CAPÍTULO 2: EL TIEMPO

"El rastreador creo que lo puse yo."

Toma le acarició la mejilla a la mujer y se acercó a su oído:

"Hoy es el primer día de misión. No estés nerviosa."

El mismo día por la tarde, fue la primera misión de combate para el escuadrón de Bardock, que por cierto fue genial, menos para Gine que era un torpedo a la hora de lanzar ataques Ki y continuamente recibía regañinas por parte de Bardock. Nadie en el equipo sabía sobre la existencia de una relación amorosa entre Toma y Gine, ni siquiera Bardock el mejor amigo de Toma.


Dos meses después de su primer encuentro… Una mañana.

Pasaron ya dos meses desde que Gine llegó e se instaló en el hogar de Toma (con su permiso claro).

"¿Qué haces Toma? Te veo tan ocupado en eso." Gine se acercó a él y le abrazó desde atrás.

El joven, sin girarse, se ruborizó al tener la mujer abrazada a su espalda.

Gine no dijo nada. Se abrazó aún más a él.

"Creo que puedo estar embarazada." Comentó ella en voz baja.

Toma quedó en asombro, feliz por la noticia, se giró a encararla.

"¿Al final no tomaste el veneno abortivo?" Dijo el chico ilusionado, ella reúso con la cabeza y le abrazó de la emoción.

"¡Toma!" Era la sabia Roi, bueno ahora la supuesta suegra de Gine. "¿¡Era tu prometida y aun no me comentaste nada!?" Roi fijó la vista en Gine.

"Creo que estoy de 2 meses, señora." La mujer abrió los ojos como platillos. Se acercó y le tocó el vientre.

"¿Mañana tenéis que ir en combate?"

"Tengo." Dijo Toma sorprendiendo a Gine. "Pedi una baja temporal para ti, Gine."

A nuestra protagonista no pereció gustarle la cosa. Pero no dijo nada al respecto, puede que ella necesitara un descanso. Últimamente sentía fuertes dolores en el vientre.


Más tarde, de noche.

La pareja estaba acostada en la cama, ambos abrazados.

"Volveré en 3 días."

Gine le besó el pecho. "Echo de menos a mi padre, iré con él y le notificaré mi embarazo."

Toma le acarició la frente. "Se prudente, no vaya a volverse loco de la noticia." Gine río, aunque la idea no era fuera de la realidad.

Esa noche no hubo pasión.


Días más tarde.

El padre de Gine estaba neurótico, por no decir otra cosa. No confiaba en Toma (no lo conocía del todo), además su bella flor, su niña se había ido con un tipo que ni siquiera conoce de un año.
Ya el sermón que le montó a Gine la semana pasada le dejó un mal sabor de boca.


Días antes, día del encuentro padre e hija.

"¡Gine éstas loca! ¡¿No le conoces y te vas con él?! Tonta."

Gine estaba sentada en una silla en frente de su padre, no le miraba, tenía la vista puesta en el exterior de la ventana a su derecha.

"¿¡Me escuchas!?"

Gine seguía sin decir nada, miraba siempre hacía la ventana.
El padre pegó un golpe en la mesa, asustándola.

"¿¡Qué rayos quieres papá!?"

El padre quedó sorprendido.

Gine se alzó y se marchó hacia su nuevo hogar. No quiso decirle que iba a darle un nieto muy pronto.

"Gine ten cuidado." Fue lo que dijo el padre cuando ella se iba.

Gine alcanzó a oírle pero no dijo nada.

Toma esperaba a Gine en casa, estaba nervioso no solo por la hora tardía que era sino más bien por la aceptación de la relación por parte de su padre.

Pasaron otros dos meses, la barriga de Gine era cada vez más prominente y la gente de sus alrededores lo notaba.

"¿Estas embarazada?" eran los comentarios que le llegaban a la chica día tras día.

El padre del bebé, Toma, estaba cada vez más ilusionado con el tema de la paternidad. Dudaba si contarlo a Bardock, pero sería innecesario, ya se había enterado por Celypar. Gine se lo contó.

"¿¡Eh papi, no me dijiste nada?! Cabrón."

Toma se sorprendió, las noticias vuelan.

"Emm, bueno, sí voy a ser padre." Admitió.

"Qué bueno, espero que no sea un calzonazos como su madre... Ni siquiera sabe lanzar ataques ki." Bardock comenzó a reír. Estaba ebrio, como casi todas las veces que salía con Toma a charlar.

"Modera tus comentarios, Bardock." De repente cesó de reír. "Aunque seas mi amigo no voy a dejar que insultes a Gine. Es la madre de mi hijo te guste o no."

Bardock agarró una botella, era de un licor símil al wiski terrestre. Bebió.

"Yo. Yo siempre pensé que te fornicarias a Celypar. Ella es una mujer hecha y derecha."
Volvió a tomar un trago.

"Marica."

Toma notaba que Bardock quería pelea, pero él siendo más sensato y diplomático se despidió y se fue en seguida.
No quería por una estupidez enterrar para siempre su amistad con Bardock.


De mientras Toma volvía a casa Gine...

"Que grande esta esto... Y aún tiene que crecer más..." suspiraba adolorida. En el vientre le dio una pequeña punzada.

"Me voy a echar hasta que él vuelva."

Y se fue a reposar en la habitación donde ambos compartían.


Media hora después.

"He vuelto. ¿Gine?" El hombre se extrañó al no verla en la sala.

Subió a la planta superior, fue a revisar en la recámara y allí estaba. Dormida.

"Qué bonita es. ¡Uh! ¡Qué grande esta el niño!" susurraba mientras acariciaba la barriga de la chica.
"Fijo que va ser un feroz Sayiajin."

Sé quito la ropa hasta con solo quedar en calzones. Se echó junto con ella, abrazándola y después durmiéndose en el regazo de Gine.

Ahora que la parejita lindísima está durmiendo (¡Que dulces!) volvamos con el padre de Gine.


En un lugar no muy lejano...

"¡EH! Roi."

La aludida se giró y detuvo su paso.

"¿Bada como éstas?"

El hombre se comenzó a acercar.

"Bien, bien pero... ¿¡Tu hijo embarazó a Gine!? Dime que es falso, Bardock me lo contó ayer."

La mujer puso cara de sorpresa, no sabía que Bada era el padre de Gine.

"Bueno... Si es cierto."

La mujer intentaba ser dulce, conocía a Bada (hace un tiempo fueron compañeros de escuadrón) y sabía que iba a agarrar un berrinche bien grande.

Bada quedó de piedra. No creía las palabras salidas de la boca de un borracho. Pero Roi, ella era de confiar.

"Entonces... Familia."
Bada parecía disgustado por la noticia.

"Bada, no te angusties. Mi hijo es un buen chico, sabe tratar bien las mujeres. No es como los demás."
La mujer trataba de dar seguridad.

"¿Puedo visitar a mi hija? La última vez se fue de casa enojada conmigo."

La mujer agarró al hombre por un brazo y comenzaron a caminar.

"Claro bobo."


Casa de Roi.

Gine y Toma seguían durmiendo abrazados.

No sabían lo que se les venía encima...

"Gine, despierta. Soy papá."


Pasó el tiempo.

"Bebé no llores más. Mamá está aquí, contigo."

Los llantos del bebé recién nacido eran incesables.

"Hija, ¿Qué nombre le vas a poner?"

Gine volteó a ver a su padre, sonrió.

"Raditz, como mi hermano mayor."

Raditz era el hermano mayor de Gine, murió tiempo atrás en un combate.

"Bien hija, me alegra que le recuerdes. Era un gran combatiente." Su voz tenía un trazo de mentira.

Gine bajó la vista hacia la criatura dormida, el nombre de Raditz mágicamente lo calmó.

"Se parece muchísimo a él, su cabello largo y encrespado. Pero el rostro… no se parece a nadie de la familia."

El recién abuelo se acercó a su hija, se sentó en una silla al lado de la cama.

"Es cierto. No se parece en nada a Toma... ¿No sospechará de ti cuando lo vea?"

El rostro de Gine se tornó confuso.

"¿Cómo dices papá? ¿Insinúas que él pueda dudar de su paternidad?"

El padre se alzó, quedó enfrente de ella.

"Yo mismo dudé si Raditz, tu hermano, era hijo mío. Conociendo a tu madre."

Gine poso el bebé en una cuna de madera cerca de su cama. Intentó alzarse pero no pudo, el parto de ayer la debilitó.

"Maldita sea papá deja de ser tan frío y abrázame. ¡Dime que me quieres! ¡Nunca lo has hecho!"

La hija parecía disgustada, con razón. Si el padre de Gine dudó con Raditz, con ella también, puede que no la consideraría como hija.

"Es de débiles. Como tú. Me enfermaste con tu debilidad durante muchos años."

Gine estaba a muy poquito de explotar a llorar. Las palabras del padre le eran muy hirientes.

"Tengo más hijos con otra mujer. Ahora me iré con ellos y me olvidaré de ti. Y la puta de tu madre un día será clavada por un hombre que sea agresivo y violento que seguramente la acabé matando. Ahora olvídate de mí, escoria."

El hombre salió decidido sin despedirse de ella.

Nuestra estrella vio cómo su vida, en cuestión de segundos, se iba al garete. Tantos años de secretos y mentiras. Ya no podía más, pero no iba a llorar. Ese día no, Raditz había nacido, en teoría debería estar encantada de la vida. Aunque le fuese costoso, se forzaría a entrar en la felicidad.

Con todas sus fuerzas se fue a asomar a la ventana, la única ventana del lugar.

Desde allí podía ver como su padre se alejaba por el extenso callejón, marchaba con un paso ligero y rápido.

Parecía propiamente que se hubiera sacado un peso de encima.

"Maldición. Como ese cabrón meta mierda en la cabeza de Toma... Estoy en un apuro. No es mi padre, es un monstruo."

La anciana Roi entró en la habitación sorprendiendo a la chica.

"Oí todo. Se pasó de la raya contigo, hija."

Gine hizo una mueca de cansancio.

"Mi padre es un hipócrita, siempre dijo que era un buen padre y tal enfrente de los demás. Y para colmo Raditz, no se parece nada a Toma."

La anciana fue acercándose lentamente.

"Claro, sé el por qué."

Gine se acercó rápidamente, como si las energías hubieran vuelto, a Roi. Clavó su mirada en la de la mujer.

"Dime, ¿Por qué?"


¿Reviews?

¿Les gustó este segundo capítulo?

Me da lástima hacer sufrir a Gine de esta forma .

¡Hasta el próximo capítulo!

De paso doy las gracias a Mokey D. darco y a Ania Sorian 82 por sus reviews :)

PUBLICADO EL 2 DE MAYO DE 2015