Nota.- Respecto al embarazo de Emily, yo también me planteé si por protocolo los hospitales hacen prueba de embarazo en todos los casos. La verdad es que supongo que dependerá de cada lugar. En cualquier caso, permitírmelo como pequeña "licencia" para la historia ;) . Lo del embarazo no se me ocurrió desde el principio, sino a medida que avanzaba y luego me pareció bonito que se enterara a través de un sueño.

Gracias por los comentarios! Me alegro de que os esté gustando :)

Capitulo 8

De perfil en el espejo, se acarició suavemente el vientre, buscando alguna señal física que apenas era perceptible aún para cualquier ojo que no supiera lo que tenía que buscar. Sabía que no había sangrado, ni había tenido molestias, pero aún así estaba aterrorizada con la idea de que lo hubiera perdido.

Recordó su sueño con Derek, sus suaves manos acariciando su piel, sus ojos llenos de amor hacia ella, su voz susurrándole al oído cuánto la amaba. Y supo con certeza que no había modo alguno de que aquel bebé no fuera hijo suyo. Su memoria quizás jugara en su contra, pero su corazón no albergaba ninguna duda sobre sus sentimientos.

Pero lo primero era lo primero. Debía acudir a un hospital. Era muy consciente de que había sufrido un serio accidente, y tenía que comprobar que el bebé seguía a salvo. Prefirió no pensar en las pruebas y en la medicación que había tomado durante el tiempo en que había estado hospitalizada, pero lo más que le preocupaba, sin duda, era el golpe que había recibido al saltar del coche del sudes.

Cuando el médico que la había atendido, el Dr. Robinson la vio aparecer por la puerta, sin previa cita se alarmó.

- ¿Agente Prentiss?. ¿Ha tenido algún problema? ¿Se encuentra bien?.- Se dirigió a ella preocupado.

Ella suspiró antes de hablar.

- Sólo Emily, por favor y... el problema es que... - Titubeó durante unos segundos- Estoy embarazada... o lo estaba antes del accidente y necesito que alguien compruebe que todo sigue bien antes de que me empiece a poner más histérica de lo que ya estoy.- Añadió con evidente angustia en su voz.

El médico la miró con los ojos abiertos como platos.

- Pediré un ecógrafo, y llamaré a la obstetra- Dijo sin disimular cierta alarma- ¿Te acabas de enterar?

- Mas bien lo acabo de recordar- Le corrigió ella- ¿Cómo es que no salió en mis análisis?.

- Habitualmente no miramos los niveles de HCG salvo que haya algún motivo. En tu caso, además estabas de servicio, ese tipo de cosas se suelen comunicar a los superiores... Emily ¿Qué hacías de servicio estando embarazada?- La regañó como si fuera una niña pequeña.

Ella se mordió el labio inferior.

- Realmente, doc, no tengo respuesta para eso.- Dijo encogiéndose de hombros- Créame que yo también me lo he planteado pero esa parte de mis recuerdos ha decidido no hacer acto de presencia.

- Está bien- Asintió él- Avisaré a la Dra. Hamilton, es nuestra mejor especialista, y de paso te haremos un análisis para comprobar la HCG.

Unos veinte minutos después, se encontraba acostada en una camilla, con sólo la bata del hospital puesta, esperando a que la obstetra preparara el ecógrafo. Se acercó a ella con un pequeño block de notas.

- Voy a hacerte algunas preguntas, Emily- Le dijo con suavidad.- Nos saltaremos las que evidentemente no serás capaz de recordar- Añadió al ver su cara de frustración.- ¿Has sangrado?.

- No- Dijo ella negando con la cabeza.

- ¿Dolor lumbar, cólicos fuertes, fiebre, dolor de cabeza?.

- Sólo dolor de cabeza- Le informó ella-Pero teniendo en cuenta que sufrí una conmoción cerebral, lo raro sería que no lo tuviera.

La Dra. Hamilton asintió con la cabeza, Efectivamente era una pregunta innecesaria.

- ¿Tienes síntomas de embarazo? ¿Mareos, nauseas, vómitos, cansancio, antojos, sueño?.

Emily se quedó pensativa durante un rato, dándose cuenta de lo estúpida que había sido al pensar que todos sus malestares de los últimos días se debían exclusivamente a su conmoción.

- Mareos... y náuseas, sí...y definitivamente también he estado cansada, pero pensé que era por el golpe y el estrés, no le di importancia- Le señaló- Vómitos... supongo que no salvo que cuente como válido el de ayer, pero claro... me acababan de enterar que un buen amigo había muerto...

Notó los ojos de la obstetra fijos en ella.

- Lo siento por eso- Le dijo sinceramente.

- ¡Oh!, en realidad fue hace tres años...- Dijo ella con expresión confusa.

La Dra. Hamilton carraspeó ligeramente.

- ¿Algo más?.

- Sueño, definitivamente sí, y sobre los antojos... la verdad es que siempre me apetece comer pasta- Añadió ligeramente enrojecida.

- En principio es bueno que tengas síntomas...Pero veamos qué dice la ecografía- Le dijo ignorando su expresión avergonzada.

Emily se preparó para recibir un frío gel sobre su vientre, pero el momento nunca llegó. Una enfermera con cara amistosa, se acercó a ella.

- Tienes que colocar las piernas aquí- Le indicó señalando los estribos de la mesa de exploración.

Le dirigió una expresión confusa a la obstetra..

- Doy por hecho que estás de muy pocas semanas. La mejor opción es la ecografía transvaginal.- Añadió casi disculpándose.

"Genial", susurró ella, haciéndole lo que le indicaba, con ayuda de la enfermera.

- Sólo intenta relajarte un poco- Le dijo suavemente- Estará un poco frío.

Ella suspiró tratando de tranquilizarse. Supuestamente ya había pasado por esto. La ecografía en su dormitorio lo confirmaba. Intentó dejar vagar su mente hacia algún lugar más agradable.

- Mira la pantalla- Le indicó la doctora señalando una pequeña mancha en blanco y negro.

Emily dirigió la vista hacia allí, aterrorizada. Hasta ese momento no se había dado cuenta de cuánto deseaba aquel bebé. Contuvo el aire.

- Un bebe perfecto de casi 8 semanas. Y con un corazón muy fuerte, por lo que puedo comprobar- Le dijo sonriendo.

Por fin, pudo volver a respirar.

Ni siquiera notó las lágrimas que comenzaron a resbalar por sus mejillas.

- Gracias.- Susurró- Pensé...

- Emily- La tranquilizó- Está todo bien. La ecografía está bien, y los análisis que te pedí dan unos niveles normales para la edad gestacional, sólo es conveniente que vengas a hacerte un chequeo una vez al mes, y estés atenta a cualquier síntoma extraño. Te lo daré luego todo por escrito. ¿de acuerdo?. Puedes vestirte.

Nuevamente con la ayuda de la enfermera, se incorporó y volvió a ponerse su ropa.

- Supongo que quieres una foto, ¿no?- Le preguntó amablemente al tiempo que extendía la mano para entregarle la ecografía.

Emily se quedó absorta mirando aquella manchita que apenas se veía. Nunca se había sentido más feliz en su vida. En aquel momento, le dio igual lo que Derek le había dicho. Aún no podía recordarlo, pero en su corazón sabía que no había forma de que otro hombre pudiera ser el padre de aquel bebé.

Sólo tenía que averiguar, cómo demonios había llegado a pensar que lo había dejado. Tenía dos días libres para hacerlo.

Lo primero de todo, necesitaba descubrir algo. Derek le había dicho que había estado fuera antes del último caso. Sólo conocía una persona que pudiera seguir su rastro como un sabueso.

De alguna manera consiguió colarse en la guarida de García sin que Derek la descubriera. En ese sentido, era una suerte que tuviera su propio despacho. Esperaba encontrarla a solas, aunque finalmente tuvo que conformarse con lo que había. Estaba acompañada de J.J. En realidad, no le importaba demasiado, podía confiar en ella.

Ambas se sorprendieron al verla. Se suponía que debía estar descansando.

- No digáis nada- Les advirtió nada más entrar- Tomó asiento junto a Penélope- Necesito que busques una información.

Penélope la miró divertida.

- ¿A quién tenemos que investigar agente 007?- Bromeó.

La sonrisa se le borró cuando las otras dos mujeres le dirigieron casi al mismo tiempo la misma expresión de advertencia.

- A mí- Dijo ella- ¿Puedes rastrear dónde estuve antes de mi accidente?.

Ignoró las miradas confusas de las dos rubias. Únicamente abrió los ojos en dirección a Penélope para indicarle que tenía prisa.

- Sí claro- Respondió ésta comenzando a teclear hábilmente en su alrededor.

- ¿Qué pasa Emily?- Le preguntó J.J. con genuina preocupación dibujada en su rostro.

- Por lo visto Derek piensa que lo he dejado por otro- Explicó casi sin inmutarse.

Tuvo que soportar cuatro ojos atónitos al mismo tiempo.

- Espera... ¿Que lo dejaste por otro?- Repreguntó García- Para dejarle por otro, tendríais que estar juntos primero- Añadió sacando la conclusión obvia.

Recibió un codazo de J.J..

- ¡Ay!- Exclamó García llevando su mano a su brazo- ¡No puede soltarnos eso y quedarse a medias!- Le replicó.

J.J. se encogió de hombros. En realidad, ella estaba de acuerdo.

Emily suspiró cansada de aquel jueguecito.

- Aunque Derek se niegue a contármelo, sé muy bien que compartimos algo más que la cama.

- ¡Oh, Dios mío!- Exclamó totalmente emocionada Penélope- ¡Tendréis preciosos bebés de chocolate con nata!

- ¡García!- Le llamó la atención nuevamente con otro codazo, JJ.

Pero inmediatamente vio cómo las mejillas de Emily se volvían de color carmesí, al tiempo que esquivaba sus ojos. La miró absolutamente desconcertada durante unos segundos, encajando las piezas. Cuando finalmente reaccionó, le dio otro golpe a García para que se diera prisa.

- ¡Por Dios J.J.!- Se quejó ella- Ya estoy en ello, ¡Deja la agresividad!.

Finalmente aparecieron una ristra de datos en la pantalla que sólo ella sabía interpretar.

- Según esto, estuviste un par de semanas en Delaware... concretamente en Dover...-Continuó mientras J.J. y Emily intentaban entender algo de lo que estaban mirando- Alquilaste una casita en la playa, y no parece que tuvieras mucho movimiento por allí... aparecen cargos en restaurantes, una librería y... aquí... fuiste varias veces a la consulta de una tal Dra. Lewis...

- ¿Lewis?- Preguntó Emily, reconociendo perfectamente el apellido-¿Elisabeth?.

- Aja- Confirmó Penélope, mientras que seguía tecleando a toda prisa.

- ¿Quién es?- Le preguntó con curiosidad J.J.

- Una antigua conocida... bueno... hija de unos amigos de mi madre. No tenía ni idea de que se había establecido allí. Hasta donde sé vivía en Londres... al menos hasta donde recuerdo, claro- Añadió confusa. Pero sabía exactamente por qué había ido a verla.

El sonido de las teclas paró repentinamente.

- Y no sólo eso... - Dijo Penélope al tiempo que se giraba hacia ella- También es una reconocida obstetra especializada en embarazos de alto riesgo- Añadió estupefacta.

- ¿Emily?- La interrogó J.J, tan expectante como Penélope.

Emily contuvo la respiración durante un momento.

- Creo que vas a poder ver ese bebé de chocolate con nata antes de lo que crees- Informó totalmente ruborizada y casi encogida en su asiento.

En dos segundos estaba sufriendo el auténtico abrazo de mamá osa de Penélope, mientras que de reojo podía ver la sonrisa de felicidad de J.J.

- ¡Oh Dios mío!- Gritó entusiasmada- ¡Emily! ¡¿Se lo has dicho?!

- ¡No!- Exclamó Emily mientras intentaba recuperar la respiración- ¡Y me tienes que prometer que no se lo dirás!- Le advirtió arqueando una ceja.

Penélope resopló con frustración mientras buscaba apoyo en J.J, pero era evidente que aquella ingrata estaba de parte de Emily.

- Necesito recordar el resto.- Les explicó- Debí decirle algo que lo hizo pensar que iba a dejarle.

- Emily... Estás segura ¿no?- Le preguntó J.J. un poco avergonzada de cuestionarla. Pero dada su amnesia, había que tener todo cubierto.

Esperaba que ella se enojara pero, contrariamente, suspiró y le habló suavemente.

- Sé que es suyo... Yo... recuerdo como me sentí cuando... - Balbuceó mientras se sonrojaba aún más intentando describir lo que había sentido la primera vez que habían estado juntos- Ya sabéis... - Su nivel de enrojecimiento aumentaba a medida que aparecían dos sonrisas traviesas en la cara de sus amigas- No hay modo de que haya podido estar con otro después de que estuve con él- Terminó con sus mejillas como semáforos.

- Oh, querida... - Le dijo Penélope con afectación- Estoy segura de que es imposible olvidarse de Derek Morgan una vez que te transporta hasta el cielo...- Añadió arqueando una ceja al tiempo que sonreía de forma casi perversa.

Emily bajó la cabeza deseando que la tierra se la tragara, mientras que J.J. intentaba ocultar una sonrisita sin mucho éxito.

- ¿Qué vas a hacer ahora, Em?- Le preguntó J.J. con suavidad, cogiéndola de la mano.

Ella pareció perderse en sus pensamientos durante unos instantes. A su mente volvió la conversación que había tenido con Clyde.

- Tengo que recordarle- Le respondió como si hubiera encontrado por fin la respuesta- Tengo que recordar a Ian.

J.J. y García se miraron entre sí con cautela. Pero la seguridad en la voz de Emily, no dejaba lugar a dudas de que había descubierto cómo hacerlo.

Cuando salió de allí, se fue directamente al depósito de pruebas. Quería buscar algún objeto, quizás una foto, o tal vez incluso la bala con que habían matado a Ian, que le sirviera de vínculo con él. Esta vez tomaría ella las riendas de su viaje hacia su memoria. Pensó que así le sería más fácil.

Rebuscó entre diferentes objetos en el interior de una pequeña caja. Todo lo que quedaba de Ian estaba allí. Sintió dolor al pensar en ello. Nadie le había conocido como ella. A pesar de lo que había leído, a pesar de lo que había visto en su cuerpo, ella recordaba el amor que había en sus ojos cuando miraba a su hijo, su sonrisa complacida cuando conseguía hacerla reír, el modo en que la abrazaba en las noches de frío, o la forma cálida y apasionada con que le hacía el amor. En el fondo de su corazón, sabía que jamás podría odiar aquella parte de él. Pero ahora había algo más importante por lo que luchar, ahora había alguien más en su vida y debía vencer al monstruo si quería volver a ser feliz.

Ahora estaba segura de que, en cuanto eso ocurriera, recuperaría sus recuerdos.

Clyde tenía razón, como siempre.

Suspiró, mientras una lágrima bajaba por sus mejillas, cuando sus dedos chocaron con el anillo que Ian le había regalado.

No necesitaba buscar nada más. Solicitó la devolución del objeto y se lo entregaron. No había razón para negarle la retirada. Era de su propiedad y, al fin y al cabo, el caso estaba cerrado.

Volvió a casa, y se recostó en su cama. Dio vueltas sin conseguir dormirse un poco frustrada. El sueño parecía no querer ir a buscarla aquel día. Aún no había anochecido, supuso que tendría que esperar hasta que su propio ritmo circadiano hiciera su trabajo.

Así que simplemente se sentó a ver una película en el sillón, sosteniendo el anillo que Ian le había regalado entre las manos.

Ya era de noche, tenía hambre y decidió darse una ducha antes de cenar. El agua caliente sobre su piel, sentaba bien. Cuando salió, esperó por un momento, que el reflejo en el espejo le diera la respuesta. Pero allí tampoco había nada más que el vapor del agua caliente flotando en el aire.

Se fue haciendo más espeso, hasta que se dio cuenta de que no veía nada.

Buscó a tientas el picaporte de la puerta, y salió hacia su dormitorio envuelta en una toalla.

Solo que su dormitorio había desaparecido. De repente, se encontró en la más absoluta oscuridad, y sintió un aire gélido en su piel. Miró hacia donde había estado la puerta del baño, pero allí no había nada.

Cerró los ojos. "Quiero verlo", susurró, "Estoy preparada".

Cuando los abrió se encontró de nuevo atada a aquella silla y llevaba la misma ropa que en su sueño anterior. La escena se repetía.

"Pasé 7 años en el infierno por culpa de ese anillo. Así que ahora, te voy a dar otro regalo, uno del que no te desharás tan fácilmente", le oyó decir a Ian por segunda vez mientras deshacía los botones de su camisa.

Esta vez no era un testigo, esta vez era ella la que estaba sentada en aquella silla. Notó las manos de Ian sobre su piel. La forma de tocarla era tan diferente a la que había sentido, desde su percepción, sólo unos días atrás. Percibió la ira no sólo en su voz sino incluso en su tacto. Y sintió el dolor terrible que le había infligido mientras tatuaba el trébol en su pecho.

Recordó lo que había ocurrido a continuación. Lo recordó todo.

"Es un sueño", se dijo, "No puede hacerme daño".

Las ataduras de sus manos se desvanecieron repentinamente. Se levantó de la silla y se quedó frente a él. Tuvo que contener la respiración cuando notó sus ojos fríos, muertos, clavados en ella.

- Devuélveme mis recuerdos- Le ordenó en voz baja y firme.

Él la recorrió con la mirada, con la sorpresa dibujada en su rostro.

- Tus siete años perdidos son el pago por los años de infierno que viví por tu culpa.- Le escupió con resentimiento- Nunca te desharás de mí.- Tu alma y la mía están condenadas al infierno.

- ¡No te dejaré!. ¡No permitiré que me arrastres contigo!- Le gritó lanzándose violentamente sobre él y golpeándolo con las manos y con las rodillas hasta que cayó derrumbado en el suelo, con la nariz ensangrentada

Se incorporó lentamente, mientras reía cínicamente.

- ¿No lo ves? ¡Ya lo he hecho! ¡Ya estás muerta sólo que aún no lo sabes!.

Volvió a atacarle, solo que esta vez él se apartó en el último momento haciéndola tambalear. La agarró por el cuello y la empujó contra la pared, cortándole la respiración. Lo miró aterrorizada durante unos segundos. Por un momento creyó que realmente iba a morir. ¿Se podía morir durante un sueño?. Ahora estaba segura que sí.

Vio como dos manos, agarraban a Ian por los hombros, lanzándolo hacia atrás, y por fin, el aire volvió a entrar en sus pulmones, mientras tosía para recuperar el aliento.

- ¿Cómo no me avisaste de que ibas a venir?- Se burló su reflejo delante de ella- Me habría puesto algo más apropiado para la ocasión- Añadió con una sonrisa en la cara, mientras que recomponía su pelo con los dedos. Emily se dio cuenta entonces de que era algo más que su reflejo. Habría reconocido aquella seguridad, aquel descaro y aquella fuerza en cualquier lado. Lauren,

Emily abrió la boca sorprendida.

- ¿Cómo es que estás aquí?

Lauren simplemente se encogió de hombros.

- Dímelo tú. Es tu sueño- Se limitó a contestar mientras que, repentinamente, se apartaba a un lado, evitando un golpe desde atrás de Ian en el último momento. Éste cayó al suelo derribado por su propio impulso. Pero rápidamente se incorporó de nuevo

- Bueno- Le dijo Emily- Creo que una ayuda no me vendría mal- Añadió invitándola a unirse a ella.

Lauren le guiño un ojo y juntas se lanzaron contra Ian y volvieron a derribarlo. Solo que aquel no era Ian. Ahora Emily pudo verlo. Aquel era el monstruo. No quedaba nada de Ian en él.

Él se defendió, pero ellas, juntas, eran más fuertes. Lo golpearon con fuerza hasta hacerlo sangrar. Lauren se subió encima de él, a horcajadas, inmovilizándolo, mientras que Emily le enrollaba al cuello una de las cuerdas con que la había atado.

- ¡Suéltame Emily! ¡Aún te amo! ¡Sé que tu también me amaste!- Le imploró mientras la vida se le escapaba poco a poco.

Emily se detuvo un momento, mientras que notaba la mirada perpleja de Lauren sobre ella. Sintió rabia y al mismo tiempo compasión hacia él. Pero no amor.

- Lo siento..- Le dijo con tristeza- Pero tú no eres él- Añadió antes de volver a tirar con todas sus fuerzas de la cuerda.

Y el monstruo murió antes sus ojos.

Lauren se levantó y le tendió la mano para que se incorporara.

Cuando miraron hacia el suelo, aún de manos, el cuerpo se había desvanecido.

Cuando se giró hacia Lauren, ella tampoco estaba.

Una mano le rozó la espalda y se volvió lentamente. Reconocía perfectamente aquel tacto.

- Ian- Susurró, pero esta vez sin miedo alguno en su voz. Delante de ella tenía los hermosos ojos azules que veía en Declan cada vez que lo miraba. Delante de ella no estaba el monstruo, estaba el hombre al que una vez había amado.

Una vez, hacía siete años.

Todos sus recuerdos volvieron de golpe.

- Lo siento- Le dijo en voz baja mientras le acariciaba la mejilla. Emily se estremeció al sentir su tacto, tan suave, tan delicado.- Siento lo que él te hizo. Intenté detenerlo, pero era más fuerte que yo. Ahora eres libre, Emily. Le has vencido y nos has liberado a todos.

Emily lo miró confusa.

Ian le señaló con la mano hacia su derecha.

Junto a un espejo Lauren, abrazaba a un pequeño Declan de seis años, mientras esperaba a que Ian se reuniera con ellos.

- Sé feliz, Emily- Se despidió de ella dándole un suave beso en los labios.

Se alejó de ella y se reunió con Lauren y con su hijo, Se abrazaron con ternura al reencontrarse y, cuando se separaron Ian le dio un beso en la frente a su hijo y luego posó sus labios dulcemente en los de Lauren, guiándolos a continuación hasta el espejo.

Los tres la saludaron, sonriendo, antes de desaparecer dentro de él. Durante unos instantes, Emily pudo verlos caminando cogidos de la mano por la arena. Sabía donde estaban, reconocía aquella playa de la Toscana. Habían ido allí justo el día en que Ian le había confesado que Declan era su hijo. Era la primera vez que se habían sentido como una familia.

Emily sonrió, infinitamente feliz por ellos, y lo comprendió. Había matado al monstruo, y gracias a eso, ahora Lauren e Ian tenían su propio final, su historia de amor eterno y, con ella, Emily se había recuperado a sí misma.

Cuando se dio cuenta, estaba de nuevo en su dormitorio, frente al espejo, pero sabía que aún estaba soñando.

Así que simplemente lo atravesó, por última vez, y despertó en el mismo sillón donde se había quedado dormida. Aún tenía el anillo de Ian entre sus manos, pero su corazón, ya no estaba en él.

Los recuerdos de su discusión con Derek justo antes de perder la memoria, ahora estaban claros como el agua.

- Oh, Derek...- Susurró, con una sonrisa, mientras llevaba las manos hasta su vientre.- Pedazo de alcornoque...