Atención: Mashashi Kishimoto es el creador de Naruto: tiene todos los derechos de la serie y yo, Yume Fujimi, sólo utilizo sus personajes para hacer fics sin ningún ánimo de lucro, por lo que denunciarme o criticarme por ello sería una solemne estupidez; únicamente pretendo entretener y hacer pasar un rato agradable a todos los lectores. Una vez aclarado esto… ¡empecemos!
Para leer correctamente el fic:
-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Narración normal.
-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Pensamientos.
-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Diálogo.
-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Recuerdos.
-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Sarcasmo o titulo de algo, por ejemplo un libro.
TORMENTO
Capítulo 4
A pesar de la orden de la princesa Tsunade, Sakura no se presentó en su despacho a la mañana siguiente sino a los tres días, justo cuando sabía que tenía una nueva misión. Estaba segura de que si hubiera ido cuando la Kage se lo pidió ahora mismo no tendría un informe en las manos.
Intentó actuar como si no hubiera ocurrido nada y de forma muy natural se presentó ante su maestra y esperó nuevas órdenes. La Hokage no la reprendió, sin embargo la miró fijamente durante unos segundos esperando una disculpa o alguna explicación; no hubo ninguna de las dos opciones.
-Como puedes ver en el informe, esta es una misión de clase S; se trata de la recuperación de un pergamino.- la joven leyó por encima el documento mientras Tsunade continuaba hablando.- Han robado uno de los pergaminos que contiene parte de las técnicas secretas de la aldea de la Nube, lo que puede ocasionarles grandes problemas. Como el país del Fuego y del Rayo mantienen un acuerdo de paz y colaboración debemos ayudarles. Los últimos informes nos dicen que es muy probable que el pergamino se encuentre en la frontera de los dos países pero no hay nada seguro; tampoco sabemos demasiado sobre los ladrones pero se sospecha que se trata de ninjas exiliados. Te he asignado un nuevo compañero para esta misión. – y dirigiéndose a su ayudante añadió- Shizune, haz que pase.
-Nas… -saludó Hatake vestido con el uniforme de anbu.
-¿Kakashi-sensei? – dijo Sakura perpleja.- No puede ser, él ya no pertenece a la Anbu.
-Ahora sí. Ha vuelto al escuadrón. – aclaró la princesa.
-¿Le has obligado a regresar? – preguntó Haruno olvidando la compostura.- ¿Por qué? ¡Esto lo haces para que me vigile, no confías en mí! – gritó enfadada.- No fue sólo mi culpa el fracaso de la pasada misión y…
-¡Silencio!- cortó las quejas de su alumna.- No eres el centro del universo Sakura. Kakashi ya no es profesor así que es más útil como anbu que como jounin y no tengo por qué darte más explicaciones. ¿Entendido?
-Sí, Tsunade-sama. – respondió la joven dolida y aún conmocionada por la noticia.
-Ahora marchaos e informadme si hay alguna novedad.- ambos asintieron y desaparecieron en el acto, Tsunade respiró tranquila. Shizune se dirigió hacia ella:
-Que bien miente Tsunade-sama, hasta yo me lo he creído.
-¿De verdad? Espero que así sea.
Aparecieron justo en la puerta principal de la aldea. Kakashi se adelantó un par de pasos evitando una confrontación con su ex alumna, sin embargo aquello era inevitable.
-Aunque Tsunade diga eso, sé perfectamente que has vuelto para vigilarme. No soy idiota.
-He regresado porque me lo han ordenado, nada más.
-¿Alegando qué?
-Hace falta gente en Anbu, no todos los ninjas pueden serlo. Ya lo sabes.
-Excusas… siempre las mismas excusas.- volvió a quejarse la joven.
-Piensa lo que quieras. – contestó de forma muy tranquila, casi de un modo exasperante.
-Lo haré. – replicó rápidamente.
-Pero céntrate en la misión, ¿de acuerdo?
-Estoy centrada.- respondió muy molesta por su comentario. Hurgó en uno de los bolsillos de su chaleco y se metió algo en la boca.
-¿Otra vez con las pastillas? – preguntó preocupado aunque sonó de manera muy diferente.
-Son medicinas.
-¿Medicinas? – ironizó el ninja.- No hay ninguna medicina que pueda curar lo que sientes.
-¿Y tú que sabrás?- refunfuñó en voz baja.
-Te he oído…- respondió mirándola fijamente.- Y sabes que tengo razón. – ella no asintió, sólo le aguantó la mirada.- Puede que hayas pasado las pruebas de Anbu, que vistas su uniforme y que ya hayas estado en una misión pero eso no te convierte en una Anbu, aún no lo eres.
-¿Y eso qué quiere decir? – frunció el ceño.
-Que vas a tener que madurar y rápido. Deja las pastillas y deja de compadecerte; te estás destruyendo a ti misma.
-¡No me compadezco! Si lo hiciera todavía estaría en el hospital y te recuerdo que tú mismo quisiste que saliera, pues bien… ya estoy fuera, estoy trabajando y….
-Eso no es así. Yo no pretendía que hicieras exactamente esto. – Kakahi se deprimió.- Por muchas misiones que hagas no te servirán de nada si tu mente y tu corazón están llenos de odio o muertos que no sé que es peor.
-Soy una Anbu.- le contestó muy seriamente.- y los Anbu somos lo que hacemos, no lo que pensamos ni lo que sentimos.
-Eso es muy triste, Sakura.
-Esa es la realidad. – matizó la joven.
-Tú no deberías estar en la Anbu…
-¡Ni tú tampoco!
-Sakura…
-¡No! Esta conversación ya la hemos tenido antes. Y ahora "céntrate" en la misión, ¿de acuerdo? – repitió sus palabras intentando hacerle daño y lo consiguió. Kakashi no volvió a abrir la boca, al menos hasta que llegaron cerca de su objetivo.
La tensión entre los dos podía cortarse con un cuchillo. Kakashi estaba haciendo grandes esfuerzos por no mirar a la joven y ella evitaba hablar, sabía que si lo hacía podría empeorar bastante las cosas entre ellos.
Había caído la noche por lo que el campo de visión estaba claramente mermado, a eso se le sumaba el poco conocimiento que tenían de la zona y el cansancio acumulado al llevar varios días rastreando. Agotados por el viaje y decaídos por sus constantes desavenencias, no querían hacer nada más que acampar en algún lugar seguro. De pronto, el ojo de Kakashi pareció detectar varias figuras a lo lejos; eran posibles enemigos. Les superaban en número y desconocían sus habilidades sin embargo desprendían mucho chakra; si peleaban la lucha sería muy desigual y probablemente ellos serían los perdedores.
-¿Qué es lo que pasa? – preguntó Sakura en voz muy baja.
-Estamos rodeados. No hay salida.- respondió claramente manifestando algo de inquietud.
-¿Nos han visto?
-No, de momento no han detectado nuestra presencia.
-Llevamos dos días rastreando sin parar, casi no hemos parado ni a comer. Nuestro chakra es tan bajo que no creo que pueda hacer un jutsu durante más de diez minutos…
-Lo sé. – masculló apoyándose en uno de los árboles para descansar. La joven le acompañó.
-¿Tienes alguna sugerencia? – preguntó Sakura deseando escuchar un sí como respuesta.
-Aún no. Déjame pensar.
-No quiero apurarte pero…
-Lo sensato sería esconderse, pasar ahí la noche y recuperar fuerzas. – añadió el ninja sin escucharla.
-Tengo dos píldoras soldado. – se las enseñó sacándolas de uno de sus bolsillos.
-Bien. De momento las guardaremos, pueden hacer falta más tarde.
-¿Ves cómo no es tan mala idea guardar medicinas…? – dijo sarcástica la Anbu. Kakashi miró para otro lado, su paciencia se estaba resintiendo considerablemente.
-Puedo activar el sharingan una vez más. Buscaré un lugar seguro pero tendrás que ayudarme a llegar hasta allí. Estoy muy cansado como para llegar por mí mismo.
-Bien.- respondió colocando uno de los brazos de Kakashi sobre sus hombros. Él se sorprendió por la buena disponibilidad de la muchacha y se apoyó sobre ella. Sus caras se rozaban y Kakashi pensó que nunca antes había estado tan cerca de la joven… sentía perfectamente su respiración.
-Empecemos entonces.- activó su ojo dejando atrás todo pensamiento fuera de lo profesional. No tardó en hallar un buen sitio.- A 500 metros hay un lago, ahí mismo hay una pequeña catarata. Ahí dentro estaremos seguros, al menos hasta que se haga de día.
-De acuerdo. Allá vamos. – se preparó y saltó rápidamente llevando a cuestas a su compañero. En seguida se sumergieron en el agua y muy lentamente llegaron a su destino a nado.
Aunque era verano, el aire de la madrugada era bien fresco y más aún el de las montañas de aquella zona.
-Estoy helada.- dijo Sakura tiritando.- Ojalá pudiéramos hacer fuego… - "pero nos descubrirían inmediatamente".
-Lo sé- "y yo" admitió el ninja para sí mismo.- Si seguimos así puede darnos una hipotermia.
-Ya lo sé.- rechinaron sus dientes.- La médico soy yo…
-No quiero discutir.- alegó Kakashi intentando calentarse las manos.
-¿Y crees que yo sí? – añadió Sakura molesta. De hecho no había dejado de estarlo desde que salieron de la villa.- No tengo fuerzas para moverme y menos para pelearme contigo.
-Me alegro.
-Está bien.- se incorporó del suelo.- Tenemos que quitarnos la ropa. –soltó de pronto la muchacha.
-¿Qué? – preguntó el ninja aturdido.
-Nos congelaremos sino lo hacemos. Noto como se me están durmiendo los dedos. Tú también debes de estar igual.
-Sí…- declaró. – Pero...
-No voy a morir de frío.- comenzó a desvestirse provocando el sonrojo del ninja.
-¡Espera!- y entonces Kakashi tuvo una idea.- Las mantas del equipo están mojadas pero aún pueden servir como cortina.
-Gracias.- Haruno cogió una de las mantas y la colgó de unas pequeñas rocas punzantes que había en las paredes de la cueva. Ambos quedaron separados por la manta, sólo podían verse sus sombras por el reflejo de la luz de la luna. Kakashi se quedó mirando la figura de la sombra de su compañera: podía ver claramente cómo se quitaba el chaleco y los pantalones. -Date prisa y entra en calor. No quiero tener que cargar contigo mañana.
-¿Eh? – el ninja no daba crédito a las palabras de la joven. Era evidente que su comentario sobre la actitud de la chica no le había sentido demasiado bien. Suspiró agotado. Aquella sería una larga noche.
Como era de esperar, la mañana no podía haber empezado peor. Estaban faltos de provisiones y atrapados ya que sus enemigos habían acampado muy cerca de ellos. A unos 1500 metros hacia el norte de la cueva donde se escondían. El malestar entre los dos anbu crecía y Kakashi no tuvo más remedio que convocar a Pakkun para que les ayudara: iría a buscar refuerzos.
-¿Estás bien?- preguntó preocupado el ninja. Veía como Sakura cada vez estaba más pálida y más absorta en sus pensamientos.
-Perfectamente. – respondió sin mirarle a la cara. Una vez más removió su sopa sin probarla si quiera.
-¿No tienes hambre? – intentó mostrarse amable a pesar del mal ambiente.
-No.
-¿Quieres un té o algo para entrar en calor?
-No.
-¿Te traigo el chaleco? Aquí hace mucha humedad.
-No.
-¿Quieres…?
-¿Estás intentando que te mate o algo así? – estalló la joven.- No sé cómo explicarte que estoy bien y que no necesito nada. Preocúpate por ti mismo que se te ve peor que a mí.
-De acuerdo.- asintió el ninja apoyando su espalda en una roca. Tosió y respiró fatigado.- Pakkun no tardará demasiado y… - vio como Sakura iba hacia él.- ¿qué haces?
-Respira profundamente.- ordenó poniendo su oreja sobre el pecho de Kakashi. Él lo hizo sin rechistar.- Otra vez. – escuchó detenidamente.- Una vez más y más profundamente por favor.
-Sí.- "por favor; ¡cuánto tiempo sin escuchar esas palabras de su boca!" pensó el ninja con una mueca en sus labios.-
-Kakashi, ¿puedo hacerte una pregunta? – la cara de la joven se tornó muy seria.
-Claro.- sonrió el ninja demostrando mucha calma aunque se imaginaba el motivo de la pregunta.
-¿Dejaste la anbu por alguna enfermedad o algo parecido?
-¿Por qué lo preguntas?
-No es nada… pura curiosidad. Responde.
-No. Ya te dije que no me quedaba más por hacer allí.
-Ya veo.- dijo mientras tenía todavía la mano en su pecho. Pudo apreciar que los latidos del corazón del ninja incrementaron un poco, aunque de una manera casi indetectable. Si Sakura no tuviera conocimientos médicos y no conociera en absoluto a su ex maestro le hubiera creído, sin embargo sabía que mentía. En seguida un por qué invadió su mente. ¿Por qué le mentiría?; ¿para que no se preocupara por él? ¿O para protegerla?
-¿Pasa algo, Sakura? – preguntó el ninja al ver que la joven no decía nada más.
-No.- mintió ella esta vez. El sharingan en un cuerpo que no pertenecía al clan de los Uchiha ¿cómo podía afectar al portador? En el fondo, nunca había pensado en ello pero ahora era diferente. No había hecho una exploración exhaustiva a Kakashi, tampoco era su médico, sin embargo sabía que no estaba en condiciones de ejercer como anbu. Seguía siendo fuerte pero no para este tipo de misiones. De repente pensó que ya conocía un poco más a su ex maestro.- Simplemente te has resfriado.
-¿Y tú no?
-Yo no tengo tu edad…
-¿Mi edad? No he cumplido los treinta y dos…
-¿En serio? – le medía el pulso.- Pensaba que serías más mayor…
-¿Por qué? – preguntó alarmado.
-Porque te comportas como un viejo. Siempre dando consejos y sobreprotegiendo a los demás como un padre a su hijo. Sólo te falta contar batallitas.
-¿Me lo estás diciendo en serio?- añadió alucinando.
-¿Y tú qué crees? ¿Acaso es mentira lo que digo?
-Sólo me preocupo…- contestó algo abatido.
-Vale.- resopló la nueva anbu.- Te preocupas pero yo ya tengo una madre que se preocupa, una maestra que me ha enseñado todo lo que sabe y unos amigos… - calló por un momento. La nostalgia le invadió de nuevo.- Tenía unos amigos.
-Sakura…
-Tú me has ayudado. – le miró a los ojos.- Siempre. – Kakashi sintió que su corazón se estremecía.- Nunca me importó que prestaras más atención a Sasuke, de hecho yo también lo hacía. – una sonrisa triste se dibujó en sus labios.- Ni tampoco que enseñaras a Naruto jutsus tan peligrosos… Tú querías ayudar y lo hiciste. Les enseñaste bien y les dejaste elegir su propio camino y aunque los dos tomaron diferentes elecciones acabaron igual: muertos. – tragó saliva.- Ahora sólo quedo yo y me he preguntado tantas veces a mí misma ¿por qué Kakashi-sensei es tan diferente conmigo? ¿Por qué soy una chica? ¿Por qué cree que no soy tan fuerte como ellos? No, creo que ya se la respuesta. La razón por la que durante un año has estado viniendo al hospital a verme. La razón por la que accediste a entrenarme de nuevo y no le dijiste a Tsunade-sama nada sobre mis pastillas. La razón de que ahora estés aquí conmigo… Es porque temes que muera. Es eso, ¿verdad?
-Sí. – tardó en contestar pero aquella era la pura verdad.
-Entonces… tú también tienes remordimientos.
-Sí.
-Si hubiera sido más rápida, si hubiera sido más fuerte, si tan solo le hubiera dicho… ¿tú también piensas así?
-Sí.
-Supongo que es más fácil esconder tus sentimientos detrás de esa máscara.
-Estoy acostumbrado a este dolor pero no por eso es más fácil.
-Entiendo…
-¿Comprendes por qué me preocupo por ti? Sé por lo que estás pasando, yo me siento igual. Somos iguales. – tomó la mano a la joven. Ella la estrechó más entre sus dedos.
-¿Te arrepientes de no haber muerto allí, con ellos? – esperaba ansiosa la respuesta.
-No. – respondió sabiendo que aquella no era la respuesta que ella esperaba. La joven soltó su mano.
-Entonces no somos iguales.- en su mirada encontró una mezcla de desprecio e indignación. Kakashi volvió a agarrar su mano.
-Si yo hubiera muerto, tú no estarías aquí. – ella abrió la boca sorprendida.- No pude salvarlos a ellos pero a ti sí. Ése es mi consuelo. La razón por la que no me he vuelto loco todavía es porque aún tengo mucho por hacer por todas aquellas personas que dieron su vida por mí. Mi vida les pertenece, no seré tan egoísta o tan estúpido como para tirarlo todo por la borda.
-¿Tú piensas que soy egoísta? ¿O que soy estúpida? ¿O las dos cosas?
-Pienso que estás muy confundida.
-Ya veo. Nunca respondes claramente a mis preguntas.
-Hoy creo que lo he hecho.
-Pues continúa haciéndolo.
-De acuerdo.- tomó aire y decidió sincerarse.- Eres egoísta porque sólo piensas en tu dolor y no en el de los demás y eres estúpida porque crees que haciéndote anbu van a matarte antes. Porque eso es lo que quieres en el fondo… morirte, ¿no?
-¿Piensas que quiero morir?- preguntó con desconcierto.
-Sí. De lo contrario, ¿por qué no paras de forzar tu cuerpo entrenando alimentándote sólo de esas pastillas?
-Eso…
-¿Y por qué te esfuerzas tanto por ser anbu y en la primera misión haces algo tan suicida como separarte de tu grupo?
-¿Cómo sabes tú eso? – preguntó elevando la voz.
-¿De verdad creías que Yamato no lo diría?
-No quiero morirme. – contestó con lágrimas en los ojos.
-No te creo.
-¡No quiero morir! En serio.
-No creo en tus palabras, creo en tus acciones. Cuando me demuestres que de verdad quieres vivir, entonces te dejaré. Podrás hacer lo que quieras.
-Mientras serás mi niñera, ¿no? – dijo con ironía.
-Prefiero que me llames compañero.
-¿Vas a seguir siendo mi compañero después de esta misión? – preguntó atónita.
-Sí.
-¡Tú no estás para continuar en anbu y lo sabes!
-Ni tú tampoco pero, ya ves, aquí estamos los dos.
-Tú sí que morirás si sigues con esto…
-Mi objetivo es que tú no lo hagas. Lo demás no importa.
-No tiene sentido que quieras protegerme sabiendo que pones en peligro tu vida. ¿Acaso mi vida tiene más valor que la tuya? ¡No lo creo!
-No quieres que arriesgue mi vida por ti, ¿verdad? Pues valora más tu vida porque si tú también mueres entonces yo… yo podría perder del todo la cabeza.
-Kakashi…
-Todos tenemos nuestros límites. He perdido a demasiada gente y tú eres mi última alumna…
-Sensei…
-Sakura, no quiero que mueras. ¿Lo entiendes?
-Sí, lo entiendo.
-Prométemelo.- dijo casi susurrando acercándose a la joven.
-Yo… - iba a contestar cuando notó que el ninja estaba abrazándola y con bastante fuerza. Se notaba que no quería soltarla. Sakura se emocionó por esta muestra de afecto. No quería llorar, no debía llorar, así que sólo derramó una lágrima de las miles que habían en sus ojos. – Lo prometo.
-Bien.- sonrió el ninja separándose lentamente de ella. Entonces pudo ver su cara: sus ojos humedecidos, su boca temblorosa y las mejillas algo sonrojadas. Nunca antes la había visto tan bonita. Le acarició el rostro borrándole la lágrima que antes había derramado y le besó la frente. Ella cerró sus ojos fuertemente intentando inmortalizar aquel instante. Si quería vivir necesitaba estos pequeños momentos de felicidad. -¿Te encuentras mejor? ¿Más tranquila?
-Sí.- abrió sus ojos para encontrarse frente a frente con el ninja. Él volvió a sonreír provocando aún más el sonrojo de la chica. Ella rió.- Volvemos a ser amigos.
-¿Amigos? Sakura yo nunca dejaré de ser tu amigo.
-Prométemelo.
-Lo prometo.
-Esto… Kakashi.- apareció Pakkun en la cueva.Neji iba a su lado.- Los refuerzos ya están aquí. ¿Qué hacemos?
-Nos ponemos en marcha ya.- se levantó del suelo y le tendió la mano a Sakura para ayudarla. Ella no protestó y accedió, sin embargo no dejaba de mirar fijamente a Neji intentando descifrar su mirada. Les habían pillado en un momento bastante personal y se preguntaba si podría haber mal interpretado ese momento.
-Cinco anbus rodean esta zona. Estamos preparados para atacar. – comentó Neji sin mostrar alguna emoción. Haruno respiró aliviada.
-Sakura, recógelo todo. – ella asintió y se puso a hacerlo.- Esta noche recuperaremos el pergamino. En cuanto uno de nosotros lo tenga que convoque a una paloma mensajera para llevarlo inmediatamente a la aldea. No sabemos cuánto nos va a demorar la pelea.
-Entendido.- contestó Neji.- Voy a comunicárselo al capitán Yamato.- y salió de la cueva junto con Pakkun.
-Pase lo que pase ahí fuera, Sakura, no te apartes de mi lado.
-No voy a cagarla otra vez.- respondió colocando la mochila sobre su hombro.
-Por supuesto que no.- le sonrió.- Es sólo que quiero tenerte cerca.- apoyó su mano sobre los cabellos de la chica. Ella volvió a sonreír.
-¿Estás listo?
-Sí.
-Pues vamos a por esos cabrones.- añadió adelantándose. Kakashi la vio dirigirse hacia la salida. Ella había cambiado muchísimo.
FIN CAPÍTULO 4
