Edad: 16 años
—La varicela es más peligrosa en jóvenes o adultos— explicó el médico del hospital público
— ¿Qué tan peligroso? — trató de no sonar tan histérico, no lo logró
—No hay riesgo de muerte, si es lo que piensa— lo tranquilizó el anciano doctor —pero tendrá más fiebre, estará más incómoda y las pústulas tardarán un poco más en secarse— salió de detrás de su escritorio para acercarse a Rachel, quien parecía más una muñeca de cera con pintitas rojas que una mujer—tienes que descansar mucho, trata de no levantarte— volteó a mirar a Zack —y para usted, jovencito, procure que esté tan cómoda como sea posible.
—Sí, lo haré.
—Tome, estos son medicamentos genéricos— le entregó una receta —podrá retirarlos en la farmacia del hospital, también pida que le regalen compresas frías.
—Gracias— el médico les hizo un gesto de despedida a ambos, quienes se lo devolvieron luego de que el pelinegro cargase a Rachel de manera similar a un bebé.
Ya de vuelta en la casa, Ray se vio rodeada de las más delicadas atenciones que alguien como Zack podía dar
—Anda, come algo— decía llevándole sopa caliente
—¿Estás bien abrigada? Hace un frío de mierda, ¿No quieres que ponga más?— preguntaba con un montón de mantas en los brazos
— ¿Tienes mucha fiebre? Ven, te tomaré la temperatura— llegaba con el termómetro en las manos
—Zack— el tono de voz era débil y costaba oírla
— ¿Necesitas algo? Te lo traeré— esa entregada disposición la hizo reír
— ¿Te acuestas conmigo? — El mayor se tumbó a su lado, debajo de las mantas, le dio un abrazo —estoy sudada— se quejó
— ¿Viste mi puta habitación? He comido papitas más sucias que tú en este momento— respondió con fastidio — ¿Quieres que te ayude a bañarte? Te pondré un pijama limpio, también.
—Estoy bien— la idea la avergonzó un poco. El mayor le acarició el cabello, gesto que no tardó en hacerla dormir
— ¿Mmh? — Vio un libro sobre el velador —así que este era el que compró— revisó la contraportada, hubo unas líneas que le llamaron la atención: "Siendo el tipo de hombre que soy, nunca voy a triunfar o a enriquecerme. Pero esta casa nuestra, al menos, es algo que trato de mantener y proteger"
Sonrió.
—Pues sí— sonrió observando a Ray dormir —al cabo, no puedo hacer mucho más— en realidad, aquel pensamiento era mucho menos depresivo de lo que parecía, Zack estaba consciente de su propia naturaleza destructiva, la abrazaba, aceptaba y, ¿por qué no? Disfrutaba bastante. Así mismo, sabía que Rachel necesitaba de alguien que la cuidara y le diera seguridad, él podía entregarle ambas cosas.
Dio un suspiro, en verdad se asustó cuando el médico comentó que aquello podía ser peligroso. Ray era la única persona con la que había formado un vínculo, no deseaba perderla por ningún motivo
—Idiota, más te vale que te recuperes pronto.
La acomodó mejor, parecía como si pudiera romperse entre sus brazos, por suerte, no fue así
—Está muy delgada— pensó tocándole la cintura — ¿Sebería obligarla a comer más? — ella movió, apegándose más contra él, este le dio un beso en la frente.
Haría lo que estuviera a su alcance para que se sintiera bien, al cabo, pensaba, no tenía mucho más: un cuchillo roto, una guadaña, deseos de matar.
Y a Rachel, por supuesto.
La primera en preocuparse por sus heridas, la única en reconocerlo como un humano.
No se la daría a nadie.
