Ira

Emoción intensa que nubla tu mente y que mágicamente ejerce poder al individuo, somos capaces de enfrentar lo que sea, algunos lo ven como parte de la respuesta cerebral de atacar o huir de un daño percibido.

- Sasuke-kun paa-ra para- Exclame.

- Sasuke-kun- ¿que haremos?

La ira puede acarrear consecuencias físicas y mentales

- Mira mira a quien tenemos aquí, si es la rosita.

- Querrás decir el niño rosa. profirió entre risas uno de los tres chicos que me seguían desde la escuela, cuyo nombre no me podría importar menos.

Desde que habíamos llegado todos mis temores se habían materializado era la comidilla de todo el instituto no habían transcurrido dos semanas cuando ya había recibido mi primer regalo de bienvenida, como olvidarlo mi madre se escandalizo cuando me vio llegar llena de una sustancia que hasta hoy, esperaba que fuese tierra.

Y por supuesto la situación no había mejorado en lo absoluto durante el resto del año.

- ¡Auch! Me quejé al sentir una pequeña gracias al cielo piedra en mi cabeza.

- ¿Escuchaste algo Diasuke? Quizás no le diste lo suficientemente fuerte, pierdes cualidades amigo.

- ¡Oye! Machito porque caminas tan rápido, acaso no vez que arruinas mi turno de pegarte vocifero.

La experiencia adquirida en los últimos meses me había indicado que lo mejor era ignorar las provocaciones, en ultima instancia aumentaría la velocidad de mis pisadas.

- ¿Que? ¿tienes miedo? Inútil perra, ¡¿Que tu madre no te ha enseñado a escuchar cuando se te habla?!.

- Pero que dices, si ni siquiera le enseñaron a ser una verdadera mujer, mira como viste, ¡te crees muy ruda perra!.

- ¡Basta!- Estalle

-¡Cierren la maldita boca!.- Par de idiotas descerebrados.

Estaba cansada de oír sus despectivos comentarios sobre mi aspecto no solo en la escuela, también de camino a casa, sin importar la ruta que tomara ellos me seguirían. Mi padre siempre le decía a mi hermano mayor Kang-dae jamás dejes que nadie te haga sentir menos si tienes que apalearlo a golpes hazlo, un hijo mío no dejara que le echen mierda a nuestro apellido después de todo eso es lo único que verdaderamente es nuestro.

Entonces ¿que hacia yo?. Todo lo opuesto, Kaede acudía semanalmente al instituto a quejarse de los moretones que aparecían en mi blanquecina piel. Para disgusto de mi padre eso solo le daba poder a las habladurías que habían surgido en el lugar.

No hacia mas que enfurecerlo, aunque mamá tratase de ocultarlo para el no era su hija, era una abominación consumada. A veces imaginaba que era a mi a quien le expresaba esas palabras que hoy eran dirigidas a Kang, que era a mi a quien autorizaba aplastar a esas hormigas escurridizas y carroñeras.

Alucinaba de solo pensarlo, Sin embargo no podía dejar pasar por alto que los infelices tenían razón, era un error que solo cometía errores.

¿Cómo pretender que las demás niñas no huyeran de mí y los chicos no me golpearan?, simplemente no encajaba, llevaba trapos viejos de mi hermano encima, mi cabello ¡por kami! Mi cabello era un desastre nunca antes me he preocupado por algo tan insignificante como eso, era practico y punto, Kang, Jong, y Hyuk lo usaban de esa forma.

Pero ahora una " insignificancia" como esa me hacia un blanco fácil para mis compañeros, no era como ellos ese era el problema.

- ¿Lo ves? El bastardito quiere que le demos otra golpiza que la mande de regreso a su miserable tierra.

- ¡Vaya-aa! Si que eres estú el otro joven.

- Te hemos dado la oportunidad de huir y la has desperdiciado tontamente. ¿Estas ahí?, ¿Estas ahí?, ¿Estas ahí?, me repetía mientras movía su mano de un lado al otro, a unos pocos centímetros de mi rostro.

- ¡Retrasada! no es divertido si no corres.-Expuso el tercer chico discreto hasta ahora, ¿Nos estas retando no es cierto?¡Te crees la gran cosa!.

Fue lo ultimo que escuche antes de sentir como se abalanzaba sobre mi, el primer golpe lo percibí a un costado de mi abdomen, luego todo se volvió disperso, puñetazos, patadas, estaban cada vez mas furiosos. Yo no decía nada, no sentía nada, no esperaba nada, quizás eso era lo que los tenia en ese estado.

Sonreí con satisfacción, al menos les había arruinado el momento.

Desde mi posición en el suelo, pude ver una bota con dirección a mi cara, cerré los ojos solo para esperar el golpe que me haría llorar a escondidas toda la noche pero nada pasó. Aun con los ojos cerrados escuche una voz que me paralizo por completo ¡era el de nuevo!.

Los abrí lentamente, estaba allí alzando a mis atacantes por sus camisas.

- ¿Quien te crees que eres? ¡Suéltanos!

- Largo.-Respondió.

- susurro lenta y amenazante como solo el sabia hacer.

Y en menos de un minuto ya nos encontrábamos solos.

- ¿Te encuentras bien?.-Pregunto.

- Si, murmure avergonzada.

- Entonces qué esperas para levántate del suelo.

- Gracias por ayudarme Sasuke-kun, le dije mientras retomábamos nuestro camino. Yo detrás de él.

-Tks, No deberías dejar que te molestaran. Sabes no siempre estaré para ti.

- ¿De que hablas? lo tenia perfectamente controlado, solo les estaba dando su minuto de gloria a ese trió de misogenos.-Bromee.

- No le quites importancia a la situación.-Replico, con su típico semblante imperturbable.-Un día de estos si te descuidas podrían matarte.

- Tienes razón lo siento.

- Hmp, solo sobreviven los mas fuertes Sakura.

Asentí, conocer a Sasuke Uchiha era lo mejor que me había pasado. su sola presencia me proporcionaba seguridad, Aunque mi madre parecía incomodarse por el tiempo que pasaba con el, no se de que podrían conversar Saku, decía con preocupación ¡dímelo tu! una pequeña de 12 que no suelta sus muñecas y un joven huraño de 18 años, así como el.-Error madre, nunca he jugado con muñecas.

- ¡Hasta pronto Sasuke-kun! nos vemos mas tarde.-exclame.

No me respondió. Espere que mi vecino entrara a su casa para encaminarme a la mía. Y pensar que se volvería parte de mi rutina.