NO PERFECT LINE

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Según mi abogado, alucinaciones no aplican a derechos de autor... One Piece aún no es mío.

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CAPÍTULO 6: La Pareja Perfecta.

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Nami entendía que le criticaran por tacaña, mandona, manipuladora, exhibicionista; entre otras cosas, lo entendía, era fácil envidiarle por su belleza y carisma. Sin embargo nadie se podría quejar jamás de su talento para conducir. Desde joven su habilidad al volante en las calles de la ciudad era formidable, muchas veces pudo salvar su vida y las de sus amigos por algunas maniobras consecuencia de sus rápidos reflejos.

Así que, esa noche, llegar a su trabajo nocturno en el Thousand Sunny fue mucho más rápido de lo que hubiera deseado; el auto de Robin era un lujo al volante. Vistiendo un simple pantaloncillo corto blanco, una blusa de tirantes con coloridas estrellas rojas (regalo de Keimi) y su bolso bajo el brazo, Nami entró al Sunny saludando a sus compañeros. Esa noche estarían prácticamente solos, Franky y Sanji no estarían así que el manejo del local correría a manos de ella y las hermanas Square.

Al no ser la primera ocasión que lo hacían, en cuestión de minutos el lugar abrió sus puertas al público.

Nami cambió su ropa a un pequeño vestido corte chino color rojo con dibujos y detalles en dorado en conjunto con zapatillas rojas y un ajustado rodete en la parte alta de su cabeza, sujeto con dos pelillos de madera oscura. El vestirse de manera llamativa no le incomodaba, al contrario, le ayudaba a subir las propinas por lo que siempre se preocupaba por lucir bien para hinchar su bolcillo.

Como era costumbre, en el Sunny la fiesta inició de mano de Brook, que fue recibido con emoción por sus fans; cualquiera con buen gusto musical reconocería el inmenso talento del hombre.

Mientras las gemelas se encargaban de mantener la cocina y al personal en orden, Nami se encargaba directamente de la barra. A plena media noche, rodeada de personas pidiendo bebidas a la vez, Nami trataba de mantener la sonrisa amable o coqueta dependiendo del cliente.

El trabajo y las constantes charlas le distraían, pero en momentos se veía distraída pensando en cierto hombre moreno que tenia de vecino. En un principio, su determinación era la de dejar el encuentro en sólo un recuerdo de una buena noche, sin embargo, Robin le dejó con una pregunta rondando su cabeza desde que compartió la comida en el café donde solían reunirse.

¿Estaba segura de que podría mantener la relación sin involucrar sentimientos?

Cerca de las tres de la mañana Nami regresó a su departamento. Estaba hambrienta, y agotada mentalmente, los pensamientos no le dejaban en paz. Arrojó su bolso en la mesa de la entrada y tomó camino a la cocina. Después de unos minutos, salió sólo con un pequeño pastelillo de chocolate que tenía guardado en la nevera.

Llegó a su balcón justo cuando terminaba el panecillo. Su hambre era feroz, esa noche tuvo tanto trabajo que en su estómago no había más que un par de cervezas; lo único que acepto de las bebidas gratis que siempre pagaban para coquetear con ella. Si bien faltaba mucho más alcohol para siquiera empezar a reír ante cualquier tontería, le provocaba un hambre voraz.

La nevera estaba prácticamente vacía, pero debido a que a esa hora de la noche no encontraría lugar abierto en la cercanía, el llenar la despensa tendría que esperar. Se inclinó en el balcón sintiendo el aire fresco relajarle un poco. Un ligero sonido hizo girar su mirada al balcón de su vecino, hasta que lo vio.

Su moreno vecino salía al balcón con una toalla en la cintura, otra sobre la cabeza la cual frotaba sobre su rostro distraídamente y una charola con comida en la mano libre. Nami parpadeó mientras sonreía levemente sin proponérselo; Law parecía distraído, por lo que no se percató de su presencia brindándole la oportunidad der verle de forma diferente, sin ese aire terrorífico que le caracterizaba. Sin embargo sus pensamientos cambiaron rápidamente de rumbo. ¿Qué haría él despierto a esa hora de la noche?

-¿Cenas a esta hora? – Preguntó Nami con curiosidad. Law se quitó rápidamente la toalla de la cabeza para mirarle con simulada calma; ella, sin embargo, alcanzó a ver sus ojos abrirse brevemente antes de volver a la normalidad. Nami aprendió lo difícil que era sorprenderle.

-Insomnio – Respondió Law seriamente mientras se sentaba en un solitario camastro blanco. Nami no dijo nada, sólo le observó distraídamente. Law simplemente se dispuso a comer sin reaccionar ante la presencia de la mujer. Nami, por su lado, pensaba que esa pasta con albóndigas se veía apetitosa. ¿Qué marca seria? Tal vez debería comprar un par para días como ese…

-¿Te me quedarás viendo toda la noche? ¿Quieres una fotografía para la cabecera de tu cama? – Preguntó Law con irritación después de un par de minutos de sentirse observado en silencio. Nami bufó molesta, lanzándole una furiosa mirada.

Lamento bajarte de la nube de tu ego, pero simplemente me preguntaba si esa cena que tienes ahí tendrá buen sabor. ¿Puedo probarla? – Preguntó cambiando su comportamiento radicalmente a una voz inocente, risa coqueta y un parpadeo veloz.

Law le observó como si le hubiera preguntado el motivo de la vida. Bajó la cabeza suspirando pesadamente y se puso de pie para acercarse al balcón donde le ofreció el plato. Nami, ni lenta ni perezosa, tomó el plano sonriendo divertida por el gesto del hombre. Refunfuñando/Refunfuñó pero hizo lo que pedía, no era tan duro como quería aparentar. Se recargó en el barandal frente a Law, tomó un bocado de la pasta y la probó con hambre. Sin embargo regresó la comida a medio masticar al plato con un gesto desagradable.

- ¿Qué rayos te pasa? – Preguntó un furioso Law al ver su cena arruinada por culpa de la pelirroja.

- ¿Cómo puedes comer esta basura? ¿Llevaba una semana en el microondas? ¿Es una penitencia por ser tan antipático? Parece que te vendieron los desechos viejos y húmedos de una fábrica de cartón – Dijo Nami con el asco dibujado en su cara. Con rapidez entró a su departamento y arrojó el plato al traste de la cocina mientras Law se quedaba quieto, incrédulo ante la acción de Nami.

- ¿Te educó una manada de brujas hippies? ¿Cómo te atreves a tirar la comida de otros? – Dijo Law enojado por dar a su cena desaparecida. Nami, molesta, le ignoró mientras se acercaba a la orilla del balcón.

Te he salvado la vida, deberías agradecérmelo. ¿No tienes nada más que comer? ¿Pan, pasta, arroz, sopa instantánea, comida chatarra? ¿Algo no tóxico? – Preguntó Nami. Frustrado, Trafalgar se preguntó en qué momento la peli naranja le había perdido el respeto y el miedo.

Oh… Cierto… La noche anterior.

Tengo comida, pero no quería preparar nada. Ahora tendré que irme sin cenar – Dijo mientras se separaba del balcón dando por terminada la conversación con la firme decisión de ir a intentar dormir.

- ¡Espera! – Gritó Nami haciendo que el moreno se detuviera y girara parcialmente a verla con seriedad.

- Te propongo un trato. No tengo nada qué cocinar en este momento, tú tienes comida, pero eres perezoso para cocinar. ¿Qué tal si te preparo una cena? Siempre y cuando yo me quede con la mitad de lo que prepare– Dijo Nami con una sonrisa tranquila.

Law cruzó los brazos y se le quedó viendo fijamente, balanceando las opciones. Justo cuando su balanza se inclinaba a una negativa, Nami le interrumpió de nuevo.

Además, tienes un disco mío que quiero de regreso –Trafalgar lo meditó un poco antes de invitarla a entrar a su departamento con un gesto de su mano.

La mirada de complicidad entre ambos era suficiente como para no agregar más.

Nami con rapidez saltó el pequeño espacio que separaba ambos balcones. Pasó junto a Law, sintiéndose tonta al disimular su mirada a la toalla que rodeaba la cintura del hombre. Un poco ansiosa pisó dentro del departamento, y de pronto sintió que entraba en un agujero negro.

Metafóricamente.

El departamento era estérilmente blanco. En la sala sólo había un sofá negro y algunos almohadones blancos en el suelo. En el centro, una mesa de café larga y negra con varios libros en desorden en su lisa superficie con una pequeña lámpara amarilla. Varios aparatos de ejercicio en mitad de la estancia, algunas cajas sin desempacar, y una mesa pequeña completamente vacía sólo con una silla. Aparte de esa decoración, un sistema de sonido amplio decoraba una pared, y una televisión bastante mejor que la suya estaba frente a la sala.

Law, atrás de ella, observaba a Nami con curiosidad, esperando su reacción ante la casi nula decoración de su departamento. Si bien él había comprado todo, eran pocas cosas para describirle totalmente. A diferencia de este lugar, su casa si era un reflejo de sus gustos.

Nami distraídamente se acercó a la mesa de la sala y tomó uno de los libros.

¿Neuropsicofarmacología? ¿Eres psiquiatra? – Preguntó curiosa ante el título del libro.

- Médico cirujano – Corrigió Law acercándose a ella por la espalda y quitándole el libro para dejarlo en la mesa. Deliberadamente se acercó más al cuerpo de ella y le señaló la cocina–. Hicimos un trato –dijo al oído de Nami, quien casi corrió hacia el lugar indicado tragándose sus palabras de protesta por el trato.

Law sonrió levemente y se dirigió a su recamara para salir unos minutos después con un pantalón de pijama negro y una camiseta amarilla sin mangas de un tono amarillo que seguramente vivio mejores tonos de color tiempo atrás.

Siguiendo el ruido entró a la cocina, se detuvo en la puerta al sentir un ligero deja vu. Nami se encontraba colocando algo de espagueti en agua hirviendo, mientras en un plato descansaba carne molida fresca.

- No encontré pan –Dijo distraídamente Nami. Law no contestó, sólo se sentó atrás de la pequeña barra, haciendo lo que le pareció más divertido en ese momento: incomodar a la mujer con un largo silencio y miradas críticas.

Varios minutos después, Nami devoraba el improvisado espagueti blanco con albóndigas sazonadas en la sala.

En ese momento pequeño de privacidad improvisada, Nami y Law mantuvieron una charla intrascendental sobre sus vidas. Él confirmó que ella era oceanógrafa profesional esperando su oportunidad de oro, adoraba el mar. Law, de forma algo escueta, explicó que era médico, porque sentía que el pan era el peor alimento del mundo y que prefería los ambientes más modernos y monocromáticos.

Después de cenar, la tensión y atracción era más que evidente ante el calor de la cercanía de los cuerpos. Caer en la pasión fue algo casi natural. Nami despertó un poco después y con sigilo tomó algunas cosas de la cocina.

Salió del departamento dejando a Law profundamente dormido.

Años después, Nami recordaría ese momento con nostalgia y cariño. El primer momento en que vio un destello del verdadero Trafalgar Law.

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Un par de horas después de que Nami se retirara, Law despertó.

El balcón totalmente abierto dejaba ver como la noche se perdía poco a poco, tal vez serian pocas horas de sueño ya que no empezaba a amanecer. Se colocó su pantalón de dormir antes de ponerse de pie y con pereza se dirigió a la cocina mientras en su mente repetía lo ocurrido horas atrás. La compañía y el esfuerzo le ayudó a dormir, así que no tenía de que quejarse.

Sin embargo su humor se vio mermado considerablemente al darse cuenta que su cocina había sido prácticamente saqueada. Al menos que fuera el cocinero rubio, dudaba mucho que pudiera hacer un desayuno con algo de sardinas en jugo de tomate, pepinillos enlatados y frutas en almíbar, entre otras latas que ni se molestó en revisar.

Esa mujer ladrona.

Se vistió con unos jeans claros, una camiseta y zapatos negros, tomó las llaves de su casa y se preparó para salir dispuesto a tomar lo que le pertenecía. Admitía que admiraba la habilidad de la mujer para dejarle casi sin nada; no la imaginaba cargando todo con sigilo para no despertarlo. Pero un trato era un trato.

El tono del celular canceló su plan de venganza.

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-Horas atrás-

Cuatro figuras corrían entre las sombras hasta internarse en una bodega semi vacía de una fábrica. Sanji, Zoro, Luffy y un mal herido Ace, a pesar de la precaria situación, estaban a salvo y con un éxito parcial.

Después de vigilar la zona por un momento, apoyados por Marco y varios de sus chicos, pudieron capturar a Nimuza y sus compañeros. No fue algo difícil para ellos; en cuestión de horas ya tenían la información que necesitaban así que planearon su escape. Todo iba de acuerdo al plan, salieron de los muelles y se internaron en la zona industrial en aparente sigilo, sin embargo fue ahí donde un par de autos blindados se acercaron a toda velocidad obligándolos a separarse entre las solitarias instalaciones.

A pesar de que hombres altamente armados les intentaron capturar, zafarse de ellos había sido fácil, pero con lo que no contaron fue que los hombres no eran mafiosos de poca monta. Una banda cualquiera no cuenta con un francotirador personal.

Al reencontrarse en el interior de la zona industrial, Ace recibió un disparo en el abdomen ante la impactada mirada de los tres. De manera improvisada, escaparon entre la penumbra del lugar y en la penumbra Sanji cubrió precariamente la herida con algo de tela de su ropa. No pararon hasta encontrar un extremo seguro de la zona industrial que colindaba con un pequeño callejón que los llevaria hacia la calle principal de la zona y salida.

Luffy ayudó a Ace a sentarse sobre una caja de madera mientras Zoro y Sanji revisaban el área.

- ¿Cómo te sientes? – Preguntó Luffy mientras se ponía en cuclillas frente a su hermano, visiblemente preocupado ante la cantidad de sangre que manchaba la ropa. Ace sonrió dándole un ligero golpe en la cabeza.

Muy bien. Ese francotirador es bastante malo, ¿no crees? Tu amigo Ussop hubiese hecho un mejor trabajo –Dijo sonriente, calmando un poco a Luffy. Aunque no lo dijeron, ambos sabían que Ace tenia razón pero el hermano mayor sospechaba que el disparo solo fue llamado de atención y no un error.

- La salida está libre, pero no aseguro por cuánto tiempo – Dijo Zoro, acercándose a ellos. Atrás de él, Sanji guardaba su celular antes de sacar sus cigarrillos

Franky está cerca, debemos prepararnos –Dijo el rubio, encendiendo el cigarro.

Los demás asintieron. Ayudado por Luffy, Ace no daba muestra de dolor, sin embargo la palidez y el ligero sudor que cubría su rostro era señal visible de que el tiempo era un lujo.

Se acercaron a la pared de la zona de descarga; Zoro y Sanji abrieron con cuidado la puerta hacia la salida y esperaron pacientemente observando la oscuridad. En minutos, entre la sombra, la camioneta sin luces fue visible. Zoro tomó una pequeña lámpara de mano fluorescente y realizó un par de señales al vehículo. En segundos el auto estaba frente a ellos donde un sonriente Franky les esperaba.

Abordaron y salieron del área en segundos.

Dentro de la camioneta, Sanji se sentaba en el asiento del copiloto mientras Zoro y Luffy colocaban a Ace sobre la alfombra que estaba en la parte trasera.

- ¿Robin está bien? –Preguntó Sanji seriamente, con su vista fija en la carretera. Franky levantó el pulgar y sonrió.

¡yeah! Todo según el plan –Sanji sonrió mientras sacaba el celular y marcaba a un número programado. Tres timbres bastaron para que la llamada fuera tomada.

- Necesitamos un médico – Dijo Sanji, observando cómo Luffy permanecía al lado de su hermano mientras Ace trataba de relajarse aún con sangre manchando rápidamente el improvisado vendaje.

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El hospital no era bueno, pero mejor que una morgue. Por la tarde, después de asistir a su trabajo parcial en la primaria, se preparaba algo de comer con su pequeña despensa cortesía de Law cuando un mensaje de Sanji le hizo abandonar todo, cruzar media ciudad en menos de la mitad del tiempo de lo previsto y llegar al hospital privado de los Supernova.

El lugar era pequeño, contaba con unas cuantas habitaciones pero con la tecnología de última generación. La seguridad era estricta, pocos tenían acceso al lugar. Ventajosamente, era una de las afortunadas.

Llegar a la habitación designada fue sencillo para ella. Toco un par de veces la puerta y esta pronto se abrió. No le extrañaba que la habitación de Ace estuviera repleta y escandalosa con todos sus amigos rodeando la cama amistosamente mientras le rodeaban de comida y risas. Pronto le recibieron varios saludos y después de varios intentos, finalmente llegó al lado de la cama, donde se sentó en la silla vacía al lado del paciente y permaneció allí hasta que en la habitación sólo quedaron Luffy, Ace y Nami.

- Deberías descansar, pronto empezará tu turno –La voz de Ace hizo que Nami desviara su vista de la ventana y le sonriera cálidamente. Luffy estaba en el sillón de la habitación, dormido precariamente con una pierna en el suelo.

-No te preocupes, pedí que me cubrieran ya no me ire hasta tener una explicación. ¿Cómo es que te pasó esto? ¿Aun estabas ebrio? Parece que se esfuerzan por siempre meterse en algún problema – Preguntó la peli naranja con enojado en sus gestos.

Ace sudó frío y sonrió nerviosamente mientras empezaba a explicar lo ocurrido. Las horas pasaron, Ace y Luffy parecían roncar con una coordinación prodigiosa, por lo que Nami se dedicó a ver en silencio una película en la televisión.

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Law despertó con el sonido de su alarma. Después de una delicada cirugía, el doctor se retiró a una habitación alejada del bullicio para descansar.

Perezosamente, se puso de pie y tomó sus utensilios médicos antes de salir de la habitación. Aunque el estar en ese hospital era un aire refrescante a la monotonía de su departamento, no veía muchos rostros ni tenía acceso al exterior, pero aun así era mejor que estar enclaustrado.

Respondió el llamado de Sanji asistiendo con sigilo y rapidez a la clínica. Nadie le siguió y pocos recordarían su ingreso al lugar. El estado en que Ace estaba era delicado, pero nada que no pudiera solucionar. Una cirugía fue necesaria para detener hemorragias internas y extirpar la bala; por suerte, habían tenido buen cuidado en el transporte así que el problema más grave fue la sangre perdida.

Después de transcurrido el tiempo de peligro, se retiró en el instante en que empezaron a llegar los preocupados amigos Ace. Conocía a algunos, pero no tenía ánimo de socializar, así que sólo se alejó a una habitación lejana que estaba vacía.

Sus pasos resonaban en el pasillo el cual se encontraba en completo silencio, lo que le dio cierto alivio, no quería lidiar con amigos preocupados. Giró en el pasillo encontrándose con Garp, quien veía desde afuera de la habitación a través de la ventana del pasillo. Se acercó a él, e imitándolo, observó el interior.

Nami, sentada a un al lado de Ace, estaba con ambos brazos recargados en la cama del mismo. Luffy estaba cubierto descuidadamente en el sillón roncando a todo pulmón, y Ace sólo dormía pacíficamente en la cama, seguramente producto de la medicación.

- Nami es una chica noble, aún me pregunto por qué habrán acabado su relación –Dijo Garp distraídamente, tal vez hablando solo.

- ¿Relación? –Preguntó Law genuinamente interesado en las palabras del viejo.

- ¿No lo sabias? Ace y Nami salieron por varios años, eran una pareja adorable y perfecta –Dijo Garp, cambiando su semblante a uno más divertido mientras giraba a ver a Law – Aunque ahora siguen siendo cercanos, no me hubiese quejado por tener una nieta política tan linda – Terminó Garp su comentario antes de bostezar- Por favor, envía el informe médico a mi asistente antes de irte. Buenas noches – Law sólo asintió en respuesta y observó de nuevo la imagen en la habitación.

Law no sentía nada más que curiosidad respecto a la relación que mencionó Garp. Si eran una pareja tan "perfecta", ¿qué les habría separado?

La pasión entre ellos era grande, pero esa solo eso. La atracción sexual era un tema que le interesaba.

La vida personal de Nami le importaba un cuerno.

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No me eh tardado tanto verdad? :s

Creo que me inspira cada capítulo del manga. Cada vez que sale uno me renueva la inspiración… así que si tardo, la culpa es de ODA D:

Estos días, con un poco más de tiempo disponible eh estado trabajando en este fic y … *suspenso* otro proyecto, también NamixLaw, PERO es algo que aclarare en el próximo capítulo :P aunque para entonces seguramente se verá por esta página.

Antoinette Gray: Muchas gracias por tu revew! La verdad, lo más difícil es mantener los personajes en su personalidad, especialmente a Law que se le conoce poco. Pero bueno, espero estar haciéndolo bien :P

Hanasho: Definitivamente escenas XXX son difíciles D: , era la primera vez que lo hacía y aunque se que no será la única, tendré cuidado de no sobreexplotar la situación. Lo último que quiero es perder la esencia de la historia.

Guest: D: nouuuu no te pierdas los capítulos! Sobre los personajes, solo trato de aprender de la técnica de don Oda, que cuando algo se hace con un DON es genial! Jaja. Con tantos personajes tan geniales, el listón esta alto asi que no se puede hacer a la ligera.

De nuevo, mil gracias a esos folow/favorite que hacen a esta historia, asi como a las personas que leen en la oscuridad, me hace enormemente feliz ;_;

Este capitulo es el mas largo hasta el momento, asi que mejor termino con mis comentarios :P

Nos vemos en el próximo capitulo!