Aquí les dejo el siguiente capítulo. Estoy intentando reflejar los sentimientos contradictorios que tendría el personaje de Emily al pasar por una situación así (sobretodo respecto a Doyle). Espero haber logrado también cierta coherencia al mostrar su personalidad, teniendo en cuenta que ella ha cambiado en siete años. También me he planteado si la he mostrado demasiado confiada con Derek, pero he tratado de sugerir sin decirlo expresamente en el capítulo que aunque ha borrado sus recuerdos, los sentimientos que le despierta siguen ahí de alguna manera. No sé si he conseguido que se vea.
En cualquier caso, como siempre, estaré encantada de leer cualquier sugerencia.
Gracias por leer.
CAPITULO 3
Salió del baño y rebuscó entre los cajones de la ropa. Tal y como le había sugerido Derek, se puso un pantalón de chandal y una blusa cómoda. Luego salió del dormitorio. Derek estaba atareado en la cocina, preparando la cena. Pasta. ¿Había elegido ese plato porque sabía que a ella le gustaría?. Supuso que sí.
Se acercó a él.
- ¿Mejor?- Le preguntó al verla.
Ella se sentó en la butaca.
- Sí. Gracias.- Lo observó mientras metía la pasta en el agua hirviendo- No tenías que hacer eso.
Derek le regaló una sonrisa.
- ¿Y perder la oportunidad de ver de nuevo como entras en éxtasis probando mi receta?.
Su comentario provocó una carcajada en Emily.
- No puedo recordarlo, pero dudo que me provocaras un orgasmo- Se burló de él.
No fue consciente del doble sentido de sus palabras hasta que vio cómo Derek abría los ojos perplejo, para inmediatamente bajar la vista absolutamente interesado en cómo hervía el agua.
- ¡Oh, Dios!, lo siento...- Se apresuró a disculparse tapándose la boca con las manos, mientras que notaba el calor subiendo por sus mejillas- No quise decir...- Balbuceó completamente azorada.
"¿Por qué demonios tenía esa capacidad de soltar cosas totalmente inapropiadas en el peor momento?", se regañó a sí misma.
Mientras trataba recuperar el blanco inmaculado de sus mejillas, y el control de su capacidad de hablar, se dio cuenta de que Derek intentaba inútilmente sofocar la risa, mientras simulaba ignorarla vilmente.
Emily le dirigió una expresión de reproche.
- No es necesario que te escondas, puedo ver perfectamente que te estás riendo de mí- Le regañó fingiendo estar enfadada.
Derek levantó la vista, tratando de mantenerse serio sin demasiado éxito.
- Contigo, princesa- La rectificó guiñándole el ojo. Por unos segundos había sentido que estaba con la Emily de siempre.
Ella lo miró perpleja.
- ¿Cómo es que te he permitido que me llames así?.- Le preguntó con absoluta curiosidad.
Derek frunció el ceño.
- Creo que simplemente desististe- Le dijo encogiéndose de hombros, sin perder la sonrisa- Aunque creo que en el fondo te gustaba- Añadió ignorando la expresión incrédula de ella.
Cenaron animádamente. Emily soportó la mirada traviesa de Derek cuando probó su plato, y definitivamente tuvo que contenerse para no darle la razón, aunque no pudo evitar que sus mejillas se volvieran nuevamente de color rojo encendido.
Luego, Derek la invitó a sentarse junto a él en el sillón. Ella aceptó, un poco extrañada de que no parecía que tuviera intención de marcharse. Puso en marcha el DVD, y en pantalla apareció la cabecera de Buffy Cazavampiros. Emily lo miró atónita.
- ¿Cómo demonios sabes que me gusta eso? Siempre me ha dado vergüenza confesarlo.
Derek arqueó las cejas, dirigiéndole una sonrisa traviesa.
- Te conozco más de lo que crees, princesa.
Otra vez aquel mote. Esta vez ni siquiera le molestó. Quizás fuera verdad después de todo. Quizás realmente le había acabado gustando. Lo estudió detenidamente. Lo "conocía" apenas desde hacía un día, y ya estaba segura de que realmente habían sido muy buenos amigos. ¿O quizás más que eso?. Él no le había hecho ningún comentario que directamente la llevara a pensar algo así. Pero sabía tantas cosas de ella, que no podía evitar planteárselo.
- ¿En qué piensas?- Le preguntó, devolviéndola a la realidad.
Emily no tenía ninguna intención de interrogarlo sobre esa cuestión, no al menos todavía. Así que se centró en otro tema que le suscitaba dudas.
- Dijiste que me estabas ayudando con las pesadillas.- Le dijo con suavidad- ¿De qué manera lo hacías?.
Derek la miró un poco perplejo. Emily se dio cuenta de que se estaba debatiendo interiormente.
- Me estaba quedando aquí contigo...- Susurró. Luego hizo una pausa esperando a que ella reaccionara, pero sólo recibió su expresión interrogante- Me quedaba contigo por las noches, Emily. Te sentías mejor cuando estabas acompañada. Últimamente casi habían desaparecido, o al menos las peores... las apocalípticas, como las llamabas tú- Añadió con una leve sonrisa.
Emily notó cómo su respiración se detenía durante una fracción de segundos. Escrutó los ojos de Derek, pero sólo vio honestidad en ellos.
- ¿Llevas meses durmiendo en este sillón?- Le preguntó atónita. El sillón desde luego era cómodo, pero no como para convertirlo en el lugar de descanso habitual.
Esperó por una respuesta, que nunca llegó. Derek simplemente, parecía que se había quedado mudo. Emily frunció el ceño, confusa ante su silencio. Su mente de perfiladora hizo el resto del trabajo, y la respuesta que estaba buscando la golpeó repentinamente.
- No dormías aquí, ¿no?.- Le inquirió, aunque ya sabía la respuesta.
- Decidimos que no era práctico- Le explicó con sencillez, un poco avergonzado.
Emily parpadeó un par de veces mientras intentaba asimilar que llevaba meses compartiendo cama con el hombre que tenía delante. Le quedó claro el motivo por el cuál él sabía perfectamente dónde guardaba su ropa. La cuestión era ¿Habrían compartido algo más que eso?.
- Derek...- Balbuceó en un susurro.
- Siempre te he respetado, Em- La interrumpió antes de que pudiera terminar la frase.
Emily lo miró desconcertada. ¿Qué clase de respuesta era esa?. A su modo de ver el respeto no tenía nada que ver con lo que ella trataba de averiguar. Sólo con ver su expresión, supo que no iba a sacarle nada más.
- Supongo que por eso no parece que tengas intención de marcharte a casa...- Le dijo ella, al tiempo que intentaba encajar las piezas del puzzle y sobretodo, si ella se encontraría cómoda permitiendo que durmiera junto a ella aquella noche.
- Creo que el sillón será una buena opción por ahora- Le replicó con una sonrisa, prácticamente adivinando su pensamiento.
No supo cómo, pero Emily se encontró aceptando su propuesta con un simple "está bien".
Se centraron en la pantalla del televisor hasta que Derek la vio bostezando.
- Será mejor que te vayas a descansar- La conminó con ternura- Si no quieres despertarte entre mis brazos mañana- Bromeó.
- Estoy bastante segura de que no sería la primera vez- Le dijo mientras se levantaba del sillón, expresando su pensamiento en alto.
El silencio de Derek fue absolutamente delatador. Le sonrió con timidez y dándole las buenas noches se dirigió hacia su habitación. Se durmió casi inmediatamente.
Un maullido la despertó. Se sentó en la cama y vio a sus pies un gato mirándola con altanería. Era de color naranja, atigrado, y se parecía un poco al gato de Cheshire. "Como comience a hablar tendré que pedir cita con un psiquiatra", pensó de forma incoherente. Pero afortunadamente no habló. El gato se estiró y de un salto se bajó de la cama, ignorándola ahora totalmente. Emily se levantó para cogerlo. Se dio cuenta de que la ventana de su dormitorio estaba abierta. ¿Sería suyo aquel gato? Parecía moverse como si todo aquello le perteneciera. El gato se dirigió hacia el espejo de su dormitorio y justo cuando Emily extendió los brazos para atraparlo desapareció dentro de él.
Se quedó atónita cuando miró hacia el espejo y se vio a si misma con el felino en brazos.
"Sergio", le susurraba mientras lo acariciaba.
"¿Sergio?", se preguntó. De pequeña su padre y ella habían recogido un gato de la calle y habían decidido llamarlo así. Pero su madre, se negó a dejarlo en casa y la obligó a llevarlo al refugio de animales. Emily había llorado muchísimo aquel día.
Tocó con sus dedos la superficie del espejo, y se dio cuenta de que podía atravesarlo. Era como si estuviera hecho de agua. Su reflejo pareció alejarse mientras la invitaba con un gesto de la mano a seguirla. Emily no se lo pensó dos veces y lo atravesó, como si fuera Alicia en el País de las Maravillas.
Se encontró de nuevo en su dormitorio, y miró alrededor. Estaba sola. Le llegaron murmullos desde la cocina, y se dirigió allí.
Se sentía como un fantasma en una realidad que no era la suya.
Se vio a sí misma en la cocina, hablando con Derek. Parecían absortos en su conversación.
"Siento no haber llegado antes para salvarte" Le oyó decir a Derek. Estaban practicamente abrazados.
"Me salvaste" Se oyó decir a si misma "Habría muerto si no hubiera sido por ti."
"¿Te acuerdas de eso?" Le había preguntado él. Parecía sorprendido
Su otro yo, dirigió su vista hacia ella, y la miró a los ojos.
"Recuerda", le susurró y le señaló su dormitorio.
Emily se adentró en él, pero ya no era su dormitorio.
Ahora estaba en un almacén viejo y se vio a sí misma sentada en una silla. Estaba atada, e Ian se encontraba detrás de ella.
"Pasé 7 años en el infierno por culpa de ese anillo. Así que ahora, te voy a dar otro regalo, uno del que no te desharás tan fácilmente", lo oyó decir mientras descubría su pecho.
Emily sintió que se le helaba la sangre. No podía soportar ser testigo de aquello. Su mente aún se negaba a aceptar que Ian se hubiera convertido en un monstruo.
Cerró los ojos y rogó "¡No quiero ver eso, por favor, no quiero verlo!"
Cuando los abrió, la imagen se había desvanecido. Ahora se vio tendida en el suelo con una estaca de madera clavada en su vientre. Tenía frío, mucho frío, igual que le había ocurrido en el baño. Cerró los ojos, asustada, y cuando los abrió era ella la que yacía en aquel piso sucio. Sintió calor en sus manos. Su visión estaba borrosa y sentía muchísimo dolor.
"Quédate conmigo" Oyó la voz de Derek junto a ella.
Se esforzó por centrar su mirada, y por fin pudo ver su rostro
"Déjame ir" Le dijo ella, como si estuviera recordando los fragmentos de una obra de teatro para una función escolar. Solo que era su propia función.
"Quédate conmigo", volvió a rogarle. Y entonces Emily lo vio. Vio el terror en sus ojos. Y en ese momento lo supo. No podía hacerle aquello. No podía simplemente rendirse y dejarle así.
Sintió que todo se desvanecia a su alrededor.
Despertó bruscamente, envuelta en sudor y con la respiración agitada. Notó una mano cálida sobre su hombro y cuando se giró vio los ojos de Derek clavados en ella. Estaba casi tan asustado como ella.
- Estabas conmigo en aquel almacén- Le dijo con absoluta certeza- Me salvaste.
Derek retrocedió unos centímetros, impactado por sus palabras.
- ¿Lo has recordado?- Le preguntó atónito.
Ella afirmó con la cabeza, al tiempo que le hacía sitio en la cama.
- Creo que será mejor que te quedes aquí esta noche.
Derek escrutó sus ojos buscando un resquicio de duda en ella. Pero no lo encontró. Así que simplemente se recostó a su lado, y poco después, ambos se durmieron.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Después de que se separaron, Derek insistió en quedarse a dormir. No se sentía a gusto dejándola sola después de lo que había ocurrido en el Jet. Emily no se opuso. Sólo con ver la determinación en sus ojos supo que era inútil hacerlo, así que fue a su dormitorio y volvió con una manta y una almohada.
Un par de horas después, Derek la oyó gemir en su habitación. Fue a su dormitorio, y se inclinó sobre ella.
- Princesa, tranquila, estoy aquí- Le susurró al oido.
Ella abrió los ojos, asustada, sólo para encontrarse los de él fijos en ella.
Aquella fue la primera noche que durmió en su cama.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Emily se despertó primero. Se giró y vio a Derek a su lado. Las imágenes de su sueño volvieron a su mente de forma inmisericorde, incluso aquellos detalles que hubiera preferido no recordar.
Se levantó, intentando hacer el menor ruido posible para no despertarlo. Hasta ese momento no había pensado en lo cansado que debía estar. Con lo que sabía de él ahora, podía dar por seguro que no había dormido nada al menos desde su accidente. Debía estar agotado, así que se levantó y fue a la cocina con la intención de preparar el desayuno. Sabía que él tenía que volver al trabajo, y ella quería acompañarlo. Hotch le había sugerido que se tomara unos días libres, pero salvo por algún leve mareo y algo de dolor de cabeza, consecuencia de la conmoción que había sufrido, estaba bien, y prefería mantenerse ocupada. Además, quería pedirle a García que le facilitara su expediente.
Moverse por aquella cocina le resultó un poco difícil al principio, hasta que poco a poco consiguió ubicar dónde se encontraba todo. Después de ir de aquí para allá, logró encontrar los ingredientes y el instrumental necesario para preparar unas tortitas, y un zumo.
Oyó un carraspeo detrás de ella, y cuando se giró casí se da de bruces contra Derek, que la miraba con una sonrisa burlona en la cara.
- Así que... realmente eres capaz de cocinar.- Le dijo arqueando las cejas.
Ella frunció el ceño, arrugando los labios.
- ¿Te he estado engañando cinco años sólo para conseguir que cocines para mí?- Se burló de él.
Derek se inclinó sobre ella levemente, provocándole un ligero e inexplicable temblor.
- Ríete lo que quieras, princesa, pero cuando recuperes la memoria te recordaré cómo te delastaste tú sola- Le susurró al oído.
Ella hizo un gesto negando con la cabeza al tiempo que le dirigía una expresión de reproche.
- Anda, siéntate. Te serviré.- Le conminó dándole un pequeño empujón.
Derek obedeció sin rechistar y poco después ella se unió a él.
- No voy a poder convencerte para que te quedes hoy en casa ¿verdad?- Le dijo dando por sentado que la respuesta iba a ser negativa.
Emily simplemente se encogió de hombros con una sonrisa inocente dibujada en la cara. Derek se echó a reir, mientras terminaba de devorar su desayuno. Lo había engañado, y bien, durante todo aquel tiempo. Emily siempre encontraba una excusa para evitar la cocina, y ahora estaba bastante seguro de que alguno de sus desastres culinarios habían sido claramente premeditados.
Perdido en su pensamiento, no notó el cambio en la expresión de ella. De repente, se la encontró mirándolo con curiosidad.
- ¿Qué pasa?- Se dirigió a ella, igual de intrigado.
Se dio cuenta de que estaba dándole vueltas a algo, y simplemente esperó.
- ¿Por qué no me has preguntado por el sueño que tuve anoche?- Se sinceró finalmente.
Derek frunció el ceño durante un instante, y permaneció en silencio unos segundos elaborando su respuesta.
- No sabía si querías contármelo- Le señaló con sencillez.
Ahora era ella la que lo miraba confusa.
- ¿Por qué no iba a querer contártelo?.- Le inquirió con demasiada vehemencia.
Derek no supo qué contestar a eso. ¿Se había puesto a la defensiva o sólo se lo parecía?.
Ella se dio cuenta de su reacción e inmediatamente se disculpó.
- Lo siento, no quería ser desagradable- Le dijo con suavidad- Sólo es que me extrañó que no lo hicieras, teniendo en cuenta que soñé contigo.
- Por lo que me contaste anoche, doy por hecho que no fue un sueño muy agradable... en cualquier caso- Le señaló él con cierta amargura.
Y fue en ese momento cuando ella tomó consciencia del verdadero motivo por el que él había evitado el tema. No quería provocarle más dolor. Instintivamente puso su mano sobre la de él, que se quedó ligeramente paralizado ante su gesto.
La miró desconcertado.
- Gracias de todas formas- Le dijo ella en un susurro- Por estar allí, conmigo.
- Siempre- Le contestó él de forma casi inmediata.
Ahora fue ella quien se sintió confusa. Un atisbo de un recuerdo parpadeó en su mente durante unos segundos: Una noche de invierno... y esas palabras. Por un momento notó incluso la nieve en su piel. Luego se evaporó.
- ¿Sigues aqui, princesa?.
La voz suave de Derek la devolvió a la realidad. Su sonrisa traviesa no podía borrar la preocupación que vio en sus ojos. Sintió un escalofrío que le recorrió el cuerpo. ¿Por qué Derek le provocaba ese efecto?. Aún no tenía respuesta para eso.
Así que simplemente intentó aligerar el ambiente.
- Oye Derek- Le dijo recordando su sueño- ¿Tengo un gato?.
Derek, que acababa de tomar un sorbo del zumo, casi se atraganta con él. Estaba esperando una respuesta profunda y se había encontrado con su repentina curiosidad por un felino.
- ¿Eso es un sí?- Se burló ella.
La miró perplejo durante unos segundos, preguntándose cuánto de la Emily que él había conocido existía ya en ella y cuánto de ésta Emily, había destruido Doyle. Siempre había deseado poder borrar su sufrimiento de un plumazo. Delante de él, tenía la prueba de que debía haber tenido más cuidado con sus deseos. ¿Y si no podía recuperar nunca la memoria? ¿Y si la recuperaba y no podía soportar enfrentarse nuevamente a su dolor?. Derek estaba realmente aterrorizado, pero jamás se lo confesaría.
- Está en casa de Penélope- Le confirmó- Cuando tuviste el accidente y perdiste la memoria, creyó que era mejor librarte de esa responsabilidad por el momento- Añadió mientras observaba su expresión frustrada tratando de recordar- Pero si quieres puedes pedirle que te lo traiga.
- Sí- Aceptó ella rápidamente- Creo que me gustaría.
Notó cómo Derek intentaba ocultar una evidente sonrisa de burla sin demasiado resultado. Lo interrogó con la mirada.
- ¿Qué?.
- Nada- Dijo él echándose a reir- Es que resulta revelador que te hayas acordado de Sergio. Debe significar más para ti de lo que quieres admitir.
Emily frunció el ceño durante un momento, recordando que efectivamente ese era el nombre que había escuchado en su sueño.
- Más extraño es que le pusiera ese nombre- Murmuró para sí misma. Cuando alzó la vista se encontró los ojos de Derek clavados en ella en espera de una aclaración- Tuve un gato, cuando era pequeña- Le explicó con naturalidad- O al menos lo tuve alrededor de un par de horas, hasta que mi madre decidió que no era apto para nuestra casa y mi padre y yo tuvimos que llevarlo a una protectora. Le habíamos puesto Sergio, bueno- Se rectificó- En realidad el nombre se lo puso él. De niño había tenido un gato que se llamaba así. Supongo que seguí la tradición familiar, ¿no?.- Terminó el relato con una sonrisa triste.
Notó cómo Derek la miraba absolutamente intrigado y sorprendido.
- ¿Qué pasa?- Le preguntó ella repentinamente nerviosa.
- Emily, hace cinco años que te conozco, y es la primera vez que te oigo hablar de tu padre.
Lo miró un poco confusa. Ahora era ella la que sentía curiosidad por esa Emily del futuro, que parecía haber encontrado una familia en la que confiar, y sin embargo, seguía ocultando su vida privada.
- No hay mucho que contar realmente- Le dijo encogiéndose de hombros- No le veo desde que tenía diez años.- Dudó un momento preguntándose si aún era así- No le reprocho que haya huído de mi madre, yo también lo habría hecho si hubiera podido, pero habría agradecido que no se hubiera mudado a otro continente- Añadió tratando inútilmente de restarle importancia. Derek podía percibir perfectamente el dolor que se ocultaba detrás de aquellas palabras.
- Y sin embargo, le pusiste el nombre que él eligió a tu gato.- Le señaló con dulzura.
- Supongo que sí- Admitió ella en un susurro.
Se quedaron en silencio durante unos segundos, sin saber qué decir.
- Será mejor que nos cambiemos de ropa para ir al trabajo- La conminó finalmente, levantándose de la butaca y extendiendo su mano hacia ella para que lo siguiera. Agradeció haber tenido la previsión de haber recogido algo de ropa de su apartamento antes de llevar a Emily a casa.
Emily simplemente obedeció, al tiempo que le dirigía una sonrisa de agradecimiento, y poco después estaban de camino hacia la UAC.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Nota.- Espero que les haya gustado el pequeño guiño a Sergio ;).
