Atención: Mashashi Kishimoto es el creador de Naruto: tiene todos los derechos de la serie y yo, Yume Fujimi, solo utilizo sus personajes para hacer fics sin ningún ánimo de lucro, por lo que denunciarme o criticarme por ello sería una solemne estupidez; únicamente pretendo entretener y hacer pasar un rato agradable a todos los lectores. Una vez aclarado esto… ¡empecemos!

Para leer correctamente el fic:

-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Narración normal.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Pensamientos.

-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Diálogo.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Recuerdos.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Sarcasmo o titulo de algo, por ejemplo un libro.

Agradecimientos: Gracias Polaris-chan, Thorah Kallynshizuka1991jessy moon 15Les-kane, Izia-chan, katsuki-hatake-haruno93Alexiel ObscureNadyeliDarlett por vuestro apoyo en el primer capítulo. La verdad que vuestros ánimos me ayudan a seguir escribiendo; no me esperaba para nada recibir tantos reviews, ¡porque para mí 10 ya son un mundo!

TORMENTO

Capítulo 2

Regresó a su casa, su madre no le dijo nada pero estaba claro que algo le había sucedido ya que se le veía mejor que hacía unas pocas horas. Se dio una ducha y después comenzó a cortarse el cabello; se veía parecido al estilo que llevaba antes, pero con la sutil diferencia de que los mechones del flequillo eran más largos. Inmediatamente después, se vistió y volvió a despedirse de su madre:

¿Vas a salir otra vez? ¿Dónde vas? Hija, estoy preocupada…

No ocurre nada, mamá. Estoy bien; me voy a entrenar.

¿Entrenar? – se dijo la madre totalmente desconcertada. Esta misma mañana no había podido hablar con su hija porque estaba profundamente dormida y ahora se iba a entrenar: era algo totalmente insólito.

Llevaba más tiempo del que recordaba sin practicar, por lo que le costó un poco empezar; no obstante, una vez terminado el calentamiento volvió a recuperar la flexibilidad que había adquirido anteriormente. Con cada patada y puñetazo sentía que el dolor y la pena comenzaban a convertirse en desesperación e ira; sabía que esto no le haría superar la pérdida, pero era una buena manera de comenzar.

Siguiendo al pie de la letra el entrenamiento que le había puesto su maestro, Lee pasó justo por la zona en la que Sakura se estaba preparando. Sorprendido, no tuvo más remedio que parar y se quedó totalmente ensimismado observando a la joven. Segundos después, Gai-sensei llegaba:

- ¡Lee! ¿Ya estás cansado? Si aún no hemos hecho más que empezar. La juventud…

- Mire, Gai-sensei… - interrumpió a su maestro.

- Sakura…

- Así es. – ambos se quedaron mirando a la joven y una profunda tristeza se apoderó de ellos. Se conmovieron al ver a la chica tan decidida en sus movimientos que no quisieron importunarla, por lo que decidieron mantenerse algo alejados. Ella estaba tan concentrada que parecía no haber advertido la presencia de sus compañeros.

Gai-sensei se retiró mientras que Lee continuaba atento al entrenamiento de su amiga; su clase de hoy acaba de suspenderse. No tardaron en llegar otros compañeros a la zona de entrenamiento; Lee en seguida supo que su maestro había corrido la voz entre los amigos más cercanos de la joven Haruno. Neji, Ten Ten y los equipos 8 y 10, sin Kurenai, estaban allí, en silencio. Shikamaru sacó un paquete de tabaco y se encendió un cigarro; Ino y Chouji se estremecieron ya que siempre que fumaba les recordaba a su difunto maestro. Hinata no hacía más que sonreír orgullosa de su amiga mientras que Kiba y Shino confortaban a su compañera de equipo con algún que otro gesto: sabían que si Sakura había logrado salir de ese círculo vicioso que es la soledad, había sido en gran parte por su conversación.

Indudablemente, por muy desentrenada que hubiera estado Sakura en este último año, sabía captar la presencia de unos cuantos ninjas y no tardó en descubrir a sus amigos aunque estuvieran medianamente ocultos entre la maleza del bosque. Contrariamente a lo que muchos hubieran hecho en su situación, Sakura no dejó de practicar; sabía que sus amigos la estaban mirando con atención y sentía que si paraba de entrenarse volvería a derrumbarse y ésta vez, probablemente, sería para siempre. Acaba de "enfrentarse" a Hinata, simplemente no podía hacer lo mismo con todos los demás, eso sería demasiado doloroso: estaba utilizando las pocas fuerzas que le quedaban para cambiar su sufrimiento por rabia y la única manera de hacer florecer esa rabia era peleando.

- ¿Creéis que está bien? – preguntó Ten Ten.

- No lo sé. – respondió, como siempre sincera, Ino.- Pero esta es la primera vez que veo algo de la vieja Sakura desde que regresó a Konoha…

- Entonces… ¿se recuperará? ¿Volverá a ser la misma de antes? – preguntó Lee optimista.

- Lo dudo. – afirmó rotundamente Shikamaru.- Cuando alguien tan cercano a ti muere, simplemente no puedes vivir igual que antes. Tu mera existencia ya no será la misma y, poco a poco, te vas dando cuenta que sólo tienes dos opciones por mucho que te duela: continuar o no. Parece que Sakura finalmente ha escogido continuar, por lo que no hay que perder la esperanza con ella.

- Bien dicho amigo. – añadió Chouji mientras que a Ino una lágrima silenciosa le asomaba por el ojo derecho.

- Estará bien… seguro. – dijo Kiba.- Todos necesitamos un tiempo… - Akamaru ladró dándole la razón a su amigo.

- Sakura-san… - lloró Lee.

- Deberíamos irnos, lo más seguro es que estemos interrumpiendo su entrenamiento. – explicó Neji.

Shino fue el primero en asentir y en marcharse, muy de cerca le siguieron los demás; algunos a regañadientes pero finalmente todos se fueron. Sakura interiormente les agradeció el gesto y continuó entrenando hasta que cayó rendida en el suelo. Estaba agotada físicamente pero seguía luchando emocional y mentalmente consigo misma; se prometió que no volvería a hundirse ni tampoco a esconderse y sabía perfectamente que hacer para evitarlo.

Como todos los días desde hacía más de un año, Kakashi iba de buena mañana a ver a su antigua alumna al hospital. Hizo lo mismo de siempre; tocó la puerta y sin esperar respuesta alguna, entró a la habitación saludando alegremente mientras corría las cortinas de la ventana. No notó nada extraño hasta que volvió su cara hacia la cama y vio que estaba vacía. Se extrañó y se dirigió hacia el baño por si la joven se encontraba ahí, la puerta estaba entornada de modo que se veía perfectamente que no había nadie ahí dentro. En seguida se temió lo peor; hechó un vistazo por la habitación y comprobó que no quedaba pertenencia alguna de la joven. Preocupado, iba a salir del cuarto para preguntar a alguna enfermera por la chica, cuando apareció una mujer.

-Enhorabuena Kakashi. Lo has conseguido.

-¡Tsunade-sama!

-Sakura ha vuelto a su casa.

-¿En serio?

-Es más, según he oído, ha vuelto a entrenar y todo.

-¿De verdad?

-Pareces sorprendido, Kakashi.

- Y lo estoy.

-¿Entonces puedo deducir que no ha sido gracias a ti el cambio de Sakura?

-Quien sabe… - se encogió de hombros. La Hokage sonrió.

-El caso es que salir le ha hecho bien. Esta mañana la he visto y no parece la misma.

-¿Dónde?

-Entrenando en el bosque. Y se lo está tomando muy en serio: algo se propone… Supongo que ni tengo que decir que la ayudes en todo lo que necesite, ¿verdad?

-Si, Tsunade-sama…

-Al fin y al cabo también ha sido tu alumna y cuando me pediste que la dejara salir de aquí, quedó nuevamente a tu cargo…

-Ella es demasiado adulta para tener un maestro. – "Dieciocho años ya,como pasa el tiempo…"

-Pero no para tener un guía o un amigo.

-Está bien. Veré que puedo hacer.

-Perfecto. Quiero que me informes de todo, ¿entendido?

-Entendido, Hokage-sama.

Kakashi no tardó en llegar; todavía estaba sorprendido por la buena reacción que había tenido Sakura respecto a su charla de ayer. Dedujo que había tenido que pasarle algo más para tener un cambio tan repentino de actitud, sin embargo poco le importaba ahora: lo crucial era que Sakura estaba saliendo de su depresión. Se sonrió al verla entrenar con tantas ganas; seguía teniendo la misma monstruosa fuerza, y el mismo control de chakra…

-Buenas… hoy si que estás animada.

-Sí.- contestó seca la joven sin dejar de entrenar.

-Veo que te lo estás tomando muy en serio.- esta vez Haruno ni contestó, tan sólo hizo un ademán para secarse el sudor. - ¿Te molesto?

-No, no es eso…- paró por fin a descansar la chica.

-Me alegro. – añadió sentándose al lado de la pelirrosa.

-Es que no estoy de humor, ya sabes…

-Todo en un día no puede lograrse Sakura; de ayer a hoy has mejorado mucho y…

-Ahórratelo sensei… eso ya lo sé.

-Vale…entonces, ¿puedo ayudarte en algo? Si quieres hablar yo soy bueno escuchando.

-No necesito hablar, lo que quiero es pelear.

-¿Eh? ¿Quieres que peleemos?

-Sensei… - Sakura se puso seria y miró fijamente los ojos de Kakashi.- si de verdad quieres ayudarme hay una cosa que puedes hacer por mi…

-¿Qué?

-Quiero que me entrenes

-Pero si más cosas no puedo enseñarte, Sakura.- respondió rápidamente el ninja. Por un momento se había sentido algo inquieto ante la seriedad de aquella petición.

-No me estás escuchando, Kakashi-sensei… Quiero que me entrenes para formar parte de ANBU.

-¿Cómo dices?

-Quiero presentarme a las pruebas e ingresar en el cuerpo. – explicó decidida.

-¿Por qué? – preguntó alarmado Kakashi.

-Lo necesito.

-Esa no es la solución, Sakura.

-Te equivocas, sensei… Esa es la "solución".

-Sakura…

-No tengo más opciones, sensei…

-Por supuesto que las tienes.

-¿Ah sí? ¿Cómo cuales? – le preguntó molesta y alterada.- No puedo quedarme en la villa y no puedo tener nuevos compañeros… No puedo y no quiero, sensei. ¿No lo entiendes? – "es demasiado doloroso".

-Más de lo crees Sakura…

-Pues entonces apóyame en esto. Por favor, sensei. Te lo ruego.

-No sé, Sakura. ANBU… eso son palabras mayores…

-Estoy segura de que si yo fuera un hombre, no dudarías ni un instante en ayudarme. – replicó la joven muy triste.

-Eso son tonterías, yo…

-Pues demuéstralo, sensei. ¡Demuéstrame que me equivoco y no me trates como a una niña pequeña! – habló con furia.

-No es lo que pretendo.

-¡Pues es lo que haces! ¡Lo que siempre has hecho! Siempre diciendo que todo iba a salir bien… ¡Pues mira! ¡Nada ha salido bien! ¡Ellos están muertos y yo enterrada en vida!

-Por favor Sakura… - la culpa y los remordimientos se apoderaron de Kakashi. Desde luego no había sido el mejor profesor para la joven.

-Creo que esto es lo único que te he pedido en mi vida, Kakashi-sensei… - "cierto…" pensó Hatake todavía dolido.

-Sakura, no te das cuenta pero lo que me pides es tremendamente difícil para mí. No todos los ninjas están hechos para ser Anbu y los requisitos que piden son muy altos…

-¡Podré con todo eso! - exclamó con energía.- No me preocupa la dificultad de las pruebas o de las misiones. No necesito tu protección, yo sólo quiero…

-Ya sé lo que pretendes, Sakura. Al igual que Sasuke pretendes seguir con el camino del odio y a eso sabes que siempre me opondré. – ambos ninjas se miraron fijamente.

-No puedes pretender que no me afecten sus muertes, porque jamás ¿me oyes sensei? Jamás, superaré algo tan horrible y jamás les olvidaré y te puedo prometer, sensei, que si alguna vez oigo decir algo malo sobre Sasuke-kun y Naruto no habrá lugar en el mundo para esconder a ese cabronazo, porque juro por Dios que lo mataré con mis propias manos.

-Sakura…

-Así que dime, sensei… ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a ayudarme o me dejarás de lado? ¿O quizás volverás a colocar tu mano en mi cabeza y a mentirme en la cara otra vez? – el amargo sarcasmo de Sakura llegó a lo más profundo del corazón de Kakashi. El jounin volvió a arrepentirse de los errores del pasado y entristecido le contestó:

-Sí… Voy a ayudarte, Sakura.

-Gracias, sensei. – resopló la joven aliviada.

-Empecemos entonces.- ambos se pusieron en pie de nuevo. Kakashi contemplaba a su alumna pensativo ¿era ella la misma Sakura que ayer no quería salir del hospital? No, sin duda, no lo era; al igual que la Sakura de la clínica, no era la verdadera Sakura. La joven había intercambiado su desolación por rencor, su culpa por odio; un arma de doble filo. "No pienso abandonarte, Sakura. Voy a ayudarte a superar este dolor y sonreirás como antes. Esta promesa sí la pienso cumplir".

FIN CAPÍTULO 2

Tormento de Yume Fujimi