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Presentación Familiar
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Okikagu Week 2018
Día 6: Hermano Mayor (Kamui/Mitsuba)
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Advertencia: Lemon
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No había terminado de digerir todo aquello. Sus ojos seguían clavados a la figura masculina al frente de ella, el cual estaba en las mismas condiciones que ella. ´´Estupefacta´´ era la palabra que mejor podía caracterizarla en aquellos momentos.
Recordar que se había levantado de buen humor, que su semana era placentera y que por fin conocería a la mujer con la que su hermano mayor estaba planeando formar una vida, la llenaba de dicha. ¿Pero en qué momento le dijeron que el mundo era tan pequeño? ¿Tantos hombres y lo tenia que conocer a él? Se tenía que enamorar de él, para luego descubrir que él no era como creía.
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Fue durante el otoño, la época más húmeda del año. El día amenazaba con soltar un torrencial por sobre la ciudad de Tokio y Kagura iba de camino a casa después de salir de la universidad. Había perdido algunas horas en un café con uno de sus compañeros, pero ese maldito bastardo se había propasado con ella. La única mujer que se le había acercado a pesar de su mal físico. Había hecho contacto con él por el simple hecho de buscar a un amigo en el joven Dai. Pero ese sujeto solo mal pensó todo lo ocurrido. Se había acercado con la intensión de darle a entender que podían ir a un lugar más privado. Rosando su pierna y acercando sus labios estaba listo para dejar su pureza esa misma noche, pero la joven fue rápida y golpeo el rostro del joven al momento que tomaba sus cosas y partía de allí iracunda.
Para su mala suerte, la rabia que le había provocado todo aquello, la obligo a salir tan rápido que olvido su paraguas en ese café. Seguramente se mojaría, pero no iba a importar mucho que digamos, no tenía las defensas bajas y rara vez se enfermaba. Quito importancia a aquello y camino tranquila por la plaza divisando en la otra esquina un puesto de comida rápida.
Antes de llegar al cruce de calles, vio en la esquina opuesta a un joven de cabellera castaña y ojos rojizos caminando muy aceleradamente mientras tres chicas lo perseguían, ´´otro idiota creído´´ pensó al verlo.
Con la luz roja del semáforo, Kagura se dispuso a intentar cruzar la calle, pero una mano la sujeto con fuerza antes de dar un paso. Se trataba de Dai.
― ¿Kagura-chan, que es lo que te molesto?―pregunto el sujeto de regordetas facciones― ¿acaso fue mi aliento?―pregunto sintiendo el aroma de su boca dándose cuenta que aquello la pudo espantar.
La chica pelirroja de ojos azulados lo observo descreída, ¿se lo estaba preguntando en serio? ¿Acaso tratar con amabilidad a alguien era sinónimo de gustar? ¿De qué serian amantes? Acaso no estaba al tanto de la palabra ´´Amistad´´?
―No me gustas Dai―le dijo con el ceño fruncido después de escucharlo.
Se soltó de su agarre e intento largarse de esa escena que estaban montando culpa de que Dai levantaba la voz.
―pero, me tirabas indirectas―aseguro ilusionado― ¡Kagura-chan me sedujiste!―la acuso ante todas las miradas reprobatorias de la muchedumbre.
Los comentarios le podían importar muy poco, solo o quería escuchar a ese idiota asegurando que ella le había dado ilusiones cuando jamás había sucedido.
―hace dos días nos conocemos, ¿qué tanto puedes gustarme?― grito con rabia―para mí solo eres mi amigo―fue hiriente sin importarle que la muchedumbre comience a cuchichear― ¡además tengo novio!―mintió, se le noto por la duda en sus ojos.
―eso es mentira, sé que no tienes novio y…―la presión en su brazo se hizo más notoria en cuanto Kagura frunció su entrecejo, estaba lista para golpearlo cuando una mano se coló entre ello atenuando el agarre de Dai.
―lo tiene―la voz del hombre a su lado detuvo el forcejeo de Dai que no podía mantener la boca más abierta de lo que ya la tenia.
Kagura giro un poco su rostro para encontrase con el chico de ojos rojos que estaba a punto de cruzar la calle. Una mirada cómplice le hizo entender que era por mutua ayuda, además del chillido de sus acompañantes al escucharlo hablar.
― ¿qué? ¿Cuándo tuviste novio?―Dai estaba asombrado, hasta ayer la chica le aseguraba que no estaba interesada en ningún pretendiente y que de pronto se aparezca un sujeto como ese, con claros rasgos de ´´lo que un hombre no debería ser´´, según Kagura, lo volvía descreído de todo aquello.
Sougo la alejo de Dai, tomando su cintura sin hacer mucha presión, era ayuda mutua nada más. Mientras Kagura aceptaba ese tacto solo para poder escapar de la situacion.
―eso no te importa y ya no vuelvas a molestarme―le grito con claras ganas de darle una golpiza, pero su ´´ayuda´´ la detuvo poniendo por el hombro.
―si no tienes nada más que hablar con…―miro a la pelirroja buscando una respuesta, pero lo único que llamo su atención a parte de sus rasgos exóticos fue su acento chino muy marcado y el adorno del cabello―china―dijo finalmente. Ese apodo la molesto con demasía mientras daba un codazo bastante disimulado al chico― ¿o es que prefieres hablar de lo acosador que eres?―pregunto con una sonrisa sádica al momento de alejarse de ese escenario rodeado por una muchedumbre.
Ese hombre era bastante insistente, amenazarlo había sido lo único que consiguió ponerlo en su lugar.
―Okita-san―la voz de chillona y moe de una de las jovencitas que lo persiguieron consiguió llamar su atención y consigo el de Kagura. Era su momento de devolver el favor de ese estúpido…
―sádico, ¿Quiénes son estas chicas?―pregunto con tono dulce para conseguir fastidiarlo. No se le había pasado por alto la mirada fría que le regalo a su pretendiente.
La vena en su frente demostraba el desacuerdo de que ella le ponga un mote a el también.
―son chicas que aún no creen que tengo novia, china―agrego para molestarla de igual manera.
―entonces ¿por qué no las mandas a la mierda y ya, sádico?―esa parecía una pelea de pareja, no se veían muy amorosos y esos apodos no era de afecto, se notaba a leguas.
―es lo que estoy intentando, china―apretó los dientes con claras ganas de mandar a la mierda a esa chica. Está bien que se había metido solo en todo ese asunto por el simple hecho de sacar provecho, pero ¿acaso esa chica no podía ser un poco agradecida?
―Okita-san―llamo otra de las chicas con clara intención de defender lo que era, según ella, suyo. Su postura de reclamo le mostraba a Kagura que estarían un buen rato allí. La lluvia amenazaba con caer y ella no tenía paraguas. Harta de todo decidió ponerle punto final a la situacion.
―sádico―llamo como si fuera un sargento hablando a su capataz. Tomo su nuca con fuerza y estampo sus labios dejando sorprendidos, tanto a Sougo como a esas chicas. La fuerza y la poca práctica de Kagura en ese tema la hicieron chocar sus dientes provocando un corte en sus labios. Alejándose de él con un leve sonrojo lo abrazo por la cintura pegando su cuerpo y fulminando a las tres con una mirada fría y amenazante. Ese tal Okita no era el único sádico de ahí―más les vale alejarse de él, ¿entendido?―
Clara y concisa, la amenaza sirvió para la retirada de esas fans.
―china, no era necesario besarme―hablo el joven de cabellera castaña.
―no soy china idiota, soy Kagura―reclamo con los brazos cruzados―deberías agradecer que la gran Kagura-sama te beso―dijo creída.
Sougo rio por esas ocurrencias, ´´que chica tan rara´´.
―soy Okita Sougo―se presento con una sonrisa de lado―no ´´sádico´´, estúpida chica―aclaro con burla.
Pude que sea el encuentro más extraño, pero fue un buen primer encuentro para ellos.
No fue rápido, pasaron un par de días antes de que volvieran a encontrar. Dai había desistido en su cortejo, pero una de esas chicas no había parado en sus intentos de flirteo con Okita sougo.
―hey, china―llamo ese estúpido que la había ayudado la semana pasada.
―el chico sádico, ¿Qué hace por acá?―pregunto haciéndose la sorprendida― ¿vienes a torturar gente?―se burlo.
―no, solo a un monstruo chino―dijo tranquilo mientras le devolvía la broma―necesito que salgas conmigo―fue directo al grano para evitar las pérdidas de tiempo.
― ¿y por qué haría eso?―
―porque me amas y eres mi novia, ¿ya se te olvido?―su rostro con expresión tranquila la desesperaba completamente.
―no―rechazo rápido.
―te invitare a comer―no era difícil comprar a Kagura y menos si se usaba la palabra mágica ´´comida´´.
El café, ese idiota la había llevado al mismo estúpido café en el que Dai se había propasado con ella. Tenía ganas de largarse al ver como la camarera detenía su vista en ella… ¿un momento? ¿Escapar? Ella jamás pensaría en largarse de allí solo por una mala experiencia, después de todo la culpa no fue de ella.
― ¿qué te pasa, china? ¿Se murió alguien?―pregunto curioso al verla tan seria. Comía muy poco y tenía la vista perdida. Sougo había creído que era una glotona al verla babear cuando nombro la palabra sagrada: ´´comida´´.
―nada, sádico―dijo ignorando esa pregunta incomoda―de cualquier forma, ¿por qué me pediste salir?―pregunto curiosa.
El de ojos rojos suspiro con cansancio.
―observa por la ventana―dijo señalando a unos arbustos cercanos, unos ojos curiosos no dejaban de mirar en su dirección. Era la chica que había intentado hacerle frente a la gran Kagura-sama―no cree que seas mi novia―dijo tranquilo―supongo que es natural, al ver una gorila uno se puede pensar que…―Kagura pateo a Sougo por debajo de la mesa.
―Cállate, estúpido sádico―le grito llamando la atención de todos allí.
Tarde, Kagura se dio cuenta de sus actos. Se acomodó cruzando sus piernas volviendo a su actitud pensativa, nunca la habían mirado tanto. Su confianza se iba reduciendo de a poco con todo eso.
―disculpe―la camarera que la había atendido la otra vez se acercó con precaución a la mesa―le molestaría acercarse un momento al mostrador, la dueña quisiera hablar con usted―esas palabras le dieron el indicativo, a Kagura, de largarse en cuanto ese sádico se fuera de la mesa.
Y así lo hizo, dejo propina y parte de la paga por la comida. Estaba tan enfurecida con todos, que no soportaba recibir la limosna de nadie. En otras ocasiones no se habría inmutado porque le pagaran la comida, pero sentir el rechazo por lo ocurrido con Dai la estaba saturando.
Estaba tan ensimismada que nuevamente olvido el paraguas en la cafetería, pero no estaba dispuesta a volver, tendría que darle explicaciones a ese sádico y no tenia ganas.
Caminaba con ganas de golpear algo, lo que sea. Se imaginaba que todos los que pasaban eran Dai y ella estampaba su puño en medio de su cara pero el sonido de una bocina la saco del trance así como una mano tironeando de ella para la acera.
Estaba a punto de cruzar la calle con el semáforo en verde, casi era atropellada si no fuera por…
―china, ¿estás loca? ¿Por qué cruzas sin mirar?―la regaño.
Era Sougo con el pecho agitado de tanto correr, la había perseguido por toda el camino. No era para menos, después de hablar con la dueña supo la causa de que Kagura esté tan distante sin ganas de pelear. Por un momento pensó que era por obligarla a tener una cita con ella, pero…
´´es una chica problemática´´ fueron las palabras de esa mujer ´´es la segunda vez que viene y golpea a su acompañante´´ las palabras de otra mesera llamaron la atención, recordando al sujeto de la plaza y la mano marcada en su rostro, seguramente había sido aquel día. ´´puede ser que solo traiga un acompañante para que le pague la comida y después dejarlo con la cuenta´´ Sougo no se guiaba por las palabras de los demás así que no pudo evitar restarle importancia.
´´―somos amigos y siempre nos tratamos así―expreso para que esa mala imagen de ella cambie―y ese sujeto del que hablan, la estaba acosando― no cambiaría mucho su reputación, pero sus palabras y el hecho que dejara dinero para pagar la cuenta había mejorado la percepción errada de esas personas.´´
No la conocía mucho, pero algo le decía que ella no era asi.
―no es nada―se soltó con cuidado de que no notara su enfado―solo me distraje y…― la volvió a tomar, aunque esta vez de la mano.
―eres un monstruo―musito sin quitarle los ojos de encima―pero está bien que lo seas, eso te protege de los que te molestan― Kagura no pudo evitar pensar que él sabía mucho de lo ocurrido.
―Dai…―
―lo golpeaste, la marca que tenia era notoria―acepto―pero por lo menos, ahora lo pensara dos veces antes de intentar algo― le sonrió al momento de acariciar su cabello.
Kagura no estaba preparada para todo aquello, dejo de estar preocupada y comenzó a disfrutar de los días al lado de ese sádico amigo que tenía. Sus reuniones eran cada vez más frecuentes y las peleas se volvían más amenas, aunque no podía haber un día donde la pelea escalara un poco más.
Sougo había ido a su departamento cada fin de semana a tomar algo caliente mientras se disputaban cualquier tema absurdo. Por alguna causa el tema ´´futuro´´ no era tocado por ninguno de los dos y el tema de que es lo que hacían, era respondido con un ´´estudiando´´ sin aclarar en absoluto nada.
Kagura comenzó a estrechar una relación más íntima con él, dándole indirectas de sus intereses. Incluso a veces, usaba el intento de coqueteo que sus amigas le habían comentado. Ya era una mujer de casi veintiún años como para dudar en temas como aquello. Pero la cruda realidad era que no estaba familiarizada con el tema en absoluto, jamás había coqueteado con nadie. ¿Salir? Si lo había hecho, pero jamás fue de dos salidas y un par de besos simples.
Pero fue durante una de esas salidas a la tienda, cuando lo cruzo cerca de la plaza. El cruzo la avenida para juntarse con ella. No era una cita, era un encuentro pactado de manera tácita, sin un previo aviso. La acompaño de regreso a casa, donde Kagura comenzó con sus actuaciones, diciendo que tenía calor para mover un poco su escote. Quería atraerlo, pero el solo respondía con un ´´hay mucha humedad´´.
Un par de gotas comenzaron a deslizarse desde el cielo, llamando la atención de los pocos transeúntes, estaba por llover nuevamente.
― ¿olvidaste tu paraguas?―pregunto retóricamente. Se había hecho costumbre verla comprar un paraguas y dejarlo perdido en algún sitio de compras o en el mismo café al que acostumbraban ir.
― ¡Maldición!―se quejó al darse cuenta que lo había perdido― ¿sádico y el tuyo?―pregunto rápida.
―lo olvide―no podía creer haber olvidado ese paraguas, las estupideces de Kagura se le estaban pegando.
Apresurándose llegaron a la entrada del edificio en donde Kagura se estaba alojando.
―pasa, tengo un paraguas dentro―invito recordando el paraguas de su hermano. Rara vez iba a visitarla así que estaba bien prestar su paraguas, él no se daría cuenta.
Para Sougo esa situación era un verdadero problema, no podía parar de verla empapada por la lluvia con la ropa pegada a su cuerpo. Kagura era tonta, se estaba dando cuenta de aquello. Para él, la pelirroja se movía inconscientemente dando a entender que estaba interesada en él. Aunque, claro, Okita Sougo sabía que ella lo hacía sin esas intenciones y todo estaba en su propia mente. Ya había pasado con Dai, el sujeto creyó en esos movimientos y así le fue.
Pero Kagura no estaba siendo despistada, estaba flirteando realmente y sin éxito.
―si quieres puedes cambiarte, tengo ropa de mi hermano que…―el la detuvo. Ella no podía ser más estúpida.
Sougo estaba asfixiado por todo ese movimiento de ella y en lo único que pensaba era en tocarla toda la noche, imaginársela desnuda debajo y sobre él. Era imposible que permaneciera mucho más tiempo allí.
―no te preocupes―dijo al entrar en su departamento, tomo el paraguas y se despidió lo mas rápido―pero me iré ahora mismo, nos ve…― Kagura lo detuvo apoyando su cabeza en su espalda.
―no intente nada con Dai y creyó que quería ser su novia―murmuro con desgano―pero ahora que realmente lo estoy intentando no hay efecto―volvió a suspirar con pesades.
―china, ¿qué estás diciendo?―rio por puro nerviosismo. Se dio la vuelta para enfrentarla directamente― ¿me estas pidiendo…?―
―te estoy ordenando―aclaro con una sonrisa―que me beses, estúpido sádico―
Con una cara de sorpresa, sintiendo que se había quedado sin aire no hablo ni se quejó de sus palabras, solo se inclinó para dejar que su rostro sea tomado por las manos suaves de Kagura. Aproximo sus labios a los de ellas, juntándose en un beso lento, pausado, ameno, delicioso y con tintes de desesperación. Entrando en confianza, él tomo su cintura acercando su cuerpo al suyo mientras ella solo enredaba sus manos en el cabello castaño de ese joven, evitando que se separaran.
―te aclaro―dijo separándose de ella―que no te obedecí, china―suspiro con ganas de volver a besarla―solo quería hacerlo― Kagura sonrió mientras sus mejillas se sonrojaban por tanta excitación.
―lo que digas, sádico―volvió a besar dándole el total permiso de introducir su lengua dentro de su boca. Fue extraño y excitante, nunca había besado a alguien que realmente le interesara―aunque sigues mojado―decía entre beso y beso. Sougo se había entusiasmado demasiado, Kagura lo sentía muy bien―una ducha―murmuro antes de volver a ser devorada.
El chico solo trago saliva al imaginársela sin ropa. Comprendía la indirecta de ella. Segura de todo, lo hacía pensar en lo experta que podría ser en ese tema. Y la rabia comenzaba a crecer por dentro de él al pensar que alguien más la había tocado antes.
Despojándose de la ropa entre suspiros y toques excitantes, saborearon el placer que les daba su piel, sus labios. Al sentirlo tan preparado y solo llevando pantalones Kagura, que se encontraba en ropa interior, lo acorralo hasta tirarlo a la bañera y mojarlo con la regadera directo en la cara.
― ¿Qué estás haciendo estúpida?―esa china había destruido la emoción del momento.
La pelirroja no respondió mientras mojaba el pecho y el resto de su cuerpo. Lo empapo en agua caliente mientras tocaba con suavidad los músculos de este. El pobre Okita solo podía mirarla con los ojos oscurecidos, buscaba una respuesta a todo aquello, ¿acaso intentaba atormentarlo hasta que no pudiera más?
―te estoy ayudando para que tomes una ducha―dijo finalmente mientras se acercaba a su rostro―deja esa mueca seria, en cuanto terminemos iremos a la habitación―esto ya no era gracioso, ella no podía ser tan erótica. Su voz su postura sobre su ingle, su cuerpo exuberante y su mirada juguetona, todo de ella era atrayente.
―china―dijo ronco―yo no soy el único que se mojó en la lluvia―de un rápido movimiento saco la regadera de sus manos y comenzó a mojar todo su cuerpo.
El agua se alojaba entre su pecho marcando un manantial del que no se privó de beber. Si, iban a ir a la habitación, pero quería que entrara al cuarto tan necesitada como lo estaba el en esos instantes.
Sougo no se privó de nada, bebió cada gota de agua que escurría por el cuerpo de Kagura. Verla morderse los labios lo llenaba de orgullo. Sus tácticas estaban surtiendo efecto, aunque más que tácticas era solo el instinto de querer recorrer cada parte de su cuerpo con su lengua.
Pero ella también sabia usar ese instinto. Sentada sobre su falda, en esa estrecha tina, Kagura comenzó a seguir el impulso desesperado de mover sus caderas. Recibió una gratificante sensación al sentir un placer quemar desde su fuero interno. Le gusto y supo que a él también, debajo de su humedad podía percibir como crecía con cada movimiento. Sougo no podía evitar gruñir con cada impulso de la chica así que, sin siquiera quererlo, su cuerpo se movió por si solo pegándose aún más a su intimidad.
Kagura gimió.
Debía ser una broma, aun teniendo ropa y con unos simples movimientos ellos se sintieran tan encendidos, tan desesperados. Querían devorarse mutuamente en la comodidad de la cama, entre las sabanas y el calor de la habitación.
―Sougo―tomo su rostro besándolo con una pasión desaforada, quería más de todo aquello―vamos a…―el joven no necesito que le pidiera más, ya entendía la situación. El no podía estar en peor condición que esa, su miembro dolía de tanta exitacion.
Sujetándola de su cintura y tomando fuerzas de donde sea se impulsó para levantarse con ella en brazos. La puerta estaba cerrada, eso no era un impedimento pero le dio una idea de cómo divertirse un poco más con ella.
La acorralo en la puerta poniéndola a ahorcajadas alrededor de su cintura mientras se mecía elevando los niveles de placer que ambos estaban sintiendo.
―abre la puerta―le ordeno el antes de que ella bajara su mano buscando desesperada la perilla.
Sonriendo con satisfacción se alejaron del baño solo para llegar a la habitación y terminar con todo esto de una buena vez. Cerrando la puerta detrás de ellos dejando el eco de los gemidos dentro de la habitación encerrados en esas cuatro paredes.
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―Kamui-san, lamento que no podamos encontrarnos―la voz dulce de una mujer a través del auricular se escuchaba suave pero apenada por armar planes con su novio y tener que cancelarlo todo. Pero no podía salir el próximo fin de semana, el cumple años de su hermano menor no se lo perdería por nada.
―entendido, será en otro momento―dijo con una sonrisa en su rostro pero sintiendo la desilusión dentro suyo.
Aun si dijera eso, Okita Mitsuba, no podía creer esas palabras. Era muy buena para leer a las personas y Kamui, a pesar de haberle costado un poco, también descubría cuando mentía. No quería perder el cumple años de su hermano menor, pero también sentía una falta a su relación plantarlo teniendo muy pocos días entre medio. Además no solían verse muy a menudo por la distancia entre sus hogares. Con la excepción de los fines de semana, ambos se comunicaban solo por llamadas y no de manera muy frecuente.
―aunque…―hablo pensando en una posible solución―si quieres puedes venir a celebrar el cumple años de Sou-chan―sonrió al pensar que lo alegraría esa idea―y de paso traer a tu hermana. Realmente quisiera conocerla― Kamui se meció en su asiento como un niño mimado para asentir a su propuesta.
Su hermana vivía dentro del mismo distrito que Mitsuba, así que tampoco se veían muchos más que llamadas por teléfono, en caso de alguna emergencia. Sería una doble oportunidad, ver a su hermana y presentársela a su prometida porque, a pesar de que Kagura apenas supiera de la existencia de Mitsuba, él ya estaba comprometido con ella. Sería una doble sorpresa para Kagura y el hermano menor de ella.
―llamare a Kagura mas tarde―respondió antes de cortar la llamada.
Tenía que arreglar sus papeles, el último tramo de su carrera era muy estresante. En cuanto acabara se pondría al contacto con su estúpida hermana. Tenía, incluso, un plan por si se negaba a ir. Aunque el poder de la comida gratis funcionaba tanto en ella como en él.
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Exhausto, cayó sobre ella mientras respiraba agitadamente, el cuerpo de Kagura no podía estar en mejores condiciones. Aun estando dentro de ella, él, estiro su brazo para abrazarla queriendo sentirla cerca.
Recuperando el aliento, Sougo, comenzó a reír.
― ¿Qué sucede?―pregunto curiosa al verlo reírse.
―nada―respondió recordando su torpeza―solo que no era necesario que actuaras como una total experta cuando aún eras virgen, china―dijo dejándola en evidencia.
Kagura lo golpeo levemente en el estómago culpa de la poca fuerza que tenía en esos momentos. Recibió una queja por parte de él, aunque no le doliera.
―mira quién habla―respondió burlona―el sádico idiota que acabo de perder su virginidad―Sougo se sorprendió de que ella se dará cuenta, estaba seguro de haberla engañado, pero…―no podías encontrar el lugar donde tu amiguito iba, ¿verdad?―a Kagura no se le había pasado por alto el descuido de Sougo al no saber dónde debía entrar―y yo pensando que me enseñarías muchas cosas―se mofo con una sonrisa de felicidad. La pelirroja no podía dejar de tener una sonrisa radiante al dar con la respuesta correcta. Aunque le sorprendiera que a esa edad el siga siendo una blanca palomita. Ese hombre era todo un shinpachi.
Sougo rio ante sus palabras.
― ¿de qué hablas, china? Todo experto empieza no sabiendo nada―acaricio sus piernas levantando una y dejándole sus dientes marcados―la práctica hace al maestro―sus palabras la humedecieron sin poder evitarlo.
Sougo se endurecía nuevamente y Kagura pensó en cambiar de roses esta vez. Por ser su primera vez lo había dejado manejar todo a su antojo, pero esta vez no sería así. Lo dio vuelta en la cama posicionándose sobre el sin dejarlo salir de su interior.
Apoyo todo su cuerpo sobre su pecho dejando que su busto rosara con su piel.
― ¿y te parece bien si te ayudo a prepararte?―le susurro en su oído haciéndolo crecer un poco. Kagura sintió ese cambio y comenzó a moverse sutilmente desesperando a sougo.
Era su primera vez, sí, pero sentía que sus hormonas se descontrolaban con él. Algo sucedía con su cuerpo, quería detener todas esas emociones que la quemaban por dentro pero al mismo tiempo deseaba que continuaran. Tan excitante y delicioso era aquello que no pudo evitar gemir su nombre varias veces.
Las sentadas sobre su cuerpo lo hacían arder, sentía el calor en su cuerpo palpando. Quería marcarla nuevamente, ser quien la dominara y por un segundo su impulso lo gano al momento que se sentaba y apretaba sus caderas con fuerza. Quería participar en todo aquello y lo haría sin pensarlo dos veces.
Cambio de posición dejándola nuevamente debajo de él. Kagura puso un poco de resistencia pero después se dejó hacer. Quería más calor más emociones, más movimientos y aunque no quería admitirlo sabía que él se movía más rápido que ella y eso la enloquecía aún más.
―Sou… ngh… go― gimió de placer al sentirse próxima al orgasmo. Clavo sus uñas en los brazos de él, mientras este seguía meciéndola con más fuerza.
―Kagura…―tomo uno de sus pechos y lo apretó en sus manos sin llegar a provocarle dolor. Estaba al límite, cerca de traspasar el cielo cuando lo sintió…
Habían llegado al clímax al mismo tiempo, terminando el dentro de ella. Estúpidas hormonas que los alborotaban, mañana tendría que ir al médico para evitar tener una bendición siendo tan joven.
Esta vez sí se entregaron al mundo de los sueños sin más preámbulos. Habían gastado todas sus energías en esa noche, ¿realmente tendrían que contenerse la próxima vez? No existía la palabra ´´contenerse´´ en su diccionario.
En la mañana y antes de la partida de ese sádico, Kagura se despidió en la entrada de su departamento. Se colgó de su cuello y lo beso con ganas de volver a encontrarse nuevamente.
―nos veremos―le sonrió.
Él le devolvió el gesto pero esta vez tomándola de la cintura.
―sí, nos veremos―
Bajando por las escaleras del edificio recibió un mensaje de su hermana. Era un idiota, no había avisado a su hermana de que no volvería a casa esa noche, aunque a su favor podría decir que no era su intención, nada de aquello había estado previsto.
La llamo, le debía una explicación y unas disculpas por haberla preocupado tanto.
Mientras tanto, dentro del departamento de la pelirroja, una llamada pérdida de parte de su hermano, la asombro. No era de mandar o hacerle llamadas y mucho menos a esas altas horas de la noche. Se avergonzó un poco al recordar la causa del porque no escucho el sonido del celular.
Llamo rápido a su teléfono escuchando su típico tono de voz. Era simple el mensaje, se trataba de una invitación para conocer a su novia, algo así como una presentación familiar. Acepto rápido, después de todo era el bastardo de su familia y con los años había aprendido a quererlo.
Una reunión que la sorprendería en más de un sentido…
―bienvenidos Kamui-san, Kagura-chan―saludo la chica con una sonrisa angelical. Le sorprendió el grato partido que su hermano se había conseguido. Por un momento pensó que seria una psicópata fan del heavy metal y las películas sangrientas, aunque no se llevaría muy con ella si es que fuese así―pasen―los invito a su humilde morada― ¡Sou-chan, los invitados llegaron!―llamo al pasar por el recibidor.
La figura masculina que salió de la cocina la congelo al verlo.
―les presento a mi hermano menor, Okita Sougo― el joven de ojos color carmín estaba estupefacto de verla allí.
Había pensado en las indirectas y amenazas que le lanzaría a ese sujeto que tenía como novia a su preciada hermana, pero al toparse con el sujeto no pudo evitar desviar sus ojos a su hermana.
―soy Kamui y ella es Kagura―no era muy educado, pero al menos había logrado presentarse.
Sougo no sabía cómo reaccionar ante aquello. Aunque la pelirroja fuese la que mas impactada estaba.
Unos días antes le había dicho a su hermano que debía comprarle un presente al hermano de su prometida, pero solo había recibido la respuesta de ´´no sé qué le gusta a un chico de diecisiete años´´ si bien, lo que la sorprendía de esa respuesta no era que su hermano se hacia el ignorante al no saber que comprarle a un chico de diecisiete años, porque el también los había tenido; pero, si le sorprendía la palabra ´´diecisiete´´. ¿Sougo era tan joven?
― ¿Sou-chan, podrías preparar algo de té?―pregunto al sentir un aura extraña entre esos dos, acaso… ¿incomodidad?
―si―asintió para alejarse de esos dos hermanos mientras los tres iban al comedor para comenzar una charla y conocerse.
―así que… Kagura-chan, ¿en qué año estas de la universidad?―pregunto risueña mientras escuchaba como una taza se rompía en la cocina― ¿sucede algo Sou-chan?―se preocupó un poco, pero una rápida respuesta de él la calmo.
¿Acaso había escuchado bien? ¿Universidad?
―voy por el tercer año―le devolvió la sonrisa con nerviosismo.
Y es que, si, Kagura se había acostado con un menor. Ella ya tenía la mayoría de edad y Sougo seguía siendo un estudiante de preparatoria. Deseaba enterrar su cabeza en la tierra por ser tan despistada y no averiguar acerca de ese tema. Y es que, ¡maldición!, Sougo era todo un hombre, no podía creer que fuera tan niño. La vergüenza la atormentaba. Aun si en Japón no estaba prohibido salir con alguien de diecisiete, Kagura seguía sintiendo pena por todo aquello. No estaba fuera de la ley, pero se sentía igual que un pedófilo y eso era decir mucho.
Llegando con las cuatro tazas de té, Sougo tomo unos momentos para dirigirle una mirada a Kagura, dejándole en claro que muy pronto deberían hablar de aquel tema.
―trajimos un pastel―dijo Kamui recordando el regalo que Kagura había elegido para el cumpleañero―mi hermana lo eligió―no le interesaba llevarse el premio y los elogios, solo quería comer y soltar la gran noticia.
Sougo agradeció con una sonrisa disimulada y dedicada totalmente a ella. Su amante solo pudo aceptar las gracias y rezar porque su sonrojo no sea tan notorio.
― ¡ha!―se sorprendió Mitsuba al recordar tremendo detalle, vaya que estaba un poco distraída―tengo que ir a buscar las velas―se levantó apurada de su asiento.
―no importa hermana…―quiso detenerla, ella no debía preocuparse por nada.
―te acompañare―salía el chino pelirrojo a molestar― ¿vamos?―a Sougo le fastidio eso, se notaba que lo hacía apropósito para llevarse a su adorada hermana de allí.
―yo también voy―dijo Kagura sintiendo la vergüenza al quedarse con ese infante.
―no―Kamui coloco una mano en su cabeza mientras le sonreía y sobaba su cabeza con cariño―quédate, ya vuelvo― esa muestra de afecto enterneció a Mitsuba y percato a Sougo. La única que no se había dado cuenta era Kagura, que maldecía a su hermano por ser tan egoísta.
Dejándolos solos, Sougo miro su espalda por unos segundos sintiendo las ganas de burlarse de ella.
―así que eres mayor, ¿he?―las ganas de reírse se acumulaban en su garganta mientras ella enrojecía de furia y vergüenza.
―tu no me dijiste nada―se molestó― ¿Qué iba a saber que era un mocoso?―le grito. Sougo frunció el entrecejo, eso lo molestaba. Anoche no había dicho lo mismo.― ¡Maldición! me acosté con un niño de diecisiete― seguía quejándose con vergüenza.
El solo rio por sus comentarios tan extremos.
―china, hasta ayer tenía dieciséis―era un golpe bajo para la pelirroja, él tenía razón.
Descontrolada por toda esa revelación tomo una decisión tan apresurada que ella misma no sabía si la cumpliría, pero que alarmo bastante a sougo.
― ¡listo!―grito finalmente―dejaremos esto en la nada―él, abrió sus ojos color carmín con sorpresa―ya no nos conocemos― ese dictaminen lo asusto sin necesidad.
Su cuerpo se movió tomándola del brazo y acorralándola contra la pared.
― ¿Qué estás diciendo?―se molestó― ¿realmente te crees capaz de olvidar todo?―pregunto levantando su pierna y dejar sus dedos marcados en su piel por debajo de su falda larga―no te veo, siquiera, con la intencionalidad de querer dejarme―bajo el cuello de su blusa negra para poder dejar marcas notorias.
―Sougo…―comenzó a suspirar.
―Kagura―hablo con seriedad clavando su mirada en los ojos de ella―sé que no dejarías a alguien que te ama―murmuro contra su cuello. Tenía muchas ganas de marcarlo pero su blusa no cubría el cuello y terminarían quedando al descubierto.
― ¿me amas?―pregunto asombrada. Y es que, si, lo habían hecho pero jamás se dijeron lo que sentían o en que quedaba esa relación tan espontanea. Era un acuerdo tácito como lo fue sus continuas citas… pero eso era mucho más importante y hasta ese momento no tenia nombre.
― ¿tú no?―pregunto haciéndose el herido. Sabía la respuesta, pero quería escucharla.
Liberándose de su agarre lo tomo por su rostro con ambas manos y lo beso con cautela.
―te amo―el sonrió con afecto devolviéndole la muestra de afecto.
―el sentimiento es mutuo―le respondió con sus labios cerca de los de ella.
Hubieran preferido estar unos segundos más con ese ambiente de suma intimidad pero la puerta de la entrada se abría dejando ver a la parejita de sus hermanos. Kagura y Sougo se separaron rápido, pero este último tomo su mano dándole una indicación, tenían un mensaje que entregarles.
―Sou-chan, Kagura-chan, tenemos algo que contarles―les hablo con una sonrisa al momento que se abrazaba al brazo del pelirrojo con mucho cariño. Su relación había avanzado y estaban listos para dar el siguiente paso, el compromiso ya estaba y debían comunicárselos.
―bien―respondió Sougo apretando aún más la mano de Kagura―nosotros también tenemos algo que decirles―
A diferencia de Kamui y Mitsuba, ellos recién comenzaban una relación pero demostrarían la seriedad de sus pasos en la vida.
Kagura y Sougo estaban preparados para aclarar la razón de sus manos entrelazadas.
