Aquí les dejo el capítulo 6. Si puedo terminar el 7, lo publicaré a lo largo del día de hoy.
¡Gracias a todos!
CAPITULO 6
Emily por fin había encontrado tiempo para estudiar su propio expediente, pero para su frustración, en realidad no había mucho que le pudiera aportar. Ahora sabía lo que había pasado, pero seguía sin poder visualizar a Ian actuando como un psicópata, como parecía que se desprendía de aquellos informes. No podía entender por qué en lo que concernía a él, sus recuerdos parecían estar completamente bloqueados.
Miró de reojo a J.J. y Reid, que parecían igual de hastiados que ella, e instintivamente alzó la vista hacia el despacho de Derek. Llevaba encerrado allí toda la mañana, enfrascado en sus propios informes. Cuando lo vio salir de su oficina acompañado por Rossi, decidió que era hora de hacer una pausa para tomar un café. Después de lo ocurrido la noche anterior, la situación se había vuelto extraña entre ellos. Esperaba arreglar las cosas.
Poco podía imaginar en ese momento la sorpresa que le iba a deparar aquel día.
Cuando se levantó de su mesa vio a Penélope dirigirse hacia ella acompañada de alguien que no pensaba que volvería a ver: John Cooley.
Se quedó petrificada, igual que si hubiera visto un fantasma.
Seis años antes
Se encontraba sentada en una conocida cafetería de DC, jugueteando con sus dedos con el borde de su copa de bourbon. Estaba nerviosa, no era para menos. La última vez que habían coincidido los tres a menos de dos metros de distancia, acababa de cumplir dieciseis años, y desde luego no ocurrió nada bueno. Ciertamente habían continuado yendo al instituto juntos durante un par de años más, pero nunca se habían vuelto a reunir.
En aquella ocasión, después de pasar meses intentando superar el sentimiento de culpa que le había dejado la decisión de abortar, se había encontrado casualmente con John a la entrada del cine. Realmente había quedado con Matthew, que prácticamente la había obligado a salir de casa a rastras, después de que Emily hubiera estado encerrada casi todo el verano.
John, había decidido por algún motivo que era un buen momento para disculparse, pero Emily no estaba aún preparada para aquello. Simplemente no soportaba tenerlo cerca. Sólo hacía un par de meses que Matthew la había obligado a vomitar casi un frasco de somníferos en el baño de su habitación. Desde entonces, prácticamente vivía pendiente de ella, y muchas noches se colaba en su habitación, sólo para asegurarse de que estaba bien.
Así que, cuando Matthew llegó a las puertas del cine, y se encontró a John intentando abordar a Emily, se fue directo hacia él y de un puñetazo lo tiró al suelo. Aquel día le rompió la nariz, y posiblemente le hubiera roto algo más si Emily no hubiera intervenido. Le hizo prometer que nunca volvería a intentar nada parecido. Aceptó finalmente a regañadientes.
El tiempo pasó, y el hecho de que los padres de los tres se conocieran entre sí, hizo inevitable que de vez en cuando coincidieran en algún evento social. Cuando eso ocurría, Emily solía inventar cualquier excusa para marcharse, y si Matthew estaba por medio, procuraba llevárselo con ella.
Una vez terminado el instituto, siguieron sus caminos. Con el tiempo, terminarían viviendo por temporadas en DC. No era extraño, todos pertenecían al mundo diplomático y viajaban muchísimo. Pero el verdadero hogar de todos ellos, seguía estando allí.
Emily había seguido en contacto con Matthew todos aquellos años. La última vez que había hablado con él fue poco antes de infiltrarse en la vida de Doyle. Lo llamó para despedirse y se fue preocupada porque sabía que desde el Instituto había comenzado a tontear con las drogas. Se sentía culpable de ello. Había comenzado a rebelarse tras todo el tema de su aborto, y siguió enfadado con todo el mundo hasta que una cosa llevó a la otra.
De John no tuvo noticias durante mucho tiempo. Las pocas veces que coincidían intentaba ignorarlo, y la última vez que se habían visto, practicamente lo había enviado al infierno, de malas formas cuando él, por enésima vez se había intentado disculpar.
Pero después de terminar su misión con Doyle, había tenido serios problemas para volver a contactar con la realidad. Sean y Tsia, creían que sufría alguna especie de Síndrome de Estocolmo. No era algo raro cuando se estaba tanto tiempo encubierto. Clyde no estaba tan seguro. Conocía a Emily y creía sinceramente, que había llegado a sentir algo profundo por Doyle o, al menos, por una versión de éste que sólo ella había llegado a conocer. Era imposible saberlo porque Emily era absolutamente hermética con ese tema.
En cualquier caso, fue practicamente obligada a acudir dos veces por semana a terapia durante casi un año. En aquella época le costaba diferenciarse a sí misma, del personaje que había creado: Lauren. Clyde estaba preocupado, y la amenazó con no autorizar su reincorporación si no visitaba al psicólogo.
Finalmente, había accedido de mala gana. No podía decir que no la había ayudado, no sólo en todo el tema de Ian Doyle, sino con otros problemas de su pasado que necesitaba solucionar, entre ellos, su aborto a los 15 años. Le había recomendado como parte de la terapia, que se reunieran los tres nuevamente e intentaran, si no quedar como amigos, al menos terminar con aquel conflicto. Emily había aceptado.
Estaba tomando su segundo sorbo de bourbon cuando vio a John aparecer. En cierto modo, lo prefería de este modo. Así tendría tiempo de hablar con él antes de que llegara su dulce, y al mismo tiempo irascible Matthew.
John se sentó frente a ella, cabizbajo, temiendo lo peor de aquel encuentro. Casi no se atrevía a mirarla a los ojos. A Emily le resultó curioso, normalmente sucedía al revés.
- No voy a morderte, John- Lo intentó tranquilizar.
Cuando la miró, Emily más sosegada con el paso de los años, y viendo las cosas desde otra perspectiva, se dio cuenta de la culpa que aún acarreaba por haberse hecho a un lado cuando más lo necesitaba.
- La última vez casi estuviste a punto- Le dijo él. Intentaba ser una broma, pero aún no era el momento para eso.
- Solo quiero hablar- Le informó ella- Quiero que podamos ser capaces de sentarnos en una misma mesa, juntos, como antes.
Una mano se posó sobre su hombro, obligándola a darse la vuelta, sólo para encontrarse con la sonrisa de Matthew. Se levantó casi de un salto a saludarle, fundiéndose en un cálido abrazo mientras que John los miraba desde su asiento, sintiéndose terriblemente incómodo.
Cuando se separaron, Matthew dirigió su vista hacia John. Emily no era la única que había madurado, los tres lo habían hecho. Era evidente que aún le disgustaba su presencia y menos aún verlo tan cerca de Emily, pero ya no había rencor en sus ojos. Sin embargo, casi insconcientemente dio un paso hacia adelante, como intentando protegerla.
- Siéntate, por favor- Le invitó Emily- Hablemos.
Así fue como finalmente comenzaron a reparar su amistad. Aún quedaba mucho por supuesto, pero al final los tres tuvieron que aceptar que no se puede pagar toda la vida por los errores que se cometen a los 15 años. No eran más que unos niños asustados que habían crecido en hogares faltos de amor. Ahora podían verlo por primera vez.
Con el tiempo, ocurrió algo curioso. Matthew y John siguieron viéndose cada vez más después de aquello. El hecho de que Emily parecía que podía ser capaz de perdonar a John, había animado a Matthew a recuperar su amistad con él. Porque eso es lo que habían sido siempre, los mejores amigos, incluso antes de que Emily, apareciera en escena. Incluso sería John quien, un tiempo después, tuviera que darle a Emily la noticia de que Matthew había muerto.
Pero en el momento actual, Emily no recordaba nada de aquello, para ella, la última vez que había hablado con él, habían tenido una enorme discusión, llena de reproches. La posterior reconciliación, nunca había tenido lugar.
- Hola Emily- La saludó al verla- Me han pedido que viniera a verte.
Emily, que lo último que quería era montar un espectáculo, se contuvo para permanecer en su sitio.
- ¿Qué te han pedido que vinieras a verme?- Miró totalmente confusa hacia sus amigos, que parecían un poco desconcertados por la evidente expresión de disgusto en su rostro- ¿Por qué haríais algo así?- Les recriminó con incredulidad.
J.J., García y Reid se miraron entre sí, sin entender nada. Hasta donde ellos sabían, era un buen amigo de la infancia.
- Pensamos que sería el más adecuado para hablarte de Matthew- Susurró J.J, comenzando a dudar de que aquello hubiera sido buena idea.
Emily frunció el ceño, perpleja.
- ¿De Matthew?. ¿Qué demonios iba a saber John de Matthew?- Les reprochó- ¿Y además, qué sabéis vosotros de ninguno de ellos dos?- Añadió en tono exigente.
- No lo recuerdas...- Murmuró John, refiriéndose al día en que finalmente se habían reconciliado. No había pensado si quiera en ello. Cuando lo habían llamado y le habían contado lo ocurrido, simplemente se había apresurado a acudir a ayudar a una amiga.
- ¡¿Qué?!- Se encaró con él- ¡¿Qué no recuerdo?!.
Se sentía acorralada entre su equipo y John, como si le hubieran preparado una encerrona entre todos. Miró hacia arriba, hacia el pasillo donde se ubicaba el despacho de Morgan. Seguía allí hablando con Rossi, ninguno de los dos se había percatado de lo que ocurría.
- Emily- Le intentó explicar con voz calmada- Nos sentamos los tres a hablar y arreglamos las cosas.
Emily lo miró con expresión totalmente incrédula.
- No me jodas John, lárgate de aquí- Jadeó, totalmente enojada, al tiempo que se alejaba de ellos en dirección hacia el despacho de Derek. Quería preguntarle si él estaba al tanto de aquella genial idea. A sus espaldas, los otros tres agentes, parecían haberse quedados mudos.
John dio unos pasos hacia ella, y la agarró del brazo, obligándola a volverse.
- ¡Qué coño haces!- Le gritó, un poco más alto de lo que pretendía, haciendo que los que estaban más cerca se volvieran hacia ellos.
- He venido a hablarte de Matthew... Em- Le rogó- Sólo escúchame cinco minutos.
Emily sintió varios ojos fijos en ella, y un poco avergonzada, finalmente, de mala gana, cedió a lo que John le pedía. Guió a John hasta la puerta de la sala de reuniones para hablar con él con un poco más de discreción. Seguían a la vista de todos, pero al menos, no podían oírles mientras hablaran en un tono normal de voz. Esperaba contenerse.
- ¿No sería mejor que entráramos?- Le sugirió él. Lo que tenía que decirle exigía un poco de privacidad.
- ¿Contigo ahí dentro? ¿Sola?- Se burló ella- Sigue soñando.
John, con la cabeza baja, pareció debatirse por unos momentos, en silencio. Emily comenzó a exasperarse.
- ¿Entonces?.- Le preguntó de malos modos, cruzándose de brazos.- ¿Qué ibas a contarme de Matthew?
Levantó la vista para mirarla a los ojos y entonces ella lo vio. Vio la profunda tristeza en sus ojos. Su silencio fue el añadido que necesitaba.
- ¿Qué?- Susurró mientras las lágrimas comenzaban a agolparse en los suyos.
- Emily, lo siento...- Le dijo él en voz baja- Ocurrió hace tres años.
- No- Balbuceó ella, negando con la cabeza y apartándose de él como si su presencia le quemara.
- Le asesinaron. Estuviste en el caso. Supongo que puedes consultar el expediente.- Continuó explicándole él.
- No- Volvió a decir ella, un poco más alto, alejándose de él.
- Emily... yo... - John se habia quedado sin palabras. No soportaba verla así. Ya era suficiente con lo que él le había hecho y sabía perfectamente lo que Matthew había significado para ella. Le debía la vida. Se acercó a ella para intentar consolarla.
- ¡He dicho que no!- Le gritó, ya sin importarle dónde estaba, mientras lo empujaba violentamente para apartarlo de ella.- ¡No!. ¡Maldito seas John! ¡Vete al infierno!- Añadió llena de ira hacia él.
Derek y Rossi, salieron disparados al oir los gritos y verla en aquel estado. Inmediatamente habían reconocido al amigo de Emily. Y Derek, especialmente, sabía que era imposible que se tomara bien aquella visita.
Ella le había contado la historia, su historia, hacía un par de meses, justo después de que regresaran de Chicago.
Cumpliendo su apuesta, Derek la había llevado a cenar a un elegante restaurante a las afueras de la ciudad, y realmente todo había sido perfecto hasta aquel momento. Se sentían como si aquella fuera su primera cita, a pesar de que prácticamente habían estado viviendo juntos en los últimos meses. Se encontraban en medio de una discusión sobre Vonnegut, cuando fueron interrumpidos por un viejo amigo de Emily.
Derek lo recordaba del caso de Matthew Benton. Era John Cooley, la última víctima del sudes, al que habían conseguido salvar también en el último momento. Emily se levantó a saludarlo y fue cuando Derek se dio cuenta de que no parecía sentirse cómoda con él. Lo trataba con amabilidad, pero podía ver que algo extraño había sucedido entre ellos. Ya lo había notado durante el caso, pero en aquel momento lo había achacado a que ella estaba muy afectada por la muerte de su amigo. Además, en aquella época no la conocía como ahora.
Cuando se despidieron, la abordó directamente.
- ¿Cuál es la historia con él?.
Emily, que había cogido el tenedor con la mano para seguir comiendo la pasta que había pedido para ella, lo soltó repentinamente y lo miró perpleja. No esperaba aquella pregunta.
- ¿Qué quieres decir?- Le preguntó, aunque sabía exactamente a qué se refería. Sólo estaba dándose tiempo para decidir si confiarle algo tan íntimo o no.
- Es evidente que no estás cómoda con él. Te esfuerzas por intentar que te agrade, pero no te sale de forma natural. Y él te mira como si se sintiera culpable por algo.
Ella jadeó incrédula.
- ¿Me estás perfilando?.
Él sonrió levemente.
- Sólo digo que puedes confiar en mí.- Le respondió encogiéndose de hombros y manteniendo su mirada fija en ella- Esperaba haber entrado ya en esa fase.
Emily bajó la cabeza durante unos instantes, tratando de reunir valor para continuar.
- Me quedé embarazada a los 15 años- Le contó al fin, con voz calmada, alzando el rostro hacia él- John era el padre, pero eramos todos unos críos y acabó quitándose de enmedio- Hizo una pequeña pausa. Necesitaba respirar profundamente antes de decir la palabra que tanto le costaba pronunciar en alto- Aborté.- Dijo al fin con toda la serenidad de que fue capaz- Estuve mucho tiempo enfadada con él, pero hace unos seis años, y después de ir a terapia, nos vimos los tres, y más o menos pudimos arreglarlo. De todas formas, aún me resulta difícil... ya sabes...
Derek la miró estupefacto. Esperaba cualquier cosa menos una confesión así.
- ¿Los tres?- Acertó a preguntar- ¿Te refieres a tu amigo Matthew?.
Ella asintió con la cabeza.
- Creo que siempre te has preguntado por qué me afectó tanto su muerte... - Le dijo dispuesta a demostrarle que sí, que confiaba en él plenamente. Se lo merecía- Él estuvo conmigo todo el tiempo. Y cuidó de mí. Me sentía muy culpable, incluso intenté... me tomé un frasco de somníferos, Derek.- Añadió casi sin voz.
Derek notó el esfuerzo que estaba haciendo y, aunque estaba impactado por lo que le estaba contando se mantuvo en silencio escuchándola.
- Fue pura casualidad que llegara a tiempo, y me obligó a vomitarlos. Nunca volví a intentar algo así, pero aquella fue realmente una mala época. Le debo la vida a Matthew.- Concluyó su historia con los ojos humedecidos por las lágrimas.
- Emily... yo... Lo siento muchísimo- Acertó a decir Derek, totalmente impresionado por lo que le acababa de contar- ¿Nunca se lo contaste a nadie?.
- Rossi sabe algo. No toda la historia- Le dijo en voz baja.
Aquella noche, Derek la había tenido que despertar de una de sus pesadillas apocalípticas. Cuando amaneció, él todavía la tenía entre sus brazos, como si la estuviera acunando.
Viendo ahora la reacción de Emily, Derek supuso de inmediato el motivo de su visita.
García, Reid y J.J. llegaron hasta ellos antes que Derek y Rossi. Cuando intentaron calmarla, Emily se volvió hacia ellos totalmente enajenada.
- ¡¿Y lo habéis traido a él para que me de la noticia?!- Les recriminó duramente sin importarle la absoluta cara de deconcierto de éstos.- ¡¿En qué demonios estábais pensando?!.- Añadió estallando en lágrimas.
Inmediatamente huyó hacia los servicios, apenas con tiempo para cerrar la puerta de éstos, con pestillo, y volcar todo el contenido de su estómago en el váter. Ignoró por completo la voz de Derek y Rossi llamándola para que se detuviera. Lo único que quería era estar sola. Lo único que quería era que Matthew la consolara.
Cuando salió, se quedó como catatónica frente al espejo del lavabo, ignorando al resto del equipo que desde fuera le pedía que abriera. No podia creerlo, simplemente no podía creerlo. Todo había sido como una pesadilla desde que había despertado, y ahora tenía que revivir todas aquellas muertes. Era demasiado.
Sintió que le faltaba el aire, y su dolor comenzó a transformarse primero en frustración y luego en auténtica furia. Bajó la vista hacia el lavabo notando cómo sus manos se convertían en puños. Cuando volvió la vista hacia el espejo vio el cuerpo sin vida de Matthew dentro de la morgue. Contuvo el aliento y miró detrás de ella, pero como siempre, allí no había nada. Cuando se giró de nuevo hacia el espejo, puso toda su energía en recordar algo más. Pero no podía. Le dio la impresión de que aquel puñetero espejo, se burlaba de ella. Una súbita cólera la inundó y lo golpeó con violencia, haciéndolo añicos al tiempo que un grito desgarrado salía de su garganta.
Para cuando Derek derribó la puerta de los servicios de una patada, Emily ya estaba acurrucada en una esquina junto al lavabo, con las manos ensangrentadas.
- ¡Dios mío!- Exclamó J.J. al verla.
Sólo Rossi y Derek podían entender por qué estaba tan afectada.
Pero fue Derek quien se arrodilló junto a ella.
Rossi se acercó también quedándose entre la pareja y el resto del equipo, impidiéndoles que se aproximaran más. En un susurro Hotch, que finalmente había acudido cuando ya Emily se había marchado, le pidió a García que trajera el botiquín.
Derek no estaba seguro siquiera de si dejaría que la tocara.
Finalmente, le acaricio el rostro con su mano.
- Lo siento...- Se disculpó- No tenía ni idea de que lo habían llamado. No tuvieron mala intención. Simplemente no sabían lo que yo sé- Le explicó en voz baja- Siento que tuvieras que enterarte así, Em.
Ella levantó la cabeza mientras las lágrimas corrían por su rostro.
- Estoy harta- Se lamentó con voz cansada- Por más que me esfuerzo no logro recordar casi nada, y lo poco que recuerdo sólo me causa dolor. Es como vivir en un infierno.
Derek sintió una infinita compasión por ella.
- Lo entiendo, Emily...
- ¡No!- Le interrumpió ella con brusquedad- ¡No lo entiendes!- Y luego miró al resto del equipo- Sé que estáis intentando ayudarme, pero no sabéis lo que esto ¡No podéis poneros en mi lugar!.
- Solo intentábamos ayudar... Te conocemos lo suficiente como para saber...
- ¡No me conocéis! ¡Si lo hiciérais sabríais que John Cooley me dejó embarazada y sóla a los 15 años! Pero evidentemente mi versión futura no confiaba tanto en vosotros como para contároslo. ¿Me equivoco?... Por supuesto que no- Añadió al ver las expresiones de sorpresa de sus amigos. Luego se encaró con Derek- Salvo tú, ¿verdad? Tu siempre lo sabes todo de mí, pero te empeñas en ocultarme mi propia vida..., porque prefieres no creer nada de lo que te digo..
Derek se apartó levementemente de ella, dolido ante la dureza de su tono.
- No hubo mala intención, Emily. Todos recuerdan lo mal que lo pasaste cuando te enteraste de la muerte de Matthew- Intervino Rossi, absolutamente conmovido por verla en aquel estado.
- ¡No es solo Matthew!- Se encaró con todos- ¡Es Sean, es Tsia, Jéremy, Ian!. ¡Todos los que significaban algo para mí están muertos!.- Les gritó entre lágrimas, devastada.
No fue consciente de lo que acababa de decir hasta que notó cómo Derek se ponía de pie bruscamente y daba unos pasos hacia atrás apartándose de ella.
Sólo un ciego no habría visto el dolor que en aquel momento reflejaban sus ojos.
Emily se incorporó como si tuviera un resorte. Si había alguien en el mundo que no se merecía su ira, ese era Derek, y le acababa de confirmar que Ian y ella habían estado más unidos de lo que Emily nunca admitiría en voz alta.
- ¡Dios mío, Derek!, lo siento...- Se apresuró a disculparse absolutamente arrepentida, al tiempo que intentaba acercarse hacia él.
Pero era tarde. Sus palabras no tenían vuelta atrás. Derek se apartó de ella.
- ¿Quiéres que te responda ahora por qué te rechacé?- Le preguntó con voz resentida.
Emily se quedó muda, intentando encontrar una respuesta coherente que nunca llegó.
- Será mejor que te cures esas heridas, podrían infectarse- Le dijo con amargura, antes de darse la vuelta y alejarse de allí.
Se quedó congelada, incapaz de reaccionar y sintiéndose el ser más miserable de la tierra. Notó las miradas llenas de compasión del resto del equipo directamente sobre ella.
