Os dejo el final de la historia, el capítulo 9 y un pequeño epílogo. No sé cuándo podré volver a publicar, espero encontrar tiempo para hacerlo, porque es realmente gratificante comprobar que alguien utiliza parte del suyo para leer lo que escribo. Muchas gracias por hacerlo, y por los comentarios que habéis dejado.
Espero que os guste el final
CAPITULO 9
Emily recordó.
Hacer el amor con Derek la hizo sentir plena, fuerte de nuevo, como lo era antes de que Doyle le arrebatara todo aquello que la convertía en quien era. Lo amaba, más de lo que había amado nunca a nadie, y al mismo tiempo, por primera vez en su vida, supo lo que era ser realmente amada, sin egoismo, sin exigencias. Derek la quería tal y como era ella, con sus fortalezas y sus debilidades, con sus virtudes y sus defectos, y estaba a su lado siempre que lo necesitaba. Podía confiar en él, plenamente, podía permitirse ser vulnerable sabiendo que nunca la cuestionaría. Podía comunicarse con él, en silencio, sin decir una sola palabra, sólo mirándose a los ojos.
Un par de semanas después, algo sucedió. No sufrió unas repentinas náuseas, o algún extraño antojo. Simplemente un día, se sintió diferente, como si algo hubiera cambiado dentro de ella. Evidentemente, sabía que había posibilidades. La falta de interés por parte de ambos en mencionar ningún tipo de precaución aquel día, había sido como jugar a la ruleta rusa. Ninguno de los dos mencionó nada al respecto después. Parecía que era un riesgo que los dos estaban dispuestos a asumir.
Cuando sentada sobre la tapa del váter, simplemente confirmó lo que ya sospechaba, en realidad se dio cuenta de que aquello no se sentía como si hubiera perdido, sino todo lo contrario.
A la sensación de felicidad inicial, siguió otra menos agradable. Al fin y al cabo, ella era quien era, y no sería Emily Prentiss si no hubiera empezado a calcular todos los riesgos asociados a aquel embarazo, comenzando por su edad. Luego siguió esas sensación de que no se lo merecía, que aún debía pagar un precio por la decisión que había tomado a los 15 años. Más tarde recorrió mentalmente lo que había sido su vida, todos los errores que había cometido, todas las veces que la felicidad se le había escapado en el último momento. ¿Y si esta vez ocurriría lo mismo? ¿Y si esta vez se permitía ser feliz para que en un instante le fuera arrebatado todo de nuevo?.
Todo esto sucedió en menos de diez minutos mientras aún sostenía en su mano la prueba de embarazo con las dos rayitas rosas marcadas.
¿Y luego qué pasaría? Strauss basicamente le cortaría la cabeza si se enteraba de aquello. Debían haber violado el articulado entero de las normas que prohibían las relaciones entre el personal. ¿La obligaría a dimitir? ¿Lo harían con Derek?. ¿Se tendría que arriesgar a contar algo sobre su embarazo sin estar segura si quiera de que todo iría bien con el bebé?.
Aquel día estuvo especialmente callada y perdida en sus pensamientos. Sabía que Derek lo había notado, aunque parecía que había optado por dejarle un poco de espacio.
Al final del día, ya había tomado una decisión.
Por la noche, llamó a Hotch y le pidió unos días libres. Luego se puso en contacto con una antigua conocida de la familia, Elisabeth Lewis, una obstetra de confianza especializada justamente en embarazos de alto riesgo. Tenía su consulta en Dover. Iría, estaría unos días alli, se aseguraría de que el bebé estaba bien y así tendría algo de tiempo para pensar como lidiar con todo aquello antes de decírselo a Derek. No quería ilusionarlo por nada.
Cuando le preguntó por qué se iba, ella le dijo que sólo necesitaba algo de tiempo. Vio su expresión confusa y la inseguridad en sus ojos. Se dio cuenta de que aún temía que pudiera volver a desaparecer como por arte de magia.
Lo que iban a ser unos días, se convirtieron en casi dos semanas. Había alquilado una casita en la playa y había ido a la consulta de la obstetra, pero después de hacerle la ecografía, aún no se oía el latido del bebé y además los niveles de HGC eran un poco bajos para la edad gestacional. Le dijo que posiblemente fuera porque era muy pronto, y que en unos días repetirían la ecografía, y que habría que esperar además porque a veces los niveles de la HGC tardaban un poco en subir. Emily creyó morir. Comenzó a obsesionarse con que todos sus temores se iban a hacer realidad. No tenía derecho a ser feliz. Ian tenía razón, de algún modo la perseguiría hasta el mismo infierno. Y fue en ese momento también, cuando sus pesadillas apocalípticas habían regresado sin misericordia. Solo que Ian venía, no solo a por ella, sino también a por su hijo.
Derek la había llamado todas las noches, pero ella cada vez estaba más evasiva. Sentía preocuparle de ese modo, pero no quería hacerle pasar por todo aquello, ya le había causado el suficiente daño durante el tiempo en que había estado fingiendo su muerte. Lo único que quería era mantenerlo al margen de más sufrimiento. Empezó a cuestionarse si realmente él no se merecía a alguien mejor que ella, a su lado. Erróneamente, pensó que apartarlo sería lo mejor para él.
Cuando finalmente las analíticas salieron perfectas y escuchó el latido del corazón de su hijo, su cuerpo se relajó y se permitió llorar de felicidad.
Volvería y le contaría que iba a ser padre, y que todo estaba bien.
Llegó por la mañana a Quántico, justo cuando estaban por salir hacia un caso, allí mismo, en Virginia. Con todo el equipo alrededor, y Derek, con aquella forma de mirarla tan extraña, perturbadora y desconcertante, no fue capaz de articular palabra. Casi se vio arrastrada a colaborar en el caso, y se dijo que no pasaría nada, que mientras no se viera inmersa en alguna actuación para capturar al sudes, todo estaría bien. No debió haber menospreciado su capacidad para terminar involucrada en situaciones peligrosas.
Cuando finalmente se quedó a solas con Derek, notó el enojo que ya, fuera de la vista del resto del equipo, no trató de ocultar.
Desde luego aquel no era el momento para contarle nada. Cuando le explicara todo, él lo entendería, sabía que lo haría, y que se sentiría el hombre más feliz de la tierra.
Estaban en el coche, Derek conducía. Acababan de salir de la escena del crimen. En cinco minutos llegarían a las oficinas para reunirse con Hotch.
Notó que la miraba de reojo con gesto malhumorado.
- Oye, ¿estás bien?- Le preguntó ella preocupada por su evidente molestia. Casi no le había hablado desde que habían vuelto.
El jadeó, sin responder.
- Derek...- Balbuceó.
- ¿Ahora te interesa lo que me pasa?- Le reprochó enojado- ¿Por qué no me cuentas tú qué te pasa a ti? Si ya no estás a gusto conmigo, simplemente tienes que decirlo.
Emily se sorprendió por su reacción. ¿De dónde venía esa repentina inseguridad? En aquella relación la insegura era ella, ¡Por Dios!. Le molestó la forma en que le había hablado, como si no pudiera confiar en ella. Pensaba que ya habían superado eso, pero estaba visto que no.
- ¿Sabes? Tienes razón, es mejor que no hablemos de ello ahora. Estamos trabajando.- Le contestó frunciendo el ceño, con gesto serio.
- No quieres hablar de ello... claro..- Sonrió con cinismo. Hizo una pausa y detuvo el coche repentinamente. Se encaró con ella- ¿Crees que no me doy cuenta de que llevas más de dos semanas evitándome? ¿Simplemente se supone que me debo quedar esperando a que te dignes a hablar conmigo?
Emily lo miró perpleja.
- No sé a dónde quieres ir a parar Derek- Le dijo. Definitivamente no era así como le iba a dar la noticia de que iba a ser padre. Ese no quería que fuera el recuerdo que tuviera.
Pero él parecía que no tenía intención de dejar el tema
- Hay alguien más, ¿verdad?- La acusó con expresión dolida.
"¡Qué demonios!", se dijo, absolutamente estupefacta, "¿De dónde vino eso?".
- ¡¿Qué?!- Exclamó ella atónita.- ¿Realmente, Derek?.
Ahora definitivamente Emily Prentiss estaba tan cabreada o más que él. Se sintió ofendida. De todas las explicaciones que podía encontrar para su comportamiento, ¿esa era la que se le había ocurrido?. No podía creerlo.
Pero él parecía satisfecho con su deducción.
- Ya lo has oído- Se limitó a decir, cruzándose de brazos como un niño con una rabieta.
Emily ahogó un jadeo perpleja ante aquel comportamiento absolutamente infantil. Ella había pasado dos semanas infernales y cuando volvía la recibía con un absurdo ataque de celos.
- ¿En serio quieres hablar de esto ahora?- Le preguntó al tiempo que negaba con la cabeza.- ¿En mitad de un caso?
Derek malinterpretó su respuesta evasiva.
- ¿Eso es un sí?- Le dijo con sarcasmo.
Emily abrió los ojos como platos.
- ¿Es eso lo que quieres oír, Derek?
Él sonrió con desgana. No hacía falta ser un lince para darse cuenta de que ya había dado por sentada la respuesta.
- Quiero oír la verdad, así que deja de contestarme con otra pregunta- Le recriminó duramente.
Emily simplemente no podía creer que estuvieran teniendo aquella conversación. En vez de sentarse con ella a hablar tranquilamente, había decidido perfilarla, y sacar la conclusión más errónea posible. Ese era uno de los motivos por los que no se debía hacer entre compañeros.
- ¿Quieres la verdad?- Casi le escupió- ¡Pues la verdad es que sí, literalmente, hay alguien más en mi vida!- Casi sonrió al ver la expresión de sorpresa en él- ¡¿satisfecho?!- Añadió cruzándose de brazos y apartando la vista de él para dirigirla hacia su ventanilla.
"¡Perfila eso, Derek Morgan.!", pensó.
Pero su satisfacción no duró mucho. Además de la sorpresa, había visto el dolor en los ojos de Derek. Y era lo último que quería provocarle. Se giró para hablar con él, cuando sonó el teléfono de Derek. Escuchó mientras hablaba con Hotch.
Luego se volvió hacia ella. Emily pudo darse cuenta de que había vuelto al "modo profesional".
- Hotch quiere que nos acerquemos a entrevistar a un testigo. Es aquí cerca- Le dijo mientras arrancaba el coche y miraba de nuevo hacia la carretera
- Derek, hablaremos de esto luego...- Susurró ella, arrepentida de sus palabras.
- No creo que haya mucho más que hablar. Está claro que tú ya has hecho tu elección- Le dijo él. Y de hecho no volvió a abrir la boca hasta que llegaron a la casa.
La puerta estaba abierta, y dentro no parecía haber nadie. Escucharon un ruido en la parte alta. Se separaron y registraron la casa. El ruido en la parte alta, resultó ser un gato en el dormitorio. Mientras, Emily tenía su propio encuentro con el sudes en el sótano.
Para cuando Emily se despertó en el Hospital, ya no recordaba nada de aquello.
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¿Qué hacer a partir de ahora?. Después de barajar varias opciones, y teniendo en cuenta que Derek continuaba evitándola, decidió organizar una cena en su casa con todo el equipo.,
Ahora, sentados alrededor de la mesa de comedor del apartamento, Emily observó uno a uno a sus amigos, sintiéndose totalmente feliz por ser capaz de recordarlos. Derek había acudido practicamente arrastrado por García, y se había sentado en el lado opuesto de Emily, todo lo lejos que había podido. Todavía podía ver en sus ojos que estaba dolido por su comentario sobre Ian. No habían vuelto a hablar desde entonces. Rossi contaba anécdotas de sus anteriores matrimonios intentando aligerar el ambiente. Pero era evidente la tensión que había entre la pareja. Después de la reacción de Derek, los que no sabían a ciencia cierta lo que había ocurrido entre ellos, habían llegado más o menos a la misma conclusión.
- ¿Y cómo vas con lo de tus recuerdos, Emily?- Preguntó Reid- Te echamos de menos en el último caso.
Emily sonrió, de forma traviesa.
- ¿Qué pasa Reid? ¿Te aburriste en el vuelo de vuelta?. Supongo que nadie quiso jugar contigo al póquer, teniendo en cuenta que J.J. siempre se queda dormida, Rossi se enfrasca en algún libro, y Hotch se dedica a adelantar los informes. Y hasta donde yo recuerdo Morgan- Volvió sus ojos hacia él brevemente mientras decía su nombre y éste le devolvió la mirada, frunciendo el ceño- no es rival para ti. Claro que yo siempre te gano...
Se hizo un silencio en la mesa durante unos segundos.
- Lo has recordado todo...- Susurró Reid desconcertado.
Ella amplió la sonrisa.
- Todo...- Admitió- Absolutamente... Incluso algunas cosas que preferiría no recordar...- Añadió cuando le vinieron a su cabeza algunos momentos incómodos.
Penélope fue la primera en levantarse.
- ¡Oh Dios mío!- Se abalanzó hacia ella dándole un abrazo- ¡Lo lograste!
Las exclamaciones de alegría y las felicitaciones, se sucedieron entre los integrantes del equipo. Todos parecían contentos. Todos menos Derek, que aún seguía sentado en su silla, en silencio, con una mirada desconcertada en la cara.
Delante de todos, Rossi cogió una botella de vino.
- ¡Esto se merece un brindis!- Exclamó descorchándola y comenzando a servir las copas del resto. Ignoró deliberadamente el gesto enojado de Derek, y se la llenó hasta arriba.
Emily notó las miradas de J.J. y García fijas en ella, mientras esperaban a que Rossi les sirviera. Sintió que su corazón se aceleraba cuando se acercó a ella para servirle. No había previsto aquello. Hubiera preferido hablar con Derek a solas.
Puso su mano sobre su copa, cubriéndola.
- No para mí- Dijo en un susurro, casi sin voz.
Rossi la miró confuso. Que Emily Prentiss rechazara un buen bourbon no era nada habitual.
- ¿Aun sigues con la medicación?- Preguntó Hotch, observando de reojo a J.J. y García, que se miraban entre sí como si se estuvieran comunicando en silencio.
- No, en realidad... es que por ahora no puedo beber- Balbuceó. Sintió todas las miradas clavadas en ella. Y sintió especialmente, la mirada de Derek clavada en ella.
- ¿Por ahora?- Le preguntó Rossi al tiempo que hacía un par de deducciones- ¿Hasta cuando?- Añadió astutamente. Había visto las expresiones no sólo de Emily, sino también de J.J. y de García.
Emily se quedó congelada durante unos instantes. Notó cómo el rubor subía hasta sus mejillas. Definitivamente aquello no estaba saliendo como había previsto. Y Derek parecía más confuso que nunca.
- Hasta dentro de unos siete meses.. aproximadamente.- Susurró repentinamente avergonzada. Vio como JJ y Garcia por fin sonreían abiertamente, mientras que el resto, en silencio, la observaban atónitos intentando procesar la información. Fijó sus ojos en Derek por un momento, que con el ceño fruncido, la miraba como si la hubiera visto por primera vez. Se asustó un poco. De repente parecía catatónico.
- Eso si no optas por la lactancia materna, claro- Rompió el silencio J.J. con expresión traviesa, provocando que Emily se ruborizada del todo.
Fue lo que el resto necesitaba para encajar la noticia. Se levantó de su asiento para recibir las felicitaciones del equipo, que ya la estaban rodeando, y de nuevo, y a pesar de que ya lo sabía, se encontró asfixiada por Penélope.
Pero ella no podía apartar los ojos de Derek. ¿Qué demonios le pasaba?. ¿Por qué no reaccionaba?.
Repentinamente éste se levantó, como si tuviera un resorte. Era el desconcierto personificado. Ahora parecía nervioso, y la miraba fijamente abriendo la boca para hablar, para inmediatamente volverla a cerrar.
Jamás lo había visto en tal estado. Pensó que le iba a dar un infarto allí mismo.
- Pero...- Balbuceo al fin.
Derek se encontró con una expresión nada amable de Emily sobre él, que sin duda, se sentía respaldada teniendo al resto del equipo junto a ella.
- Piensa bien lo que vas a decir, Derek Morgan- Le advirtió con ligero tono amenazador- Porque como te atrevas a cuestionar la paternidad de este bebé te vas a encontrar con tus testículos metidos en la garganta.
Derek Morgan cerró la boca obedientemente, mientras soportaba las risas sofocadas del resto del equipo.
- Dijiste...- Titubeó intentando recordar. ¿Qué diablos le había dicho?. ¿Qué tenía otro? ¿Qué lo había dejado por otro?, ¿Que había conocido a otro?. Repentinamente se sintió, muy, muy nervioso..- Que habías elegido a otro- Dijo al fin no demasiado seguro.
- Prueba otra vez- Le dijo con impaciencia, desde el otro lado de la mesa, mientras se cruzaba de brazos- Porque parece que el que sufres un severo brote de amnesia ahora eres tú.
Oyó varias risitas a su alrededor.
Derek frunció el ceño.
- Dijiste...- Por fin recordó- Dijiste que había alguien más en tu vida- Añadió con una nada apropiada satisfacción. Sólo le había faltado gritar "¡Eureka!"
Emily espero a que él solito hiciera la correspondiente deducción de forma instantánea, pero ahí seguía mirándola con cara de idiota.
Derek por su parte, tardó unos segundos en averiguar por qué Emily arqueaba una ceja, absolultamente incrédula.
Abrió los ojos y la boca, cuando por fin lo comprendió. Para ser un perfilador, había tardado al menos diez segundos.
- ¡Oh!- Exclamó por toda respuesta, sintiéndose como un auténtico estúpido.
- ¡Oh!- Se burló ella, imitándolo- ¿Te ha golpeado por fin el saco de boxeo en la cara?- Le preguntó con ironía.
Ahora Derek estaba de nuevo confuso.
- ¡Oh señor!- Exclamó ella atónita. Esperaba que en algún momento saliera del estado de shock en que se encontraba, porque podía ver claramente que él no había procesado el detalle más importante: que iba a ser padre.
- Pero te fuiste...- Susurró él.- ¿Por qué...?, ¿Por qué no me lo dijiste?- Preguntó balbuceando.
Emily suspiró largamente, y miró al resto del equipo, que parecía estar realmente entretenido viendo el espectáculo.
- Lo siento chicos...- Les dijo alejándose de ellos en dirección a Derek- Pero aquí Einstein y yo tenemos que hablar en privado- Añadió tirando del brazo de Derek para llevarlo hasta su dormitorio. Éste se dejó guiar sin oponer resistencia alguna.
A sus espaldas pudo escuchar más risitas por la elección del lugar.
- ¡Ey!... ¡Si tenéis prisa por celebrarlo, nos vamos...!.
Oyó decir a Rossi de forma descarada.
Emily se mordió la lengua para no contestarle.
Una vez en la habitación, cerró la puerta tras ellos. Fijó sus ojos en Derek, que seguía perplejo.
- Tenía miedo- Se sinceró con él- Tenía miedo de que fuera mal y no volví hasta asegurarme que podía darte una buena noticia.- Le resumió la historia obviando los detalles secundarios.- Estuve en Dover, visitando a una obstetra. Siento haberte dejado al margen de esa forma- Se disculpó.
Notó el cambio repentino en sus ojos. Estaba asustado.
- ¿Pero está todo bien?- Le preguntó con la preocupación reflejada en su cara.
Emily se dirigió al armario y cogió la cajita que ahora contenía las dos ecografías.
- Está todo perfecto. Casi 8 semanas- Le informó con una sonrisa entregándole las primeras fotos de su bebé.
La cara de Derek se iluminó al verlas. Se quedó ensimismado mirándolas durante unos segundos. Casi le temblaban las manos.
Luego levantó la vista hacia Emily, que le sonreía con ternura.
- ¿Esto es real, Em? ¿Vamos...? ¿nosotros...?- Balbuceó nervioso.
Emily lo tomó de las manos, tranquilizándolo. Se inclinó sobre él, y le besó suavemente en los labios.
- Sí, Derek...- Le susurró dulcemente- Vamos a ser padres.
Derek bajó la vista hasta su vientre y puso su mano sobre él. Luego, fijó sus ojos en ella, y Emily, sintió un amor infinito por él, cuando vio cómo dos lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
- ¿Sabes cuánto te amo?- Le dijo sin apartar la vista de ella.
Emily se perdió en su mirada, durante un instante, hasta que Derek la estrechó entre sus brazos sintiéndose el hombre más feliz de la tierra.
- Yo también te amo- Le susurró ella al oído.
Se apartó un poco para volver a mirarla a los ojos. Emily estaba ligeramente ruborizada. Derek sabía por qué. Era la primera vez que ella había sido capaz de decirlo en alto.
Apagó su rubor atrapando sus labios entre los suyos.
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