Atención: Mashashi Kishimoto es el creador de Naruto. Tiene todos los derechos de la serie y yo, Yume Fujimi, sólo utilizo sus personajes para hacer fics sin ningún ánimo de lucro, por lo que denunciarme o criticarme por ello sería una solemne estupidez. Únicamente pretendo entretener y hacer pasar un rato agradable a todos los lectores. Una vez aclarado esto… ¡Empecemos!

Para leer correctamente el fic:

-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Narración normal.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Pensamientos.

-Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja.- Diálogo.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Recuerdos.

-"Sakura y Kakashi hacen la mejor pareja".- Sarcasmo o titulo de algo, por ejemplo un libro.

TORMENTO

Capítulo 7

La princesa Tsunade estaba sentada en la vieja mesa de su antiguo despacho. Permanecía en silencio mientras había adoptado una postura pensativa. Los codos estaban apoyados encima del mueble y, entre sus manos entrelazadas, descansaba su frente. No dejaba de mirar un pergamino, que estaba abierto, encima de la mesa.

El reloj no había marcado todavía las 11 de la mañana cuando dos anbus golpearon la puerta de su oficina. "Toc, toc" se escuchó, sin embargo Tsunade permaneció impasible. Volvieron a tocar la puerta. Más silencio. Estaba ensimismada en sus pensamientos.

Sin saber qué hacer, Kakashi abrió despacio la puerta y asomando ligeramente la cabeza preguntó:

¿Quería vernos Hokage-sama?

Por fin, la kage levantó la mirada del papeleo y entre gruñidos y quejas les mandó acercarse con un gesto.

Sí… Sentaos- dijo mientras cerraba el pergamino.

Kakashi miró de reojo a su compañera. No sabía cuál era el motivo de la reunión. Sakura levantó las cejas intentándole decirle sin palabras que ella tampoco sabía nada al respecto. El hombre se imaginó que sería para reprenderles por su comportamiento durante la reunión general, pero la princesa parecía demasiado preocupada y callada para estar enfadada.

El ninja terminó de abrir la puerta dejando pasar primero a su compañera. Después la cerró y ambos se sentaron enfrente de la Hokage.

¿Ocurre algo Tsunade-sama? – preguntó Sakura al ver que su maestra no empezaba a hablar.- Parece más preocupada de lo habitual…- Kakashi asintió dándole la razón a su colega.

Tenemos un problema… con una misión. – aclaró la Sannin.

¿Qué misión? – preguntó Kakashi.

Una misión de clase A: un asesinato de un dignatario político.

Siendo una misión de clase A ese político tendrá un cargo muy importante…

Así es Kakashi… Es un embajador del país del Relámpago. Actualmente está residiendo en la ciudad de Sendai.

¿Sendai? – volvió a preguntar Hatake. - ¿He oído Sendai?

Así es. – respondió la kage mirando muy seriamenteal ninja. Permanecieron en silencio muy pocos segundos, pero se podía sentir un malestar en el ambiente; la tensión de la habitación se podía cortar con un cuchillo.

No sé dónde está… ¿Cuál es su localización? – admitió Sakura devolviendo el sonido en el despacho. Kakashi y Tsunade se miraron fijamente de nuevo. Era normal que la muchacha no conociera aún ese antro de pecado y traición.

Sendai está en las islas que hay al Este de nuestro país – comenzó a explicar Kakashi poniendo cara de preocupación.

Efectivamente –interrumpió la Hokage- Esa ciudad pertenece al País del Sol, un país independiente que carece de ninjas.

¿Y cuál es el problema? – preguntó Sakura. Hatake y la Kage volvieron a mirarse…Tsunade, antes de hablar, emitió un suspiro muy sonoro.

El Primer Ministro del País del Sol nos ha contratado porque ese político le está ocasionando problemas. Problemas relacionados con mujeres y asesinatos…

¿Y por qué no se encarga la policía del lugar? – preguntó Sakura.

Déjame que lo adivine. Dos palabras: inmunidad diplomática. – dedujo Kakashi.

Exactamente. Es por eso que es una situación muy delicada… Puede resultar un conflicto internacional muy grave.

Si el País del Relámpago se entera de que el País del Sol ha contratado a ninjas de la Hoja para asesinar a uno de sus embajadores puede suponer una guerra con la villa oculta de la Nube… - comentó Kakashi.

En efecto… En su carta me explican que han intentado hablar de este problema con el Raikage pero que sus demandas no han sido escuchadas…

No me sorprende nada Tsunade-sama… El Raikage no es un hombre de mucho diálogo…

¿Y no podemos rechazar la misión? – preguntó ingenuamente Sakura.

Los consejeros de Konoha y yo hemos estado contemplando todas las posibilidades Sakura, y nuestro mayor temor sería que el País del Sol contactara con "otra" aldea más proclive a la violencia que la Hoja…

Se refiere a la aldea de la Niebla, ¿verdad?

El País del Agua es muy cercano también al País del Sol por lo que, si rechazáramos la misión, por una cuestión meramente estratégica, probablemente contratarían a los ninjas de la Niebla y, conociendo los métodos de esa aldea, podría resultar un completo desastre… Que Konoha se hago cargo de la situación es el desenlace menos perjudicial para todos.

¿Y si la villa de la Niebla tampoco se hiciera cargo?

Somos ninjas Sakura… El dinero y las alianzas políticas son fundamentales para ejercer nuestra profesión. Créeme cuando te digo que el beneficio económico que nos ofrece el País del Sol es más que suficiente para plantearme este dilema…- Ante la respuesta de la Kage, Sakura enmudeció. No tenía palabras para expresar su sorpresa. Había olvidado que ser una ninja no era sólo matar a otras personas (ninjas o no) por un motivo concreto, sino que era una manera de ganarse la vida. Era la profesión de los mercenarios.

Konoha era una aldea que generalmente tenía algo de honor a la hora de aceptar misiones, sin embargo había otras que sólo pensaban en el dinero, como la aldea de la Niebla. Se sintió estúpida una vez más y decidió no volver a abrir la boca en ese despacho.

¿Qué es lo que demanda exactamente el Primer Ministro, Tsunade-sama? – preguntó Kakashi notando como Sakura se quedaba muy pensativa con la explicación de la Sanin.

El Primer Ministro es consciente de que la inmunidad diplomática del embajador le permite hacer lo que quiera y, es más, durante el tiempo que desee… La justicia convencional no puede ayudarle, en este sentido… Al parecer, este dignatario está violando y asesinando a las "chicas" jóvenes del lugar, más concretamente a prostitutas adolescentes…

Vaya novedad… Un sádico pervertido.

El objetivo de la misión es asesinarle, pero de un modo muy particular. Debe parecer que ha sido por muerte natural. La gente no es tonta. Todo el mundo sabe que han intentado echarle del país sin éxito alguno, por lo que si muere, lo primero que realizarán será una autopsia para determinar la causa de la muerte. Si piensan que ha sido asesinado, el País del Relámpago iniciará una guerra con el del Sol y masacrarán a todas sus gentes. Incluso puede que averigüen que nosotros hemos intervenido en esa muerte… A la Hoja no nos interesa este enfrentamiento porque, por un lado, perderíamos todos los negocios y tratados con el País del Sol, y, por otro lado, se acabaría con la paz entre las dos aldeas ninjas… Ya sabéis que esto supondría una guerra y una gran crisis económica para nosotros…

Entiendo.

No quería llamaros a vosotros, porque sé que acabáis de llegar de otra misión. Pero el perfil de ninja para este trabajo es muy específico y sólo Sakura encaja. – la mira fijamente. – Sakura, tienes 18 años por lo que puedes pasar por una adolescente todavía y, además, pocas kunoichis tienen tus conocimientos y tus habilidades médicas. Podrás acercarte sin problemas a este hombre y envenenarle.

¿Veneno? – volvió a participar en la conversación.- Si es el caso, habrá de ser uno mortal e indetectable…

Así es… Quiero que uses ricina.

¿Ricina? ¿Qué es eso? – preguntó Kakashi.

Una pequeña planta muy tóxica. – respondió la joven. – No solemos utilizarla porque no es fácil de cultivar, pero es el veneno más infalible que conozco.

Así es, Sakura. Podrías triturar algunas semillas, con 500 microgramos sería suficiente. Una vez bien molidas, podrías meterlas en una botella de vino para disimular el sabor aunque, como bien sabes, su sabor es apenas característico.

¿500 microgramos? ¿Eso cuánto es? – no entendía esa unidad de medida el Ninja Copia.

Sakura estaba acostumbrada tanto a los términos médicos como a las medidas de los suministros.

No llegaría a 1 miligramo. Es una cantidad muy pequeña, por eso es tan difícil de detectar.

¿Y con esa cantidad se produce la muerte?

Sí, pero no es una muerte instantánea; de hecho, es todo lo contrario. La muerte se produce tras diez días de una horrible agonía.

¿Existe un antídoto?

Sí, pero es ineficaz pasadas las primeras 24 horas y los síntomas más graves no aparecen hasta el tercer día.

¿Los síntomas más graves?

Sí como una continua diarrea, vómitos o hemorragias… - la cara de Kakashi empalideció.- Los primeros síntomas son una bajada de tensión y una sed desmesurada debido a la deshidratación y…- Sakura continuaba disertando sobre el veneno como si fuera una especialista en el mismo. La joven se sabía de memoria todos los tomos del vademécum, la enciclopedia médica, y podía casi recitarlos con total naturalidad.

Creo que tengo suficiente información al respecto... – le interrumpió Kakashi. La joven frunció el ceño. Todavía le quedaban por explicar un par de datos secundarios que, aun no siendo pertinentes, eran muy interesantes, al menos en su opinión médica.

Muy bien, chicos. Deduzco entonces que aceptáis la misión.

No tenemos más remedio.- aclaró Hatake mientras se ponía las manos en los bolsillos del pantalón.

¡Estupendo! Aquí están las indicaciones de la misión. Sakura, quiero que leas muy atentamente las funciones de tu papel. Te harás pasar por una prostituta de la zona. Espero que recuerdes las lecciones que te di sobre las artes amatorias.

Sí, Tsunade-sama – respondió la joven muy seriamente cogiendo el pergamino que su exmaestra le ofrecía. Hatake miró de soslayo a la joven preguntándose hasta qué punto ella sabría qué hacer cuando se encontrara con un hombre a solas.

Kakashi, aquí están tus instrucciones. Tú serás su protector. Recuerda que debes ser tú el que primero hable con el embajador para concertar una cita. Debéis seguir el protocolo a rajatabla para no despertar sospechas. – el ninja asintió con la cabeza y, tal y como acababa de hacer su compañera, recogió el pergamino.- Sed cautos, cumplid la misión y regresad con vida. Es una orden.

Sí, Tsunade-sama – contestaron los dos anbu instantáneamente.

Acto seguido, hicieron una reverencia a la Hokage y salieron del despacho. Nada más cerrar la puerta, Kakashi habló:

Saldremos mañana a primera hora.- comentó guardándose el pergamino en el chaleco.- Necesitamos este tiempo para prepararnos.

Muy bien.- aceptó Sakura.- Entonces mañana nos veremos a las 8:00 en la puerta principal de la villa.

Correcto. Pero… Sakura. – empezó a sonrojarse levemente el ninja.- Si tienes alguna duda sobre esta misión… Bueno, tú ya sabes que puedes consultármela. – una vez las palabras salieron de su boca, el ninja se arrepintió de haberlas dicho. "¡Mierda! Parezco un viejo pervertido. En mi cabeza sonaba mucho mejor…" pensaba sin dejar de sonrojarse.

¿Alguna duda? – se quedó pensando la pelirrosa. Realmente estaba en blanco hasta que por fin se dio cuenta que su exmaestro estaba preocupado por dos palabras que con anterioridad mencionó la Hokage: "artes amatorias". La joven anbu sonrió divertida.

Conoció a su compañero cuando apenas contaba con 12 años de edad; precisamente en pleno inicio de su adolescencia, sin embargo, aún era una cría en todos los sentidos… Su forma de ser, su manera de comportarse, de pensar, de actuar…"¡Qué tonta era!" se dijo para sí misma sintiendo una profunda nostalgia. Después de ejercer durante un año como su maestro, no volvió a encontrarse con el hombre hasta que cumplió los 15 años. Por aquel entonces, ya había completado su entrenamiento como shinobi con la Quinta, y eso incluía todas las áreas o ámbitos ninjas; no sólo las del ninjutsu médico, sino también las bases y conocimientos para ser una verdadera kunoichi.

Las mujeres ninja, las kunoichis, reciben un entrenamiento adicional en cuanto al mundo shinobi se refiere. No sólo estudian ninjutsu, taijutsu y genjutsu, sino que están obligadas a aprender otras artes como la poesía, los arreglos florales, la ceremonia del té y la música. Este estudio complementario solía ser impartido por mujeres expertas en la materia, que podían, o no, ser mujeres ninja. Algunas veces estas enseñanzas eran impartidas por geishas, otras veces por cortesanas o concubinas. En el caso de Sakura fue desarrollado y explicado por Tsunade y Shizune. Ambas le ofrecieron un aprendizaje muy exhaustivo, puesto que no solamente la joven podría participar en alguna misión de seducción en el futuro, sino que también se estaba preparando para ser médico. Necesitaba saber lo máximo posible por el bien de su formación. Evidentemente, Hatake desconocía estos hechos, y no sólo por no haber estado junto a ella en esos años, sino porque él era un hombre y ellos no estaban obligados a aprender estos conocimientos.

A pesar de que esta desigualdad académica no le sentaba demasiado bien a la muchacha, decidió ignorar su vena reivindicativa, al menos para esta ocasión, y, con una amplia sonrisa, en tono jocoso, le respondió:

No te preocupes Kakashi.- comenzó a decir mientras le daba unas palmaditas en su espalda.- En esos temas, ya voy servida.

Hatake tragó saliva y, acto seguido, sintió un repentino ataque de tos. Aquella respuesta le pilló totalmente desprevenido. ¿Qué querría decir Sakura con aquello de "voy servida"? No sabía cómo interpretar aquel comentario. No obstante, tampoco podía añadir nada más; aquella tos tan aguda le impedía articular palabra alguna.

¿Estás bien? – preguntó la joven viendo que aquel carraspeo no terminaba. El ninja asentía con la cabeza mientras tosía sin parar.- ¿Quieres algo de beber? Puedo traerte una botella de agua o algo…

No.- por fin pudo hablar.- No hace falta…- intentó recomponerse.- Me voy a casa… Ahora.

De acuerdo. Pues entonces, mañana nos vemos. No llegues tarde, por favor. – se despidió la joven mientras Kakashi afirmaba con la cabeza. La tos aún le duraría un buen rato más.

La joven ninja se fue directamente al laboratorio principal de la aldea; allí guardaban todas las plantas, venenos y especias para las misiones. No le costó demasiado tiempo encontrar el bote de ricina. Cogió la cantidad justa y empezó a fabricar el antídoto. En principio no lo necesitaba, pero nunca se sabe lo que podría suceder, ¿y si alguno de los dos ingería el veneno por casualidad? No podía arriesgarse. No quería salir de la villa sin estar bien preparada. Ahora era una anbu y no podía permitirse el lujo de fallar. Ante ese pensamiento decidió elaborar "píldoras soldado", pero con una receta propia…

Tardó alrededor de una hora en preparar los medicamentos y los guardó cuidadosamente en su chaleco. Como le sobraba algo de tiempo, decidió ir a la biblioteca a consultar unos libros… Se los sabía de memoria, pero le tranquilizaba consultarlos y echarles un último vistazo antes de partir para su misión. Allí, en la biblioteca, se le pasaba el tiempo volando. Desde que era niña siempre le había gustado leer; siempre sintió un hambre voraz de conocimiento y devoraba cualquier libro que estuviera a su alcance. El tema daba lo mismo. Siempre era interesante saber un poco de todo.

Después de casi tres horas leyendo, Sakura salió de la habitación algo mareada. Miró un reloj de pared; éste marcaba las tres de la tarde. En seguida, estableció su propio diagnóstico: "falta de ingesta de líquidos y alimentos. Necesito comer algo". Decidió irse a casa, ponerse algo de ropa cómoda y comer cualquier cosa que tuviera disponible allí. No le apetecía comer fuera de casa.

El calor era tan sofocante a esa hora que, nada más llegar a su apartamento, la joven se metió en el baño y se dio una ducha de agua fría. Cuando terminó de asearse, todavía se sentía algo acalorada, por lo que no quiso secarse con la toalla. Desnuda y empapada, salió del baño, cruzó el pasillo y fue directa a su habitación. Abrió el armario y se puso un pantalón de chándal azul marino y una camiseta blanca de tirantes que le dejaba al descubierto la barriga. Como iba a quedarse en casa, prescindió de la ropa interior. Tampoco reparó en su peinado, dejándolo suelto y mojado precisamente para evitar ese soporífero calor. Pensando en qué iba a comer, fue a la cocina y se encontró en la encimera una bolsa de plástico. No recordaba haber dejado nada fuera de la nevera, es más, no recordaba la última vez que fue a hacer la compra. Abrió la bolsa y se encontró con un plato de comida preparada y un refresco. La bebida aún esta fría. "Kakashi…" pensó, mientras echaba un vistazo por la casa. Allí no había nadie. La joven se sonrió para sí misma y se puso a comer tranquilamente sin cerciorarse de que había alguien observándola desde la distancia.

Kakashi estaba en el edificio de enfrente, concretamente en el ático, mirando a la joven a través de su sharingan. Nunca le había gustado espiar a la gente, pero éste era un caso especial. Como mañana tenían una misión, había pensado en comprar algo de comida para llevar para los dos e ir a casa de Sakura para hablar de algunos detalles. Cuando llegó, ella estaba en la ducha, así que no quiso molestarla y decidió esperar a saludarla cuando saliera. Al escuchar cómo cerraba el grifo, Kakashi fue avisar a Sakura de su visita, pero no le dio tiempo… La joven salió del aseo totalmente desnuda. Estaba tan centrada en sus pensamientos que no vio que el hombre estaba justo al otro lado del pasillo. Hatake quería sorprender a la joven e irónicamente ella acabó sorprendiéndole a él. No sabía cómo actuar ante aquella situación. El ninja notaba cómo se iba poniendo más y más colorado por momentos. Sabía que Sakura era una mujer adulta pero nunca antes la había visto o imaginado como tal. Siempre había sido muy bonita a sus ojos, pero nunca se había sentido atraído sexualmente por ella. Eso estaba fuera de lugar.

En apenas un par de segundos decidió salir de la casa por el mismo lugar por el que había entrado: el balcón. "Aquí no ha pasado nada" se decía una y otra vez. No obstante, al saltar al edificio de enfrente, sintió una tremenda necesidad por seguir mirando: "sólo para asegurarme de que no me ha visto". Después, continuó observándola: "sólo para ver si se come lo que le he llevado". Y, luego, siguió observando, simplemente para ver qué hacía. Así estuvo Kakashi un par de horas más contemplando cómo la joven meditaba en el salón de su casa.

Algunos compañeros anbu empezaron a observar al ninja, no entendían qué hacía tanto tiempo en lo alto de un edificio que no era el suyo… Parecía, en honor a la verdad, un comportamiento bastante sospechoso. Hatake saludó silenciosa y amablemente a los otros ninjas disimulando y aprovechó para regresar a su casa; todavía no se había preparado nada para su misión del día siguiente.

El despertador le sonó a las 6:00 de la mañana. La noche anterior ya se había organizado todo lo que debía llevarse a la misión, por lo que podía arreglarse sin prisa. Fue aseándose y vistiéndose con tranquilidad repasando uno a uno los pasos a seguir en la misión. Los detalles estaban muy bien explicados en su pergamino. Los memorizó el día anterior y los guardó en una bolsa junto a demás vestuario y utensilios.

Todavía tenía una hora por delante. Sólo le faltaba desayunar. Decidió devolverle el favor del día anterior a Kakashi y fue a comprar el desayuno para los dos. Al ser tan temprano, no había mucha gente en la calle, sin embargo, Sakura no quería salir a comprar con el uniforme anbu puesto. No le parecía apropiado, por lo que guardo el chaleco, la máscara y las protecciones en la mochila y se dejó sólo la parte de abajo, es decir, la camiseta sin mangas y cuello vuelto y los pantalones negros con las sandalias a juego. Después de desayunar, completaría el uniforme.

Se dirigió a casa de Kakashi, prácticamente vivían a 5 minutos el uno del otro, por lo que no tardó demasiado tiempo en llegar. Además, justo debajo de casa del ninja había un restaurante abierto 24 horas. "Muy conveniente para este ritmo de vida" pensó la muchacha. Subió a su apartamento y tocó a la puerta, pero nadie contestó. Hubiera entrado por el balcón pero estaba cerrado. Miró por una ventana, parecía que el piso estaba vacío. Sakura se extrañó porque no era propio del ninja llegar a tiempo a una cita. Se preguntó dónde estaría y, sin saber por qué, le vino a la mente un pensamiento: el monumento de los ninjas caídos.

Efectivamente, el ninja permanecía de pie, en silencio, frente a la Piedra de los Héroes de Konoha. Como consecuencia de las misiones y batallas de los últimos años, el listado de nombres de ese monumento había aumentado. Podía ver claramente el último nombre de aquella larga lista: Uzumaki Naruto. Inevitablemente pensó en otra persona, un ninja renegado: Uchiha Sasuke. Al haber huido de la aldea y haber participado en actos delictivos y criminales contra Konoha no sólo no podría considerarse como un héroe, sino que ni siquiera se consideraba miembro o aliado de la aldea. Sin embargo, el Uchiha siempre tendría un lugar en el corazón de Hatake.

En cualquier caso, antes de realizar cualquier tarea o misión, Kakashi siempre tenía la misma rutina. Se levantaba temprano (exceptuando los días en que estuviera incapacitado o se hubiera acostado de madrugada) y se tomaba su tiempo para comprar un ramo de flores para depositarlas en el monumento. Aquel lugar era muy especial para él; le gustaba recordar a todas las personas importantes que perdió en el pasado. Por un lado, le reconfortaba pensar en ellas, pues así podía recordar los buenos momentos, sin embargo, por otro lado, también llegaban a su memoria los momentos más amargos. En cualquier caso, el ninja siempre hacía un balance positivo de la situación y, durante ese tiempo de la visita, se dedicaba a hablar a sus difuntos. Les hablaba como si ellos siguieran vivos, como si le escucharan. Les contaba todo lo que ocurría en su vida, desde las vivencias más simples hasta sus mayores preocupaciones. Y si necesitaba algún tipo de consejo, también les pedía su ayuda… Sin duda, Kakashi sabía que no recibiría ninguna respuesta. Ellos estaban muertos, descansando en el Más Allá, pero se podía imaginar exactamente qué le dirían y ese momento le llenaba de dicha por dentro. En su corazón, sus familiares y amigos siempre seguirían con vida.

Sakura no tardó demasiado en llegar a aquel lugar. En un principio, pensó en ir directa hasta él, pero después cambio de parecer. Visitar aquella piedra era como ir al cementerio y eso era parte de la vida personal de su compañero; era una situación dolorosa para él y ella debía respetar ese momento privado. Decidió esperarle a una distancia prudencial.

Cuando terminó su visita, Kakashi, que iba vestido con su traje anbu, quiso cubrirse el rostro con la máscara, pero notó una presencia que le observaba. Se giró lentamente y la vio.

Buenos días, Sakura. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

No demasiado… Aún no se ha enfriado el desayuno. – le sonrió ligeramente enseñándole una bolsa.- ¿Tienes hambre? Porque yo sí… - Sakura rezaba para que Kakashi no la hiciera ir hasta la Piedra. No quería recordar sus pérdidas, no quería volver a sentirse mal y mucho menos justo antes de empezar una nueva misión.

¡Claro! – respondió al instante.- ¿Quieres que vayamos a algún sitio o lo comemos por el camino?

Lo tengo todo listo, así que no me importa salir ya. Me pongo las protecciones y listo.

Perfecto.

Mientras el ninja se acercaba a su compañera, podía ver cómo terminaba de arreglarse. Todavía le costaba verla como anbu, pero ya lo era. Había matado a sangre fría y parecía que aquello no le importaba demasiado. De hecho, estaba preparada para volver a matar. Por otro lado, el hecho de que la joven ayudara a otra compañera anbu durante los funerales de otro ninja, le hacía pensar que todavía había esperanzas para ella. "Aún tiene un lado humano…" pensó para sí. O eso al menos era lo que él quería creer.

La kunoichi interrumpió sus pensamientos al terminar de arreglarse. Tenía todo su equipo bien preparado, sólo le faltaba la máscara de gato. Iba a ponérsela cuando, de repente, él habló de nuevo.

Espera. – le pidió, mientras detuvo la acción. La joven veía como la mano derecha del ninja se había posado sobre su máscara impidiéndole así completar su vestimenta.- Todavía no te la pongas. No te pongas la máscara… por favor.

¿Por qué? – preguntó la joven desconcertada. Él resopló profundamente, casi con resignación.

Porque quiero que sigas siendo Sakura un poco más… - respondió con total serenidad. No había ningún reproche o crítica en su tono, sino más bien parecía un ruego, una súplica. Ella se sorprendió durante unos segundos por toda la verdad, la cruel verdad, de esas palabras.

La ninja sabía perfectamente a qué se estaba refiriendo Kakashi. Una vez que llevas puesto íntegramente el traje de anbu dejas de ser persona y te conviertes automáticamente en una herramienta del kage de tu aldea. Por eso, entre otras razones, es de vital importancia no revelar los nombres reales de los anbu implicados durante las misiones, a menos, por supuesto, que no haya ninguna persona presente en ese momento.

Harunose conmovió ligeramente. Quizá en otro momento se hubiera dejado llevar por sus emociones llegando a derramar alguna lágrima o respondiendo con algún reproche impulsivo, pero ahora era imposible que la joven reaccionara de una manera desproporcionada. Había vuelto a consumir pastillas, pero, en vez de sacarlas mediante una receta, esta vez fue ella misma quien las elaboró. Mediante una receta propia, combinó los ingredientes básicos de las píldoras soldado, que hacen que el chakra resurja instantáneamente, con grandes cantidades de dopamina y metilfenidato: dos compuestos químicos que inhiben algunas emociones como la ira, la angustia o el miedo, además de reducir la sensación del apetito y mejorar el control de la actividad motora y las funciones perceptivas y cognitivas. Así, sabiendo la gran relevancia de esta misión y siendo consciente de que Kakashi no estaba en plenas facultades físicas (ya fuera por el poco intervalo de tiempo entre misión y misión, o por el desgaste físico del Sharingan), la joven decidió que sería lo mejor para todos. Seguiría consumiendo esas pastillas. Si Kakashi estaba al 75%, ella estaría al 125%. Después de todo, ella era su compañera de equipo.

De acuerdo.- aceptó la joven colocando la máscara en un lado de su cabeza. Su rostro estaba al descubierto.- Pero nada más terminar el desayuno, me la pondré, ¿de acuerdo? – el ninja sonrió asintiendo con la cabeza.

Juntos, caminando tranquilamente, sin prisa, se podía ver a dos ninjas saliendo por la puerta principal de aldea. Los encargados de la puerta, Genma y Kotetsu, no se lo podrían creer. Por primera vez en la historia, Hatake Kakashi había salido a su hora para realizar una misión.

FIN CAPÍTULO 7

Tormento de Yume Fujimi

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