Los personajes de Saint Seiya pertenecen a Masami Kurumada y a la Toie.
Entramado.
-No puedo creer que me esté comiendo un zorro...
-Podría ser peor. -Comento Mascara como si nada.
-¿Por ejemplo?
-Comer algo echo por Saga... -Sonrió de medio lado, pero ante la expresión de Shura opto por explicarse- El gemelo de Kanon, es muy malo en la cocina.
-¿Ese bastardo tiene un gemelo? -Pregunto Shura, mientras observaba el cielo sin estrellas. Pensando en las personas que habían muerto. Hacía dos meses que viajaban juntos y aun no era capaz de comprender como el otro seguía sonriendo.
-Tenía, por lo que tengo entendido está muerto. -Comento Ángelo, con una ligera mueca de desilusión- Todo sería muy distinto si él viviera.
-¿A qué te refieres?
-Pues... Nada. -Dejo salir un suspiro y luego le atravesó con la mirada- No debes de preocuparte por ellos, por los que perdiste- Aclaro- Los volverás a ver, cuando todo esto termine.
-Cuando esté muerto.
-No -Ángelo negó con la cabeza.- Cuando demos con Athena y ellas nos guie... todo esto cambiara. -Le miro a los ojos- Tú tienes algo que ganar... Te espera una realidad, bastante buena. -Dejo salir un suspiro- A diferencia que a mí...
-¿Por qué lo dices?
-En el otro presente. -Dejo salir un suspiro, mientras se desabrochaba la camisa- Mi maestro solo sabía hacer algo cuando no entrenaba y eso era golpearme. -Le dio la espalda a Shura y se deslizo la camisa- En este presente, mi maestro jamás me levanto la mana... -La espalda del hombre estaba completamente lisa- En ese presente, mi espalda está trazada física y espiritualmente por los amargos recuerdos de ese salvaje que me entreno. -Se volvió a colocar la camisa- Yo voy a perder al maestro que siempre quise tener, pero a cambio le daré un mejor destino a este mundo marchito. -Informo en un tono sereno.
Shura dejo salir lentamente un suspiro, seguramente todos los otros caballeros dorados pensarían igual que Ángelo de Cáncer. Pero... ¿Él estaba dispuesto a sacrificar el recuerdo de las sonrisas de ella? ¿Estaba dispuesto a sacrificar los breves momentos de felicidad? Se acostó en el suelo y miro el negro cielo, a pesar que le fuera amarga. Sabía la respuesta a esas dos preguntas.
Sí. Sí, estaba dispuesto a sacrificar todo a cambio del bienestar del mundo.
¿Acaso no había seguido a Ángelo por ello? ¿Acaso no acompañaba al caballero de Cáncer con la esperanza de hallarse con otro mañana? Aun tenía algo de esperanza y la estaba depositando en el caballero que resguardaba, en teoría, la cuarta casa.
-¿Dónde crees que este el resto? -Ángelo miro al español de reojo.
-Si lo supiera, ya los hubiera encontrado... -Shura cerró los ojos, tenía razón. Si supiera donde estaba el resto de la orden dorada, seguramente ya les hubiera encontrado.
Esa noche, fue la primera vez que soñó con una flecha dorada y un león.
3 meses después.
-Venecia... No esta como la recuerdo -Comento Ángelo, en un tono ligeramente socarrón. Mientras caminaban por los escombros de lo que antaño había sido una de las ciudades más bellas del mundo.
-¿Estuviste aquí antes?
-Sí, pero no. -Replico el otro. Shura ya se había acostumbrado a esas extrañas respuestas de Ángelo. Como en parte a su extraño sentido del humor y metodología de escasa comunicación. -Tenemos que buscar donde pasar la noche... -Shura asintió, ya estaba repuesto de sus heridas. Aunque tristemente su armadura seguía dañada y no podía utilizarla. -Se nota que se largara a llover.
Bodega abandonada.
El agua impactando en su rostro fue lo que le despertó. Habían llegado a la ciudad huyendo de los espectros. En la condición en que estaban, no eran rivales para ellos. Había tenido que cargarlo el último tramo, tristemente su hermano en esas condiciones no sobreviviría mucho más tiempo.
Se acercó a este y levanto un poco la remera, la herida se iba expandiendo tiñendo de negro la piel de su hermano. Ya había visto antes esa técnica, era como un veneno que lentamente progresaba en su víctima hasta llegar al cerebro y el corazón... Tristemente, siempre alcanzaba primero al cerebro haciendo que los últimos momentos de vida de la víctima fuera un absoluto tormento.
Cerró los ojos y dejo salir un lento suspiro, su hermano se estaba muriendo y aun así seguía con esa estúpida palabrería de que había otro destino aguardándoles.
Los últimos días, había estado hablando de un sueño de una espada y un cangrejo. Ya no le quedaba dudas de que su hermano estaba perdiendo la lucidez, cada vez deliraba por mayor cantidad de tiempo.
-Tenemos que seguir... -La voz agotada y de ligera ultratumba le saco de sus funestos pensamientos.- Deben estar cerca... -Miro los ojos cerrados de su hermano- estan cerca... Lo sé.
-Hermano, no hables -Pidió, mientras volvía a acomodar la remera de su hermano.- Cuanto más hables o te muevas, más avanzara el veneno.
-Sigues sin creer. -Susurro el joven- No importa, yo tengo fe suficiente para los dos.
-Ya cállate -Suplico- deja de hablar... ¿No te das cuenta que aumentas la velocidad del veneno?
-Tengo sed... -Susurro el hombre, con aun los ojos cerrados.
-Te traeré agua, pero no te muevas de aquí.
-No te preocupes, no me iré a ningún lado -El hombre se paró y observo el semblante pálido del que aún permanecía en el suelo. La herida no la había ocasionado un espectro, la había generado un guerrero de Ares. Este les había visto y los había seguido por varios días y varias noches. Solo se habían distanciado un poco, pero era la distancia suficiente como para que el guerrero atacara a su hermano y le envenenara.
"Sigues sin creer. No importa, yo tengo suficiente fe para los dos." A esa oración le había faltado algo muy importante, algo que venía escuchando desde la tierna edad: "Yo creeré por ti"
Su hermano se moría y él no podía hacer nada al respecto. Con ese funesto pensamiento, tomo distancia y fue por un poco de agua.
-¿Eso es lo que creo? -Ángelo se detuvo de golpe, haciendo que casi chocara con él. -No puede ser... -dejo caer su armadura y se acercó corriendo a un bulto que descansaba en el suelo. Aunque ese bulto, no estaba solo.
-¡ANGELO CUIDADO! -Grito Shura, al notar al segundo sujeto... Se movió veloz y alejo al sujeto del italiano, quedando distanciados del hombre en el suelo. Sus ojos se abrieron de par en par al ver como un brillo dorado cubría al recién aparecido.
-¿Aioria? -Ángelo, de rodillas junto al hombre en el suelo, miro sorprendido y sonriente al joven. El cual no quitaba su mirada feroz de él- ¿Qué haces idiota? Apaga tu cosmos o nos van a localizar... ¿Quieres que nos maten? -El hombre le miro sorprendido por unos segundos, pero luego volvió a su actitud desconfiada.
-¿Mascara? -Susurro alguien a su lado, dos débiles esmeraldas no tardaron en dejarse ver. -Sabía que se trataba de ti...
-Aléjate de mi hermano -Ordeno Aioria, mientras se aproximaba con un andar por demás intimidante.- Ahora.
-Tranquilo... Aioria... -Aioros como pudo se puso en pie- Es otro integrante de la élite... -Ángelo lo logro sujetar antes que cayera de rodillas al suelo- Es el caballero de Cáncer...
-Veo que tenemos el mismo problema- comento Mascara ligeramente burlón, Aioros le dedico una ligera mirada de duda. -Shura tampoco recuerda nada... -Ayudo al joven a sentarse nuevamente- Estas hecho trizas, Aioros... ¿Qué paso con uno de los más fuertes de la orden?
-Esta envenenado -Gruño Aioria, ahora parado junto a mascara. Shura se mantenía callado y al margen. -¿De dónde conoces a mi hermano?
-Del verdadero presente- Ángelo le miro de reojo, observando la sorpresa en los ojos de Aioria- en el que eres el orgulloso guardián de Leo y no una rata que se esconde como todos los seres humanos.
-Mascara... -Gruño Aioros, antes de hacer una mueca de dolor.
-¿Que le sucede? -Shura se terminó acercando a ellos.- ¿Con que se enveneno?
-Un ataque... -Aioria se arrodillo junto a su hermano y le quito unos mechones del rostro- A este paso, terminara en la locura dentro de solo unos días.
-Dime que no es "peste negra".
-¿Cómo sabes de ella? -Aioria le miro con desconfianza.
-Por culpa de esa maldita técnica, perdí a mi maestro.- Notifico Ángelo, antes de levantar en parte la remera de Aioros y ver la marcas.- Está muy avanzada, pero aún se puede detener... -Miro a Aioros a los ojos- te va doler... -Observo a Aioria de reojo- yo que tú me alejo, vete con Shura... Vigilen que nadie se acerque... y si se acerca algún espectro o guerrero sangriento lo detienen.
-Ángelo.
-Tú cállate, en ese estado no tienes ni voz ni voto. -Aioria se sorprendió al ver que su hermano no replicaba.- Confía en mi Aioria. Parezco loco, pero te aseguro que soy una persona muy cuerda... -Los otros dos terminaron alejándose.
-¿Que vas a hacer?
-Arrancarte el Bazo. -Aioros le miro con la poca sorpresa que podían expresar sus ojos- Ahí es donde se aloja el veneno, el bazo produce glóbulos rojos y estos salen envenenados...
-Y dispersan el veneno por el cuerpo...
-Puede que puedas salvarte. -Ángelo le quito cabello de sus ojos- Pero está la posibilidad que mueras, Aioros.
-Sabes lo que les pasa a los que caen bajo este ataque -Aioros cerró los ojos, no quería que sus últimos momentos de vida fueran de absoluto delirio- ¿Puedes noquearme antes?
-Si así lo deseas... -Busco en un pequeño morral lo necesario para hacer la cirugía- No me hago responsable si despiertas a mitad de procedimiento.
-¿Ya quitaste antes un bazo?
-¿A ti que te parece? -Replico con una sonrisa por demás psicópata. – Aunque no precisamente para salvar una vida…
Ruinas.
-¿De dónde conoces a ese tipo?
-Apareció hace unos meses, me salvó de morir por las heridas en España. -Shura miro a Aioria, que no dejaba de mirar hacía la dirección en donde había dejado a su hermano.- Esta seguro de que hay otra línea de tiempo en donde...
-Ares fue vencido, Hades fue derrotado en su propio reino y Athena gobierna la tierra. -Aioria miro al extraño- Que existen cinco caballeros de bronce capaces de hacer milagros y toda la cosa acompañada.
-Me dijo algo similar. -Informo Shura. -Soy Shura, caballero dorado de Capricornio.
-Aioria de Leo. -Replico el heleno, quien cerró los ojos y dejo salir un lento bufido que contenía su rabia- todos estos años, creí que mi hermano estaba loco... Que deliraba por todas las atrocidades que tuvimos que ver. -Miro a Shura con lágrimas contenidas- Lo consideraba un idiota, un estúpido, un soñador que se negaba a ver la realidad... Y ahora resulta ser que todo el tiempo, decía la verdad... Aparece un sujeto con cara de loco que tiene la misma extraña idea.
-Aioria...
-Yo perdí la esperanza, el día que el bastardo asesino a mi padre frente a mis ojos... -Apretó los puños- Pero... todo el tiempo Aioros dijo la verdad... Creyó y tuvo la fe que yo no era capaz de tener...
-El también tiene fe en esto, yo estoy tratando de imitarlo. -Informo Shura, en un tono ausente y helado -Perdí a muchas personas... y al ser que amaba. Le sigo, porque quiero creer que esto puede cambiarse. Que todo lo que me ha dicho existe.
-¡HEY INÚTILES! -Los dos miraron hacia la dirección de la voz- ¡Vengan a darme una mano!
-No puedo creer, que me hayan extirpado el bazo... -Informo Aioros, bastante pálido de por si.- De una manera tan rustica.
-¿Cuánto le tomara recuperarse? -Pregunto Aioria, mientras Mascara calentaba la hoja del cuchillo. Luego de "operar" a su hermano, el caballero se había dignado a esterilizar de manera rustica una vez más lo usado.
-Y semanas... tal vez meses... En este estado que esta el mundo -Ángelo hizo una mueca. -Pero llámate agradecido de que tu hermano se va a salvar. -Miro la hoja roja del cuchillo.- ¿Te cauterizo la herida? -Aioros negó un poco con la cabeza- Como quieras. -Para sus adentros, muy en el fondo, Mascara lamento que Aioros dijera que no.
-No me dijiste que sabía de medicina... ¿Acaso eras como un tipo de médico de la orden?-Inquirió Shura. Mascara y Aioros se miraron, luego dejaron salir sus risas. La de Aioros más débil que la del temible caballero de Cáncer.
-Te aseguro, Shura, que si Mascara Mortal sabe de medicina, no es porque la uso para practicar el bien de la salud ajena...
-¿Mascara Mortal? -Aioria miro desconfiado al Italiano- ¿Por qué te apodan así?
-Eso es historia para otra vida... -Soltó una ligera risa- Aquí solo soy Ángelo de Cáncer -Hizo una mueca.- Odio este enredo existencial...
-Imagínate yo. -Aioros abrió los ojos y le dedico una mirada burlona- Ya sabes lo testarudo que es Aioria...
-Ni te imaginas el trapo de piso que era Shura cuando lo encontré. -Los otros dos les miraron molestos. -No es nada que ver a lo que recuerdas...
-Entonces me presento de nuevo. -El castaño le miro- Soy Aioros de Sagitario, guardián de la novena casa zodiacal.
-Shura de Capricornio.
-Ya lo sé... -Aioros cerró los ojos- En la otra realidad somos mejores amigos...
Shura se quedó en silencio, no esperaba enterarse que él y el castaño fueran mejores amigos. En la otra línea temporal ellos dos eran amigos, Ángelo le había dicho que eran amigos (pero a secas). El castaño había usado otra palabra antes de "amigos". Había usado una palabra que cambiaba mucho las cosas: mejores amigos.
En su opinión, el viaje comenzaba a rendir frutos.
Continuara.
