CAPÍTULO 6: EL CULPABLE

Gine finalmente entró a la comisaría, ella pidió una audiencia con un tal Luen.

Luen aceptó la audiencia y Gine pasó a su despacho, obscuro y frío. Él la esperaba sentado enfrente de una enorme mesa de madera maciza y con dos sillas.

"Luen por favor ayúdame." El Sayiajin en cuestión la miraba fijamente con fastidio, la chica le había interrumpido teniendo un momento íntimo.

Gine se sentó en una de las sillas, la derecha.

"A cambio de una cosa." Propuso él.

"¡¿A cambio de qué?!" Cuestionó Gine.

"De un beso, en la boca. Tuyo." Gine abrió los ojos como platillos, vaya sorpresa.

"...P...Pero... ¡Pero que rayos dices! No soy ninguna fulana, además, estoy casada." Le mostró la mordedura recién hecha en su cuello, aquí en la tierra vendría a ser el anillo matrimonial, solo que a diferencia del anillo la mordedura es para siempre.

"Ven." Él se abalanzó a ella la agarró forzosamente del mentón y la besó. Fue un beso corto.

"Ya me pagaste por los servicios." Dijo Luen al terminar el improvisado beso.

Gine quedó impresionada, no pensaba que la iba a besar así de sopetón.

"Idiota." El hombre río del soso insulto que ella le mandó con cara de niña enfadada.

"Desde que te capturé hace un tiempo con ese niño tuve el deseo de besarte y de más cosas. Pero me contento con eso." Guiño el ojo.

Gine frunció el ceño se alzó y golpeó la mesa, signo de protesta.

"No intentes ligar conmigo ahora. ¡Además no soy ningún antojo tuyo! ... ¿¡Y bueno comenzamos con la audiencia!?"

Ella se volvió a sentar, molesta, volvió a mirar fijamente al hombre.

Luen incomodado por la mirada se acomodó en la silla tirando la cabeza hacia atrás.

"Venga habla te escucho..." Inició con tono de fastidio en la voz.

Ella se acomodó poniendo los brazos cruzados sobre la mesa. Su rostro se tornó serio.

"Esta mañana me notificaron de que un guerrero fue asesinado y una mujer violada, son amigos míos." Ella no quiso decir que Isco seguía vivo, por su seguridad. "Todo eso la semana pasada." Concluyó.

Luen suspiró.

"¿Y ahora quieres vengarte, no?"

Gine negó con la cabeza.

"La mujer violada era la hermana del fallecido. Ella es quién quiere vengarse. Y tan solo quiero ayudarle a hacerlo."

Luen se alzó y se sentó en la mesa justo al costado de Gine.

"Hazla venir mañana. Ahora vete, que me aburres."

Gine se alzó inmediatamente ofendida saliendo por la puerta.

Luen se le quedó viendo como ella se marchaba. Con deseo.

"Espera, ven aquí. Eso ven a mí. Toca aquí. Sigue. Muy bien, así me gusta." Fantaseaba el hombre con nuestra bella protagonista, sin darse cuenta un poco de baba le salía al exterior de la boca y su miembro se había puesto erecto.


Fuera de la comisaría.

"Capullo." Apretó los dientes y puños. "Menos mal que no le dije que mi esposo era Bardock. Es capaz de hacerle algo, me estuvo viendo de una forma lujuriosa durante toda la audiencia." Pensó sintiéndose incomoda al instante.

"No creo que haga algo indebido conmigo." Pero justo instantes de haber pensado eso ella le vio como observaba desde la ventana camuflado, gracias, a la obscuridad de su despacho.

Despacho de Luen.

"Un beso no me contenta para nada. Me gusta el sexo, eso es lo mejor de este mundo miserable. Aparte del alcohol. -río-" Pensaba él con mente cochina lo que le tenía planeado hacer a nuestra bella Gine.


Casa de Bardock y Gine.

"Gine te demoraste mucho en llegar del mercado... ¿Pasó algo?" Bardock preguntó con un leve toque de preocupación y curiosidad.

"No nada. El vendedor no estaba dispuesto a los trueques de algunos y tuve que esperar." Mintió, esta vez, consiguió que Bardock por primera vez le creyera en alguna mentira de las suyas.

"Ah, de acuerdo... Me dijeron que anda suelto un ladrón que ataca a mujeres. Por eso pregun..." Bardock se calló inmediatamente, había demostrado una debilidad, un sentimiento de amor.

Gine se acercó al muchacho y le besó con sus labios carnosos durante un buen tiempo. Se comenzaron a comer a besos, literalmente.


Día siguiente. Mañana. Despacho de Comisario Luen.

El comisario esperaba, sentado, la llegada de su cliente.

"Buenos días, supongo que Gine ayer te habló un poco de mi caso... Comisario Luen." El hombre se sintió alagado y maravilloso al haber escuchado "Comisario Luen".

"Me dijo que estas embarazada también... De tu violador."

Ella asintió con tristeza marcada en su rostro.

"Así es." Dijo ella suavemente con una voz rota.

Luen comenzó a observarla de forma intimidante.

Se alzó y comenzó a rodear la mesa dando vueltas. Detuvo el pasó enfrente de la tía de Isco.

"Debes pagarme, no hace falta que sea dinero." La tía asqueada por la terrorífica sonrisa de él dijo:

"Eres muy poco sensible. No soy ninguna puta, ¡Diablos! ¡Me violaron! ¡Y tú lo que deseas es fornicarme aun sabiendo eso! Hijo de..." Se contuvo, no podía faltar el respeto ante una autoridad como esa, un comisario para los Sayiajin era como un rey, los insultos eran penados con tortura o muerte.

"Quiero que me digas una cosa..." Esperó captar la atención de ella. "¿Quién es el esposo de Gine?" Tenía tal obsesión con la muchacha que iba a pretender conocer el mínimo detalle de la vida de Gine.

La siempre sonrisa extraña incomodaba a cada instante a la interrogada.

"¿Se casó?" Ella respondió un tono de sorpresa. Prefirió fingir a no saber nada a que poner en riesgo la vida personal de Gine.

"Al Comisario Luen no se le miente, anda, yo sé que tú ya lo sabías."

Ella se puso en pie encarando al hombre, desafiante como ella sola.

"Entonces, ¡para que preguntas si lo sabes!"

El hombre no pareció gustarle la respuesta. La agarró fuertemente del brazo.

"Maleducada." Dijo él para después soltarla empujándola un poco y dirigiéndose a sentarse en su silla otra vez.

La mujer estaba asustada, temía que le hiciera algo.

Y Luen una vez sentado:

"Vete malnacida. ¡Vete!" Dijo muy soberbio.

Ella hizo caso de sus palabras y se marchó, con un mal sabor de boca.

Tenía que ir a hablar con Gine, ese tipo no le hacía mucha gracia que digamos.


Casa de Bardock y Gine.

"Gine tengo hambre." Dijo el marido apoyado en el marco de la puerta, Gine no había salido de la habitación en toda la mañana.

"No me encuentro muy bien, hoy estoy menstruando. Agh" Se quejó, sentía un dolor constante, punzante, como si le estuvieran arrancando el vientre lentamente. Parecía que hasta tenía un poco de fiebre.

"Odio las mujeres cuando mesturan, se vuelven locas." Pensó Bardock un poco disgustado.

El marido se acercó al costado de la cama viendo a su esposa cubierta de arriba abajo con una manta. Deseaba besarla, achucharla, darle caricias. Pero no podía, no era propio de Saiyajin.

"No importa. Te traeré un poco de comida también." Se limitó solamente a decir.

Gine pensaba que recibiría algún abrazo en ese instante pero se desilusionó totalmente al escuchar la puerta cerrarse y comenzó a llorar. Sabía que últimamente había sido muy egoísta con él pero... Bardock tampoco le demostraba amor, afecto. Parecía propiamente que evitase o se reprimirse a darle un beso, un abrazo o alguna señal afectuosa. No sabía si así era de frío con Raditz, deseaba que fuera distinto, un padre que adorase de verdad a su hijo.

Bardock se encontraba en la planta inferior, viendo a su retoño. Raditz, desde la cuna, veía fijamente a su padre, con una mirada imponente.

"Bebé no me mires así. Quisiera yo besar a tu madre cada día." Pensaba el padre.

"¡Me voy!" Avisó él al salir del hogar.

Gine seguía clausurada, por decisión propia, en su habitación. Se quedó dormida.


2 horas después.

Gine se despertó, abrió los ojos, escuchó pasos sigilosos en la planta inferior. Llena de curiosidad, se alzó, se encontraba un poco pachucha y con dificultad se puso a observar hacia a abajo con discreción.

Un sujeto estaba enfrente de la cuna de Raditz, le observaba.

"Agh." Sé quejó Gine al venirle una punzada en el vientre.

El sujeto comenzó a subir directamente hacia donde se encontraba la chica.

"¿¡Mataste a mi padre!? Eres mi media hermana Gine. Me llamo Evet." El hombre parecía un poco más grande de edad que ella. Era muy apuesto, rostro fino pero con mirada feroz. Piel morena y el cabello... ¡De la misma forma que Raditz!

Gine se asustó. Pero si era su hermano...perdón...medio hermano y tenía el mismo cabello que Raditz y la mirada propia del monstruo de su padre. Tenía un poco de confianza.

"Al ver a tu hijo, supe que era tuyo. Es igual a mí."

Gine sonrió ante el comentario, no sabía que decir.

"Mi padre, nuestro padre nunca te explicó de mí y mis otros hermanos por un suceso que ocurrió poco después de mi nacimiento."


Historia explicada por Evet.

Bada era un gran guerrero, era muy fuerte y despiadado. Nuestro abuelo Raydi le presionaba a casarse, ya que según él tener 27 años y no tener hijos e esposa no era normal.

Conoció a Salya, mi madre, con 24 años de edad, su noviazgo duró 11 años para después casarse. Mi madre me dio a luz muy poco tiempo después de casados.

Y aquí llegó tu madre, a padre le gustaba frecuentar mucho los bares y beber alcohol, al igual que padre. Un día ebrio concibió a tu hermano mayor, Raditz. Tu madre fue a reclamarle ayudas económicas, padre se las dio, a condición de que su romance fuera secreto. Y bueno supongo que te concibieron a ti mucho después.

Mi madre nunca se enteró hasta recientemente, después de la muerte de Bada, ella me ordenó irte a buscar.


Fin de la breve historia por Evet.

"Cuanto echo de menos a mi hermano..." Pensó Gine apenada al recordar su muerte evitable.

Evet traía una bolsa con sigo, de ella, sacó una bola enorme de cristal (un diámetro de 15 cm).

"Se usar la magia prohibida." Gine se sorprendió ante eso, aunque, pensaba que eran simples patrañas. Pero el chaval no se equivocaba.

"Voy a hacerte una demostración, ¿Qué deseas saber?" Gine quedó unos instantes pensativa...

"Quién fue el culpable de la violación de la tía y el asesinato del padre de Isco."

La bola comenzó a brillar con destellos azules celestes.

Salió una imagen de un hombre enorme.

"...C...¿Cómo?" La voz le temblaba. "Es demasiado fuerte."


En esos mismos instantes. Comisaría Sayiajin, despacho de Luen.

Una pareja de soldados entraron con fuerza al despacho, tenían a un sujeto encadenado por las muñecas y pies, la movilidad era restringida lo cual hacia pasos muy cortos y su caminar se hacía interminable.

"Comisario encontramos al rufián que se atrevió a violar a la hija de Ouk, y también mató a su hijo salvaje."

El prisionero interrumpió:

"Me la sopla. Ellos habían dejado procrear a un bastardo... Ese niño híbrido." Se justificó el acusado con un tono de desprecio y asco máximo. Los ojos del Comisario se abrieron de sorpresa, Isco.

"¿Sabes que vas a ser padre?" Comentó Luen con un tono burlesco.

El acusado comenzó a reír.

"Saldrá bastardo como yo." Este terminó mirando agresivamente a Luen. "Quiero verlo, si nace." Concluyó con una sonrisa sádica. Uno de los que sujetaba al tipo dio la señal de que era la "hora de irse" a la celda.

"Avisaré a la víctima." Dijo un soldado, joven de 17 años.

El Comisario asintió y dijo:

"Avísame a Gine, quiero que ella también venga. ¿Recuerdas quién es ella, verdad?" El chaval respondió "Sí." y fue corriendo a cumplir sus órdenes.


Tiempo más tarde. Casa de Gine y Bardock.

Evet estaba simpatizando con su hermana menor. A Gine le caía bien ese "desconocido" hermano, "Ojalá le hubiese conocido antes" pensaba ella.

Estaban charlando sobre su padre, sus vivencias, sus peleas y guerras, etc.

Pero un "toc, toc." en la puerta rompió la conversación.

"Por las leyes sagradas Saiyajin debes acompañarme hacia la comisaría o serás castigada en caso de negación." (Recordemos que ser Comisario era un cargo muy distintivo e importante en la sociedad Sayiajin, Luen sería el " juez" del asesino del padre de Isco. Faltar el respecto a la ley era una cosa muy grave.)

Evet dio una mirada de confusión. Buscaba respuesta en ella entre tanta confusión.

Gine aceptó ir en fin de evitar problemas futuros.

"Cuida de Raditz, por favor." Rogó ella cuando salía de la casa. Evet se quedó con las ganas de saber que ocurría.


Comisaría.

"Espera en esta sala." Le ordenaron.

Al llegar allí Gine se encontró con otra mujer, la tía de Isco.

"Mi abortó su hijo, según ella no podía tener un hijo sin un padre. Escusas y más escusas."

La tía de Isco miró con cierta tristeza a su acompañante. Gine le acarició los cabellos y dijo:

"Tú serás una buena madre y..." Ella fue interrumpida.

"Sé que ahora hay vida en mi interior, esta criatura no tiene la culpa de nada."

Gine puso una mueca de cierta discrepancia.

"Haz lo que quieras." Le regaló una amplia sonrisa. "Ahora no le voy a soltar un rollo de sobre la violación... No quiero crear polémica ahora." Pensaba entre ella Gine.

"Bueno creo que... debemos comenzar." Una voz grave y áspera apareció de la nada.

Las mujeres miraban atentamente a sus alrededores, presentían cierta amenaza. Ya de por si el lugar no ayudaba, era muy obscuro.

"¿Ese hijo es mío?" Una mano tocó el hombro de la tía.

"¡Comandante Lye!" Exclamó Gine al reconocer su voz tan característica.

Él encendió la luz, la tía le reconoció.

"¡Es él! ¡Es él quién me violó!" Comenzó a exclamar la mujer encinta.

Lye miró desafiante a la mujer que tenía agarrada por el hombro.

"Gine vete si no quieres morir...¡Vete!" Ordenó el psicópata sin voltearse.

Gine puso una mueca de fastidio.

"Volveré a por ti Eina." Dijo mostrando totalmente su seguridad en ella. "Comandante le ruego que no le haga nada."

Él asintió.

"Solo quiero hablar con ella sobre esto." Indicó el vientre de la mujer.

Gine se marchó con preocupación constante, ese hombre tenía ciertos rumores espeluznantes como haber matado a sus padres, a sus abuelos y a su hermano mayor. De su familia tan solo sobrevivieron 2, él y su hermana. Nadie sabía si eran ciertos estos rumores o no.

"¿Sabes que hizo mi abuelo con el hijo de mi tía?" Lye cuestionó, Eina no respondió.

"Se lo arrancó del vientre, murieron ambos, hijo y madre. Yo hice lo mismo con mi familia, maté a todos menos a mi querida hermana, ella sabía cómo entretenerme."

Eina comenzó a llorar. Lye puso la mano en el vientre.

"Eres un psicópata inato." Susurró ella.

El hombre la abofeteó, el labio inferior de Eina comenzó a sangrar.

"Te fugarás conmigo. Llevo años colado por ti, y me rechazaste. Me obligaste a hacer esto." Con un toque preciso y seco golpeó la nuca de ella. Eina quedó rápidamente inconsciente.


En una de las tabernas de la ciudad.

"Luen." Gine agarró el hombro del aludido.

El Comisario estaba ebrio, se notaba por su aliento. Estaba junto a otros más comisarios que miraban con lujuria a la bien llegada.

"Perra, ¿Deseas jugar con nosotros?" Todos los machos comenzaron a reír.

"No." Respondió tajante. "Hay problemas."


¿Reviews?

¿Les gustó este capítulo seis?

¿Qué destino le albergará a Eina junto con el desgraciado de Lye?

¡Muchísimas gracias a D. Mokey draco por su review!

CAPÍTULO PUBLICADO EL 31 DE MAYO DE 2015