Les dejo el capitulo 5. Os adelanto un poco que el capítulo 6 se centrará en Matthew Benton (tengo una duda, por cierto, no controlo nada el inglés, ¿alguien podría decirme como se escribe el apellido de John?), lo tengo prácticamente terminado, pero esperaré a mañana porque me estoy dando cuenta de que cada vez me salen más largos los capítulos y no quiero matar de aburrimiento a nadie XD :). De hecho, pensé en acortar este, pero finalmente lo he dejado tal cual. Intentaré no alargarme demasiado en el resto. Estoy trabajando en el capítulo 7, que es uno de los que más he disfrutado escribiendo desde que empecé a publicar, y me apetece mucho que lo leáis.

Espero también que nadie se esté liando con las escenas retrospectivas, he procurado seguir un orden cronológico entre ellas. Si a alguien le resultan confusas, que me lo diga, por favor.

Quiero dar las gracias a los que dejáis comentarios, siempre es agradable saber si la historia está gustando, porque estoy poniendo mucho cariño en ella, y me sirve de motivación a la hora de escribir. Como siempre, cualquier sugerencia o crítica constructiva será bien recibida.

CAPITULO 5

Cuando llegó a su apartamento se sintió un poco inquieta por encontrarse allí sola. En realidad, siempre había estado acompañada desde que había dejado el hospital, y ahora tenía la sensación de que estaba perdida. Como el día anterior se iba a quedar a dormir en casa de García, Derek le había dicho que aprovecharía para trabajar un rato en la restauración de una casa que había comprado. Se sorprendió al saber que era algo que hacía a menudo. Sabía que volvería al atardecer, así que tenía todo el día libre para ella sola.

Se duchó y se cambió de ropa, poniéndose algo mas cómodo. Era Domingo, y hasta el día siguiente no tenía que ir a trabajar, así que podría relajarse tranquilamente mientras lo esperaba.

Había dejado la cajita con el colgante en la barra de la cocina. Lo cogió y se sentó frente al tocador de su habitación. Lo examinó detenidamente. La cadena era de oro blanco, al igual que la base del colgante, pero luego tenía pequeñas incrustaciones de piedras preciosas en las alas y en los ojos, coloreándolo. Era absolutamente hermoso y estaba segura de que, si realmente Derek lo había comprado para ella, le habia costado una pequeña fortuna.

Lo levantó, observándolo mientras lo balanceaba ligeramente antes sus ojos.

Se había sentado delante de aquel espejo, por un motivo.

"Recuerda"- Susurró cerrando los ojos.

Las imágenes se sucedieron una tras otra. Una sala presidida por un enorme árbol de Navidad, Derek sonriéndole mientras ella habría los regalos, la familia de Derek ¿sus hermanas y su madre?, rodeándolos, luego..., luego...

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Dos meses antes

Derek llevaba días insistiéndole para que lo acompañara a pasar las Navidades en Chicago con su familia. Aunque las pesadillas eran cada vez mas infrecuentes y menos intensas, no le agradaba la idea de dejarla sola. Finalmente ella había cedido y había bromeado con él advirtiéndole del interrogatorio que iban a tener que soportar cuando García se enterara. Habían incluso apostado cuánto tiempo iba a tardar en contárselo al resto del equipo. Derek había dicho que un par de días, y Emily que no llegaría a 24 horas. Evidentemente, ganó ella, y ahora él le debía una cena.

Emily estaba realmente nerviosa cuando apareció en casa de los Morgan, con Derek agarrándola de la mano para intentar controlar su temblor. Se quedó tiesa en la puerta, hasta que la madre de Derek- que le había insistido desde un primer momento en que la llamara Fran- la arrastró hacia el interior de la casa con un abrazo de oso. Luego hubo más abrazos. Los de las dos traviesas hermanas de Derek, Sarah y Desiree, que corretearon a su alrededor sin ocultar su entusiasmo por el hecho de que su hermano había traído a una mujer a casa "por primera vez en la historia de la familia de Morgan", como se encargaron de recalcar una y otra vez para vergüenza de ambos. Emily sintió como se ruborizaba ante tanta atención. Ya las había conocido unos años antes, pero esto era claramente más personal.

Se quedó horrorizada cuando Fran atrapó a su hijo, llevándolo a un lado, dejándola a solas con las dos hermanas, que no paraban de hacerle preguntas como si estuvieran disparando como una ametralladora. "En realidad esto es peor", había pensado ella.

Notó como Derek abría los ojos, sorprendido, después de que su madre le susurrara algo al oído, y luego miraba hacia Emily con cara de circunstancias, para volver la vista de nuevo hacia Fran.

- Sólo somos amigos, mamá- Lo oyó decir.

Emily frunció el ceño absolutamente confundida, mientras que observaba cómo ambos se acercaban de nuevo hasta donde estaba ella.

- Derek te acompañará a la habitación de invitados, querida- Le dijo amablemente mirando de reojo a su hijo, quien le devolvió una mirada de reproche.

La guió hasta un pequeño dormitorio con un enorme ventanal, amueblado con sencillez. Resultaba cálido y acogedor. Derek cerró la puerta detrás de ellos, a riesgo de suscitar suspicacias entres sus dos revoltosas hermanas.

- Lo siento- Se disculpó sentándose en la cama- A veces pueden resultar realmente exasperantes.

Emily sonrió, tomando asiento a su lado. Era una bonita cama de hierro forjado, cubierta por un edredón de flores en tonos suaves.

- Deberías estar orgulloso de la familia que tienes- Le dijo poniendo su mano en su hombro e inclinando la cabeza sobre él durante unos instantes. Estaba agotada. Al día siguiente sería Navidad y ni siquiera se sentía con fuerzas para afrontar la cena de esa noche. Luego levantó la cabeza para mirarle- ¿Qué fue eso con tu madre?- Le preguntó con curiosidad.

- ¡Oh!- Titubeó sintiéndose repentinamente incómodo- Quería saber si ibas a dormir conmigo...No estaba muy segura.

Ahora entendía por qué le había dicho que sólo eran amigos.

- Me imagino la cara que pondría si se enterara de que, de hecho, ya dormimos juntos- Le señaló con expresión traviesa.

Derek abrió los ojos incrédulo.

- Creo que no se refería exactamente a esa forma de compartir cama- La corrigió negando con la cabeza..- Y por tu bien, será mejor que no se entere, si no quieres que empiece a especular sin motivo.

Emily se levantó de la cama con más brusquedad de lo que pretendía. No sabía por qué, pero aquel comentario la había molestado un poco.

Él se dio cuenta de su reacción y se incorporó, quedándose detrás de ella.

- Oye, ¿Estás bien?. ¿He dicho algo?- Le preguntó preocupado al tiempo que con su mano rozaba su hombro.

Vio como ella bajaba la cabeza durante unos instantes hasta que se giró hacia él.

- No... no pasa nada. Lo siento- Se disculpó- Es que estoy cansada.

La miró desconcertado. Sabía que mentía. Hizo acopio de todo el valor que pudo reunir para enfrentarla.

- ¿Hay motivos para que especule?- Le preguntó directamente.

Ella abrió los ojos sorprendida. No esperaba aquella pregunta y tampoco se lo podía reprochar. Ella era la que se había enojado, en primer lugar.

- No lo sé, Derek- Le respondió con sus ojos fijos en él- Dímelo tú. ¿Por qué aún duermes en mi cama si ya apenas tengo pesadillas?.

Ahora el que se quedó atónito fue él. Cuando iba a contestar, sonaron unos suaves golpes en la puerta. Suspiró con frustración mientras se acercaba a la misma para encontrarse con Desiree tras ella.

- Mamá dice que bajes. Quiere que vayas a comprar un par de cosas para la cena- Le informó mirando alternativamente a ambos. Era evidente que había interrumpido algo importante.

Derek resopló y sin decir nada salió de la habitación.

- ¿Va todo bien?- Le preguntó preocupada Desiree.

- Sí, claro- Le contestó Emily restándole importancia mientras comenzaba a sacar las cosas de su bolso- Ya sabes, a veces puede ser un poco...

- ¿Cómo un grano en el culo?- Completó la frase por ella, haciendo que Emily se echara a reír.

- Sí, algo así- Le confirmó- Aunque yo iba a ser más sutil.

- Te diré una cosa, Emily- Le dijo llamando su atención- Con Derek siempre funcionan mejor las cosas directas que las sutilezas- Hizo una pausa para asegurarse de que la comprendía- Puedes ponerle un saco de boxeo delante y no lo verá hasta que lo golpees con él en la cara- Añadió haciéndole un guiño- Te he dejado toallas en el baño. Cuando quieras bajar, estaremos en la cocina.

Se despidió con una sonrisa, dejando a Emily realmente confundida. "Pues vaya dos nos hemos juntado", pensó de forma casi inmediata.

Cuando bajó, Fran estaba en la cocina y no había rastro del resto de la familia Morgan. Habría mentido si hubiera dicho que estar a solas con la madre de Derek no la ponía nerviosa. Se quedó en la puerta de la cocina, como paralizada.

- Entra Emily- La invitó a pasar- Puedes ayudarme con la cena... Derek aún no ha vuelto y mis otras dos ingratas hijas se han ido a comprar un par de regalos de última hora.

Era imposible resistirse a la amabilidad y a la calidez de aquella mujer.

Cinco minutos después, ambas estaban afanadas en preparar la cena. Habían conseguido organizarse rápidamente y trabajaban absolutamente coordinadas.

Emily estaba preparando una salsa bechamel cuando notó los ojos perplejos de Fran sobre ella. Por un momento temió que se hubiera equivocado con algún ingrediente.

- ¿He hecho algo mal?- Le preguntó un poco nerviosa.

Fran parpadeó un par de veces antes de contestar.

- No. Al contrario. Derek me había prevenido especialmente sobre tu falta de dotes para la cocina. Habló algo sobre unas tortitas quemadas y un incendio hace un tiempo..., y ahora me doy cuenta de que te manejas sorprendentemente bien.

Emily se echó a reir.

- Por favor... No vayas a decírselo... Llevo cinco años engañándole para que cocine él cada vez que viene a casa.

- Eres una jovencita realmente astuta- Le dijo con admiración- En casa nunca conseguí ni siquiera que friera un huevo.

- Bueno...- Bromeó Emily- He de decir que es un auténtico virtuoso de la pasta.- Casi se sonrojó al recordar cómo se había relamido de placer la primera vez que se la había preparado. Derek se lo estuvo recordando durante semanas.

De nuevo notó los ojos escrutadores de Fran sobre ella.

- ¿Y eso de que cocine para ti?- Le preguntó con fingido desinterés- ¿Sucede muy a menudo?

Emily captó perfectamente la indirecta.

- Bastante, últimamente...- Le contestó con una tímida sonrisa.

Fran la miró complacida durante unos instantes hasta hacerla sonrojar, pero no le dijo nada. Simplemente volviò la vista hacia la tabla donde estaba cortando la cebolla, y pronto cambiaron de tema. Fran Morgan sabia exactamente cuándo se debía recoger el hilo de la caña de pescar.

Cenaron en familia, entre risas y anécdotas especialmente a costa de Derek. Emily disfrutaba de la interacción entre ellos. Nunca había tenido algo así en su casa, y agradecía el esfuerzo que todos ponían en incluirla.

Después de cenar, Fran les sirvió una última copa de licor, antes de irse a dormir.

- Derek nos dijo que te tuviste que marchar un tiempo. Que te hirieron durante un caso- Dijo repentinamente Desiree.

Emily abrió los ojos un poco sorprendida por la inesperada pregunta y de reojo vio como Derek la miraba con expresion de disculpa

- ¡Desiree!- Le llamó la atención Fran Morgan, escadalizada por el comentario inoportuno. Derek no les había contado demasiado de aquella historia, pero sabía que había sido algo bastante grave y sobretodo sabía lo mal que su hijo lo había pasado. Pocas veces lo había visto tan devastado.

- ¡Oh!- Dijo ella intentando quitarle hierro al asunto- Es que tengo esta tendencia innata a ponerme en situaciones de peligro... - Se burló de si misma- Pero gracias a eso tengo una colección completa de cicatrices- Añadió riendo.

- Realmente deberías de dejar de bromear con eso- Oyó a Derek a su lado. Se podía notar perfectamente el dolor bajo aquellas palabras.

Se hizo un silencio en la mesa durante unos segundos.

- Lo siento- Se disculpó ella sintiéndose como una estúpida. Había conseguido el efecto contrario al que pretendía- Sólo estaba tratando de restarle importancia. No pensé...

Derek la miró desconcertado.

- ¿Cómo exactamente se le resta importancia a ver a alguien que quieres morir entre tus brazos?.- Le preguntó con amargura.

Aquel comentario golpeó a Emily como si la hubieran lanzado contra un muro de ladrillo. Se reprendió a sí misma por no recordar que Derek ya había visto a su padre morir delante de él. Verla a ella, tenía que haber reavivado aquel trauma.

- Derek...- Le advirtió su madre, mientras que sus hermanas se intercambiaban miradas entre sí.

- No morí, Derek. Estoy aquí...- Le susurró casi sin voz, mirándole a los ojos.

- No lo estuviste durante seis meses.- Le replicó él sin apartar la mirada.

De nuevo aquel silencio.

- Será mejor que nos vayamos todos a dormir- Les interrumpió Fran poniéndose de pie- Mañana será otro día y veremos las cosas de otra manera. Y además- Añadió fijando sus ojos directamente en su hijo- mañana, quizás alguien deba disculparse.

No hubo objeciones por ninguna de las partes.

Un par de horas después, Fran bajó a la cocina a por un vaso de agua cuando le pareció oír gemir débilmente a Emily dentro de la habitación. Aguzó el oído y se alarmó un poco cuando distinguió perfectamente que estaba llorando. Abrió la puerta con cuidado y se acercó a su cama. Estaba dormida, y efectivamente, lloraba en sueños.

La zarandeó suavemente.

- Emily- La llamó un par de veces en voz baja- Cielo, despierta.

Ella abrió bruscamente los ojos mirando a su alrededor asustada, hasta que fijó la vista en Fran.

- Lo siento- Se disculpó inmediatamente- Yo.. No quería despertar a nadie...- Continuó totalmente avergonzada.

- No te preocupes- La calmó Fran- No lo has hecho. Bajaba a por un vaso de agua y te oí. ¿Estas bien? ¿Necesitas algo?... ¿Quieres que llame a Derek?- Ni siquiera estaba segura de por qué había preguntado aquello.

- No- Negó ella con la cabeza- Gracias- Vaciló un poco antes de continuar- No quiero preocuparle sin motivo. Ya ha perdido demasiadas noches de sueño por mi culpa- Añadió sin ser consciente de lo que sus palabras revelaban.

Fran la miró con curiosidad, sacando sus propias conclusiones. Sin embargo, prefirió ser prudente y, simplemente asintió con la cabeza. Se inclinó. le dio un beso en la frente y luego las buenas noches.

Al día siguiente era la mañana de Navidad. Unas exaltadas Desiree y Sarah despertaron al resto de la familia entre grititos y saltos. Arrastraron a Emily hacia la sala y la sentaron junto al árbol. Derek y su madre bajaron momentos después, ante los gritos descontrolados de las dos hermanas. Derek se acercó a Emily intentando no llamar demasiado la atención del resto de su familia, y le susurró al oído "Lo siento". Ella se giró hacia él para enfrentarse a su mirada, tremendamente arrepentida. No le dijo nada, simplemente le acarició la mejilla y le sonrió levemente. Notó los ojos de Fran Morgan clavados en ella. Cuando se volvió se ruborizó ligeramente ante su expresión cómplice.

El momento fue interrumpido por las hermanas de Derek que estaban ya abriendo los regalos, entusiasmadas. Derek se sorprendió al ver a Emily tan alegre. Hasta donde él sabía, detestaba la Navidad. Sospechaba que lo que en realidad detestaba, era pasarla con su propia familia. No le costaba imaginársela en una casa rodeada de niños.

Cuando le llegó el turno a Emily, agradeció profundamente que ellas se hubieran preocupado de comprarle algunos detalles. Finalmente sólo quedó en el árbol los regalos que ella y Derek se habían comprado entre sí.

- ¿Donde has conseguido esto?- Le preguntó atónito cuando abrió una primera edición de "Matadero Cinco".

- Una chica sabe...- Bromeó ella encogiéndose de hombros.

- ¡Guau!- Exclamó Sarah exageradamente afectada- Hermano, creo que no deberías dejarla escapar...- Se burló, totalmente inconsciente de la mirada estupefacta de Derek y el sonrojo repentino en las mejillas de Emily. De lo que sí fue plenamente consciente fue de la genuina mirada de advertencia Fran Morgan.

- ¡Abre el tuyo, Emily!- La animó Desiree, dándole un codazo a su hermana y entregándole el obsequio de Derek. Una pequeña cajita envuelta en papel rojo brillante.

Emily miró de reojo hacia Derek, aún avergonzada por el comentario de Sarah, y con sumo cuidado abrió su regalo. Un suave jadeo salió de su garganta cuando vio el pequeño colgante de un ave fenix de oro blanco, con incrustaciones de brillantes. Se quedó atónita sabiendo que aquello le tenía que haber costado al menos un par de meses de salario. Las exclamaciones de sorpresa y entusiasmo no se hicieron esperar por parte tanto de las hermanas como de la madre.

- Derek...- Balbuceó- No puedo aceptarlo.

- Claro que puedes- Le dijo él cogiendo el colgante entre sus manos- Date la vuelta, te lo pondré.

Emily se giró, sonrojándose aún más de lo que ya estaba cuando se dio cuenta de las sonrisas de satisfacción que lucía el resto de la familia Morgan. Derek le apartó el pelo suavemente y con delicadeza se lo colocó. Cuando ella se volvió hacia él, se encontró perdida en la profundidad de sus ojos.

- Chicas, venid a ayudarme en la cocina.

Oyó a Fran Morgan conminar a sus hijas, que protestando inútilmente, finalmente la siguieron, dejándolos a los dos solos en la sala.

- Me recordó a ti. Siempre resurge de sus cenizas, como tú- Le dijo con suavidad.

Ella asintió levemente con la cabeza, sabiendo a qué se refería.

- Gracias- Dudó durante unos segundos debatiéndose en seguir o no su instinto. Las palabras de Desiree resonaron en su mente y finalmente se inclinó hacia él, besándolo dulcemente en los labios.

El beso suave cobró intensidad cuando notó cómo Derek la tomaba por la cintura estrechándola contra su pecho, al tiempo que Emily pasaba sus manos sobre sus hombros.

No se separaron hasta que oyeron las risitas, nada sutiles, de las hermanas, seguidas de una seria reprimenda de su madre, quien tiró de ellas hasta conseguir meterlas nuevamente en la cocina.

Emily y Derek se miraron un poco avergonzados, como si fueran dos adolescentes besándose a escondidas de sus padres.

Aquel fue su primer beso.

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Emily no consiguió recordar todos los detalles. Las imágenes y las conversaciones, aparecían fragmentadas en su mente, pero sabía lo suficiente como para darse cuenta de la importancia de aquel colgante. Se lo puso al cuello, y al hacerlo, por un momento sintió de nuevo los labios de Derek sobre los de ella.

Ahora mismo su alma se debatía entre dos mundos.

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Casi al anochecer Derek apareció en la puerta de su apartamento con Sergio entre sus brazos. Emily dio un gritito al ver al pequeño felino. La noche anterior Penélope le había dicho que lo había tenido que llevar al veterinario porque se había puesto enfermo. Al ver el lazo rojo que llevaba al cuello, supo que Derek se le había adelantado para entregárselo él mismo . El gato prácticamente saltó a sus brazos en cuanto la vio, y en compensación se llevó multitud de arrumacos y palabras cariñosas en italiano.

Esta vez, ella se había intentado esforzar en preparar una cena ligera para los dos, acompañada de un buen vino que se había encargado personalmente de comprar aquella misma tarde.

Él se mostró gratamente sorprendido cuando se dio cuenta de que no se había molestado en ocultar sus dotes culinarias. Aún así se llevó una pequeña mirada de reproche y ella le devolvió una sonrisa traviesa.

Cenaron casi en silencio. Emily estaba visiblemente nerviosa, y sabía que Derek se había fijado en que llevaba el colgante puesto, su regalo, aunque no le había dicho una palabra sobre ello. Estaba un poco confusa porque había pensado que le agradaría, y sin embargo, parecía todo lo contrario.

Cuando terminaron, recogieron todo. Emily acababa de colocar los platos en el lavavajillas y cuando se incorporó y se giró, casi se da de bruces contra Derek que llevaba una copa más en la mano. Dejó la copa sobre la repisa de la cocina, detrás de ella, rozándola ligeramente con su cuerpo. Emily notó que se estremecía con su cercanía, estaban a solo unos centimetros de distancia. Sólo necesitó inclinarse un poco para besarlo en los labios. Sintió sus labios cálidos sobre los de ella, igual que en su recuerdo, pero repentinamente Derek, con un "No, Emily espera", dio un paso hacia atrás, y se apartó.

- ¿Qué pasa?- Le preguntó ella confundida.

Derek salió de la cocina, en dirección a la sala, mientra que una confusa Emily lo seguía casi sin darse cuenta. Lo miró con expresión interrogante.

Se giró hacia ella.

- Esto no está bien- Le dijo negando con la cabeza.

- Pero sé que ocurrió algo entre nosotros- Balbuceó sin comprender- Aunque te niegues a hablar de ello... lo recuerdo.

Ahora era él el que estaba confuso.

- ¿Qué recuerdas?- Le preguntó intrigado.

- Nos besamos,.. en casa de tu madre. Me regalaste el colgante...- Añadió cogiéndolo momentáneamente entre sus dedos- Derek, dime que ocurre, sé que nosotros...

- No, no lo sabes...Emily- La interrumpió con expresión dolida- Aquello no terminó bien.

Emily emitió un pequeño jadeo.

- ¿Cómo?- Estaba absolutamente desconcertada.

Derek suspiró antes de hablar. Se acercó un poco a ella antes de continuar.

- Mira-Le explicó sin apartar la vista de ella. Se notaba que estaba haciendo un verdadero esfuerzo por hablar de aquello- Estuvimos bien unas semanas, pero luego... no sé que pasó, decidiste tomarte un descanso. Te fuiste, y cuando volviste, justo antes del último caso, estabas diferente. Intenté hablar contigo y discutimos.

Ella abrió los ojos sorprendida. Lo que menos esperaba era algo así.

- ¿Discutimos?- Le exigió saber ella.-¿Y rompiste conmigo?- Su tono fue más vehemente de lo que pretendía.

Él la miró perplejo.

- ¿Por qué das por hecho que la culpa fue mía?- Le preguntó ofendido.

- Yo no he dicho eso..- Balbuceó ella, con evidente nerviosismo.

Notó el dolor en su mirada.

- Elegiste a otro- Le recriminó duramente- Eso fue lo que pasó.

- ¿Qué? ¿Quien?- No podía creer lo que le estaba contando. No comprendía nada.

- ¡¿Crees que te lo pregunté?!- Le respondió él resoplando, visiblemente enfadado.- Un momento después Hotch llamó para pedirnos que fuéramos a la casa del testigo,.. y el resto ya lo sabes.

Emily miró al suelo cabizbaja durante unos segundos, intentando procesar la nueva información.

- No entiendo... Si supuestamente te dejé por otro...¿Por qué me has estado ayudándome todo este tiempo? ¿Por qué has sido tan amable conmigo?- Le preguntó elevando el tono de voz.

Él la miró estupefacto.

- Porque estoy enamorado de ti- Le dijo simplemente- ¿No es evidente?.

Aquella confesión tan directa hizo que su corazón diera un vuelco. "Si querías sinceridad, toma dos tazas", se dijo ella. Fue entonces cuando supo con certeza dónde estaba el problema.

- Pero no me crees cuando te digo que siento algo por ti... - Susurró con frustración.

Notó la expresión de disculpa en su rostro. Ella no era la única que tenía sentimientos encontrados.

- Emily, prácticamente no me conoces- Le señaló ahora con suavidad.

Ella asintió con la cabeza. No podía negarlo. Sin embargo...

- No sé como explicarlo...- Le dijo intentando que él lo entendiera.- Sólo sé que tengo este sentimiento...Quizás no tengo sus recuerdos, pero tampoco soy la misma persona que era hace siete años.

- Y sin embargo, tampoco has dejado de serlo...- Aunque no lo pretendía, sonó a reproche.

- ¿Qué quieres decir?- Le increpó molesta.

- Que ahora mismo, dudo que sepas lo que quieres, ni a quien quieres realmente, y no voy a pasar dos veces por lo mismo.

Y ahí estaba nuevamente, la verdad golpeándola.

-¿No me crees verdad? - Se encaró a él dolida- Así que simplemente me rechazas ¿no?

Él no le respondió.

- ¡Vaya!- Exclamó ella con ironía, apartándose un poco más de él- Realmente tu silencio es delatador. Supongo que tampoco me contarás si sucedió algo más entre nosotros.

Derek pensó la respuesta durante unos segundos.

- ¿Que sentido tiene que te cuente algo que ahora mismo no puedes comprender?- Le recriminó.

Aquello fue como una puñalada para ella.

- Claro...- Dijo sin molestarse en disimular su enfado-. Yo... Realmente creo que deberías irte.

- Emily..- Balbuceó él sintiéndose un completo idiota.

- No quiero seguir hablando de esto ahora, Derek... Estaré bien sola.- Añadió mientras abría la puerta del apartamento .

Él simplemente salió de allí, cabizbajo.

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