NO PERFECT LINE
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One Piece Pertenece a Eiichiro Oda y los derechos de Nami no están en su caja fuerte… ya la revise…
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CAPÍTULO 2: Dr. Hannibal Jr.
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–Luffy, siempre tan gracioso, jeje.
–¡Robin! Es en serio, no sé como rayos se pudo acabar un cesto de mandarinas mientras no lo veía. Se suponía que era para todos, ahora tendré que ir por más en mi próximo día libre.
–Si ves el lado positivo, gracias a Luffy tendrás un pretexto para visitar a tu familia.
–En eso tienes razón, pero…
Nami sintió sus nervios retorcerse como gusanos cuando la música de su vecino pareció subir de volumen y taladró su cerebro. Se puso de pie y se dirigió al escritorio donde sacó un par de audífonos para regresar a la cama donde conectó los mismos para escuchar su propia música. De mal humor empezó a teclear con coraje en su computadora portátil.
–¡Ahí esta de nuevo, Robin! ¡El psicópata de mi vecino con su música a las 2AM de un día martes! Afortunadamente hoy Franky decido remodelar el Sunny por lo que hoy descanse…
–¿Has intentado hablar con él?
–… No lo he hecho, pero es algo que puedo solucionar ¿cierto? Iré en este mismo momento. Si me esperas por unos minutos te cuento qué tal me fue.
–Lo intentaré.
Nami se puso de pie y se dirigió decidida a la salida con Chopper entre sus pies, el cual le siguió hasta la entrada donde se dejó caer en el suelo con pereza.
Tres semanas eran desde la llegada de su nuevo vecino y ella aún no borraba el recuerdo del cómo lo conoció. Estaba acostumbrada a que la vieran por su aspecto físico, pero ese día mientras realizaba ejercicio y notó cómo su recién llegado vecino le veía, deseó que el balcón se abriera para que la cinta caminadora la mandara a volar por los aires. Fue un momento muy incómodo y desgraciadamente parecía no poder superarlo.
Desde ese día, se lo encontró un par de veces en el pasillo o en el elevador. A diferencia de la sonrisa ladeada que vio el día que lo conoció, su actitud era más bien fría y distante. A veces, mientras compartían el elevador sentía que podría morir atrapada por las puertas del elevador y él simplemente esperaría a que este abriera para pasar sobre su cadáver.
Le ponía bastante nerviosa sin razón, por eso cuando empezó con su música a altas horas de la madrugada, llegó a una conclusión: Su vecino era un psicópata asesino. Robin pensaba que exageraba, pero Nami sabía que no podía estar muy lejos de la realidad. Esa era la única explicación al estado de alerta y nerviosismo que le provocaba cada vez que se lo encontraba.
Oh, lo olvidaba… Todo eso sin dirigirle una mísera palabra desde que llegó.
Lo peor de todo era que todos parecían amarlo (bien, exageraba), hasta Kokoro parecía querer adoptarlo por la manera que hablaba de su nuevo chico adorado, Trafalgar Law, alias (según Nami) Hannibal Jr. ¡Hasta el traidor de su perro lo quería! En un par de ocasiones lo vio acariciar las orejas de su perro distraídamente en el pasillo mientras esperaban el elevador, lo que le llevó a pensar que tal vez ese hombre también vendía drogas y había drogado a su perro para que fuera más dócil con él… Si, seguramente Chopper estaba drogado.
Eso le llevaba a otro punto que le provocaba llamar a las fuerzas especiales. ¿Cómo es que se lo encontraba tan seguido? Comúnmente no veía a sus vecinos en el edificio más que un par de ocasiones al mes. Al Psicópata seguramente lo habría visto diez o quince veces en tres semanas o tal vez menos, descontando la semana que se enfermó y estuvo abrazada a su almohada mientras veía el maratón completo de películas prestadas de sus amigos recibiendo un par de visitas de sus conocidos.
Pero Nami tenía un límite y su vecino lo había propasado. Era hora de que mostrara un poco de respeto. Antes de salir se puso sus pantuflas de gatitos que no combinaban para nada con la sensual bata de satín con tirantes que llegaba a mitad de sus piernas tan ajustada como un guante a su figura. Su cabello lo llevaba suelto y seguramente despeinado por haber estado acostada, pero para fines prácticos le importaba un rábano como se veía en ese momento, se veía a sí misma como la mujer maravilla lista para azotar al asesino de mujeres inocentes con su látigo de la justicia.
Tomó sus llaves con la decisión de inclusive correr una maratón después de eliminar a su vecino. Salió de su departamento y llegó a la puerta del susodicho para dar un par de golpes a la puerta. Diez minutos después, seguía tocando la puerta. Cuando estaba dispuesta a patear para abrir, escuchó la música bajar de volumen y luego el característico sonido del seguro de la puerta antes de finalmente ser abierta.
Su vecino la recibió descalzo, vistiendo un pantalón deportivo algo ajustado y una playera negra sin mangas. Su cabello lucía adorablemente despeinado. Nami, con la mayor dignidad posible, levantó una ceja, puso su rostro de seriedad más usada con sus amigos cuando le dejaban sin comida y se dispuso a recitar el discurso que preparó minutos antes.
–¿Sabe qué hora es? –preguntó la mujer con la esperanza de parecer tan firme y furiosa como esperaba…
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Transcurrieron tres largas semanas desde que se vio obligado al auto exilio temporal. No era pesimista; si veía el lado bueno, el lugar era tranquilo, podía descansar a sus anchas lo que no venía haciendo en los últimos años y la gente del lugar parecía bastante amable con él.
Él nunca se caracterizó por ser tener un gran círculo de amigos, pero no tenía problemas para socializar, por lo que tener una relación cordial con los demás habitantes del edificio se le facilitaba mucho, sobre todo con ese par de gemelas de cabellos extraños que no dejaban de invitarlo a un centro nocturno donde trabajaban. Así que su estadía podía ser calificada por buena sin más emociones que algún altercado con el elevador.
Por lo anterior, estaba bastante aburrido. Así que después de un par de negociaciones con Luffy, compró por internet un par de aparatos para ejercitarse, un sistema de audio y una computadora portátil. Desde entonces sus días consistían en paseos diarios a un restaurant cercano para comer, largas sesiones de ejercicio de pesas, bicicleta con música a todo volumen y horas de ocio en internet. Por desgracia, últimamente tenía más insomnio de lo que imaginaba, por lo que tomó un hábito no muy sano de realizar algunos ejercicios para despejar su mente con algo de música de fondo.
Sin embargo, en todo siempre hay un pero, y en ese momento en su vida el pero era su desconcertante vecina de al lado.
Según todas las personas, debía sentirse muy afortunado de vivir al lado de la bien amada por todos Nami Okamura, la mujer amable, divertida, noble, inteligente y bella. Sin embargo no podía compartir la visión de perfección de sus vecinos ya que al parecer su vecina decidió tomar la faceta de gata con un ataque de neurosis frente a él.
Debía admitir que tampoco era mucho su esfuerzo por conocerle, realmente no le interesaba en lo más mínimo, pero admitía que le divertía mucho la forma de actuar de la mujer. Por esa misma razón evitaba tener cualquier contacto posible. Con todos sus problemas, lo menos que necesitaba era pensar en una mujer por más atractiva que le pareciera.
Así que se dedicó a ser lo más cortante posible lo cual no le era muy difícil ya que a veces estaba tan centrado en sus planes que en algunas ocasiones ni sentía la presencia de ella, pero la mujer claramente se tensaba siempre que estaba cerca. Inclusive su perro le parecía bastante más sociable que la mujer, pues varias veces se sorprendió acariciando al animal; aunque no tuviera él una mascota, admitía tener cierta debilidad por ellos.
Estaba en su tercera repetición de abdominales cuando escuchó los toques en su puerta o, más bien, el intento de allanamiento de morada en su puerta. Con un leve gruñido se puso de pie limpiándose ligeramente el sudor con su camiseta y al llegar a la puerta dio un vistazo por la mirilla para para descubrir a su vecina con el ceño fruncido ataviada en una sexy bata negra de pie frente a su puerta.
No pudo evitar esbozar una sonrisa traviesa. ¿Quién era él para negarse a divertirse un rato con su atractiva vecina que parecía dispuesta a quemar su puerta? Tomó el control remoto de su reproductor de música para bajar el volumen considerablemente. Quitó el seguro de la puerta para abrirla, sorprendiendo un poco a la mujer. La miró profundamente y mantuvo su sonrisa mientras se recargaba en la puerta. Sabía perfectamente que iba poco presentable, pero era entrada la noche o madrugada, no estaba seguro. Parpadeó un poco ante la pregunta de la mujer pero no contestó, en cambio sólo se dedico a recorrer a la mujer con la mirada.
Si algo notó en los pocos encuentros que tuvo con la mujer fue que su vestimenta dejaba poco a la imaginación. Mini faldas, blusas con escotes generosos, vestidos cortos y vaporosos que siempre llevaba con zapatillas altas, tal vez por ello el vecino del piso parecía ponerse histérico cuando tartamudeaba sobre la "falta de decencia" de la vecina.
Esa bata negra era muy provocativa. En un instante fue consciente de que llevaba ya bastante tiempo sin estar con una mujer y si no descarrilaba el tren de sus pensamientos terminaría bajo una ducha de agua fría como un adolecente.
–Sé qué hora es, señorita Nami –dijo con un tono neutral. Poco le importaba si sabía que conocía su nombre, era imposible no hacerlo en ese lugar–. ¿Le molesta mi música? –preguntó con suavidad. La mujer le mantuvo firmemente la mirada, pero más que satisfacción por el hecho sintió la urgente necesidad de cerrar esa puerta.
-Su música no me molesta, pero preferiría que la mantuviera a un volumen más bajo considerando que personas como yo y otros vecinos queremos dormir un poco antes de retomar el día para trabajar –Law notó que la mujer parecía contenerse por algo, como si se tragara algunas palabras que en último momento prefirió no pronunciar.
Entonces una canción empezó a sonar en el fondo y Law no pudo evitar sentir que empezaba a sudar en frío. ¿Acaso el destino no estaba feliz por verlo casi en la ruina de su vida como para ponerle en una situación tan incómoda con esa mujer? El dedo de dios escogió la canción Closer de Nine Inch Nails de su reproductor para ese momento. Si no fuera por su postura de no creer en entidades o cosas sobrenaturales, aseguraría que dios era un hombre divirtiéndose a sus expensas mientras alguna ciudad lejana se consumía en una inundación.
–En cuanto termine ésta canción tendrá silencio –dijo con calma observando fijamente los ojos de la mujer. La mujer era un más baja que él, lo cual era ventajoso para el ángulo de visión del escote– Buenas noches –dijo con un suspiro de resignación y cerró la puerta en las narices de la mujer.
Logró escuchar a la vecina exclamar lo imbécil que él era y eso le provocó una leve sonrisa. Caminó hacia su baño despojándose de la ropa en el camino y tirándola al suelo sin cuidado alguno antes de meterse a la ducha sin pensar siquiera en calentar el agua que estaba más que fría esa noche. Cerró los ojos y dejó que el agua recorriera su cuerpo.
Se conocía; ahora no dejaría de pensar en tener a esa mujer en su cama.
Vaya destino cruel con sus jugarretas, ponerle tal distracción a unos metros y no poder hacer nada. ¿Pero y si la seducía por una noche y después se olvidaba de ella? Eso solía funcionar muy bien dado su historial. Sintió su cuerpo tensarse de nuevo mientras cerraba los ojos. No sabía qué hacer, lo único que sabía es que cada día sería más difícil mientras estuviera en ese edificio. Si pudiera salir a libertad y divertirse con alguna otra mujer, la presencia de su vecina sería entonces aguas pasadas.
Salió de la ducha tras varios minutos después con una toalla en su cadera, programó su sistema de audio para poner una última canción y salió al balcón a fumar un cigarrillo. Se apoyó en el barandal mientras la letra de la canción llegaba a sus oídos. Distraídamente miró de reojo la ventana de su vecina y captó un movimiento que le irritó al mismo tiempo que le puso tenso por lo que pudo ver entre las cortinas semi abiertas.
Estaba definitivamente en problemas.
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–Idiota, arrogante y… ¡estúpido! –azotó la puerta con todo lo que pudo y entró en la cocina para servirse un vaso de agua.
Bien, lo que había planeado decir se fue por el retrete cuando le habló de una manera tan… perturbadora, además de que el muy bastardo con su presencia física (¡Vaya físico!), casi sintió que su corazón se saldría de su pecho al escuchar la música con cierta canción en específico. No era muy experta en música, pero gracias a trabajar en un centro nocturno y tener a muchos amigos con gustos diferentes específicamente un músico como lo era Brook, sabía perfectamente qué canción era y por unos segundos las ganas de huir fueron muy grandes así como el calor que empezaba a sentir repentinamente.
Pero cerrarle la puerta en las narices después de una mueca fue el colmo de ese hombre. Tomó el agua de un trago grande y se sentó en la cocina a pensar. Su reacción no era normal, debía buscar una manera de hacer que ese hombre no le afectara de tal forma…
Un momento…
¿Le había llamado por su nombre?
Repentinamente empezó a sentir que le faltaba aire. ¡¿Cómo se atrevía ese hombre a tutearla sin conocerla?! Pero sobre todo… ¿Cómo sabía su nombre?
–Claro… los vecinos –murmuró. Corrió a su recámara, tomó la computadora portátil y regresó a la cocina para encenderla.
Casi rio histérica cuando encontró a su amiga Robín aún conectada.
–¡Robin! ¡El muy idiota sabe mi nombre! Tiene tatuajes en los brazos y un muy buen cuerpo, pero no le quita lo patán, ¡me cerró la puerta en las narices después de reírse de mí! Siento que estoy hiperventilando y pronto explotaré como un grano de maíz.
–Sospechaba que regresarías rápido aunque estoy por dormirme, jeje… uhm, te dejaré un consejo antes de irme. ¿Has pensado que esas reacciones que me has descrito desde que él es tu vecino puede no ser más que simple atracción?
Nami se congeló frente a la pantalla antes de dejar caer la cabeza sobre la encimera. Robin, siempre tan directa aun estando lejos y en una charla por internet. ¿Atracción? Podría ser eso ya que no era ciega, el hombre tenía un magnetismo casi salvaje y su mirada misteriosa le provocaba un vacío en su estómago. Si tan sólo ella… no, nada de atracción. Con energía renovada escribió una respuesta que le parecía bastante convincente.
–No puedo negar que el hombre es atractivo, pero no creo que el Dr. Hannibal sea mi tipo, a menos que consideres que soy la reencarnación de la condesa sanguinaria.
–Condesa sangrienta…
–No soy esa mujer, Robin. ¡Si lo conocieras! Empiezo a sospechar que algún día encontraré una cabeza de caballo en mi entrada.
–Creo que ya estas exagerando y combinando tramas… Tal vez deberías conseguir un novio o dormir una noche con tu vecino para liberar la tensión, jeje. Buenas noches, Nami.
Con resignación Nami se despidió de su amiga. Sin embargo, el daño estaba hecho.
Permaneció sentada pensando en lo que su amiga le dijo como si le hubieran sentenciado a la cadena perpetua. Era cierto que llevaba mucho tiempo sin tener un novio, nunca sintió necesidad de buscar pareja, sólo pasó por algunos romances fugases que le ayudaron a satisfacer sus necesidades momentáneas.
Tal vez Robin tenía razón… En lo referente a buscar un novio, obviamente.
Se puso de pie rumbo a su baño para darse una ducha mientras se desvestía en el camino, una ducha tibia le ayudaría a descansar mejor.
Vaya que lo necesitaba.
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Aquí el segundo capítulo :D
La canción que escucha Law (Close de NIN) uhm creo que clasifica de M… me encanta jeje, creo que ese estilo le queda a Torao.
Ando un poco convaleciente aun de una gripe que me dio hace un par de días, así que para no alargar mas esto tratare de empezar de una vez el tercer capitulo.
Ahora momento de agradecimientos:
Super Law: Espero te siga gustando la historia y espero la gente se anime a crear mas fics de LawxNami !Suelten la imaginación todos!. Gracias por el review :P.
Guest: Es que Law tiene un no se que (que, que se yo) bastante interesante. Aunque conociendo a Oda… puedo esperar de todo en el futuro de este personaje jaja aun así seré su fan. Espero te guste este capítulo.
Panthera Kira: De hecho el primer fic de LawxNami que leí es Heart Hazard de lostcard, después de ahí entre en etapa obsesiva y leí todo sobre la pareja.. TODO D: Por eso le termine pidiendo a Merle que fuera mi beta XD cuando tu droga no es suficiente, llega el momento de crearla muajaja.
Any.10: Acabo de imaginarme a Law como el hipnosapo… o.O OMG por eso lo amamos.
Merle D'vant: *Imaginando la clasificación Z* … eh.. mejor no lo hago o terminare como Sanji. Muchas gracias por la buena vibra :D.
hanasho: Espero te haya gustado este capitulo :D y como dije, espero la gente se anime a hacer sus historias de la pareja, necesitamos muchos mas jaja. Gracias por el review.
Finalmente, agradezco a las personas que han agregado esta historia a favoritos o le siguen espero les siga gustando y escucho sus opiniones. Igual a todas esas personas que leen entre las sombras, ¡mil gracias!.
Sin mas, nos vemos el próximo capitulo, ¡adiós!
