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Capítulo 6

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Todos esperaban pacientemente las indicaciones que diera el jefe de los cazadores. No había oportunidad de opinar ni de dar más ideas, sólo obedecían lo que Viggo mandara a través de Ryker.

Para él, ganar, superar, derrotar y humillar era mucho mejor que sólo conseguir un dragón del cual buscaba su piel.

Era un deleite inexplicable.

Pondría en marcha cada una de las tácticas aprendidas en "Mazas y Garras" sin importar el costo.

Sonrió landiamente al reconocer su trabajo. Su primera táctica empezó cuando Astrid fue la patrulla de los farallones. Ataque por descubierta emocional. La más sencilla de las tácticas, pero la más usada.

Después siguió con la conocida Clavada vikinga. Difícil, irregular, pero útil. La utilizó cuando los jinetes empezaron a explorar, demorándolos en tiempo y en esfuerzo.

Y de momento, utilizaba la Desviación de tropas conocida por fomentar la separación de equipos y moverlos de su fuerte, como lo era La orilla del Dragón.

Después de varias horas durante las cuales sólo observó su jueguito de Mazas y Garras se levantó de manera decidida.

-Es hora. Vamos por nuestro dragón.

Fue la señal que los cazadores necesitaron para bajar de la fragata, atracaron con el armamento necesario cerca de un punto sur, sabía que estaría descuidado por completo, lo único que importaba era cumplir con la misión.

Con la mayor de las sigilas llegaron al punto en cuestión.

-No sé cómo lo logras Viggo, pero tenías razón. Ellos encontraron al Buffalord.

Ryker se puso de pie y apuntó al dragón, pero Viggo lo miró como si hubiera cometido la peor de las acciones.

-¿Qué sucede?

-Voy por el dragón. –respondió como si fuera los obvio.

-Ryker, Ryker, Ryker… creí que con tu experiencia de cazador, debes conocer cuándo cazar. Aún no es hora. –mencionó, observando maquiavélicamente. –Cuando estén por conseguir la cura para el Azote de Odín será el momento perfecto.

Ryker rodó los ojos, no deseaba esperar más, pero como su hermano llevaba el mando, debía obedecer.

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-¡Ya llegan! –exclamaron los gemelos sin perder de vista al Buffalord que empezaba a visualizarse cada vez más cerca.

Hiccup suspiró, así había empezado su pesadilla.

La Nadder aterrizó cuidadosamente pero Astrid no tuvo fuerza suficiente para sujetarse, por lo que se dejó caer, por fortuna Hiccup lo vio y corrió para atraparla antes de desplomarse en el césped.

Al verla tan indefensa el corazón de Hiccup se encogió. Ella siempre fuerte, intransigente, decidida, firme… y ahora era todo lo contrario, parecía tan frágil como si de una niña pequeña se tratara; siempre protegía a los demás, pero ahora era el turno de ella de ser protegida.

En cuanto la convaleciente sintió los brazos de Hiccup que la cargaba, se quejó un poco, pues no podía ni hablar bien.

-Shhh. –susurró Hiccup con la mayor de las ternuras. –Descansa, vas a sanar, ¡Te lo prometo, Astrid! Tienes que seguir luchando y aguantar. –le pidió justo antes de colocarla sobre la roca en la que estaba descansando él momentos antes, le puso una mano sobre su hombro y la sintió ardiendo en fiebre.

Astrid se quejó con las pocas fuerzas que le quedaban. Le acarició la frente trató de brindarle fuerzas al tomarla de la mano.

-Empeoró en el camino. Está por llegar la tercer luna y…

-¡No digas más! –pidió Ruffnut con miedo.

Hiccup estaba cardiaco, todo iba tal cual su pesadilla, pero no les dijo nada, su prioridad total era Astrid.

-Tienes que quedarte con nosotros. –suplicó, respiró profundo de nuevo y la miró bien. –No puedo imaginarme un mundo sin ti. –confesó con un suspiro, había comprobado minutos antes en esa pesadilla, la desesperación y la impotencia de no tener a Astrid en su vida, no permitiría que se hiciera realidad.

Ella se quejó nuevamente, le quedaba poco de tiempo, quiso decir muchas cosas, quiso responderle las mismas palabras, pero no podía. Eso lo incentivó a agilizarse. Soltó a la muchacha a pesar de no desear hacerlo.

-Muy bien. –se puso de pie, totalmente decidido. –Tenemos que ser rápidos.

Inició la marcha, tomó el vasito que Ruffnut le entregó. Lo sujetó con firmeza y se acercó al Buffalord quien seguía descansando plácidamente en la hierba.

El resto del equipo aguardó silencio, nerviosos.

Se acercó al Buffalord con cuidado, respiró aliviado en el momento que notó que la saliva del dragón caía en el contenedor que previamente había preparado.

Sonrió esperanzado. Era la oportunidad para su lady.

-Toma, despacio. –indicó con calidez.

Al ingerirla empezó a sentirse mejor, o al menos eso es lo que todos querían ver. Hiccup sonrió al ver que Astrid volvía a enfocar su mirada en él.

-¿Te sientes mejor? –preguntó.

La rubia negó con las pocas fuerzas que le quedaban provocando otro momento de ansiedad en los jinetes.

-Nada está pasando. –indicó al observar que no había ninguna mejoría, por el contrario, la miraba más pálida.

-Tal vez necesita tiempo para haga efecto el antídoto. –opinó Fishlegs que seguía nervioso y ansioso por la salud de su amiga.

Pero la tos sea y los escalofríos que empezó a mostrar la rubia los alertó aún más.

Eso no era normal, no después de consumir la saliva del dragón.

-Algo está muy mal. –apurado mencionó el líder.

Todos se apuraron y estresaron por la situación, en especial Stormfly que de inmediato trató de acercarse a su compañera.

EL regordete rubio no estaba conforme. Sacó las notas que Gothi y Gylda le habían enviado para ver si había omitido algún ingrediente.

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-Prepárense. –ordenó Viggo al ver que el primer intento de los jinetes había fallado.

-Ya era hora. –se quejaron algunos cazadores.

Viggo se puso en su posición de entrada. –Veremos de qué eres capaz, Hiccup. La jugada de Mazas y Garras se queda corta.

Atracción era la siguiente táctica, lo atrajo al dragón, estaba en bandeja de plata, estaban enfocados a otro punto, ignorando por completo que él estaba más que listo para derrotarlo.

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-Dice que la solución verde curará el azote. Solución Verde cura. Es todo lo que dice. –sinceró con simplicidad.

Hiccup se acercó a Astrid de nuevo, analizando las palabras de Fishlegs.

-La saliva del Buffalord es clara. ¿Qué significa solución verde? –preguntó al borde de la desesperación.

Snot y Fishlegs no supieron que responder, hasta que un par de ruidos detrás de él.

-¿Cómo pueden comer en un momento como éste? –reclamó Jorgenson al no notar nada de consideración por parte de los gemelos, quienes cómodamente comían hierbas.

Ese detalle fue suficiente para que todos vieran la baba verde que escurría de las bocas de ellas.

-¡Las hierbas! Debe ser lo que come el Bufalord mezclado con su saliva lo que crea el antídoto. –concluyó emocionado por descubrir una nueva esperanza para la chica.

-Que sería la razón por la que no puede irse de aquí. –finalizó.

-O sea que… debe comer las hierbas para formar el antídoto. –tras descubrir la solución se giró de nuevo a la rubia. –Aguanta Astrid. –pidió dulcemente. –Sólo un poco más, por favor… por mí. –le tomó la mano, intentando transmitirle fuerzas, pero ella sólo emitió un gemido de dolor.

Snotlout ayudó a llevar al dragón a que consumiera, lograron moverlo y cuando empezó a salivar y a reproducir el verdoso y anhelado color todos se alegraron.

-¡Sí!

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-¡AHORA! –gritó Viggo a su gente. –Atrapen a ese dragón.

Sonrió realizado, otra táctica aprendida en Mazas y Garras: Destrucción de la defensa.

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El castaño se sintió feliz, Astrid ya se pondría bien, pero en el momento en que iba a acercarse a colocar el vaso, se escuchó el ataque de algo lanzándose hasta ellos, cayendo en puntería y precisión exacta encima del dragón.

Snotlout e Hiccup que eran los que estaban más cerca del dragó saltaron para que nos los lastimara.

Inmediatamente se puso de pie y dirigió su mirada al igual que el resto de los espectadores a donde había salido la red.

-¡Viggo! –espetó Hiccup con odio.

No tenían idea de lo que ese cazador acababa de hacer. Él lo haría pagar por osar contra la vida de Astrid.

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Notas de la autora:

Lamento haber tardado tanto en actualizar, mi prioridad fue otra, pero poco a poco regreso para concluir mis proyectos.

Por cierto, las técnicas mencionadas son verdaderas tácticas de Ajedrez.

Gracias por leer

**Amai do**

-Escribe con el corazón-

Publicado: 28 de septiembre de 2017