Atención: Mashashi Kishimoto es el creador de Naruto. Tiene todos los derechos de la serie y yo, Yume Fujimi, sólo utilizo sus personajes para hacer fics sin ningún ánimo de lucro, por lo que denunciarme o criticarme por ello sería una solemne estupidez. Únicamente pretendo entretener y hacer pasar un rato agradable a todos los lectores. Una vez aclarado esto… ¡Empecemos!
Para leer correctamente el fic:
-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Narración normal.
-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Pensamientos.
-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Diálogo.
-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Recuerdos.
-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Sarcasmo o titulo de algo, por ejemplo un libro.
TORMENTO
Capítulo 6
Hacía algo menos de una semana que el estío había comenzado en el País de Fuego y ya el calor era realmente algo insoportable. El bochorno se mezclaba con la humedad del ambiente provocando así un cansancio mayor en los habitantes del lugar, especialmente para un grupo de ninjas que estaban regresando a su aldea después de completar una dura misión.
Este grupo de ninjas constaba de cinco anbus de la aldea de Konoha, los cuales viajaban por los frondosos bosques de su nación. A pesar de encontrarse dentro de su territorio, estos ninjas no podían permitirse ninguna distracción, por lo que continuaban con la formación inicial que su capitán de equipo les había ordenado: un pentágono. Así, en primera línea, lideraba el grupo Yamato; en los laterales, se encontraban Yugao y Neji protegiendo el cadáver de su compañero, el cual portaba uno de los perros de Kakashi; este último ninja estaba situado en la parte posterior del pentágono junto a su nueva compañera anbu Sakura.
Las agujas del reloj marcaban las doce del mediodía, precisamente la hora más calurosa de esta época del año. Ciertamente había comenzado la canícula en el país y la temperatura oscilaba entre los 35-40 grados por las mañanas y los 15-20 por las noches. El sol había llegado a su cénit y brillaba con tanta intensidad que ninguna nube podía cubrir sus esplendorosos rayos dorados. Apenas había sombras para guarecerse del calor, y cada paso que daban los ninjas les hacía sentir más y más exhaustos.
Yamato se paró de repente obligando al resto de su equipo a detenerse.
- Vamos a tomarnos un descanso. – ordenó el capitán mientras se secaba el sudor de la frente.- Haremos una pausa de 15 minutos. Aprovechad para acumular fuerzas y rellenad las cantimploras con agua potable. Con este calor, las provisiones durarán menos de lo previsto.
A pesar de que habían conseguido el objetivo de su misión –la recuperación del pergamino–, el ambiente entre ellos era muy tenso. De los seis anbu que salieron de la villa, solo regresaban cinco. Todos lamentaban para sí mismos la pérdida, pero, en cierta medida, ya estaban acostumbrados al dolor y se sobreponían a él de la mejor manera posible.
Durante el descanso, Neji dejó el cadáver de su compañero recientemente fallecido debajo de un frondoso árbol. Escogió ese viejo alcanforero, de unos 1.500 años de edad, para mantener el cuerpo lo más fresco posible, puesto que las sombras que éste producía eran muy extensas y prolongadas. Disimuladamente, Hyuuga dejó a solas a su colega anbu Uzuki Yugao con el difunto. El ninja pretendía facilitarle unos momentos de intimidad, puesto que acababa de fallecer su mejor amigo. Por el rabillo del ojo, mientras caminaba hasta el riachuelo que había muy cerca de la zona, Neji podía ver cómo su compañera se deshacía en lágrimas lamentando la muerte de su camarada. No podía hacer ni decir nada para consolarla, de modo que prefirió ser discreto –como siempre– y se marchó junto a su capitán a rellenar las cantimploras.
Por un lado, Kakashi se alegró al comprobar que el chico Hyuuga había cambiado positivamente su forma de ser, adoptando una actitud más respetuosa cuando se trataba del dolor ajeno, pero, por otro lado, se entristeció al ver cómo su vieja amiga Uzuki lloraba desconsolada ante su nueva pérdida.
Yugao estrechó entre sus brazos el cuerpo de su amigo y comenzó a gritar de dolor.
- ¡No! ¡No! ¡No! – se lamentaba la muchacha.- ¿Por qué? ¿Por qué siempre tiene que morir alguien? ¿Por qué? -. A pesar del tiempo que llevaba en ANBU todavía no podía parecer impasible ante la muerte de sus allegados.
- No es justo. Lo sé. – le respondió Kakashi apoyando su mano en el hombro de la joven para reconfortarla con un poco de consuelo, pretendía darle algo de alivio.
- Nunca me acostumbraré a esto… Nunca.
- Y nadie te pide que lo hagas, Uzuki. El dolor forma parte de ser humano.
- Y está muy presente en nuestra profesión.- añadió la joven mientras se sacaba un pañuelo del chaleco para secarse las lágrimas.
- Exacto. – sentenció el Ninja Copia.- Lo lamento muchísimo.
- Gracias Kakashi… - se secó las mejillas y los ojos.- Sé que de veras lo sientes y que me entiendes… Eres un verdadero amigo. – ella le cogió la mano, que seguía en su hombro, y le sonrió tristemente.- Bueno… tendré que dar la mala noticia a la familia…
- No tienes por qué hacerlo sola. – le devolvió una amable sonrisa.- Te acompañaremos.- Hatake se refería al resto del equipo.
Neji y Yamato, que ya regresaban de almacenar las provisiones, escucharon a Kakashi y asintieron con la cabeza. Ambos, le ofrecieron otra cálida sonrisa a su compañera o, al menos, en el caso de Neji intentó sonreír de la manera más cordial posible. Él nunca había sido un hombre con una inteligencia interpersonal, ni tampoco intrapersonal, muy notable, pero se esforzaba por empatizar con sus compañeros. En el mundo ninja ya existía demasiado dolor y sufrimiento como para no compartirlo. Neji sabía por propia experiencia que si cargaba individualmente con la pena acabaría por perder la cordura o la vida y no estaba dispuesto a perder ninguna de las dos cosas. Había que compartir cargas, sobre todo, en la cruel y trágica vida de los ninjas. El trabajo en equipo no era un mero capricho, sino una verdadera necesidad de supervivencia.
No obstante, Sakura, que estaba también lo suficientemente cerca como para escuchar la conversación, no dijo nada. Permaneció callada y aislada durante la charla, hecho que le pareció a Yamato algo inquietante.
- Sakura.- la llamó el capitán. Ella giró la cabeza lentamente.- ¿Estás bien?
- Perfectamente- respondió la joven de cabellos rosáceos de inmediato.- Me he recuperado de las lesiones.
- Me alegro, pero no me refería a eso.- comentó Yamato.- Sé que eres buena médico y que puedes curarte rápidamente. De hecho, te has hecho cargo de las heridas del equipo… Yo me refería a tus sentimientos… Tus emociones…
- Eso no sirve de nada.- interrumpió la recién investida anbu.
- ¿Qué no sirve? ¿Qué quieres decir? – Yamato no entendía las palabras de su compañera.
- Hablar no sirve de nada, es inútil.- aclaró.
- No es inútil, Sakura. Ayuda a limpiar el alma…
- ¡Vaya tontería! – espetó la ninja.- Estamos perdiendo el tiempo…
- ¡Sakura! ¡Ten más respeto a tus compañeros! – le ordenó Yamato.
- Esto no tiene nada que ver con el respeto…- intentó explicar la nueva anbu.
- ¡Por supuesto que tiene que ver! Un compañero ha muerto y necesitamos honrarle y llorarle para poder seguir adelante. – el capitán le reprochaba su comportamiento, mientras Sakura negaba con la cabeza.- Estás siendo muy cruel con todos, especialmente con Yugao… ¡Discúlpate de inmediato!
- No pienso hacerlo.- contestó Haruno.
- Sakura… - se metió Kakashi en la conversación.
- No pienso disculparme. ¿Por qué debería hacerlo? Perdemos el tiempo aquí, el cadáver se está descomponiendo…
- ¡Sakura! – quiso callarla Kakashi.- Piensa en Uzuki…
- ¿Qué quieres que… piense…? – la joven miró a su compañera que gimió de dolor, probablemente cuando ella hablo de "descomposición".
- Haruno Sakura… - empezó a gritar Yamato.- como capitán de esta misión me veo obligado a informarle a Tsunade-sama de tu pésima actitud y…
- Una vez que la persona muere, el cuerpo presenta cinco estados en el proceso de la descomposición: fresco, hinchado, putrefacción activa, putrefacción avanzada y los restos secos. Ya han pasado más de doce horas desde que falleció. El rigor mortis es total. Según mi estimación, basándome en el medio ambiente, es decir, la temperatura y otras variables, el cuerpo se descompondrá antes de lo previsto.
- ¿Qué quiere decir eso? – preguntó Yugao intentando que las lágrimas no le impidieran hablar.
- Quiere decir que en pocas horas el cuerpo comenzará a hincharse y la acumulación de gases que hay en su interior se convertirán en líquido y los tejidos se licuarán hasta convertirse en espuma… Estos líquidos y fluidos saldrán por los orificios del cadáver…
- ¡Oh, Dios mío! – exclamó la anbu.
- ¿Ahora lo entiendes? No podemos perder tiempo llorándole… ¿o quieres que la familia le encuentre en ese estado?
- No… no quiero eso, claro que no…
- Los insectos están oliendo la carne muerta. Esos carroñeros querrán poner los huevos en su cuerpo… ¿Quieres eso?
- ¡Sakura! ¡Basta ya!- ordenó Yamato.- Entendemos perfectamente lo que dices. Nos marchamos ya. Recuperad la posición.
Al instante todos obedecieron las órdenes del capitán. Neji cogió de nuevo el cuerpo, mientras que Uzuki se recompuso y se colocó en su lugar. Hatake convocó a su perro más grande y fuerte, Buru, y ayudó a Neji a colocarlo. Un segundo antes de seguir la marcha, Hatake miró a Sakura seriamente y pensó: "podrías haberlo dicho de otra manera… No hacía falta ser tan descriptiva". Haruno le devolvió la mirada: "sé lo que piensas y no me importa…". Ambos exhalaron con fuerza al mismo tiempo. Solo Neji notó esa extraña conexión que había entre ellos dos.
Cuando llegaron a la puerta principal de la aldea, otro equipo les estaba esperando para ayudarles. Sabían exactamente lo que había ocurrido por el mensaje que Sakura había enviado antes de partir. Con la ayuda recibida, el capitán mandó a su equipo a descansar excepto a una joven.
- No te vayas, Sakura. Quiero hablar un momento contigo.- le pidió a la muchacha.- Siento haberte acusado de fría e insensible antes.
- ¿Fría e insensible? No he escuchado nada de eso…
- Bien, esas no serían las palabras…
- "Cruel" fue la palabra…
- De acuerdo… "cruel".- corrigió el capitán.- Sé que tu intención era buena. No es fácil ser la médico de un equipo y menos si es un equipo anbu.
- No pasa nada… - le respondió con algo de indiferencia.
- No obstante, intenta tener más tacto la próxima vez. Yugao ha perdido a muchos seres queridos y… - intentó explicarle Yamato de una manera más amable.
- Al menos ella tiene un cuerpo que enterrar y un sitio para llorarle y llevarle flores. Yo no tengo nada. – cuando Haruno empezó a emocionarse recordando a sus amigos caídos se enfureció consigo misma y se marchó ipso facto, dejando a Yamato con la palabra en los labios y un sentimiento de culpa en el corazón. Ahora, el capitán tenía que ir a hablar con la Hokage. Aunque no estaba de humor, lo primero eran sus obligaciones como líder de su grupo.
Al día siguiente se organizó el funeral del ninja caído. Toda la familia del difunto y sus amigos más cercanos estaban allí para darle el último adiós. Nada más llegar al velatorio, Kakashi empezó a buscar a Sakura ansiosamente. Antes de llegar, había pasado por su apartamento, aquella nueva casa que le habían proporcionado al acceder a la ANBU, pero no se encontraba allí. Esperaba verla en el réquiem, sin embargo no la encontró. Cuando le tocó dar el pésame a la familia, se sintió avergonzado por la ausencia de su compañera e intentó disculparse en su nombre.
- Sakura no ha podido venir… Lo siento mucho…
- Kakashi, no te disculpes.- le interrumpió Yugao, que estaba junto con la familia.
- Uzuki…
- Sakura se ha portado muy bien.
- ¿Cómo dices? – se sorprendió el ninja.
- Ayer, en vez de ir a casa, se fue al hospital. Allí le hizo la autopsia a Takashi y lo preparó para que la familia y amigos le viéramos en condiciones por última vez. Ha estado toda la noche trabajando. Es normal que ahora no pueda venir. Debe de estar exhausta. Dale las gracias otra vez de parte de la familia y en mi nombre también.
- De modo que no ha asistido por esa razón… - murmuró Hatake para sí.
- ¿Cómo dices?
- Nada Uzuki, nada… Yo le daré las gracias de tu parte. No te preocupes y vuelve con la familia.
Kakashi se sintió extraño nada más escuchar las palabras de Yugao. No sabía dónde estaba su exalumna, pero nunca hubiera podido imaginar que se encontraba ayudando a otro compañero, y más aún en esta situación de muerte tan similar a recuerdos dolorosos del pasado. Eso era una buena señal. Era un halo de esperanza. De modo que fue derecho al Hospital. Efectivamente, allí estaba la joven. La encontró saliendo del recinto.
- ¡Nas Sakura! – saludó el ninja a la muchacha asustándola.
- ¡Kakashi! – ésta dio un respingo.
- ¿Te he asustado? –preguntó en broma.
- Más bien me has sorprendido… - contestó la ninja mientras se recomponía.- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás en el funeral? – intentó desviar la conversación. No le gustaba que Kakashi le tomara el pelo, le hacía sentirse nuevamente una niña estúpida.
- Ya he ido. Ahora venía a buscarte.
- ¿Y eso? – preguntó la joven mientras se hacía un moño con sus manos. Acababa de ducharse, por lo que tenía el pelo mojado y le molestaba llevarlo suelto.
- Porque sé lo que has hecho y quería decirte que estoy muy orgulloso de ti. – sonrío el ninja.
- Vaya… pues muchas gracias "sensei" – dijo en tono burlón. Él rió y ella añadió.- Acuérdate de que ya no soy una cría, no me trates como tal.
- No pretendía hacerlo… Pretendía ser un halago.
- ¿Un halago? – dudó Haruno.- ¿En serio?
- ¡Claro! Si me preocupo por ti no es porque te vea como a una cría, sino porque me importas. Además, ahora eres mi compañera anbu. – le sonrió.
- ¿No me ves como una cría? ¿Seguro? – se mostró desconfiada.
- No. ¡Claro que no! Eres una adulta, Sakura. Yo sólo intento ser tu amigo.
- Bien… Eso espero.- dijo reticente. En ese momento comenzó a sonarle la barriga por el hambre. Kakashi se percató de inmediato - ¡Oh! ¡Mi estómago…!
- Veo que tienes hambre… - se rió relajado el hombre.
- ¡Qué vergüenza!- las mejillas de la chica enrojecieron.
- No te avergüences mujer, esas cosas son naturales. ¿Has desayunado?
- Llevo desde ayer sin comer… - admitió apesadumbrada.- Con todo esto del funeral se me ha olvidado…
- ¿Se te ha olvidado comer? – preguntó y se preocupó Hatake al mismo tiempo. Olvidarse de las necesidades fisiológicas básicas era un síntoma de que algo malo le estaba ocurriendo a la joven. Kakashi comenzó a inquietarse nuevamente, aunque, ciertamente, nunca había dejado de estarlo, cuando empezó a atar cabos. Recordó los estudios de psicología que tuvo que aprender para convertirse en sensei de genins, concretamente se acordó de la jerarquía de las necesidades humanas, más conocida como la pirámide de Maslow, y se dió cuenta de que todas las necesidades de la joven anbu estaban alteradas, es decir, eran bajas e insuficientes. Primeramente, el último nivel, el de la autorrealización no era viable porque Sakura no se adaptaba a la realidad; no había podido superar la muerte de sus queridos amigos. En segundo lugar, carecía de autoestima y apenas podía subsistir con la ayuda de la automedicación. En tercer lugar, sus habilidades sociales habían decaído desde que se aisló del mundo y la recluyeron en el Hospital de la aldea. En cuarto lugar, pensando en alguna de sus actuaciones en misiones o actividades anteriores, se podía deducir que la necesidad de seguridad y protección no era una de sus prioridades, ya que a menudo se arriesgaba sin pensar en las consecuencias. Y, finalmente, ahora dejaba de preocuparse por comer… Todo encajaba. Según Maslow, sólo se atienden las necesidades superiores cuando las más básicas están satisfechas. Si Sakura comenzaba a olvidarse de lo más prioritario: hidratarse y alimentarse, ¿cómo podría llevar una vida normal?, ¿cómo podría volver a ser feliz? Hatake continuó relacionando ideas… ¿tendría Sakura problemas para dormir también? En el fondo sabía que no conocía a su exalumna, realmente nunca le había prestado mucha atención, pero ahora que lo estaba intentando se acababa de dar cuenta que tampoco sabía mucho. Sentía que había fracasado en su "misión" antes siquiera de empezarla. Ahora, ambos se veían con bastante más frecuencia que cuando él era su maestro, pero apenas había aprendido algo nuevo de ella. En tan solo unos cuantos segundos había llegado a toda esta serie de conclusiones, por lo que sintió como su cabeza iba a estallar de un momento a otro... Además, tanta duda le había dejado paralizado, pero de pronto volvió a la realidad.
- ¡Sí! ¿Qué pasa?- gritó la joven enfadada.- Había cosas más importantes que hacer…
- Vale, vale… - dijo intentando enfocar todas sus hipótesis. El hombre respiró para coger fuerzas y despejar su mente de los problemas. En esta ocasión, aunque parezca paradójico, los cambios drásticos de humor de la joven le habían hecho tranquilizarse.- Te lo decía por si comíamos juntos.- Ni siquiera pensó en sus palabras. Su boca simplemente se movió y decidió, por sí sola, invitar a la joven a mente escuchó la propuesta y asintió. Realmente era una buena idea; si quería saber cómo se encontraba la muchacha, él tendría que invertir más tiempo en ella. No controlándola, porque sabía que ella se lo reprocharía, pero sí supervisándola.
- ¿Juntos? ¿Los dos? ¿Ahora? – se extrañó la ninja.
- ¡Claro!– Kakashi terminó de ordenar sus pensamientos y acabó determinando que aquél era un buen plan. - ¿Qué quieres comer? – le preguntó animado.- Te invito a lo que quieras.
- ¿De verdad? – Sakura estaba alucinada. Él asintió varias veces, pero ella parecía que seguía sin creérselo- Creo que nunca antes me habías invitado a comer...
- ¿En serio? – se quedó pensativo el ninja. "¿Qué clase de amigo soy?" se preguntó…
- Pero si insistes… Me muero por comer umeboshi y de postre anmitsu… ¡Llevo siglos sin comerlos!
- ¡Pues vamos a ello! ¡Vamos Sakura! – ella parecía animada, de modo que la cogió del brazo y se fueron paseando hasta el restaurante más cercano.
Cuando Kakashi le tomó el brazo, la joven se sorprendió muchísimo. No se esperaba aquella invitación y mucho menos que él se comportara de una manera tan cercana con ella. Se conocían desde hacía muchos ellos, pero nunca habían llegado a un nivel de confianza como el que él le estaba mostrando en ese momento. Aunque estaba descolocada, ella se dejó llevar. Después de todo sólo era una comida.
La charla entre ellos fue muy amigable. Al principio, Sakura estaba un poco seria, contrariada porque era la primera vez que quedaba con Kakashi al margen de actividades ninja, sin embargo, después empezó a relajarse y se sintió cómoda con su exprofesor.
- No sé cómo te puedes pedir un plato tan picante… ¡Odio el picante!- confesó Haruno entre muecas de desagrado.
- Y yo odio los dulces y la comida frita y aquí me tienes callado viéndote comer esas cosas… Prefiero mi pescado y mi berenjena.
- ¡Qué raro eres! – ambos se rieron. - ¿Y cómo te lo vas a comer sin quitarte la máscara? – Sakura se moría de curiosidad desde que era una niña por verle la cara.
- Es muy sencillo… - comenzó a explicar el ninja.- ¡Oh! ¿esa de ahí detrás no es Tsunade-sama?
- ¿Cómo? – Sakura se giró pero no había nadie.- ¿Qué dices de Tsunade? – volvió a darse la vuelta.- ¡Maldita sea! ¡He caído como una tonta! – se dijo viendo que Kakashi se había comido todos sus platos. Había caído en su trampa.
- Las trampas clásicas siempre funcionan…- sonrió de una forma un tanto divertida el hombre.
- ¡Eres desesperante!
- Sí, sí… pero no me has visto la cara.
- ¡Me las vas a pagar! – Sakura se levantó al instante de la silla. Hatake se quedó en blanco, no sabía que iba a hacer. De pronto, ella gritó:
- ¡Camarero! – Haruno, que estaba de pie, levantó además su brazo.- ¡Traiga el sake más caro de la carta que hoy invita mi amigo!
El local entero se quedó en silencio por unos cuantos segundos.
- ¿Cómo? – se quedó de piedra el ninja, mientras el camarero ejecutaba la orden de la clienta.
- Otra clásica trampa, Kakashi… - le devolvió la "jugada".
- Me lo tengo merecido… - ambos volvieron a reír animadamente.
A los pocos minutos, el camarero trajo la bebida y les sirvió a los dos. Kakashi no sabía si Sakura había probado el sake alguna vez, por lo que iba a preguntárselo cuando de repente ella cogió su vaso y se lo bebió de un solo trago.
- ¡Sakura! ¡Cuidado que es una bebida fuerte!
- ¡Dios mío! ¡Y qué lo digas! Me arde la garganta… - se quejó.- Nunca antes lo había probado.
- Es una bebida peligrosa…
- Como Jiraiya y Tsunade-sama la beben tan fácilmente pensaba que iba a ser más dulce… - explicó Sakura mientras bebía un gran vaso de agua para mitigar el ardor.
- Menudos ejemplos que has puesto… -murmuró el ninja.
- Pero creo que me gusta su sabor. – Volvió a probar el vino, pero esta vez más lentamente para saborearlo.
- Me alegra que te guste pero bébelo con calma…
- Vale, vale… pero no me des el coñazo, Kakashi. – Sakura se comportaba con mucha naturalidad. Se sirvió la tercera copa. Él se rió un tanto preocupado por si la joven se embriagaba.
- No son horas de beber tanto…
- A todo esto, ¿qué hora es? – ella preguntó dejando el vaso vacío en la mesa. Kakashi miró el reloj y se sorprendió.
- Es casi medianoche. Llevamos todo el día aquí.
- Se me ha pasado el tiempo volando.- admitió Sakura con franqueza.
- Y a mí.- añadió el hombre sintiendo una extraña sensación de confort en el pecho.
- ¿Sabes una cosa, Kakashi? – la muchacha mientras le preguntaba, rellenó nuevamente sendas copas con el sake de la mesa.
- ¿Qué?
- ¿Sabes qué día es hoy? – Sakura empezó a hablar más lenta y desinhibidamente por efecto del alcohol.
- ¿Hoy?
- O mejor dicho… mañana, pero vamos que como quedan unos minutos solo… pues hoy.
- 30 de junio, te refieres.- le aclaró el ninja por si la joven estaba "confundida".
- Exacto.
- Pues no lo sé… La verdad. – intentó recordar esa fecha, pero no le sonaba de nada.
- Hoy hace 3 meses que me sacaste del hospital.- confesó Sakura sonriéndole.
- ¿Ya han pasado 3 meses?
- Si… 3 meses… No lo he olvidado.
- ¿Eso está bien, no? Ahora estás mejor, ¿verdad?
- Sí. Gracias, Kakashi. ¡A tu salud! – ella levantó su copa y se la bebió en el acto. Al estar algo embriagada, no pudo ver cómo Hatake se apartó la máscara y dio un pequeño sorbo a su bebida para brindar con ella.
- Kampai…- él susurró, mientras ella comenzaba a verbalizar todos sus pensamientos, aunque como éstos no estaban ordenados, Kakashi apenas entendía nada de lo que decía. Solo escuchaba palabras sueltas: "misión", "coñazo", "dinero", "aburrimiento", "medicinas", etc.
- ¿Sabes… lo que.. quiero decir… no?
- Sí Sakura… - le respondía a sus preguntas inteligibles mientras él la sacaba del restaurante. – Pago la cuenta y te acompaño a casa, ¿de acuerdo?
- No hace falta… Puedo ir… sola, ¿sabes?
- Ya lo sé, pero así me sigues contando cosas mientras caminamos. – pagó rápidamente y se despidió discretamente del camarero.
- Vale… Me gusta pasear en verano… por la noche.
Kakashi volvió a cogerla por el brazo y pasearon un rato juntos hasta que se le pasó un poco el mareo a la joven.
- Ya estoy mejor Kakashi, puedes regresar a tu casa.
- Vivimos muy cerca, no me importa acompañarte.
- No necesito que me acompañes…
- Lo sé… pero me pilla de camino. No me importa.
- Está bien… pesado. – ella le sonrió.
Siguieron caminando hasta que llegaron a la portería de la joven.
- Ya hemos llegado.- dijo la chica soltándose del brazo de su acompañante.- He llegado sana y salva a mi casa… ¡Bien hecho, Kakashi! – bromeó la joven burlándose de la sobreprotección de su exmaestro.
- Estás muy graciosa cuando te emborrachas… - él le devolvió la broma de forma divertida. Ambos se rieron. Se notaba que no había maldad en sus palabras, aquello solo eran comentarios irónicos, pequeñas "pullas" que los amigos suelen soltarse de vez en cuando. – Es tarde. – comenzó a despedirse el ninja.- Y mañana tenemos reunión por la mañana con la Hokage. Deberías de entrar ya a casa.
- Sí "sensei"… - se burló nuevamente la chica.
- Sé que no te gusta que trate como a una cría. Te prometo que no lo hago, aunque a veces parezca que sí. Es muy difícil para mí no verte como mi alumna, pero intento cambiarlo… de verdad. – se sintió un poco frustrado porque no conseguía sonar como un amigo o un compañero. Parecía que todo lo que le decía a la joven eran consejos paternalistas, cuando solo era una sana preocupación por ella.
- Lo sé, Kakashi. Lo sé… No creas que no veo todo lo que haces por mí. – admitió la joven, dejando al hombre sin saber qué decir.- Sé que estás a mi lado y te lo agradezco. Gracias. Por todo.
Él se quedó conmocionado, ¿finalmente Sakura le había entendido? ¿Por fin comprendía que solo quería ayudarla y apoyarla? Mientras Hatake se llenaba de júbilo al escuchar sus palabras de agradecimiento, ella, algo avergonzada por desnudar sus emociones, se despidió de él con la mano y abrió la portería metiéndose lentamente dentro de ésta. Kakashi solo pudo articular un casi inaudible "adiós" mientras la veía subir por las escaleras.
Sakura prefirió subir por las escaleras en vez de saltar directamente a su balcón porque aún no coordinaba demasiado, y el equilibrio era algo fundamental para estas cuestiones. Abrió la puerta de su casa como pudo y, nada más entrar, se dirigió a la cocina. Como buena médica sabía que el alcohol deshidrata el cuerpo, por lo que se bebió una botella de agua de casi dos litros antes de acostarse. Mañana debía estar bien despejada para la reunión. Cuando ella se metió en la cama, aún se podía ver a un ninja paralizado y sonriendo en una de las porterías del barrio anbu.
La cita de la reunión de ANBU tenía lugar en el edificio de la Kage a las 9 en punto de la mañana. Sakura era una mujer previsora, por lo que se puso el despertador dos horas antes. Así, tuvo tiempo de ducharse, desayunar y prepararse el equipo por si hubiera una misión de urgencia. Incluso le sobró algo de tiempo, el cual aprovechó para ir a buscar a su compañero anbu, el cual solía llegar tarde a casi todas las reuniones.
Sakura saltó al balcón de Kakashi y pudo ver que la puerta de cristal estaba abierta. Sin problemas, se adentró en la casa y se encontró al hombre profundamente dormido en un sofá. Éste tenía un libro sobre la cara, probablemente se había dormido mientras lo leía. Con la esperanza de que no llevara la máscara puesta por casa, Sakura quiso quitarle el libro del rostro. No obstante, cuando rozó el libro, Kakashi se despertó y colocó hábilmente una de sus manos en su cara para que no pudiera vérsela.
- Buenos días, Sakura.
- Buenos días, Kakashi… Algún día veré tu cara.
- No lo creo, pero puede seguir intentándolo.
- Lo haré. –ambos se rieron. Hatake aprovechó para colocarse de nuevo su máscara.
- ¿Qué haces aquí?
- Despertarte, ¿no lo ves? No quiero que llegues tarde.
- ¡La reunión! ¡Es verdad!
- ¡Anda! ¡Date prisa!
- ¡Soy muy rápido!
- Tienes 5 minutos. Si no estás listo, me iré sin ti.
- Me sobrarán 4 minutos…
- Fanfarrón…
A pesar de lo esperado, ambos ninjas llegaron a tiempo. Saludaron a los compañeros y se pusieron en la fila que les correspondía. La Hokage estaba a punto de salir a la terraza para informarles de las últimas noticias.
Mientras Tsunade-sama hablaba, Kakashi se entretenía imitando el estado de embriaguez de Sakura de la noche pasada. En un principio a la joven no le hacía gracia pero después, cuando ella empezó a imitarle a él, parecía haberle cogido gusto a la broma. Con tanta tontería, apenas pudieron escuchar lo que dijo la Kage, solamente escucharon la parte final de su discurso:
- ¡Hatake y Haruno al despacho, ya! – grito Tsunade enfadada. Los dos estallaron a carcajadas.
FIN CAPÍTULO 6
Tormento de Yume Fujimi
