NO PERFECT LINE
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Oda resulto bueno en el póker, así que no pude ganarle los derechos de One Piece.
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CAPÍTULO 5: Nada Personal.
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Un somnoliento Chopper en el recibidor parecía haber despertado por el ruido de la puerta. En silencio, Nami pasó a su lado, acaricio a Chopper en la cabeza y éste feliz con la atención se internó en el departamento perdiéndose de vista. Si los animales pudieran hablar, seguramente Chopper se habría quejado de haberle despertado y se habría despedido antes de retomar su sueño en algún rincón de la casa; pensó Trafalgar internándose a la casa.
La decoración no era de su agrado: colores llamativos y decorados sin patrones definidos; definitivamente muy caótico. Algo que llamó su atención fueron los libros que estaban prolijamente ordenados en la biblioteca.
Cada título en la pequeña biblioteca mostraba un aspecto desconocido de la mujer. Por lo que lograba deducir, Nami tenía interés por la cartografía, los océanos y un número variado de ciencias naturales. Si alguien le hubiese preguntado cinco minutos antes de cruzar el umbral sobre cómo era Nami, él hubiera dicho que era una mujer arrogante, demasiado escandalosa, atrevida, desinhibida y muchos otros adjetivos.
Estaba equivocado.
-¿Deseas algo de vino? –Law se giró encontrándose a Nami atrás de él, sentada al borde del apoyabrazos de un amplio sofá. Recorrió con una mirada perezosa las piernas cruzadas de ella, las cuales lucían largas y esbeltas con el vestido a mitad de sus muslos dejando a su imaginación lo que habría más allá. Subió poco a poco la mirada recorriendo la estrecha cintura, esos senos que parecían lo suficientemente prominentes para imaginarlos balancearse cuando…
-¿Entonces? –La impaciente voz de Nami le llevó sus pensamientos de nuevo al presente, provocando una ligera sonrisa en el rostro de Law
–Creo que eso estaría bien de inicio –contestó con cierto humor en su voz.
Sin disimulo, observo detenidamente cómo ella se dirigía a la cocina dándole la espalda, facilitando una buena vista. Respetaba un poco la aparente necesidad de la mujer de relajarse, así que tendría que ir más lento de lo que deseaba. Desde el momento en que abría la puerta le notó algo insegura pero al mismo tiempo firme, lo que le llevó a pensar que de no estar deseando lo mismo que él, nunca habría dado un paso dentro de la casa.
Recorrió con su mirada el lugar a más detalle hasta dar con el sistema de sonido. Se acercó mientras se quitaba su sombrero para dejarlo sobre el aparato y escogió uno de los primeros discos que encontró al costado descubriendo otro gusto inesperado de la mujer. Nunca habría pensado que tendría un disco de Lana Del Rey; muchos hombres conocían a la cantante y no precisamente por la emotividad de su música. Colocó el disco en el reproductor dejando que se reprodujera automáticamente antes de girarse rumbo a la cocina.
Cruzó la sala deteniéndose en el la entrada de la cocina, hallando una imagen bastante sugerente que le hizo preguntarse si ella en su tiempo libre no se dedicaba a realizar películas de adultos. Nami se estiraba inclinada levemente en el estante de la cocina intentando bajar una copa de cristal en una alacena alta. Sus piernas cerradas, su cuerpo ligeramente inclinado y los brazos elevados le daban un pequeño vistazo de su ropa interior además del inicio de su trasero.
Se mantuvo en silencio, aun cuando escuchó renegar a la mujer que inclusive brincaba ligeramente buscando alcanzar su meta. Law pudo haberse mofado, antes seguramente lo habría hecho, pero en ese momento su humor estaba en otra área de su cuerpo que no era precisamente su cerebro.
O, tal vez, no el cerebro común de los hombres.
Sin pensarlo, se acercó a la chica colocándose atrás de ella, provocando que diera un ligero brinco de susto por la repentina presencia. Si bien no estaba pegado a ella ya que dejaba un pequeño espacio entre sus cuerpos, no significaba que quisiera sentirla más cerca. Tomó la copa que Nami deseaba, bajó sus brazos y deliberadamente rodeó la cintura de ella para servir el vino en la copa.
Law le entregó la bebida, y sin darle tiempo de beber por sí sola, tomó su mano para llevarle la copa a los labios. La observó beber de perfil mientras le acariciaba los finos dedos de sus manos; el cabello le caía por un costado, sus ojos estaban cerrados y su pecho subía y bajaba rápidamente de manera hipnótica.
Entonces ella realizó un simple movimiento que acabó con los pocos pensamientos que Law pudiera tener: inclinó la cabeza, exponiendo su cuello; señal irrefutable para Law. Dirigió sus manos a la cintura de la mujer para deslizar suavemente el cierre del vestido. Al hacerlo, la punta de sus dedos acariciaba lentamente la piel expuesta provocando con ello que Nami se moviera ligeramente en reacción al toque.
Suave y tibia, así era la piel de ella.
Law dirigió las manos a su cuello acariciando la piel de sus hombros hasta detenerse en el nudo del vestido. Lo desató lentamente y con sus manos llevó los extremos al frente provocando que el vestido se deslizara lentamente por la figura femenina hasta el suelo. Una espalda desnuda y una diminuta prenda de encaje negro en la cintura le hicieron elevar su deseo a un punto sin retorno.
Concluyentemente el negro era su color favorito.
Sus manos acariciaron la cintura haciendo un poco de fuerza para que ella girara. Nami no opuso resistencia, y giró quedando de frente al hombre que poco a poco provocaba una ansiedad entre sus piernas. Law le observó fijamente el rostro bajando la mirada a su cuello hasta detenerse en sus senos. Una de sus manos abandonó la cintura y se deslizó hasta la curva de uno de sus pechos comprobando con el toque la suavidad y redondez, aunque el erótico movimiento de la respiración de Nami le hizo acariciarlos lentamente. Sus miradas se encontraron un momento y Law pudo ver una pasión desbordante a través de las pupilas marrones de Nami; una simple promesa de placer que sería capaz de consumirlo si no acababa pronto con los juegos previos.
En completo silencio apoyó su peso en el cuerpo de la mujer tomándola por la cintura, y se inclinó levemente hasta empezar un profundo beso que compartió la ansiedad de ambos cuerpos. La respiración de ambos se tornó agitada mientras las pequeñas y agiles manos de Nami se encargaban de los botones de la camisa sin detenerse hasta que la falta de aire los obligó a separarse ligeramente. Law no perdió tiempo, y sus ávidos besos se dirigieron hacia el cuello de la mujer quien se dedicaba a sacarle la camisa del pantalón y empujarla sobre sus hombros.
En unos segundos, sin camisa y con las manos de ella abriendo ansiosamente el cinturón del pantalón del hombre cuya erección era más que notoria, Nami hizo una pregunta que Law apenas fue capaz de escuchar al estar más concentrado en las manos de ella, que después de abrir su pantalón acariciaban su miembro sobre el bóxer con los dedos, haciéndole gemir levemente.
-¿Tienes protección? – Law se separó levemente a verle con rostro serio. Él nunca tendría sexo sin protección, además, había previsto seducir a la mujer tarde o temprano después de lo ocurrido en la fiesta de esa noche, así que con diversas imágenes eróticas en su mente, compró varios condones en una farmacia de 24 horas con autoservicio antes de llegar a casa. Previsor como siempre.
Sin contestar, sacó su cartera y le mostró una pequeña caja con una sonrisa torcida, la cual fue respondida por Nami quien acarició lentamente el pecho del hombre mientras subía a la encimera y estiraba sus piernas a los lados de la cintura de Law en un movimiento lento.
-No sabía que tuvieras tatuajes - Law recordó el tatuaje que tenía en el pecho, pero sin darle importancia ignoró el comentario mientras dejaba caer los pantalones y los movía a un costado con el pie – ¿Qué significan? – preguntó curiosa mientras daba espacio con sus piernas a que Law se quitara los zapatos mientras ella movía distraídamente sus piernas y acariciaba juguetonamente uno de sus senos.
Law gruñó y se enderezó para tomar a la mujer de la cadera baja con ambas manos, acción que provocó que Nami lo rodeara por la cintura con las piernas con una risa divertida – ¿No responderás? – Insistió ante el desagrado de Law, que sólo se dignó a subir una mano a su cuello y otra a la entrepierna de la mujer quien cerró los ojos al sentir la íntima caricia
– Significa, guarda silencio – Respondió Law. En otra circunstancia Nami habría dado una respuesta inteligente y rápida ante la ofensa, pero en ese momento el placer de la íntima caricia en el punto específico de su placer le hizo arquear el cuerpo e inclinar su cabeza hacia atrás con los ojos cerrados.
Law sabía cómo provocarle placer; la reacción del cuerpo femenino así como la humedad que sentía eran prueba de ello, pero el escucharle gemir levemente provocó que sus bajos instintos tomaran control. Levantó la cabeza de Nami y le besó profundamente, acto que ella respondió con entusiasmo.
Unos rápidos movimientos y ambos estuvieron completamente desnudos.
Law se recreó sólo un momento en besar esos senos que le atraían como un imán; acarició y presionó con sus dedos la piel de la mujer que ansiosa por las caricias le invitaba con ondulantes y sugerentes movimientos de cadera. No soportaría mucho tiempo, tenía que poseerla.
Sólo unos instantes le llevó colocarse protección, observó a Nami quien le regresó la mirada y finalmente se introdujo en ella provocando un placentero suspiro femenino y un leve gruñido de su parte. El calor, la humedad y la presión le consumían, por lo que sujetando a la mujer de la cadera se dejó llevar por las reacciones de Nami ante sus movimientos de cadera.
El placer dominaba los cuerpos; las uñas sobre sus hombros, sudor de la piel, gemidos y gestos involuntarios de placer como leves temblores eran reacciones de ambos.
La música en segundo plano parecía volver el instante en un momento surrealista. Sus bocas se encontraban con pasión y ansias de extender el momento por más tiempo, de no parar las sensaciones del momento.
Nami escondió la cabeza en el hombro de Law, apretó el agarre de sus piernas y clavó un poco más sus uñas al sentir cómo su interior se contraía alrededor del miembro que empujaba con rapidez y fuerza con mucha facilidad debido a la excitación. El orgasmo le llegó de forma rápida, pero contuvo la sensación lo más que pudo hasta que terminó gimiendo cerca del oído masculino.
Law, como la mayoría de los hombres, reaccionó a tal estímulo afrodisiaco con fuertes embestidas hasta alcanzar su propio placer. El cuerpo agitado de la mujer le regresó sus pensamientos, haciendo que se diera cuenta que la realidad superó con creces las expectativas que llegó a tener en algún momento. Se separó del cuerpo de Nami, lentamente, y se quitó el preservativo deshaciéndose de él un momento después.
-Sigo pensando que tienes un aire aterrador, pero podré olvidarlo en la cama - Dijo Nami aun con la respiración agitada. Law la vio caminar hacia la salida de la cocina completamente desnuda, y no pudo quitar la vista de la piel clara contrastante al llamativo color naranja de su cabello. La vio girarse de perfil y sacarle la lengua en forma divertida – Si es que aun puedes – Retó antes de desaparecer por la puerta.
Law, con gesto serio, pasó la mano por su cabello y mandó al diablo la idea de un sólo encuentro, no sería suficiente. Un par más y seguramente podría a sacar a la mujer de la circulación de sus pensamientos.
Con una leve sonrisa siguió a la mujer al baño.
Al salir del departamento, Law sólo pensaba que tal vez no sería tan malo repetir el encuentro.
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Nami, en lo más profundo del quinto sueño, escuchó el sonido de su celular.
Con pereza y con sus facultades mentales aún dormidas, estiró la mano al buro de la cama pero no encontró lo que buscaba. Entonces, en un segundo, recordó como cayó en la tentación y terminó teniendo relaciones con su vecino de una manera increíble en la cocina.
Específicamente: en la cocina, la ducha y la cama, todo antes de caer profundamente dormida.
Observó la cama donde, además de las sabanas arrugadas, no había otra huella evidente de la presencia de un hombre en las últimas horas. Si no fuera por el malestar muscular, podría haber asegurado que todo fue un sueño. Se puso de pie buscando el celular que no dejaba de sonar y finalmente lo encontró dentro de su bolso que había dejado en el recibidor.
-¡Buenos días! - Contestó con inusitada energía mientras ingresaba a la cocina. Una botella abierta y una copa de vino le hicieron sonreír levemente.
-Buenas tardes, Nami, ¿qué tal amaneciste? – Por un instante sintió una sensación vertiginosa de paranoia, pero después de unos segundos de duda recordó que era Robin. No tenía nada que esconderle.
-Creo que eso podemos platicarlo en una comida, ¿qué opinas? – Dijo Nami mientras buscaba sin éxito el vestido que había quedado olvidado en el suelo de la cocina – Sólo puedo agregar que seguí tu consejo – Dijo alegremente, provocando una risa divertida del otro lado de la línea.
-De hecho te llamaba para invitarte al café de siempre, saldré con los chicos en la noche y estaré fuera un par de días, así que esperaba pudieras quedarte con mi coche – Nami no lo pensó dos veces, amaba el coche de Robin, deportivo y extremadamente caro. Secretamente había realizado un par de paseos a alta velocidad cuando tenía la posibilidad.
-Bien, te veo ahí en una hora – Se despidió Nami y colgó dejando el celular de nuevo en su bolso. Caminaba de regresó a la recámara cuando algo llamó su atención. Sobre el sofá estaba su vestido prolijamente doblado y, sobre él, una nota. Tomó el papel y leyó las palabras quedando repentinamente sin saber qué pensar.
"Tomé el disco que escuchamos anoche. Si lo deseas, sólo ven a pedírmelo.
T.L."
La sonrisa floreció en su rostro sin poder evitarlo. La invitación era clara, en sus manos estaba decidir si quería más de una noche de sexo. ¿Se arriesgaría?
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Fumando en el balcón de su apartamento, Law observaba cómo su vecina subía al auto de Robin según creía. Terminó el cigarro y con aburrimiento arrojó la colilla hacia el vehículo que se marchaba. Sólo necesitó unas horas de sueño para darse cuenta que había cometido un error al dejarle esa nota, la cual era una puerta abierta a seguir en otra ocasión con lo que habían comenzado.
En el momento en que la escribió, le pareció una genial idea, sobre todo después de una perfecta noche de sexo. La mujer era apasionada en muchos aspectos, no era un idiota para negarse a eso. Sin embargo esa simple nota le daba más poder a la mujer de lo que debería. El plan original era una sola noche y adiós. Ahora tendría que alejarse de ella antes de que las cosas se complicaran.
Regresó a su departamento y colocó/puso el disco que tomó prestado en el reproductor. Al escuchar la voz femenina, se recostó en su recién adquirido sofá negro de piel, coloco/acomodó su laptop en las piernas y empezó a navegar.
Si la mujer se acercaba a él, ¿quién era él para negarse?
Mientras tanto, debía continuar con sus planes. Al abrir su correo electrónico, proporcionado por la organización, un mensaje en particular le hizo fruncir el ceño.
"Nami es casi como familia para nosotros. Procuramos protegerla ante cualquiera, especialmente Luffy.
Zoro."
La amenaza era clara: dañaba a la mujer y era hombre muerto. Bien, quería verlos intentar dañarlo.
Por otro lado, ¿por qué habría él de dañar a la mujer? Era una adulta responsable la cual podía tener sexo casual con cualquier hombre… o mujer, no era nadie para juzgar. Sonrió levemente imaginando la situación de ella, con amigos sobreprotectores, no le extrañaba que fuera tan apasionada, seguramente tenía pocos pretendientes. El único riesgo seria involucrarse de forma sentimental, pero estaba seguro que tanto él como ella no consideraban el encuentro como algo personal.
Borró el mensaje y empezó a redactar un mensaje que pronto ocupo la mayoría de sus pensamientos.
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-Son demasiado protectores – Dijo Ace, caminando entre Sanji y Zoro en un amplio estacionamiento – De enterarse, les hará pagar caro el atrevimiento – termino con una sonrisa divertida al momento que los tres se detuvieron en el borde de la calle.
-Nami es muy importante para nosotros – Respondió Sanji. Dio una calada a su casi permanente cigarrillo antes de seguir hablando – Ella es una mujer libre de hacer lo que desee con hombres tan inútiles como Law, pero eso no quita que le protegeremos – Finalizó el rubio. Zoro, mientras tanto, guardaba silencio.
-Ya no es una chiquilla de trece años en los barrios bajos – Dijo Ace metiendo las manos en sus pantalones oscuros. No siguió hablando porque una camioneta blanca se acercó a ellos, a la cual subieron rápidamente olvidándose del tema. De conductor iba Franky, Robin le acompañaba en el asiento de copiloto. La pelinegra lucía ahora una peluca con una larga melena rubia, lentes de color violeta y un vestido veraniego en tono rosa.
-Hermosa como siempre, querida Robin- Dijo Sanji con tono chillón mientras tomaba la mano de la mujer que sólo sonrió de forma divertida.
-¿Dónde está Luffy? – Preguntó Zoro, lo cual llevó a una mirada cómplice entre Franky y Robin.
-Durmió en casa de Franky. Sin embargo, no lográbamos despertarlo, así que decidimos dejarlo descansar en la parte trasera – Los tres hombres asomaron sus cabezas hacia el maletero de la camioneta, encontrándose a un dormido Luffy enrollado en lo que parecía una alfombra de colores.
-¿Está respirando? – Preguntó Ace mientras regresaba a su asiento para colocarse el cinturón de seguridad.
-No estoy segura – Dijo Robin con calma, regresando su vista al frente. Ace rio levemente; su hermano era un hueso duro de roer, una borrachera y una alfombra no lo matarían.
-¿Cuál es el plan? – Preguntó Sanji, arrojando la colilla de su cigarro por la ventana.
-Tenemos la casa de seguridad lista, nos espera el equipo de Ace. Tenemos que estar listos y en posición exactamente a media noche. Mientras tanto, Robin se infiltrará y nos dará los códigos – Explicó Franky mientras ingresaba en las amplias calles de la ciudad.
-Si todo sale según el plan – Continuó Robin las palabras de Franky – Tendremos a Nezumi en nuestras manos y estaremos un paso más cerca de su líder – Los tres hombres asintieron en silencio… silencio que sólo duro unos segundos.
-¿Cómo amaneció Marco?- Pregunto Franky, sonriente.
-Genial – rio Ace, recordando cómo encontró a su amigo en la mañana – Si fuera ustedes, primero esperaría a que limpiara su casa antes de visitarlo; creemos que ha rediseñado el arte abstracto en sus paredes – con comentarios sobre el ausente, así como quien ganó la competencia de alcohol, el peculiar grupo emprendió su viaje.
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Antes de todo: Lo lamento!
Sé que me eh retrasado mucho esta ocasión, pero como comente a algunas personas por MP, tengo doble turno de trabajo x.x así que mi tiempo se redujo drásticamente. Es algo temporal, pero mis únicas tardes libres son dos a la semana, donde tengo que hacer mis actividades domésticas D: sin embargo, por supuesto que seguiré con la historia.
Esto me lleva a dos noticias, una buena y una mala. La buena es que ya es clasificación M (yupi) este capítulo fue complicado ya que fue la primera escena que escribo del tipo. A raíz de esto, los próximos capítulos fluirán más fácilmente.
La mala es que por lo mismo de mi tiempo reducido, me pondré un límite de dos semanas para cada capítulo cuando antes lo hacía en una. Como dije, es temporal así que espero me tengan paciencia.
Ahora si, reviews:
Nami-Swann: Un siglo después de lo esperado pero actualice XD lamento la demora y gracias por el review!
Panthera Kira: Gracias por tus amables comentarios :D, trato de escribir lo mejor que puedo (creo que solo tuve una clase de escritura hace varios años) pero gracias a mi beta creo que voy mejorando XD. Gracias por mi traducción de Chicha, veré como usarlo con mis amigos e.e
Samara: Mi plan para cuando tenga los derechos de One Piece será una ova completa del pasado de Law *w* verlo de niño me mataría.
Guest: Le sigo, le sigo! ;_;
Mariaguer: Gracias por tu review! El próximo muy pronto :P espéralo jaja.
Yanahira: Ya quedo claro lo que paso XD, bueno… en parte :P
Antoinette Gray: Creo que Oda nos ve a los fans como a Bartholomeo… y no podía estar más acertado O.O! jaja, no spoilers al respecto, pero definitivamente Law es un ingreso a los bolsillos de Oda bastante grande xD.
AllukaZoldyck00: Como dije arriba, tratare de subir cada dos semanas, una para escribirlo y otra para detalles, este capítulo espero sea la excepción al respecto. Muchas gracias por tus comentarios T_T
Hanasho: Pocos pueden resistir el aura de chico malo de Law XD, ni modo. Robin siempre me ha gustado, sobre todo desde Water 7 porque me gusta saber que hay detrás de los personajes, creo que les da personalidad. Siempre eh pensado que ella es la más inteligente del grupo y hay momentos en que me mata de risa con su imaginación o frases extrañas jaja, ¿Quién no amo su negativa ante el plan de Franky en Thriller Bark?
También agradezco a quienes tienen en follow/favorite a mi historia, no saben cuánto se los agradezco y siempre que tengan algún comentario no duden en decírmelo :D
En fin, me despido con el fin de escribir un poco mas del próximo capitulo.
Adiós!
P.D. Canción del capítulo: Lana del Rey – Gods & Monsters
