarla con todas sus fuerzas, pero al estar en el sofá junto a ella, las piernas se lo impedían y no sabía qué hacer.
-"Maldita sea… necesito tenerte cerca Granger".
De repente, sin previo aviso, Hermione se levantó inclinada sin romper la unión de sus labios, puso una rodilla sobre el sofá, apoyando ahora las manos en su pecho. Draco se sintió complacido. Cogió su pierna izquierda con naturalidad, la elevó un poco y la sentó sobre la parte mas baja de sus muslos, manteniendo así una distancia de seguridad para no ofenderla. Hermione jadeó, aquella posición en la que jamás había estado (y menos sobre un chico), era sumamente excitante. Trató de pegarse a él abriendo las piernas, pero Draco se lo impidió pegando sus rodillas a los laterales de sus muslos. La situación había podido con él y temía que ella, al acercarse, notase "algo" que pudiese asustarla.
Tras un largo rato de besos y caricias que no pasaron mas abajo del cuello, Draco tuvo que frenar, estaba sudando un poco y se sentía mareado, como si toda la sangre de su cuerpo hubiese decidido concentrarse en una sola zona. Su "algo" estaba haciendo una fuerte presión bajo el pantalón. Le molestaba demasiado como para soportarlo más tiempo. Fue muy difícil quitarse a Hermione de encima para sentarla sobre el sofá de nuevo, ya que el deseo le trataba de impedir ser razonable.
-Draco… –Musitó acalorada. Tuvo que darse rápidamente la vuelta en el sofá poniéndose de rodillas y agarrando el respaldo para mirar al chico que ahora, se encaminaba rápidamente hacia el baño– Te he molestado? –Dijo alzando la voz justo cuando él cruzaba la puerta doble.
-No me has molestado... –Respondió en voz alta– al contrario… –Dijo en voz mas baja antes de cerrar. Hermione lo escuchó perfectamente. Draco se desabrochó el cinturón y el pantalón, su bulto se mantenía aún bajo el calzoncillo, pero amenazaba con salirse. Estaba tan rígido que separaba la ropa interior de la piel del chico. Se lavó la cara con agua fría y se quedó mirando el espejo mientras notaba su sangre fluir de vuelta a regañadientes.
-"A ver si nos relajamos…". –Dijo mirando a su entrepierna con reproche como si pudiese entenderle. (Magos o Muggles eso no cambiaba). Se tumbó en el frío suelo de mármol alrededor de un minuto. Cuando su "algo" se bajó un poco, se lo colocó estrategicamente para disimularlo y se abrochó de nuevo. Esperaba no haber tardado mucho.
Hermione había estado a solas en la habitación tratando de recuperar el control de sus latidos y apagar el fuego que ardía sin piedad en su interior. Sabía de lo que se trataba, su madre le habló del tema cuando le vino el periodo por primera vez. Una parte de sí misma, se regañaba por aquel sentimiento de deseo desmesurado, no creía tener edad suficiente. Por otro lado se repetía mentalmente una y otra vez que era absolutamente natural.
Recordó aquella vez que Draco la sentó sobre su escoba y se dejaron llevar. Eran un año más jóvenes. En aquel entonces ella no hubo entendido la sensación de quemazón en los puntos que él besaba y tocaba. Pero ahora, un año y algunos meses más tarde, ya era una mujer y por fin lo comprendió. Se puso en pie muy agobiada y comenzó a detallar la habitación de nuevo. Se quitó la túnica, la corbata y se desabrochó un par de botones para respirar con más libertad, pues aquella camisa oprimía un poco sus pechos. El peso de las horas que llevaba con aquel uniforme la comenzaba a hacer sentir muy incómoda.
Se abrazó a sí misma tratando de concentrarse en la belleza de las serpientes plateadas que estaban grabadas en la estructura de la cama. Alzó la vista y contempló los bonitos doseles negros. Pronto se dio cuenta de que mirar la cama no la distraía de sus deseos indecentes.
Se giró sobre sus talones y miró la elegante piedra pulida de la que estaba hecha la chimenea. Se acercó y la acarició. Pasó su mano por toda ella hasta llegar al final y acariciar la preciosa cómoda sobre la que reposaban dos porta retratos. En el primero se podía ver a dos mujeres de unos veinte años que quitaban el hipo. La que estaba a la izquierda, tenía una preciosa melena dorada suelta y lisa enmarcando unos preciosos ojos azules que, para sorpresa de Hermione, miraban igual que los de Draco a pesar de la diferencia de su color. Se parecía un poco a Astoria. Sin embargo, la menor de las Greengrass tenía el pelo castaño claro y los ojos verde esmeralda.
La otra mujer tenía el pelo totalmente rizado, negro y los ojos igual de oscuros. Aunque no por ello destacaba menos. En cuanto a rasgos faciales resultaba incluso más atractiva que la chica rubia. Le sonaba de haberla visto en algún lugar… pero creyó que sería imposible, que recordaría aquella belleza. En el momento que la foto fue tomada, las dos chicas miraban hacia la cámara sonriendo de forma encantadora. Después se miraban entre ellas y se reían con complicidad.
-Granger…? –Le susurró Draco en el oído con un matiz triste en la voz. Hermione pegó un respingo y dejó el marco de fotos donde estaba con un poco de brusquedad provocada por el susto. Instintivamente miró de reojo hacia el otro marco de fotos sin poder evitarlo pero no alcanzó a ver nada. La chica se giró rápidamente.
-Lo siento, no debí tocar nada sin tu permiso… –Murmuró con sinceridad.
-No necesitas mi permiso, puedes tocar todo lo que quieras… –Ambos se sonrojaron en exceso. Habían pensado mal por igual. Fue un momento entre incómodo y gracioso. Se miraron y rompieron a reír. Hermione le posó los antebrazos sobre los hombros teniendo en cuenta mantener el resto de su cuerpo apartado, no era tonta, sabía lo que había ocurrido antes. Draco la pegó a él y tragó saliva suplicando para que no le ocurriese otra vez.
-Son muy guapas… –Señaló vagamente la foto y carraspeó.
-Lo sé... –Asintió poniéndose más serio.
-Lo siento… –Dijo al notar su clara molestia.
-No has hecho nada malo. A no ser que hayas pensado en salir con Krum o algún otro idiota. –Se burló tratando de cambiar de tema.
-Entonces me das vía libre para estar… por ejemplo, con Theodore Nott? Él no parece idiota… –Sonrió ella alzando la barbilla, sintiéndose poderosa al ver su cara de rabia.
-Por qué me mencionas tanto a Theodore? –Refunfuñó parando el balanceo– Es que te gusta?
-Es un chico muy guapo… –Resaltó esas palabras con un deje de celos en la voz, dando a entender que él había dicho algo así de Astoria anteriormente.
-Por Merlín, Granger, que vengativa eres. Vaya tela con Gryffindor –Se rió él reanudando el balanceo.
-Los de Slytherin tampoco es que seáis peritas en dulce… –Dijo sonriendo satisfecha.
-Que? –Draco arrugó la frente.
-Nada… una expresión. Quiere decir que vosotros no es que seáis precisamente unos santos! –Explicó. Se quedaron en silencio mientras Draco trataba de averiguar en su cabeza qué narices quería decir Hermione con "unos santos". Obviamente el chico lo reflejó con su cara de concentración y ella, sin poder contenerse, le mordió un labio sensualmente para luego soltarlo un poco arrepentida y sonrojada.
-Ay Granger… menuda "niña buena" estas hecha... –Hermione le soltó y se hizo la enfadada de broma, aprovechando que él gesticulaba. Pero la atrapó y la pegó a su cuerpo de nuevo en forma de advertencia. Hermione sonrió y cerró los ojos saboreando aquel momento. Pasaron algunos minutos hasta que ella misma decidió romper el silencio.
-Por qué no puede ser así siempre? –Le preguntó ella.
-Siempre es una palabra muy grande, no te parece? –Dijo él con pena en la voz, pues aun tenia dudas sobre los repentinos ataques de los mortífagos y otras tantas cosas que indicaban la probable reaparición del mismo, o de otro Lord tenebroso.
-Depende... –Suspiró– Si, supongo. –Murmuró Hermione con tristeza en los ojos– Al menos ahora tenemos este lugar... –Sonrió de forma forzada.
-Si... por lo menos aquí no tenemos que preocuparnos de que nos vean. A no ser que algún alumno o profesor pueda ver a través de las paredes –Rió con burla ante la posibilidad de esa idea. Hermione se quedó rígida y frunció el ceño, Draco se separó– Qué pasa?
-Harry, él si puede! –Draco la miró como si estuviese intentando que él cayese en una broma demasiado obvia– Lo digo en serio Draco. Harry tiene un mapa que muestra en tiempo real lo que sucede prácticamente en todo el castillo. Lo adquirió el año pasado...
-Vale, en caso de que no me estés vacilando, Potter lo sabe, no? –Hermione asintió resignada– Si pero esta muy pesadito con el tema. No se si será capaz de contárselo a Ron... y a saber como reacciona él... capaz que sólo por fastidiarnos lo grita en plena cena en el gran comedor.
-Lo mato –Murmuró Draco–. Como por su culpa te hagan daño lo va a pagar –Hermione bufó para mandarle callar, le abrazó y ambos se relajaron. Al fin y al cabo en aquel momento no podían solucionarlo de ningún modo, todos estaban en el gran comedor y no era plan de irrumpir para pedirle el mapa a Harry, porque ni siquiera lo llevaba siempre encima.
Se quedaron allí de pie, abrazados, bailando lentamente sin música, hasta que Hermione comenzó a tararear una melodía que él no conocía. Le pareció tan bonita que se separó un poco, cogió su mano, la hizo girar sobre sí misma y la colocó correctamente de nuevo como si fuese una muñeca. Puso la mano izquierda de Hermione sobre su brazo derecho, después posó la mano derecha en medio de su cintura pegándola a su cuerpo y, finalmente entrelazó los dedos de sus manos libres dejándolas en alto con el codo flexionado. Hermione le miró con una tímida sonrisa en los labios y se dejó llevar por el lento baile. En algún momento, ella comenzó a tararear de nuevo con dulzura.
-Podrías cantarla? Tengo curiosidad por saber lo que dice…
-No canto bien… –Le suplicó con la mirada sin dejar de seguir el baile– Bastante logro es que esté bailando…
-Bailas bien… –Le dijo tumbándola un poco.
-Cuidado Draco, o perderás toda tu credibilidad… –Dijo una vez que estuvo incorporada de nuevo.
La soltó todo el cuerpo menos la mano que tenían entrelazada y la hizo girar sobre sí misma para después atraparla en un abrazo más tierno. Le posó sus manos en la lumbar y ella apoyó sus antebrazos a los lados de su cuello.
-Gracias por traerme a tu habitación… –Sonrió Hermione. Se sentía feliz, mas cercana a él. Como si hubiese ido realmente a Malfoy Manor. Aunque sabía que eso era mas que improbable que sucediese algún día.
-Yo no te he traído, ha sido esta sala tan rara… –Dijo ocultando su sonrisa– Aunque es justo que estés aquí. Yo conocí tu habitación.
-Esta sala es la sala que viene y va, mas conocida como la sala de los menesteres y cambia a voluntad de quien se lo pide, Malfoy… solo tienes que ponerte delante del muro y pensar en lo que deseas. Si eres honesto con lo que pides, si realmente lo deseas, la sala te lo da... Aunque supongo que obviamente, debe tener algunas excepciones. Como por ejemplo, la comida… –Dijo para comenzar un sermón.
-Seguro. La comida es la primera de las cinco Excepciones Principales de la Ley de Transformación Elemental de Gamp –Afirmó– Dudo mucho que Hogwarts pueda romper esa norma. Hermione se quedó mirándole y paró el baile. Generalmente la mandaban callar al decir algo así, pero Malfoy se lo había soltado como si nada, sabía exactamente de lo que hablaba. Era increíble, un espejismo.
-S... si... es correcto... –Asintió ella mirándole fijamente.
-No te lo estaba preguntando Granger, yo también se leer –Dijo esbozando una sonrisa de superioridad.
-Ya… –La inteligencia, o mas bien, la cultura de Draco resultaba más atractiva que sus ojos grises, que era decir mucho. En un movimiento casi involuntario, acarició su nuca, continuando hacia su pelo. Él se inclinó sobre el oído de ella y respiró profundo sonriendo. Hermione tuvo que reprimir un escalofrío. Poco a poco fue besando su cuello, ella se estremeció.
-Draco, si vas a empezar… no pares… –Le susurró insegura tartamudeando.
-Seguro…? –Musitó contra su cuello.
-Sí… sí. –Jadeó al sentir un pequeño mordisco.
Malfoy giró sin soltar a Hermione, tenía como target la cama. Hermione tuvo que hacer esfuerzos para no tropezar por lo rápido y brusco de la reacción del chico.
Draco estaba acelerado. No pensaba en nada, sólo besaba su cuello. La empujó durante unos metros, la abrazó fuerte y la levantó por la cintura. Quiso coger sus piernas pero Hermione no las separó, así que, subió con cierta dificultad los dos escalones que había para llegar hasta la cama y, la tumbó. Ella seguía sin separar las piernas, así que, caballero, se posicionó a su lado inclinándose sobre ella con delicadeza, acarició su cara con la mano, cuyo antebrazo reposaba sobre la cama y apostó por llevar la otra mano hasta su cintura.
-Eso eran escaleras? –Susurró Hermione sorprendida. Draco asintió cerca de ella, besando su piel cada vez con más pasión. La chica sintió un fuerte escalofrío de placer y cerró los ojos muy nerviosa. Mas de lo que le parecía normal.
-Te molesta…? –Preguntó apartando su corbata y besando un poco más allá del cuello.
-No… –Pronunció en un gemido. Estaba temblando.
Draco volvió a sus labios y tiró un poco de su camisa hacia arriba parar sacarla de su falda. Hermione se estremeció un poco y tembló mas que antes.
-Seguro…? –Susurró él contra su piel. Bajó con los labios por su pecho y a una distancia prudente del escote algo le hizo frenar. Hermione había emitido un sonido extraño de molestia, algo entre gemido y gruñido. Draco se incorporó, soltó su camisa y la miró a los ojos. Allí se encontró con una Hermione profundamente molesta... o confundida... o... No, no supo interpretarlo. Pero definitivamente no era nada positivo –"Qué he hecho?"–. Pensó sintiéndose culpable.
Hermione se sentó quedando él sentado a su lado, le miró avergonzada y tragó fuerte para contener las lágrimas evitando quedar como una niña pequeña.
-Es que, no sé si… –Se mordió el labio– No somos...? No es demasiado pronto? –Susurró. Hubo una larga pausa y ella le miró de forma interrogante.
-No voy a contestar, no quiero influir en tu decisión… –Dijo adquiriendo un tono tajante mirando la cama de forma inexpresiva. Tenía muchas ganas. Sus hormonas suplicaban obtener un alivio, pero ante todo Draco era un caballero, pues así le habían criado.
-Me gustaría intentarlo otra vez… –Musitó ella sintiéndose mal.
-No. No estas segura –Sentenció él–. No es justo para ti… y, estaríamos saltándonos algunos pasos, supongo... –La miró con mas comprensión. No tenía derecho a pedirle nada, ni siquiera había sido capaz de decirle a boca llena todo lo que sentía por ella. Que narices esperaba? Hermione no se iba a entregar así como así, no era tonta. Ni tampoco él iba a suplicar, eso nunca. Ademas una parte (aunque pequeña y remota) de él, sabía que aquella no era la manera mas correcta de hacer las cosas. Por qué no podía decirle con palabras todo lo que sentía? Quizás se trataba de miedo al rechazo. Aquella sensación le oprimía el pecho y le hacía sentirse tenso.
-Antes yo... sentía la necesidad de que me definieses nuestra situación, pero luego te perdí y, en parte gracias a eso me he dado cuenta de que era una tontería… –Cogió su mano con cuidado– Sé que te cuesta expresar tus sentimientos...
-Contigo me cuesta menos… Lo sabes, no? –La cortó antes de que siguiese hablando y la miró con expresión de culpabilidad.
-Si... –Soltó su mano– Tranquilo Draco... no quiero que te sientas forzado a expresar nada... –Ella se acercó para apoyar su frente en la sien del chico.
-Por el mismo motivo no quiero que volvamos a intentarlo –Dijo rodeándola con sus brazos– cuando realmente estés preparada estoy seguro que me lo harás saber –Sonrió él. Hermione no daba crédito. Cada vez se sorprendía mas y mas con aquel chico. Cómo podía tener dos caras tan opuestas... dos personalidades tan diferentes... su parte racional le decía que aquello podía tratarse de un trastorno de la personalidad. Pero Hermione no le hacía caso, y es que le conocía lo suficiente como para saber que no estaba mas loco de lo normal.
Tras un rato Draco se tumbó en la cama boca arriba, junto a ella y Hermione de lado, mirándole desde una distancia prudente, con una mano irremediablemente posada sobre su pecho. Al rato ella deslizó su corbata esmeralda y le desabotonó la parte de arriba de la camisa vigilando la calmada expresión de su cara. Él no reaccionó, mantuvo sus ojos cerrados y una expresión de profunda paz. Simplemente se lo permitió. Hermione lo tomó como una luz verde y metió su cálida mano bajo la camisa, acariciándole lentamente la piel mientras comenzaba a tararear la canción de nuevo. Al rato se sintió con mas confianza y posó la cabeza sobre su hombro. Draco sintió un escalofrío recorrer su la espalda y rodearle la cintura. Su sangre comenzaba a fluir lentamente hacia el lugar equivocado. El chico tragó saliva y se concentró en redireccionarla. Ahí estaba ella, apoyada en su pecho, haciendo circulitos con sus dedos sobre su ahora semi-desnudo pecho, tarareando aquella canción de la que quizás nunca sabría la letra.
…
Las siguientes semanas, Hermione le confesó a Krum que, de nuevo tenía "algo especial" con Draco. Él lo tomó con deportividad. No se distanció, continuó a su lado como un buen amigo, apoyándola siempre que se sentía mal por el peso del secreto que debía ocultar a todos los que apreciaba.
Draco por su lado no veía con muy buenos ojos aquella relación porque, sabía con seguridad que Krum buscaba más que una simple amistad. En un par de ocasiones se lo dijo a Hermione. Pero ella siempre lo negaba alegando que, un jugador profesional de quidditch que podía tener a cualquier chica que desease, no solo en Hogwarts, Beauxbatons o Dumstrang sino, en varias partes del mundo, no se iba a empeñar en ella precisamente.
...
Él se sentaba medio reclinado, ella ponía la cabeza en sus muslos con el libro levantado ante sus ojos, lo que al principio le dio bastantes dolores de cabeza a Draco, ya que, desde la altura podía ver perfectamente la silueta de la chica echada sobre el sofá y su falda (desarreglada por la posición) dejando ver unos muslos enfundados en medias negras dando mucho material para su imaginación adolescente. Una vez logró controlar todos sus instintos se dio cuenta de que junto a ella, estudiando los dos a la vez, la información se grababa mejor en su memoria. Draco se alegró de que le pasase lo mismo a ella, porque si hubiese sido diferente estaba segurisimo de que no se habrían visto con tanta frecuencia, pues Hermione habría acudido a estudiar en la biblioteca, donde no podrían estar juntos.
Para cuando Hermione y Draco normalizaron la situación entrando en una deliciosa rutina en la que se veían a diario, por lo que Harry comenzó a estar insoportable. El pobre tenía que aguantar a Ron preguntando por ella a cada rato mientras él estaba seguro de lo que estaba haciendo su amiga. Había consultado el mapa del merodeador una sola vez para salir de dudas y efectivamente, comprobó que cuando Hermione desaparecía (casi siempre y no por casualidad), el nombre de Draco se deslizaba en la misma dirección en solitario. Se tenía que morder la lengua tantas veces al día, que las pocas veces que se quedaba a solas con Hermione, se quejaba de todo lo que no se podía quejar el resto del tiempo. Al principio ella contraatacaba astutamente acusándole de no estar ocupándose de sus propios asuntos, como el enigma del huevo de oro, pero llego un momento en que aquello no solo no fue suficiente para distraer a su amigo, sino que encima le enfureció aun más. Y así... una mañana, la chica atravesó la puerta de la sala de los menesteres con los ojos rojos de haber llorado de camino allí. Draco la interrogó sobre la causa y cuando descubrió la raíz del problema, quiso hacerle tal cicatriz al niño que sobrevivió, que nadie miraría nunca mas el insignificante rayo de su frente. Claro que, tras mucho negociar, ganó ella. Se acordó poner una solución, pero una que no implicara la violencia. Draco salió de allí soltando sapos y culebras ofreciendo como única explicación que acudiría a su sala común y volvería a la mayor brevedad posible.
Hermione no supo que fue lo que pasó, pero tras aquel suceso Harry no volvió a quejarse de absolutamente nada e incluso pareció mas relajado. Quiso preguntarle pero no encontró momento para ello porque Ron parecía estar mas pegado a Harry de lo normal. Draco se negó a decirle nada sobre lo ocurrido, por lo que discutieron muchas veces pero finalmente se dio por vencida.
Cuando Hermione dejó de sentir la presión de estar cometiendo un crimen, la relación entre ellos se convirtió en el lugar al que ambos querían volver al final del día, todos los días. El problema era que de hacerlo, sus compañeros de habitación, tanto los esmeraldas como los escarlatas, sospecharían de aquella ausencia. Tenían que encontrar una solución para aquel problema. Lo curioso es que ambos llegaron a aquella conclusión el mismo día sin cruzar palabra, y que ambos, temían a su vez la reacción del otro llegado el momento de proponerlo en voz alta, pues habían dormido siestas juntos en el sofá, pero proponer pasar una noche entera juntos tan sólo para dormir... era fácilmente malinterpretable.
Y así, buscando ambos una solución por separado, día tras día, el tiempo se fue volando para no volver.
...
La profesora McGonagall reunió a todos los miembros de cuarto en adelante (de Gryffindor) en un salón del castillo y les informó sobre el baile de navidad. Hermione tuvo claro con quien quería ir, pero sintió una punzada dolor al darse cuenta de que era más que imposible. Al mismo tiempo en la sala común de Slytherin, Snape informaba secamente a sus alumnos de cuarto en adelante, del acontecimiento y su grado de importancia. Fue muy violento, porque muchas chicas, incluso de cursos superiores, giraron el cuello en busca de Draco, que, mantuvo su expresión indiferente como siempre, haciendo ver que no se daba cuenta de nada, ni siquiera de que Pansy bufó y todas las chicas volvieron a posar sus ojos avergonzados sobre Snape.
La hora siguiente fue de estudio general en el gran comedor, bajo la vigilancia de Snape. Draco miró a Hermione fijamente en varias ocasiones con una expresión sumamente penetrante y sensual. Ella incapaz de dejar de mirarle, negó vagamente regañándole con la mirada mientras no podía evitar esbozar una sonrisa hábilmente oculta tras sus rizos. Oculta para los que estuviesen a su lado, porque Ginny, que estaba frente a ella, lo había visto en perfecto HD. La pelirroja se giró tan bruscamente, que se juró que mas tarde tendría tortícolis, pero valió la pena. Al cruzar su mirada con la otra Gryffindor, Draco Malfoy borró su sonrisa y, enrojeció hasta la frente volviendo su mirada al pergamino. Hermione al verlo, estalló en una carcajada, haciendo que toda la mesa de Gryffindor, parte de la de Hufflepuff y algunos Slytherin se girasen buscando con la mirada el origen de aquel sonido tan estridente (la mayoría de los Ravenclaw no levantaron ni una ceja, los otros simplemente chistaron ceñudos). Snape ignoró aquello mandando callar a todos y cuando lo consiguió volvió la mirada furiosa a su ahijado. Le había visto sonrojarse y reconoció la risa de la chica. Afortunadamente nadie más que él y Ginny parecieron darse cuenta. Ya que al reírse Hermione, todas las miradas se dirigieron en su dirección.
-"Menos mal que Harry y Ron han decidido pasar esta clase en la orilla del lago bajo la encina." –Pensó Hermione escondiendo su cara más aun y clavando su mirada sobre el pergamino.
Malfoy quiso alcanzarla cuando salieron, pero Krum le hizo gestos a Hermione alejándose, y ella, que no sabía que Draco la acechaba, siguió a Krum disimuladamente. Una vez se encontraron lejos de posibles miradas curiosas, se sentaron en silencio en una zona apartada, cerca de la zona del sauce boxeador. Estuvieron charlando con normalidad hasta que salió el tema.
-Os han contado lo del baile? –Preguntó Krum expectante.
-Si… nos lo han dicho esta mañana –Sonrió vagamente.
-Vas a irr con Drraco Malfoy? –La miró y observó como se ensombrecía su mirada.
-No Viktor. Sabes que eso es imposible… –Suspiró– Aunque me gustaría ver algunas caras si llegase cogida de su brazo.
-Segurro que te llueven las invitaciones... te interresa alguna hasta ahorra?
-Nadie me lo ha pedido aún… –Dijo mirando al suelo entristecida sin percatarse de la indirecta.
-Deben estarr todos locos –Exclamó él en forma de halago. Hermione, que seguía sin captarlo, se encogió de hombros con tristeza, Krum se puso en pie y se inclinó un poco. Ella le observó extrañada– Señorrita Grrangerr, me concederría el honorr… –Hermione quedó petrificada, por fin comprendía la intención de Krum. Su mente se puso a mil por hora en milésimas de segundo planteando un montón de incógnitas. Desde preguntarse si sería correcto asistir con él, hasta pensar que se lo estaba pidiendo por compromiso y por amistad. Para suerte de Hermione, una voz conocida interrumpió a Krum, ninguno se sobresaltó ya que pasaba con bastante frecuencia. Aunque Hermione le había pedido que dejase de hacerlo, Draco solía reclamar su atención para recordarle a Krum los límites establecidos y aunque ella jamás lo reconocería, en aquel preciso instante, se sintió rescatada de una situación comprometedora.
-Antes de que sigas por ahí… podría robártela Krum? –Habló Draco. Krum le miró molesto, de forma muy intimidante. Tanto así, que Hermione se levantó rápidamente para estar preparada en el caso de que en medio de aquel incómodo silencio se pudiese dar una pelea espontanea–. Esta noche os veréis en la biblioteca antes de cenar. Entonces te responderá, de acuerdo? –Draco arrastró cada palabra en tono de advertencia. No era difícil darse cuenta, de que se estaba produciendo un silencioso tira y afloja entre la rabia de Krum y la autoridad de Malfoy.
-Que rremedio –Escupió Krum resignado mirando de reojo a Hermione, que se enfadaba mas y mas cada segundo–. Nos verremos esta noche prreciosa? –Preguntó de forma tierna para intentar calmar su estado de animo. Hermione asintió confusa y Krum, como de costumbre, besó su mano antes de retirarse.
De camino a la sala de los menesteres, Hermione no podía contener la rabia. No solo les había interrumpido OTRA VEZ (lo cual aquella vez no le había molestado), sino que encima, se había atrevido a acordar una cita con Krum que ella no había autorizado. Por mas sentimientos que hubiese entre ambos él no era nadie para hablar por ella. Nadie lo era! Ella era una persona totalmente capaz de decidir con quien iba y cuando o con quien quería estar en cada momento... y así, se fue calentando mas y mas hasta que abrió la sala y se lo encontró de frente como si nada, como si hubiese hecho algo totalmente normal. No pudo soportarlo.
-Eso ha sido de muy mala educación –Dijo en voz mas alta de lo necesario tirando la mochila contra el suelo–, sobre todo viniendo de un supuesto principito como tú! –Acusó–. Por qué narices acordaste con él que le vería esta noche? Yo soy perfectamente capaz de quedar cuando y con quien quiera sin tu aprobación ni tu permiso! No eres mi dueño Draco Malfoy! –Gritó gesticulando con los brazos y pateando su mochila. Sus orificios nasales se dilataron y su respiración se aceleró por la frustración.
-Me han llegado muchas invitaciones para el baile. –Dijo él arrastrando las palabras e ignorando su estado de animo con la mirada fría.
-FELICIDADES! –Gritó aun mas furiosa– Pues acéptalas todas y ve turnándote toda la noche! –Recogió su mochila y salió despedida hacia la puerta.
-Voy a ir con Pansy Parkinson, Hermione… –No estaba preguntando, afirmaba. Hermione se frenó en seco. Debería haber salido corriendo de allí. Ni siquiera eran novios, y así como él no tenía derecho a concertar sus citas, ella no tenía derecho a decidir con quien podría asistir él al baile y con quien no. Ademas, no le estaba preguntando, directamente se lo había escupido en forma de afirmación. Por algún motivo el cuerpo de Hermione dominó su mente y se giró para mirarle–. Te parece mal? –Preguntó Draco alzando las cejas incrédulo. Ella le miró con furia, sacó su varita temblorosa y le lanzó una bola de luz blanca que llegó a la pared del fondo, rompiendo un cuadro que, en seguida se reparó solo– Joder Granger! ESO ERA UNA BOMBARDA!? Me podrías haber hecho daño!
-Podría hacerte más que daño Malfoy! Y no! no era una bombarda! –Gritó caminando furiosa en su dirección– Cómo se te ocurre aceptar a nada mas ni nada menos que Pansy Parkinson! –Alzó su varita de nuevo a pocos metros, el chico la miró receloso y subió las manos. No sacaría su varita, no quería hacerla daño.
-No la he aceptado, la he invitado yo porque… –Rechistó sin poder terminar.
-QUE?! –Exclamó mas furiosa si era posible. Había invitado a la estúpida de Pansy. Bajó la varita sintiendo algo parecido a un fuego incontrolable que la incitaba a buscar a esa idiota cara de bulldog y arrancarle hasta la última pestaña... Aunque en realidad ella no tenía la culpa, sino Draco, con que, alzó su varita de nuevo haciendo que el chico, esta vez, sintiese miedo.
-Cálmate y déjame explicártelo Granger... –Dijo en tono molesto con una mano previsora cerca de su varita. Hermione hizo un mínimo movimiento de mano, pero antes de poder completarlo Draco sacó su varita–. "Expelliarmus" –La varita de Hermione saltó de su mano y voló hacia él. La atrapó y se guardó ambas en la parte de atrás del pantalón mientras ella quitaba su cara de asombro y volvía a la de furia caminando en su dirección.
-Dame mi varita! –Gritó encolerizada. Draco caminó hacia a ella enfrentándola y, la atrapó con un fuerte impacto. Cayeron sobre la alfombra de pelo de Demiguise y la inmovilizó poniéndose encima.
-Déjame explicártelo y después ya si quieres me matas… o lo que quieras. Como si me quieres hacer comer la alfombra pelo a pelo! –Exigió enfadado ante la mirada refunfuñona de Hermione– Invité a Pansy al baile como amiga… porque si voy con cualquier otra se me va a tirar al cuello. –Hermione se destensó, se sonrojó un poco y se quedó pensativa. Draco esbozó una sonrisa arrogante a la que Hermione respondió bufando.
-Quién te asegura que ella no lo va a hacer? –Musitó sin mirarle. Draco rodó los ojos pero su posición no cambió en ningún momento. Seguía sobre la chica, que continuaba inmovilizada de brazos.
-Creo que ya le he dado suficientes calabazas –Aflojó la presión que estaba ejerciendo sobre ella y apoyó sus antebrazos en la alfombra quedando mas cerca de su cara–. Le he dejado muy claro que quiero asistir con ella sólo como amigos… De hecho ha aceptado como un favor –Dijo pegando la punta de su nariz a la de ella por pocos segundos, Hermione rechistó apartándose con un movimiento de cabeza–. Que cabezota eres… –Suspiró él–. Pansy se estaba negando a asistir conmigo, le he tenido que prometer que me las arreglaré para ponerla después en brazos de Blaise… –Hermione movió la cabeza para mirarle extrañada, lo que hizo que se rozaran de nuevo las puntas de sus narices. Draco se encogió de hombros–. Al parecer solo le gustan los hombres que no están interesados en ella –Hermione se sorprendió a sí misma sintiendo pena por Pansy.
-De acuerdo Draco –Dijo molesta por tener que reconocer su derrota–, me parece bien… de todas formas dudo que yo asista al baile. –De nuevo miró hacia los sofás con tristeza.
-Venga ya Granger –Se sentó sobre la alfombra y ella se incorporó también.
-Qué más da, de todas formas, aunque vaya, ninguno iremos con quien queríamos…
-Estoy seguro de que no solo Krum te va a pedir que seas su pareja, pero prefiero que le aceptes a él, y no a cualquier otro pulpo –Hermione abrió mucho los ojos y le miró con recelo–. Podré partirle la cara si hace algo que me moleste –Dijo confirmando con altivez las sospechas de Hermione.
-No! No podrás! –Bufó poniéndose roja. El chico se rió divertido.
-Tú no eres mi dueña Hermione Granger –Imitó sus palabras de hacía unos minutos poniendo el mismo tono de voz.
-No te burles de mi… –Se cruzó de brazos enfurruñada. Draco la abrazó por los hombros.
-En serio, prefiero que vayas con Krum –Hubo una pausa y Draco habló sin pensar–. Al menos él ya sabe que estás conmigo… –Se tensó nada más decirlo. Mostrar sus sentimientos con aquella facilidad no era algo a lo que estuviese acostumbrado y, aunque con ella pasaba más a menudo de lo que había sido normal en toda su vida, no se terminaba de acostumbrar.
Hermione se enterneció tan profundamente, que se le pasó el cabreo.
-Aunque fuese a ese baile con alguien que no supiese que… –Sonrió un poco y habló avergonzada– estoy contigo –Resaltó ambas palabras. Decirlo fue excitante para ella–, tampoco pasaría nada porque... ahora –Resaltó– yo si lo sé… –Draco la miró un poco angustiado, sabía que acababa de definir la exclusividad en la relación. Por una parte estaba bien, pero por otra se decía lo estúpido que estaba siendo. ¿Qué futuro tenían? No era capaz ni siquiera de encontrar alguna forma de que sus padres simplemente lo asumiesen sin entrometerse. Había dejado la situación abierta para que ella no se sintiese sin derecho de poder enamorarse de alguna otra persona que le diese menos problemas y al darse cuenta de que la había cerrado, comenzó a agobiarse. Recordó la promesa que se hizo a si mismo de no pensar en los problemas y dejarse llevar, pero le estaba costando cumplir. Hermione al ver su rostro confuso, sintió un miedo tremendo a perder ese rayito de esperanza al que aferrarse.
Se acercó a él y se entregó en un beso apasionado que, Draco fue convirtiendo poco a poco en uno mas suave y pausado. Esto solía pasar a menudo, ya que cuando Hermione le besaba así, Draco inevitablemente se excitaba y sentía la necesidad de calmar la situación antes de no poder hacerlo.
-Lo siento... –Musitó Draco parando el beso.
-No... perdóname. No debería... –Hermione, sintiéndose mal, ocultó su cara y se apartó. Sabía de sobra lo que provocaba en él porque ya le había rechazado repetidas veces.
-No deberías qué? –Se extrañó Draco un poco a la defensiva. Hermione le miró extrañada por su tono de voz.
-Ya no somos niños... –Volvió a poner una cortina de rizos entre ellos para no ser vista al sonrojarse como una cría– Se que no debería besarte de esa manera si no pretendo... llegar hasta el final del asunto... –Draco arrugó la frente y negó casi incrédulo mientras ella hablaba– aunque nunca me he sentido demasiado... como una "niña" estando contigo. –La veracidad de sus palabras creó una situación incómoda. Eso era un tema que no habían tratado y Draco no se sentía preparado para hablar de ello.
-Eso es lo que tanto te preocupa? Que yo piense que eres una calienta po... –Preguntó evadiendo su ultima reflexión. Hermione le interrumpió antes de que terminase la frase de forma soez.
-Acaso debería preocuparme por algo mas? –Dijo elevando el tono en forma de interrupción para después, descender el volumen de su voz.
-Pues sí... por muchas otras cosas Granger... –Dijo molesto con dolor en la voz y la mirada perdida.
-Draco... –Empezó con voz cansina. Sabía de sobra a que se refería él– debo admitir que tu padre me impone bastante... Pero yo no tengo esa absurda obsesión de guiarme ante todo por mi instinto de supervivencia. Si, vale, tu padre fue mortífago, es algo que me causa mucho rechazo, pero no es como si tu mismo lo fueses. Voldem... –Se calló súbitamente al ver la expresión de horror en los plateados ojos del chico y suspiró profundamente sin dejar de clavarle la mirada– El que no debe ser nombrado no está, por tanto sus siervos se ven obligados a mantener una fachada de normalidad. Me apuesto lo que quieras a que tu padre se libró de Azkaban por los pelos... Crees que arriesgaría perderos a ti y a tu madre tan solo por... –Hizo una mueca de inseguridad y no encontró una palabra mejor para definir la relación– "Esto"? –No quiso matizar porque Draco puso de pronto una expresión de lo mas atractiva. Tanto que sintió ganas de fotografiarlo. Aquella cara era igualita a la que solía poner cuando trataba de descifrar las runas antiguas de los libros recomendados a los alumnos de quinto (ambos eran muy aplicados y estaban por encima de su nivel en varias materias).
Una sonrisa de suficiencia se dibujó de pronto en los labios de Draco Malfoy. No entendía cómo narices no había llegado a entender ese pequeño gran detalle cuando Snape le dijo que no quería ver a su familia destruida por el carácter de Lucius, al enterarse de los sentimientos de su único hijo. Mientras completaba aquel puzzle en su cabeza, su sonrisa pasó a ser una risa nerviosa y mas tarde una carcajada. Hermione experimentó una mezcla de sentimientos entre miedo y la fascinación, pues hacía demasiado tiempo que no le veía reír, sin embargo nunca le había visto de aquella manera, reía triunfante, aliviado, como si acabase de ganar una batalla, como si se hubiese librado de un gran peso. Se puso en pie y comenzó a andar de un lado para otro con las manos unidas entrelazadas sobre sus labios, y los ojos yendo de un lado para otro. Hermione se levantó y le miró sin comprender.
-Draco... –El chico no se dio por aludido– Draco! –La miró de reojo unos segundos pero continuó su paseo en la misma posición. Hermione refunfuñó internamente y se apresuró a interponerse entre el chico y su trayectoria, pero él no hizo ademan de detenerse. Hermione ya había dado un paso atrás preparada para recibir el impacto. Pero en su lugar, Draco la estrechó de sorpresa por la cintura entre sus brazos, la elevó del suelo pegándola a su pecho, y dio una vuelta completa en el sitio otorgándole varios besos por toda la cara y la frente.
Cuando la dejó en el suelo Hermione se dio cuenta de que aquello pasó de verdad. Obviamente Draco había tenido algunos gestos cariñosos a lo largo de aquel mes y sus antiguos encuentros, pero nunca jamas nada tan vivo, ni tan increíblemente expresivo. De pronto sintió que él buscaba sus labios con ansiedad y se lo puso fácil alzando el mentón. Draco fue tumbándola hacia un lado. Aquel beso hizo que una corriente eléctrica recorriese su cuerpo entero, haciéndole perder el equilibrio. Él la sujetó con un solo brazo para con el otro, amortiguar la caída con la palma de su mano. La tendió en el suelo con suavidad pero firme y, se posicionó encima besándola con mas intensidad que nunca. Hermione se estremeció sintiendo por primera vez una extraña humedad en un lugar sospechoso y, un fuego inmenso que escalaba por su garganta engullendo por unos segundos y de forma deliciosa, todo su oxigeno.
Y es que, eso era Draco Malfoy. Fuego, locura. La única persona con la habilidad de cambiar en pocos segundos todo su mundo, de llevarla rápidamente desde el enfado hasta casi el desenfreno.
De hacerla pasar de ser la chica buena y perfecta estudiante que respetaba todas las normas... a estar temblando en el suelo de "Malfoy Manor", con el príncipe de Slytherin arropando su (cada vez menos) inocente cuerpo.
...
Hermione pasaba por el hueco del retrato en dirección a las habitaciones cuando Ginny la sobresaltó.
-Tienes algo que contarme Hermione? –Acusó ceñuda. Hermione frenó en seco sobresaltada.
-A qué te refieres? –Preguntó extrañada.
-En serio Hermione? –Suspiró decepcionada.
-AY! PUES CLARO! –Se palmeó la frente cogió a la pelirroja por el antebrazo y la sacó de la sala común ante la mirada de sospecha de Harry.
-Lo siento Ginny la verdad es que no le he querido dar demasiada importancia, por eso se me había olvidado contártelo... –Rogó.
-QUE NO LE DAS DEMASIADA IMPOR...! –Hermione chistó sobresaltada acallando los gritos de Ginny– Vale vale, perdona –Susurró fuerte– pero es que estás loca, se trata del ahora chico mas deseado de todo Hogwarts y me dices que no tiene importancia! Ojalá pudiera ver la cara de todas cuando atravieses la puerta del gran comedor cogida de su brazo –Murmuró dando saltitos de emoción. Hermione rodó los ojos tratando de no sonreír– Pero a no ser que surja un milagro y el estúpido de... ya sabes quien –Dijo refiriéndose a Harry–, me invite... me lo voy a perder! Vas a tener que contarme todos los detalles! Y que no se te olvide eh! –Exclamó con reproche.
-Hay mas opciones que él Ginny... –Dijo en un suspiro– Aunque te entiendo perfectamente, quizás alguien te lo pida... –Trató de consolarla pero sabía que era improbable por la manada de "chicas Beauxbatons" que había recorriendo el castillo a diario– En cuanto a lo demás... no lo había pensado así... y debo admitir que desde ese punto de vista... –Ladeó la cabeza y dibujó una sonrisa de diversión– tiene su gracia –Admitió.
-Uh... esa sonrisa perversa es nueva en ti –dijo riendo contenta y cómplice– me alegro de que el amor te este quitando esa pose de estirada...
-Ginny! –Bufó Hermione ofendida.
Mientras tanto, Luna se dirigía a ellas con aire distraído y un par de libros entre los brazos.
-Perdona, pero eres mas divertida desde que estas con "bolita de nieve"... –Era el mote que habían escogido para Draco por su transformación en hurón albino. La chica se giró riendo, pero le duró poco la risa, un golpe seco la lanzó al suelo y la dejó sin respiración durante un par de segundos.
Hermione se sintió mal al pensar "KARMA INSTANTANEO", pero fue inevitable.
-Perdona Ginny! Estas bien? –Dijo Neville en voz mas alta de lo necesario, ofreciéndole su mano rápidamente. Ginny asintió molesta y aceptó su mano para levantarse dolorida. Neville miró a Hermione con nerviosismo liberándose de Ginny y habló tartamudeando–. Hermione, tú eres muy simpática... y siempre me ayudas en pociones... –Se ruborizó en extremo– Verás no tengo pareja para el baile pero... pero, he pensado que quizás tú... –Ginny se quedó boquiabierta mirando la escena, Hermione tragó con dificultad y contorsionó la cara muy apenada por el chico. Luna se frenó a un par de metros observando la escena con mirada inexpresiva. Neville al ver la expresión de la chica bajó la mirada y aclaró rápidamente– pero solo como amigos...
-Veras Neville, es que ya tengo pareja... lo siento muchísimo! –El chico miró a sus compañeras muy avergonzado y, retrocedió un par de pasos para alejarse como si quisiera que se lo tragase la tierra.
-Oh... claro... perdona... es que... bueno, pensé... bueno es igual, discúlpame! –El chico se tropezó de espaldas con un Ravenclaw que le empujó de vuelta molesto. Neville pidió perdón al muchacho y se giró despidiéndose de ellas tímidamente con un gesto de su mano. Ginny vio a Luna y avisó a Hermione para que le diese unos minutos. Hermione aprovechó aquel instante para tramar un plan perfecto.
-Neville! –El chico, que no se esperaba que Hermione le llamase de nuevo, frenó tan en seco que hizo chocar contra él a una Hufflepuff del mismo modo que había chocado hacía pocos segundos, con la pelirroja de su misma casa. Hermione al ver la escena se llevó una mano a la frente mientras, su amigo, ayudaba a la pobre chica que estaba en el suelo con el trasero dolorido.
-"Pobrecillo, que torpe es..." –Pensó Hermione viendo a Neville emprender el camino de vuelta.
El chico se tropezó con sus propios pies un par de veces y fue esquivado en varias ocasiones por los que pasaban por allí. Al fin llegó hasta ella y la dirigió una mirada expectante con sus ojos vidriosos
-Neville –Murmuró Hermione–, estaba pensando... Ginny quiere ir al baile, pero nadie se lo ha pedido aun –Insinuó Hermione alzando las cejas–. No puede ir sola porque es de un curso inferior... –Insinuó en un segundo intento–. Quizás si se lo pides...! –Se dio por vencida y se lo dijo lo mas directo que podía. El chico enrojeció y buscó a la chica con la mirada.
-P... pero Ron... Fred... George... alomejor se enfadan si... –Murmuró mirando a Ginny como si fuese algo peligroso que le pudiese causar la muerte.
-Neville! –Hermione cogió su antebrazo con delicadeza– Ginny es perfectamente capaz de mantener a raya a sus hermanos. Ademas, iréis en calidad de amigos no? –Alzó una ceja.
-Si... si claro, por supuesto. A mi Ginny no...! –Dijo el chico apurado mirando la mano que Hermione había llevado hasta él. Hermione la retiró y sonrió satisfecha. De pronto Ginny se acercó corriendo, le dio un beso en la mejilla a Hermione y corrió de nuevo en dirección a Luna. Hermione miró a Neville de forma obvia, pero él no reaccionó hasta que ella le dio un puntapie en la espinilla.
-AY! Ginny! –Llamó Neville a su espalda mas alto de lo necesario provocando que Ginny, Hermione Luna y varios de los presentes se sobresaltasen. Ginny se acercó de nuevo mirando avergonzada a las personas que aun la observaban. Hermione reprimió una carcajada– Querrías venir...? –Ginny miró a Hermione rápidamente comprendiendo la situación mientras Neville se concentraba en pronunciar las palabras correctas.
-Claro Neville! Iré contigo! –Sonrió ampliamente. Neville pareció marearse. Asintió y se fue casi corriendo sin decir nada mas.
Se hizo el silencio mientras le veían alejarse. Luna se aproximó observándole también con aire distraído.
-Que suerte tienes Ginny, iras al baile con el chico mas bueno de cuarto... –Murmuró la Ravenclaw con su habitual sinceridad. Hermione y Ginny se miraron pensando lo mismo. "Eso piensa Luna de Neville?"– Baila muy bien... –Dijo con la mirada perdida– Bueno, nos vamos? –Dijo con tranquilidad.
Hermione miró interrogante a Ginny pues a pesar de que se llevaban muy bien, no solían pasar los ratos libres juntas. Ginny asintió a Luna y miró a Hermione mientras caminaba.
-Tenemos que hacer un trabajo juntas –Aclaró–, nos vemos Hermione! –Se despidió con la mano.
-Guarda mi secreto Ginny, por favor! –Suplicó Hermione apurada.
-Siempre! –La pelirroja le guiñó el ojo y se alejó rápidamente para alcanzar a Luna.
...
-Es verdad Ron, tiene pareja... –Dijo Ginny.
-Y quién es? –Dijo él impresionado.
-No te lo voy a decir eso es cosa suya... –Ron parecía desconcertado.
-Bueno, pues tú puedes ir con Harry y yo... –Ginny sintió un golpe en el pecho y le cortó antes de saber si Harry lo aceptaría para no hacerse mas daño.
-No Ron, tengo pareja. Neville me lo pidió después que a Hermione... Acepté porque sino no habría podido ir al baile... –La chica se puso sumamente triste por resultar opción en caso de emergencia– Me voy a cenar...
...
Hermione fue a entrar en su cuarto, pero al escuchar un llanto pobre se paró en seco. Deseó volver a la sala de los menesteres, ya que no quería interrumpir. No tenía confianza suficiente con sus compañeras de habitación como para hablar sobre sentimientos y si la dueña de ese llanto estaba sola le iba a tocar. No podría ignorarlo sin mas, sería demasiado incómodo.
-Ojalá no hubiese aceptado a Seamus! –Lloriqueaba Lavender. Hermione se sintió aliviada. Lavender parecía estar hablando con alguien. Si no estaba sola, podría entrar sin problema, sin embargo aguardó por precaución unos segundos mas.
-No llores, es una causa perdida, mi hermana ya ha aceptado ir con Ron... pero te prometo que está al tanto de tus sentimientos y no va a intentar nada con él... –Se escuchó decir a Parvati. Hermione suspiró. Odiaba el hecho de que por gustarle Ron nunca se hubiesen llevado bien. Pese a habérselo planteado seriamente, jamas había intentado tener una relación con él. Y tampoco él había dejado las cosas claras... Además, eran demasiado incompatibles y él sentía cosas que ella ya sentía por otra persona.
-Con quien creeis que irá Hermione Granger? –Murmuró Fay Dunbar. Al escuchar aquellas palabras Hermione irrumpió en el cuarto enfurruñada haciendo golpear la puerta en la pared. Estaba harta de ser objeto de cuchicheos. Fay enrojeció hasta las orejas levantándose de su cama y acudiendo a la de Parvati. Lavender se arrancó a reír de forma tonta secándose las lágrimas, Parvati la siguió. Hermione cerró los doseles de su cama y refunfuñó hasta que las muy pesadas se quedaron dormidas.
...
-No lo entiendo Pansy, por qué no has esperado a que te lo pidiese Blaise? –Preguntó Daphne.
-Porque Crabbe me chivó que está embobado con una estúpida francesa... y que se lo pediría a ella. Si no está loca, es obvio que aceptará.
-Con cual!? –Preguntó otra Slytherin sorprendida casi interrumpiéndola.
-Goncourt... –En el momento que escucharon aquel apellido, asintieron y la miraron con comprensión.
-Es una de las mas deseadas de Beauxbatons... va mucho con Fleur Delacour. –Dijo asintiendo otra de las chicas.
-Entonces irás con Draco? –Preguntó una voz fría que provenía desde fuera del corro. Las chicas se apartaron descubriendo a Astoria. Pansy la miró recelosa y asintió despacio– Ya veo... Y cuéntame, cuánto te ha costado sobornarle? –Dijo alzando el mentón con clase. Las chicas se sorprendieron y miraron a Pansy expectantes, ella se levantó amenazante. Daphne, hermana de Astoria frunció el entrecejo confusa mirando al suelo.
-Tienes algún problema Greengrass? –Pronunció Pansy con su habitual aire de superioridad.
-No, ninguno –Astoria clavó sus ojos en Pansy sin bajar el mentón–. Y tú? –Preguntó con recochineo. Pansy avanzó un paso visiblemente furiosa.
-Agradece el apellido que llevas... y desaparece de mi vista –Amenazó–. YA! –Rugió haciendo dar un saltito en el sitio a todas las chicas presentes (incluso a la grandullona de Millicent Bulstrode), pero Astoria ni siquiera parpadeó, se quedó inmóvil, sin cambiar ni un ápice su postura ni su expresión–. Es que estás sorda? –Dijo Pansy dando otro paso amenazante quedando a tan sólo uno de distancia.
-Ory... vete. –Pidió Daphne a su hermana mirando al suelo incómoda. Astoria la miró imperturbable y esbozó media sonrisa negando lentamente con la cabeza. Después dirigió su mirada a cada una de las presentes dejando a su contrincante para el final y se giró sobre sus talones abriendo el círculo que se había creado a su alrededor. Para su sorpresa Draco estaba en el exterior del círculo, cruzado de brazos, medio sentado en el respaldo de un sofá individual y con expresión fría. Astoria le miró de reojo con indiferencia y salió disparada de la sala común. Pansy, ante la fugaz mirada reprobatoria que sólo ella pudo identificar por parte de su amigo, huyó en dirección opuesta murmurando relámpagos y centellas. Pansy desapareció y todas las miradas se posaron sobre Draco, que se retiró. Entonces todas buscaron a Daphne con la mirada, pero ella ya no estaba.
-Qué ha sido eso, mocosa? –Reprendió.
-No se de qué me hablas. –Cerró su libro con un golpe, alzó la barbilla con orgullo y se dispuso a irse. Él negó con la cabeza y se apretó los ojos con los dedos de una mano.
-No me hagas perder el tiempo... llego tarde a un sitio y es importante. –Era la primera vez que él se retrasaba por algo. Nunca nada era motivo para retrasarse.
-Nadie te está reteniendo... –Comenzó a andar con indiferencia sin siquiera mirarle, pero fue repentinamente desviada de su trayectoria junto con un dolor que le quemaba la piel del brazo– Que narices te crees que haces! –Gritó ella. Todos los alumnos que estaban en aquel patio, que no eran pocos, se dieron media vuelta para observar el conflicto. Casualmente no había ningún Slytherin.
-Cállate y ven conmigo. Estás haciendo el ridículo... –Siseó sin soltarla. Ella dio un tirón y se deshizo de su mano alzando el mentón– Piérdete Malfoy! –Pero la que se perdió fue ella. Caminó con elegancia entre alumnos de su mismo año empujando a unos y a otros hasta que desapareció por un corredor. Draco se ajustó la corbata mirando a su alrededor con expresión asqueada, carraspeó y se fue en dirección a la sala de los menesteres.
...
-No me vas a decir ni siquiera de qué color es? –Preguntó Draco. Hermione negó. El chico suspiró jugueteando con uno de esos incontrolables rizos castaños.
-Me tengo que ir Draco, tengo que empezar a prepararme ya... –Dijo ella incorporándose, Draco tiró de ella reprobando sus palabras y Hermione opuso una leve resistencia. Él se incorporó también y se posicionó encima de ella tumbándola con tanta agilidad que ella no lo vio venir– O también podría asistir al baile con el uniforme y estos pelos... cogida del brazo de un jugador de quidditch famoso... y participante del torneo... seguro que a McGonagall le enorgullece que aparezca con estas fachas! –Dijo con fingida emoción de forma sarcástica para luego sonreír.
-Qué tiene de malo este atuendo...? A mi me parece que te queda muy bien... –Dijo dirigiendo sus labios hacia los de ella.
-Si...? –Susurró ella antes de que él apresara sus labios en un beso tierno que, inevitablemente pasó a ser apasionado.
-Draco... –Susurró en un gemido que la hizo enrojecer más– De verdad tengo que irme... –Dijo cuando consiguió liberar sus labios alzando la barbilla. Aquello fue... bueno, siendo honesta consigo misma, no pudo considerarlo un error por lo que vino después.
Draco hundió los labios en el cuello de Hermione. Ella cerró los ojos estremeciéndose como acto-reflejo y, la imagen de la anterior y única vez que aquello se había producido le vino a la mente provocando un escalofrío eléctrico que recorrió toda su médula espinal hasta que todo el aire que poseía le fue arrebatado, como si se lo hubiesen robado por la boca. Aquella sensación fue tan abrumadora como brutalmente placentera. Cuando pudo recuperar parte del aire, sintió la lengua de Draco deslizándose con maestría por su yugular, lo que instintivamente provocó que la chica arquease la espalda. En ese momento Hermione se tensó paralizándose, tras ella lo hizo Draco. Algo presionaba suavemente sobre la parte media de su abdomen, casi inmediatamente después ella dejó caer su espalda hasta posarla de nuevo sobre el suelo. Cerró la boca y carraspeó girando la cabeza hacia un lado, Draco esbozó una mueca incomprensible y susurró con frialdad (aunque avergonzado por dentro).
-Lo siento. –Se quitó y la liberó con aire frustrado, no se esperaba aquel movimiento de parte de Hermione, pero eso no servia de justificación para el sentimiento de culpabilidad que se anidaba en su pecho. Se había sobrepasado. O al menos así se sintió él, porque ella le había estado pidiendo que parase. Hermione se levantó carraspeó de nuevo y, salió con paso veloz de la réplica de la habitación de Draco sin saber qué decir.
Draco creía merecer la T de Troll mas grande del mundo por haberla ofendido, sin saber que Hermione contenía las lagrimas de camino a su sala común pensando que Draco se había cansado de sus niñerías, sus dudas y sus miedos.
...
-Draco! –Murmuró Pansy con los ojos entristecidos. Él salió de sus pensamientos y la miró sorprendido.
-Eh...? Ah, perdona Pansy, estás... guapa. –Dijo con desinterés mirándola durante un par de segundos– Vamos? –Pero Pansy no se movió.
-Draco, sabes que no eres exactamente la persona con la que me gustaría asistir esta noche al baile, y mas sabiendo que no te gusto, pero estaría bien que mostrases un poquito mas de entusiasmo... porque así vas a provocar que me tire desde la torre de astronomía... –Draco asintió rodando los ojos y esbozó una sonrisa forzada– Bueno... al menos lo has intentado... –Dijo resignada saliendo cogida de su brazo hacia el gran comedor ante las atentas y odiosas miradas de todas las Slytherins. Draco ni siquiera se dio cuenta de que él era el motivo– Algunos tanto... y otros tan poco... –Susurró Pansy.
Mientras bajaban las escaleras escoltados por Crabbe y Goyle, que no tenían pareja, Pansy divisó a Blaise con una Beauxbatons que por su aspecto, debía ser Goncourt. El moreno estaba embobado, pero no con su pareja. Estaba mirando claramente y con descaro en dirección a la misteriosa acompañante de Viktor Krum, al igual que muchos otros a su alrededor. No alcanzó a ver de quien se trataba, pero al ver, por unos segundos desde atrás, la caída de su vaporoso vestido de tela azul añil, sintió que llevaba puesto un sucio trapo rosa digno de uno de sus elfos domésticos.
El príncipe de Slytherin, con el brazo de Pansy sobre el suyo, trató de no mirar mas de dos veces. No fue difícil ya que la multitud se lo impedía interponiéndose constantemente y estirando el cuello para averiguar la identidad de los acompañantes de los campeones del torneo... Poco a poco, la marea les llevó hasta el interior del gran comedor. Una vez en el interior, les hicieron formar un perfecto pasillo de personas. Draco y Pansy quedaron en segunda fila. Crabbe y Goyle en algún lugar tras ellos. Desde su posición, Draco podía ver perfectamente a Weasel junto a Padma Patil de Ravenclaw, que observaba su vieja, rasgada y maloliente túnica sin disimulo y, suspiraba volviendo sus ojos hacia el encantado techo.
Las puertas se abrieron de par en par, Fleur se colocó con Roger Davis en primer lugar. Krum y Hermione ocuparon el segundo lugar, detrás estaban Cedric con Cho Chang y, por último Harry con Parvati, que no cabía en sí misma del orgullo y desfilaba con elegancia. Hermione por el contrario sentía que se iba a tropezar en cualquier momento quedando como una idiota. Parvati saludaba feliz, sin embargo era en Hermione en quien se posaban la mayoría de las miradas.
Draco la vio por fin y ella a él. Por un segundo el tiempo se paró y todo el gran comedor se fue a negro para los dos. Un foco les alumbró directamente a cada uno en medio de aquella oscura dimensión. Hermione, caminando a cámara lenta, le miró con calidez y miedo en los ojos. Draco por su parte le mantuvo la mirada inexpresiva mientras por dentro controlaba el impulso de acortar la distancia y cogerla entre sus brazos para rogar su perdón. El tiempo fue retomando su ritmo normal, la gente volvió a aparecer a su alrededor.
Algo en la expresión de Draco provocó que la chica bajase la mirada al suelo y esbozase una sonrisa tímida y preciosa que le provocó soltar el brazo de Pansy. Pero Pansy no reaccionó a aquel gesto. Tenía la boca tan abierta y la mirada tan clavada en la sangre sucia que probablemente ni se había dado cuenta. Draco se adentró en la multitud que tenía a sus espaldas al borde de la hiperventilación. Estaba agobiado, necesitaba salir de allí. De pronto Crabbe le agarró por el hombro y le dio la vuelta acercándose a él para acortar la altura que les separaba.
-Que diablos te pasa Malfoy? –Interrogó Crabbe en voz alta aunque casi inaudible entre los aplausos y los gritos de la gente. Draco se quitó sus manos de encima de forma despectiva, le dirigió una mirada furibunda y tiró de la mano de Pansy para alejarse.
-No sabía que pudieses estarr mas prreciosa que de costumbrre Grrangerr. Te has superrado. –Sonrió él viendo la sangre de su acompañante agolparse contra la piel de sus mejillas.
-Gracias Viktor. Aunque tú no te quedas atrás, no veas como te miran todas... Pero –Dijo haciendo una mueca de extrañeza– Pero... por qué tenéis todos los de Dumstrang el mismo atuendo? –Preguntó mirando hacia la marea de comensales que tenía en frente.
-Es un uniforrme de gala, todos tenemos el mismo porrque de esta manerra se rreconoce fácilmente a quien está en tu bando. Karrkarrov es muy meticuloso con los detalles... –comenzó a susurrar– y un poco... parranoico. –Ambos rompieron en risas, pues unos minutos antes Karkarov le había reñido por estar demasiado cerca de revelar la ubicación del castillo.
Aquella noche durante la cena Krum aprendió (más o menos) a pronunciar por fin el nombre de su amiga.
Cuando finalizó el banquete, Dumbledore apartó las mesas hacia los lados, dejando la amplitud del gran comedor convertida en una pista de baile a la que los campeones acudieron en formación antes de que comenzase a sonar la música lenta y melodiosa. Hermione recibió a Krum con una sonrisa nerviosa, él la supo llevar con una elegancia que ella no habría imaginado en él por su aspecto rudo. En el momento que la danza lo requería, él la elevaba como si fuese una pluma, para posarla suavemente sobre el suelo y continuar danzando trazando perfectos círculos. Después de Fleur y Davis, eran la pareja que mejor bailaba. Mas tarde se les sumaron los profesores y, tras ellos Ginny y Neville.
Draco se unió a la danza con Pansy y, bailando con disimulo se fue a poner junto a Krum y Hermione. Cuando ella le vio, clavó sus castaños ojos en los de Krum casi pidiendo perdón.
-Ya había prrevisto que algo así pasarría... –Murmuró acercándose mas a Hermione ante la mirada fría y calculadora de Draco– Aun no me he dado porr vencido... –Dijo con decisión. Hermione contuvo la respiración al sentir su aliento– Esperro que después de esto te des cuenta de que yo siemprre te rrespetarré y jamás decidirré nada porr ti... a diferrencia de... –El chico suspiró y de pronto soltó a Hermione dejándola sola y confundida.
Cuando tuvo el impulso de salir corriendo avergonzada, se vio rodeada por un montón de capas rojas cuyos dueños, que resultaban ser de los mas altos de Dumstrang, le cortaban el paso bailando con sus compañeras formando un circulo bastante espacioso y perfecto a su alrededor. No supo qué hacer, comenzó a agobiarse, pero de pronto alguien la abrazó por la espalda y la giró por el brazo en un movimiento de baile perfecto.
-Sorpresa... –Susurró él contra sus labios entreabiertos por la conmoción.
-Pero... tú... y... cómo...? –Dijo mirando a su alrededor de forma compulsiva en busca de Krum y para supervisar que nadie les viese. De pronto se elevó por los aires dando una vuelta y se volvió a posar en el suelo trastabillando.
-Cosa de tu amigo... –Murmuró– pero no me puedo quejar... –Dijo abrazándola por la cintura.
Hermione comprendió las últimas palabras dichas por Viktor y el hecho de estar rodeados por alumnos enormes de Dumstrang que resultaban ser pareja de chicas de Beauxbatons. Nadie de Hogwarts podía verles en aquel preciso instante.
-Ya veo... –Murmuró sonrojada sintiendo un gran agradecimiento por Viktor– Me alegro de que estés aquí Draco... –Apoyó la cabeza en su hombro y el correspondió apoyando el mentón en su cabeza– Qué le dirás a tus amigos para justificar esto? –Preguntó meciéndose con él al ritmo de la balada que sonaba ahora.
-Pansy está en brazos de Blaise desde hace rato... Y probablemente Crabbe y Goyle estén demasiado ocupados devorando los bocaditos surtidos y tragándose todo el whisky de fuego de la fiesta, así que... no creo tener que justificarme esta vez. –Hermione sonrió.
-Ojalá... Ojalá hubiese podido venir a este baile contigo...
-De verdad? Te vi muy contenta desfilando con Krum. –Dijo en tono de burla, aunque se notaba que iba en serio– Dejaste a todos sin aire. Pansy no podía cerrar la boca... –Aseguró– Ahora me temo que tendrás el mismo problema que yo con los anónimos... –Tuvo un deje de molestia en la voz.
-No creo, los hombres sois mas directos. No os soléis andar con tonterías de anónimos y cosas así –Dijo en tono malicioso. Draco se puso visiblemente tenso, estaba celoso. Hermione rió divertida. Él acortó la distancia de sus caras y rozó sus labios levemente. Krum se adentró de pronto en el circulo y Hermione se separó instintivamente, pero él la sujetó a por la cintura haciendo que Krum desviase la mirada antes de hablar.
-Fin de la pausa. –Murmuró con voz fría el Búlgaro. Hermione miró a Draco, cuya mirada era fría e inexpresiva. La chica carraspeó.
-Nos vemos después? –Preguntó ella. Draco asintió despacio y se esfumó.
En cuanto Viktor tocó a Hermione sus amigos se dispersaron de nuevo a su alrededor como si de una coreografía se tratase.
-Gracias... –Murmuró ella mirándole a los ojos. Habían repescado la balada lentamente, ella tenía sus brazos en su pecho y él en su cintura muy arriba de forma respetuosa. La chica se miró las manos– Muchísimas gracias... –Murmuró de nuevo sin sentir que las palabras bastasen. Por primera vez Krum besó su frente con ternura. Para suerte de Hermione, una canción movida comenzó y se separaron recuperando la normalidad para bailar entre risas.
Draco volvió junto a Crabbe y Goyle a sabiendas de que Hermione no se reuniría con él demasiado pronto. Básicamente, se limitó a beber whisky de fuego y cerveza de mantequilla junto a ellos, que cacareaban sobre algunas Beauxbatons y trataban de ocultar lo dolidos que estaban al no haber conseguido una cita. Pansy continuaba en brazos de Blaise, que lejos de lo que Draco pensaba, estaba encantado con la idea de bailar con ella. Aquello parecía molestar a Goyle en extremo.
Horas después Draco aguardaba un poco perjudicado por la bebida, al final de la escalera principal que llevaba a los pisos superiores, cuando de pronto escuchó a Ron y Hermione discutiendo. No se hallaba en perfectas condiciones, pero pudo escuchar una frase con total claridad.
-"Bueno, pues si no te gusta ya sabes cual es la solución, no?" –Bramó Hermione haciéndole sonreír y sentirse orgulloso de su lado mas Slytherin. Seguro que después vendría el golpe final para el pelirrojo y que éste dejaría de perseguirla de una vez por todas– "La próxima vez que haya un baile pídeme ser tu pareja antes que ningún otro, y no como último recurso!" –Draco borró su sonrisa y se quedó helado.
Escuchó a alguien con tacones subir las escaleras rápidamente y supuso que sería ella. Contuvo una arcada y mantuvo la compostura tal y como le había enseñado su padre toda la vida. Cuando ella cruzó totalmente la esquina y sus miradas se cruzaron, Hermione se quedó tan quieta como él. En aquel mismo instante los ojos de Draco Malfoy eran dos glaciales. Notó que ella trataba de decir algo pero que no le salía la voz. Fue como si todo el alcohol se hubiese evaporado de su sangre quemandole la piel en el mismo instante que la vio. Para colmo Ron apareció tras ella con las manos en los bolsillos y aspecto triste seguido de Harry notablemente incómodo, afortunadamente ambos miraban al suelo.
Draco se giró. La visión del pelirrojo tras ella era el colmo. Le dedicó a la chica una mirada que helaba el alma y comenzó a andar con aparente indiferencia en dirección opuesta a ellos. Hermione quiso pararle pero antes de poder hacerlo, Ron la sobresaltó replicando a su espalda sobre la discusión. Ella tardó unos segundos en poder escucharle de nuevo mientras veía desaparecer a Draco de su campo de visión.
Draco vagó por los pasillos durante un rato. Se debatía entre subir a la sala de los menesteres o irse a su propia habitación. Finalmente decidió actuar como un verdadero Malfoy y guiarse por el orgullo.
Hermione intentó perder a Harry y Ron de camino a la sala común de Gryffindor. Finalmente la chica atravesó el hueco del retrato. El salón estaba vacío, Hermione maldijo internamente y avanzó al trote hasta las escaleras. Si llegaba a subir hasta su habitación estaba salvada de momento. Un escalón, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete... Sintió a Ron agarrar su codo, girarla y se temió lo peor. De pronto sonó una fuerte alarma y el suelo cambió bajo los pies de ambos convirtiéndose en un largo tobogán. Los tacones de Hermione resbalaron, Ron cayó sobre ella. La chica pegó un gritito ahogado por el impacto contra el suelo. Ambos se deslizaron rápidamente hasta llegar al suelo. Nadie acudió. Hubo unos segundos de silencio en el que sólo se escuchaban los quejidos de Hermione a causa del golpe. El pelirrojo se quitó de encima con dificultad y le tendió la mano para tratar de ayudarla.
-Eres un estúpido Ronald! –Bufó incorporándose sin su ayuda. Había quedado algo despeinada y dolorida, pero lo que mas le molestaba era el pecho. Sentía que le iba a explotar de un momento a otro porque la fría mirada de Malfoy seguía clavada en lo mas profundo de su ser.
-No me acordaba de esa trampa! Yo también me he hecho daño! –Replicó. Pero le dio la sensación de que Hermione ya no le escuchaba, estaba pasando del enfado a la tristeza visiblemente. Sus ojos ahora miraban al suelo y parecían brillar mas de lo normal– Hermione... estás bien? –Preguntó preocupado.
-S.. sí. Qué... –La chica sacudió la cabeza para salir de aquel pequeño trance– Qué querías...? –Murmuró tragando con dolor sin levantar la cabeza.
Ron se quedó sin habla. No era habitual en él actuar de aquel modo, pero iba a hacerlo. Avanzó con determinación hasta ella y la estrechó contra su ancho pecho para consolarla por lo que fuese que le pasase por la cabeza en aquel momento. Hermione habría jurado que Ron jamás la había tratado de consolar por nada. Siquiera cuando vivieron el "sacrificio" de Buckbeak en tercer año. En aquel entonces ella le abrazó, pero el chico tan solo la rodeó con un brazo por la espalda.
Aun así, a pesar de la sorpresa se dejó arrullar en aquellos brazos. Era una sensación extraña, pero extremadamente reconfortante.
ATENCION! Cuantos mas reviews, likes y follows, antes publico, está comprobado.
Y lo peor es que es involuntario, de alguna manera me inspira y me motiva más... XD Así que ... los espero!
Siento el retraso, pero jamas dudéis de que voy a terminar esta historia. Simplemente, quiero hacerlo con mucho cariño.
Perdón si hay faltas de ortografía porque lo creáis o no he tratado de publicar rápido :(
Perdón también si se me queda alguien por el camino, se que no sois muchos pero tengo la cabeza loca.
Rev:
* - Lo peor es que yo también necesito mas :'o jajajjaa mas tiempo para poder escribir! jajajajjaa
*Guest - A sus ordenes! jeje
*Paty - Muchísimas gracias por tus palabras, me halaga muchísimo que te guste mi forma de escribir y me anima a seguir haciéndolo.
*Coral - Woooooow me halaga muchísimo que me escribas si hace tanto tiempo que no pones reviews! No le quitare el acento en vista de que os gusta tanto jeje, no es coñazo, a mi me gusta, lo que pasa que dudaba de si os resultaría molesto :D Espero que todos hayan disfrutado pero en este momento espero que TU en particular hayas disfrutado mucho del capítulo!
*SraMalfoy23 - Que no hombre! Que Krum se queda como está jajajajajaja espero (por lo que decías de que te gustaba que ella le pidiese que no parase), que Hermione no te haya irritado demasiado en este capítulo pero así creo que se comportaría ella.
*joss-12 - Gracias! Se que es un Draco poco habitual pero en verdad no creo que él sea tan malo como le ponen en la mayoría de los fics. Es un chico complicado pero no es un animal! jeje me alegro de que te guste... quizás a veces le paso de "cariñoso" pero no lo se... me dejaste pensativa.
*amper-roose96 - Vosotros si que me movéis el corazón! Te prometo a ti y a todos que a no ser que me muera esta historia terminará, es mas, aquí entre nos, ya tengo planes de hacer algo relacionado después de esto.
Respuesta a una pregunta que no me habéis hecho pero que intuyo que se os pasa por la mente:
Tú: Habrá lime?
Yo: Por supuesto.
Tú: Cuando!?
Yo: –Risa malvada–
