Tú. Si, tú, persona que solo ha leído el manga o visto el anime y no ha jugado/visto gameplay del juego completo...hay una conversación aquí de la que no vas a entender una mierda. Lo siento


Edad: 17 años

La vio llegar bastante contenta, estuvo a punto de preguntar si pasó algo bueno cuando Rachel se le adelantó

—Hoy me pagaron— le contó. Hacía un mes, la joven trabajaba como ayudante en una juguetería donde se hacían osos y muñecas a mano —Y, bueno, compré algo.

— ¿Qué es? — Zack recién notó que traía algo en la espalda

—Adivina. Tres intentos— eso lo hizo reír

— ¿Ropa? —

—No—

— ¿Un libro? —

—No— este gruñó

— ¿Papitas? — fue el turno de Rachel de reír

—No. Toma, es para ti— le entregó una caja rectangular —anda, ábrela— al quitarle la tapa, encontró una cámara fotográfica, de esas digitales, de color negro

— ¿Esto es…?—

—una cámara de fotos digital, la compré en una tienda de segunda mano, es algo antigua— el mayor la apuntó con ella

— ¡Sonríe! — ella hizo el esfuerzo, el joven se rió

—Sigues sonriendo como la mierda, pero está mejor— se puso de pie —vamos.

— ¿Eh? ¿A dónde? —

— ¡A tomar fotos! ¡¿A qué más?! — gritó emocionado como un niño.

Llevaban dos horas afuera, Zack fotografió animales, casas, calles, el atardecer y varias de Rachel o sí mismo

— ¿Vamos? Ya anocheció— comentó la joven

—No te preocupes, está bien, todavía puedo tomar algunas. Además, si algún bastardo quiere hacer algo— se tocó el costado, donde tenía un cuchillo militar enfundado, arma mucho menos llamativa que la guadaña. Ella se rió

—Bueno, pero solo un par más— caminó un poco, cuando estuvo situada justo debajo de un poste de luz, sintió el flash

—Jajajajaja ¡mira! — se la mostró en la pequeña pantalla, era, en efecto, una imagen muy bonita

—Me alegra que te haya gustado.

—Está genial, pero dime, ¿hoy es un día especial?

— ¿Mmh? No, ¿por qué?

—Pensé que lo era por el regalo.

—No, solo quería dártela. La tenía vista hace tiempo, pero, tu entiendes, no tenía dinero— Zack le acarició la cabeza, ya no tenía que bajar tanto el brazo, según su última medición, solo los separaban 16 centímetros, ella lo abrazó

—Muchas gracias, Ray.

—De nada, me gusta verte feliz.

— ¿Por qué? — la pregunta fue automática, escuchar algo así, incluso viniendo de la joven, fue un poco extraño

—Esperaba que no lo preguntaras— comentó Rachel —ya te mentí una vez y no lo haré de nuevo— no comprendió por qué tanto misterio, la vio tomar aire y decir con solemnidad

—Porque te amo, Zack. Desde hace un par de años, lamento habértelo ocultado durante ese tiempo— se fijó en él: nunca le vio tan impactado desde que le disparó a Danny

—Tranquilo, no quiero que…— lo vio sacar el cuchillo de su funda: el arma brilló bajo la luz del farol

—Tienes cinco segundos—

"Era lindo, así que le di cinco segundos en lugar de los usuales tres"

—Me alegra ver que te ha parecido lindo— pensó la rubia.

Los movimientos de Zack, a pesar de haber perdido algo de práctica, seguían siendo precisos y rápidos, pues el filo se detuvo cuando le rozó la piel, el más mínimo movimiento y le rajaría la mejilla

—No pensaba huir, Isaac— se avergonzó un poco cuando lo llamó así, sonaba como un regaño, de cierta manera —no estaba besándote el trasero para que no me mataras, sé que no lo harás…salvo que yo lo pida, claro, nuestro juramento siempre seguirá en pie, al fin y al cabo— la suave manito femenina se posó en la del adulto, mucho más grande y tosca en comparación.

El cuchillo cayó al suelo

—Hey, Ray— este acercó las manos a ella —di las palabras mágicas— Rachel sonrió recordando su escape

—"Puedes hacerlo, Zack" — dijo con suavidad.

La levantó por debajo de las axilas, separándole los pies del suelo y dejándola colgando, sostenida únicamente por el agarre del mayor. El beso se pareció más a un mordisco dado alrededor de los labios, como si no hubiera calculado bien la distancia

—Mierda…— susurró al separarse, molesto por no hacerlo mejor, hizo un segundo intentó agarrándole el labio inferior y tirándolo con un poco más de suavidad. Rachel, apenas logró procesar lo que pasaba, se movió un poco para, al menos, poder abrazarlo, gesto que el pelinegro malinterpretó

— ¿No? — preguntó bajándola, quizás fue demasiado brusco, las mujeres solían esperar algo, a saber que, de esas cosas. Rachel lo abrazó otra vez

— ¿De verdad tu…?— él la tomó del mentón

—Deja de hacer preguntas— ordenó mientras hacía un tercer intento, el que fue mucho más satisfactorio porque, esta vez, Ray puso de su parte, el roce de labios fue un poco más largo y preciso. Igual que leer, ese parecía ser un asunto de práctica.

Una a la que Rachel no se oponía, al parecer

—Zack…— quiso darle un cuarto cuando ella puso la mano entre ambos

— ¿Ahora qué?

— ¿Esto significa que estamos juntos?

—Llevamos como cuatro años viviendo juntos.

—Me refiero a si somos una pareja— aclaró. Él se encogió de hombros

— ¿Quieres? Por mí está bien.

Fue el turno de Ray, lo agarró del polerón y se puso de puntitas

—Por supuesto que quiero.