CAPÍTULO 3: EL MEDIO TSUFUR


La tensión de Gine era cada vez más grande. Se sentía engañada, no solo por la "traición" de su padre, ahora ni tan solo sabía quién rayos era el padre de su hijo. Ya no podía esperar más, ahora estaba sola y debía hacer las cosas por si sola.

"¿¡Dime, explícate de una vez!?" La pura curiosidad era notable en el habla de la chica.

"Bueno...el padre no es Toma... Lo siguiente te va a doler."

Gine sintió correr la sangre fría.

"¿C...cómo? ¡Pero si Toma fue mi primer hombre!"

La anciana asintió.

"Sí, pero casualmente él es estéril."

El rostro de Gine se tornó confuso. Respiró hondamente.

"¿Y cómo es qué creyó que fue él en embarazarme? Le va no le sentar muy bien esto. ¡Además ni me contó eso!" Gine estaba indignada con Toma, en una pareja todo se cuenta. (A no ser que tu tengas un "amigito/a")

Roi la agarró fuertemente de la muñeca, su rostro ya no era simpatizante. Gine con la otra mano se libró del agarre.

"Vete, vete con el padre del niño... fue, ¡fue Bardock quien te embarazó! ¡La gente te mirará mal! Tu reputación se hará mierda. No quiero que te vean mal, eres sensible."

Gine hizo una mueca como: "¿En serio?" En un momento u otro estaba por estallar. Demasiadas emociones en un solo día.

"¡¿Me violó?! ¿¡No hicieron nada hijos de puta!?"

"Podría decirse que sí, estabas dormida. Estaba ebrio y se coló en la casa, te vio y se ve que le gustaste... No hicimos nada porque se puso violento y tiene un poder de pelea elevado. Nos hubiese matado."

Nuestra protagonista apretó los puños. Sentía enojo mezclado con impotencia. No iba a continuar, acabaría en pelea.

"Me iré. Gracias por todo vieja."


Día siguiente.

La chica pasó la noche en la calle. Oía la gente en sus cálidos hogares haciendo juerga, riendo etc. No iba a llorar, ni a entristecerse. Su hijo le daba calor suficiente para brindarle tranquilidad y sueño. Llegó la mañana con el sol naciente.

Gine se había quedado sin casa, padre, pareja. Pero tenía una cosa, Raditz. Esa ricura le daba cierta voluntad de continuar luchando por algo.

Tenía que hacer alguna cosa al respecto, y ya sabía el qué. Ir a hacer una "visita" al bastardo del padre de su hijo.

Estaba decidida, no se iba a dejar aplastar más como un insecto. No pretendía dejar a su pequeño sin hogar y comida, y sí sabía que tenía que estar con el padre por muy bastardo que fuera. Todo sea por Raditz.

Yo no sé tú pero el temita se está poniendo algo feo... Pobre Gine.


2 horas más tarde. Supuesta casa del capitán, Bardock.

Gine llegó enfrente del tan ansiado "hogar". Tenía brillo especial en los ojos y con mucha seguridad:

"¡Bardock!"

El aludido se asomó, desde el interior de la vivienda, a la ventana. Vio una mujer con un paquete envuelto enfrente de su casa.

"EH... ¿Quién llama? ¿Qué cojones quieres mujer?"

"Tan dulce como siempre... capitán." Gine dijo tono irónico.

La puerta se abrió y seguido el señorito salió.

"¡Vete con Toma! ¡Déjame descansar! Pesada."

Gine le mostró el paquete envuelto, ¡Sorpresa! Un bebé.

"No jodas, te dejó. Y ahora vienes a mí. Vas equivocada."

"Es tu hijo. Me violaste justo el día que conocí a Toma y me hospedó."

El hombre se hizo el loco.

"¿¡Qué diablos dices!? Ni siquiera me atraes."

"¡¿Ah sí?! ¡Cerdo! Lo hiciste ebrio estando yo dormida. Mira, tu hijo." Le mostró una vez más el pequeño. De pasó aprovechó y le arreó un guantazo.

"¡Grrgh! Va a ser un total infierno... Pasa y lo hablamos."

La gente de los alrededores chismoteaba sobre la escena.

"¡Qué miran!" Bardock evidenciaba su sorprendente vergüenza. Él nunca se avergonzaba por nada.


Un mes después.

Gine ya vivía junto con Bardock como pusieron en acuerdo, aunque sus relaciones no pasaban a más de las cordiales y de convivencia.

Ambos estaban enfadados y a la vez confusos, sobretodo Bardock... Comenzaba a preocuparse seriamente a ratos por Gine y su hijo pequeño. Se sentía extraño desde que esta llegó.


Flashback. Hace dos semanas.

"La gente comenzará a sospechar... Acéptame, no mejor aún, acepta de una vez a Raditz, tu hijo."

Bardock agarró al niño en brazos. "Análisis de sangre y le aceptaré como tal. Y puede que a ti también, eres su madre. Y si no es así te echaré a la calle zorra." Contestó autoritario mientras observaba al pequeño dormir en sus musculados brazos.

"Serás insolente, maleducado y... y..." fue interrumpida.

"Está durmiendo. No grites. Odio sus llantos."


Algún tiempo después.

"Positivo." Dijo un doctor a Bardock. "Este son duda es su hijo. Comparten la mitad del patrón genético."

No había duda alguna era su hijo. Lo aceptaría, pero a Gine... No estaba obligado a hacerlo. Pero ella le daba cierta "lástima" (sí seguro...) y la dejó instalarse en su casa con el bebé. Pero no habría nada más allá de la convivencia.

Fin Flashback.


"Ya hace un mes que estas aquí."

Bardock dejó caer el comentario en el aire.

"Sí. Preparé tu comida."

Eran filetes de carne asada con hojas comestibles. El olor de la carne flotaba por todo el hogar, era delicioso. Gine puso el plato en la mesa donde Bardock esperaba impaciente la comida. El niño estaba dormido en su cunita. (¡Oh, hermoso!)

"¿Sabes? Toma y Celypar vendrán está noche."

Gine se sorprendió... Toma aún (ya era el mejor amigo de Bardock) pero ¿Celypar? No deseaba ver aun a Toma, lo que pasó el mismo día en que ella fue encararse a Bardock... No fue muy bonito.


Flashback.

"Me decepcionaste." Dijo Gine ofendida, herida, enojada, molesta, muchas emociones negativas juntas.

"No, no Gine quédate." Toma intentaba convencerla a que se quedase.

Y ¡Plas! Gine le arreó un fuerte puñetazo en toda la mandíbula, el hombre se quedó sin habla. "Me iré. No me busques."

Gine agarró a su hijo y se largó de la casa dejando atrás los 9 meses de convivencia con su exnovio Toma. El hombre estuvo afectado unos días pero rápidamente encontró una sustituta, Celypar.

Fin Flashback.


"¿Y bien? ¿Te va agarrar algo si viene su novia?" Bardock comenzó a reírse.

Ahora lo entendió todo.

"¿Por qué me debería molestar? La encontró rápido. No estoy celosa, estoy contigo." Le guiño el ojo.

Bardock se jodió con esa respuesta inesperada.

"¿Estás conmigo? Ja ja no seas mema."

Gine se acercó a Bardock por detrás, le abrazo por el cuello.

"¿Seguro?" Le susurró en el oído.

Bardock se sonrojó. No podía controlar esa emoción.

"Aléjate zorra." Gritó. Con el codo le propino un golpe en el pecho.

Él no podía demostrar alguna debilidad por ella. No era de Saiyajin.

"Me contagias con tus sentimentalismos."

Gine se apartó ofendida. A ella le comenzaba gustar de alguna forma ese hombre.

"¿Por qué todos dicen eso? ¿Soy una epidemia? Vete al carajo Bardock."

Gine salió corriendo por la puerta de entrada, lloraba en su interior, no pensaba volver hasta el día siguiente. Bardock no la detuvo, se quedó quieto mirando la comida recién echa en su mesa. De repente se sintió… como… vacío. No se sentía él mismo, dentro de él invadía el sentimiento de remordimiento.


Lejos del hogar de Bardock.

"No, no, no, ¡No! ¿Otra vez? Todos se alejan de mí en cuanto me dicen eso de "me contagias". Diablos no puede pasar otra vez..."

Sin saberlo llegó al final del límite preestablecido por los Sayiajin y Tsufurujin. Ahora estaba en territorio Tsufur.

"Qué raro... La ciudad... ¡Esta ya no es mi ciudad! ¡Mierda!"

Pronto Gine comenzó a oír sonidos electrónicos cerca de ella. Comenzó a sentir un miedo paralizante.

"¡Mono asqueroso! ¡Lárgate!" Un niño, muy bajo en estatura, pelo color platino y ojos negros le apuntaba con una pistola electrónica de fabricación Tsufur.

"Mataron a mi mamá." El niño comenzó a llorar. "Yo le quería."

Gine enternecida por la escena decidió acercarse a la criatura poco a poco. En niño leyó sus intenciones se alejó a una significativa distancia de ella y se puso a la defensiva. Volvió a apuntarla.

"No vengo a hacerte daño, de verdad… ¿Cuál es tu nombre?"

"Isco." Respondió él, aun desconfiaba del "ser extraño".

Gine sonrió agradablemente. Volvió a intentar acercarse a Isco, esta vez el niño no se alejó. Ella se agachó hasta quedar cara a cara con el niño.

"Vuelve con tu padre. Puede que te esté buscando…" Sugirió Gine con una simpática sonrisa.

El rostro del niño mostró tristeza. Soledad.

"Yo no tengo… no tengo papá. Él es Sayiajin y se fue."

La joven madre se sorprendió.

"¿Eres híbrido? Wow." No salía de su asombro.

No era costumbre de ambas razas mezclarse entre ellos. Al principio pensó en que era un Tsufur puro por el hecho de no tener cola y tener el cabello de color platino.

El niño desechó su arma electrónica. Se abrazó a Gine. Ese acto enterneció aún más a la muchacha. Ya no dudaba de que él niño le pudiese atacar.

"No sé qué es eso. ¿Podrías ser mi mamá? Me siento muy solo."

"Pobre niño. No sé qué responder. Yo no puedo ser su madre, todos odian a los híbridos y más aún si son Tsufurs. Y Raditz me espera. Me da pena… espera... Ya sé…" Diálogos interiores de Gine.

El niño le miraba fijamente, con suma atención. Isco se sentía solo, abandonado.

Vivía en las calles de esa enorme ciudad, subsistía de los restos de basura que encontraba. Los Tsufurs lo refutaron, decían que era un mal ejemplo tan solo por tener la mitad de sangre Sayiajin.

Era un niño tierno, inteligente, pacifico pero con ánimos de lucha.

Desde el asesinato de su madre su forma de ser tuvo un cambio radical, el odio y la negatividad se hicieron con él. Muchos en la ciudad rumoreaban que pronto se iba a convertir en un salvaje e indomable Saiyajin y debía ser eliminado.

El niño nunca se atrevió a adentrarse en el mundo Sayiajin pero ya estaba harto de vivir como él vivía.

Veía a Gine como billete de entrada.

"Isco hablaremos con tu padre. A ver si te acepta." En realidad Gine sabía que no iría tan bien como ella le había dicho… Pero valía la pena intentarlo.

"Muchas gracias Gine." Isco agradeció su preposición con una gran sonrisa.

Ese niño, siendo amable y demás, tenía esa típica mirada feroz y ardiente perteneciente al pueblo Sayian. Sin duda alguna él era medio Tsufur.

Gine se alzó, le agarró la mano al chiquillo y comenzó a retroceder por el camino de donde ella había llegado.

El peor de todo es que nuestra protagonista no sabía en qué gran lio se metía, se confió demasiado y siguió los impulsos "maternales" para ayudar a ese pobre niño huérfano, Isco.


¿Les gustó?

Esperemos que sí :D

. Pobre Isco...

Agradezco mucho los comentarios de Mokey D. draco y EnterradoR.