Atención: Mashashi Kishimoto es el creador de Naruto: tiene todos los derechos de la serie y yo, Yume Fujimi, solo utilizo sus personajes para hacer fics sin ningún ánimo de lucro, por lo que denunciarme o criticarme por ello sería una solemne estupidez

Atención: Mashashi Kishimoto es el creador de Naruto: tiene todos los derechos de la serie y yo, Yume Fujimi, solo utilizo sus personajes para hacer fics sin ningún ánimo de lucro, por lo que denunciarme o criticarme por ello sería una solemne estupidez; únicamente pretendo entretener y hacer pasar un rato agradable a todos los lectores. Una vez aclarado esto… ¡empecemos!

Para leer correctamente el fic:

-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Narración normal.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Pensamientos.

-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Diálogo.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Recuerdos.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Sarcasmo o titulo de algo, por ejemplo un libro.

TORMENTO

Capítulo 3

Empecemos de nuevo. – dijo Sakura firme y algo autoritaria.

¿No crees que es suficiente por hoy? – preguntó Kakashi algo cansado.

No.

Llevamos toda la semana entrenando muy duro, Sakura, tu cuerpo puede resentirse…

¿Y no será que lo que se está resintiendo es tu sharingan, sensei? – añadió Haruno irreverente.

Sakura… - respondió levemente colorado. Sabía que en el fondo ella tenía razón. – debes reconocer que tú también estas cansada casi no has parado desde que saliste del hospital.

Estoy bien. – aseguró tajante, sin embargo Kakashi percibió un hilo de agotamiento en sus palabras.

¿Seguro? – volvió a insistir.

Si lo que quieres es que hagamos un descanso, bien… adelante pero después continuamos. No hay tiempo que perder.

De acuerdo… - dijo Kakashi sentándose en una de las rocas del lugar. Realmente estaba exhausto pero como no quería defraudar a Sakura intentaba disimularlo por todos los medios posibles. Mientras emitía algún que otro pequeño jadeo por el cansancio se preguntaba cómo era posible que la joven aún estuviera en pie, ¿podría ser que la rabia y el dolor estuvieran dándole energía? No, aquello no era posible; precisamente esos sentimientos eran los que debilitaban el cuerpo y la mente de todo shinobi. En mitad de sus pensamientos, apreció como la ninja se llevaba una pastilla a la boca; las dudas del jounin se disolvieron.

Se acabó la pausa.- habló la pelirrosa a la vez que se preparaba para retomar la práctica.

Sakura, eso… - intentó decir el ninja señalando una caja de medicamentos que tenía la muchacha en la mano.

¿Qué?

No deberías abusar de esas pastillas.

Tranquilo, no son píldoras soldado. – explicó Haruno sin darle mayor importancia al asunto.

Eso es precisamente lo que me preocupa.

Kakashi-sensei… - por un segundo, Sakura se quedó perpleja ¿qué pretendía insinuar?- déjame recordarte que soy una ninja médico y que puedo recetarme todo lo que crea oportuno. Además, creo recordar que tú ya no eres mi maestro.

Cierto, sin embargo tú sigues refiriéndote a mí como sensei…

¡Mera costumbre! – contestó todavía molesta.- De todos modos, eso no te da derecho a inmiscuirte en mi vida.

Ya veo… ¿y tengo derecho a preocuparme por ti o eso también es "inmiscuirme en tu vida"? – preguntó con cierta tranquilidad que no le pareció muy convincente a la chica.

Sensei… - refunfuñó la muchacha.- Solo… solo… solo ayúdame a entrenar, ¿de acuerdo? Del resto de mi vida, me encargo yo.

Tú sabrás lo que haces. – respondió el jounin no muy satisfecho. Sabía que ella sufría pero no podía hacer nada más por ella, al menos de momento.

La joven inició el entrenamiento de nuevo. Kakashi estaba realmente preocupado por su salud, ¿debería hablar de ello con la Hokage o darle un voto de confianza a su ex alumna? No sabía qué hacer y al final decidió esperar, al fin y al cabo pasaban mucho tiempo juntos, si algo iba mal él sería el primero en saberlo.

Y así pasaron casi un par de meses y la preocupación de Kakashi iba creciendo al igual que la adicción de Sakura a las pastillas. Ya no sabía qué hacer; había probado a hablar con ella como un amigo amable consintiendo todos sus caprichos pero no funcionó, volvió a intentarlo como un senpai dándole buenos consejos tampoco funcionó, intentó ejercer de nuevo como profesor pero esta vez algo más estricto, solo consiguió más rechazo. Se volvía loco intentando que la joven recuperara el juicio y siguiera con su vida; estaba estancado, no se le ocurría como ayudarla y hablarle a Tsunade-sama del problema sería como tirar la toalla con la joven y él sabía que pasara lo que pasara no la dejaría de lado, era su última alumna.

Llegas tarde, sensei.- dijo Sakura molesta ante el retraso de Kakashi. Habían quedado a las nueve de la mañana en el cuartel de los Anbu; hoy era el día en el que Sakura entraba en el escuadrón. Después de mucho esfuerzo y tiempo había superado todas las pruebas y ya estaba dentro, solo le quedaba por hacer una cosa: el tatuaje.

¡Lo siento! Pero una vieja…

Entremos de una vez. – acalló al jounin mientras se disponía a cruzar la puerta.

Se sentaron juntos en una sala de espera, Sakura podía ver cómo iban llamando, uno tras otro, a cada uno de los nuevos aspirantes para tatuarles; no pudo evitar sentir una sensación extraña en su interior, algo parecido a un escalofrío. Kakashi lo notó.

¿Nerviosa? – preguntó sonriendo.

Para nada. – respondió la joven haciéndose la dura.

No te preocupes que no te dolerá.- dijo Kakashi intentando tranquilizarla.

¿Crees que tengo miedo a un simple tatuaje? – miró la joven reticente al jounin "¡qué equivocado estás!".

Entonces… ¿de qué tienes miedo?

Yo no tengo miedo. – contestó fijando su mirada en su exmaestro, Kakashi percibió cierto enfado y aquel no era el momento ni el lugar para enzarzarse en una discusión.

Pues ¿qué te preocupa?

Nada… - dijo rápidamente pero después de unos segundos añadió- bueno… solo me preguntaba cómo será mi vida a partir de ahora, ya sabes como anbu… no es que me preocupe solo es…

¿Miedo a lo desconocido?

¡Ya te he dicho que no es miedo! – exclamó molesta. Kakashi tragó saliva cuando vio como otros compañeros les miraban de reojo; les sonrió despreocupado para hacerles entender que no pasaba nada y que todo marchaba bien, algunos anbu eran muy susceptibles.

Vale, vale… - intentó calmarla.- Miedo no es la palabra ¿incertidumbre?

Esa se acerca más. – se relajó la muchacha.- Es que verme con este nuevo uniforme… no sé cómo explicarlo… - la chica suspiró y dejó que sus emociones hablaran por sí solas.- Pensaba que si me aferraba a la idea de ser anbu todo sería mucho más fácil y no me dolería tanto el corazón porque tendría la mente ocupada y una razón para seguir adelante… pero creo que no va a ser así. – Kakashi permaneció callado escuchando a la joven, no quería interrumpirla ya que esta era la primera vez desde que empezaron a entrenar que la joven se sinceraba.- Harán falta mucho más que unas pastillas y un nuevo trabajo para que pueda vivir de nuevo, ¿verdad? – a la joven se le escapó una lágrima del ojo. Kakashi sintió como el alma se le encogía por momentos y no pudo hacer más que estirar uno de sus brazos acercándola a su cuerpo para arroparla. - Todo lo que quería hacer, todos los planes de futuro, mis amigos, mi familia… todo me parece tan lejano. Siento que todo se desvaneció aquel día. – Sakura se separó ligeramente de Kakashi y volvió a mirarle a los ojos. Por un momento al jounin le pareció ver a la Sakura del pasado y un montón de recuerdos se apoderaron de él. - En serio sensei, ¿por qué me dejaste vivir? ¿por qué? – Kakashi no tenía respuesta, simplemente fue un impulso. Debía actuar y lo hizo, sabía que si aquel día su alumna hubiera estado unos metros más lejos de él no hubiera podido hacer nada por ella.- Vivir… bueno, si es que a esto se le puede llamar vida. Vivir debe ser algo más que respirar.

Sakura, si lo que quieres es vivir necesitas una razón para hacerlo. Recuerda que aquel que tiene un porqué para vivir, se puede enfrentar a todos los cómos. – y en ese mismo momento, un anbu llamó a la joven; era su turno para hacerse el tatuaje. Aquella voz la hizo regresar a la realidad, ¿qué estaba haciendo? Otra vez había vuelto a caer, a dejarse llevar por sus sentimientos, otra vez había vuelto a ser la misma chica débil e insegura de antes… "¿en qué demonios estoy pensando?" se reprendió duramente "dejó de luchar contra mi dolor durante unos segundos y mira como acabo…" Se secó las lágrimas, sacó sus pastillas de uno de los bolsillos y de nuevo tomó otra.

Y tú recuerda sensei que yo ya no tengo una razón para vivir.- la joven se levantó del asiento.- Solo tenía un sueño y se desvaneció.

Ya veo…- añadió suspirando el jounin mientras veía como la joven se adentraba en otra sala. "Un paso para adelante, dos para atrás… igual que los cangrejos".

Estaba tan enfadada consigo misma que apenas notó como la aguja entraba en su piel, le dolía más el hecho de haberse sincerado con Kakashi que hacerse el tatuaje y eso que éste no era como los que se hacen hoy día; para que el dibujo durara mucho tiempo primero se les hacia una herida profunda en el brazo y después se les untaba la tinta con una aguja pinchazo a pinchazo. El proceso podía durar horas y algunos ya fuera por el dolor o por la pérdida de sangre, o incluso por las dos cosas, perdían la consciencia: ese no fue el caso de Sakura.

Observaba como su sangre se entremezclaba con la tinta de la aguja y cambiaba a un nuevo color, uno mucho más oscuro, parecido al tono de la sangre venosa; recordó la primera vez que vio la sangre de un color tan profundo, fue en su primera misión fuera de la villa con sus compañeros… Sintió otro pinchazo fuerte, pero esta vez no fue en el brazo, sino en el corazón.

Casi está terminado. – le dijo Kakashi a Sakura mientras le limpiaba la sangre con un pañuelo húmedo. – Hace tanto tiempo que no venía por aquí que se me había olvidado que a las mujeres os hacen el tatuaje en el lado derecho.- Sakura permaneció en silencioincomodando a Hatake.- ¿Te han asignado alguna misión? – preguntó el jounin por entablar conversación.

No. – respondió escueta Haruno.

Todavía es pronto… - silencio otra vez. Kakashi ya no sabía ni que decir y cada vez se notaba más tenso. Cogió la máscara de anbu de Sakura y comenzó a juguetear con ella.

¿Te diviertes? – le preguntó la joven con sarcasmo. – Intento concentrarme y me estás distrayendo.- Hatake se percató de que el tatuador había terminado su trabajo y que ahora Sakura estaba acumulando chakra en su herida para cicatrizarla más rápidamente.

Lo siento… - contestó dejando la máscara a un lado.- Te ha quedado muy bien.- con uno de sus dedos fue acariciando las líneas del dibujo. Sakura sintió como el vello del brazo se le erizaba ante el tacto del ninja, no le disgustó aquella sensación pero tampoco quería que se repitiera.

Gracias. – dijo tapándose el tatuaje con una gasa.- Debería ir a ver a Tsunade-sama y preguntarle si hay alguna misión para mí.

Buena idea.- añadió Kakashi cediéndole el paso, Sakura caminó pensativa hasta la puerta y antes de salirvolvió la cabeza para atrás y miró al jounin con intención de decirle algo. - ¿Pasa algo?- preguntó con interés.

No… - de pronto la joven se quedó muda.- Me marcho…

Hasta luego Sakura.

Adiós sensei.

Había transcurrido una semana desde aquella conversación y no había vuelto a ver a Kakashi; no era que le extrañara pero se sentía mal por como estaban yendo las cosas entre ellos. Durante esa semana apenas tuvo tiempo para hacer nada; todo lo invirtió en la mudanza, ya que se había instalado en un nuevo apartamento y en ir al cuartel, el cual quedaba muy cerca de su piso, para prepararse para su próxima misión.

Era de madrugada, aún faltaba un poco para el amanecer, sin embargo ella ya estaba preparada: los nervios y la excitación no le dejaban dormir y es que Tsunade-sama le había dicho que esa misma mañana saldría con un grupo para su primer trabajo. Salió al balcón para ver si así podía calmarse, la brisa de la mañana despejó un poco sus dudas y temores pero no acabó con ese vacío interior que le estaba devorando por dentro. Respiró profundamente y miró al horizonte; estaba amaneciendo.

Nas. ¿Llego tarde?- saludó un hombre desde el tejado de enfrente.

Sensei…- la joven al verle simplemente sonrió para si misma.- Eso depende…

¿Depende? ¿de qué?- repitió el jounin mientras se teletransportaba al balcón de la chica.

Del por qué has venido.

Pasaba por aquí y…

En serio. – dijo tajante la chica.- Supongo que sabías que hoy era mi primer día…

¿De verdad? – preguntó haciéndose el tonto.

¿A qué has venido? – insistió la nueva anbu.

¿Tú qué crees?

No lo sé.- respondió sincera.- No sé si has venido a desearme suerte y despedirte o simplemente a detenerme y convencerme para que lo deje.

Un poco de todo.- Hatake sonrió tímidamente.

Voy a irme.- explicó decidida.- He trabajado mucho para lograr esto y no voy abandonar.

Parece que lo tienes muy claro.

Sí.- añadió mirándole a los ojos fijamente.- y pensaba que tú, a estas alturas, lo tendrías también muy claro.

Supongo que esperaba que al final cambiases de opinión.

Pues ya ves que no. – dijo desafiante.

Sakura, yo quería decirte que…

¡Es que tú no tienes que decirme nada!- le interrumpió dolida. Él calló.- No quiero discutir contigo sensei pero mírame, ¡mírame bien! – los dos se observaron en silencio durante unos segundos.- ¿no entiendes que no puedo ser la misma, que todo ha cambiado y que jamás será como antes?, ¿no lo entiendes?

Lo entiendo.- contestó bajito y sin ganas al ver como la desesperación se apoderaba de ella.

Pues entonces déjame marchar.- los ojos de Sakura se humedecieron – por favor… necesito esto, de verdad…- y Kakashi no pudo hacer nada más que asentir y despedirse de ella en silencio. La joven entró en su apartamento para recoger su mochila, regresó al balcón y sin mirar al jounin saltó hasta el otro tejado para marcharse. Hatake veía como su exalumna se alejaba cada vez más y más de él y no sólo en un sentido físico, "parece ser que sí; he llegado tarde".

Todavía afectado por la decisión de Sakura, Kakashi decidió dar un paseo por la villa. Durante ese paseo vio muchas caras conocidas, saludó a sus compañeros y observó como cada uno de ellos se enfrentaba al día a día. Algunos lo llevaban más o menos bien; Ino se encargaba de la floristería de su familia, Hinata guiaba a los nuevos alumnos hasta la Academia e Iruka y Konohamaru comían en el Ichiraku. Otros simplemente lo llevaban; Kurenai, pensativa, jugaba con su hijo en un parque bajo la atenta mirada de Shikamaru mientras fumaba un cigarrillo. Y después estaban los que simplemente querían olvidar y no podían como era el caso de Sakura y de Jiraiya el cual ahogaba sus penas en un bar.

¿Cómo estás?- saludó Kakashi al sanin dándole una palmada en el hombro.

Bien, bien… - respondió el ermitaño haciendo un ademán para que el jounin se sentara junto a él.- Acabo de hablar con Tsunade; mi trabajo como informador ha acabado por hoy ¿Y tú qué tal vas?

Como siempre. – respondió Hatake. Vio que Jiraiya estaba bebiendo cerveza, él se pidió otra.- Sakura ya es anbu; hoy tenía su primera misión. – habló mientras sostenía la botella.

Debes estar muy cabreado. –supuso el sanin. Después dio un sorbo a su bebida.

Creo que estoy volviendo a cagarla. – le explicaba preocupado.

Eso nunca se sabe… ¿Tienes algún conocido en el grupo?

Sí. – contestó Kakashi.- Va con Sai, Neji y Yamato.

Entonces no tienes de qué preocuparte.

Eso espero… Eso espero.- repitió intranquilo mirando su cerveza.

Y pasaron unas semanas y el equipo de Yamato regresó de la misión…

- ¡No puedo creerlo! – gritó enfadada.- ¿Cómo habéis podido fallar en esta misión? ¡Era muy sencilla!

- Lo siento mucho Hokage-sama.- se disculpó Yamato por décima vez.

- ¡No quiero disculpas Yamato, quiero resultados!

- ¡Por supuesto, Tsunade-sama!

- ¡Vosotros tres! – señaló al resto del grupo.- ¡Fuera! ¡Ya!

Y salieron del despacho bastante deprimidos. Ésta no era la primera misión que se les había asignado a Neji y a Sai, sin embargo era la primera que fallaban. Miraron de soslayo a su compañera y ambos se marcharon en silencio. Sakura se quedo allí mismo, quieta, reflexionando sobre su actuación en esta primera misión: no estaba muy contenta de los resultados.

- No ha ido bien la misión, ¿eh? – apareció Kakashi de la nada.

- Kakashi-sensei…. – dijo la joven sorprendida al verle.- ¿Y tú cómo lo sabes?

- Los gritos de la Hokage se oyen por todo Konoha. – sonrió.

- Sí. – suspiró Haruno.- Y el capitán Yamato sigue dentro del despacho…

- Es el capitán, si algo sale mal es su responsabilidad aunque la culpa no haya sido suya.

- Lo sé. – añadió pensativa.

- Bueno… ¿y cómo lo llevas? Te veo preocupada.

- No, estoy bien.- mintió.- Tampoco es que haya sido un fracaso… - aclaró la muchacha.- Teníamos que capturar a un ninja exiliado y lo hicimos; le hemos traído.

- Ya… pero… Tsunade-sama lo quería vivo, ¿no?

- Todavía podemos averiguar cosas sobre sus técnicas y…

- Sakura…

- Vale, sí… está muerto. Fallamos, ¿contento?

- Sabes que no…- contestó. Y con toda la paciencia que pudo, le pregunto.- ¿Quieres contarme que pasó?

- No. – respondió rápidamente.

- Vale… - asintió el jounin.- En realidad no tienes por qué contarme nada. No soy tu maestro, no soy de tu equipo y al parecer ya no soy ni tu amigo…

- Sensei… - la joven se sintió mal. Desde que salió del hospital se había portado bastante mal con su maestro y sin ningún motivo. Quiso rectificar un poco su comportamiento. - Yo… no me gusta que te metas en mi vida. – se excusó.

- Es difícil que no me meta, Sakura. ¿Sabes por qué? Porque me importas. – ambos se quedaron callados unos segundos y después la chica reaccionó.

- Lo que pasó fue que ese ninja que debíamos traer a Konoha para sonsacarle información murió, ¡murió mientras luchábamos para capturarle!

- No siempre salen bien las misiones, a veces hay imprevistos y también muertes.

- ¡No lo entiendes! ¡La misión no fracasó porque ese miserable muriera sino porque murió antes de que pudiera hablar! Y ahora como está muerto, todo está mal; todos están cabreados.

- ¿Tú no lo estás?

- ¿Yo? ¿Por qué? ¿Por qué un hijo de puta ha muerto? ¡Por supuesto que no!

- Entonces… ¿por qué estás así?

- Así ¿cómo?

- Furiosa.

- ¿Furiosa? ¿Dices que estoy furiosa?

- Sí. Y quiero saber por qué. Si no estás así por la misión… ¿qué pasa?

- ¿Qué pasa?, me preguntas que qué pasa… - la joven comenzó a ponerse cada vez más nerviosa y alterada.- Pues pasa que parece que a todos les duela más el hecho de haber fracasado en esta estúpida misión que haber perdido a dos buenos amigos; eso es lo que pasa.- confesó su malestar.- Les duele más la muerte de un bastardo que la muerte de Naruto y Sasuke; eso es lo que me duele y me indigna.

- Sakura. Eso no es así. – intentó explicarle el ninja.

- ¿Ah no? Pues yo no recuerdo ni un solo grito de furia, ni un llanto o una miserable mueca de dolor por parte de ellos.

- Quizá no querían que les vieses así.

- ¡Ya! – protestó sin creerse las palabras de Hatake. - Ese exiliado iba a morir de todos modos; si no moría peleando iba a morir a manos de Ibiki en la sala de interrogaciones. Y sabes perfectamente que se hubiera mordido la lengua antes de hablar. ¡Dios! – suspiró profundamente.- Esta misión era una estupidez desde el principio. ¡Vaya mierda!

Kakashi se quedó en silencio escuchándola. De la boca de la joven sólo salían palabras llenas de rabia y sus ojos emitían un destello de furia incontrolada: estaba vomitando todo el dolor que se había guardado. Su tono de voz comenzó a elevarse y sus gestos se volvieron más violentos. El ninja no podía dejar de mirarla… esa cólera, esa ira reprimida… era necesario deshacerse de eso.

Tsunade salió alterada del despacho, los gritos de Sakura mermaron la discusión que mantenía con Yamato. Al salir, se sorprendió al ver a su alumna tan enojada y rabiosa, inmediatamente pensó en detenerla sin embargo al ver un gesto de negación por parte de Kakashi se detuvo. Sakura continuó maldiciendo y gritando bajo la atenta mirada de sus compañeros.

La Hokage se les quedó observando mientras un escalofrío se apoderaba de ella; recordó sus pérdidas personales y su cuerpo comenzó a temblar. Ella entendía mejor que nadie por lo que estaba pasando su alumna. Cada persona se enfrenta al dolor y la pérdida de un modo diferente, entonces ¿qué había de malo en la manera que tenía Sakura de seguir con su vida? Refugiarse en el trabajo era mucho mejor que dejarse morir en el hospital o emborracharse cada día y cada noche tal y como hacían Jiraiya y ella.

¡Sakura! – le llamó el orden y la joven calló inmediatamente.

¿Sí, Tsunade-sama? – preguntó aún nerviosa.

En tres días tienes tu próxima misión así que vete a casa y descansa. Mañana a primera hora te quiero en el despacho, ¿entendido?

Por supuesto Tsunade-sama.- y acatando la orden se marchó sin despedirse.

Una vez que la muchacha se marchó, Tsunade respiró algo más tranquila.

Kakashi, esto no mejora.

Lo sé Hokage-sama.

No sé que puedo hacer con ella… Ya es anbu pero no la quiero enviar a más misiones. Temo que pueda hacer alguna estupidez y Yamato no puede estar controlándola siempre… - el capitán asintió.- Si al menos te tuviera a ti en el equipo…

Usted sabe mejor que nadie que no puedo volver a la Anbu; una vez te has ido no puedes regresar.

Realmente sólo hay una manera de hacerlo…

¿En serio?

Sí, por orden del Hokage. – dijo muy seriamente Tsunade sorprendiendo al ninja y a Yamato.- Sé que es una decisión muy difícil para ti, Kakashi. Si te fuiste de la Anbu, aún a pesar de tu rango como capitán, sería por alguna buena razón.

Así es…

Imagino que fue por tu salud; tu cuerpo se ha resentido considerablemente estos años por el sharingan. Seguro que ya sabrás que no llegarás a viejo…

Lo sé Tsunade-sama.- sonrió amablemente.

Lo que te estoy queriendo decir Kakashi es si estás dispuesto a regresar a la Anbu por ella.

¿Regresar a la Anbu? – se preguntó mientras muchos recuerdos se apoderaban de él. Sabía que no estaba en condiciones para volver pero que otra opción tenía…- Acepto.

Gracias Kakashi, de verdad.

A usted, Hokage-sama, a usted.

FIN CAPÍTULO 3